Los Archivos Recuperados del Cyborg.

Muestra aquí tus creaciones literarias: historias o relatos
Responder
Avatar de Usuario
Evil_Konan
Campeón
Campeón
Mensajes: 265
Registrado: Vie, 28 Ene 2005, 17:10

Los Archivos Recuperados del Cyborg.

Mensaje por Evil_Konan » Sab, 10 Dic 2016, 23:16

Introducción: Bueno, tenía esta historia aparcada en un rincón del pc y he decidido recuperarla, retocarla un poco y colgarla en el foro. Se trata de un proyecto similar al que hice con “Los días olvidados de la Bestia” aquel relato que era un conjunto de anécdotas en la vida de Reptile a lo largo de la saga. En esta ocasión es el turno de Cyrax. El cual está al servicio de las SF y se encuentra en la Base de Datos oculta del Lin Kuei asegurándose de que sus superiores no usen ese material para crear ciber-soldados (no vaya a ser que surja el temido Tri-Borg) Como en el citado ejemplo del zaterrano, cada capítulo servirá para que Cyrax nos cuente alguna historia de su pasado. En el presente (que es más bien un futuro posterior a un MK Armadegón que acabó más o menos bien) Sonya ya es una anciana, Jax cayó en la trampa de Sektor y ahora es el líder de los Tekunin y habrá otras sorpresas más. Espero que lo disfrutéis.

Había una buena razón por la que, por mucho que asegurara la diligencia y la eficacia, no había que privar a cualquier inteligencia artificial de inteligencia emocional, empatía y sentimientos humanos. Las maquinas del Lin Kuei tenían al menos una pizca de estas características por que en el fondo eran seres humanos computarizados. Pero lo que había oculto en aquellas instalaciones secretas, eran solo maquinas de matar. Cyrax lo sabía. Y desobedeciendo todas las órdenes dadas por sus superiores de las Fuerzas Especiales, las cuales descubrieron y tomaron las instalaciones. Asaltó a sus propios compañeros, lesionó a todos ellos y ahora estaba a un milímetro de decapitar al general Blake. Por suerte para el oficial, durante la batalla un centinela avispado avisó por radio al cuartel general y milagrosamente dio tiempo a que un helicóptero trajera a la única persona con la que el ex-Lin Kuei razonaría. Esta era una mujer mayor pero de gran vitalidad, tanta que aparentaba mucha menos edad de la que tenía en realidad, caminaba con la espalda recta pese a llevar bastón y había algo en su expresión en aquel rostro curtido y lleno de cicatrices que infundía respeto. No en vano es una heroína de los tiempos en que Shao Kahn invadió la Tierra.
- ¿Qué ocurre, Cyrax?- preguntó Sonya Blade sin acritud, sabiendo que sea como fuere, probablemente Blake se merecía ese trato.
- Estas instalaciones deben ser destruidas… no deben reutilizadas para fines militares como planea el general Blake.
- General Blade…- llamó el anciano que tenía una sierra casi acariciando su nuez- Ordene a esta cosa que…
- No es una cosa- le interrumpió la mujer de cabellos blancos- Es un hombre que toma sus propias decisiones y tiene más derecho a decidir sobre este lugar que usted.- Se volvió a Cyrax- Suéltalo, por favor. No hará nada.
La sierra dejó de sonar y el cyborg soltó a su presa.
- El alto mando aprobó la investigación de estas instalaciones- decía el anciano general mientras recuperaba patéticamente la compostura- pueden ser una valiosa fuente de información…
- Estaban activando una de las unidades almacenadas.- Interrumpió Cyrax- de no haber intervenido os habrían matado a todos. A partir de ahora seré yo quien supervisé la investigación. Anularé los sistemas de todas las unidades y recopilaré la información de las computadoras. En solitario.
- Intolerable…
- Yo estoy de acuerdo con él- dijo Sonya señalando a Cyrax- Aquí no pintáis nada.
- Usted ya no está al mando de las SF, señora Blade- le recordó Blake.
- Pero sigo ejerciéndolo de hecho, pregunte al ministro de defensa o al Presidente Cage si se cuestionan mis órdenes. Y ya de paso de cuanto de solida será su propia posición si quieres seguir tocándonos las narices. Retire a sus hombres, al menos aquellos que no han necesitado la ayuda de mis sanitarios y abandone las instalaciones ahora.
Blake iba a protestar pero miró a los ojos eléctricos de Cyrax y con un bufido se largó del laboratorio. Cuando se hubo marchado Sonya se volvió a su antiguo camarada. A ella le han pasado factura los años, pero a él y su cuerpo artificial también. Tantas batallas contra enemigos poderosos le han convertido más en un hombre de chatarra que en el imponente ciber-ninja que una vez rescató del Desierto de Jade. Aún así ambos ancianos no estaban en absoluto obsoletos.
-¿Era necesario hacerlo así? - le preguntó la ex-general- Bastaba con que me llamaras.
Cyrax caminó hacía la computadora central y conectó uno de los cables que salían de su cabeza como si fuese cabellos a la entrada del ordenador. Una sucesión de imágenes inconexas empezaron a correr a toda velocidad por el inmenso monitor que ocupaba toda una pared.
- No había tiempo, Sonya. Iban a cometer una atrocidad.
- Te creo pero... ¿cómo lo harían? ¿Estas maquinas no son meras carcasas? - dijo señalando a los modelos que invernaban en sus cápsulas- Carecen de alma y de capacidad de decidir… ni siquiera un capullo como Blake querría ordenar que cometiesen un genocidio o algo parecido.
- Es precisamente esa falta de alma lo que los hace peligrosos. Si a uno de ellos le ordenas que ponga paz en el mundo, la lógica le obligaría a extinguir la especie humana… no obstante debes verlo para entenderlo. Mira en el monitor, Sonya… monitorizo uno de mis recuerdos más ocultos para que sepas que implica no tener alma.


Kapítulo 1: Fase de Iniciación.

El hombre de tez oscura aguardaba en las sombras de la maleza tal cual haría un cazador, pero en realidad era una presa. Una presa dispuesta a vender cara su libertad o su vida. Ya llevaba un tiempo allí, como un ermitaño en aquel bosque nevado tan cerca del Templo de los Cielos. Vivía en varias madrigueras abandonadas, cambiando de sitio cada noche, cazaba lo que veía y pescaba lo que podía y entre tanto meditaba y oraba. Fueron bastantes días pero al fin obtuvo su respuesta. En el claro del bosque que él vigilaba apareció otro hombre con la piel oscura, pese al clima iba muy ligero de ropa, un simple pantalón de monje shaolin y unas sandalias y caminaba portando un largo bastón que le servía sin duda de arma. Se detuvo en medio del claro y miró a su alrededor con expresión severa.
- Muéstrate. Solo tendrás esta ocasión de ser atendido- dijo a los árboles.
El hombre oculto tanteó las aspas de la sierra oculta en su muñequera. Palpó las granadas bajo su uniforme dorado del Lin Kuei y salió a la luz.
- Saludos, Kai. Cuanto tiempo…
- No el suficiente…- respondió el ceñudo Kai- Ahora te haces llamar Cyrax ¿verdad?
- Te agradecería que no pronunciase tan alto ese nombre. No renuncio a él pero temo que otros no hayan renunciado volver a escucharlo.
- Como si me importara.- Kai se cruzó de brazos- Llevas aquí meses. Importunando a los dioses con tus plegarias, exigiendo una audiencia cuando un insecto tiene más derecho que tú… No están interesados en recibir a un Lin Kuei. Pero yo te conozco… y admito que he sentido curiosidad por que tanta insistencia.
- Es una larga historia… y prefiero contarla al abrigo de una cueva. Tengo cena si quieres.
- Se me quitó el hambre nada más verte. Pero vamos, pues.

Cyrax y Kai se conocían durante las guerras civiles del sur de África. De antes incluso. Antes de que el conflicto convirtieran dos amigos en enemigos que no podían matarse el uno al otro, pese a estar en bandos enfrentados, pero si que pudieron hacerse mucho daños de muchas maneras. Ambos creían en lo que hacían y ambos cometieron errores fatales y ambos cogieron distintos caminos. Kai buscó la redención por la senda de la luz y el aprendizaje de la sabiduría shaolin y se convirtió en uno de los más honorables representantes de la Orden del Loto Blanco aunque nunca se sintió del todo integrado. En cambio, Cyrax tenía un talento natural para la guerra y el asesinato, solo quería usarlo con un fin noble y por ello entró a servir en el Lin Kuei antes de que el último Gran Maestro lo corrompiera. Ambos no querían saber nada del otro, pero el tiempo pasó y las cosas cambiaron.

- ¿Me miras con desprecio por ser un Lin Kuei o por mi pasado?- preguntó Cyrax mientras bebía un sorbo de su caldo de pescado.- Por lo último podríamos debatir días y noches y nunca estar de acuerdo. No tienes derecho a juzgarme por lo que hice, no al menos que estés orgulloso de lo que hiciste tú.
- No estoy orgulloso de muchas cosas que hice. Pero no quiero hablar de ellas y menos contigo. No Cyrax, la prohibición que se te aplica no tiene nada que ver con tu pasado pues aún así podrías haber hecho algo para redimirte como hice yo… pero decidiste seguir siendo un asesino.
- A lo que nos lleva a mi antigua condición de Lin Kuei.
- ¿Antigua? Ah, si… ya no lo eres. La Iniciativa Ciber… te imponía demasiado ¿eh?.
- Quiero que entiendas que hice mucho mayor bien en el clan que tu mismo ahí aislado en la montaña con esos monjes.
Kai no dijo nada. Esperó a que continuase aunque estaba por abandonarlo allí.
- El mundo no se arregla solo ¿sabes? La guerra que hemos vivido podía haberse evitado con solo dos muertes. A lo largo de la historia nos hemos dedicado a salvar el mundo de si mismo… y ha sido con una muerte en el momento adecuado a la persona señalada. En Afganistán al cerebro de un comando terrorista que tenía como objetivo desestabilizar la economía mundial… en Estados Unidos un senador que era capaz de traer una tercera guerra mundial… algunas de estas operaciones, en especial las que nos enviaban a otros reinos como Outworld, fueron encomendadas por tus amigos divinos a pesar de que nunca lo admitirán.
- Lo admiten.- le aclaró Kai- Sé lo de Bin-Han y su hazaña en Netherrealm, incluso entonces Raiden aún veía esperanza en vosotros… hasta yo veía esperanzas en ti.
- Ah… ahora es cuando entra en juego la Isla de Shang Tsung… el Mortal Kombat.
-Era el décimo torneo. La última oportunidad de salvar la Tierra de la aniquilación ¿Y que ha hecho el Lin Kuei? Asesinar a nuestros luchadores, dentro y fuera de la arena… tratando de condenar a nuestro propio mundo…- Kai siempre fue un hombre sereno e impasible pero aún así se le podía notar la ira como un aura invisible- Estaba el estúpido hijo del Gran Maestro, estaba Sub-Zero… el héroe de Netherrealm… y estabas tú.
Cyrax sostuvo la mirada acusatoria de Kai. No la bajó ni miró a otra parte como esperaba. Se inclinó más a él dejando el cuenco de la sopa en el suelo.
- No sabes toda la historia.
- ¿Ah no?
- Si, nuestra misión era asegurar la victoria de Outworld en el torneo. Al menos esa era la orden que tenía Sektor, a lo que respectaba a Sub-Zero y a mí no nos daban información de nuestro objetivo ni por qué. A espaldas de Sektor, Sub-Zero y yo habíamos planeado fracasar en nuestra misión, no matamos a ningún héroe, eso lo hacía Sektor. Nosotros simplemente descalificábamos a los luchadores más débiles y matábamos al que lo mereciera… como ese cabrón de Kano. El plan era asesinar a Shang Tsung y capturar a Sektor, íbamos a rebelarnos en el clan, abolir la Iniciativa y destituir al Gran Maestro… ese era el plan de Bin-Han… hasta que el despojo del Shiray Ryu que ha salido del infierno lo echó todo a perder. Shang Tsung y Sektor descubrieron nuestro plan y me quedé solo. Tuve que noquear a Sektor y huir de allí…
- Muy noble- se burló Kai- Pero tus amigos aún no te han perdonado que los abandonases y ahora pides asilo en el Loto Blanco. Para esconderte de ellos y ponernos en guerra contra esa facción. ¿Por qué deberían hacerlo? ¿Que te hace merecer la pena?
- Merezco mucho la pena, Kai- Cyrax también estaba entrando en cólera- Puede que no me veas pasándome el día meditando bajo la lluvia pero soy valioso… si ni tú ni Raiden ni Fujin son capaces de verlo, no me importa. Pero hay algo más que la deserción por lo que se me persigue con tanto ahínco… tengo información. De cuando estuve infiltrado en la nave por la que Shang Tsung huyó a Outworld… tras huir de su isla. Los Lin Kuei localizaron vuestra Academia Wu Shi y el Outworld van a organizar un ataque con fuerzas tarkatanas.
- ¿Por qué? No pueden hacerlo- Kai no daba crédito pero no juzgaba que Cyrax mintiera.
- Al parecer una incursión a pequeña escala no es una infracción grave a ojos de los Dioses Ancianos… es para obligaros a participar en otro torneo o algo parecido. Por esta información pido asilo en el Loto Blanco… esa montaña, con la energía mística que tiene, afecta los sistema informáticos del Lin Kuei y los Cyborgs, para mí sería el refugio perfecto pero no puedo acceder a ella sin permiso de los dioses… si no aceptáis mis servicios como un Lin Kuei autentico, me da lo mismo vivir en una aldea de las montañas…
Kai reflexionó brevemente sobre la cuestión. Sin duda la información era valiosa y poco ha faltado para que saliera de allí corriendo para informar a Raiden… pero no sería justo dejar allí a Cyrax. Seguía guardándole rencor por el pasado pero lo que importaba ahora era el futuro y se había ganado el derecho de por lo menos tener una audiencia con el Dios del Trueno. Avisar a Raiden de una jugada así de sus enemigos podía darle algo de redención, aparte de la muestra de gratitud que necesita desesperadamente.
- Nos iremos en seguida a la montaña. No hará falta escalarla hay un portal…
- ¡Calla!- le interrumpió de golpe Cyrax mirando a la entrada de la cueva.

Kai aguzo sus sentidos. No había nada fuera de lo común.
- ¡Están aquí!- susurró Cyrax- Preparate para luchar.
- No noto nada- Kai probó usar el chi para sentir la vida más cercana pero salvo Cyrax y algunas alimañas no había nada ni nadie digno de ser una amenaza. Temió que su interlocutor se hubiera vuelto paranoico tras meses de huida y persecución.

Entonces Cyrax lanzó una de sus granadas a la entrada de la cueva. Esta estalló y un cuerpo gris salido de la nada voló hacía el techo empalándose contra una estalactita. Al volver a caer al suelo lo hizo de pie y se encaró a los hombres a pesar del agujero de su vientre. Otros más aparecieron de la nada, más bien abandonaban sus camuflajes ópticos, y ocupaban toda la entrada de la cueva. Kai se estremeció, era la primera vez que veía a los cyborgs, los encontró abominables ya que a pesar de ser carcasas de metal que contenía órganos sintéticos y cerebros humanos computarizados… había almas humanas agonizantes en su interior. Las sentía. Cyrax concentró su energía chi en sus manos y lanzó una gran red que abarcaba toda el túnel. El primer ciborg que trató atravesarla se vio enredado mientras los hilos hacían humear su piel metálica. El Lin Kue agarró el brazo de Kai y le instó que le siguiera al interior de la cueva. No había elegido aquella a la azar, la conocía y sabía que había varias salidas por la que escapar.

Se tiraron por un río subterráneo y se dejaron arrastrar por la corriente sumergiéndose en la oscuridad durante unos eternos instantes. Al salir ya estaban en el exterior de la cueva, en el bosque. Por desgracia los lin kuei tenían mapeada la zona y conocían las salidas. Había un grupo pequeño aguardando en la orilla y ya informaron a los otros grupos de su localización.

- ¡Lucha!- gritó Cyrax mientras salía del agua. Saltó sobre el más cercano y trató de estrellar su sierra de muñeca en la frente. Pero el cyborg paró el golpe agarrándole de la muñeca y con una llave lo lanzó contra un árbol. Cyrax trató de levantarse pero otro cyborg le pisó en la espalda y apoyó todo su peso sobre él mientras el primero acercaba sus dedos que echaban chispas a su cabeza. En ese momento una bola de fuego lo derribó. Lo había lanzado Kai desde de la orilla.

- Eliminar objetivo secundario- dijo una voz mecánica. Y aparecieron más de aquellas abominaciones. Al otro lado del río.

Cyrax aprovechó la distracción del cyborg que le pisaba para cortarle la pierna a la altura de la rodilla con su sierra. Las aspas chispearon y se pusieron al rojo vivo con el otro metal pero aguantaron y seccionaron la extremidad. El cyborg no cayó al principio pero Cyrax lo derribó tirando de la otra pierna con la mano desarmada, se puso encima de él y le hundió la sierra por la garganta, seccionando músculos hechos de cables y tubos con sangre artificial negra.

A Kai le fusilaron con pequeños misiles que salían de sus pechos pero el oscuro shaolin logró esquivarlos con varias piruetas. Varios árboles de al fondo cayeron en llamas. Kai lanzó una estocada con su bastón y aunque no debería logro empalar la cabeza de uno de ellos que se había teletransportado junto a él, al sacarlo la punta estaba pringosa de sesos, sangre que parecía aceite negro y algunos cables.

En ese momento Kai y Cyrax se pusieron espalda con espalda. Mientras eran rodeados por los que seguían viniendo.

- ¿Esto es ahora el Lin Kuei?- preguntó Kai.
- Es una pesadilla- respondió Cyrax- Hemos perdido.

Todos los cyborgs alzaron sus manos y cubrieron a los dos guerreros de descargas eléctricas que los hicieron chillar a los dos de dolor. Los electrocutaron varias veces mientras ellos trataban de cargas contra las maquinas. Cyrax cayó inconscientes, Kai aguantó algo más… sus entrenamientos con Raiden sirvieron para algo, pero entonces un cyborg distinto a los demás. Pintado por completo de rojo y con unos rasgos más crueles le agarró del cuello y lo levantó del suelo.

- Un amigo de Cyrax…- dijo su voz mecánica con un tono que a Kai le pareció notar malicia. Poco a poco su mundo se iba oscureciendo mientras la sangre no podía llegar al cerebro por la estrangulación- Creo que tengo planes para ti.

Entonces aquel cyborg le propinó un cabezazo en su rostro y todo se sumió en la oscuridad.


Cyrax tuvo mejores despertares, pero también peores. Aquel era cuanto menos inquietante. Reconocía el lugar, era una celda del furgón blindado del Lin Kuei, que recorría las carreteras china envuelto en un camuflaje óptico. Junto a él estaba Kai, ya consciente y más gente. Era una familia china, los reconocía como los campesinos que un día le guiaron hacía el camino a la montaña sagrada y le invitaron a cenar y llevarse provisiones. Gente amable y solícita, algo que casi nunca encuentra en su camino. ¿Cuánto tiempo llevan siguiéndole? Se preguntaba. ¿Sabían en todo momento donde estaba?
- Cyrax…- le llamó Kai- ¿Estás bien?
- Si…- dijo mientras se tanteaba la cabeza- Creo que si.
- Nos ha metido en un vehículo…
- Sé que es esto- le interrumpió Cyrax- A veces llevamos prisioneros aquí. Nunca pensé que acabaría siendo uno.
- Pues entonces dime ¿adonde nos lleva y que puede querer el Lin Kuei de una familia inocente?
Cyrax miró al niño que abrazaba a su madre. Y a la niña que hacía lo propio con el padre. Todos ellos estaban aterrados.
- Creo que nos llevan a la base del clan.
- Eso está a muchos kilometros…
- Tenemos portales diseminados por todo el mundo.- aclaró Cyrax- Nos llevarán al más cercano y estaremos allí en segundos.
- ¿Y ellos?- preguntó Kai señalando a su gente.
- Lo ignoro, Kai. El Lin Kuei suele comprar niños en orfanatos si tienen algún talento natural para el combate. Solo secuestran a los que tienen algún poder sobrenatural para criarlos y entrenarlos como guerreros y asesinos… pero con esta gente ignoro que quieren. No son ni lo uno ni lo otro… tampoco sé por que te mantienen con vida. Sektor querrá información del Loto Blanco… no se me ocurre otra razón…
- Tenemos que escapar.
- Si…

Cyrax se incorporó como pudo en el pequeño espacio donde estaban hacinados y pidió a los otros que se pusieran tras él. Colocó una mano sobre la pared de la celda y comenzó a recitar una antigua letanía. Su mano adquirió un brillo verde y una se dibujo en el acero blindado una telaraña brillante de acero al rojo vivo. De repente una sección de la pared de la celda cayó en pequeños trozos con los bordes candentes. Al otro lado estaba la carretera pasando a toda velocidad y más allá la costa. Sonó una alarma y el vehículo se detuvo.

- ¡Ahora!- exclamó Cyrax.

Todos saltaron al exterior y echaron a correr. Los padres cargaban con sus hijos mientras Kai y Cyrax les cubría la retaguardia. Varios cyborgs salieron del techo del inmenso vehículo que en ese momento abandonó el camuflaje que lo hacía invisible. Era una gran bestia de guerra, ningún gobierno en el mundo se podía permitir comprar algo así. Kai invocó una bola de llamas en sus manos y la arrojó contra el primer cyborg que volaba hacía ellos. Este cayó a los pies de Cyrax quien se apresuro a abrirle el pecho…

- ¡Vienen más, deja a ese!- gritó Kai mientras invocaba otra esfera de fuego.
- Tú cubreme.

Los cyborgs se colocaron en la misma formación con la que los capturaron. Estaban dispuestos a punto de volver a lanzarles una descarga eléctrica. Pero aguardaron a que el de rojo se colocara frente a ellos.

Cyrax arrancó de las entrañas del cyborg caído una esfera y la activó y sonó un zumbido. Y la mostró a los cyborgs. Girando sobre si mismo para que todos lo vieran y se detuvo frente al de rojo que en seguida lo reconoció.

- Sektor…
- ¿A que juegas Cyrax? Sabes que no tienes ninguna posibilidad.
- Para mí no. Pero sé que me quieres a mí. Está bien… me entregaré pero con una condición.
- No estás en posición de darnos condiciones, esa bomba no nos afectará en absoluto.
- Pero si a mí. Sería una lástima perderme ¿verdad? No temo a la muerte, nunca la he temido. Pero tú no puedes permitirte mi perdida. Esta es mi condición: Dejarás que esa gente se marche, dejarás que Kai se vaya con ellos. Yo entraré en ese vehículo con la bomba, solo tengo que soltarla para que explote… y lo haré sino cumples con tu palabra.

Sektor lo miraba impasible. O al menos eso parece dada su nueva apariencia. Cyrax para presionarlo aflojó la presión sobre la bomba y está empezó a sonar con varios clicks que anunciaba una explosión inminente.

- Hecho. Todos al Destroyer. Y tú- señaló a Kai- empieza a correr.
- Cyrax…
- Ya ta conté lo que quería contar a Raiden. Si luchas te matarán y el Wu Shi correrá peligro. Además tu prioridad es esa familia. Son buenas personas…
- Rogaré a los dioses que te rescaten… mantente con vida…- dijo Kai conteniendo la rabia y la impotencia- Si que mereces la pena.

Y echó a correr.


Todo fue más o menos como Cyrax esperaba. Estuvo tentado a dejarse inmolar durante el resto del camino pero tenía que asegurarse de que haya pasado suficiente tiempo para que Kai y la familia Wong quedaran fuera de su alcance. Cuando llegaron al punto del portal la bomba que llevaba Cyrax se desactivó sola.

- ¿Qué demonios…?

De nuevo todo se sumió en la oscuridad.

Despertó en una camilla, sujeto a ella por grilletes en las muñecas y tobillos, y varias correas por todo el cuerpo. Sobre él le cegaba una luz de quirófano. Estaba completamente desnudo y a su alrededor varios brazos mecánicos rematados en inyecciones, sierras y cuchillas de bisturí estaban activándose. Y a su lado estaba Sektor, hablando con el ciber-cirujano que habían contratado para la Iniciativa. Cyrax juró que lo mataría a la menor oportunidad. Pero sabía que no la tenía.

- Has despertado al fin- dijo la cruel voz de Sektor despidiéndose del doctor.
- Dioses antiguos…
- Pronto te olvidarás de ellos. El proceso de iniciación comenzará en breve, pero antes quería tener unas palabras contigo.
- ¿Qué pasó…?
- ¿La bomba? La desactivé por control remoto.
- ¿Por que no…?
- ¿Lo hice antes? Para estudiar tu reacción.- Un monitor apareció al lado de Sektor y mostraba imágenes de Cyrax en la cabaña de los Wong- Te hemos estado vigilando un tiempo. Fue interesante ver como la familia Wong consiguió crear un vinculo emocional contigo.

Cyrax vio a si mismo jugando con los niños. Lui y Xen. Nunca le había gustado los niños, nunca le había gustado la gente en general… pero aquella familia le hizo cambiar de perspectiva. Unas lagrimas empezaban asomar en unos ojos que hasta entonces eran implacables. Sus labios temblaban de temor.

- ¿Qué has hecho…?

Por respuesta, el monitor mostró a los Wong en una celda que conocía bien. No estaba lejos de aquel quirofano.

- La razón por la que los dejé huir- dijo Sektor- Es que sabia que iban a coger el muelle de Shang. Como bien sabes, está bajo nuestra nómina. Pero Kai lo ignoraba… te alegrará saber que a él no llegamos a interceptarlo. Desapareció poco después de despedirse de la familia Wong… sin duda habrá viajado a la Academia Wu Shi para avisar del peligro… pero es demasiado tarde. Shang Tsung ya nos informó que los Tarkatanos han comenzado el asedio.
- No entiendo nada… quieres convertirme en una maquina. ¿Pero ellos? ¿Que coño pintan aquí?

Sektor se inclinó más sobre él.

- Son tu primera prueba, Cyrax- dijo como en un susurro- Tu primera orden como ciberninja será ejecutar a los Wong con tus propias manos. Servirá para testear el inhibidor de inteligencia emocional y probar tu total lealtad al clan.
- ¡No!¡No lo hagas!
- El proceso ha iniciado. Te dolerá… consideralo una compensación por todas las molestias que nos ha causado.

Sektor se dio la vuelto y comenzó a andar a la salida.

- ¡Espera, hijo de florinda! No me hagas eso… seré leal, haré lo que quieras…

No dejó de suplicar a gritos mientras las cuchillas que lo rodeaban empezaban a seccionar su piel y abrirlo en canal para extirparle todo lo que no iba a necesitar en su futura anatomía. La operación iba a ser larga e infernal y de ninguna manera se podría imaginar un tormento semejante. Pero aún en su agonía sabía que lo peor estaba por llegar.



A lo largo de su vida, Sonya Blade ha visto muchas cosas horribles. Ella misma se vio obligada a hacer cosas horribles. Pero pocas veces había sentido horror. El monitor mostraba las manos de Cyrax arrancando las extremidades de un niño de apenas ocho años. Era la primera victima. Lo hacía delante del resto de la familia.

- ¡¡Para!!- pidió a Cyrax.

Este siguió exponiendo la escena inundando toda la estancia con los gritos que sonaban de los altavoces. Sonya cerró los ojos y soltó el bastón para taparse los oídos.

- ¡¡Para, por favor!!

Él obedeció. La pantalla se volvió negra y se hizo el silencio.

- Cuando tú y Jax me devolvisteis la humanidad este y otros muchos recuerdos me asaltaron de golpe. Entonces lo veía todo indiferente, como si estuviese en un sueño, pero al despertar y recordar que era real… quise autodestruirme.

Sonya se volvió a él con lagrimas en los ojos. Le agarró del brazo deseando que aquella piel de metal pudiera sentirla.

- No fue culpa tuya…
- Lo sé. Pero hice esas cosas. Por esa razón quise terminar la Iniciativa. Que no quedara ningún rastro de ella… y que nadie, ni siquiera las Special Force, pudiera hacerse con ella.

Sonya Blade recogió el bastón y se irguió secándose las lagrimas.

- ¿Qué harás?
- Primero, sabotearé todas las unidades. Las programaré para que se autodestruyan y sean inservibles de forma irreversible. Luego borraré todos los datos de investigación de la Iniciativa. Más tarde recopilaré información de las actividades del pasado Lin Kuei que pueda ser útiles a las SF… y por último visitaré los datos de memoria de los antiguos miembros del clan… será como despedirse de mis viejos camaradas.
- De acuerdo...ordenaré que restrinjan las instalaciones. Solo tú y yo tendremos acceso a ellas.

Cyrax asintió con la cabeza y se fue la primera unidad que iba a sabotear. Era una replica de si mismo en un estado brillante e impoluto. Sonya se estremeció solo por recordar de lo que era capaz.
Imagen

Responder