Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 12

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The Shaolin Nun
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 10

Mensaje por The Shaolin Nun » Sab, 23 Dic 2017, 08:08

Hola. Qué gusto poder leer más capítulos de esta gran historia.

Del anterior me pareció muy interesante el encuentro de Shujinko con Havik y toda su interacción en general con el Chaosrealm. Me gustó el misterio de esas aguas que Havik mencionó y que en el siguiente capítulo supimos de qué se trató. Muy buena la lucha entre Onaga y Adán. Ese medallón parece demasiado destructivo. Para que hasta el mismo Onaga no pueda controlar su poder del todo, indica algo muy serio. No quiero pensar qué pasará cuando obtenga los Kamidogus. :shock:

Definitivamente no esperaba que Adán sobreviviría.

Finalmente Shujinko encontró el Kamidogu del Chaosrealm y ocurrió su siguiente transformación. Si mi intuición no falla, lo veremos en el Outworld en el siguiente capítulo. ¡Lo estaré esperando!
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Error Macross
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 10

Mensaje por Error Macross » Dom, 14 Ene 2018, 22:41

Bien, disfrutando del final de mis vacaciones les traigo un nuevo capitulo, esto es lo que yo llamo pochoclo, demasiada espectacularidad para lo que es necesario, pero hace mucho que no disfrutaba de poner muchas explosiones innecesarias y a los personajes usando sus poderes a full para hacer cosas locas.


El Tarkata sonreía maliciosamente mientras se pasaba su Blade ensangrentada por su horrible boca de dientes como clavos y la lamía.
Shujinko sangraba por el rostro, pero consideraba que ya había simulado debilidad lo suficiente y que podía dejar de lado el teatro. Así que cuando el Tarkata corrió hacia él, con un rápido movimiento lo noqueó.
Todo el ejército a su alrededor lo observaba. Estaban furiosos de que hubiera ganado nuevamente, pero Shujinko solo miraba al líder de todos, Baraka.
“¿Vas a ser el próximo en bajar?”, le dijo desafiante.
Baraka estaba furioso, “llévenlo a su celda”, fue lo único que contestó.
Un grupo de Tarkatas tomó a Shujinko y comenzaron a arrastrarlo brutalmente, este no se resistió, sabía que incluso con sus verdaderas habilidades no podría ganarles a todos.
Cuando estaba siendo dirigido a un carromato con una celda, una figura conocida apareció, Mileena.
“Disculpen, pero me parece que me llevare al prisionero para un castigo especial”, dijo con malicia.

Mileena se tiró completamente desnuda a excepción de su velo en la cama.
“Siempre me sorprende lo rápido que has mejorado con el tiempo”.
Shujinko, también desnudo, se encontraba mirando por la ventana de la tienda sin prestar demasiada atención.
“Que aburrido que eres a veces”, Mileena lo agarra por la espalda y juguetea con los pelos de su pecho, “mirando al horizonte como todo un hombre sabio”.
Shujinko se da vuelta y toma su mano, “disculpe mi bella princesa, pero no puedo evitar añorar mi antigua libertad, y me pregunto cuando podré recuperarla”.
Mileena lo observa con cara de asco, y lentamente corre la mano de Shujinko y se arroja en la cama.
“Guárdate lo de bella princesa, no soy una simple pueblerina que puedas conquistar así de fácil. Baraka te odia, y ni yo podría cambiar eso. Por suerte para ti no tiene idea de lo que hacemos casi todas las noches, pero le molesta que lo desafíes continuamente. Desde que te encontramos vagando por el reino y fuiste capturado demostraste ser un guerrero poderoso, así que solo te estamos probando, pero no has hecho nada para que confiemos en ti. Además, nos hemos dado cuenta que no sueles matar a tus enemigos salvo que sea necesario”.
Shujinko recordó al guerrero muerto del Shirai Ryu y sus manos ensangrentadas, “es verdad eso”.
“Eso no le agrada a los Tarkatas. Así que tu situación seguirá así hasta que cambies esa actitud o Baraka se harte de ti y decida luchar contigo”.
“Puedo ganarle”.
“Francamente me da igual el resultado. Pero puede que haya otra manera de obtener tu preciada libertad”.
“Dímela”.
“Supongo que te habrás dado cuenta que el destacamento no se mueve desde hace varias semanas. Cuando te encontramos nos estábamos dirigiendo para sitiar una pequeña aldea llamada Lei Chen”.
“¿Qué es lo importante de esa aldea?”.
“Originalmente nada, su dirigente es el General Zeefero, un importante ex soldado del ejército, ya retirado, hizo algunas cosas notorias en las batallas contra los rebeldes edenianos. Nada especialmente resaltable, pero le valió conseguir su propia aldea. Un pequeño lugar perdido cercano al Bosque Viviente. Las cosas se complicaron cuando resultó que esta se encontraba cerca de una de las mayores reservas naturales de un raro mineral muy útil para el diseño de armas. Justamente esa cercanía al Bosque Viviente causa que Zeefero tenga control absoluto de la extracción y comercio de este material. Y ahora se le ha dado por negarse a pagar los impuestos de mi noble y bondadoso padre”, el sarcasmo en esta última frase fue extremadamente notable.
“Ya veo, ¿y por qué no realizar simplemente un asedio?, creo que hay suficiente fuerza militar aquí como para tomar control de un pequeño pueblo”.
“Si, pero no es conveniente. Aunque el idiota realmente no hizo nada de importancia, Zeefero aún es respetado por muchos otros dirigentes y miembros del ejército actual. Todos están esperando a ver qué hace el Emperador. Una solución aplicando mano dura no estaría mal y sería lo más normal en estos casos, pero no sería vista con buenos ojos y podría causar una insurgencia aún más molesta. El problema es que Zeefero se niega a plantear términos de rendición, y parece que tienen suficientes recursos para soportar un sitio por bastante tiempo, más del que realmente me gustaría pasar en este horrible lugar”.
“¿Y dónde entro yo en todo esto?”.
“Pareces un buen sujeto, y eres muy habilidoso. No digo que puedas, pero pareces la persona indicada para encontrar la manera de ingresar a Lei Chen y hablar con Zeefero para lograr alguna clase de acuerdo”.
“¿Tanto crees que sería el indicado para esto?”.
“Definitivamente eres mejor que cualquier Tarkata de aquí, y no creo que mates a Zeefero en un ataque de furia”.
“¿Entonces si acepto esto que gano?”.
Mileena se acomoda en la cama.
“Un puesto en el ejercito del Emperador, o la posibilidad de irte si quieres”, Mileena lo observa pícaramente, “aunque no creo que nos veamos de nuevo si elijes eso”.
Shujinko sonríe y se sube arriba de Mileena tomando el velo con su mano.
“¿Y si elijo quedarme podré ver tu hermoso rostro entero?”.
Mileena parece sonreír por debajo del velo y le corre la mano.
“Ten cuidado con lo que deseas, bravo guerrero. Espero que estés listo para entretenerme un rato más”.

Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “Engaño”: Capitulo 11: “El consumo del orden”.

“Lei Chen” dice Borraicho, “el único bastión de poder del Orderrealm en todo el Outworld”.
“Y tal vez la clave para saber qué es lo que está pasando ahora”, dice Scorpion.
“Debemos tener cuidado”, continua Borraicho, “ya nos enfrentamos a un guerrero del Orderrealm, pero aquí las barreras mágicas serán más fuertes, no creo que debas teletransportarte aquí dentro”.

La aldea tenía un aspecto austero visto desde arriba, pero esto era solo una ilusión, una barrera mágica rodeaba la parte superior de los gigantescos muros de madera, haciendo que se viera como un simple poblado sin nada especial.

“Ningún guardia a la vista”, comentó Jade, “que extraño que resulta eso”.
“Sin embargo esto está lleno de trampas”, Nightwolf olfatea, “no creo que sea tan sencillo ingresar sin ser detectados”.
“Tal vez mi teletransportación no funcione dentro de las murallas, pero al menos podría permitirnos llegar hasta allí sin ser detectados”.
“Ve solo”, ordena Borraicho, y todos lo observan, “no es que no crea que puedes llegar, pero tu condición de espectro te hace más indetectable y prefiero que tengas el ingreso asegurado, nosotros intentaremos ver cómo ingresar por nuestra cuenta. Además el objetivo principal es obtener información, y creo que eres uno de los más indicados para algo así”.
Scorpion asiente, y desaparece al instante dejando un destello similar al azufre.
“Nightwolf, por lo poco que tengo entendido tienes un gran manejo en el manejo de las almas”.
“Si”.
“Bien, te daré una mano con eso, veamos si podemos volvernos indetectables”.

Scorpion apareció de frente a los muros de madera, esperó unos segundos y evidentemente parecía que su aparición había pasado desapercibida, ya que no hubo ningún ataque. Usando sus llamas abrió un boquete en la muralla, pero para su sorpresa esta se cerró con una gran rapidez, definitivamente no era madera normal. Repitió el proceso varias veces, hasta que harto lanzó una gigantesca llamarada y pasó antes de que la muralla se cerrara.

Dentro todo fue muy distinto a lo que se veía desde afuera. Estaba encerrado en un pasillo que parecía ser enteramente de metal, sin embargo al tocar las paredes se dio cuenta que era piedra caliza blanca perfectamente pulida. Ninguna roca parecía estar en el lugar equivocado, era todo demasiado perfecto y a la vez aburrido. Al instante escuchó pisadas y él también corrió por el pasillo con el objetivo de no ser encontrado. De vez en cuando el pasillo se curvaba o se dividía en varios caminos exactamente iguales y monótonos. Los ruidos de pisadas eran cada vez más numerosos, hasta que al doblar una esquina se encontró de frente con un guerrero del Orderrealm con su armadura completa. Le lanzó una ráfaga de fuego que quemo parte del cuerpo del guerrero y siguió su camino sin preocuparse demasiado, pero no fue el último que se encontró, cada vez más y más guerreros fueron apareciendo desde todas las direcciones, no podía con tantos e intentó escapar. Sin embargo, no veía más que pasillos y pasillos, que se curvaban, se dividían y seguían, enteramente iguales sin nada que le permitiera saber para donde estaba yendo. La cosa se complicó aún más cuando de forma intangible los soldados empezaron a atravesar las paredes, interrumpiendo su camino muchas veces. Sus lanzas pasaban muy cerca y llegaron a cortarlo en varias oportunidades. Decidió teletransportarse, pero volvió a aparecer en el mismo lugar y uno de los guerreros lo atravesó totalmente con la lanza. Furioso Scorpion calcinó al guerrero con una ráfaga de fuego, y se quitó la máscara. Con su calavera al aire arrojó fuego de su boca contra una de las paredes. La temperatura que alcanzó el pequeño espacio fue tan grande que la lanza misma que lo atravesaba se derritió, pero Scorpion continuó, la pared no parecía dañarse y cada vez más soldados se acercaban a duras penas soportando el calor. Aunque arrojaran sus lanzas estas se derretían en el camino. La espada de Scorpion, la Mugai Ryu, brillaba incandescentemente aumentando el poder de fuego de su portador.
Finalmente la pared colapsó en una gigantesca explosión, pero en el proceso también cayeron parte del techo y de las otras paredes, aplastando a todos los que se encontraban allí.

Borraicho, Nightwolf, Li Mei y Jade avanzaban lentamente. Una especie de barrera se formaba alrededor de los cuatro, formada por Borraicho y Nightwolf.
“No pensé que esto sería tan difícil”, dijo Nightwolf.
Mientras avanzaban Li Mei notó una especie de pilar que salía de debajo de la tierra. Al instante este lanzó una ráfaga de energía hacia ellos pero la chica fue más rápida y con los brazos la absorbió relanzándola contra el pilar, destruyéndolo al instante.
“Nos han detectado”, gritó Borraicho y al instante él y Nightwolf abandonaron el campo de energía, no estaban tan lejos de los muros, pero un montón de pilares más empezaron a surgir del suelo.
Nightwolf comenzó a brillar al instante que una ráfaga de energía se acercó a él, atravesándolo sin hacerle daño, y luego lanzó una flecha espiritual destruyendo el pilar que le había disparado. Mientras Jade hervía completamente, su cuerpo rechazaba todas las ráfagas que le llegaban y con su jabalina partía al medio con facilidad numerosos pilares.
“Bueno, admito que eso es un poco mejor que lo mío” comentó Nightwolf.
Entonces un grito horrible llegó a sus oídos, y levantaron los ojos para ver a una especie de reptil gigante en el cual volaba un soldado del Orderrealm, portaba gigantescas alas y comenzó a lanzar ráfagas de fuego por la boca.
“¿Un Dragón?” se sorprendió Jade, “pensaba que estaban extintos”.
“Este no es natural”, contestó Borraicho preocupado, “es algo creado por los experimentos del Seido, pero es casi tan letal como uno de verdad”.
Como si eso no fuera suficiente más de esos dragones comenzaron a salir de lo alto de la ciudad.
“Parece que van a por todas desde el principio”, comentó Nightwolf.
“Esto será un problema”, dijo Borraicho, que vio como sus esferas de energía eran repelidas por la piel de sus enemigos sin problemas.
“Maestro Borraicho, arrójeme contra uno de esos dragones con toda su fuerza”, gritó Li Mei.
“¿Qué? ¿Estas demente?”.
“Solo hágalo”.
Borraicho hizo caso, usando toda su fuerza en la muchacha.
El dragón en cuestión arrojó una ráfaga de fuego por su boca, y Li Mei comenzó a absorberla con sus poderes, pero era demasiado, nunca había absorbido tanta energía de golpe, y tenía que liberarla.
Una gigantesca explosión se produjo desde la chica cuando esta estaba muy cerca de la boca del dragón, y llegó hasta el interior de la bestia, destrozándolo en pedazos, y bañando todos los alrededores con sus restos. Gran parte de estos golpearon a los otros dragones dejándolos desorientados y causando que uno de los jinetes cayera.
Li Mei salió de entre los restos del dragón, cayendo en lo alto de otro de los dragones, y con unos movimientos rápidos y certeros arrojó al jinete. Sin embargo, se sorprendió al ver algo similar a un panel de control en la espalda de la bestia, que se encontraba conectada al casco del soldado que había caído con este aun puesto, cortándose el cable.
“Bueno, supongo que esto tendré que hacerlo de otra forma”, Li Mei desenvainó sus sais, y logró clavarlos en el cuello del dragón con cierta dificultad para atravesar la piel. Este, que ya había sentido la perdida de conexión con su jinete, se desesperó por el ataque y lanzó una ráfaga de fuego mientras volaba erráticamente chocando y quemando a los últimos dragones que seguían en pie. Li Mei sentía que se iba a caer cuando entonces sintió una extraña voz que le hablaba “TU ERES EL DRAGÓN”, y entonces como si pudiera controlar a la bestia, hizo que esta se estrellara contra las murallas de madera destrozándolo todo.
Jade se limpió la sangre que había caído del dragón que explotó, “bueno, realmente su alumna es particular, maestro Borraicho”.

Scorpion caminaba entre los restos de lo que parecía haber sido una gigantesca pirámide, similar a las demás que podía ver en el resto de la aldea. La misma se había derrumbado completamente, solo una pared había explotado debido a él, y todo el lugar colapsó, le parecía ridículo aunque claramente hablaba del peculiar orden que los del Seido tanto profesan. Estaba herido, y aunque su cuerpo se regeneraba, esto iba muy lentamente debido a la gran cantidad de energía que había gastado, y le costaba esquivar a los soldados que intentaban rastrearlo. Por primera vez en muchísimo tiempo se sentía realmente cansado. Toda la ciudad se había puesto en oscuras al poco tiempo del derrumbe, aparentemente el día y la noche eran controlados dentro de la barrera, y ya que los soldados podían ver en la oscuridad gracias a sus cascos, no les alteraba eso.
Estaba pensando en cómo seguir luego de esto, cuando entonces una de las murallas enteras explotó, y la luz del día exterior llegó a toda la aldea de golpe. Una bestia similar a un gigantesco dragón ingresó por el agujero y se estrelló destruyendo otra de las pirámides. Como alertados por esto, los soldados se movilizaron hacia ese lugar. Él también debía moverse, seguro habían sido sus compañeros, aunque había sido una entrada mucho menos sutil de la que esperaba.
Todos los soldados se arremolinaron entre los restos del dragón, a la espera. De entre ellos saltó Li Mei que comenzó a rebanar a varios de ellos utilizando sus sais.
Una ráfaga de energía arrojó a varios de los soldados lejos.
“No vamos a lograr nada con esto, Li Mei”, gritó Borraicho que había ingresado junto con sus dos compañeros, “son demasiados, y la idea no era ingresar de una forma tan destructiva”.
Scorpion se acercó también en ese momento, pero entonces, una voz se escuchó profunda.
“POR INGRESO ILEGAL A LEI CHEN, Y DAÑOS Y DESTRUCCIÓN, HAN SIDO CONDENADOS AL ENCIERRO A ESPERA DE UN JUICIO JUSTO”.
Una gigantesca sensación empezó a sentirse, como un mareo muy intenso, y al instante, todos se sintieron arrastrados hacia algún otro lado, Nightwolf juntó su energía y logró frenar el efecto, pero solo en parte, y sintió como se separaba de sus compañeros yendo hacia un lugar distinto.

Cuando Borraicho abrió los ojos, el junto con Li Mei, Jade y Scorpion se encontraban encerrados en una especie de celda muy sombría. Del exterior solo se veía una niebla espesa danzando en la oscuridad. Tocó una de las rejas, y sintió una gran descarga que le hizo doler la mano.
“Bueno, las cosas se han complicado un poco”.

Continuara...

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 11

Mensaje por The ST. Jimmy » Mié, 31 Ene 2018, 03:08

Buscando Doujins de Shujinko y Mileena me linkearon a tu fic (?)
Nunca me espere algo como eso, aunque la situacion de Shujinko tiene mas sentido que la del juego que, si mal no recuerdo, fue basicamente Baraka y cia enseñandole el estilo tarkata. Eso o me re olvide, pero tu idea me gusto.

Aunque si, la re flasheaste con la parte del presente y los dragones del Seido y el ataque a Lei Chen, pero ese tipo de accion nunca viene mal hahahaha

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 11

Mensaje por kanalla » Jue, 08 Feb 2018, 05:03

ya. acabo de ponerme al día. me gustó mucho el detalle del Kochal, le da un valor agregado a la trama donde pasan muchas cosas y la verdad algo que siempre he valorado de tus relatos es el control que tienes de esas cosas. la descripción de los hábitos en chaorealm fue fluido y salio bastante bien, se nota que te fue cómodo escribir esa parte (lo digo por el baile y los tentáculos XD). genial la biografía propuesta de zefeero, muy buen detalle. sin embargo, leyendo algunos capítulos atrás me llamó mucho la atención ese kombate entre Onaga y Adán en "Aquello jamás visto". de en serio te salió bien y fue entretenido leerlo.

intentaré estar más pendiente y activo para seguir el fic. lamento la demora.

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Error Macross
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 11

Mensaje por Error Macross » Vie, 20 Jul 2018, 04:10

Fuaaaa, me re sorprende ver que ya habian pasado tantos meses de que subi el capitulo anterior, pero bueno, pese a todo esto sigue siguiendo, a ver cuantos años mas me faltan para terminarlo.

Ingresar en Lei Chen fue mucho más sencillo de lo que esperaba, unos buenos trucos aprendidos en los Lin Kuei fueron más que suficientes para pasar por arriba de las murallas sin ser detectado por ninguno de los guardias. El pueblo no tenía nada demasiado especial, eran solo una serie de casas bajas, podía ver algunos animales de los que se usaban para trabajo en las minas, ya que claramente esta era la principal función que el pueblo tenia, pero poco más que resaltara. Se sorprendió de escuchar ruido de fiesta en un lugar que parecía una posada, algo arcaica y desvencijada. Parecía que la gente no se preocupaba demasiado por el ejército Tarkata a sus puertas y disfrutaban de la noche tranquilamente.

Ingresar a la fortaleza central fue un poco más difícil pero no demasiado, su habilidad para sentir energía le hizo darse cuenta de algunas trampas de origen mágico, pero nada demasiado peligroso. Zeffeero evidentemente cuidaba sus aposentos pero tampoco debía tener demasiado conocimiento del tema, o los medios para permitirse defensas mejores.

Finalmente llegó a la sala del ex general, no era demasiado suntuosa, parecía que en resumen la presencia de las minas de ese mineral no había ayudado en nada a que pudiera mejorar su fortuna. Se sorprendió de verlo parado mirando por la ventana, aunque eran altas horas de la noche. No supo que hacer ahí, no sabía cómo arrancar una conversación de esa forma, por suerte no tuvo que encargarse el.

“Joven, puedo sentirte, baja del techo, por favor”, y cuando Shujinko le hizo caso, el ex general se dio la vuelta.

El sujeto vestía una túnica oscura con unas hombreras y pectorales de un color grisáceo, símbolos similares se encontraban en su sombrero, alto y cuya tela era del mismo color que su túnica. Su rostro era serio y solemne.

“¿Has venido a matarme?”, la voz no parecía sorprendida.

“No, he venido a trazar un acuerdo”.

“Ya veo, no es muy típico del Emperador proponer algo así. Pero pierdes tu tiempo, no estoy interesado en realizar ninguna clase de arreglo”.

“Un ejército se encuentra fuera de las murallas, y no son soldados comunes, son tarkatas, si peleó en las guerras sabe los horrores de los que son capaces”.

“Si, es verdad, sin embargo, también sé que ese será mi destino sin importar que acuerdo realice. Kanh no me dejara con vida, soy el ejemplo que necesita”.

“Pero al menos salvara a su pueblo”.

“¿De qué? si yo muero Kanh solo pondrá alguna persona que pueda controlar mejor detrás, como hace con todos los lugares que cobran importancia para su imperio. Alguien que seguramente abusara de los trabajadores actuales y los remplazara eventualmente por bestias más manejables y resistentes a medida que mueran por el trabajo. Además, sé que no le conviene realizar un ataque directo, sino ya lo habrían hecho. Tengo fuentes de alimento para mi gente, puedo mantenerlos durante meses o años, tantos que el Emperador no podrá mantener el sitio. Y sé que tengo aliados fuera, nunca darían la cara por mí, pero con tal de entorpecer al gobierno se encargaran de que pueda mantener esto más tiempo”.

“Si, pero...”.

“Niño, veo en tus ojos que has vivido cosas horribles, ¿ya has tomado una vida alguna vez?”.

Shujinko recuerda sus manos llenas de sangre, y el cráneo destrozado bajo sus pies, “yo...”.

“No es necesario que me contestes, pero eres una persona ajena al Outworld, se ve en tu rostro. Acá ya hemos pasado por tanto, que aprendimos a vivir con esas cosas”, Zeffeero levanta su manga, y Shujinko se horroriza al ver que su brazo izquierdo tiene una consistencia similar a la piedra, totalmente paralizado, “los pocos que seguimos con vida de épocas en que el Emperador aún no había tomado el control absoluto portamos cicatrices que jamás nos dejaran. Dañar a una persona que contribuyó a todo ese horror será una buena manera de despedirme, y creo que mi gente estaría de acuerdo con eso”.

“Tiene que haber otra manera..., no puede ser”.

“A veces no hay otra forma”, ambos se quedaron callados un largo rato, “aunque puede que haya otra posibilidad”.

“¿A qué se refiere?”.

“No había analizado esta posibilidad aun, pero he recibido noticias de que las fuerzas del Orderrealm están enviando tropas hacia el Outworld”.

Shujinko sabia poco del Orderrealm, también conocido como Seido, un reino en el cual sus habitantes eran controlados por un gobierno totalitario que no veía con buenos ojos la mayoría de las libertades civiles ni a los otros reinos, manteniéndose alejado de ellos gran parte del tiempo.

“¿Cuál es su objetivo?”.

“Seguramente ir en contra del Emperador, es posible que ayuden a mi pueblo si saben que nos enfrentamos a él”.

“Entonces hay una posibilidad..., pero no creo que corran riesgos sin obtener nada a cambio, he escuchado que no existen para ellos conceptos como el honor o la bondad, solo la ley”.

“Es verdad eso..., no sé si deba contarte esto, pero siento confianza en ti. Hace unas semanas un extraño objeto mágico fue detectado por mis hechiceros dentro del Bosque Viviente, aparentemente muy poderoso. Ninguno de los hombres que he enviado a encontrarlo ha vuelto aun y temo que hayan perecido en el intento. Puede que tengas la capacidad para encontrarlo y ofrecérselo a las tropas de Seido a modo de pago por su ayuda, ¿podrías hacer eso por mí y mi gente?”.

Shujinko lo piensa y luego asiente.


El camino al Bosque Viviente le tomó menos de lo que pensaba, efectivamente quedaba muy cerca de la aldea. Escucha los rugidos a medida que ingresa, y se sorprende de sentir unas manos firmes y fuertes que lo toman, con rapidez se da vuelta y con un brazo cargado de energía rebana el de su oponente, dándose cuenta de que era una rama. El árbol de la que venía grita con fuerza mientras otra mano igual se acerca a Shujinko y la anteriormente cortada vuelve a formarse. No se toma el tiempo de pensarlo demasiado, y con su poder Kori congela todo el árbol hasta que este se quiebra en pedazos.

Había escuchado del Bosque viviente, pero verlo era muy distinto, tendría que manejarse con cuidado. Le horrorizaba ver los pedazos de animales y seres vivos destrozados, y la sangre que salía de la boca de algunos de estos árboles, que al verlo aumentaban su furia, lanzando desgarradores rugidos.

No tenía tiempo para seguir deambulando por allí, el bosque era muy grande y si no hacía algo para encontrar el objeto rápidamente, podría quedarse para siempre. Entonces escuchó pisadas, y se escondió entre las copas de los árboles, donde los ojos de estos no parecían verlo. Y la vio, una muchacha de piel negra portando una jabalina, que vestía un traje ninja de color verde. Parecía preocupada, y llevaba un objeto brillante en la mano cuya intensidad variaba según para que lado mirara. Shujinko decidió seguirla.

Sus habilidades para ocultarse eran muy buenas, pero no se confiaba, la chica parecía capacitada, y la siguió hasta que vio algo muy particular, un objeto flotando dentro de una grieta. De color violeta, parecía estar formado por una serie de gotas alrededor de un círculo central, de vez en cuando giraba rápidamente, pero el movimiento era tan imperceptible que si uno no miraba con atención era imposible notarlo. Debía ser el objeto que Zeffeero le había dicho, ya que una extraña energía parecía emanar de él, además, la esfera que la muchacha llevaba brillaba con mucha más intensidad como indicando el punto donde se encontraba el otro. La muchacha asintió y se preparó para tomar el curioso objeto. Shujinko pensó que sería fácil dejarla inconsciente atacándola por la espalda, pero cuando hizo el primer movimiento, la muchacha arrojó hacia el árbol en el que se encontraba algo similar a unos boomerangs de energía de color violeta que lo partieron al instante.

Shujinko cayó y al instante un montón de árboles comenzaron a pelearse por él con sus ramas, estaba atrapado.

“¿Pensaste que no me daría cuenta de tu presencia? el Emperador Shao Kanh confió en mis capacidades para una misión así”, le dijo la chica con firmeza.

Shujinko no puede pensar demasiado, y termina resolviéndolo de manera brutal, usando la telequinesis de Ermac para destrozar todos los arboles a su alrededor y permanecer flotando en el aire. Arroja un montón de pedazos y astillas de árboles contra la chica, pero el cuerpo de esta empieza a arder y todo se enciende en llamas al tocarla, consumiéndose. Con rapidez, la muchacha corre hacia Shujinko y le da una patada en el pecho, arrojándolo al suelo. Shujinko siente como el golpe lo ha quemado y rápidamente coloca frío en la herida, pero sabe que la marca será permanente. La muchacha continúa su ataque mientras su cuerpo continua ardiendo. Usando su poder Kori localizado, el guerrero logra congelar las partes de su cuerpo con las que frena los ataques para no sufrir daños adicionales por el calor, y entonces hace que el hielo salga del suelo, paralizando a la chica al agarrarle los pies. Esta no parece inmutarse, y rápidamente el hielo se quiebra en pedazos por la enorme temperatura, sorprendiendo a Shujinko. Aprovechando esto, la muchacha lanza un ataque con su jabalina. Shujinko solo atina a tomar una rama cualquiera pero esta se parte en pedazos en el choque entre ambas armas. La chica deja de arder, aparentemente no puede mantener ese estado mucho tiempo. Shujinko sabe que tiene que terminar esta pelea rápidamente y levanta un montón de rocas y ramas con telequinesis para arrojárselas por la espalda. Con una serie de rápidos movimientos la chica destroza los proyectiles más grandes, y aunque recibe los más pequeños no parece preocuparle.

“Tienes una variedad de poderes muy particular, serás una pieza interesante para el emperador”, lanza un ataque con la jabalina, no hay forma de que alguien normal pueda esquivar eso, pero las articulaciones de Shujinko se doblan de forma que pase por abajo del ataque, y entonces, una Blade de Tarkata sale de su brazo y atraviesa a la chica, que no llega a comprender lo que pasó, y cae al suelo sangrando.

“Maldición, no”, grita Shujinko observando su brazo ensangrentado, y vuelve a guardar la Blade, sorprendido de que eso haya pasado, pero no hay tiempo. Coloca frío en la herida para cerrarla ayudado por los conocimientos médicos que ha ido obteniendo a lo largo de su viaje.

Suspira aliviado al terminar, por suerte la herida no fue grande ni tocó órganos vitales, la chica se recuperara eventualmente. Vuelve a observar su brazo, y aunque está limpio, lo vuelve a ver manchado de sangre, pero no importa, tiene lo que necesitaba, el objeto, solo tendrá que llevarlo al Orderrealm, hablara con Hotaru, salvara a Lei Chen y...

“Bien hecho, Shujinko, has encontrado el Kamidogu del Outworld”, escucha la voz de Damashi sacándolo de su pensamiento.

“No..., no puede ser”, Shujinko se quiebra.

“¿Qué te sucede, Shujinko?”.

“Es que..., no puede ser, este objeto..., le prometí a Zeffeero que se lo iba a entregar a Hotaru, para que salve a Lei Chen del ejercito del Emperador Kanh”.

“Shujinko, este objeto es el Kamidogu del Outworld, sabes cuál es tu misión”.

“Si..., lo sé..., pero Lei Chen”.

“No es de tu incumbencia”.

“Pero Damashi..., ¿de que sirve salvar a los reinos, si no puedo salvar un pueblo?”.

“No me desafíes, Shujinko, tu misión es otra”, nunca la voz de Damashi había sonado tan vacía.

“No, pero debe haber una forma de salvar Lei Chen..., Hotaru está buscando atacar de alguna forma a Kanh..., tal vez lo que deba hacer..., es ofrecerles la propia Lei Chen”.

Damashi no expresa interés en sus palabras, “como gustes, Shujinko, lleva el Kamidogu al Nexus y luego haz lo que quieras”.

Shujinko asiente, y piensa, “si, eso debe solucionar todo, debe ser la manera..., por favor..., que no me equivoque”.

Este no es nuestro mundo, este es el mundo de: Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “Engaño”, capitulo 12, “Reencuentros”.

Nightwolf observa extrañado el desierto a su alrededor, el sol le da de lleno, un sol blanco y no tan caliente como el que recuerda, pero en esta situación sabe que si no llega a alguna parte pronto se deshidratara y morirá. Comienza a caminar, piensa en utilizar la animality, pero sabe que sería demasiado peligroso en esta situación. En caso de volver a perder su identidad, podría ser para siempre.

No sabe cuántas horas caminó, pero empezaba a sentirse cansado, y lo que parecía ser una ciudad en el firmamento se veía tan lejos. Cae al suelo arrodillado, ya no quiere caminar, la boca seca, el sol sobre su cabeza, tanta sed, tanta hambre, pero también cansancio, quiere dormir, olvidarse de todo.

Dos figuras se acercan lentamente. Lo observan con curiosidad, se lo ve tan débil.

“Mira esta pocilga”, un hombre, se lo oye confiado, joven, “¿no se supone que es un gran guerrero?, tiene suerte de que ningún gusano de las arenas anduviera cerca, no hubiera durado ni dos segundos”.

“Cállate y ayúdame a llevarlo”, una mujer, cortante, directa.

El muchacho refunfuña y se agacha para tomar a Nightwolf, pero en el momento que lo hace el guerrero se levanta y le da un puñetazo en la nariz, suficiente para rompérsela, pero no para matarlo, está débil. Escucha un leve insulto y al instante la mujer ya está peleando con él, le cuesta seguir los golpes. Pelirroja, de pelo corto, tiene entrenamiento. El muchacho se dirige enfurecido hacia él, sangre cayendo de su nariz en gran cantidad, tiene un par de cuchillos, parece fuerte, pero impulsivo. Nightwolf solo se gira al costado, lo agarra y lo arroja contra la chica, esta se corre rápido, es buena. Saca un cuchillo, y sorprende a Nightwolf logrando hacerle un corte en la mejilla leve. Pero eso la deja en una posición ventajosa para él, arma un arco y flecha espiritual y se prepara para lanzar un ataque, pero entonces el arma se deshace, ¿El cansancio?, no..., “veneno”, y Nightwolf cae al suelo.

Cuando se despierta se encuentra en una cama en una habitación, aún está cansado, pero se siente mejor que antes. La cama no es nada del otro mundo, y las paredes son de piedra, no siente ruidos externos, ¿están bajo tierra?, los olores se entremezclan, pero cree sentir algo que le recuerda a alguien. Su ropa está en una silla, se la pone rápidamente y se prepara para irse, cuando la puerta se abre y entran los dos sujetos de antes. Nightwolf ahora puede verlos con claridad. El muchacho tiene el pelo rubio y lacio hasta el final del cuello, y viste una casaca blanca de artes marciales con un símbolo del ying y el yang y algo que parece el distintivo de algún dojo, un pantalón negro, así como guantes blancos por fuera y negros del lado de la palma, está claramente enojado y tiene una venda alrededor de la nariz. La muchacha lleva una campera de cuero sin hombros y con un escote pronunciado que marca sus atributos, el pelo en una coleta y unos pantalones con grandes ventanas en sus costados, no parece expresar ninguna emoción. Nightwolf se pone en posición defensiva.

“Oh, vamos”, se escucha una voz conocida, “si te hubiéramos querido matar ya lo hubiéramos hecho, tranquilízate un poco”.

“Esa voz...”.

Una figura ingresa por la puerta, “tiempo sin verte, indiecito”. Viste un pantalón largo marrón y una camiseta similar, un largo saco negro con los brazos completamente descubiertos, guantes, dos hookswords colgadas, y esa característica mascara conectada a un respirador en su cintura.

“Kabal”, exclama Nightwolf y abraza a su antiguo compañero amistosamente, “¿qué haces aquí?”.

“Lo mismo podría decirte a ti. Cuando los sensores te detectaron pensé que sería alguna extraña broma”.

“Cierto, muchas cosas han pasado, pero con tu ayuda podremos solucionar todo”.

“¿Ah, sí?”.

“Si no me equivoco esto es el Orderrealm, mis compañeros y yo fuimos traídos, logre escapar pero ellos deben haber sido capturados, pero juntos, podremos salvarlos”.

“Ven conmigo”, Kabal lo lleva por un largo pasillo sin decir ni una sola palabra. Nightwolf ve diferentes guerreros y soldados en su camino, pero solo uno resalta particularmente, un hombre casi totalmente calvo, con el pelo que tiene en la parte de atrás de la cabeza formando una larga coleta, y una marca roja en su frente que el cacique jamás había visto. Levanta la mirada cuando este pasa, y lo observa con ojos fríos, pero a su vez nota una extraña tristeza, pero nadie dice una palabra y lo dejan atrás. Finalmente llegan a un ascensor, suben con él y al volver a abrir la puerta, parecen salir de una roca, hacia el desierto de antes, Kabal le señala una construcción a lo lejos, “me han llegado noticias, entre tus compañeros se encontraba el legendario Maestro Borraicho, una presa muy buscada, lo más probable es que se encuentren en la prisión principal, no hay forma de que puedas llegar allí, si el desierto no te mata, no podrás ingresar”, cierra la puerta y ambos vuelven a estar dentro.

“Pero juntos capaz podamos, déjame explicarte”, Nightwolf le cuenta a Kabal todo lo que sabe, el peligro que supone Onaga si no pueden vencerlo. Kabal solo asiente y recién habla cuando su compañero termina.

“Interesante”, parece reflexionar, “pero no tanto como para que decida meterme”, el rubio arroja una pequeña risa y su compañera le recrimina.

“¿Perdón?”.

“Así lo has escuchado, por nuestra antigua relación Nightwolf, me he asegurado de que te recuperes, pero el Black Dragon y yo tenemos asuntos aquí que no son de tu incumbencia, y no los arruinaremos por ti”.

“El Black Dragon ya no existe”.

“Has estado muchos años perdido, compañero, el Black Dragon ha vuelto, más poderoso que nunca, yo me he encargado de eso. No los presenté formalmente, ellos son Kira y Kobra, mis nuevos primeros oficiales, aunque después de que le rompieras la nariz, digamos que Kobra ha perdido algo de mi respeto”.

“Oh, vamos, no sea así, Jefe”.

“Pero...”.

“¿Pero que, Nightwolf?, admito que fue interesante salvar el mundo una vez, pero yo siempre fui un Black Dragon, no un héroe, solo tenía que esperar a que todo termine”.

“No, eso no es así, habías cambiado”, Nightwolf toma del brazo a Kabal.

“Suéltame”, una extraña energía arroja hacia atrás a Nightwolf, y este cree ver una extraña figura detrás de su antiguo compañero, como un esqueleto de rinoceronte, que pisa con fuerza, “sigue descansando, cuando terminemos aquí, te llevaremos al Earthrealm con nosotros o te dejaremos aquí, como desees, pero no saldrás antes, y eso es todo”.

Los tres se quedan allí, Nightwolf solo asiente y se marcha hacia su habitación, al pasar por al lado del misterioso sujeto, este levanta la mirada un segundo nuevamente, y luego la baja.

Nightwolf permanece meditando en su habitación, aunque no está totalmente seguro, calcula el tiempo, y sabe que debe ser de noche afuera, basado en el movimiento del sol durante el tiempo que estuvo bajo él. Entonces sale, sus movimientos son calmos y tranquilos, esquiva a los pocos guardias que están vigilando sin problemas. No se atreve a usar el ascensor, pero no le cuesta trepar por el túnel por el que este sube. Efectivamente tiene razón, ya la luna brilla en el cielo, de un curioso color azul, y de la misma forma que el sol no generaba tanto calor, tampoco siente demasiado frio, aunque una espesa niebla cubre casi todo, pero podrá soportarlo, tiene que hacerlo. Siente el olor que llega hasta él y se mueve rápidamente, tomando el brazo enemigo antes de que el cuchillo lo toque.

“Kira, ¿verdad?”, le dice a la chica, “antes estaba cansado, no creas que caeré en el mismo truco dos veces”, de una patada la tira hacia atrás, pero entonces una pierna lo barre con rapidez, el muchacho, Kobra. Luego de caer al piso, a duras penas logra rodar para esquivar a este que le caía con un rodillazo apuntando a su pecho. Se levanta pero no tarda demasiado en estar intercambiando golpes con el muchacho.

“Antes me agarraste de sorpresa, ahora veras de lo que soy capaz”, y tiene razón, es mucho más rápido de lo que Nightwolf pensaba, y cada vez le cuesta más responder a sus movimientos, hasta que recibe un golpe con el canto de la mano debajo del esternón, dejándolo completamente sin poder respirar. El rubio se ríe jactándose del golpe, y Nightwolf sabe que es todo el tiempo que necesita, levanta un puñado de arena y se lo arroja en los ojos, haciéndolo que grite.

“Qué manera sucia de pelear”, le dice Kira, que intenta cortarle con un cuchillo nuevamente, pero Nightwolf la esquiva.

“Lo siento, pero no puedo seguir jugando con ustedes”, Nightwolf les da la espalda, y cuando los demás se acercan, escuchan extraños gruñidos. De repente, aparecen entre la niebla un montón de lobos como hechos de energía de los cuales vienen estos sonidos.

“No, esto tiene que ser un truco”, dice Kira, “estos lobos no pueden ser de verdad”.

Como respondiendo a eso, uno de ellos le salta encima, y comienza a forcejear contra ella. Mientras, varios atacan a Kobra que comienza a lanzar cuchillazos intentando sacárselos de encima.

Nightwolf solo los mira y se marcha rápidamente.

Cuando Kabal sale unos minutos después, encuentra a sus dos guerreros, ensangrentados y con la ropa hecha jirones, además de muy cansados.

“Discúlpennos”, habla Kira pese al cansancio, “pero se nos ha escapado”.

“Claramente, vayan a asearse”.

“¿Perdón?, dije que se nos ha escapado”.

“Y eso entendí, será mejor que nos apuremos para llegar en el momento justo”.

“Acaso..., maldito”, la chica se enfurece “¿todo esto era parte de tu plan?”, Kobra comienza a reír, pero Kira lo mira y se calla.

“Claramente, nunca jamás hubiera esperado que pudieran detenerlo, ni yo hubiera podido, él es mucho más fuerte que cualquiera de nosotros, ahora, vamos, apúrense”.

Los dos muchachos vuelven a entrar, pero antes de hacerlo, Kira coloca su cuchillo en el cuello de Kabal, “última vez que me ocultas algo así, bastardo”.

“Tranquila, te lo prometo”, le contesta Kabal, y mientras los demás ingresan se queda mirando la lejana fortaleza, “bueno, ¿qué tal te parece que salió todo?”.

“Yo lo hubiera hecho mejor, mi querido Kabal”, dice una voz jocosa desde lo alto de la roca que comunica con la base oculta.

“Si, siempre dices que haces las cosas mejor, pero ya está hecho, el mercenario se encontrara con él a mitad de camino, y entonces todas las piezas estarán donde las quieres”, Kabal dirige la mirada a su interlocutor, “y cuando todo termine mi deuda conmigo por haberme salvado estará saldada, Havik”.

El engendro se rasca la nariz mientras descansa tranquilamente, “como gustes”.

Continuara...

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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 12

Mensaje por The ST. Jimmy » Vie, 20 Jul 2018, 18:17

¿Quien se supone que era la chica en el Living Forest? Que yo recuerde era Jade, ¿pero siempre tuvo esos poderes de fuego? No me acuerdo de casi nada. La pelea fue sencilla pero buena, ese detalle de la Balde (que tambien me lo habia olvidado) fue lo suficientemente sorpresa como para hacer boleta a la otra rapidamente. Si te agarra desprevenido es re OP eso, ahora que lo pienso.

Ay la parte de Kabal como que tendria que releer Batalla temporada 3 asi recuerdo las interacciones de Nightwolf con el, pero bueno, de esta parte del modo historia si me acuerdo y siempre que esta Havik para mi es groso. A ver que se supone que es su plan.

Ah, y yo hubiese hecho a Kobra mas pete. No se, siempre fue un personaje ridiculo para mi.

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