La Emboscada del Dragón: Parte IV (FINAL)

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Shao Kahn 666
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La Emboscada del Dragón: Parte IV (FINAL)

Mensaje por Shao Kahn 666 » Sab, 10 Mar 2018, 21:00

La Emboscada del Dragón: Parte I
La Emboscada del Dragón: Parte II
La Emboscada del Dragón: Parte III
- Su última torpeza es imperdonable para el Dragon Negro, pero en vista de que su habilidad dentro de la organización es legendaria, usted se ha ganado seguir viviendo a cambio de trabajar para mí.
El anciano de incalculable edad tenía una voz firme y profunda, que parecía de alguien varias décadas más joven.
- Mi lealtad es con el Dragón Negro – Respondió Kano.
- Su misión – el anciano hizo caso omiso de las palabras de Kano – es atraer a la joven Blade a un barco que va a zarpar de Hong Kong esta misma noche.
Los últimos acontecimientos se habían desenvuelto con inusitada rapidez. En los meses posteriores a su fallido intento de asesinar a la teniente Blade, las Fuerzas Especiales habían obtenido valiosísima información sobre el Dragón Negro. Esto le hubiera valido a Kano un destino peor que el de su víctima ante las manos de su propio clan, si no hubiera sido por la injerencia de un misterioso anciano, que ahora lo tenía cara a cara en uno de los clubes nocturnos que el Dragón Negro usaba para lavado de dinero en Hong Kong. A lo lejos, se podía escuchar la música de la pista.
- ¿Por qué debería servirle en bandeja a una agente de las Fuerzas Especiales y cuál es mi recompensa?
- Su recompensa – la voz del anciano tenía un tono de perverso placer – es participar de un torneo muy especial donde tendrá la oportunidad de terminar lo que comenzó aquella noche y vengarse de la Teniente Blade por lo que le hizo en el rostro.
Kano se tocó el rostro con las manos e inmediatamente se le heló la sangre en las venas, tal como la primera vez.

Ese no era su rostro.

Sobre la mesa, una serie de documentos con el sello del Dragón Negro daban testimonio del horror. Eran una detallada descripción de la escalofriante intervención quirúrgica a la que había sido sometido tras el accidente. Levantó la vista de los documentos y vio su propio reflejo en la ventana. Un brillante punto rojo ocupaba el lugar de su ojo derecho e iluminaba una placa metálica que le cubría medio rostro. Se había convertido en un monstruo.

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La ira lo invadió nuevamente, pero el teléfono sobre el escritorio sonó y lo sacó de sus pensamientos. Se mantuvo impasible mientras la voz al otro lado del auricular le comunicaba algo que prometía saciar su sed de venganza muy pronto.
- Ella está aquí – Kano esbozó una siniestra sonrisa mientras colgaba el auricular – Amo la puntualidad en una mujer. ¿Usted no? Señor…
- Shang Tsung
Mientras abría un pasadizo de escape oculto en el piso del lugar, Kano se dio vuelta por última vez hacia el anciano.
- ¿Usted está seguro de que ella me seguirá, Shang Tsung?
- ¿Después de lo que le hizo a su socio? Lo va a seguir hasta las entrañas del infierno. Solo asegúrese de que ella suba a ese barco.
- Ella estará allí – le sonrió burlonamente –, entrega especial.
Las últimas palabras del desconocido anciano a Kano fueron amenazantes.
- Entréguela viva.
En el puerto de Hong Kong corría un viento gélido mientras un viejo muelle de pescadores abandonado se comenzaba a llenar de jóvenes guerreros, todos convocados a un misterioso torneo del cual no sabían nada.
Desde la oscuridad y sin que nadie notara su presencia, la teniente Blade escrutaba a todos los individuos que llegaban al viejo muelle, hasta que de pronto su vista se fijó en un punto rojo que brillaba a lo lejos. El punto salió de las sombras y se convirtió en un rostro que la miraba fijamente, como si supiera de su presencia en las sombras. Era él.

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Como disparada por un resorte, se levantó de su lugar y corrió a toda velocidad haciendo caso omiso de los gritos de su compañero, mezclándose entre los guerreros que abordaban un viejo y desvencijado barco que parecía a punto de hundirse en cualquier momento.
Intentando detener el impulso de Blade, su compañero Jax la llamó por radio.
- Sonya, ¿Sonya estás ahí?
Pero no hubo respuesta. La comunicación parecía haberse cortado y solo podía observar, impotente, mientras el misterioso barco se perdía entre la niebla en la noche de Hong Kong.

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FIN
You shall feel the wrath of the Emperor

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