Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 23

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Error Macross
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 15

Mensaje por Error Macross » Mié, 08 Abr 2020, 03:17

Bueno, aca tenemos un nuevo capitulo del fic, con toda la circunstancia que se esta dando que nos fuerza a estar encerrados, claramente iba a venirse uno. Originalmente la parte del "presente" iba a ser mas larga, pero como estaba dentro de todo bien, y la parte del "pasado" termino extendiendose mas, me parece mejor asi.




Si hay una realidad en el Netherrealm, es que irónicamente te quita las ganas de vivir.

Shujinko no sabía cuánto tiempo había pasado en los Infiernos, pero Damashi no había vuelto a comunicarse con él. Sabía que eran varios años, ya ni encontraba manera de revisar el tiempo. Aun con todo su entrenamiento espiritual, su cuerpo estaba demacrado para su edad. El pelo estaba en su mayoría blanco, y las arrugas aun eran escasas pero ya no tenía la cara de un hombre joven. Ya sus ropas no eran las mismas, vistiendo una armadura que había obtenido de un miembro de la Hermandad de las Sombras. Pero lograba mantenerse.

No había recibido ninguna noticia del mundo exterior, lo más cercano fue cuando los portales se abrieron. La Hermandad de las Sombras estaba invadiendo otro Reino, y para el sufrimiento de Shujinko, era el suyo.

Logró salvar a muchos humanos que eran capturados por la Hermandad, e intentaba llevarlos al Nexus para poder devolverlos al Earthrealm, pero rara vez sobrevivían, el viaje por los Infiernos les drenaba la vida, y solían estar muy heridos. La Hermandad rara vez buscaba prisioneros. Recordaba igual a uno en particular, su actitud era diferente y luchaba con ferocidad, decía ser un policía, pero lo vio una vez sola y siguieron caminos separados. Nunca lo volvió a encontrar, así que temía lo peor.

Y un día todo terminó, dejaron de venir prisioneros, y la Hermandad de las Sombras misma desapareció. Las gigantescas construcciones empezaron a verse abandonadas y el caos dominó el reino una vez más. Era casi imposible hablar con un Oni para entender lo que pasaba, pero parecía que ni Shinnok ni su archihechicero seguían teniendo el control y la organización se había desmantelado completamente. Para Shujinko en cierta forma era un alivio, los onis sin mente eran mucho más fáciles de evitar que los que tenían la capacidad de pensar, y sin aquello que les daba mente cada vez eran más animales y bestiales.

Uno de los más extraños encuentros fue cuando vio al sujeto blanco siendo perseguido. Le parecía extraño, el sujeto blanco se veía flaco y desnutrido, su cuerpo estaba cubierto de tatuajes que eran muy recientes, con antiguos y extraños símbolos. El que lo perseguía vestía un traje ninja y portaba una espada, su cuerpo no se movía de la misma forma que el de un ser vivo, pero tampoco como el de un muerto, y le recordaba a alguien. Eso fue lo que llamó su atención, ya que se parecía al supuesto campeón que lo había atacado en el Nexus, Monster, así que se metió en el medio para detenerlo.

“¿Quién eres tú?”, le dijo el guerrero rápidamente.

“Tu..., ¿Eres el tal Monster?”, los años habían afectado el habla de Shujinko, que no podía comunicarse con la misma facilidad que antes.

“No sé de quien me hablas, pero si te metes en mi venganza lo pagaras caro, demonio”

Los movimientos del susodicho eran muy parecidos a los de Monster, pero eran rápidos, brutales, atacaba con fuego siempre que podía. Hacía mucho que Shujinko no tenía una pelea tan fuerte así que no tuvo mucho interés en seguirla. Decidió terminarla usando el poder Kori solo para desorientar a su oponente. Para su sorpresa este derritió el hielo fácilmente, parecía conocer esas habilidades, y el verlas aumentó su furia. Se teletransportó detrás de él y le dio un golpe en la espalda tirándolo al suelo, listo para clavarle su espada. Pero Shujinko no tenía interés, y decidió copiar la habilidad que su oponente acababa de usar. Se teletransportó lo más lejos que pudo. Fue una sensación extraña, rodeado de un humo con olor a azufre, pero al menos su oponente lo perdió de vista. Desde una colina Shujinko vio como el susodicho perseguía una vez más al sujeto blanco, que aprovechando la breve pelea se había alejado. Dos onis observaban también a lo lejos, uno muy grande y otro que parecía un cadáver. Shujinko no tenía interés, todo eso había sido una pérdida de tiempo, claramente ese sujeto no era el tal Monster. Debían ser onis que aun conservaban su inteligencia a un nivel muy bajo.

Luego de eso los días de Shujinko volvieron a ser iguales, hasta que volvió a escuchar una voz que ya había olvidado.

“Ya es suficiente, Shujinko”, le dijo Damashi, “es tiempo de volver”.

Shujinko no tenía ganas de interactuar, solamente emprendió el camino hacia el Nexus calladamente.

“Debes tener muchas dudas, Shujinko, han pasado muchas cosas en tu ausencia”, el guerrero seguía sin contestar, “el Outworld fue vencido en Mortal Kombat por el Earthrealm. Un guerrero de tu templo, Liu Kang, se convirtió en el campeón. Pero aun así el Outworld pudo invadir el reino de todas formas. Pero el monje venció al mismísimo Shao Kanh, y en el proceso Edenia fue liberado”.

“Yo debería haber estado ahí”, las palabras de Shujinko estaban llenas de rencor, pero Damashi no reaccionó a esto.

“Tu misión es más importante Shujinko, ser el campeón del torneo hubiera puesto mucha atención sobre ti. Ahora las cosas están en su lugar. La fusión del Outworld y Edenia dificultaba la detección del Kamidogu de esta última, ahora podrás obtenerlo”.

“Está bien, Damashi, solo dime que debo hacer y lo haré”.

Shujinko llegó al Nexus, la sensación fue extraña, tan ajena, alejada de toda esa oscuridad de los Infiernos, sin embargo lo que no esperaba era ver a alguien más allí.

“¿Quién eres tú?”, le dijo Rayden, antiguo dios Elemental protector del Earthrealm.

Shujinko se quedó sin saber que decir, “yo..., soy el campeón de los Elder Gods, Shujinko”.

“¿El campeón?”.

“Mi misión es buscar los Kamidogus para detener un terrible peligro”.

“Si, lo he visto”, Rayden observó los cuatro Kamidogus ya puestos en su lugar, “sin embargo, yo fui un Elder God hasta hace poco..., y no recuerdo que hubiera un campeón”.

Shujinko no supo que decir, esperaba que Damashi interviniera, pero este no se manifestaba.

“Yo...”, el rostro de Rayden comenzó a cambiar, tranquilizándose, “no recuerdo muchas cosas de mi tiempo como un Elder God..., pero es verdad, los Kamidogus estaban juntándose”.

“¿Ya no eres un Elder God?”.

“No, he vuelto a ser Rayden, Dios Elemental del Rayo..., y he vuelto por una misión importante, capaz tú puedas ayudarme..., campeón”.

Shujinko esperó que Damashi interviniera, pero seguía sin decir nada, eso le parecía extraño, “toda misión de los dioses es mía también”.

“Shang Tsung y Quan Chi, los antiguos hechiceros sirvientes de Shao Kanh y Shinnok, han formado una Alianza, y han tomado control del Outworld. Un importante guerrero, el campeón del Mortal Kombat y salvador del Earthrealm, Liu Kang, ha muerto a sus manos. Debemos detenerlos antes de que ataquen los demás reinos”.

Shujinko se sorprendió, no conocía a Liu Kang, pero si había vencido al Emperador debía ser alguien muy poderoso, “¿cómo han podido vencer al campeón?”.

“Tienen en su poder una poderosa arma, el mismísimo Medallón de los Elementos”.

Shujinko sintió una punzada de dolor al escuchar eso. Los recuerdos de la antigua batalla que había presenciado entre el Rey Dragón y su enemigo volvieron a su mente.

“¿Te encuentras bien, Shujinko?”.

Aunque el dolor seguía, su mente se había aclarado luego de esas sensaciones, se sentía mejor que antes de su viaje al Netherrealm, recordando una fuerza que no sabía de donde provenía, “si, fue solo que comprendo el poder de esa arma de la que hablas”, se irguió firmemente, “tengo contactos en el Outworld, podrían ser de ayuda”.

“Toda ayuda será bienvenida, Shujinko. Debo reunir a unos guerreros que me han ayudado en batallas previas, juntos podremos terminar esto”.

Rayden le pasó a Shujinko información de donde se encontrarían, y se separaron. El guerrero se dirigió al Outworld. Sabía que Hotaru no estaría de acuerdo con el régimen que esta Alianza Mortal querría generar, así que debía solicitar ayuda a Lei Chen.

“¿Vas a decir algo, Damashi?”, preguntó Shujinko poco antes de llegar a la ciudad.

“¿Por qué lo preguntas?”, la voz se comunicó con él.

“No interviniste durante mi conversación con Rayden”.

“No lo vi necesario, tenía otras cosas más importantes en las que verme involucrado”.

“Ya veo...”, Shujinko no quiso decir nada más, pero no le parecía que la respuesta de Damashi tuviera demasiado sentido.

A lo lejos se veían los muros de Lei Chen, no los recordaba tan grandes, se ve que el Seido había realizado mejoras. Sin embargo, cuando comenzó a caminar por los prados cercanos, unos extraños cables salieron de todo el suelo y lo agarraron, intentó liberarse pero una descarga eléctrica prácticamente lo dejó inconsciente. Mientras se desvanecía vio a guerreros del Seido acercándose a él.

“Debo... hablar con Hotaru..., soy Shujinko”.

“Has roto las reglas, el ingreso a Lei Chen no está permitido”.

“No..., debo...”.




Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:



Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “El engaño”, capitulo 16: “Perdido y diferente”.



La primera vez que estuviste a punto de morir fue especial, y nunca podrías olvidarla.

La risa del hechicero, tu vista desvaneciéndose a medida que la energía los consumía, los lamentos..., esos eran especiales, ¿acaso eran las almas de tus seres queridos? era por la apertura de la urna, o capaz porque el hechicero estaba absorbiéndolos, ambas opciones podrían ser reales.

Pero no hubo frio. Hubo dolor, tus ojos siguieron ardiendo por mucho tiempo, incluso puede que lo sigan haciendo. Pero no hubo frio.

Las otras dos veces si las hubo.

La primera fue confusa, no entendiste nada de lo que pasó, ni tampoco estuviste seguro de lo que podrías haber esperado.

Shujinko te había pasado el dato de donde saldría el barco del hechicero, si tendrías que haber confiado o no, no lo pensaste demasiado. Su corazón no sonaba que mintiera, pero has conocido muchas personas que podían ocultar eso.

Y allí estabas, escuchabas a aquellos que se encontraban allí a lo lejos. Estaba helando, parecía antinatural. Las voces indicaban una persona oriental, otro que claramente no se oía muy inteligente, y alguna clase de mujer soldado o policía, voz que luego reconocerías como la de Sonya. Una voz extraña, profunda, con un toque electrizante, se sumó posteriormente. Quisiste entender un poco más, pero entonces la sensación de frío se intensificó.

Ese frío ya no era normal.

Esquivaste la ráfaga que iba hacia ti, una parte llegó a congelarte el costado. Era un frío demasiado intenso. Sentiste pisadas, mínimas, en tu desesperación no sabías si eran de verdad o imaginación tuya, nadie debería poder moverse tan grácilmente. Comenzaste a correr entre los tejados, a duras penas sentías cuando estaban a punto de atacarte, pero no podrías resistirlo mucho más, había que contratacar. Pero tu espada ni siquiera estuvo cerca de tocar lo que sea que te estaba persiguiendo, un guerrero imposible. La espada se había comunicado contigo varias veces antes, pero nunca de forma tan directa, te dijo que saltes. Y saltaste. Caíste en el agua del rio, fría, pero no tanto como aquello que te perseguía. Nadaste sin parar, no sentías nada más que el miedo corriéndote, el miedo de que aquello te persiguiera, de sentir ese frio nuevamente.

Pero la siguiente vez que lo sentiste fue muy distinto.

Mavado te había destripado, habías sentido como tus órganos salían para afuera, ibas a morir, no te importó lo que pasó después. Alguien atacó a Mavado, un tal Kabal, acompañado por un sujeto de movimientos extraños y risa diabólica, pero no te salvaron a ti, te dejaron desangrándote, y entonces, lo siguiente que sentiste fue ese frío, en tu pecho, pero no para hacer daño, sino para ayudar a curarte.

“Te has despertado”, escuchaste una voz, se sentía cálida pese a todo lo demás, “por el daño en tus ojos, tu ceguera no es algo reciente”.

“¿Quién eres?”.

Se llamaba Sub-Zero, era un guerrero con poderes de frío, de un antiguo y legendario clan. Al principio no hubo mucha conversación, pero eventualmente se dio a medida que te recuperabas de tus heridas. Por extraño que pareciera, era compañero de Sonya y Jax, quienes te habían enviado a ese lugar, cuando mencionaste el nombre de Cyrax no quiso conversar mucho, pero sabía quién era y no lo había visto en mucho tiempo. También conocía a Shang Tsung, y te dio más información acerca del hechicero, su verdadero origen, y todo lo que había pasado. Según el quien debió atacarte esa vez cerca del barco del hechicero era su hermano, que tenía poderes parecidos, y simulaba trabajar para Tsung anteriormente. No sabias si creerle pero no parecía ser un mentiroso. Una vez que pudiste moverte por tu cuenta te fuiste sin que él lo supiera. El tenía cosas importantes que hacer, pero la batalla en la que iba a involucrarse no era de tu interés.

La espada te dijo que tu lugar aún estaba en el Outworld, que aunque pudieras volver al Earthrealm no tenías que hacerlo. No entendías porque, pero la clave estaba en la fortaleza que hubiera pertenecido a los hechiceros. Tsung capaz estuviera muerto por lo que contaban las historias, no tenías forma de saberlo, pero de alguna forma ese lugar seguía llamándote.

Y además Sub-Zero no era el único con el que te encontraste.


“GRACIAS-AS”, te dijo esa voz que sonaba como miles de voces al mismo tiempo, “DEJAME OFRECERTE ALGO A CAMBIO-BIO”.







El cultista corría, pero había perdido un brazo y estaba sangrando mucho. No entendía como un humano corriente podía hacerle tanto daño. Deambuló por un callejón. Alguno de los soldados de su amo debían andar cerca, estaban por todas partes, pero por alguna razón ninguno aparecía.

Una espada apareció volando y con un rápido movimiento le cortó el otro brazo. Cayó arrodillado por el dolor.

“El próximo tajo puede cortarte más extremidades, o simplemente terminar con todo, tú decides”.

“Mi señor el Rey Dragón Onaga te hará pagar caro tus fechorías, bastardo, ya verás...”.

La espada permaneció flotando en el aire y de un rápido giro le rebanó la cabeza. Kenshi se acercó al lugar, y a su orden el arma automáticamente se colocó en su funda. El guerrero ciego palpó en la túnica del sujeto, y sacó un medallón. Si no se equivocaba, eso era lo que necesitaba para ingresar a la fortaleza. Le preocupaba un poco estar tan seguro de las cosas, pero desde que estuvo tan cerca de la muerte por última vez, la espada era mucho más directa, y lo había llevado muy cerca de sus objetivos, así que no era el momento para la duda.

Continuara...


Avance: Shujinko se encuentra atrapado en el Seido.
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 15

Mensaje por kanalla » Mar, 21 Abr 2020, 03:32

Error Macross escribió:
Mié, 08 Abr 2020, 03:17
Si hay una realidad en el Netherrealm, es que irónicamente te quita las ganas de vivir.
Y en Earthrealm también. A veces...
(...) los onis sin mente eran mucho más fáciles de evitar que los que tenían la capacidad de pensar (...)
Aunque está documentado que no es tan así, asumo que para el contexto del argumento esta afirmación funciona, ñam.


Me gustó la introducción del capítulo. Quedó bastante bien descrito el desgaste de Shujinko y la pelea con el "Supuesto Monster". Y también fue genial el relato de Kenshi en primera persona, lo hizo interesante y hasta te salió medio siniestro XD
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 16

Mensaje por The Shaolin Nun » Lun, 18 May 2020, 21:35

Estuvo bastante interesante este capítulo.

Me gustó que la introducción haya abarcado el tema de Scorpion y Quan Chi en el Netherrealm. También fue excelente que el resto del capitulo estuviera centrado en Kenshi y sus autorreflexiones.

Veamos qué sucederá ahora que Shujinko esté en el Seido.
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Error Macross
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 16

Mensaje por Error Macross » Sab, 21 Nov 2020, 05:21

Puf, la cuarentena va y viene, pero la verdad que ni a gancho me puse a escribir en todo este tiempo. Pero bueno, al final y tan tantas cosas que fueron pasando en este tiempo, sale capitulo nuevo. Y con extra. La manera en que esta armado el capitulo es rara, digamos. Esto se debe a que generalmente los extras salen antes del capitulo normal, pero por la manera en que esta construida esta temporada en este caso decidi hacer una excepcion. Va primero la parte de Shujinko del capitulo normal, despues el extra, y para terminar como si fuera un epilogo, la parte del presente del capitulo normal. Es raro, pero para mi era la forma correcta de ordenar esto, y le vine dando vueltas desde hace mucho (masomenos desde que salio el capitulo anterior, jeje). Hablando de lo cual ayer soñe con batalla y eso me hizo decidir meterle pilas a este capitulo que lo tenia abandonado. Sobre el extra, siempre para mi publicar el extra de cada temporada es un gran momento. Esto se debe a que muchas veces estos extras ya estaban pensados desde que arranco el fic y simplemente estaba viendo en que momento mandarlos. Incluso una vez cuando batalla habia muerto en mi primer intento de escribirlo tuve un breve proyecto de historias sueltas de MK donde pensaba publicar todos los prologos y extras que tenia planificados para batalla incluyendo este, nunca avanzo tampoco, pero creo que mejor asi. Ademas creo que este extra hubiera sido distinto ya que el bosquejo era algo diferente. No se si malo, pero creo que tiene una fuerza particular como se lo ve aqui, pero bueno. No falta taaaanto para cerrar esta temporada, asi que vere si puedo intentar terminarla poco despues de arrancar el año que viene.

El pasado:
Shujinko observó las barras de su celda, las palpó con detenimiento. Del otro lado solo se veía oscuridad y un extraño vapor que rondaba. Pero lo que más le llamaba la atención eran las arrugas en sus manos.

¿Cuánto tiempo había pasado?


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos: “El engaño”, capitulo 17: “La edad”.


Le parecía una ridiculez, seguramente llevaba años allí, le había crecido una larga barba blanca, y estaba lleno de arrugas. Pero su crimen había sido algo mínimo, no podían ser tan ilógicas las leyes del Seido como para encerrar tanto tiempo a alguien por algo así.

De alguna forma el envejecimiento de su cuerpo no le importó tanto, era mejor eso que el Netherrealm. Ese reino consumía el alma de aquel que vagara por sus paramos. Aquí él se sentía cómodo y estable consigo mismo. Sus años en el Infierno le habían acostumbrado a la soledad, así que el hecho de que los alimentos aparecieran sin interacción con sus carceleros no le importaba demasiado. Además, si los años habían pasado y todavía había gente manteniéndolo con vida indicaba que el Seido no había caído. Eso era una satisfacción extraña. ¿Era un gobierno justo? claramente que no, pero al menos a su manera buscaban lo mejor para su gente, no como el Emperador del Outworld. Ex emperador ahora. No tenía mucha información sobre la Alianza Mortal más allá de lo que Rayden le había contado. Pero no era difícil imaginarse unos gobernantes mejores que Shao Kanh. Eso decían también de Onaga, era un gobernante opresor, pero al menos parecía preocuparse por su pueblo.

En todos esos años a lo que más se dedicó Shujinko fue al entrenamiento de su mente y su alma, siguiendo en gran medida las enseñanzas de Nightwolf. Aunque su cuerpo estaba viejo, no se sentía débil, y se aseguró de poder mantenerlo en forma, y de manejar cada una de sus habilidades a la perfección. Lamentablemente ninguna de ellas le permitía superar la magia de esa celda y escapar.

No quería otra vez presentar problemas para el habla, así que se aseguró de mantener conversación aunque sea consigo mismo. No quería perder la cordura así que en ningún momento se trató como si realmente estuviera hablando para otra persona, aunque no estaba seguro de si Damashi no lo podría escuchar. Capaz los dioses podían escucharlo. Sin embargo, nunca recibía ninguna respuesta.

Y un día la puerta se abrió, y una figura entró.

“Tú debes ser Shujinko, ven, debemos irnos”.

Shujinko lo observó detenidamente, el sujeto era calvo a excepción de una cola de caballo. Tenía unas marcas rojas en su frente, y vestía un traje similar al de un samurái con dos hombreras metálicas y portando dos espadas. Lo que más le llamó la atención era la sangre que manchaba sus ropas, armas y manos, abundante, reciente y roja, aun goteando, “supongo que no eres un miembro de la guardia de Seido, ¿te ha enviado Damashi?”.

“Eso no importa, vámonos, debemos irnos rápido”.

Shujinko acompañó al susodicho, sintió una sensación extraña al salir de su celda, como si el ambiente fuera totalmente distinto, pero no le dio importancia. No tardó mucho en ver los cuerpos de guerreros del Seido muertos a medida que avanzaban.

“Una brutalidad innecesaria, ¿no crees?“.

“Debemos salir de aquí, hay un pasadizo que podemos usar, acompáñame“.

“No“, Shujinko permaneció estático en el lugar, y señaló hacia un pasillo diferente, “voy a ir en esa dirección“.

“No quieres ir hacia allí“.

“Si... “.

El susodicho realizó un movimiento, claramente con el objetivo de noquear a Shujinko usando el dorso de la mano, pero el guerrero no tuvo problema en frenarlo y agarrarle el brazo, lo que sorprendió y enfureció al otro.

“Tranquilízate, joven, planea mejor tus movimientos, y no seas tan impulsivo“.

Shujinko le soltó el brazo, y el otro se le quedó mirando.

“Haz lo que quieras, me contrataron para sacarte de esa celda, lo que hagas ahora no es problema mío“.

Se marchó rápidamente, Shujinko se lo quedó observando un rato, no se sentía apurado. Pero hubiera sido contratado por Damashi o no para liberarlo, no tenía ganas de compartir detalles de su misión con este guerrero, que parecía guardar un gran sufrimiento. Aunque algunas de sus acciones parecían ser más una actuación. Pero sus preocupaciones en ese momento eran muy claras, sentía al Kamidogu del Seido.

Se dirigió por el otro camino. Afinó su mente como nunca antes y descubrió que esquivar las trampas y los soldados era mucho más fácil de lo que pensó que sería. Nightwolf le había enseñado a sentir las almas de una forma distinta, y Sub Zero a mantenerse oculto y escondido. Su tiempo en el Netherrealm lo había deformado por dentro. Su tiempo en prisión, en cambio, lo había afinado como nunca.

La puerta a la que llegó era particular, protegida por unos guardias a los que noqueó con facilidad. En la misma estaba ilustrada una misteriosa figura de larga barba y pelo blanco, sentada en lo alto de una montaña, transmitiendo una gigantesca paz. Aunque sus ojos brillantes y su extraña ropa negra y demasiado moderna incomodaban de una forma extraña. Aunque las tonalidades blancas y doradas del marco de la puerta eran típicas de la arquitectura del Seido, el estilo usado no lo era. La ciudad no tenía interés en las artes y los placeres, pero esa figura transmitía sensaciones que iban hacia las emociones, y no a la razón. Le parecía una falta de respeto dañar esa puerta, posiblemente anterior a todo lo que estaba construido a su alrededor, pero luego de varios intentos fallidos de abrirla, terminó usando suavemente su telequinesis para sacarla con extremo cuidado.

La cantidad de trampas que se activaron en ese momento era realmente impresionante, Shujinko mantuvo la concentración, y se aseguró que gracias a su telequinesis, su habilidad para esquivar, la teletransportación y la habilidad de encender el calor corporal, ninguna le hiciera efecto. Lanzas, fuego, elementos similares a armas de fuego, acido, incluso bestias encerradas y mantenidas con el alimento justo. Pudo frenar todo eso. Sus habilidades estaban pulidas luego de años de encierro y de practica a un nivel que ni siquiera sus usuarios originales lo habían logrado. Levitando entre los restos de todas las trampas, definitivamente mucho más modernas que el resto de la construcción, llego hasta dos altares.

En uno de ellos, que aunque antiguo se veía más reciente que el otro, se encontraba un cetro, dorado y con una simetría radial perfecta. Le generaba una extraña sensación, de paz, pero una paz particularmente ordenada. Una paz sin libertad. Parecía el Seido mismo encarnado en un objeto.

Pero era el otro objeto el que realmente le importaba en ese momento. Un cuadrado violeta, simple, sin nada que resaltara. Una forma tan alejada de la realidad, tan falsa, tan perfectamente geométrica, solo podía indicar algo. Era un Kamidogu, el Kamidogu del Orderrealm.

Lo tomó con delicadeza, de alguna forma sintió que ese objeto quería irse con él, pero en el momento en que lo levanto del altar este bajó rápidamente hundiéndose en el suelo. Toda la sala se iluminó con una tonalidad amarilla. Pudo sentir como todo se rodeaba de algún campo de energía.

“Detente en orden del Seido”, reconoció la voz, era la de Hotaru, acompañado de una gran cantidad de guardias. Todos vestían la armadura reglamentaria, Hotaru era el único que no tenía puesto el casco, “tu..., ¿Shujinko?”.

“Nos volvemos a encontrar, Hotaru”.

“Devuelve eso que has tomado, no sumes más crímenes a tu condena”.

“No puedo obedecerte, Hotaru, además, es muy probable que mi condena haya aumentado solamente por estar aquí, ¿o no?”.

Hotaru no dijo nada más, hizo unas señas, y al instante todos los soldados rodearon a Shujinko. Pero antes de que pudieran hacer nada salieron volando y se estrellaron contra las paredes.

Hotaru sintió la enorme energía que intentaba arrojarlo también, pero activó algo en su armadura que le permitió mantenerse adherido al piso. Levantó su lanza y envió una descarga de fuego hacia Shujinko. Este no se movió, no hizo nada, simplemente el fuego lo rodeó sin hacerle nada.

“Déjame marchar, Hotaru”.

“No, estas tomando una reliquia importante, el Seido depende de aquello que tienes”.

“De esto y ese otro cetro, ¿verdad?, no me importa lo que sea, pero esto se ira conmigo. Es importante para mi misión”.

“Entonces te detendré como sea”.

Hotaru intentó moverse pero Shujinko se teletransportó a su espalda y de su brazo salió una Blade con la que atravesó el costado del guerrero.

Hotaru cayó al piso sangrando, pero Shujinko acercó su mano y un frio gélido cauterizó la herida.

“Disculpa la brusquedad pero no quiero alargar esto. No es de mi interés matarte, Hotaru. No estaré a favor del gobierno que mantienes aquí, pero de alguna forma funciona, y no es mi deber decidir lo mejor para tu pueblo, ni tomar una vida, no por una diferencia de opiniones”, Shujinko comienza a alejarse, pero Hotaru habla rompiendo el silencio.

“Tu juicio..., iba a ser en la próxima semana”.

“¿Después de tantos años?”.

“No..., las celdas están diseñadas para hacer durar más el tiempo para aquellos que se encuentran dentro, para que reflexionen, y digan la verdad en la corte. Los años que has vivido allí dentro solo han sido unos pocos días. Sin importar el resultado del juicio el efecto del tiempo es anulado y tu cuerpo vuelve a ser el de antes”.

“¿O sea que estás diciendo que si me entrego volveré a la edad que tenía antes de ingresar?”.

“Si..., y yo iba a hablar a tu favor en el juicio, por lo que has hecho para contribuir a nuestra posición en el Outworld..., pero luego de esto...”.

“Lo siento, Hotaru, pero no me convencerás..., admito que mis huesos se sienten más débiles, pero eso no significa que lo sean, se cuáles son mis prioridades ahora”.

Hotaru intentó levantarse, pero aun con su herida cerrada cayó inconsciente por el dolor, y Shujinko ya se había marchado.


El guerrero colocó el Kamidogu del Orderrealm en su altar correspondiente en el Nexus, observó el que aún estaba vacío, el del Kamidogu de Edenia, el único que le faltaba conseguir.

“SHUJINKO, ESTAS DISTINTO”, habló Damashi.

“Damashi, tiempo sin hablarnos”.

“¿TIEMPO? SI HAN PASADO NADA MÁS UNOS...”.

“No importa. Mi misión ya ha sido casi completada, pero los métodos que usaste para liberarme de la prisión...”.

“¿DE QUÉ HABLAS?”.

“No importa ahora, que no vuelva a pasar, tanta brutalidad innecesaria, mancha mi misión”.

“..., DE ACUERDO, SHUJINKO”.

“Bien, hora de terminar esto”.


INTERRUPCIÓN.


El muchacho golpeó con la pica la roca, que se partió en dos. Se limpió el sudor que caía por su frente. Miró hacia arriba, pero sabía que no estaba el sol, solo se veía el negro. No el negro de la noche, sino ese negro que tapaba el cielo, como una gigantesca tela de oscuridad que impedía que cualquier luz natural ingresara. Por unos segundos se quedó pensando..., sería tan hermoso ver el sol de nuevo..., aunque sea una vez. Solo una vez...

“Muévete, esclavo”, sintió el latigazo en la espalda, dañando su ya lastimada carne, y cayó al suelo. Pese al dolor tendría que levantarse rápido o activarían electricidad a través de sus grilletes. El que lo había dañado se relamió los labios, esperando que siguiera en el suelo como para poder justificar dañarlo más. Le faltaban dientes, su cara era horrible, hacía mucho tiempo que había desistido en bajar de peso, pero cada vez que descansaba soñaba con los esclavos a los que podría seguir torturando cada día de su vida y eso le llenaba de una excitación insana.

El muchacho sin embargo no veía a ese ser horrible que tanto disfrutaba con su sufrimiento, sino a su compañero que aún seguía picando rocas. En el fondo le rogaba porque ese fuera el momento, que le enviara la señal que hace mucho tiempo venia esperando. Y este movió la mano indicándole que era el momento.

El muchacho asintió y repitió el movimiento, para que lo viera cualquiera que no hubiera notado las señales dadas por algún otro compañero. Y entonces empezó a acumular energía en sus muñecas.

“Te dije que te movieras, pedazo de carne”, le gritó el portador del látigo, pero antes de terminar la frase ya había arrancado el movimiento para golpearlo nuevamente. Pero el látigo no chocó con la espalda desnuda del muchacho, sino que fue frenada por su mano, brillando intensamente, “¿Cómo? tú no puedes...”, el torturador notó demasiado tarde que los grilletes estaban destrozados en el suelo donde hace un segundo el esclavo estaba tirado, y comenzó a sudar, “no..., no..., se supone que...”.

“POR EDENIA”, gritó el muchacho, y con su brazo cargado de energía de un puñetazo destrozó completamente al torturador, separando la mitad superior de su cuerpo. El muchacho cerró los ojos, y una lágrima cayó por uno de ellos.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, capitulo extra 11: “Decisión de vida”.


Hace años:

El muchacho sintió sus brazos cargados de energía. El anciano sonrió al verlo, pero rápidamente le cubrió las manos con las suyas.

“Tranquilo..., o nos verán”.

“Pero este poder...”.

“No serviría de nada”, el muchacho se entristeció, “no tenemos entrenamiento, no tenemos manera de tenerlo. Solo tenemos esto. Y es todo lo que podemos tener”.

“¿Pero para qué?”.

“Para el momento que valga. Debes esperar, como todos. Al momento en que podamos elegir”.

Y los años fueron pasando. Los días eran iguales, levantar rocas, romperlas, transportarlas. Y observar el cielo que no era cielo. Y que los guardias usaran cualquier excusa para poder lastimarlos.

Y en las noches, cuando nadie lo veía, entrenar. Un entrenamiento mental, ya que cualquier otra forma de hacerlo sería descubierta por los guardias.

Hasta que hace unas semanas un compañero se le acercó disimuladamente.

“Hemos recibido una noticia importante de afuera. Un cargamento de mujeres va a ser transportado por una ruta cercana. Un grupo rebelde se está preparando para rescatarlas. Pero no podrán contra todos. Sin embargo, si las tropas tienen que detener una revuelta aquí, tendrán más posibilidades”.

“Entiendo...”.

“No tenemos posibilidad de escapar..., así que solo podemos intentar destruir lo más que podamos, para que ellos tengan que enviar la mayor cantidad de refuerzos posibles”.

“Si, lo sé....”.

Y ese día había llegado, y la lágrima caía del ojo del joven, ya que sabía lo que significaba ese día. Ninguno de ellos tenía posibilidades de escapar, nunca las tuvieron. Pero si tuvieron la oportunidad de decidir algo...

Junto con sus compañeros exterminaron a los guardias rápidamente, pero eso solo llamaría a las tropas reales. Enmascarados y portando largas lanzas los atacaron. Muchos de los esclavos fueron muriendo, pero los sobrevivientes siguieron peleando. Ellos no eran simples esclavos, eran Edenianos, tenían sangre de héroes, y no se dejarían detener. Aunque sus cuerpos estaban dañados, se habían preparado para poder pelear de todas formas. Compartiendo técnicas, durante años puliendo sus habilidades como podían. Cada movimiento que hacían, aunque fuera para algo tan mínimo como levantar una roca, estaba hecho para que sus cuerpos se preparan para ese momento. Y cada pensamiento, cada pensamiento estaba dedicado a canalizar energía, esa energía que el anciano les había enseñado a manejar. Y los guardias cayeron, más rápido de lo que ellos caían. Y la cantera entera se destruía con sus movimientos.
Sus amigos morían, pero no importaba, lo importante era dañarlos lo más que podían hasta el final.
Porque la vida les había dado la oportunidad de elegir algo...

Lentamente fueron cayendo, más y más tropas llegaban, no importaba a cuantos mataran, los superaban por mucho en número. Un guerrero se le enfrentó, pero por más que lo intentaba el muchacho no podía golpearlo. Era distinto a los demás, escurridizo, vestía un traje que no dejaba ver su rostro y remarcaba su color verde.

El muchacho se dio cuenta que ya era el último que estaba peleando. Todos sus compañeros habían caído.
Tantos años siendo un esclavo, tantos años separado del resto del mundo, de sus seres queridos, tantos años en los que su vida no dependía de él, tantos años hasta poder tener una oportunidad.

Cargó energía como nunca antes en su brazo, eso era el final. Nunca podría saber si lo que habían hecho había sido suficiente para salvar a las mujeres, pero no le importaba. Pensó que por más poderoso que fuera su enemigo capaz esa técnica final lo dañaría, pero no le interesaba eso, le interesaba otra cosa.

Lanzó la energía hacia arriba, impactando contra la extraña capa oscura que les rodeaba, y esta se quebró, como un gigantesco vidrio. No era realmente su sol lo que vio, era una extraña mezcla de este y los soles del Outworld. Pero era un sol. Mas lagrimas cayeron por su rostro. No era el dolor, aunque su brazo se había quemado completamente al lanzar ese ataque final. Era la felicidad de poder disfrutar su último momento.

Sintió una risa viniendo de su enemigo, lo observó.

“Nunca podrías entenderlo”, habló el muchacho, “solo sirves a tu Emperador. Para ti esto no tiene nada de sentido, pero en una vida en la que jamás has podido decidir nada, decidir cómo morir es lo más noble que jamás alguien...”.

Una lengua larga salió de donde estaba la boca de su enemigo y le atravesó el pecho, matándolo al instante.

“Cállate..., Edeniano”, le dijo el extraño ser reptilesco, y el muchacho murió.



“Realmente sorprendente”, dijo Shang Tsung, revisando el informe, “parece que estos Edenianos desarrollaron control sobre una energía interior diferente a lo que llamamos normalmente poder espiritual. Y acompañado de un estilo de combate rudimentario pero eficiente, aprovechando este poder”.

“¿Y qué opinas de eso, Tsung?”, le preguntó Shao Kanh, que le daba la espalda, observando a través de la ventana la tormenta que se avecinaba.

“Que es riesgoso separar a los Edenianos de sus familias. Llegar a tanto aun sabiendo que iban a morir”.

“Pero no fue un sinsentido, un grupo de rebeldes liberó un cargamento de doncellas que estaba siendo transportado cerca. De alguna forma estos esclavos lo sabían. No se suicidaron porque si”.

“Si..., pero inútil de todas formas, tarde o temprano serán capturadas de nuevo. Y creo que ya he encontrado a los causantes de la información filtrada. Me asegurare de que reciban un castigo ejemplar”.

“Es muy probable que mueran sin decirnos nada..., si, los Edenianos son particulares..., es verdad que debería buscar una forma más.... humana..., de tratarlos. Pero no es eso por lo que preguntaba”.

“¿A qué se refería entonces, mi señor?”.

“¿Qué opinas del poder que desarrollaron?”.

“Muy especial sin lugar a dudas, pero desconozco de qué forma duplicarlo, no hubo sobrevivientes. Lucharon hasta el final”.

“Si..., pero sus almas forman parte del Soulnado, como todas las que mueren dentro de mis dominios”.

“Es verdad, pero no entiendo a qué quiere llegar, aunque los traigamos de nuevo a la vida no dirán nada”.

“Únelas”.

“¿Perdón?”.

“Júntalas a todas, en un solo cuerpo, suma algunas almas de soldados devotos a mí que estén dispuestos a sacrificarse, eso hará al resultado fiel a mi más allá de mis sellos”.

“Tanto poder..., ningún cuerpo puede resistir algo así, mi señor”.

“Hace mucho que tengo uno preparado para algo así, úsalo, en alma y carne”.

“Ya veo..., pero tanto poder en un solo cuerpo...”.

Tsung igual no dijo nada más.


Una tormenta sacudió a todo el Outworld, pero Tsung sabía que esta no era natural. Eran las energías del Soulnado, que colapsaban mientras todas esas almas que el hechicero había seleccionado confluían en un mismo cuerpo. El hechicero sintió que aquello que hacía era ilógico, un pedido sin sentido. Veía como el cuerpo se deformaba ante tanto poder, a punto de colapsar completamente. Pero entonces el proceso terminó, todos los vidrios de la sala explotaron. Y en medio del humo, una extraña figura humana se levantó, sus ojos brillando innaturalmente. Una extraña presión afectó a toda la habitación. Tsung la sintió, ese poder era demasiado, algo así no podía existir, un mortal no podía portar algo tan grande.

“Di tu nombre”, llegó a decir el hechicero, se suponía que lo que se había generado era consciente y podía razonar, aunque de manera diferente a cualquier otro ser vivo.

Pasaron varios segundos de silencio, hasta que la figura hablo con miles de voces al mismo tiempo.

“SOMOS ERMAC”.

Y Tsung observó al Emperador, que se encontraba detrás de él y no se había movido en lo más mínimo desde que todo el proceso había empezado.

“Tu vida y tu muerte me pertenecen, y me serás útil, esclavo”.

Y así, la única elección de tantas almas fue negada..., por ahora.


Fin de la interrupción.

El presente:
La figura se encontraba mirando a la nada, en lo alto de un risco. Escuchó el sonido de un pájaro que volaba, y levantó el brazo instintivamente. El ave se posó y lo observó con una mirada interesada. Era tan hermoso.

“Debemos irnos, el tiempo apremia, y Onaga se hace más poderoso a cada segundo”, la figura estaba sola, en cierta forma, pero pudo escuchar esa voz, “y tenemos que liberarlos, a los cinco”.

“ES VERDAD-AD”.

Y continuó su camino.

Continuara...

Avance: Finalmente, el ultimo Kamidogu.
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The Shaolin Nun
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 17

Mensaje por The Shaolin Nun » Dom, 06 Dic 2020, 06:22

Qué gran momento cuando Shujinko fue liberado por Dairou. La explicación que dio Hotaru acerca de su envejecimiento repentino fue muy interesante; así como la posibilidad de recuperar su edad tras el juicio. Sin duda, Shujinko estuvo en un predicamento de ser juzgado y recuperarse -con sus respetivas dudas por Hotaru-, pero estaba por delante la necesidad de seguir con la misión.

Me gustó la parte de la esclavitud edeniana y su gran poder desarrollado. Muy interesante el surgimiento de Ermac. :-D
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 17

Mensaje por Error Macross » Mar, 30 Nov 2021, 23:40

Puff, un año ya, un año entero pasó y no volví a actualizar Batalla. Un desastre. No voy a ponerme a tirar disculpas porque medio que ya lo debo haber hecho muchas veces antes (una por año, cuac) ni tampoco promesas de que terminare pronto el fic ni nada de eso (aunque extender un año mas esta temporada sería muy ridículo). Lo bueno es que acá cerramos una de las dos líneas temporales (Spoiler alert, la del pasado), lo que creo va a hacer que las cosas sean un poco mas manejables, tanto para mi como para cualquiera que lea esto. Sin nada mas que decir, sale el capitulo:


El pasado:

El gran palacio Edeniano recibía la luz del sol. Sus bóvedas doradas, similares a las de los palacios de las regiones arábigas del Earthrealm, resplandecían bellamente. El sol también se relejaba en los ríos que lo circundaban, cayendo como suave cascada alrededor de los puentes que lo conectaban con los caminos de las montañas.

En este bello espectáculo resaltaban las figuras negras grotescas y musculosas que deambulaban alrededor del mismo, moviéndose lenta y torpemente, dirigidas por caballeros de oscura armadura.

“¿Estás seguro de este plan?”, dice Jade observando desde lo alto de una colina al valle donde se encuentra el palacio.

“Déjamelo a mí, Jade”, contesta Rain, “se lo que hay que hacer, vamos, va a arrancar la reunión”.

Ambos se dirigieron a una tienda donde se encontraban la mayoría de los oficiales superiores. Rain se colocó cerca de un mapa de la fortaleza y una vez que los murmullos frenaron, comenzó a hablar.

“Como seguro sabrán, los onis no tienen capacidad de pensamiento propio. La información que hemos recibido es que Tanya es quien los está dirigiendo. De alguna forma está logrando que varios de ellos puedan mantener una mente racional. Muy probablemente esté usando algún objeto que obtuvo de su tiempo con la Hermandad de las Sombras. No se descarta que sea una habilidad que haya obtenido, aunque es una posibilidad menor, ya que esto requeriría un control mágico muy superior a lo que ha demostrado previamente. Sea lo que sea, podemos notar que presenta ciertos límites, lo que explica que la gran mayoría de los onis estén actuando instintivamente y siendo manejados por los pocos con capacidad racional. Si anulamos lo que sea que esté usando, sus líderes dejaran de razonar también, y todo será un caos. Sé que suena arriesgado, pero los onis tienden a detestar la luz y actúan con miedo si se encuentran en desventaja numérica, además se guían por el hambre, y son muy territoriales incluso con otros de su especie. Es muy probable que sin control y a plena luz del día, comiencen a atacarse entre ellos. Por suerte el palacio está separado de la ciudad lo suficiente como para poder encargarnos rápidamente antes de que haya bajas civiles y sin alguien organizándolos será relativamente sencillo limpiarlos a todos o alejarlos lo suficiente como para poder encargarnos luego cuando ya no sean una prioridad. No pueden reproducirse así que si se nos escapan unos cuantos no será problema mientras estemos alerta por posibles ataques. El plan es sencillo. La mayoría de las fuerzas se desplegaran a lo largo de las distintas rutas de ingreso al palacio, solo para llamar la atención de los onis racionales. Se priorizara mantener un combate a distancia para disminuir las bajas y forzarlos a tener que abandonar su posición. En el camino sur este ataque estará enfocado en dar fuego de cobertura y permitir el ingreso de un pequeño grupo al palacio. El mismo será dirigido por la general Jade y estará compuesto por las tropas especializadas en sigilo, ya que el objetivo es que encuentren rápidamente lo que Tanya está usando y lo destruyan, mientras nuestras fuerzas externas mantienen ocupados a los onis. Estimamos que el grupo que ingrese no tendrá grandes dificultades. Si Tanya no puede controlar tantos onis muy probablemente solo tendrá los mínimos y necesarios adentro para mantener el sitio, y sus fuerzas principales se encontrarán en el exterior para evitar ingresos. No se descarta la posibilidad de que sea imposible o muy dificultoso movilizarse en el palacio. La general Jade tomara la decisión final al respecto y en base a eso se definirá si nos replegamos completamente o intentamos un ingreso forzado, el cual queremos evitar, ¿alguna pregunta?”.

“Disculpe, general”, levanta la mano uno de los soldados, “¿pero Tanya no podría matar a nuestra reina en respuesta al ataque o si detecta al grupo que ingresa?”.

Rain mira a los demás soldados alrededor suyo, los rostros parecían estar muy interesados en su respuesta, “una pésima pregunta, pero supongo que a muchos les preocupa esa posibilidad, así que perderé mi valioso tiempo para contestarla. Como ya sabemos, Tanya está tomando a Sindel de rehén”, al llamar a la reina por su nombre de pila, hubo algunos sobresaltos entre los soldados, pero Rain continuó, “pero no le sirve de nada si Kitana no se encuentra en Edenia. Aunque Tanya todavía es considerada perteneciente a la familia real Edeniana, por su traición a la corona no tiene derecho a un reclamo al gobierno por su sangre, y aun si lo tuviera, la princesa tiene prioridad y ascendería automáticamente si su madre…”, Rain se dio cuenta lo que estaba a punto de decir pero ya era tarde para arrepentirse así que continuó, “si su madre muriera”, se escucharon varios suspiros en ese momento, “hacerle daño de cualquier forma le quita lo único que tiene para hacer tiempo hasta lograr lo que quiera. Aún no hemos recibido ningún reclamo o pedido, pero tampoco debe estar apurada. Sabe que su ejército es lo suficientemente poderoso para soportar cualquier cosa que le tiremos y mantener la fortaleza bajo su control por un tiempo casi indeterminado, pero para eso necesita que sus generales sigan funcionando. No creemos que este colaborando con la Alianza Mortal o con alguien que pueda venir a ayudarla. Si le quitamos el control, habremos ganado y salvaremos a la reina”, Rain revisa la tienda con la mirada, pero solo ve dudas, “si alguien tiene algo más que decir, lo escuchare por una cuestión de respeto y luego procederé a ignorarlo”.

Nadie dice nada y van preparando sus armas, Jade se acerca a Rain, “no veo que estén muy dispuestos a tu propuesta”.

“Son unos imbéciles, su reina corre un mínimo peligro y ya dejan de funcionar, no me sorprende que Kanh los haya tenido bajo su mano tanto tiempo”.

“No deberías ser tan duro, han vivido mucha guerra, y después de la aparente paz que estábamos teniendo...”.

“No hay paz, aunque la Alianza Mortal haya replegado sus tropas no significa que no les interese invadirnos, solo están disimulando. Tú conoces a Shang Tsung, nada bueno saldrá de él. Tendríamos que estar con Kitana en el Outworld, en vez de perdiendo el tiempo con una imbécil que no sabe rendirse”.

“Tanya no funciona así, si está ahí es por algo”.

“¿Algo como qué?”.

“No lo sé, pero ella es de la realeza, sabe cosas que nosotros no. Para mí lo que ella quiere está ahí, y aprovechó que Kitana está en el Outworld para conseguirlo”.

“Como sea, si no tienes nada importante para decirme iré a mi tienda a esperar a que las tropas estén listas, te recomendaría que hagas lo mismo. Espero que ningún idiota venga a molestarme con alguna propuesta inútil para hacer las cosas diferente”.

Rain se queda mirándola como esperando algo, y luego se marcha, Jade suspira. Después de lo de esa noche las cosas no han dejado de estar complicadas, sin embargo, tiene algo más de lo que preocuparse.

“Sé que estás ahí”, dice una vez que comprueba que ya todos los soldados se han marchado.

Al no recibir respuesta el cuerpo de Jade se enciende y comienza a correr hacia una dirección bien clara, destrozando la mesa que se encontraba en su camino. Saca su jabalina y realiza un golpe, pero se da cuenta que lo han esquivado sin problemas. Una figura humana se forma desde una sombra en la pared con las manos en alto.

“No busco pelea, vengo a ayudar” dice Shujinko.

Jade lo observa con detenimiento, el movimiento que hizo es algo que solo ha visto en miembros de la hermandad de las Sombras, pero lentamente se da cuenta de algo más.

“La edad no concuerda, pero reconozco ese rostro…, tu eres el de que aquella vez en el Bosque Viviente”.

“Si, y si no me equivoco, lo que Tanya busca es muy similar a lo que hizo que nos enfrentáramos esa vez”.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “El engaño”, capitulo 18: “El fin de la misión”.


Jade permanece en posición de guardia, no confía en la persona que tiene frente a sus ojos, “tus brazos no parecen guardar blades, pero esa vez me atacaste con ellas”.

“Es complicado de explicar, creo que hay cosas más importantes que hacer en este momento. Además, también te salve la vida”.

Jade lo recuerda, con su mano palpa el lugar donde estuvo la herida. Pese a todos sus años como soldado raso del Outworld, nunca jamás un tarkata la hirió, así que la sensación particular de la única vez que unas blades atravesaron su cuerpo siempre quedó marcada.

“Yo decidiré si hay cosas más importantes. Habla”.

Shujinko comienza a hablar, obvia detalles, lo que Jade nota, pero le cuenta a grandes rasgos su misión y que son los Kamidogus.

“¿Entonces dices que el Kamidogu de Edenia se encuentra en la fortaleza? Kanh no hubiera desperdiciado la oportunidad de usar algo tan poderoso”.

“No tengo una respuesta para eso. Es posible que los Edenianos lo hubieran ocultado de una forma que Kanh no pudiera encontrarlo, o que haya sido encontrado después de la separación de los dos reinos. Lo importante es que lo siento dentro de la fortaleza, y si Tanya logra conseguirlo, el poder que obtendrá será demasiado grande”.

“¿Qué propones?”.

“Eres una importante general que además tiene una buena relación con la princesa, debes saber algún camino secreto que permita ingresar a la fortaleza. No lo has propuesto para mantenerlo oculto y porque sabes que un ejército no podría entrar por ahí. Pero yo soy más que suficiente para vencer a Tanya y a cualquiera de sus soldados, incluso si ingresara por la puerta principal. Pero tampoco quiero que tu reina corra peligro”.

“¿Por qué confiaría en ti?”.

“Porque no gano nada. Eres un soldado, Jade. Lo quieras o no, no eres importante, no más que cualquier otro aquí. Tu muerte no cambiaría nada, alguien te reemplazaría, y créeme que si quisiera podría matarte fácilmente, pero no es mi intención”.

“No suenas muy convincente”, Jade baja el arma y deja de estar en posición de combate.

“No es mi idea, solo hablo con la verdad. Yo tampoco soy importante, Jade, mi misión es más importante, de la misma forma que tu nación lo es para ti. Por eso debemos hacer esto”.

“Sígueme, y que no te vean”.

“No lo harán”.

Jade no tuvo problema para escabullirse de su propio campamento, aun estando a plena luz del día no era complicado para ella desaparecer sin ser vista. Rain era el único que podría llegar a encontrarla pero en ese momento se encontraría cerrando detalles para realizar el ataque simulado, capaz discutiendo con algún oficial de alto rango. Cerca del puente que daba al ingreso principal del palacio, se arrojó por el acantilado, agarrándose de las rocas. Desde allí dio un largo salto y se agarró de unas lianas que colgaban de la parte de abajo del puente, columpiándose entre ellas, avanzando en dirección al palacio. Un oni similar a un perro olisqueó en su dirección, pero el que sostenía su correa lo azotó al no ver nada. Jade avanzó con dificultad manteniéndose colgada, escuchando el ruido del agua bajo sus pies y el gruñido de algunos onis. No veía a Shujinko, pero sabía que de alguna forma estaría también con ella.

Cerca de la fortaleza se paró con dificultad en una serie de rocas que sobresalían y empezó a bajar. La pared era casi lisa así que no había muchos puntos para engancharse. Eventualmente se detuvo en un lugar que no se veía distinto a todos los demás, pero con un movimiento de mano hizo que algunas rocas se fueran corriendo hasta dar paso a un túnel lo suficientemente grande como para que una persona pase agachada. Luego de arrastrarse por él unos pocos metros, dio con un tope. Golpeó el mismo y unas rocas cayeron, dando paso a algo similar a una gran caverna, iluminada por escasas antorchas.

“Realmente es un camino difícil de encontrar”, dijo Shujinko que llegó detrás de ella.

“No está pensado para ser una ruta de ingreso, es más bien una grieta accidental que se conservó por la posibilidad de que fuera necesaria alguna vez”.

“¿Dónde estamos?”.

“En los calabozos, no creo que haya soldados de Tanya aquí, no hay nada de importancia, casi no tenemos prisioneros”.

“¿Casi?”, Shujinko se quedó pensando, los Edenianos se encontraban en contra de la pena de muerte para los criminales de su propia gente, pero su naturaleza hacia que raramente rompieran la ley. Los prisioneros de guerra no tenían la misma suerte, así que no había un sentido de que hubiera alguien encerrado allí a no ser que esperara un juicio, y había prisiones para esas personas, no era necesario usar los calabozos de la propia fortaleza real.

“Ese olor”, Shujinko reconoció una voz viniendo desde una celda, suave pero a la vez acida, “¿mi amado Shujinko, has venido a rescatar a tu pequeña princesa?”.

Shujinko vio en dirección hacia una celda, donde una chica se encontraba tirada en el suelo, su cuerpo se veía lastimado, y solo vestía jirones de ropa.

“¿Mileena?”, preguntó.

“Ven…”, dijo la chica, que seguía tirada en el suelo, su voz se oía débil, “ven y dame un beso”.

Con un grito la muchacha se arrojó contra los barrotes, que comenzaron a brillar con el contacto de sus manos.

Claramente se estaba quemando, pero insistió, y arrojó tarascones con su boca, repleta de repulsivos colmillos. Shujinko retrocedió ante tan horrible imagen.

“Ven, amado mío, ¿no era que querías ver mi bello rostro? Todas las noches en mi lecho me preguntabas por él. Aquí lo tienes, ven y libérame, maldito gusano traidor, aun no te he pagado por lo que hiciste en…”.

“No te detengas”, le dijo Jade mientras Mileena se replegaba ante el dolor que los barrotes le habían generado y se sobaba las manos, “no sé qué relación hay entre ustedes, pero mejor si no llamamos la atención”.

“Su boca…, tenía entendido que ella era la hermana de Kitana”.

“Un engaño del emperador del Outworld. Pero no le demos importancia, si fuera por mí su cabeza ya no estaría unida a su cuello”.

Salieron a través de una puerta de madera que Jade abrió con cuidado, del otro lado había cadáveres de soldados a los que les faltaban partes del cuerpo o con las tripas abiertas cubriendo los pasillos, pero salvo por el hedor a muerte no se sentía nada más.

“Como suponíamos con Rain, no debe haber onis salvo cerca de las entradas y en donde se encuentre Tanya”.

Jade comenzó a avanzar, sin embargo Shujinko movió el brazo rápidamente y lanzó una descarga de energía que hizo caer a una figura que se escondía en las sombras. Tenía un traje negro pero parte del mismo estaba rasgada y se observaban rasgos bestiales intercalados con partes humanas con una piel violácea. Tosió con dificultad, Shujinko se sorprendió de que siguiera vivo, pero parecía ser que el oni había logrado moverse lo suficientemente rápido para que el ataque no le diera de lleno.

“Mátame, humano” dijo con dificultad, “de todas formas ya no tenía sentido estar vivo”, Shujinko se acercó, “ustedes los humanos nunca valoran lo que tienen lo suficiente, desperdician sus vidas cuando pueden vivirlas. Nosotros los onis no vivimos realmente, solo nos alimentamos hasta la muerte. La mente antinatural que nos dieron solo nos hace desear algo que nunca nos correspondió, y que tarde o temprano perderemos de todas formas”.

Shujinko se quedó viéndolo, había visto muchos onis con mente antes. Generalmente sus cuerpos se adaptaban a una nueva forma más humana, a veces permanecían sin cambio. Pero este se encontraba en una forma intermedia entre ambas. Tocó al oni, un aura luminosa se formó alrededor de su mano. Lentamente el oni cerró los ojos y murió.

“Fuiste demasiado bondadoso”.

“Son animales, Jade, animales que se dejan llevar por sus instintos, no hay que medirlos con la misma vara que usamos para aquellos que pueden tomar sus propias decisiones”, Shujinko se levantó, Jade no parecía que iba a decir nada más, pero un extraño ruido llamó su atención. Venía desde el cadáver. Shujinko se dio vuelta y vio como este se hinchaba antinaturalmente.

La explosión no fue grande, aunque si ruidosa. Un extraño polvo rojo estaba llenando todo el pasillo. Shujinko intentó advertir a Jade de que tenga cuidado, pero de repente ella ya no estaba allí. Quien estaba allí era Apep, su antiguo amigo.

“Cuanto tiempo sin verte, Shujinko”.

“Tu…, no deberías estar vivo, Damashi…, Damashi me contó que los templos del Loto Blanco fueron diezmados por los tarkatas poco después de que Liu Kang ganara el Mortal Kombat”.

“Es verdad, pero yo ya estaba muerto para ese momento“.

“¿Cómo?“.

“Fui a buscarte, vi cómo te alejaste del templo la noche de tu castigo. Tenía la sensación de que ibas a hacer algo tonto. Vi ese lugar al que te dirigiste“.

“El nexus…“.

“Y eso fue lo último que vi“.

“¿Alguien te mató allí? Pero entonces esa persona también debía haberme seguido, ¿quién fue?“.

“Mis habilidades nunca fueron muy grandes, mi amigo, lamentablemente no pude sentir nada de mi agresor. Solo sé que me vida fue tomada en ese lugar, pero de alguna forma mi espíritu pudo quedarse cerca tuyo, y ahora se me ha dado la oportunidad de hablarte”.

“Un falso campeón me atacó, Damashi no sabía quién era”, Shujinko intentó recordar a Monster, “su historia carecía de sentido. Pero no me atacó por la espalda, me estuvo esperando en el Nexus y me habló primero. Sus técnicas se basaban en la fuerza bruta, no parecía un asesino”, Shujinko recordó a Dairou, el si era un asesino, “Apep, yo…, necesito saber más, no puede ser que no tengas más información”.

“Capaz si la tengo, pero capaz no sea Apep, capaz yo solo sea tus dudas”.

“¿Qué significa eso?”.

“Cuidado, Shujinko”, Apep era el que movía la boca pero era la voz de Jade la que sonó en ese momento.

De repente Shujinko volvió a estar en la fortaleza Edeniana, un perro negro gigantesco sin ojos lo estaba a punto de atacar, pero pudo levantar sus manos frenando las fauces, y con un rápido movimiento le reventó la cabeza. Sus dedos estaban sangrando abundantemente. Más perros similares se acercaban acechándolos.

“Come esto”, le dijo Jade, ofreciéndole unas hojas, “son horribles pero mantendrán tu cabeza centrada. El oni que matamos estaba lleno de un potente alucinógeno, similar a algo que llamamos la marea escarlata. Puede que sigas viendo cosas, esto solo lo paliara un poco”.

Shujinko le hizo caso, el sabor era desagradable, pero le permitió pensar en lo que tenía en frente.

“¿Cuánto tiempo pasó?”.

“No habrá llegado al minuto. Reconocí el aroma y actué rápido”, el cuerpo de jade se puso de color rojo y uno de los perros demoniacos se derritió al entrar en contacto con ella, “pero si sus efectos son como los de la marea escarlata, puede que para ti haya sido mucho más”.

“No importa, no hay tiempo para más sutilezas”, Shujinko hizo un rápido movimiento y se elevó en el aire usando su telequinesis, levantando también a Jade con él. No le gustaba mostrar tanto de su poder pero las cosas se habían complicado. Si Tanya había transformado a sus esbirros en armas biológicas matar a cualquiera de ellos era un peligro. En su momento Borraicho le había enseñado a sentir energías a su alrededor, no había prestado atención a sus clases, pero su posible encuentro con Apep le había hecho recordarlo, “siento algo, algo que necesitaría estar al aire libre. Supongo que hay un patio central, indícame el camino más corto para llegar desde aquí”.

Jade le dio las indicaciones aunque se sentía extrañada por toda la situación. Ambos desaparecieron al instante en un destello de azufre, teletransportados al patio central por las habilidades de Shujinko. No se veía nada particular, de hecho, estaba más calmado que cualquier otra cosa. Agua cristalina caía en la fuente rodeada de estatuas de antiguos guerreros edenianos.

“Las apariencias engañan”, dijo Shujinko, y movió su mano en el aire, una ilusión se desvaneció y de repente se podía ver que todo el lugar estaba lleno de cadáveres. En el centro de la plaza brillaba intensamente una gran torre metálica, custodiada por una serie de onis musculosos y grandes cuyas cabezas eran similares a cráneos de diferentes animales, en algunos casos con más de una.

Estos onis se dirigieron hacia Shujinko, pero antes de que pudieran hacer nada Shujinko dio un puñetazo al aire, y la torre se partió en pedazos. La misma lanzo una gigantesca oleada de energía que carbonizó a los Onis que se encontraban cerca, Shujinko estiro las manos y logró generar una barrera para frenarla. La energía subía hasta los límites de la barrera y se iba disipando hacia el cielo. Detrás de ellos, una serie de gritos horribles y monstruosos resonaban.

“¿Qué está pasando?”, dijo Jade observando todo a su alrededor.

“Los onis que están adentro de la fortaleza deben haber perdido la capacidad de razonar, esto es lo que les permitía hacerlo, sentí la conexión”.

Jade lanzó un destello al cielo con su mano que explotó como un extraño fuego artificial rojo, “la energía que estas disipando debería ser suficiente para llamar la atención, pero con esto Rain sabrá que estoy aquí y que se puede proceder con lo que estaba planificado”.

“Bien”, Shujinko estaba comenzando a sudar, le costaba contener esa energía, a su alrededor se giraban imágenes de Apep, Dairou, Monster y Damashi. La risa de Mileena se escuchaba de fondo. Una esfera de energía amarilla se dirigía hacia su cabeza.

Shujinko no estaba listo para defenderse, pero no fue necesario, con su jabalina Jade desvió la esfera en el último segundo. La kunoichi lanzó algo similar a un shuriken de energía hacia una sombra en uno de los pedazos de estatua tirados. Antes de que el proyectil impactara, de la sombra salió Tanya, claramente enojada.

“Maldita perra, lo has arruinado todo”.

Corrió hacia Jade, pero cuando estaba a punto de llegar a ella, el cuerpo de esta última empezó a arder. Tanya sin embargo logró frenar a tiempo y dio un salto hacia atrás con una pirueta. Jade aprovechó esa circunstancia para comenzar su ataque persiguiéndola con su jabalina, pero Tanya esquivó todos los golpes, y el instante en que Jade dejo de arder le arrojó una bola de energía. Jade bajó su jabalina rápidamente, resistiendo el ataque, y le dio una patada a Tanya en el estómago que la hizo caer hacia atrás.

“Detente, tu reina está en peligro”, Tanya sacó un frasco de su ropa y se lo enseñó a Jade, “los órganos internos de mis onis están llenos de una sustancia similar a la marea escarlata, pero mucho más peligrosa, resultado de investigaciones del Earthrealm combinando la ciencia con la magia de los otros reinos. En grandes cantidades sus efectos son letales. La prisión en la que encerré a la reina no solo estaba compuesta de energía, sino también con carne viva de mis propios onis. Sin el intelecto que yo les di, sus guardianes ya estarán empezando a devorar los muros, liberando el veneno, y ella no tendrá forma de salir. Este es el único antídoto”.

“Maldita seas”.

“Déjame escapar, y te daré este frasco, lo tenía guardado para mí, por cualquier intento suicida de tu patético ejército. Si llegas a tiempo podrás salvarla”.

Jade estaba dudando, “de acuerdo”, estiró la mano, mientras Tanya se preparaba para sacar un cuchillo y apuñalarla, pero entonces se escuchó otra explosión, y una serie de potentes gritos.

Un pedazo del techo de la fortaleza salió volando, y una gran cantidad de la sustancia roja salió expulsada también, dispersándose en el cielo. Del agujero resultante, salió la reina Sindel, volando a alta velocidad mientras de su boca brotaban ondas de sonido que alejaban más el polvo rojo.

“Mi reina”, dijo Jade embelesada de tan poderosa imagen. Tanya no dudó y realizó un ataque con el cuchillo pero Jade lo frenó con sus manos, y le dio un rodillazo en el estómago, para luego agarrarla por los brazos, forzándola a arrodillarse. El frasco cayó y se rompió en pedazos, “cómo pudiste ver, ya no necesitaremos eso. Este es tu final”.

Tanya la miraba con furia, cuando entonces en una explosión final proveniente de donde se encontraba la torre, Shujinko salió disparado hacia atrás y todo el lugar se cubrió de luz mientras tanto Jade como Tanya eran arrastrados.

Cuando Shujinko se despertó, solamente Jade estaba allí, y le ayudó a levantarse.

“¿Cómo te encuentras?”.

“Muy cansado”, dijo Shujinko, “¿Tanya?”.

“Ha escapado, lo que sea que haya pasado fue el último resquicio de la energía que estabas conteniendo. No hubo daño, pero ella aprovecho la luz que nos consumió. Me pesa admitirlo pero perseguirla es demasiado peligroso. Debe haber muchos onis y mucha de la sustancia que había dentro de sus cuerpos dispersándose por todo el palacio”.

“Está bien, lo bueno es que hemos ganado”.

“Y gracias a ti, bravo guerrero”, Shujinko se dio vuelta, y observó a la Reina Sindel que bajaba levemente hasta posarse en el suelo. Su ropa tenía algo de daño pero se la veía impoluta, “¿quién eres?”.

“Mi reina”, Shujinko se agachó, sintió un gran respeto al verla, “no soy nadie importante”.

“No creo que sea así, dime tu nombre”.

“Shujinko”.

“Siento que tienes una gran misión por delante, Shujinko, y creo que has venido a Edenia buscando algo más que salvarme a mí”.

“Si…”, contestó Shujinko con dudas.

“Vengan conmigo”, aunque no hubo elección, Sindel se elevó en los aires, y unas corrientes generadas por ella hicieron lo mismo con Shujinko y Jade, los hizo ingresar a la habitación de la que había salido volando. La misma estaba muy destruida, y había pedazos de oni por todas partes, incluyendo lo que parecían ser muros hechos de carne destrozados por todos lados.

“Sé que les preocupa, pero no quedan onis en esta sala, ni nada de esa extraña sustancia que salía de sus cuerpos muertos. Me aseguré de ello antes de escapar. Tendremos que investigarla para poder limpiar la fortaleza, pero eso será algo para realizar después. Lo importante está aquí”, se dirigió hacia uno de los muros, no parecía haber nada de especial a excepción de unas marcas, como si hubieran quemado la piedra. Una maquina se encontraba destruida cerca, “Tanya sabía lo que se esconde en esta pared, posiblemente de alguna conversación que escuchó entre mi hija y yo. Estos muros están protegidos para todo aquel que no sea de la realeza. Esta arma que trajo, posiblemente del Earthrealm, le hubiera permitido acceder a ella en muy poco tiempo. Pero ya la destruí”, Sindel tocó la pared, y al instante un bloque se desvaneció, dejando abierto un lugar, del que sacó un objeto, algo similar a una figura del ying y el yang, con una mitad blanca y la otra dorada, “sabes lo que es esto, ¿verdad?”.

Shujinko entendía las energías que salían de ese objeto, “si, el Kamidogu de Edenia”.

“Objetos de enorme poder, cuya historia y origen se pierde en las leyendas. Tómalo”.

Jade estaba impactada desde el momento que Sindel sacó el objeto, pero esto la alarmó más, “disculpe la intromisión, mi reina, pero no sabemos nada de este sujeto, y si de verdad es el Kamidogu, deberíamos preservarlo”.

“El Kamidogu ha estado en poder de la realeza Edeniana desde el principio de los tiempos, entregado por nuestro antiguo dios protector Argus. Pero jamás se ha usado su poder. Ni siquiera en nuestro peor momento. Mi difunto esposo temía que no pudiera ser controlado y que revelar su existencia solo lo pusiera en las manos de Shao Kanh. Todo el tiempo que Edenia y el Outworld estuvieron fusionados, permaneció en ese lugar, imposible de ser detectado. Ni siquiera cuando Kanh tomó control de mi revelé ese secreto tan antiguo. Pero algo en mi siente que este guerrero lo necesita. Tanya había puesto una barrera para evitar mi escape, la misma estaba conectada a la misma torre que destruiste, y en cierta forma su desaparición hizo que me conectara levemente contigo. Has pasado por mucho, y necesitas esto”.

“Mi reina, yo…”, Shujinko recordó a Apep y a Damashi una vez más, “no estoy seguro, además, no debería aceptarlo”.

“Insisto Shujinko”, Sindel le acercó el objeto, y finalmente Shujinko lo aceptó, “ahora vete, antes de que el ejército ingrese al palacio. Harían preguntas que es mejor evitar”.

Jade no dijo nada, y entonces Shujinko solo asintió, “gracias, mi reina”, y se desvaneció.


Shujinko ingresó al Nexus sintiéndose muy distinto a como estaba antes. Algo no estaba cerrando del todo. Ya no estaba teniendo alucinaciones, pero Apep, Dairou, Monster y Damashi seguían girando en sus pensamientos. Pero también Ashrah, con su devoción absoluta a una causa sin sentido, los miembros de la hermandad de las sombras, cuya vida es falsa, el Orderrealm en sí, obsesionados con sus reglas. Y aquel humano que se enfrentó al Rey Dragón Onaga hace tantos años, y que por alguna razón le resultaba muy conocido. Se acercó al lugar donde debía colocar el último Kamidogu, pero sus manos se frenaron justo antes de hacerlo.

“Shujinko, ¿qué haces?”, era la voz de Damashi, pero se oía distinta, “coloca el Kamidogu”.

“Yo…”.

“Deja tus dudas, coloca el Kamidogu ya”, la voz era la misma, pero también se oía mas grave, y le recordaba a algo que había visto en una visión.


Shujinko giró la cabeza, y su rostro se conmocionó por el horror. A donde miraba efectivamente se encontraba Damashi, pero también una figura espectral se formaba alrededor de la esfera de luz. La reconoció rápidamente.


Era el mismísimo Rey Dragón, Onaga, tal y como se veía antes de usar el Medallón de los Elementos y de que su cuerpo hubiera cambiado.

“Shujinko…, puedes verme”, no era una pregunta, era una afirmación.

“Tu… ¿qué significa esto?”.

“Coloca el Kamidogu”, Shujinko sintió que las palabras dolían, lo presionaban, sus manos empezaron a moverse solas hacia el altar.

“No…, no…”.

“Coloca el Kamidogu, Shujinko”.

El objeto estaba a punto de tocar el altar, cuando Shujinko escuchó la voz de Apep en su cabeza, “resiste, Shujinko”, y con un fuerte movimiento que se sintió muy bien, logró alejar sus manos. La extraña atracción fue desapareciendo.

Onaga lo observaba, la esfera de Damashi ya no se encontraba presente, pero la figura seguía siendo espectral, “ya veo, tendrá que ser así”, todos los Kamidogus desaparecieron a excepción del que sostenía Shujinko, el resto del lugar parecía empezar a deformarse, “no importa, ya con la energía que he obtenido no necesito ese Kamidogu, por ahora”.

Shujinko estaba desesperado, sintió el horror a su alrededor, sabía que no podía pelear, no contra él, y comenzó a correr hacia una de las salidas del Nexus antes de que todas se cerraran.

“Huye si lo deseas, te encontrare. Pero dame lo que has recibido de mi”.

Shujinko saltó por el portal, en el momento del cruce sintió una enorme y extraña fuerza que salía de su cuerpo, le dolía horriblemente, como si le arrancaran una parte de su ser. Cuando cayó, la entrada al nexus ya no estaba detrás de él.

Shujinko aun sostenía el Kamidogu de Edenia, pero sabía que algo no estaba bien. Aun podía formar energía con las manos, pero eso era algo que ya podía antes. Todo lo demás, todo lo que había obtenido en sus viajes, había desaparecido. Volvía a ser el mismo niño inútil de los templos Shaolin, ahora con un cuerpo viejo. Pero eso no importaba, Onaga no podía hacerse con el último Kamidogu. No importaba como, tenía que encontrar a esa persona, la única que podía ayudarlo ahora, aquella a la que tanto había despreciado antes. Comenzó a correr.


El presente:

Shujinko se encontraba sentado en la nieve. Aunque el Kamidogu le daba calor, su barba y pelo desaliñados, y su ropa demacrada estaban escarchados. No recordaba cuando era la última vez que había comido, pero no tenía hambre. Hacía mucho que había llegado al templo, abandonado hace mucho, pero nadie había venido. Con lo que le había costado llegar allí, no quería irse, no sabía que otra opción tenia, y al menos nadie lo perseguía desde hace mucho.

Escuchó pasos, por primera vez en mucho tiempo, una figura conocida se le acercó lentamente, cuatro más la acompañaban, pero se quedaron lejos. Shujinko se sorprendió de que podía reconocer a casi todos.

Borraicho se lo quedó mirando un largo tiempo antes de hablar, “¿qué has hecho, Shujinko?”.

Shujinko comenzó a llorar, pese a la edad volvía a sentirse ese niño rebelde, “lo siento mucho, maestro”.

La nieve siguió cayendo.

Continuara…

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 18

Mensaje por Error Macross » Jue, 09 Feb 2023, 17:15

Bueno, mas de un año sin actualizar y puedo decir que este fan fiction ya superó el tiempo que me tomó hacer una carrera universitaria (no recuerdo las fechas exactas que lo arranqué), y ahora también una tesis doctoral (una locura). Pero bueno, como ya entregué la tesis decidí hacerme un tiempo porque no puede ser que no termine esto de una maldita vez. Este capitulo me tomo mucho tiempo terminarlo, el primer borrador puede llegar a tener mas de un año, pero porque andaba corto de ideas y con muy poco interes, pero eventualmente se me ocurrio una cosa medio loca y le di para adelante.


Scorpion, Li Mei, Nightwolf, Jade y Borraicho caen a través del portal una vez más al Outworld después de su poco querido encierro en el Seido. Se encuentran en las montañas cercanas a Lei Chen, cae lluvia desde lo alto, así que se meten en una cueva a refugiarse.

“Que inútil que fue esto” se queja Scorpion, “otra vez no tenemos nada”.

“Tal vez sí”, dice Nightwolf y saca un papel metálico, “no estoy seguro pero creo que esta es la persona que los soldados del Rey Dragón buscan”.

“Inesperado”, dice Borraicho, “la edad no concuerda, pero conozco a ese muchacho”.

“Yo también”, dice Jade sorprendida.

“Y yo, pero no veo donde está la importancia que tiene”, continua Scorpion.

Los cuatro se dirigen hacia Li Mei y Borraicho la llama por su nombre. La chica se acerca y se encoge de hombros, “no tengo la menor idea de quien es”.

“Ya veo..., yo creo saber dónde podemos encontrarlo, y capaz obtener respuestas”.


Y efectivamente, pese a su barba y pelo largos, blancos como los de un anciano, Borraicho podía reconocer el rostro de su alumno Shujinko, sentado en la puerta de su antiguo templo. ¿Pero realmente había sido su alumno alguna vez? Siempre se había manejado distante, aprendiendo con gran habilidad todo lo que tuviera que ver con el dominio de la energía y el combate, capaz con demasiada habilidad, e ignorando todas las lecciones morales y éticas que recibía. Borraicho siempre supo que hubo algo raro con ese muchacho, su capacidad para copiar técnicas era demasiado grande y no estaba basada en la disciplina ni el conocimiento, era como que con solo mirarlas pudiera realizarlas también. Numerosas veces pensó en como ese poder tan gran lo podría convertir en un arma muy útil, pero él nunca vería a un alumno de esa forma. En los años que pasaron nunca jamás lo vio hablando con nadie salvo charlas banales y menores, y en sus templos no había forma de que alguien se comunicara desde afuera sin que él lo supiera. Shujinko desapareció cuando Borraicho consideró que ya había terminado su entrenamiento, y junto con el también el Medallón del Guerrero. El maestro ya ni recordaba de donde lo había obtenido, y no le importaba demasiado, podía ser de alguna colaboración con Edenia en sus tiempos de juventud, o de algún evento en el Outworld. Borraicho siempre había intentado mantenerse alejado de los problemas políticos de su reino de origen, pero eso no impedía que alguna vez hubiera intervenido, ya sea como mediador o de manera activa. Siempre estas intervenciones venían con grandes arrepentimientos, de cosas que podría haber hecho o que no hizo, y con el tiempo fueron cada vez más escasas. Como sus alumnos. Se podría decir que Shujinko contribuyó a que Borraicho cada vez dejara de tener más alumnos. Su incapacidad para conectar con él y orientarlo fue lo que consideraba su mayor fracaso. Pero no era el primero, desde la derrota de Kung Lao El Grande, cada vez perdía más la fe en su capacidad de enseñar. Y lo peor es que muy desde el fondo, una parte de él sabía que Kung Lao El Grande iba a fracasar. Quien lo quitó de esa situación fue Liu Kang, su potencial era muy grande, y aunque no aumentó las esperanzas de Borraicho, logró estar a la altura en el momento indicado, y todavía más aún. Para Borraicho eso fue en cierta forma el final, le quedaban muy pocos alumnos para ese momento. Consideró que con Liu Kang ya había cumplido su cometido, el que dictaba una antigua predicción que había recibido cuando era joven. Así que lentamente se fue despidiendo de sus últimos alumnos sin tomar a ninguno nuevo.

Hasta que llegó Kung Lao, descendiente de El Grande, su ultimo fracaso. Muy habilidoso y capaz, desafiante, pero también disciplinado. Ya sus habilidades superaban ampliamente a las que cualquiera de sus alumnos había tenido al terminar el entrenamiento, y se hizo mucho más poderoso durante el mismo. Pero para el desafío que tenía que enfrentar no iba a ser suficiente, y Borraicho lo sabía.

El maestro había pasado por mucho a lo largo de su vida para ese punto, pero de alguna forma sentía que todavía algo faltaba.


Borraicho se lo quedó mirando un largo tiempo antes de hablar, “¿qué has hecho, Shujinko?”.

Shujinko comenzó a llorar, pese a la edad volvía a sentirse ese niño rebelde, “lo siento mucho, maestro”.

El maestro lo observó, levantó un brazo y comenzó a cargar energía. Pero negó con la cabeza y bajó el brazo. No iba a terminar de esta forma.

Escuchó la historia de su alumno, los demás ya habían llegado para ese momento. Escucharlo cerró los huecos de lo que los demás le habían contado. De esa forma pudo entender como se había encontrado con Jade las dos veces, de donde habían salido las Blades de su primer encuentro con ella, su entrenamiento con Nightwolf, su encuentro con Scorpion en el Netherrealm, su encierro y escape del Seido, siendo la razón de que lo estuvieran buscando.

“Dámelo”, le dijo cuándo terminó su historia, y extendió la mano. Shujinko notó en ese momento a los demás. Pensó que eran una alucinación, aunque no entendía porque su cabeza le hacía ver a Nightwolf y Jade en ese momento. Entendió el mensaje, y retiró de su túnica el Kamidogu de Edenia, que se había reducido de tamaño. Esa figura similar al ying y al yang, solo que blanca y dorada, sorprendió un poco a Borraicho al verla. Shujinko se la extendió a su maestro, pero en el momento en que este lo iba a tomar, se produjo un fogonazo de energía, y Borraicho fue arrojado hacia atrás, cayendo en la nieve estrepitosamente. Todos se pusieron a la defensiva a excepción de Nightwolf que solo se quedó mirando la situación.

“Yo…, no hice nada, no sé qué ha pasado” se excusó Shujinko, mientras el Kamidogu lanzaba destellos a su alrededor y flotaba por encima de su mano.

Borraicho se levantó y se sacudió la nieve de su ropa, “evidentemente hay una conexión entre ese objeto y tú, Shujinko. Posiblemente porque lo has tenido todo este tiempo contigo”.

Scorpion se mantuvo con la espada desenvainada, “eso significa que solo hay una cosa que puede hacerse ahora”.

Shujinko lo observó con temor, pero su rostro se puso sereno, “lo acepto…, solo quiero enmendar mi error, y si esta es la única forma, así se hará”.

Shujinko cerró los ojos y Scorpion se acercó a él, pero Borraicho se colocó en el medio y apoyó su palma en el pecho del espectro, “no, tiene que haber otra forma”.

“Maestro, no merezco su piedad” dice Shujinko, “lo que hice no puede ser perdonado”.

“Tienes razón en eso, joven Shujinko. Pero aun así te daré la oportunidad de equivocarte nuevamente. Si quieres pensarlo de otra forma, el Kamidogu te ha elegido. Si mueres, capaz lo perdamos para siempre”.

Scorpion no guardó el arma, y se mantuvo mirando fijamente a Borraicho. Hasta que finalmente bajó su espada, “suponía que dirías algo así y no tengo interés en pelear, ¿pero ahora qué?”.

“Tengo una idea. Es muy arriesgada, pero podría mejorar nuestra situación actual”, interviene Jade.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:

Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “el Engaño”, capitulo 19: “Buscado”.


Uno de los soldados del Rey Dragón se mantiene fijo mirando la pizarra, si es que se puede decir que realmente lo hace. Con un rápido movimiento arranca una hoja que se encuentra colgada. Un martillo lo golpea en la cabeza pero casi ni se inmuta, solo haciendo que gire la mirada.

“Hey amigo, discúlpame pero no puedes hacer eso”, dice el sujeto que lo golpeó, vestido con una armadura vieja y vestimentas rasgadas, tres compañeros se encuentran junto con él, esgrimiendo sus armas, “alguien pagó para poner ese cartel ahí, así que más te vale que lo regreses”.

El soldado no reacciona más que con un rápido movimiento, arrancándole la cabeza a su interlocutor de un puñetazo. Esto hace enfurecer a los otros tres y a todas las demás personas que se encuentran en la taberna que se arrojan contra él.

Jade y Nightwolf observan todo desde un edificio cercano, y ven como eventualmente varios de los asistentes al lugar empiezan a ser arrojados afuera por el soldado.

“Mucho más rápido de lo que pensaba, aun no se cumple una semana y ya los disturbios son comunes”, dice el cacique.

“Onaga puede haber sido el máximo gobernante de este reino hace muchos años, pero este no es su Outworld, es el Outworld de Kanh. La gente aquí haría cualquier cosa por dinero, y en los pueblos el más fuerte es el que define las reglas. Tendrá que cambiar su manera de funcionar muy pronto”.

Ambos se marchan, volviendo al lugar donde sus compañeros se encuentran escondidos. Jade contactó señores feudales y terratenientes para que pusieran recompensas por Shujinko en numerosos pueblos y ciudades. No usó su identidad real, sino una vieja identidad falsa que Shang Tsung utilizaba ocasionalmente cuando tenía que manejar cosas sin que se supiera que un miembro del gobierno estaba involucrado. Con el hechicero muerto, nadie podría revelar la mentira. Con el rostro de Shujinko en todas partes, se dificultaría que el pudiera circular, pero con la única excepción de Nightwolf ya todos eran personas buscadas por el ejército de Onaga, así que no había diferencia. Por otro lado, los soldados del Rey Dragón intentarían deshacerse de la información sobre el guerrero. Onaga claramente no quería que Shujinko fuera capturado por cualquier mercenario o criminal que decidiera quedarse para sí el Kamidogu, ni mucho menos revelar que eso es lo que realmente quería. Pero la población del Outworld no se tomaba bien la censura, no porque esto les importara, sino porque la recompensa que se estaba ofreciendo era muy jugosa. Los más idiotas atacarían directamente al ejército en represalia, generando caos y disturbios. Los más inteligentes se mantendrían ocultos y harían que la información de la recompensa siguiera girando. Gran parte del ejército de Onaga no era interrogable ni coaccionable, y los que sí lo eran además de pocos no tenían ninguna idea de quien era Shujinko. La situación se volvía riesgosa para los guerreros, pero no realmente más de lo que ya lo era. Si todo desembocaba en una guerra civil Onaga no podría tener su atención solamente en rastrear a Shujinko porque si no todo su gobierno colapsaría.

Eventualmente una salida seria oficializar la búsqueda de Shujinko, ofrecer una recompensa, posiblemente pedirlo vivo. Quan Chi o Shang Tsung hubieran tomado una decisión similar, Quan Chi incluso sería capaz de incluir una descripción del Kamidogu en el pedido, solamente por diversión. Kanh hubiera aplastado a los insurgentes y generado un clima político altamente inestable en el que eventualmente todos se rendirían ante el cuándo la situación económica les impidiera mantener un enfrentamiento contra el gobierno central, y esto podría tomar años. ¿Pero qué camino tomaría Onaga? ¿Qué clase de gobernante era?

Nightwolf era el único cuya identidad seguía siendo desconocida, por lo cual una de las posibilidades era que, si Onaga ofrecía una recompensa oficial, él se presentara como el que había atrapado a Shujinko, pero esa posibilidad parecía más una broma que una realidad. Seria meterse en la boca del lobo de manera muy directa. Al menos toda la situación previa les daba tiempo y les facilitaba acercarse a Onaga, mientras organizaran un plan mejor. Y siempre estaba la última pieza del plan de Jade, pero por ahora había decidido guardársela, a Borraicho no le iba a gustar.


Shujinko no tenía sus poderes, pero a medida que pasaban los días el contacto humano lo devolvía a su estado mental anterior. Todo el aprendizaje que había recibido sobre estrategias para el combate y espiritualidad seguían estando. Nightwolf lo estaba entrenando nuevamente. Su estado físico no era el de un anciano normal, pero aun así estaba lejos de estar en buen estado, y sus capacidades para proyectar energía eran prácticamente las que tenía antes de que Onaga entrara en contacto con él. Podría defenderse de muchos peligros, pero definitivamente era el más débil de los seis, y no podría hacer frente a un soldado del Rey Dragón. Pero su mente era ágil, y su conocimiento del reino era suficiente para ayudar a planificar rutas para avanzar hacia la fortaleza del Outworld y métodos de viaje que fueran seguros.

Borraicho se mantenía distante, no entablaba conversación con él en solitario, y solo participaba cuando todos se veían involucrados.
“Podrías hablar con él”, le dijo Li Mei un día que lo vio observando a Shujinko meditando junto a Nightwolf, “le haría bien a los dos”.
“No”, dijo Borraicho, “ambos somos desconocidos el uno para el otro, nada que podamos conversar nos serviría”.
“Dices eso, pero sigues viéndolo como un alumno. La decisión de no matarlo no tuvo solo que ver con el Kamidogu, esa fue tu excusa para que Scorpion no te discutiera”.
“Aunque sea así, no tengo nada para enseñarle, y el no aprendería”.
“Capaz él es el que tenga algo para enseñarte a ti”.
Borraicho levantó una ceja, “¿De qué hablas?”.
“Ha pasado por mucho, lo conociste cuando recién comenzaba su viaje. Escuchaste su historia, Jade misma le tiene un gran respeto pese a todo por su ayuda para salvar Edenia. Puedes sentir que fallaste como su maestro, pero creo que te estas cerrando a lo más básico. De no ser por ti él no hubiera logrado lo que logró, y si, debido a él es que la situación está como esta. Pero en el camino también ayudó a mucha gente, y el mismo Edenia le debe un favor enorme, que es más de lo que nosotros pudimos hacer por ellos. Creo que este es el momento en que ambos necesitan un rumbo, y capaz el otro sea el indicado para dárselo”.
“Vaya, realmente este maestro aún tiene mucho que aprender de sus alumnos”.
“Para considerarme una alumna, primero tendrías que enseñarme algo, ¿no te parece?”.
Borraicho sonrió.

Con duda al principio, se acercó a Shujinko y a Nightwolf. En el momento en que llegó, Nightwolf se levantó, hizo una reverencia, y se marchó sin que ninguno dijera nada.
Shujinko se levantó, y también hizo una reverencia. Borraicho lo vio como un buen comienzo, y se puso en posición de guardia. El otro dudó un poco, pero también lo hizo.
Los encuentros eran cortos, Shujinko a duras penas podía hacer frente al maestro y solía terminar en el suelo, pero siempre se levantaba y volvía a ponerse en posición. Ninguno decía nada. Borraicho vio algunas de sus antiguas enseñanzas en los movimientos, pero también otras cosas, y se sorprendió de sentir algo de habilidad para ataques a traición, el nunca enseñaba eso. Capaz Shujinko no se hubiera dedicado a aprender en todos los años que estuvo bajo su manto y el de otras personas, pero algo de conocimiento había llegado. Para cuando habían pasado las horas, había sentido una mejoría, ínfima, paupérrima, inútil, pero una mejoría al fin.

“Suficiente por hoy, continuaremos mañana, pobre niño”, dijo Borraicho, “espero que no me hagas perder mi tiempo de nuevo”.

“No lo sentirá así, maestro”, dijo Shujinko haciendo una reverencia, no había ironía en sus palabras, ni el más mínimo desafío.

A medida que se alejaba, Borraicho no pudo evitar una leve sonrisa.


“Ha habido cambios en los últimos días”, dijo Jade una semana después, “no sabría decir si buenos o no”.

“¿Qué ha pasado?”, preguntó Borraicho.

“El Rey Dragón no ha hecho declaraciones al respecto de la recompensa, pero si otras. Esta replegando los soldados de su ejército personal a la fortaleza, y ha dejado mensajes de que está reclutando tropas”.

“Debe estar queriendo reformar el ejército nuevamente con soldados convencionales”.

“Muchos verán esto de forma positiva, el reino ha estado en una situación bastante caótica con el corto gobierno de la Alianza Mortal. Muchos generales fueron destituidos y están a la espera de volver, además la gente confiara más en un ejército como los de antes. Lo más probable es que casi todos los reclutados sean humanos. Los Shokans y Centauros están nuevamente enfrentados entre sí y peor que nunca. Se rumorea entre los Shokanes que la muerte del rey Goro fue causada por los centauros. Sabemos que no es así pero no habrá forma de convencerlos y ya su situación política actual es demasiado inestable, aun no tienen un gobernante definido. Onaga solo ha enviado tropas para evitar que el conflicto se extienda más allá de sus territorios, no parece interesado en intervenir. Y en cuanto a los tarkatas, si Baraka vuelve y jura lealtad a Onaga públicamente algunos le seguirán, pero por cómo se dieron las cosas el año anterior, la mayoría no…”, Jade titubeo un momento, Borraicho no notó las dudas y continuó la conversación.

“Bien, será complicado esto, Onaga tomó una posición que no esperábamos, que le tomará tiempo y esfuerzo consolidar, pero a la larga evitará conflictos, y le permitirá retomar la búsqueda del Kamidogu cuando este todo más tranquilo. No creo que sepa que estamos involucrados específicamente nosotros, pero sabe que Shujinko debe haber encontrado ayuda y que la recompensa que está circulando es falsa. Al tener su ejército concentrado en su fortaleza dificultara que podamos ingresar. Propongo que Nightwolf se aliste y busque una manera de hacernos ingresar a la fortaleza. No tengo contactos confiables, pero puedo ver de mover algunos hilos, y supongo que Jade también. Con tiempo y dedicación podríamos armar una red que permita infiltrarnos y cuidar nuestras espaldas, aprovechando que va a haber mayor movimiento los próximos meses”.

Jade quería hablar, pero quien interrumpió fue Li Mei, “hay otra posibilidad, Jade lo habló conmigo primero, y me pareció un sin sentido al primer momento, pero tiene lógica. No será fácil, y requerirá sacrificios, pero solo necesitamos esperar 33 días”.

“¿33 días?”, Borraicho comenzó a pensar, “en 33 días es la noche de…”, sus ojos se abrieron por la sorpresa, “tiene que ser una broma”.

Shujinko no le quedaba claro de que hablaban, pero en ese momento su atención cambio a un rayo que caía cerca de ellos, aunque la noche estaba completamente clara.

El cielo se nublo repentinamente, y un rugido inhumano rompió el silencio.

Continuara…

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 19

Mensaje por maxi new sub-zero » Sab, 18 Feb 2023, 19:57

Admiro tu empeño en seguir el fic :mrgreen:
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 19

Mensaje por The ST. Jimmy » Dom, 19 Feb 2023, 07:34

Bueno, finalmente me pude hacer tiempo para leer el capitulo nuevo.

Sinceramente recuerdo muy poco de en que andaba, pero me gusta el tiempo que te tomas en explorar el "presente" del Deception, que en el juego en si se trata muy poco, y la situacion actual del Outworld, como reaccionaría cada parte, y las diferencias entre los diferentes gobiernos que hubieron.
No se si me gusta mucho el estado tan débil que le diste a Shujinko. Quiza es porque siempre me cayo bien, y aun sin el power up de Onaga siempre lo considere un buen combatiente. Pero sus interacciones con los demas (mas que nada Bo'Rai'Cho) en su estado de madurez y mental actual fue agradable. Ojala que haga algo mas, se supone que es el heroe de esta temporada hahaha

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 19

Mensaje por Carlos Cage » Lun, 20 Feb 2023, 19:35

Me ha encantado, le da mucho detalle a la ya rica historia de MK Deception. (:clap)
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 19

Mensaje por Error Macross » Lun, 17 Jul 2023, 23:09

Bueno, aquí vamos otra vez, primer capitulo ya siendo un doctor. De los que hacen cosas no medicas claro esta. Como ahora voy a tener algo mas de tiempo libre (masomenos) me puse la idea de a partir de esta semana tomarme al menos una hora al día para escribir batalla, y así finalmente cerrarlo, por lo que si todo sale bien, por primera vez en mucho tiempo habrá constancia aquí y podremos darle final a esta historia. Este capitulo creo que es un poco mas corto que de costumbre, pero porque es una secuencia sola, vamos allá.


Los rayos relampagueaban sin censar en el cielo, pero pese a eso el trueno no se escuchaba. Unos pasos lentos resonaban, acompañados del ruido de cadenas arrastrándose. Los nuevos 5 guerreros y Shujinko se dieron vuelta al escucharlos, observando a alguien que no esperaban ver de nuevo.

“¿Liu Kang?”, pregunta Borraicho.

Quien estaba enfrente de ellos parecía Liu Kang, pero su piel estaba gris y pálida como la de un cadáver putrefacto, marcada por heridas, y con dos largas cadenas atadas a sus muñecas. Sus ojos estaban blancos y vacíos, y su cuello se encontraba quebrado hacia un costado. El guerrero tomó su cabeza con sus manos, la acomodó con un fuerte ruido de articulaciones duras y gastadas, y lanzó un horrible y desgarrador grito.

Y el trueno resonó.

Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, el engaño, capitulo 20 “ha vuelto”:


Borraicho no tuvo tiempo de decir nada más, el supuesto Liu Kang hizo un rápido movimiento con los brazos, y los extremos de las cadenas agarraron al maestro por el cuello. Antes de que este llegara a tocarlas con las manos, las cadenas se habían encendido en fuego que no parecía derretirlas ni verse afectado por las primeras gotas de una tormenta enorme que estaba comenzando a caer. Pero quemaban haciendo que el maestro gritara.

Los demás guerreros respondieron casi al instante a la situación, Scorpion se teletransportó Nightwolf arrojó una flecha espiritual mientras que Jade y Li Mei lanzaron ráfagas de energía desde sus armas. Con rápidos movimientos de piernas Liu Kang pateó todos estos ataques desviándolos sin sufrir dato. Scorpion apareció a su espalda con un destello de azufre y su espada en llamas descendiendo rápidamente. Un ruido horrible se escuchó mientras Liu Kang giraba su cuello una vuelta completa y abriendo la boca frenó la espada en el momento justo usando sus dientes.

“Tiene que ser una broma”.

Con el ruido de los huesos de su brazo resonando debido a los movimientos imposibles que estaba realizando, Liu Kang mantuvo a Borraicho encadenado al cuello con una de sus cadenas aun prendida fuego y lo levantó en el aire haciendo que se estrellara contra Li Mei y Nightwolf. Este último logró hacerse intangible por unos segundos evitando caer al suelo, pero le cansaba mucho hacer algo así. Con su otro brazo Liu Kang hizo un rápido movimiento golpeando a Scorpion en el pecho, y rápidamente usó su cadena para hacerlo caer al suelo, soltando su arma en el proceso. Liu Kang dio un salto listo para aplastar a Scorpion, pero este se teletransportó al lado de Jade en el momento justo. Jade cargó su cuerpo de energía, la lluvia se evaporaba al contacto con él, y salió corriendo en dirección a Liu Kang levantando su jabalina. Liu Kang se acomodó rápidamente todos sus huesos, acompañado de un horrible sonido crujiente, y realizó ataques con sus cadenas que Jade esquivaba. Pero en un momento que la muchacha dio un salto para esquivar, Liu Kang le arrojó una ráfaga de energía expulsada de uno de sus pies con una patada. Jade pudo ponerse en una posición para resistirla, pero la energía la tiró hacia atrás. Li Mei ayudaba a Borraicho a levantarse, y a duras penas esquivaron a Jade cuando cayó hacia ese lugar.

Shujinko observaba sin saber qué hacer, no conocía a Liu Kang, así que no entendía como un ser en estado de putrefacción podía ser tan poderoso. No pudo sentir el rayo que cayó a su espalda, rayo que formó una figura erguida cuyos ojos brillaban y que levantó un bastón.

“Shujinko, por tus crímenes contra el Earthrealm, la condena es la muerte”.

Shujinko comenzó a darse vuelta, justo a tiempo para ver a Rayden cargando energía en su bastón a punto de lanzarle un rayo. Se veía distinto a como todos lo habían conocido alguna vez, sus ropajes eran oscuros, con solo algunos elementos metálicos con un leve brillo resaltando entre tanto negro. Su capa en vez de blanca e inmaculada, se encontraba negra, raída y sucia. Incluso su sombrero tenía una sola pequeña diferencia, con dos cuernos pequeños en la zona central, un detalle menor pero notorio. Los rayos a su alrededor también estaban acompañados de una leve tonalidad oscura.

Shujinko no tuvo tiempo para tomar ninguna decisión, pero por un segundo sintió que este capaz era el final que tarde o temprano le iba a llegar. Pero el rayo no llegó, ya que alguien se había arrojado para empujarlo, era Li Mei.

La chica se irguió rápidamente y levantó sus sais. Recién en ese momento todos notaron al otro contendiente, pero esto los sorprendió más.

“¿Qué significa esto Rayden?”, gritó Borraicho con dificultad, dañado por las quemaduras, pero el Dios no dijo nada. En ese momento el maestro fue atacado por Liu Kang con un puñetazo cargado en llamas, pero no lo iba a agarrar de sorpresa esta vez, Borraicho lo esquivó y respondió con un puñetazo limpio al estómago. No dejó a su oponente sin aire, ya que no respiraba, y no notó que hubiera dolor en su rostro resquebrajado, la piel estaba fría al tacto, totalmente muerta. La situación no frenó al cadáver que comenzó un intercambio de golpes con el maestro. En medio de la situación Borraicho llevó la pelea a donde se encontraba la espada de Scorpion, y de una patada se la devolvió al espectro, que la agarró en el aire y se teletransportó detrás de Liu Kang. Pero no usó su arma esta vez, sino que dio una patada a las piernas del guerrero zombie, haciéndolo agacharse, situación aprovechada por Borraicho para pegarle una patada en el rostro. Scorpion atacó con su espada en ese momento, pero Liu Kang la frenó con una mano, aunque parte del filo comenzó a atravesarlo sin que nada de sangre cayera. Todo el cuerpo muerto entonces se prendió fuego alejando a los contendientes.

Mientras esa pelea se producía, Nightwolf, Jade y Li Mei se mantenían en guardia frente a Rayden, protegiendo a Shujinko.

“Tontos, si me desafían a mi desafían al Earthrealm. Lo que él hizo solo puede pagarse con la muerte”.

“¿Eres el verdadero Rayden?”, dijo Jade, “recuerdo cuando nos enfrentamos, aun siendo una soldado del Emperador me dejaste con vida porque pudiste comprenderme aún más de lo que yo me comprendía en ese momento”.

Rayden dudó unos segundos, “un error de otra vida”, lanzó un rayo hacia Jade. Aunque era poderoso, la chica pudo evitarlo incrementado la temperatura de su cuerpo, aunque el impacto la hizo doblarse un poco. Por detrás de Rayden apareció rápidamente Li Mei con sus armas en mano, su cuerpo brillaba con intensidad, pero, aunque intentó golpear al dios, este se teletransportó a su espalda en un segundo y la impactó con un rayo venido de los cielos que electrocutó a la chica. Esta se mantuvo en pie con ira en su rostro.

“El poder del Rey Dragón”, dijo Rayden, “estas tan maldita como Shujinko, muchacha, también terminare con tu vida”. Un lobo saltó hacia el brazo de Rayden y lo mordió con furia, dañando al Dios, luego de lo cual saltó hacia atrás. Chispas caían de la herida que lentamente se fue cerrando, “Nightwolf, algo dentro tuyo está podrido, no sé qué hiciste, pero pagaras por esa aberración”. Rayden levantó las manos, y de repente pareció que toda la tormenta se ubicó en ese exacto lugar, comenzando a caer rayos en gran medida. Nightwolf transformado en lobo intentó esquivarlos, pero una vez que uno lo impactó quedo paralizado en el lugar recibiendo otros. Sus aullidos de dolor se volvieron un desgarrador grito a medida que se transformaba en su forma humana. Li Mei se acercó para intentar detener a Rayden, su cuerpo resistía los rayos, pero el Dios levantó la mano y lanzó un rayo directo a su pecho. La chica intentó resistirlo sin éxito y comenzó a ser elevada en el aire.

Shujinko observaba sin saber qué hacer, su poder era demasiado bajo para cambiar alguna situación. Luego de que Liu Kang encendiera su cuerpo en llamas, Scorpion respondió de la misma forma, pero se notaba que no podía mantener el combate con la misma intensidad, y Borraicho también comenzaba a flaquear.

Jade se desesperó al ver a sus compañeros cayendo y comenzó a correr hacia Rayden. Sin embargo, antes de llegar a él, el Dios se teletransportó hacia ella, y la agarró del cuello con una mano. Aunque Jade ardía, no parecía que Rayden se viera afectado por ello. Li Mei y Nightwolf cayeron inconscientes. Lentamente la chica comenzó a sentir una gran electricidad corriendo por su cuerpo.

“Rayden”, dijo con dificultad, “envía mis saludos al Seido”.

Fue un segundo exactamente, pero fue todo lo que necesitó, con sus manos levantó el collar que hace poco ella había tenido puesto, y lo colocó alrededor del cuello del Dios. Este parecía a punto de decir algo cuando desapareció completamente, teletransportado por la tecnología del Orderrealm.

Jade cayó al suelo estrepitosamente, Shujinko se acercó a ella.

En ese instante Liu Kang dejó de moverse, quedando erguido totalmente quieto. Scorpion y Borraicho se mantuvieron en posición de guardia, no entendiendo que había pasado. El maestro respiraba con dificultad.

Antes de que tomaran cualquier decisión, el antiguo campeón del Mortal Kombat dio un horrible grito que hizo que todos se taparan los oídos, y se fue corriendo a gran velocidad.

Borraicho se agachó en ese momento, dominado por el cansancio.
“¿Qué fue todo esto?” dijo Scorpion.

Borraicho dirigió su atención a los demás, donde Shujinko estaba ayudando a Jade a hacerle los primeros auxilios a Nightwolf y Li Mei.

“Llegue a escucharlo, viene por Shujinko”.

“Estos nunca fueron los métodos de Rayden”.

“Lo sé, hay algo más aquí”.

“¿Crees que esté trabajando para Onaga? Este pudo haberlo encontrado luego de que se reconstruyera”.

“No, no tendría sentido. Muy pocas veces un Dios Elemental se autodestruyó previamente, pero se cómo funciona el proceso de reconstrucción posterior, lo convierte en alguien totalmente diferente. Este era el Rayden que ya conocemos”.

“Los Elder Gods me mostraron todo lo que sucedió en su enfrentamiento con Onaga, Rayden se autodestruyó”.

“Te creo, y no sé cómo explicarlo, capaz las almas de Tsung y Quan Chi lo afectaron, o la cercanía con el Medallón de los Elementos. Algo lo cambió, pero no creo que sirva a Onaga, está actuando por su cuenta…, y si además tiene el cuerpo de Liu Kang a su servicio, es demasiado peligroso”.

Borraicho se levantó y se dirigió hacia Jade que estaba sentada y respiraba en grandes bocanadas.

“Maestro, que bueno que ustedes estén bien también”.

“Ahora les preguntare como lograron detener a Rayden, pero supongo que solo es algo temporal. No tenemos tiempo para dudar. Realizaremos tu plan. En 33 días será la peor noche del Outworld, y actuaremos”.

Shujinko había logrado que Li Mei se sentara y le estaba ofreciendo agua, y se quedó observando al maestro, nunca lo había visto así.

¿Qué pasaba en 33 días?

Continuara…

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Error Macross
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 20

Mensaje por Error Macross » Mar, 06 Feb 2024, 17:09

Bueno, aquí estamos de nuevo, aunque nadie comentó el capitulo anterior. Supongo que si eventualmente termino el fic lo subiré a Fan Fiction.net, que solo están las 3 primeras temporadas, pero bueno, eso ya se vera, que todavía falta mucho.

Este capitulo es particular, en general yo siempre digo que tengo un plan para todo, y que la historia ya esta cerrada desde hace mucho. En parte eso es real, pero también lo exagero porque me causa gracia. En medio de todo eso me gusta hacer pensar que todas las cosas que hago en realidad forman parte de algo mas grande que va a pasar después, y que escribir un supuesto fic cómico durante varios años era nomas una excusa para hablar de un elemento importante de este capitulo de batalla. Porque seria particularmente extraño si fuera así, ¿no? ya hasta trastornado. Mas aun siendo que muy poca gente habría entrado en contacto con ese fic cómico y además leer esto, y que el chiste no tendría la mas minima gracia si no se lee el fic cómico primero y en lo posible cuando comenzó hace años.

Mas allá de eso le dedico este capitulo a St. Jimmy, por varias razones, incluyendo que el si leyó el fic cómico, el debería entender que significa esto, o no.



Los nuevos 5 guerreros esperan junto a Shujinko en lo alto de una lejana torre en un fuerte abandonado. A la distancia se puede ver la antigua fortaleza del Emperador, y la ciudad que la rodea. Ciudad llena de ladrones y asesinos, pero también de inocentes, como cualquier ciudad.

La oleada comienza a llegar.

Los guerreros siguen mirando.

El ruido se hace más ensordecedor cada vez. Los gritos comienzan.

“Deberíamos comenzar a acercarnos”, dice Jade, “dentro de poco Onaga abrirá las puertas”.

Nadie más dice nada, y comienzan a dirigirse hacia la ciudad.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, batalla de los 6 reinos, “el engaño”, capitulo 21: “suenan las campanas”.

Si hay una especie que con su mera existencia daña al mismo mundo en el que fue creado, se podría decir que son los Tarkatas. Esta raza inmunda suele carecer de todo tipo de moral, y su mayor dedicación es a exterminar todo aquello que se mueva a su alrededor. Suele decirse que la única razón por la que no dominan el Outworld es porque carecen de la inteligencia necesaria, pero esta afirmación no es tan exacta. Simplemente no les interesa dominar, prefieren mantener su vida en las cosas simples. Además, los tarkatas tampoco se caracterizan por llevarse bien entre ellos. Solo unos pocos tarkatas se imaginan a sí mismos como gobernantes o ven utilidad en mantener unidos a miembros de su raza. La existencia de estos pocos tarkatas es una de las razones que les ha permitido perdurar con el paso de los años, aunque no es la única, ni tampoco la razón más importante.

Durante el reinado de Shao Kanh los Tarkatas lograron una estabilidad notoria para su raza. Su resistencia y tolerancia a condiciones inhumanas los hacia un ejército de avanzada ideal, y esto era muy acorde a los planes del Emperador. Kanh no obtuvo el respeto naturalmente, sino que requirió mucho tiempo de exterminio de líderes locales y principalmente de los llamados “Dioses de la Muerte”, títulos que los tarkatas usan para sus gobernantes de jerarquía más alta. Este nombre es acorde a la antigua leyenda del origen de los tarkatas, como los bastardos de un Dios y de una mujer humana. Aunque Kanh no logró nunca tener a todos los tarkatas bajo su mando, fue el que estuvo más cerca de lograrlo. Previamente, Onaga nunca lo intentó, pero los tarkatas no eran tan numerosos cuando el gobernaba. Eran una especie reciente en ese momento, y el Rey Dragón los consideraba una aberración, pero tampoco algo por lo que tuviera que preocuparse. Sin embargo, una de las pocas leyendas tarkatas, que se transmite de manera oral, es que mucho antes de Kanh hubo un “Dios de la Muerte” que logró reunir a todos los tarkatas bajo su mando, llamado Crawl. No todas las historias son de verdad, y esta no es una de ellas. Crawl surgió de varias narraciones que se esparcieron de manera oral y se fueron mezclando, combinando diferentes Dioses de la Muerte tarkatas que intentaron lo imposible y murieron en el proceso, o llegaron a un punto de poder estable y no se expandieron más allá de él, ninguno logrando lo que Crawl supuestamente obtuvo. Grandes guerreros o simples asesinos que la historia agrandó, sus nombres se fueron mezclando debido a la negativa natural de los tarkatas a utilizar el lenguaje escrito. La sangre derramada desaparece con las lluvias, y las historias no son más importantes que esta para justificar que queden talladas en piedra. Pero el nombre de Crawl se repitió muchas veces, y también una fecha, una fecha en la que se consideraba que este tarkata no real había nacido. Una fecha que ni siquiera hoy es la original, ya que los distintos grupos de Tarkatas no llegaban a un consenso sobre la misma. Kanh impuso una que le era conveniente, ya que siempre fue una noche difícil para controlar a los Tarkatas.
Aunque algunos tarkatas no saben los detalles de quien fue Crawl y solo mantienen la tradición, su nombre y una idea aproximada de quien fue es recordada por todos ellos. Lo que nadie puede asegurar es a que se debe el nombre de la festividad, y a nadie le importa tampoco. No es casualidad que sea ese nombre, ya que es un nombre que es muy importante, y que ningún tarkata debería olvidar jamás, aunque no sepan su significado. Es el nombre de aquella mujer, aquella mujer humana que amó a un dios como nunca había amado a nadie, a un dios no de la muerte, sino de la guerra. Un dios que quebró los límites de lo permitido para tener descendencia, y solo esta mujer, que para él no era nada, pudo dárselo. Esta mujer murió horriblemente en el parto, dando a luz a la que sería la primera pareja tarkata. Su hijo la rebanó desde adentro, en la primera manifestación de sus blades, las cuales guardaría y suprimiría durante años, traumado inconscientemente, hasta que volvería a sacarlas para atacar a su padre, y luego violar a su hermana, dando inicio a años de locura y muerte que asolarían el Outworld. Pero esta mujer siempre amó a sus hijos, incluso con sus últimos y dolorosos suspiros. Y uno diría que este amor perdura en los tarkatas, y por eso estos siguen existiendo. Pero no es así, todos los tarkatas, aunque sea solo un poco, conservan el poder divino de su antiguo padre. Por eso son tan difíciles de matar, por eso de una u otra forma siguen existiendo y son la raza más común del Outworld, pese a que parecieran estar matándose entre ellos todo el tiempo. Pero, aunque el amor no tenga relación con eso, el nombre de su madre, la cual ni siquiera es respetada ni recordada como una parte importante de la historia, siempre les queda grabado en su alma.

Y por eso, Crawl no importa realmente, es solo una excusa, pero cada 3215 de Octanbilede, los tarkatas sin darse cuenta recuerdan a su madre, y a su eterno amor, y le hacen una ofrenda, que mantiene viva la llama de la divinidad de sus cuerpos. Y hay leyendas que son mentira, pero esta es real. Esta es la verdadera historia de la noche de Capushikana, la madre de la muerte.


Y hoy es esa noche.


Los nuevos 5 guerreros se mantienen ocultos entre las sombras, avanzando lentamente. Aunque Shujinko es el que se encuentra en peor forma de cada ellos, sus conocimientos aprendidos durante su tiempo en el Lin Kuei no lo abandonaron junto con sus poderes, y con un poco de ayuda puede evitar ser descubierto.
Las calles ya están inundadas en sangre, los cadáveres se encuentran por doquier, y los tarkatas corren sedientos asesinando todo lo que se encuentran.

Las semanas siguientes al combate contra Rayden fueron suficientes para impulsar el plan de Jade. Durante el reinado de Kanh los tarkatas festejaban Capushikana de manera tranquila, generalmente el emperador encontraba la forma de que fuera acorde a necesidades políticas de su imperio. Siempre había un pueblo que debía ser exterminado, o que tuviera que recibir una advertencia. Capushikana era un temor general para casi cualquier gobernante, pero en el fondo sabían que aunque los tarkatas dejados libremente exterminarían a cualquiera, con asesinar una víctima ya podían darse por hechos, y los prisioneros y esclavos que podían ser enviados a morir eran muchos. Si su afrenta contra el gobierno era menor, las pérdidas para su ciudad también lo serian. Hay especies del Outworld que no requieren ni siquiera muchos años para tener descendencia adulta, y el reino debido a las conquistas de Kanh se extiende a un tamaño considerablemente superior a la Tierra, por lo cual nunca se acababan los lugares disponibles para realizar la festividad sin que el impacto fuera notorio. Además, siempre Kanh disimuladamente aprovechaba estos eventos para mantener la población tarkata en números manejables, deshaciéndose de algunos. Todo esto aseguraba de que Capushikana no diezmara el reino ni siquiera luego de haber recibido una fecha fija para todos los tarkatas. Desde que Kanh cayó, la situación se volvió relativamente inestable. Baraka quedó a cargo de la horda Tarkata pero la Alianza Mortal no tuvo la necesidad de organizar la festividad. El año en el Outworld es más largo que el de la Tierra, y la Alianza Mortal no estuvo tanto tiempo en el poder. Poco después del regreso del Rey Dragón se produjo la primer Capushikana en muchos años sin el Emperador, y el resultado fue un desastre. La mayoría de las ciudades cerraron completamente sus puertas durante esa noche, pero pueblos enteros independientes no tenían esa posibilidad. Borraicho recuerda como intentó ayudarlos, pero con Li Mei en el estado que estaba, mucho no pudo hacer. Una parte de si pensaba que sea quien sea que estuviera dirigiendo el Reino iba a hacer algo, pero no hubo ninguna preparación previa. Eventualmente el ejército del Rey Dragón intervino, salvando miles de vidas, pero las pérdidas fueron enormes. Además el ejército no solo frenó a los Tarkatas, sino que continuaron en su ataque, asesinando muchos de ellos. Algunos soldados del Rey Dragón cayeron, pero los tarkatas estaban claramente en desventaja y los sobrevivientes fueron los inteligentes que decidieron escapar. Para cuando las calles estaban vacías, aún faltaban muchas horas para que se hiciera de día, y eso era imperdonable para los Tarkatas. Onaga no hizo ninguna declaración, no hubo ninguna prohibición, pero luego de confirmar con Scorpion que este era quien se sentaba en el trono actualmente, Borraicho se dio cuenta de algo. Onaga no tenía a nadie en su fortaleza, mas allá de sus soldados sin mente, funcionando automáticamente, y a sus hechiceros, los cuales estuvieron escondidos durante todo el reinado de Kanh. Nadie que realmente entendiera el reino actual, que pudiera decirle con exactitud la realidad de dicha festividad y los peligros que suponía.

Baraka sirvió a la Alianza Mortal, pero nunca declaró su lealtad al nuevo Rey, y jamás lo haría por razones obvias. Ningún tarkata juraría lealtad a alguien que faltara el respeto al Capushikana, sin importar que hiciera. La tormenta se siguió guardando, pero los tarkatas no son idiotas, mientras los soldados del Rey Dragón siguieran recorriendo el reino en busca de algo, no podrían actuar libremente. Pero ahora esto no era así, Onaga los había replegado debido a la inestabilidad causada por la recompensa pública por Shujinko, y había decidido reclutar un ejército, un ejército que recién ahora estaba comenzando a formarse.

Y los tarkatas normalmente hubieran decidido festejar Capushikana asesinando a los débiles, a los lugares sin protección. Pero un mensaje empezó a esparcirse, de que Baraka seguía vivo y de que estaba en contra del actual gobernante, y que Capushikana era el mejor momento para atacar la ciudad principal. Un mensaje que haría mella incluso si el verdadero Baraka apareciera para negarlo, cosa que era poco probable que pasara. Onaga iba a cerrar la ciudad, eso era obvio, y su ejército real era poderoso, pero este se encontraba dentro de su fortaleza, no en las calles, donde solo estaban los recientes reclutas y los miembros de una guardia de la ciudad dejada de lado. Además, si alguien veía a los tarkatas dirigirse en grupo hacia la ciudad, no haría nada, y los soldados del Rey Dragón ya no recorrían los caminos. No sería una gran matanza como en otros años, y habría muchas pérdidas Tarkatas incluso antes de poder ingresar a la ciudad, pero dejaría un mensaje de que debían ser respetados y que si ellos querían podían desestabilizarlo todo. Que merecían esa única noche para ser quienes en el fondo son.

Borraicho quería creer que había límites en las decisiones que ellos podían tomar. Lo había dicho, no eran como los 5 guerreros originales, pero todo esto le estaba haciendo pensar en que tanto se habían alejado.
Manejarse por la ciudad era mucho más fácil de lo que pensaba desde un punto de vista estratégico, ningún tarkata que los encontrara podía superarlos. La guardia estaba totalmente concentrada en ellos. Las puertas habían caído demasiado pronto. Los primeros miembros reanimados del ejército del Rey Dragón ya empezaban a verse en los caminos, pero también estaban para frenar la oleada tarkata. Aunque lo evitaban, estaba la posibilidad de que aun con Shujinko pasándoles por al lado, no reaccionaran a él.

Pero ver los cadáveres destripados, la gente sufriendo, eso le hacía daño por dentro. Muchas personas seguramente se merecían morir así, o incluso peor, pero un niño nunca podía merecer algo como esto. Vio a uno correr, siendo perseguido por los Tarkatas. Dudó de que hacer, finalmente lo habían acorralado. Borraicho no quería ver a sus compañeros, pero ya había tomado su decisión, intervendría para salvarlo. Sus músculos se tensaron para dar el salto, pero antes de hacerlo, Shujinko ya estaba ahí enfrentado a los Tarkatas, protegiendo al niño. El maestro se quedó quieto al verlo, pero se dio cuenta que su antiguo alumno estaba en desventaja. Pero otra persona se le adelantó, Li Mei, quien destrozó a los Tarkatas con unos rápidos movimientos. El niño estaba asustado y quería seguir huyendo.

“Tranquilo, pequeño” dijo Shujinko, y vio como este parecía calmarse, “estas a salvo ahora”.

“Estamos perdiendo el tiempo” dijo Scorpion bajando al lugar junto al resto, “no podemos salvar a todos los niños”.

“A este sí”, dijo Li Mei, “eso ya es algo”.

“Tú decides si eso es suficiente para cubrir todo lo que estamos causando”.

Li Mei no le contestó al espectro.

“Igualmente no podemos llevar al pequeño”, continuó Jade, “y no hay lugar seguro donde dejarlo”.

Como respondiendo a eso, un mensaje empezó a sonar en el cielo.

“Ciudadanos de la capital, las puertas de la fortaleza se abrirán, el ejército se replegara hacia las mismas e intentara mantener una línea segura a través de las siguientes calles…”.

Una lista de calles fue dada, un camino corto muy cercano a la fortaleza, los soldados intentarían mantener ese lugar limpio para los ciudadanos que lleguen por su cuenta mientras las tropas restantes irían a rescatar más. Ya no se destinarían tropas a la lucha contra los Tarkatas salvo para dichas acciones.

“Diferente…”, reflexionó Borraicho, “aunque claramente no es solo altruismo, saben de nuestra presencia aquí”.

“Entrar por la puerta principal es una locura aunque este abierta” dijo Scorpion, “seguramente notaran nuestra presencia, y habrá trampas”.

“No lo creo”, dijo Borraicho, aunque tenía algo de duda, “Kanh lo haría, Onaga realmente está intentando salvar a su gente. Si se darán cuenta que hemos ingresado, pero eso será todo”.

“Podemos acabar con parte del ejército, permitir el ingreso de los Tarkatas, eso nos facilitaría mucho el movernos”.
Shujinko tenía al niño en brazos, miraba a Borraicho.

“No, esto ya es demasiado”, dijo el maestro, “no estuvo bien lo que hicimos, es una situación extraordinaria, pero ya no torturemos más a esta pobre gente, ayudémoslos a llegar, salvemos aunque sea una vida, una vez dentro veremos que hacer”.

Shujinko lo siguió mirando, su rostro no cambió.

“Ni bien ingresemos, teletranspórtate Scorpion, aprovecha que tendrás libertad de movimiento y busca un camino”.

“La otra vez que estuvimos en una situación similar no salió bien, el sacerdote supremo de Onaga me detuvo, el tal Blestang”.

“Pero lo mataste”.

“Supongo…”.

“Pues si te lo encuentras tendrás que hacerlo de nuevo”.

Li Mei se acercó a Shujinko, “dame al niño, eres débil para llevarlo”.

“Gracias”, dijo Shujinko mientras se lo dio, Li Mei miraba extrañada al niño que estaba calmado pero aun lagrimeaba,
“¿pasa algo?”.

“Sentía que era muy conveniente que justo salváramos a este niño y se anunciara el mensaje, pero no parece haber nada sospechoso en él”.

Todos se estaban preparando para arrancar a moverse nuevamente, a medida que los soldados dejaban de deambular en grandes grupos por las calles las mismas estaban bastante desiertas, los Tarkatas estaban empecinados en atacar a los miembros del ejército. Mucha gente cuyas puertas no habían sido derrumbadas dudaba entre pedir ayuda e intentar ingresar a la fortaleza, o quedarse y rezar porque nadie decidiera entrar a sus hogares.

Borraicho se dirigió a Shujinko, pero no tenía palabras, fue Shujinko quien habló primero, “maestro, entiendo que a veces grandes logros requieren grandes sacrificios”.

“Pero esto es demasiado…”.

“Lo sé, pero creo que todos ya teníamos ganado el Netherrealm desde hace mucho”.

Borraicho realmente no sabía que decir, ya había pasado por situaciones que habían puesto en duda su cordura, su integridad, ¿pero a este nivel? Sentía que nunca.

En un punto lograron mezclarse entre la gente refugiada, cubriéndose nada mas con mantas. El ejército se estaba preocupando más por dejar pasar a la gente que chequear identidades. Hubo ocasiones en que algunos Tarkatas llegaban a asesinar algún soldado cercano a ellos antes de ser replegados, una muerte que podrían haber detenido, pero en el gran esquema ya no marcaba la diferencia.

La seguridad era más amplia cerca de la puerta principal pasando el foso. En ese momento Borraicho se dio cuenta de algo. Ni siquiera los soldados de la puerta usaban las máscaras de la época de Kanh. No lo había notado antes pero todos los soldados aunque tenían cascos, mostraban sus rostros a la gente.

Li Mei hizo bajar al niño “sigue solo, ya estas a salvo”.

Los guerreros se acercaron al arco principal de ingreso, “estén preparados”.

Todos en cierta forma tragaron saliva, o su equivalente.

Borraicho sentía que si aún quedaba un objetivo en su vida por cumplir, no quería que fuera este. No sabía si vencer a Onaga era lo mejor para el Outworld, pero sabía que dejarlo triunfar era lo peor para el universo en sí. Todos los rostros de los habitantes de la ciudad a sus costados le pesaban.

Li Mei pensaba en su familia, en todos aquellos a los que perdió, sobretodo su hermano, y sabía que debía seguir, aunque por momentos se preguntaba para qué. Sentía en su corazón el peso de la esencia del soldado del Rey Dragón, era aquí, estaba aquel que intentaba controlarla, y no sabía si iba a poder rechazarlo.

Scorpion ignoraba el sufrimiento ajeno, él fue un asesino, un mercenario, mató a muchas personas de maneras horribles, pero sabía que no era eso lo que le permitía mantenerse fuera en un momento así. Aunque no fuera su deseo de venganza lo que lo había permitido resurgir de entre la muerte como siempre había pensado, era su deseo de venganza lo que lo alimentaba, aunque ya no hubiera un objetivo para la misma. Ninguno de sus compañeros sabía lo que los Elder Gods le habían ofrecido, la resurrección suya, de su clan, y de su familia, ¿pero con que ojos los miraría? Y que pasaría por su corazón una vez que volviera a ser el hombre que alguna vez fue.

Jade también fue una asesina, que luego se convirtió en una soldado, peleando por algo más grande que ella. Siempre se preguntaba si lo hacía por razones nobles, o por el amor que sentía por su amiga Kitana, un amor que nunca le confesaría. Si realmente le importaba todo. Esta vez todo lo que había sucedido, aunque todos estuvieron de acuerdo, había sido su idea inicialmente. No quería sentir culpa, pero estaba carcomida por ella, ¿podría ver a Kitana una vez que todo termine?

Nightwolf también tenía cosas ocultas como sus compañeros, pero algo que ni el mismo entendía como podía funcionar. Al principio sintió que se debía a todos los años que estuvo transformado en lobo, o por como lo había afectado su reencuentro con Kabal en el Orderrealm, pero no. El ritual que había hecho para viajar al Outworld era un ritual oscuro y antiguo, prohibido. La única forma que tenía para poder realizar dicho viaje. Este poder traía algo maligno dentro. Con Shujinko había vuelto a realizar sus rituales de purificación y no habían salido bien. Su alma estaba podrida, y sus emociones no funcionaban como antes, y no sabía si había alguna forma de poder volver a ser lo que era.

Shujinko sentía que este era el momento final de su largo viaje, y no solo de su misión, sino de todo.


Fue solo un instante después de que cruzaron el gran arco, y un sonido agudo comenzó a sonar. Los soldados dirigieron su atención a los recién llegados.

Scorpion tomó a Shujinko del hombro, y de repente desaparecieron, con Shujinko sintiendo un leve destello a azufre, y apareciendo en un pasillo.

“¿Qué? ¿Dónde estamos?”, dijo Shujinko.

“A salvo, no servirías mucho ahí”, se escuchan explosiones de fondo, “por mi parte te mataría, pero nadie estaría de acuerdo”.

“Pero yo puedo ayudar”.

“No, escondámonos, en cualquier momento llegaran soldados aquí”.

Scorpion tomó a Shujinko y se elevaron hacia la parte interna del techo. Scorpion no quería teletransportarse, era muy difícil hacerlo llevando a otra persona consigo, además de peligroso. Escuchó los pasos llegar. Pero no eran soldados. Muchos sujetos con túnicas se encontraban ahí, sacerdotes del Rey Dragón.

Uno de ellos se quitó la capucha.

“Takeda, Hanzo Hasashi, Scorpion, esperaba verte de nuevo, tienes contigo a alguien que es importante para nosotros”, era Blestang.

Scorpion no dijo nada, bajo al suelo con Shujinko, no esperaba algo así, pero suponía que el sujeto no había muerto tan fácil cuando se habían enfrentado previamente.

Gotas de sangre cayeron de los dedos del sacerdote, endureciéndose y formando algo similar a garras filosas de color rojo.

Scorpion sacó la Mugay Ryu, pero para su sorpresa, vio como una de las figuras encapuchadas degolló con un espadazo a algunos de sus supuestos compañeros, eso desorientó a Blestang.

El sujeto de la espada se quitó completamente la túnica, tenía una venda tapándole los ojos.

“No sé quiénes son”, dijo Kenshi, “pero supongo que para esto esperé tanto tiempo aquí”.

Blestang estaba furioso, levanto las manos “por el honor de esta orden, mátenlos”.

Todos los sacerdotes levantaron sus manos con garras similares a las de Blestang, y saltaron al ataque.


Sub Zero salía de los restos de la aldea, había encontrado algo que hubiera preferido no ver, pero ya su viaje por las antiguas aldeas Cryomancer había llegado a su fin, para bien o para mal. Lamentablemente no tenía nada que pudiera ayudar a un enfrentamiento contra el Rey Dragón. Tenía dudas de si no tendría que haber acompañado al grupo dirigido por Borraicho, pero ya era tarde para eso.

Vio a una figura que lo observaba desde lejos, un guerrero del Seido, hacía mucho que no se encontraba con uno. Este sin embargo tenía dos estandartes saliendo de su armadura. Se sacó el casco, mostrando un rostro con ojos brillantes sin pupila ni iris, y largos cabellos blancos.

“Sub Zero, en nombre del Seido, yo, Hotaru, he venido por tu cabeza”.

Sub Zero se puso en posición de guardia.

Continuara…

Avance: Creo que la pelea de Sub Zero y Hotaru, la verdad no estoy seguro.
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 21

Mensaje por The ST. Jimmy » Mar, 06 Feb 2024, 21:14

Siento que no soy el unico que lo reconocerá el fic hahaha
Igual quiza tambien me lo dedicas porque sale Blestang. Crei que habia muerto ese sujeto, lo odio.

Siempre tuve un tema en que soles hacer a Shujinko muy debil, y la verdad no se que te vas a sacar de la galera para el final del fic. Pero bueno, he compartido fics con vos y se que todo es posible. Pero tratalo bien a Shujinko pobre (:cry)

Ah, la verdad si hay dos fics que necesito que terminen antes de morir o que tiren el foro abajo, uno seria la Alianza, pero sin dudas el otro seria el comprendido absoluto de Batalla de los 6 Reinos.

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 21

Mensaje por Error Macross » Jue, 08 Feb 2024, 16:18

¿Otra actualización tan rápido? Pues si, arranque un desafío de escritura que me hizo ponerme las pilas, y ando un poco de buen animo, además fue un capitulo corto. No creo que mantenga este ritmo porque ya muchas veces lo he prometido sin éxito, pero ya tengo escrito un poco del capitulo siguiente a este, veremos que sale. De por si perdida en mi computadora tengo diálogos y escenas sueltas de la temporada final escritos, porque no quería perder la inspiración cuando viene, y en particular esta temporada me quemó bastante y atravesó muchos momentos de poco animo o complicados, sobretodo cuando terminé la parte del Konquest. Tenía algo mas para decir y me olvidé.


Hace dos años:

Una figura observaba desde las sombras, como si fuera una más, pero lentamente se fue marchando. Sus amos iban a vencer esa palea, no tenía sentido quedarse, no contribuiría y solo correría riesgos innecesarios. Shang Tsung ya había hecho el intercambio de lugar como habían arreglado, y Sonya Blade había muerto debido a eso. Cuando el resto de los 5 guerreros y Rayden la acompañen todo terminaría. Luego de eso vendría una nueva etapa para el Outworld, reconstruir el ejército con almas dentro de los antiguos soldados del Rey Dragón, y recuperar el control de todo. El tenía algunas buenas ideas para eso, y sabía que había algo en las catacumbas que podría servirles. Había decidido no revelarlo por ahora, siempre convenía tener un plan de reserva. Los límites de su servidumbre le eran claros, pero siempre estaba la posibilidad de que pudieran romperse.

Y entonces hubo una explosión, y respondiendo a esa situación algo cambió en la mente de Noob Saibot. Por un segundo estuvo a punto de sacarse la máscara, sentía que le faltaba el aire, aunque no necesitaba respirar. Nauseas recorrían su cuerpo, algo que no sentía desde su vida pasada. Escuchaba la lluvia en las afueras, lluvia de sangre, Rayden había muerto, pero eso era algo esperado, era parte del objetivo de sus amos. Quan Chi también había muerto, algo inesperado que cambiaba la perspectiva de la situación. Pero lo más fuerte, lo más extraño y peor era esa presencia, algo que consumía todo. Una eminencia poderosa que se encontraba en lo alto de la fortaleza. Sea lo que sea, ni siquiera Shinnok le había generado una sensación así. Su mente iba a toda velocidad, tenía que irse de ahí rápido, claramente lo que sea que estuviera no tenía relación con Shang Tsung, él también debía haber muerto, la Alianza Mortal ya no existía. Siempre supo que si en algún momento Chi moría, iba a ser libre de nuevo. No le interesaba la libertad, nunca se vio como aquel que tome las decisiones, pero no quería acercarse a lo que sea que estuviera por encima de él en ese momento.

Recorrió las catacumbas, y en medio de las mazmorras encontró el tesoro que buscaba.

Smoke, el cyberninja, vencido durante la invasión al Earthrealm por las tropas del Outworld y guardado como un trofeo. Noob Saibot nunca lo conoció particularmente en su vida anterior, pero sabía en parte de lo que era capaz. Durante las invasiones al Earthrealm juntó información pertinente al Lin Kuei, y sabía que podía volver a estar en funcionamiento. Lo tomó y abrió un portal de sombras, tenía mucho para hacer.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de Mortal Kombat, Batalla de los 6 Reinos “El Engaño”, capitulo 22: “Orden sin importar el costo”.


Sub Zero mantuvo la mirada fija en Hotaru pero no dijo nada. Que se quitara el casco para pelear contra él indicaba nada más que se trataba de un guerrero importante, y si recordaba bien el nombre de su conversación con los nuevos 5 guerreros, era el líder de todo Seido. Se quitó el casco por respeto. Hotaru tomó su lanza, similar a la de sus guerreros, y Sub Zero hizo una espada de hielo.

Los primeros choques fueron de prueba, ambas armas colisionaban una y otra vez sin que ninguno realmente estuviera intentando impactar en el otro. Sub Zero se dio cuenta que las habilidades de su oponente eran superiores a las de los demás guerreros del Seido. Para Hotaru, en cambio, esta era solo una comprobación de que el guerrero Lin Kuei era tan peligroso como le habían informado, y capaz más.

Luego de un salto hacia atrás, fue que Hotaru decidió cambiar la pelea. Impulsando su puño hacia adelante, lanzó una ráfaga de lava desde ahí. Sub Zero la congeló en el aire pero el calor fue suficiente para que la cobertura de hielo explotara. Hotaru contestó con otra ráfaga, pero el Lin Kuei ya estaba preparado y ahora concentró su poder Kori en gran medida, congelando la lava en el aire hasta llegar al brazo de su oponente. El peso repentino hizo que Hotaru tuviera que bajar el brazo. La gran masa de hielo conectada a él golpeo contra el suelo sonoramente.

Sub Zero empezó a correr hacia Hotaru, pero este se agachó colocando su otra mano en el suelo, soltando su lanza.
El piso entero se quebró y ráfagas de lava comenzaron a salir dirigiéndose hacia Sub Zero. Este, sin embargo, se enfureció. Con sus manos hacia abajo terminó congelando hasta el mismísimo suelo. Ahora parecía que ambos contendientes estaban separados por un extraño lago de hielo con lava debajo burbujeando intensamente, buscando liberarse. El vapor del hielo derritiéndose llenó rápidamente los alrededores.

“Aquí no”, dijo Zero, se notaba que había sido un esfuerzo enorme realizar algo como esto.

“No tengo razón para obedecerte”, dijo Hotaru, que volvía a levantar su lanza, mientras el calor de su otro brazo derretía el hielo que lo cubría.

“Los restos de una antigua aldea de un pueblo muerto hace mucho se encuentran aquí cerca, cosas importantes para mi están en ese lugar. Acepto el combate, pero te pido que sea lejos de esta ubicación”.

Hotaru no dijo nada, pero levantando las manos la intensidad de la lava se aumentó, no solo el hielo del suelo se derretía sino que otras partes de la montaña a su alrededor comenzaban a colapsar.

“Dije que te detengas”, Sub Zero se propulsó hacia Hotaru, el hielo que congelaba sus brazos se extendió en forma de cuchillas. Hotaru esquivó el primer ataque que recibió, pero el segundo le impactó. Para su sorpresa, el filo llegó a cortar una parte de su armadura en el costado, que cayó al suelo. Sub Zero estaba enojado, que era lo que él había buscado, pero no lo había inutilizado como esperaba, sus movimientos seguían siendo peligrosos y razonados.

Hotaru lo atacó con su lanza, Sub Zero esquivó el ataque, pero entonces el fragmento de tierra en el que estaban se elevó impulsado por una columna de lava desde el suelo. Hotaru dio un salto hacia otro fragmento de tierra que también se había elevado, y juntó sus manos. Las columnas de lava que habían empezado a brotar en todas partes cambiaron su dirección estrellándose en el punto en el que se encontraba Sub Zero. Hotaru mantuvo la concentración, pero sintió que algo no estaba bien. Lentamente pudo ver como desde el punto donde la lava se concentraba, el hielo se iba esparciendo, hasta que todo quedó transformado en una gigantesca y extraña escultura que conectaba con el suelo. Y se partió en pedazos.

“Maldito seas, bastardo”, Sub Zero salió propulsado desde el punto donde la lava se había concentrado. Su cuerpo tenía quemaduras y parte de la ropa rota pero se lo veía en buen estado y su armadura estaba completamente inmaculada. Con toda su fuerza dio un puñetazo a Hotaru en el pecho, destrozando su armadura en gran medida, soltando pequeños fragmentos congelados. Hotaru cayó hacia atrás, pero antes de tocar el suelo frenó con unas ráfagas de lava provenientes de sus brazos. Pero ni bien estuvo apoyado en el hielo, se arrodilló con la respiración entrecortada.

Sub Zero se dirigió hasta el, “ya basta, esto tiene que terminar aquí. No me importa que acuerdo tienen con el Rey Dragón, no tengo nada en contra de su reino”.

Hotaru levantó la mano, pero no salió lava esta vez. En vez de eso su lanza vino propulsada desde donde la había dejado, casi cortando a Sub Zero que se corrió al costado en el momento justo. Hotaru la tomó, pero la lanza se deshizo fundiéndose con su armadura, y en el proceso reconstruyó la parte que estaba dañada. Hotaru volvía a ponerse en posición de guardia, colocando sus dos brazos hacia atrás, preparándose para seguir en combate cuerpo a cuerpo.
“Esto solo va a terminar si alguno de los dos muere, ¿verdad?”, Sub Zero no cambió su postura.

Todo el lugar se llenó de un aura gélida. La respiración de Hotaru arrojaba vapor por la condensación, sintió que las uniones de su armadura comenzaban a escarcharse. Comenzó a generar calor con su cuerpo, suficiente para derretir ese hielo y poder moverse, pero estaba cansado. Si él moría el Seido aun así no caería, él solo era una persona, el cetro seguía estando, otro lo usaría para mantener todo. Pero si querían cumplir el acuerdo con el Rey Dragón, si era necesaria su presencia, ningún otro guerrero podría hacer frente a algo como su actual enemigo. Después de tantos soldados caídos y la invasión al Seido del grupo dirigido por Borraicho, había decidido intervenir personalmente, y no arriesgar más tropas. Pero tenía todo preparado para llamarlas si hacía falta, llegarían en muy poco tiempo, y aunque seguramente caerían muchos, con su liderazgo podrían ganar basado en su mayor número. Un ejército para derrotar a una sola persona, que desperdicio.

Pero cuando estaba por tocar el botón para solicitar refuerzos, sonó la alarma.

“¿Qué es eso?”, dice Sub Zero, escuchando el potente sonido, claramente de alerta, que provenía de la armadura de Hotaru.

Hotaru no le contesta, aunque su rostro muestra que se encuentra incomodo ante la situación. Toca un botón de su armadura, distinto al que había buscado originalmente, y se desvanece completamente.

Sub Zero se queda absorto, muy probablemente su enemigo ha vuelto al Seido. Es verdad que se lo veía cansado, pero no parecía dispuesto a dar por finalizada la pelea, debe haber otra razón.

No tenía interés en preocuparse por eso ahora, y se dirigió hacia la aldea, el daño causado por efecto colateral de la batalla podría haberla afectado. Había algunas cosas que pensaba llevar al Lin Kuei, aunque para eso era necesario derrotar a Onaga primero y que los portales con el Earthrealm pudieran abrirse nuevamente. Debía realizar esto rápido para poder ir a enfrentarlo. Usó sus poderes de hielo para calmar sus quemaduras, algunas eran graves, pero con el poder del Medallón del Dragón se curarían eventualmente.

Se sorprendió completamente cuando vio que dentro del límite con la aldea, se había formado un muro de hielo enorme. Lo palpó, esto era poder Kori, pero nadie más dominaba ese poder, solamente…

“Maestro”, escuchó la voz de Frost, se dio vuelta sorprendido, no esperaba verla de nuevo.

“Frost…, estas bien”.

“Si”, dijo su alumna, quien se veía igual que antes de su enfrentamiento, “el medallón del dragón amplio mis poderes a un límite que no podía manejarlo, por eso me congelé, pero pude superarlo, lo estuve buscando desde entonces…, y en el proceso observé el legado al que pertenecemos”.

“Los Cryomancers…”.

“Si…”.

“¿Escuchaste lo último que te dije cuando ya estabas congelada?”.

“Si, lo escuché…, pero no importa ahora, ¿verdad?”.

“No…, o por lo menos no de la forma que pudiera haber importado. No eres mi hermana. Los registros indican que dos familias Cryomancer lograron llegar al Earthrealm, y en base a nuestros pasados tiene sentido que pertenezcamos a familias diferentes. Además he encontrado otra cosa…, mi padre sabia de la ubicación de este lugar y…”, a Sub Zero le costaban las palabras, “no sé cómo fue, pero hay una tumba no tan antigua que debe haber realizado él…, es de mi hermana”, Sub Zero no quería llorar, pero era la primera vez que iba a hablar de eso, se mantuvo firme, todo iría bien ahora. De alguna forma sentía que podía confiar nuevamente en su alumna.

“Qué bueno confirmar eso”, dijo Frost acercándosele, “hace mucho más fácil esto”.

Sub Zero sintió el cuchillo atravesándole el pecho, y Frost lo miraba con malicia.

“Hora de morir, Gran Maestro”.


Continuara…


Avance: ¿qué esta pasando en el Seido?
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 22

Mensaje por Error Macross » Jue, 18 Abr 2024, 16:08

Bueno, traigo un nuevo capitulo. Para mi sorpresa ayer revise mis escritos y ya estaba completo. Supongo que como no había comentarios del anterior no lo publiqué en su momento. Con esto ya se cierra plenamente una de las tramas grandes de esta temporada, y nos vamos acercando al final. No tengo mucho mas para decir, solo que se vienen cositas (?).


“Esto es un suicidio, líder”, dijo un soldado mientras disparaba su arma desde detrás de un muro. Los disparos volaban sobre su cabeza, rodeado por los cuerpos ya muertos de sus compañeros, “debemos emprender la retirada”.

Darrius no le contestó, de un rápido movimiento agarró su cabeza y la estrelló contra la pared con la que se estaba cubriendo. Fragmentos de hueso ensangrentados cayeron mientras su masa encefálica chorreaba.

“¿Alguien más tiene algo para decir?”, dijo mientras la sangre goteaba de su mano, pero no hubo respuesta, “bien, no se rindan Rebeldes, esta vez vamos a ganar”.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de: Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “El engaño”, capitulo 23: “Caos sin importar el costo”.


El caos no es algo que puedas entender, no es algo tangible, ni es algo que puedas medir realmente. El caos en cierta forma es la ausencia del orden, pero si no hay orden, nada conforma nada, y si nada conforma nada, ¿Qué diferencia a esa nada del orden?

En realidad nadie entiende al caos, pero hay personas que creen que sí, hay personas que luchan contra él pensando que es algo que se puede enfrentar, y hay personas que lo abrazan. Todas están equivocadas. Ni siquiera los dioses del Orden y del Caos han sabido entenderlo. Abacus abandonó su forma original pensando que cambiando eso representaría al orden. Y en cuanto a Kochal…, mejor no hablar de él…, no todavía.

Y Darrius es una persona que cree entender el caos. ¿Cómo se llega a eso? Con sufrimiento y dolor, y la locura que viene con esto, y un poco de ayuda de alguien que sabe que no entiende al caos, y lo acepta.

En el momento que Darrius nació, su lugar en el mundo fue elegido: arquitecto, sus aptitudes mentales eran ideales para entender y desarrollar estructuras. Su familia sentía que era algo bueno, todos ellos ocupaban lugares honorables pero más bajos para la sociedad Seidiana. Constructores, obreros, mineros. Necesarios para que la maquinaria que es Seido funcione, pero no al mismo nivel que alguien que está arriba y decide como son las cosas. La educación de Darrius fue correcta y adecuada. Como los estudios realizados cuando nació indicaban, tenía las aptitudes correctas y pudo desempeñarse sin problemas. Siempre era así con todo el mundo. Darrius no entendía a la gente, pero si entendía las construcciones. Con el tiempo formó su propia familia, a la cual se puede decir que amó. Fueron buenos momentos hasta el incidente.

Uno espera que las grandes tragedias tengan grandes causantes, pero esta vez no fue así. Toda la familia de Darrius murió debido a una falla del sistema, que causó una orden incorrecta para demoler su hogar en un momento en que salvo por él todos estaban presentes. No había culpables. Nadie había realizado una programación errónea, nadie había hackeado los sistemas. Simplemente había sido un error debido a una serie de factores menores que no habían sido tenidos en cuenta ni se habían dado previamente. Ni siquiera los que habían diseñado el sistema seguían en este mundo. Era una situación que se podría haber evitado si alguien hubiera chequeado que había gente en ese lugar antes de la demolición, pero nadie hacia esas cosas. Nunca eran necesarias. Los encargados de regular esta clase de errores se aseguraron de que no se repitiera, mejorando el sistema, y Darrius recibiría un nuevo hogar para poder continuar con su vida, solo. Para el Seido esto no era nada, solo un día más.

No se puede decir que Darrius fuera un caso único, muchas personas habían pasado por situaciones parecidas. La mayoría terminaban suicidándose, los habitantes del Seido no eran educados para comprender o soportar un error en las vidas que tenían. Una vez muertos solo se volvían un número más de las estadísticas, aunque en vida no eran mucho más que eso. Estos números variaban entre año y año, pero nunca fueron considerados altos como para hacer algo al respecto. El sistema funcionaba, perder algunos miembros de su población no alteraba nada.

Darrius tenía algo así como amigos, si se les podía llamar de esa forma, los cuales suponían que era solo cuestión de tiempo que terminara con su vida. Era lo que normalmente pasaba y no iban a intervenir para cambiarlo. No era mal visto que no lo hicieran. Ocasionalmente las personas que pasaban por estas situaciones lograban reinsertarse y vivir normalmente, pero esto no era común. No existía la terapia, y en general estos casos excepcionales eran porque habían ocultado lo rotos que estaban, incluso para ellos mismos. Y también algunos se volvían criminales, oponiéndose al sistema que culpaban por su situación, pero rara vez trascendían, y eran detenidos muy rápidamente.

Darrius tenía acceso a muchas construcciones importantes del Reino, era bueno en su trabajo. En lo alto de una de ellas pensó en arrojarse. Se quedó mirando al vacío, ido y sin expresar emoción. Furioso por dentro pero sin entender que significaba eso. Solo con un movimiento su vida terminaría, no había forma de sobrevivir a una caída así. Pero en vez de saltar rompió un vidrio de un puñetazo de manera impulsiva. Comenzó a sangrar por el brazo, y en el proceso sintió algo extraño y diferente. De alguna forma sentía que eso estaba bien.

Durante las próximas semanas Darrius regularmente se realizaba cortes. No muy profundos, para que le permitieran recuperarse. Sentía una intensidad que nunca había encontrado antes, y era gracias a algo que sabía que no era correcto pero por lo que no iba a ser castigado si nadie se enteraba. Se dio cuenta con el tiempo que lo estaba transformando en una rutina, y eso lo llenó de odio por dentro, por lo que intentó una y otra vez que no hubiera patrones en como lo hacía. Variaba la hora, el lugar donde se encontraba él, la parte del cuerpo que dañaba, e incluso que usaba para hacerlo. Algunas veces llamó la atención de otros al no controlar el daño que se hacía, por lo que las marcas se hacían notorias. Pero nadie reaccionaba, la idea de dañarse a sí mismos sin intención de matarse era algo tan extraño en el Reino, que no podían razonarlo. Creían cualquier mentira de Darrius al respecto, por ilógica que fuera. Hubo un punto en que Darrius se dio cuenta de esto, y comenzó a mentir de maneras cada vez más ilógicas, e intentar que sus acciones fueran obvias. Pero sus compañeros seguían confiando en él sin importar lo que dijera. Ya daban por hecho que había superado la etapa del duelo y era uno más como ellos.

En algún punto Darrius dejó de encontrarle sentido a todo, salvo a hacerse daño a sí mismo. Fue ahí cuando empezó a hacérselo a otros. Por su seguridad siempre mataba a sus víctimas, pero ese era el único patrón que repetía en sus crímenes. Los elegía al azar, de diferentes edades y géneros, con diferentes trabajos, en diferentes partes de la ciudad. Variaba los métodos de tortura, las ubicaciones donde las realizaba, y la manera en que los mataba al final.

Generalmente los pocos asesinos del Seido eran descubiertos gracias a que mantenían un cierto grado de lógica en sus actos que permitía rastrearlos, cometían algún error o se arrepentían y se entregaban. En su caso fue simplemente por una casualidad, como todo en su vida. Un Guardia llegó a verlo secuestrando a una persona, y ni siquiera ese guardia tenía que estar ahí, por una confusión había dado una vuelta errónea en su rutina. Se realizó una orden de captura rápidamente. Aunque no iba a dejar de intentarlo, Darrius sabía no tenía sentido escapar. Nunca había recibido entrenamiento de combate de ninguna clase, los guardias sí. No sabía recovecos que le permitieran desaparecer. Esto iba a ser su final, pero entonces fue cuando él apareció.

“Veo que necesitas ayuda”, le dijo una extraña voz cuando ingresó a un callejón, pero Darrius no pudo verlo. Entonces un portal se abrió frente a sus ojos, y sin dudarlo lo cruzó.

Fue la primera vez que Darrius observó el Chaosrealm, y sus ojos se llenaron de lágrimas. Acostumbrado a la estructura sin emociones, eso era demasiado para él, e incluso terminó vomitando.

Allí se encontró con quien lo había salvado, Havik, líder de los Clérigos del Caos, el grupo más importante de seguidores del caos de dicho reino. Havik estaba interesado en Darrius, ya que aunque muchas veces había visto personas del Seido que caían en la desgracia, rara vez habían durado tanto como él y de una forma que le resultaba tan interesante al engendro.

Es importante remarcar que Darrius nunca tuvo nada de especial, y Havik lo sabía, seguramente había otros como él, pero era el único al que había encontrado. Su vida nunca fue marcada por nada más que errores y casualidades. Que Havik lo hubiera notado solo fue una más.

Darrius lentamente comenzó a seguir las enseñanzas e indicaciones de Havik, y así fue como los Rebeldes del Seido fueron surgiendo. Havik no podía abrir con facilidad portales dentro de la ciudad, pero si en otros lugares del Seido, y fueron construyendo bases distribuidas en las inhóspitas zonas salvajes del reino. Reclutaron personas en situación similar a la de Darrius, ya sea por errores similares, o porque Los Rebeldes se encargaban de que siguieran ese camino. Así comenzaron los atentados y los ataques. Darrius eventualmente supo que Hotaru lograba mantener el poder y la energía de la ciudad usando dos objetos, el Kamidogu del Orderrealm, y el Cetro del Orden, el objeto en el que Abacus, el Dios del Orden, se había transformado hace mucho, asqueado de su forma humanoide.

El hurto del Kamidogu del Orderrealm ya ha sido contado, y aunque eso generó complicaciones al Seido, mientras mantuvieran el Cetro el Reino no caería.

Y eso era lo que Darrius quería.

Havik no aparecía hace mucho tiempo, rara vez acompañaba en las escaramuzas a los Rebeldes. Según él la liberación del Seido tenía que ser de su propia gente por lo que sus intervenciones solo eran cortas. El grupo había perdido mucho poder luego del encierro de Darrius causado por Shujinko. Aunque de una forma u otra este logró seguir comunicándose durante esos años gracias a sus infiltrados, mientras su juicio se retrasaba por tecnicismos colocados por sus agentes ocultos, se notaba que faltaba su presencia física. Con la ayuda del Black Dragon y de los nuevos 5 guerreros Havik logró liberar a Darrius y que la sede del Seido perdiera la información sobre todos los que integraban los Rebeldes. Pero ahora estos aliados temporales se habían ido y sus fuerzas habían mermado nuevamente.

Una bendición del cielo, o mejor dicho un rayo caído del cielo fue lo que llevó a Darrius a decidir lanzar un gran ataque aunque no estuvieran en su mejor momento. Rayden, el Dios elemental del Rayo, había aparecido en las prisiones del Seido por razones desconocidas, causando una gran destrucción en su escape, y por si todo eso no fuera poco, Hotaru había decidido marcharse a cumplir una misión importante. Fue por eso que decidieron realizar su ataque, pero no les estaba yendo bien. La guardia estaba bien preparada para la ausencia de su líder. Las fuerzas se encontraban concentradas en mayor medida, y con armamento de alto coste energético, el cual rara vez se usaba. Pero hasta que Hotaru volviera, no hacía falta mantener la ciudad a su funcionamiento máximo, solo mantenerla.

Muchos Rebeldes estaban cayendo, pero Darrius no quería dar su brazo a torcer. Se preparó para cortarse, eso le daba poder, aunque Hotaru lo negaba. ¿Cuánta verdad había en eso? Algo.

Havik había sometido a Darrius a varios y diferentes rituales. Todos fracasaban, algunos porque Havik se los inventaba en el momento. Eventualmente consiguieron el éxito con uno que permitía que el cuerpo de Darrius aumentara su fuerza física por periodos de tiempo cortos. Esto dependía plenamente de su voluntad y sus propios deseos. Requería una creencia. Darrius hace mucho que sabía que cualquier cosa hubiera funcionado igual, no tenía por qué ser el dolor. Pero el dolor era lo único en lo que creía realmente desde hace mucho. Para Darrius el dolor era caos, siempre lo sentía distinto, y había muchas maneras de sentirlo, y la sangre que brotaba de su cuerpo era como el agua, libre y caótica. Para Havik Darrius era un loco. Pero para Havik todos eran un poco locos. Capaz Darrius lo fuera más, pero eso estaba bien. Darrius le era útil.

En esta situación, los Rebeldes habían logrado ingresar a una de las pirámides principales del Seido, la que si todos los datos eran correctos era donde se encontraba el Cetro del Orden. Una de las murallas exteriores había sido destruida completamente, usando la práctica totalidad de explosivos que habían conseguido. Si los Rebeldes hubieran realizado un ataque similar en alguna otra pirámide de la ciudad, podrían haber causado un colapso de la actividad económica, de la cual la ciudad tardaría años en recuperarse. Con el sistema tambaleándose los Rebeldes podrían conseguir más reclutas que nunca. Pero contra esta pirámide solo fue un desperdicio. Darrius esperaba que la explosión hubiera acabado con parte importante de la Guardia, aplastados bajo los escombros, pero no había sido así. Un pulso electromagnético activado automáticamente había causado que muchos de los fragmentos se pulverizaran casi instantáneamente. En vez de una guardia diezmada los Rebeldes se estaban enfrentando a un ejército en pleno funcionamiento.

Desde los restos de la gigantesca pared donde él y sus hombres se estaban defendiendo, Darrius comenzó a escuchar los ruidos de los vehículos de guerra de la Guardia que habían partido desde los cuarteles. Una vez que llegaran estarían acabados y su potencial vía de escape se esfumaría. Pero él no quería escapar, era ahora o nunca. Tenía que aumentar su poder, el poder en el que tanto confiaba. Pero para hacerlo necesitaba algo más potente que un mero cuchillo. Una jeringa con un líquido que había obtenido de los Black Dragon haría el trabajo. Por lo que entendió era uno de los venenos más potentes que Kira había diseñado. Una versión modificada de un gas que destruía la red neuronal entera de la persona, posiblemente una de las armas más peligrosas de todo el Earthrealm, diseñada luego de la invasión del Netherrealm, un arma pensada incluso para afectar la biología de los demonios y otros seres de reinos ajenos. Darrius se inyectó, y al instante cayó al suelo, sufriendo como nunca había sufrido antes. Su musculatura se extendió al punto de que su piel se rajaba, empezó a gritar. Siempre sus malformaciones eran temporales, cuando sus poderes llegaban al extremo, a veces su cuerpo tardaba un tiempo en resistirlas, esta le dejaría cicatrices, si es que sobrevivía. Se dio cuenta que su mente iba a caer en muy poco tiempo, así que debía aprovechar.

Con cada paso que daba, el suelo bajo sus pies temblaba, se acercó al pedazo de muro que protegía a sus hombres, y sin casi ningún esfuerzo pudo levantarlo, arrojándolo contra los miembros de la Guardia. Todos estos, así como los distintos robots de seguridad, comenzaron a disparar contra Darrius, pero no parecían hacerle nada. Hubiera sido algo muy notorio indicar como este momento fue aprovechado por los Rebeldes para seguir a su líder. Pero no fue así en lo más mínimo, Darrius lentamente iba perdiendo la capacidad de razonamiento, pero no pudo darse cuenta de que lo habían dejado solo. Todas las tropas se estaban centrando en él, por lo cual la mayoría de sus seguidores decidieron abandonarlo. Muchos fueron capturados en el proceso, pero la gran mayoría lograron escapar, las tropas estaban totalmente centradas en Darrius. Durante las horas próximas a este evento se realizaron reuniones entre los dirigentes de los Rebeldes, planteándose si tenía sentido seguir adelante luego de lo que había pasado.

La historia hubiera sido totalmente distinta de no ser por como terminó la batalla. La mente de Darrius ya estaba perdida en su enorme poder para ese momento. Hotaru había llegado tras haber recibido el alerta de lo que estaba pasando. La misma había tardado debido a que la tecnología que usaban tenía letargos a la hora de mandar mensajes entre reinos. Hotaru había tomado el Cetro del Orden para cargar un cañón especial que acabaría con Darrius para siempre. Pero antes de dispararlo, una figura se acercó a Darrius misteriosamente, y desapareció junto con él.


Darrius despertó en una de sus guaridas, le dolía todo el cuerpo, y a duras penas pudo levantarse, pero reconoció a la persona que estaba parada al lado de su cama.

“Dairou…, no tiene sentido, dijiste que no te unirías”.

“Es verdad”, dice Dairou, “pero también dije que tú eras necesario, ya que los Rebeldes creían en ti”, Darrius no dice nada, “todo este ataque fue una idiotez. Tuve que usar unos discos teletransportadores que me quedé de los Black Dragon, pero no tengo más de ellos. Es necesario cambiar el rumbo para evitar que se repita”.

“Yo soy el líder…”.

“No, no lo eres. Eres una figura. Si no te hubiera salvado, los Rebeldes ya no existirían. Estaban debatiendo si seguir adelante o rendirse cuando los interrumpí trayendo tu cuerpo herido e inconsciente. Muerto o encerrado no le sirves a nadie, pero no sabes dirigir, esto lo demuestra. Basaste en información incompleta un ataque apresurado”, Darrius se quedó callado, “las cosas van a cambiar por aquí, seguirás siendo el líder ante los demás miembros, pero yo tomare las decisiones”.

“Tú no entiendes el caos”.

“Muy probablemente, pero si quieres hacer caer a Hotaru, no importa. Cumpliremos el objetivo, y después ya se verá como continua todo. Y lo más importante, no asesinaremos inocentes para obtener nuevos reclutas”.

Darrius pensó que decir pero se quedó callado, Dairou se marchó.

“Tiene un punto, si no fuera por él estarías muerto”, dijo Havik desde algún lado, “creo que sería conveniente que lo escuches por un tiempo”.

“Nada de lo que el genere seria el verdadero caos, solo sería orden de otra forma”.

“Posiblemente, pero esto es el Orderrealm, Darrius, no el Chaosrealm, espera a ver que construye, y ahí decidirás que hacer”.

Havik desapareció, y Darrius se quedó pensando. Estaba loco, pero podía simular estar cuerdo por un tiempo más.

Continuara…


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