La Emboscada del Dragón: Parte I

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Shao Kahn 666
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La Emboscada del Dragón: Parte I

Mensaje por Shao Kahn 666 » Vie, 17 Mar 2017, 06:44

La Emboscada del Dragón
Parte I


Se despertó bañado en un sudor frío que le recorría todo el cuerpo, con la última imagen de una recurrente pesadilla dando vueltas en su cabeza. A su lado, el teléfono estaba sonando. Levantó el auricular y, antes de que pudiera decir una palabra, al otro lado de la línea sonó una voz seca que no tardó en reconocer, una voz que le hizo olvidar rápidamente el terrible sueño y le heló la sangre en las venas:
- Sus subordinados me contactaron personalmente, lo que me hace pensar que todo este asunto se le esta escapando de las manos.
- Todo está bajo control, no se preocupe...
- Un doble agente cuya identidad aún no se conoce y un traidor que parece haber desaparecido de la faz de la tierra no es algo que yo llamaría “bajo control”.
- Le aseguro que...
- No quiero excusas, quiero resultados. La unidad que llevaba a los prisioneros fue interceptada y uno de los agentes fue tomado como rehén en el escape. El otro agente fue herido y probablemente murió antes que las Fuerzas Especiales llegaran a rescatarlo.
- Mañana por la noche hora iré personalmente...
- Estará allí en cuarenta minutos. Ya envié un coche a recogerlo.
- Bien.
- Y asegúrese de hacer las cosas bien esta vez. Detestaría tener que intervenir otra vez; podría creer que este trabajo no está a su altura y tomar las medidas necesarias.

Mientras se terminaba de despertar, se incorporó sobre la cama y echó un vistazo alrededor de la habitación: un hotel de aspecto antiguo, en penumbras con algo de luz que entraba por la ventana. Sobre la mesa de luz había una botella de whisky, llena hasta la mitad.

Kano observó el reloj, eran casi las tres de la mañana. Se levantó, se vistió rápidamente y apuró un trago de whisky antes de salir de la habitación. Esa noche iba a ser más larga de lo que él había esperado, probablemente la noche más larga de su vida.

Afuera del hotel reinaba un silencio mortal y sentía que el frío le penetraba en los huesos. Al final de la calle había un coche negro estacionado, al cual Kano se subió. Tuvo un leve presentimiento de estar siendo observado, antes que el conductor pisara el acelerador y se perdiera rápidamente en la niebla entre las frías calles de Moscú.

Mientras el coche avanzaba, Kano intentaba poner en orden los pensamientos en su cabeza, los últimos acontecimientos habían sido bastante precipitados. Aquella emboscada, en la cual varios hombres a su cargo habían caído prisioneros de las Fuerzas Especiales, había sido una sorpresa bastante desagradable e inesperada. El hecho de que las Fuerzas Especiales supieran la ubicación y hora exacta del operativo implicaba que tenían un informante interno, el cual debía encargarse de eliminar en el menor tiempo posible.

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Pero Kano tenía otra cosa en mente, ¿qué había pasado con Kabal? Después de la emboscada, no se había reportado y ningún miembro del Dragón Negro pudo localizarlo desde entonces. Parecía que se lo hubiera tragado la tierra.

Observó que el coche iba a 160 kilómetros por hora y se recostó en su asiento, intentando dormir un poco durante el camino.

Se despertó cuando el coche se detuvo súbitamente. Miró por la ventana y vio que se encontraba en el medio de una carretera en un territorio desierto, cuya única construcción era una vieja fábrica, apenas visible en la oscuridad casi absoluta, con algunos vidrios rotos y, probablemente, abandonada. Cualquiera que pasara por allí en ese momento pensaría que no había otro ser humano en kilómetros a la redonda.

Unos segundos más tarde, una puerta se levantó en una parte de la fábrica y alguien desde adentro le hizo señas al conductor, quien se las arregló para entrar el coche en un galpón sin luz alguna. Una vez que Kano se bajó del coche, a su lado alguien lo tomó del brazo.
- Lo estábamos esperando, por favor pase por aquí.


FIN DE LA PARTE 1
You shall feel the wrath of the Emperor

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