Batalla de los 6 reinos: Los otros (En resubida)

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Error Macross
Shirai Ryu
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Batalla de los 6 reinos: Los otros (En resubida)

Mensaje por Error Macross » Mié, 09 Ene 2019, 07:25

Alto ahí, joven creyente (?). Lo que estas a punto de ver, es "Los Otros", el spin off de Batalla de los 6 reinos. ¿Qué es Batalla de los 6 reinos? pues el mega fic que escribo masomenos desde que entre al foro donde doy mi versión (originalmente intentaba ser canon) de la historia de las 7 sagas clásicas de MK una por una. Actualmente al momento de esta resubida me encuentro por la ¿mitad? de la temporada 6, que suena a que falta poco, pero ando subiendo dos capitulos por año con suerte, así que no. ¿Y que es "Los Otros"?, bueno, es complicado, pero tiene que ver con la tercera temporada del fic (la del MK3) pero la idea es que fuera un fic que tomara como protagonistas humanos comunes (o casi) en medio de la invasión de Kanh, alguien lo describió como un "Survival Horror" ambientado en MK. ¿Se puede leer sin leer el fic troncal? Ni, al principio un poco si, pero luego se entrelaza. De hecho la primer temporada de Los Otros esta pensada para que cada uno de sus 19 capítulos se lean después del capitulo correspondiente del fic troncal (que la tercera temporada duro 20), o sea, el orden de lectura seria:
Fic troncal, temporada 3, capitulo 1.
Los Otros capitulo 1.
Fic troncal, temporada 3, capitulo 2.
Los Otros capitulo 2.
Etc.
Esto no es super mega importante (salvo una o dos veces) pero es la manera en que se concibió esto.
¿Este fic importa para "Batalla de los 6 reinos"? pareceria que no, de hecho, es mi idea que no lo parezca, pero si, importa, pasa en el mismo mundo, y los personajes que salen aca aunque algunos son creados por mi, son importantes a su forma. Parte de eso ya se vio, parte no.
Ahora bien, "Los Otros" tiene una segunda temporada de 5 capítulos que se entrelaza con la cuarta del fic troncal (la del MK4), cada dos capitulos del troncal, se lee un capitulo de esta. Tambien lo voy a subir aca cuando termine la primera, asi no lleno de (mas) posts el foro, y queda todo juntito y mas facil. Ya hablare de ella cuando la resuba. Como siempre que hago resubidas, hay algo de corrección, pero mas que nada ortografica y gramatical, la idea es que se siga notando el espiritu del original.

Links al fic troncal:
Temporada 1: http://www.mortal-kombat.org/foro/viewtopic.php?t=20167
Temporada 2: http://www.mortal-kombat.org/foro/viewt ... =9&t=20210
Temporada 3: http://www.mortal-kombat.org/foro/viewt ... =9&t=20251
Temporada 4: http://www.mortal-kombat.org/foro/viewt ... =9&t=18917
Temporada 5: http://www.mortal-kombat.org/foro/viewt ... =9&t=20417
Temporada 6 (Actual): viewtopic.php?f=9&t=21572&p=331370#p331370

Todavía es de noche en el Earthrealm, pero lentamente el día se acerca. En una pequeña casa en las afueras de la ciudad, una familia duerme plácidamente sin saber lo que acontecerá dentro de muy poco tiempo.
Un sonido de alarma detiene el silencio.
Una mujer se mueve en la cama somnolienta con su largo cabello rojo tapando su bello rostro, y golpea a su marido, “levántate, ya está sonando tu alarma”.
El hombre del otro lado, de pelo rubio brillante, se levanta y da un pequeño bostezo.
“Buenos días, querida”.
“Son las cinco de la mañana, aun no es de día, déjame dormir un poco más”.
El hombre sonríe, “puedes dormir pero no te olvides de despertarte a las seis”.
“A partir de la semana que viene”.
La risa ahora es notoria, “siempre la misma”.
El hombre dio un beso a su mujer, se puso su remera de color azul, y sus pantalones negros, una gorra en la cabeza, y se preparó para salir, no sin antes ver a su hija que dormía tranquilamente en su cama.
“Bien, hora de trabajar”.
Unos pocos minutos después, el hombre se encontraba con sus compañeros formando un cordón y portando gigantescos escudos.
“Como odio esto”, dijo uno de los hombres, “¿acaso estos malditos manifestantes no duermen?”.
“No deberías decir eso”, nuevamente, era el hombre rubio el que hablaba, “ellos defienden lo que quieren, y está bien, pero nosotros también tenemos que defender lo que valoramos”.
“Si…, el salario mínimo…, Stryker, ¿por qué no dejas de ser tan simplón?”.
“¿De qué hablas?”.
“La vida no es siempre pura alegría como tú la ves, solo porque has tenido suerte por un tiempo, no significa que el infierno no te alcance algún día, tenlo por seguro”.
“Yo podría decirte exactamente lo contrario a ti”.
“Pero…”.
“Ya cállate, Gus”, levantó la voz otro hombre de gran altura y brazos que resaltaban debajo del escudo, “sabes que no puedes ganarle una discusión, allí vienen”.
Los manifestantes se acercaron lentamente al ministerio que Stryker y su grupo cuidaban, los policías se prepararon para cualquier problema, pero no para esto.
Uno a uno los manifestantes soltaron cada elemento que portaban, carteles, cacerolas, cualquier cosa, y todos miraron al cielo.
Los policías no sabían qué hacer, hasta que lentamente se dieron vuelta y sacaron sus cascos.
En lo alto, un gigantesco rayo había partido el cielo en dos y lo cubría todo con un color rojo como la sangre.
Lentamente, cada persona que se encontrara allí se fue desvaneciendo hasta convertirse en una vaga luz que salió flotando al infinito.
Todos no, Stryker quedó allí, rodeado de la nada en medio de la calle, estaba solo…, tal vez para siempre.

Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat batalla de los 6 reinos: Los Otros capitulo 1: “Solos”.

Alakran pestañeó varias veces, de una cosa estaba muy seguro, hasta hace un segundo, enfrente de él estaba una mujer muy hermosa a punto de recibir su cuchillo directo en el cuello, y no metafóricamente, pero ahora, no había nada.
Miró hacia el cielo, el color rojo era algo extraño, pero Alakran había visto cosas peores y no se sorprendió. Tarde o temprano, se adaptaría a lo que esto significara, como siempre.
Sacó un cigarrillo de su bolsillo y lo prendió fácilmente, decidió empezar a caminar.
El es un asesino, no solo porque se gane la vida con eso, el directamente es un asesino por naturaleza, buscado en más de treinta países a lo largo de tres continentes, se ha hecho muchos enemigos a lo largo de los años, y amigos…, en general no le duran mucho.
Se sacó su chaqueta negra, de repente hacía mucho calor, raro, porque estaban en otoño, y se apoyó en un pequeño Mercedez abandonado en medio de la calle.
A lo lejos había explosiones, fuego por todos lados, pero nada vivo, significaba que alguien había hecho su trabajo mejor que él.
Al menos no tendría problemas para conseguir cigarrillos.
En medio del rojo, Alakran no resaltaba mucho, su remera era de ese color, rota en varias partes por los años y sin mangas, sus pantalones raidos de color negro, como su pelo.
Muchas chicas opinaban que entraba en la categoría de guapo, algunas de ellas murieron, las otras solo se sintieron un poco utilizadas.
Una persona apareció caminando en la calle, se lo veía desorientado, aunque se notaba que era un policía o algo similar.
De repente, sacó una pistola.
“Tu, quédate quieto”, gritó.
“No pienso ir a ningún lado”, respondió Alakran sin expresar el menor sentimiento.
El policía se acercó lentamente.
“¿Qué ha pasado aquí?”.
“Yo diría, oficial, que llegó el apocalipsis y solo quedamos nosotros, habrá que repoblar la tierra, pero tu serás el pasivo”.
“No te pases de listo conmigo”, el policía estaba nervioso, tal vez demasiado, pero Alakran sabía que no dispararía, era conocido, Curtis Stryker, un oficial modelo, salía en la televisión o en los diarios a veces, “espera, yo te conozco, ¿eres…?”.
“Si, soy Santa Claus”.
“No te rías de mi”, Stryker levantó la pistola, “eres el tal Alakran, se bien de ti, te buscan en muchos lados”.
“Me halagas”.
“No te muevas o disparo”.
“No lo hare, no quiero un hoyo en la cabeza”.
“…, Toma, ponte esto”.
Stryker le tiró unas esposas.
“Eres el primer policía que le da las esposas al criminal”.
“Póntelas o disparo”.
“Mira, lo voy a hacer, pero dudo que sirva de algo, no sé adónde podrás llevarme”.
“Dije que te las pongas”.
“…, Si, si, ya va”, Alakran se las puso, miró a Stryker, que sudaba en grandes cantidades mientras jadeaba sin parar, “¿feliz?”.
“Bien, ahora date vuelta con las manos en la espalda”.
“Me hubieras avisado antes de ponerme las esposas, sácamelas y empezamos de nuevo”.
“Da igual, ponte contra el auto”.
Alakran se apoyó en el auto, Stryker palpó los bolsillos y sacó dos cuchillos muy afilados y una Desert Eagle.
“Tienes derecho a un abogado, en caso de no…”.
“Ya, párale, no tiene sentido nada de lo que haces, dudo que haya un maldito abogado vivo”.
“Y sobre todo tiene derecho a guardar silencio, y espero que lo cumpla”.
Después de unos segundos así, Stryker volvió a hablar, “levántate”.
“¿Para qué me pusiste aquí ya que estamos?”.
“Ahora dime… ¿Qué está pasando?”.
“Tengo tanta idea como tú”.
“No te pases de listo”.
“Mira, tienes suerte de que no suelo matar policías, pero si quisiera te hubiera arrancado la tráquea sin problemas…”.
“Cállate”.
“Cállate tu”, el asesino largó un insulto, “me harte de esta basura”, Alakran rompió las esposas con una pequeña púa que tenía en el dedo y de una patada arrojó el arma de Stryker lejos.
Stryker se corrió hacia atrás, Alakran agarró uno de sus cuchillos y lo lanzó con precisión apuntando a la cara de su enemigo, pero este lo frenó con la mano en el aire.
“Ah, esto será más interesante de lo que esperaba”.
Alakran golpeó una patada pero Stryker la frenó, y devolvió con un golpe. Alakran agarró el brazo de su oponente y se preparo para doblarlo, pero antes de que pudiera hacerlo recibió una patada en el estomago, y al caer lejos vio como caía una granada de humo al lado suyo.
“No me hagas reír”, de todas formas Alakran al no ver nada empezó a sufrir golpes por todos lados, hasta que logró agarrar la mano de Stryker y con una toma lo mandó lejos.
Stryker se levantó con dolor, y recibió una patada en la nariz que lo hizo sangrar, cuando abrió los ojos Alakran lo miraba con un cuchillo en la mano, y lo arrojó.
Dio al lado de la cara de Stryker.
“Vamos, levántate”, dijo Alakran.
“¿Qué haces?”.
“No sé qué piensas tu realmente, pero me parece que somos los únicos dos en kilómetros a la redonda, así que mejor que trabajemos juntos”.
“No hago acuerdos con criminales”.
“No sé si tienes otra opción ahora”.
Stryker quedó con mala cara unos segundos, y entonces le dio la mano a su oponente.
“No estoy de acuerdo con esto”.
“¿Te crees que yo sí?, pero es lo que hay, ¿me pregunto dónde estarán todos?”.
De repente se escuchó un ruido.
“¿Qué fue eso?”.
“Abajo”, gritó Alakran.
Un extraño rayo pasó por arriba de ellos.
Un ser de aspecto arrugado y dientes horribles salió de arriba de una loma, y con furia sacó dos cuchillas de sus manos.
“OK, esto se está poniendo raro”.
“Al menos es uno solo”, dijo Stryker.
Entonces por todos lados siguieron saliendo seres con esa forma.
“Hubiera preferido que te callaras”.

Continuara…
Todavía es de noche en el Earthrealm, pero lentamente el día se acerca. En una pequeña casa en las afueras de la ciudad, una familia duerme plácidamente sin saber lo que acontecerá dentro de muy poco tiempo.
Un sonido de alarma detiene el silencio.
Una mujer se mueve en la cama somnolienta con su largo cabello rojo tapando su bello rostro, y golpea a su marido, “levántate, ya está sonando tu alarma”.
El hombre del otro lado, de pelo rubio brillante, se levanta y da un pequeño bostezo.
“Buenos días, querida”.
“Son las cinco de la mañana, aun no es de día, déjame dormir un poco más”.
El hombre sonríe, “puedes dormir pero no te olvides de despertarte a las seis”.
“A partir de la semana que viene”.
La risa ahora es notoria, “siempre la misma”.
El hombre dio un beso a su mujer, se puso su remera de color azul, y sus pantalones negros, una gorra en la cabeza, y se preparó para salir, no sin antes ver a su hija que dormía tranquilamente en su cama.
“Bien, hora de trabajar”.
Unos pocos minutos después, el hombre se encontraba con sus compañeros formando un cordón y portando gigantescos escudos.
“Como odio esto”, dijo uno de los hombres, “¿acaso estos malditos manifestantes no duermen?”.
“No deberías decir eso”, nuevamente, era el hombre rubio el que hablaba, “ellos defienden lo que quieren, y está bien, pero nosotros también tenemos que defender lo que valoramos”.
“Si…, el salario mínimo…, Stryker, ¿por qué no dejas de ser tan simplón?”.
“¿De qué hablas?”.
“La vida no es siempre pura alegría como tú la ves, solo porque has tenido suerte por un tiempo, no significa que el infierno no te alcance algún día, tenlo por seguro”.
“Yo podría decirte exactamente lo contrario a ti”.
“Pero…”.
“Ya cállate, Gus”, levantó la voz otro hombre de gran altura y brazos que resaltaban debajo del escudo, “sabes que no puedes ganarle una discusión, allí vienen”.
Los manifestantes se acercaron lentamente al ministerio que Stryker y su grupo cuidaban, los policías se prepararon para cualquier problema, pero no para esto.
Uno a uno los manifestantes soltaron cada elemento que portaban, carteles, cacerolas, cualquier cosa, y todos miraron al cielo.
Los policías no sabían qué hacer, hasta que lentamente se dieron vuelta y sacaron sus cascos.
En lo alto, un gigantesco rayo había partido el cielo en dos y lo cubría todo con un color rojo como la sangre.
Lentamente, cada persona que se encontrara allí se fue desvaneciendo hasta convertirse en una vaga luz que salió flotando al infinito.
Todos no, Stryker quedó allí, rodeado de la nada en medio de la calle, estaba solo…, tal vez para siempre.

Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat batalla de los 6 reinos: Los Otros capitulo 1: “Solos”.

Alakran pestañeó varias veces, de una cosa estaba muy seguro, hasta hace un segundo, enfrente de él estaba una mujer muy hermosa a punto de recibir su cuchillo directo en el cuello, y no metafóricamente, pero ahora, no había nada.
Miró hacia el cielo, el color rojo era algo extraño, pero Alakran había visto cosas peores y no se sorprendió. Tarde o temprano, se adaptaría a lo que esto significara, como siempre.
Sacó un cigarrillo de su bolsillo y lo prendió fácilmente, decidió empezar a caminar.
El es un asesino, no solo porque se gane la vida con eso, el directamente es un asesino por naturaleza, buscado en más de treinta países a lo largo de tres continentes, se ha hecho muchos enemigos a lo largo de los años, y amigos…, en general no le duran mucho.
Se sacó su chaqueta negra, de repente hacía mucho calor, raro, porque estaban en otoño, y se apoyó en un pequeño Mercedez abandonado en medio de la calle.
A lo lejos había explosiones, fuego por todos lados, pero nada vivo, significaba que alguien había hecho su trabajo mejor que él.
Al menos no tendría problemas para conseguir cigarrillos.
En medio del rojo, Alakran no resaltaba mucho, su remera era de ese color, rota en varias partes por los años y sin mangas, sus pantalones raidos de color negro, como su pelo.
Muchas chicas opinaban que entraba en la categoría de guapo, algunas de ellas murieron, las otras solo se sintieron un poco utilizadas.
Una persona apareció caminando en la calle, se lo veía desorientado, aunque se notaba que era un policía o algo similar.
De repente, sacó una pistola.
“Tu, quédate quieto”, gritó.
“No pienso ir a ningún lado”, respondió Alakran sin expresar el menor sentimiento.
El policía se acercó lentamente.
“¿Qué ha pasado aquí?”.
“Yo diría, oficial, que llegó el apocalipsis y solo quedamos nosotros, habrá que repoblar la tierra, pero tu serás el pasivo”.
“No te pases de listo conmigo”, el policía estaba nervioso, tal vez demasiado, pero Alakran sabía que no dispararía, era conocido, Curtis Stryker, un oficial modelo, salía en la televisión o en los diarios a veces, “espera, yo te conozco, ¿eres…?”.
“Si, soy Santa Claus”.
“No te rías de mi”, Stryker levantó la pistola, “eres el tal Alakran, se bien de ti, te buscan en muchos lados”.
“Me halagas”.
“No te muevas o disparo”.
“No lo hare, no quiero un hoyo en la cabeza”.
“…, Toma, ponte esto”.
Stryker le tiró unas esposas.
“Eres el primer policía que le da las esposas al criminal”.
“Póntelas o disparo”.
“Mira, lo voy a hacer, pero dudo que sirva de algo, no sé adónde podrás llevarme”.
“Dije que te las pongas”.
“…, Si, si, ya va”, Alakran se las puso, miró a Stryker, que sudaba en grandes cantidades mientras jadeaba sin parar, “¿feliz?”.
“Bien, ahora date vuelta con las manos en la espalda”.
“Me hubieras avisado antes de ponerme las esposas, sácamelas y empezamos de nuevo”.
“Da igual, ponte contra el auto”.
Alakran se apoyó en el auto, Stryker palpó los bolsillos y sacó dos cuchillos muy afilados y una Desert Eagle.
“Tienes derecho a un abogado, en caso de no…”.
“Ya, párale, no tiene sentido nada de lo que haces, dudo que haya un maldito abogado vivo”.
“Y sobre todo tiene derecho a guardar silencio, y espero que lo cumpla”.
Después de unos segundos así, Stryker volvió a hablar, “levántate”.
“¿Para qué me pusiste aquí ya que estamos?”.
“Ahora dime… ¿Qué está pasando?”.
“Tengo tanta idea como tú”.
“No te pases de listo”.
“Mira, tienes suerte de que no suelo matar policías, pero si quisiera te hubiera arrancado la tráquea sin problemas…”.
“Cállate”.
“Cállate tu”, el asesino largó un insulto, “me harte de esta basura”, Alakran rompió las esposas con una pequeña púa que tenía en el dedo y de una patada arrojó el arma de Stryker lejos.
Stryker se corrió hacia atrás, Alakran agarró uno de sus cuchillos y lo lanzó con precisión apuntando a la cara de su enemigo, pero este lo frenó con la mano en el aire.
“Ah, esto será más interesante de lo que esperaba”.
Alakran golpeó una patada pero Stryker la frenó, y devolvió con un golpe. Alakran agarró el brazo de su oponente y se preparo para doblarlo, pero antes de que pudiera hacerlo recibió una patada en el estomago, y al caer lejos vio como caía una granada de humo al lado suyo.
“No me hagas reír”, de todas formas Alakran al no ver nada empezó a sufrir golpes por todos lados, hasta que logró agarrar la mano de Stryker y con una toma lo mandó lejos.
Stryker se levantó con dolor, y recibió una patada en la nariz que lo hizo sangrar, cuando abrió los ojos Alakran lo miraba con un cuchillo en la mano, y lo arrojó.
Dio al lado de la cara de Stryker.
“Vamos, levántate”, dijo Alakran.
“¿Qué haces?”.
“No sé qué piensas tu realmente, pero me parece que somos los únicos dos en kilómetros a la redonda, así que mejor que trabajemos juntos”.
“No hago acuerdos con criminales”.
“No sé si tienes otra opción ahora”.
Stryker quedó con mala cara unos segundos, y entonces le dio la mano a su oponente.
“No estoy de acuerdo con esto”.
“¿Te crees que yo sí?, pero es lo que hay, ¿me pregunto dónde estarán todos?”.
De repente se escuchó un ruido.
“¿Qué fue eso?”.
“Abajo”, gritó Alakran.
Un extraño rayo pasó por arriba de ellos.
Un ser de aspecto arrugado y dientes horribles salió de arriba de una loma, y con furia sacó dos cuchillas de sus manos.
“OK, esto se está poniendo raro”.
“Al menos es uno solo”, dijo Stryker.
Entonces por todos lados siguieron saliendo seres con esa forma.
“Hubiera preferido que te callaras”.

Continuara…
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