Fic Interactivo: "La Perdicion"

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Scorpion-Max
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Re: Fic Interactivo: "La Perdicion"

Mensaje por Scorpion-Max » Dom, 14 Jul 2019, 01:43

Disculpen la laaaaaarga tardanza en escribir el capitulo, pero desde Marzo ando bastante atareado (y a partir de Agosto la facu me va a tener peor uwu), para lo proxima, si tardo un mes, salteenme directamente, aunque me duela :'v

Pero bueno, espero que este capitulin compense la espera:

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-¡Recuéstala en el banco, maldita sea! –gritaba Cold a su compañero Fuin, quien no sabía en donde dejar a la joven Akemi, aun fuera de sí por el shock de ver el cráneo de Chilliad reventado en mil pedazos. Su amigo hizo caso, dejando reposar a la chica en aquel lugar.

La situación era tensa. El hombre del que habían estado sospechando había atacado primero, y por sorpresa aun a pesar de su guardia. El rostro del edeniano se había regenerado por completo, pero eso ya no era lo importante, sino que parecían estar en el típico duelo de vaqueros.

El viento había aparecido repentinamente, soplando levemente a todos los presentes allí. Aun a pesar de esto, y del fuerte sol que se hacía notar, el rostro de su adversario aun les era esquivo, al igual que su identidad. Sin embargo, ahí se encontraban, frente a frente. Bueno, al menos Chilliad lo estaba, el resto seguía cerca de la fachada del bar de mala muerte en el cual habían entrado.

-Bien, que sea un duelo limpio, Clint Eastwood –Chilliad seguía intentando hacer enojar a su adversario, el cual parecía inmutable.

Sus compañeros lo miraban detenidamente. El edeniano tenía sus manos cerca de las dos pistolas que colgaban de su cinturón. Su espalda estaba algo curva, y la mirada directamente clavada en el contrario. Este, en cambio, se encontraba completamente tranquilo y sin moverse ni siquiera un poco.



-¡DRAW! –gritó el enmascarado y sin más desenfundó sus dos armas y comenzó a disparar al adversario, quien siguió sin moverse ni un centímetro- …

-¿Qué pasó? Las balas iban perfectamente disparadas –Fuin hacia la pregunta que todos tenían.
Efectivamente, los disparos habían sido perfectamente apuntados, pero las balas parecían no haber llegado a impactar a su objetivo, casi como si hubieran desaparecido en el aire.

-Dejémonos de trucos –dijo el extraño, y como si hubiera salido de la nada, tenía en ambas manos las dos pistolas de Chilliad, las cuales habían desaparecido de las suyas.

-¡Diablos! –grito este mientras comenzaba a huir en dirección a algo que lo cubriese de los disparos de su adversario, al igual que el resto de sus compañeros, quienes habían vuelto a entrar al bar, con Akemi en brazos de Fuin una vez más.

-¿Qué demonios acaba de pasar? –decía Cold, aun algo sorprendido. Takahiro había sacado su espada y poniéndose justo al lado de la puerta, vio a través del reflejo de su filosa arma que su adversario ya había desaparecido.

-Se fue –afirmó, y rápidamente guardo su katana. Entonces, todos salieron de sus escondites.

Darken se preguntaba para sus adentros que es lo acababa de presenciar. No le sorprendía realmente, puesto que a lo largo de su longeva existencia había presenciado miles de cosas que harían perder la cabeza a uno, y muchos seres con poderes extraordinarios. Pero entender la habilidad de aquel rival le serviría bastante para más adelante.

<<<Hizo que las malditas balas desaparecieran antes de impactarlo>>> Darken no estaba seguro de si así había sido, pero con lo rápido que todo pasó, eso era lo único que logró entender <<<Quizás ese bastardo pueda controlar el espacio>>>

-¿Interrumpo tu introspección, Darken? –Cold llamaba la atención del espectro, quien rápidamente se daba vuelta para verlo- Es mejor que nos vayamos de una vez de este lugar, Akemi ya despertó.

El ninja simplemente asintió, y rápidamente todos se dirigieron hacia sus respectivos caballos para salir cuanto antes de aquel poblado.

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Las pezuñas de los caballos levantaban la arena al andar cosa que llevaban haciendo largo rato ya. El calor era atrapante, como de costumbre, y sobre todo por el rebote que hacía en el suelo. De todas formas, los guerreros ya se habían acostumbrado a aquel denso clima. Aun les faltaba mucho por recorrer en su travesía, y por lo acontecido hace escaso tiempo sabían que no iba a ser tan fácil como ellos creían.

-Tengo una pregunto –era la joven quien hablaba.

-Dime, Akemi –Fuin la correspondió.

-El tipo raro que nos atacó pagó con unas monedas, ¿Eso significa que en el Netherrealm existe un sistema monetario controlado, y que su moneda tiene un peso en los demás reinos? -Fuin y Cold se vieron el uno al otro de reojo.

-Bueno, veras Akemi, desde hace algunos siglos Shinnok comenzó a innovar en como en este reino –era el primero quien hablaba- Realmente no tenía interés alguno en mejorar el estado de vida de quienes vivían en este reino, y “vivían” es un decir. Sin embargo, un día apareció Erasmus. El era un demonio distinto a los demás, puesto que había viajado por todos los reinos y sentía una gran atracción por mejorar al infierno, aun a pesar de que no serviría para nada.

-Desvaríos de un loco… -dijo Cold, mirando hacia otro lado, aparentemente desinteresado.

-Erasmus era un fiel sirviente de Shinnok, y vio en él un potencial aliado para una futura conquista del Earthrealm –prosiguió- Por lo que dejó que el haga lo que quiera mientras siga sirviéndolo. Comenzó a modernizar el reino, implementando tecnología externa, así como moneda, e incluso un ejército formal. Los pocos habitantes cuerdos de este lugar tomaron sin chistar las medidas de Erasmus, puestos que si bien no tenían sentido alguno, temían ser reprimidos por Shinnok si se negaban.

-Make the Netherrealm great again –comentó Chilliad mientras hacia una especie de saludo militar.

-Es así que desde hace algunos años, Erasmus creo esto –Fuin busco entre sus ropas, encontrando unas monedas con el rostro de Shinnok de perfil impresa en ellas- Se los llamo Yomi, y realmente tienen un valor simbólico mas que otra cosa. No tienen un peso real, y prácticamente puedes comprar lo que sea con uno.

-Ya veo –Akemi realmente no estaba interesada en lo mas mínimo- ¿Ósea que existen bancos en el infierno?
El entorno poco a poco comenzaba a cambiar. La arena empezó a ser más escaza, y la tierra rojiza empezaba a ganarle terreno a la misma. Para cuando menos se dieron cuenta, los ríos de lava y las montañas rocosas habían vuelto a la escena; Gool’ Gorath se había terminado al fin.

Las planicies del Netherrealm eran bastante extensas. Si había mucha tierra, habría mucha tierra durante bastante rato, si había arena, lo mismo. Era difícil imaginarse aquel reino para alguien que nunca había estado, sobretodo porque en cada reino tenían sus propias creencias sobre el mismo. Para los terrestres, el infierno es un lugar bíblico, y el antónimo perfecto del “cielo”. Por otra parte, los outworldianos creen en algo llamado “Hella”, un reino en el cual se accede luego de un juicio por todos los pecados cometidos en vida, y solo son unos pocos quienes conocen la naturaleza real de la dimensión.

Los habitantes del Chaosrealm y Orderrealm no tienen una creencia general del infernal reino, puesto que sus habitantes de “a pie” suelen estar metidos en sus propias ideas. Como sea, seguían marchando en dirección al encuentro con el contacto de Cold, y aun les faltaba avanzar bastante. El silencio se apoderaba de la caminata de vez en cuando, pero solían cambiar palabras para no aburrirse. Después de todo, eran “compañeros” ahora, si no se conocían los unos a los otros, tendrían varios problemas a la hora del combate.

Darken aprovechaba cada momento que podía para meditar. Simplemente se concentraba y recuperaba cuanta energía podía. En sus tiempos antes de empezar esta cruzada, lo hacía casi a diario, ya que de esa forma podía mantenerse con fuerzas todo el tiempo. Sin embargo, una vez empezó su nueva misión, sus habilidades tardaban mucho más tiempo en recuperarse gracias a la falta de esta práctica.

Constantemente se encontraban en movimiento, y al destruir el mapa que Fujin les había confiado, él era el único capaz de guiarlos por los páramos demoniacos. Sin dudas se reprochaba esa decisión, pero al menos estuvo más cerca de lograr los objetivos que se había impuesto una vez acepto el trato con el dios del viento. Por suerte esos días habían pasado, y podía contar con tiempo para meditar cuanto quisiera puesto que sus nuevos aliados sabían el camino.

Esto le traía recuerdos. Se preguntaba, ¿Qué es lo que sus antiguos compañeros de armas estarían haciendo en ese preciso instante. Es decir, sabía que Reptilia y Mirajena habían aceptado la misión del Chaosrealm, pero no sabía que había pasado con Skartaris luego de la batalla con Juliete, y mucho menos donde era que estaban Soul y Tabitha. Demonios, ¿Por qué ahora le importaban tanto? Quizás en el fondo prefería combatir con ellos.

Pero su vida siempre había sido así, incluso cuando era un humano. En constante movimiento, aliándose con quien necesitara aliarse, obteniendo lo que quisiese, aprovechándose de todos. No tenía ningún remordimiento por ello, siempre había valido la pena. Pero a veces se preguntaba, ¿Cuándo estaría en paz consigo mismo?
Al menos no sería en ese preciso momento.

-Estamos cerca –Aquiles apunto al frente, llamando la atención de todos los que lo acompañaban, quienes estaban en silencio e incluso distraídos. Su dedo llevaba sus miradas a una torre alta con una cúpula flotante en la parte superior.

-El Faro de Dante –comentó el ninja- Espero que estos contactos tuyos valgan la pena.

-Créeme que lo vale.

Siguieron avanzando hasta aquella alta torre. Medía alrededor de 20 mts, por lo que era visible desde tiempo antes, además de que el foco que se encontraba en la parte superior iluminaba bastante. A medida que iban acercándose, lograron ver como detrás de este se encontraba la vera de un mar extenso, del cual no podían ver fin.

Era el Mar de las Almas, un vasto lugar de aguas muertas habitadas por almas en pena que atormentan a todo aquel que quiera pasar por ellas. Y ni que hablar de las fuertes corrientes que hacen incluso aun más dificultoso el pasar a través de él. Sin embargo, eso aun no era importante.

La cabalgata finalmente terminó, y tras todos bajarse de sus respectivos equinos, entraron a la torre. Por dentro era mucho más grande de lo que su vistazo anterior sugería, y lo mismo era al asomar su vista arriba. Unas escaleras eran la única forma de subir a la sala superior, pero Cold les ordeno a todos quedarse en su lugar.

-Tranquilo, no tienes porque esconderte –gritó- Soy yo, Cold. Disculpa la tardanza, tuvimos algunos imprevistos.

-Es bueno oírte viejo amigo –una voz algo… ¿Anciana? Resonó por todo el lugar- Espera un momento mientras bajo –todos se miraron entre sí, claro, a excepción de Fuin, Takahiro (quien prácticamente ni se inmuto) y el mismo Cold.
-Tranquilo, tomate tu tiempo –y ese tiempo fueron unos 10 minutos.

Cuando finalmente la figura, de no más que 1,50, encorvada, canosa, arrugada y con un bastón llegó al suelo, las mandíbulas de todos cayeron como si de un yunque se trataran. El ente era un fauno, un ser mitad humano mitad chivo, con su parte inferior completamente cubierta de bello blanco. Aun así, llevaba un delantal bastante desgastado de color negro con un mazo y unas tenazas guardados en uno de sus bolsillos. Su rostro se veía arrugado, y sus ojos casi cerrados.

-¡¿Recorrimos todo ese maldito desierto y estuvimos al borde de la muerte solo por una pasa de uva?! –la chillona voz de Akemi gritaba junto al oído del demoniaco guerrero, quien no le prestaba atención mientras le daba la mano a su amigo.

-Tranquila chiquilla, el es todo lo que necesitamos –Aquiles volteo a sus pares, con el rechoncho anciano a su lado- Déjenme presentarles a Grommash, el nos acompañara en nuestra cruzada de ahora en adelante.

-Oh por favor, deja las formalidades Aquiles –la sarcástica voz lenta y rasposa del demonio hace casi explotar una vena a su contrario debido a decir su nombre- Simplemente díganme Gromm.

-Es un gusto volverte a ver después de tanto tiempo –Fuin se adelantó al resto y estrecho su mano con el viejo.

-Un segundo, ¿Grommash? –el shinobi parecía algo confundido- ¿Este saco de huesos es Grommash Hornfury?

-Veo que me conoces –asintió este- Así es, soy yo.

-Demonios, que buen nombre –ahora era el edeniano quien interrumpía al resto.

-Gromm es un herrero legendario en el Netherrealm –explicó Fuin- Durante milenios creo todo tipo de armas épicas, y no solamente para este reino.

-Supongo que conocen a Shao Kahn –todos volvieron a ver al cornudo- No creerán que el mismo fabrico su martillo, ¿Verdad? –rió.

-Si si, todo muy lindo y demás –una vez más, Akemi sacaba a todos de si- Pero no creo que este viejo justifique todo este estúpido recorrido hasta aquí, ¡Miren, siquiera esta viéndome a la cara! –y era verdad, Gromm estaba viendo a otro lado.

-No te preocupes jovencita –replico el mencionado- Aunque mis arrugas no lo demuestren, el viejo Gromm tiene aun el toque –este lanzo un par de golpes con su bastón, que si no fuera por Takahiro quien lo sostuvo a tiempo, casi golpea su cara contra el suelo.

-En fin –Cold finiquito aquella discusión de una vez, haciendo que la atención vuelva a caer sobre el- Ahora que Gromm está con nosotros podemos ir a nuestra segunda y última parada antes de ir directo hacia Shinnok: Hefesto –pequeña pausa dramática- Para acortar el tramo, iremos en bote al Muelle del Carnicero, que se encuentra en orilla de uno de los extremos de este mar. Ahí se encuentra un portal que reducirá el tiempo que nos tomaría ir a pie, ¿Alguna duda?

-No creo que esa sea una buena idea –comentó el shinobi, cruzado de brazos.

-¿Por?

-Destruí el portal.

...

-¡¿Qué hiciste qué?! –un exaltado Cold tomo del cuello al oscuro ser.

-Fue hace un tiempo –recordó este en completa calma. Las imágenes de aquel momento, con Reptilia desvanecida y su objetivo de la fuente de la inmortalidad tan cerca surcaron su mente- Aun estaba con el resto de mis compañeros, es una larga historia.

-¡Maldito seas destino! ¡¿Por qué nada puede salirme bien?! –el demonio siguió gritando mientras todos veían la escena. Luego suspiro- Bien, entonces no nos queda de otra que ir a pie hasta allí.

-De todas formas –otra vez era Darken quien interrumpía- ¿Qué Hefesto no fue tomada por Shinnok y su ejército hace siglos? Eso es parte de la leyenda de Grommash.

-Así es –Aquiles tenía su mano tapando su frente- Pero Hefesto es el antiguo hogar de Gromm, y donde se encuentra su forja, por lo cual tenemos que ir hacia ahí.

-Genial, un doble plan suicida –comentó la joven.

Cold tomo la delantera y todos comenzaron a dejar aquel faro, dirigiéndose al pequeño muelle que se encontraba al lado de este. Claramente, no era el mismo en el cual el portal se había encontrado alguna vez (puesto que Darken también lo destruyó), pero ahí se encontraba la embarcación que los cruzaría al otro lado, ya que así recortarían el camino.

El bote era bastante grande, lo suficiente como para que los corceles de todos entraran y no se hunda por el peso. Había sido construida por el mismísimo Cold tiempo atrás mientras tejía su plan. Finalmente subieron al barco, y comenzaron a navegar aquellas sombrías aguas en busca de su nuevo destino.

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No tan lejos de aquel lugar y con unos catalejos, el pistolero que los había enfrentado anteriormente observaba como la embarcación comenzaba a perderse entre la neblina. Estaba montado en una especie de Tigre Dientes de Sable, con una armadura puesta sobre si.

Guardo los cristales, y con una leve mueca en su rostro se dio la vuelta, con dirección al único lugar en donde sabía podría encontrar a la persona que lo ayudaría a localizarlos: Un templo.

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Y bien, That's all Folks!
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"Vengeance will be mine"
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