Redención

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Viseryon
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Redención

Mensaje por Viseryon » Jue, 12 Feb 2015, 07:14

NA: Hola a todos! Soy Viseryon y posteo aquí por primera vez una creación propia basado en MK. Explicaré un poco de lo que va el tiempo de la historia, para que mas o menos se den una idea: Esta historia no tiene un tiempo definido en la línea del tiempo de los MK originales, pero más o menos, podría decirse que abarca desde MK-I hasta poco antes MK-4, mezclando pequeños datos sacados de la serie de MK Legacy y la historia original... podría a llegar a ser algo confuso, pero lo aclaro para que no traten de encontrarle un tiempo definido. Tómenlo con un mundo alterno. Y lamento si en algunas partes encuentren a los personajes algo OOC (out of character). No ocurre mucho, pero ocurre.

Para estimular su imaginación respecto a los trajes o ropa de los personajes, tomen en cuenta los del MK9, si eso prefieren.

Sin más preámbulos, les agradezco que lean mi trabajo. ¡Por favor, opinen! Gracias <3

Contenido
Clasificación: +16
Romance/Aventura
Personajes: Scorpion, Sub-Zero, Quan Chi, y Personaje Original

Sinopsis:
La culpa dentro del ninja dorado, el antiguo líder de los Shirai Ryu, Scorpion, lo aflije muy dentro de sí después de haber fallado al rescatar a aquel quien fue su antiguo enemigo; el que había tomado el nombre de su hermano en su honor, Sub-Zero; de las garras del hechicero necromancer, Quan Chi. Planeando renunciar a todo, sin un lugar a dónde dirigirse, los gemidos de dolor de una mujer llaman su atención. Cuidar de ella hasta que se recupere suena una tarea fácil; pero al decubrir su verdadera identidad, todo puede llegar a cambiar.

Ésta puede ser la única oportunidad de encontrar la paz consigo mismo y la venganza en contra de aquel que masacró todo lo que amó en vida.


[Capítulo 1]
Una vida por un alma libre


Estaba oscureciendo. El joven Sub-Zero caminaba sin rumbo en un bosque del Earthrealm. No teniendo ningún lugar a dónde dirigirse.

----
-Es necesario que nos ayudes...- dijo Raiden. -...el Reino de la Tierra necesita de nosotros, y de ti...-
-Lord Raiden- se dirigió Sub-Zero, inclinando su cabeza un cabeza un poco -Usted ya tiene un equipo de guerreros a su lado... mi presencia no creo que le sería de mucha utilidad-
-¿Qué acaso no te importa que la Tierra esté en peligro?- Exclamó Liu Kang, mostrándose indignado por la respuesta de Sub-Zero ante Raiden
-Liu, no seas tan rudo con él, si no quiere estar en el equipo, no hay que obligarlo- Sonya Blade intentó persuadirlo, poniendo una mano sobre su hombro.
-No es que no me importe, Liu Kang...- Sub-Zero prosiguió -...estoy consciente de que la Tierra es constantemente atacada, pero ahora mi objetivo es otro...-
-¿Y cuál sería ese "objetivo"?- preguntó Liu Kang. Sub-Zero guardó silencio un momento, no sabía realmente que responder -¿Y bien?- volvió a preguntar Liu Kang, ahora más impaciente.
-Yo... no lo sé...-
-¿No te unirás nosotros para irte a buscar algo que ni siquiera sabes qué es...?- el otro monje shaolin, Kung Lao, ahora lo cuestionó
-Escuchen, les agradezco que me ofrezcan el unirme a ustedes, pero... Yo no quiero ser un héroe
-¿Y por qué no?- Johnny Cage le preguntó, cruzándose de brazos -¡A todo el mundo le encantan los héroes!
-Pero yo no tengo manera de ser uno...- guardó silencio, y miró a todos los que estaban frente a él, y después continuó -...Soy un asesino... fuí entrenado para matar, no para salvar vidas. ¡Un asesino no puede ser un héroe!
-¿Pero y si lograras cambiar eso?- Raiden lo interrumpió -Estoy de acuerdo contigo respecto a que un asesino no puede ser un héroe, pero tú eres el único que puede cambiar lo que puedes ser...-

Todos guardaron silencio

-Puedes unirte a nosotros... pero si no quieres, eres libre de irte. Es tu elección, Kuai Liang.-

Sub-Zero volvió a ver a sus compañeros una vez más, sin decir una palabra. Lo pensó un poco, y al final, simplemente se acercó al Dios del Trueno, hizo una reverencia ante él y dijo -Gracias por todo.- Sólo dio media vuelta y partió hacia ninguna parte.

-Si piensas en volver, serás siempre bienvenido...- Raiden le dijo mientras Sub-Zero se marchaba.

La razón por la que no aceptó, es porque el ser un héroe no le daba motivación alguna para lograr sus objetivos y, por ende, tuvo que rechazar la petición del dios del trueno, pues sabía que trabajar en equipo no sería fácil, no porque tuviera algún conflicto con los demás, sino porque... temía que algo les pasara por causa suya.

Ya había perdido a su hermano mayor, Bi-Han, a quién intentó hacer recordar quién es realmente, pero simplemente él ya había dejado de ser su hermano... hace mucho tiempo. Su mejor amigo, Smoke... Tomás; no pudo ayudarlo y fue convertido en un ninja cibernético como sus demás compañeros del Lin Kuei. Ahora es perseguido por ellos, ya que se rehúsa a transformarse en un frío robot asesino. Sentía que ya había causado daño suficiente en su vida y, precisamente, temía encariñarse con sus compañeros, a tal grado de llamarlos amigos, para después perderlos y volver a quedarse sólo de nuevo...

...Sólo...

...De nuevo...


Si así habría de terminar, entonces ¿por qué estar con ellos? Ser solitario era una opción que decidió tomar. Raiden lo tomó de buena manera, no iba a obligarlo si él no quería unírseles, pero aun así, sería bienvenido en su equipo.

----
Kuai Liang seguía su camino hacia ninguna parte, hasta que una extraña sensación lo hizo detenerse. Miró alrededor suyo, no había nadie, ni siquiera el sonido de algún pequeño animal que estuviera cerca. Nada.

-¿Quién está ahí?- dijo seriamente, posicionando su cuerpo, listo para cualquier ataque sorpresa. Entonces una luz verde apareció flotando a pocos metros de él, hasta que pesa luz se abrió, convirtiéndose en un portal. Kuai se hecho un poco hacia atrás, no estaba sorprendido por lo que veía y tampoco le sorprendería ver a la persona que saldría por ése portal de luz verde. Era Quan Chi, quien, sonriendo vilmente, salía caminando de aquél portal.

-¿Qué haces aquí?- le preguntó el asesino azul, sin bajar la guardia. Quan Chi solamente lo miró, y a medida que avanzaba hacia él, el portal desaparecía a su espalda. -¿Ni siquiera me dirás "hola"? Veo que no te han enseñado modales.- Decía casi de una manera burlona.

-Después de todo lo que has causado, ¿quieres que te traten con respeto?- respondió Sub-Zero -¡Respóndeme! ¿A qué has venido?- El brujo dió un paso hacia delante, y por puro instinto, Kuai Liang retrocedió al mismo tiempo que subía los puños, casi esperando a que el otro le diera el golpe para así devolvérselo. El otro, al verlo, se detuvo y soltó una leve risilla -No pienso atacarte, Sub-Zero...- dijo -...no aún...- Kuai estaba sorprendido por lo que había escuchado, '¿qué querrá ahora ese loco?' pensaba él.

-Dime, Sub-Zero...- volvió a decir -¿extrañas mucho a ése hermano tuyo?- Kuai, al oírlo, dejó de estar a la defensiva y volvió a erguir su cuerpo.
-¿Bi Han?- preguntó el hombre de azul
-Ése mismo...- Respondió Quan Chi mientras cruzaba los brazos - Lo extrañas, ¿no es así?
-No es que lo extrañe a mi lado... Sé que está muerto, y sólo quiero que su alma descanse tal y como debe ser.
-Y supongo que harías cualquier cosa por recuperar su alma, ¿cierto...?- Kuai sentía un mal presentimiento sobre aquella pregunta, pero ya había captado su atención. Sí, él haría cualquier cosa para recuperar el alma de su hermano, para que sea libre y por fin descanse.
-¿Qué es lo que quieres...?- preguntó.
-Un combate...- dijo alzando la voz y poniendo sus manos en la cintura. -Si tu ganas, dejaré libre a tu hermano, ya no será mi sirviente y dejaré que hagas lo que quieras con su alma ¿te parece?
-¿Y qué pasará si ganas?- Quan Chi sólo sonrió
-Si yo gano, vendrás conmigo al Netherrealm... y me servirás por el resto de tu vida.

Kuai sabía que se arriesgaba a perder, Quan Chi es un duro oponente, difícil de vencer... pero una oportunidad cómo ésta, sólo se da una vez en la vida. Tenía que aprovecharla.

-Acepto el reto, Quan Chi...- cambió la posición de su cuerpo a un modo de ataque, estaba listo para la pelea. Quan Chi sonreía mostrando los dientes, y sólo abrió su boca para decir -Que empiece el combate...- y corrió velozmente hacia él, intentando dar el primer golpe. Kuai logró evitarlo y le respondió con un fuerte golpe en la barbilla, tirándolo al suelo, pero este se levantó rápido y volvió a atacarlo.

Lanzó hacia él un cráneo rodeado con una luz verde, Sub-Zero lo destrozó de un golpe, pero no fué más que una distracción, Quan Chi lo golpeó tantas veces como pudo y lo envió directo al suelo. Sintió mucho dolor en su cuerpo, pero no importó. Si quería conseguir el alma de su hermano, no debía rendirse, no ahora. Se levantó lo más rapido que pudo y le lanzó una bola de hielo a su oponente... falló... pero fué rápido que logró deslizarse en el suelo y derribar a Quan Chi.

Golpe tras golpe, patada tras patada. Hielo y resplandores verdes rodeaban el lugar. La pelea siguió así por más tiempo.

---

No muy lejos del lugar, Scorpion merodeaba por los alrededores de aquel denso bosque. Estaba ya pensando en darse por vencido por querer derrotar a Quan Chi y así cobrar su venganza, pero cada vez que lograba estar más cerca de Quan Chi, él de alguna forma podía escapar y entonces todo tenía que empezar de nuevo. Estaba agotado y molesto por lo que sucedía. Solo quería terminar con todo esto pero... ¿y luego qué? Ése pensamiento repentino lo detuvo, ¿qué haría después de matarlo? Ya habría terminado su venganza, no tendría otra cosa por la cual seguir... tan solo vagar por el infierno ¿y si no lograba descansar? Se lo preguntaba tantas veces como podía, hasta que algo repentino lo hizo detenerse.

Una bola de hielo salió volando de la nada, que aparentemente se dirigía directamente hacia él. Afortunadamente, la bola no logró ni siquiera rozarlo y terminó estrellándose en el tronco de un árbol, congelándolo al instante. No cabía duda que Sub-Zero andaba por ahí, claro está, así que siguió caminando hacia la dirección de donde la bola de hielo provino. Mientras más se acercaba, más fuertes se hacían los sonidos de la pelea en la que Sub-Zero y Quan Chi luchaban.

Scorpion se escondió en unos arbustos para evitar que lo notaran, veía como esos dos luchaban sin descanso. Pudo notar que Sub-Zero no llevaba la mayor ventaja en la pelea, su uniforme estaba rasgado y sucio, su cara se encontraba llena de sangre, golpes y tierra y su máscara estaba rota que hasta podía verse parte de su boca. Su respiración era muy agitada, no podía seguir luchando más tiempo. Scorpion, al verlo, sintió mucha pena por él, quería ayudarlo pero no sabía si era correcto interrumpir su pelea tan repentinamente. Dirigió su vista a Quan Chi. Su cuerpo no estaba tan golpeado y lastimado como lo estaba Sub-Zero, lo vio acercarse a su oponente y le dio un puñetazo en el rostro, después otro y otro, y el último fue tan fuerte que lo hizo caer y su máscara salió volando de su rostro cayendo no muy lejos de donde Scorpion se encontraba escondido.

Sub-Zero intentó levantarse, pero sentía que se desmayaba por el dolor, así que caía de nuevo al suelo. Quan Chi lo miró desde donde estaba, se acercó a él y le pisó fuertemente la espalda. En todo el lugar se pudo escuchar aquel grito de dolor que dió Sub-Zero. Scorpion apartó la vista por un instante, no quería verlo sufrir así. Sabía que debía intervenir y no perder más el tiempo. Salió, entonces, rápidamente de su escondite.

-¡BASTA!- dijo Scorpion. -¡Si te atreves a hacerle algo más...!- no pudo terminar de hablar, pues Quan Chi interrumpió.
-Ahhh... ¡Scorpion! Es una gran sorpresa verte aquí... ha pasado mucho tiempo...
-¡Déjalo ir!- dijo mientras lo amenazaba con su kunai
-H-Hanzo... no...- Sub-Zero intentaba hablarle pero su voz era casi inaudible
-¿Por qué habría de dejarlo ir? Él y yo hicimos un trato, él perdió, así que debe cumplir ahora con su parte- El hechicero alzó el cuerpo de Sub-Zero, dispuesto a llevárselo, pero entonces Scorpion intentó golpearlo, para evitar que se lo llevara. Quan Chi sabía que Scorpion haría eso, fue rápido y con un solo movimiento de su mano, lo detuvo.

Scorpion sentía que su cuerpo dejó de moverse, algo lo detenía. -¿¡Qué...!?- exclamaba. Quan Chi usaba su magia para evitar que lo atacara. Movió de nuevo su mano y lo lanzó varios metros lejos de él, haciéndolo estrellarse contra con un árbol, golpeándose en la cabeza y dejándolo aturdido. Scorpion intentó recuperarse del golpe, pero para cuando ya había vuelto en sí, Quan Chi había desaparecido y junto con él, Sub-Zero.

Miró alrededor suyo. Nada. No había nadie más además de él. Cerca de él estaba la máscara rota y ensangrentada de Sub-Zero, la tomó y la sostuvo en sus manos observándola bien. Se sintió un tanto afligido por no haber podido salvarlo. Sabía que Quan Chi era alguien fuerte, pero no sabía que lo era tanto como en ese momento en que lo enfrentó. Aun así, perdió una gran oportunidad de vengarse... otra vez.

Aún con la máscara en sus manos, se puso de pié y volvió a retomar su camino hacia ninguna parte. Aunque realmente no se había dado cuenta de que algo más grande lo estaba esperando.

---

Sub-Zero despertó al sentir un calor intenso debajo de él. Miró a su alrededor y notó que ya no estaba en la Tierra. -¿Netherrealm...?- se preguntó.
Una voz casi familiar logró percibir, le hablaba, lo escuchaba muy cerca de él.
-Hola... hermano- fue lo que logró percibir.

[FIN DEL CAPITULO 1]
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Re: Redención

Mensaje por MK-Noob » Jue, 12 Feb 2015, 15:58

La historia esta buena, y ese cliffhanger al final del capitulo me dan ganas de leer el próximo :mrgreen: Saludos!
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Re: Redención

Mensaje por Viseryon » Vie, 13 Feb 2015, 02:23

Se me olvidó mencionar que , para evitar confuciones o malentendidos, yo tengo una cuenta en FF.net con el nombre de ShellyHasashi, pero decidi cambiarle cosas a este fic al publicarlo aquí.

No se alarmen si ven un fic igual a este en ff.net o deviantart, no lo robé ni nada, es mío. Y los artworks en el avatar y en la firma también son míos. Solo quiero ser popular ;__; (?) jk

Saludos!
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Re: Redención

Mensaje por Viseryon » Dom, 15 Feb 2015, 08:00

Seguiré actualizando solo porque sí... tal vez a alguien más le interese

Capítulo 2
Ayuda y preguntas sin responder


-Hola, hermano- decía aquella profunda voz. Sub-Zero guió su mirada hacia donde la voz provenía; aunque ya sabía de quién se trataba, solo quería estar seguro. -¿Bi...Han...?- apenas y podía decir su nombre pues el aire le faltaba en sus pulmones.

En efecto era él, Noob Saibot, antes Bi-Han o "Sub-Zero"... el verdadero Sub-Zero. Noob se arrodilló ante él -¿Y a qué debo tu visita?- le preguntó -¿Te quedarás mucho tiempo o solo vienes de paso?- después solo rio, haciendo notar el sarcasmo en su tono de voz. Kuai Liang levantó su cabeza lo más que pudo para voltear a ver a Noob Saibot -Yo... yo intenté...- dijo Kuai entre unos pesados suspiros -...intenté... salvarte...- Noob lo escuchaba sin hablar. "Intentó salvarlo" creo que debe darle algo de crédito por su esfuerzo, pero bueno, él no es de esas personas.

-¿Intentaste?- y en eso lo toma del rostro con fuerza con una de sus manos, mirándolo muy fijamente a los ojos -Con sólo intentar no basta. Pudiste haberme sacado de aquí- Sub-Zero no soportó verlo tan molesto con él ¿lo había decepcionado, acaso? Tal vez él sí quería salir de ahí... pero bueno, ¿quién no? Sub-Zero apartó su mirada, no quería verlo, le había fallado a su hermano mayor de sacarlo de las llamas del infierno y ahora él tendrá que estar ahí junto con él... en parte, eso sería lo bueno; sin embargo, la parte mala de la historia, sería estar en el Netherrealm.

-Lo... lo siento... ¡lo siento!- exclamó Kuai Liang -¡Di todo de mí! ¡Sólo quería sacarte de aquí, salvarte!- Noob no dijo nada, le soltó el rostro rápidamente y se puso de pie, dándole la espalda. Después de un momento, volvió a hablar:
-Sabías que no podías contra él... y aun así lo hiciste
-Pensé que podría haber una posibilidad de que...
-¡TU NUNCA PODRÍAS GANARLE A QUAN CHI Y LO SABES!

Kuai se quedó inmóvil sin saber qué hacer o decir, intentó ponerse de pie con las pocas fuerzas que tenía hasta que sintió un golpe en el costado izquierdo de su cuerpo; Noob lo había pateado, dejando Kuai de nuevo en el suelo bocarriba y le pisó el pecho tan fuerte que lo hizo dar un inmenso alarido. El dolor que Kuai sentía era insoportable, sólo quería que terminaran con él lo más pronto posible, ya no quería sufrir más. Noob dejó su pie en el pecho de Kuai sin importarle si tenía alguna costilla rota o si le faltaba el aire, le daba igual lo que sintiera.

-No debiste intentar salvarme...
-Lo... lo... siento...
-¡Disculparte no arreglará nada! Cometiste un error y ahora deberás afrontar las consecuencias
-¿Que... qué me harás?
-Yo no.- Noob miró a su derecha y Quan Chi estaba ahí, siempre sonriente. Ninguno de los tres habló por un momento que pareció eterno, Kuai sabía que final ya había llegado.

--------
--------

Era de noche de vuelta en la Tierra.

Scorpion se sentía un tanto cansado de tanto caminar, sabía que de donde se encontraba había un pueblo a pocos kilómetros de ahí, pero no tenía ni una sola moneda con qué pagar un hospedaje y no quería mostrarse ante la gente del pueblo, tal vez le tendrían miedo y huirían, o le cerrarían la puerta en la cara; así que mejor optó por buscar un lugar en el bosque dónde dormir, cualquier sitio sería lo ideal.

Pero algo lo hizo detenerse de pronto. Un ruido. Volteó a su alrededor y no volvió a escucharlo, no logró distinguir qué ruido era o de donde venía. Supuso que no era nada y siguió caminando, pero luego de unos cuantos minutos el ruido volvió a oírse; más claro ahora, era como un grito... un gemido. Eso hizo que Scorpion se pusiera alerta, podría haber bandidos por ahí rondando o un asesino que haya encontrado a su víctima.

Caminó en dirección hacia donde escuchó aquel grito hasta que volvió a escucharse. -¿Quién está ahí?- decía sin recibir respuesta; volvió a guardar silencio, pues había perdido el rastro de dónde provino aquel gemido, y entonces lo escuchó más claro, se dio cuenta que era la voz de una mujer, seguramente estaba en peligro. Rápidamente fue en dirección hacia donde escuchaba el grito de auxilio, no sabía exactamente por qué había decidido ir hacia allá pudiendo simplemente ignorar el hecho de que alguien necesitaba a ayuda, pero aun así decidió ir en su búsqueda, si pudo salvar una vida antes tal vez pueda remediar salvando esta vida que se hallaba en peligro.

Fue apartando las ramas y hojas que se le atravesaban en el camino, buscando a la mujer hasta que por fin la encontró, tirada en el suelo bocabajo, golpeada y temblando por el dolor, estaba cubierta con una manta negra, rota y sucia, al parecer era lo único que llevaba encima pues no se le veía nada más puesto... Scorpion supuso lo peor. No quiso darle más vueltas al asunto y acercó rápidamente a la mujer en el suelo, hincándose al lado de ella.

-¿Qué sucedió? ¿Quién le hizo esto?- preguntaba alterado, esperando poder ayudarla a buscar al responsable, pero ella no respondía, respiraba casi con dificultad. Scorpion no podía verle el rostro, lo tenía todo golpeado y ensangrentado, no quería tocarla pues temía poder causarle daño. La mujer levantó el rostro con dificultad y ella al verlo se quedó helada, como si estuviera asustada. Muy asustada.
-Déjeme ayudarla...- le dijo acercando su mano al rostro de ella
-¡NO! ¡ALEJESE!- al oírla gritar así, Scorpion se detuvo de pronto, no sabía por qué había reaccionado de tal forma... tal vez la máscara la asustó, así que lentamente se la fue quitando para que pudiera verle el rostro... "Tal vez así se calme" pensaba. No tenía qué preocuparse porque su rostro fuera nada más que una calavera en llamas, se dio cuenta una vez que podía controlar eso y poder volver a tener el rostro humano de antes.

Después de que se quitó la máscara, volvió a hablarle, pero ahora con más calma.
-Tranquila...- le decía en voz baja -...no le voy a hacer daño...- La mujer levantó el rostro y lo miró a los ojos, pero al verlo, ahogó un grito y se le quedó mirando por un momento.
-Sus... ojos...- decía con una voz muy baja, casi susurrando. Scorpion no supo que responderle y no quería darle una explicación en ese momento. Apartó el rostro intentando evadir la mirada de la mujer, y empezó a verle el resto del cuerpo (o lo que podía ver) con más detalle.

-¿Puede ponerse de pie?- le preguntaba sin saber que más hacer.
-N… No...- decía la mujer, leve, pero entendible -...mis piernas...- susurraba. Scorpion vio entonces las piernas de la mujer, levantó un poco la manta que la cubría solo para ver el daño que tenía, pero no vio mucho, estaba muy oscuro y no podía observar bien sus heridas. -...no siento mis piernas...- dijo ella con una voz como si fuera a empezar a llorar.
-Descuide- le dijo él -...hay un pueblo cerca de aquí, tal vez pueda llevarla a que la asistan... ¿sabe quién le hizo esto?-
-...n...no...
-¿No le vio el rostro?
-Yo... yo no...
-¿Eran muchos?- La mujer se quedó callada, miraba a todas partes, intentando asimilar las preguntas que le hacían y entonces volvió a hablar -...no recuerdo... no sé qué pasó...- ella se empezó a asustar por no saber lo que le había ocurrido, su respiración se agitaba e intentaba tomar a Scorpion por el brazo, se veía muy alterada.
-¡Cálmese! ¡Se lastimará más!- le pedía tratando de que no se moviera mucho para evitar más daños, solo la tomaba del rostro -...Sólo cálmese...-
-Tengo miedo...- parecía que lloraba, no lograba distinguir sus lágrimas por la oscuridad, pero su voz la delataba.
-Todo estará bien... la llevaré al pueblo y veré quien pueda ayudarla...-
-P...Pero no puedo moverme... no puedo caminar... ¡mis piernas no responden!

Scorpion no dijo nada, guardó silencio por un momento mientras pensaba en algo para moverla de ahí.
-Bueno, esto es lo que haremos...- le explicó -...tal vez le duela, pero tengo que cargarla si queremos ir al pueblo ¿de acuerdo?
-¿Está muy lejos?
-No lo sé aún, pero trataré de llegar lo más rápido posible...-

Entonces puso su brazo derecho detrás de la espalda de ella con gentileza, luego pasó el brazo izquierdo debajo de las lastimadas piernas de la mujer y las alzó un poco. La chica dió un pequeño grito al levantar sus piernas, al parecer si estaban más lastimadas de lo que pensó él. Ella trató de contenerse de no gritar apretando los dientes y mordiéndose los labios.
-Te advertí que te dolería...- Dijo Scorpion, poniendo una pequeña sonrisa en su rostro, no porque se burlara, sólo estaba un poco nervioso. -Lo sé...- dijo la mujer -...estoy bien... no gritaré más, lo juro...-

Lo volteó a ver por un segundo para después dirigir su vista hasta la manta que la cubría, tomándola fuertemente con su mano derecha para evitar que se le cayera, mientras que su otra mano estaba debajo de la manta, cubriéndola del viento. Scorpion volvió a lo que estaba, tratar de levantarla causándole el menor daño posible. Levantó su cuerpo lentamente del suelo; la mujer hizo algunos ruidos expresando el dolor que sentía pero hizo el intento de no gritar, sólo susurrando "Estoy bien" que fue casi inaudible para el hombre que la ayudaba, aunque al parecer la escuchó, pues siguió caminando lentamente hacia donde tenía que ir.

Scorpion tenía otra idea en mente: Dejar que se durmiera y teletransportarse hacia la entrada del pueblo y así llegar más rápido, esa era la primera opción y la segunda es llegar allá a pie. Lo pensó dos veces con la primera, pues puede que hubiera algún incidente durante el transcurso como que el fuego que lo ayuda a transportarse pudiera dañarla o algún otro problema, así que mejor optó por la segunda. "Tal vez si camino más rápido" pensaba, así que empezó a acelerar el paso.

-Y...- Scorpion empezó a hablar, para no hacer el viaje tan aburrido y menos pesado -¿...cómo te llamas?-
-No recuerdo...- respondió ella con una voz triste -...sólo recuerdo el momento que desperté. Más allá de eso todo es... negro...-
-Tal vez con el tiempo te acuerdes
-Tal vez... o tal vez no...-

Ninguno de los dos volvió a hablar. La mujer poco a poco empezó a quedarse dormida hasta que por fin perdió la batalla contra el sueño, y ya no supo nada más hasta que la voz de Scorpion la despertó: -Ya llegamos.- le dijo seriamente. Ella vio a todas partes, vio que habían muchas casitas de madera, con un estilo oriental, las luces de las pequeñas casas estaban encendidas por fuera, las únicas que daban luz a la calle oscura por donde caminaban. De algunas casas las ventanas comenzaron a cerrarse mientras ellos pasaban, no estaban acostumbrados a los extraños. -¿Alguien puede ayudarnos?- Scorpion decía en voz alta para que alguien lo oyera -¡Tengo una mujer herida, necesita ayuda!- pero nadie respondía.

Fue tocando como pudo de casa en casa, preguntando a quien le abriera la puerta si podían atenderlos, nadie aceptaba o en otras ocasiones ni les abrían la puerta. Finalmente llamó en una casa de porche grande. La puerta se abrió y salió una mujer ya anciana que, al tan solo abrir la puerta, se sobresaltó y tomó aire tan deprisa por la impresión. Apenas Scorpion iba a hablar cuando la anciana dijo primero: -¿¡Pero qué le ha pasado a esta mujer!? ¡No te quedes ahí y entra!- No tuvo tiempo de agradecerle y entró. Era un cuarto grande iluminado por pocas velas, no había visto una casa así desde hace mucho.

-Hay un cuarto al fondo, déjala ahí, en un segundo voy para allá.- dijo la anciana indicándole el camino con su dedo flaco y tembloroso, y se fue deprisa a una habitación a la izquierda de la casa. Scorpion se dirigió al lado contrario, por donde le señaló; fue y entró al cuarto, dejó a la mujer que tenía en sus brazos sobre el futón (cama tradicional japonesa) tendido en el suelo. La mujer se quejó al sentir que la soltaba, sentía que su cuerpo le pesaba más aun estando acostada; entonces le tomó fuertemente la mano diciendo "No me dejes" al no sentir sus brazos en ella.
-Aquí estoy- le respondió en un susurro.

La anciana llegó con una caja enorme y con dos jovencitas a su lado, una se veía más joven que la otra y las dos llevaban el cabello suelto. Una de las chicas y la anciana se acercaron a la mujer tendida en el suelo y la otra chica le pidió a Scorpion que se marchara de ahí. Al escuchar eso, la mujer herida volvió a repetir "¡No me dejes!" tantas veces, deseando que el hombre, su salvador, no se apartara, desesperada por no quedarse sola. Scorpion no tuvo elección, la chica insistía en que se fuera y lo empujaba para que saliera de la habitación, para finalmente cerrar la puerta detrás de él. Pudo escuchar cómo le llamaba desde adentro, pidiendo que volviera. Él sabía que la había dejado ya en buenas manos.

Después de un rato, ya no volvió a escucharla quejarse o llamarle. La anciana salió y las chicas detrás de ella. Scorpion estaba recargado en la pared de aquel pasillo, no se había marchado aún. Miró a la anciana y ella a él, rápidamente enderezó su cuerpo y preguntó -¿Cómo está ella?- tratando de no sonar muy preocupado.
-Está dormida, no dejaba de moverse. Tenía muchos golpes en su cuerpo la pobrecilla.- le decía la anciana al mismo tiempo que meneaba su cabeza, después hizo una pausa y volvió preguntar -¿Qué le pasó?-
-No tengo idea. La encontré así en el bosque.- La mujer arqueó una ceja. -Tienes suerte de haberte topado conmigo, no encuentras a muchos curanderos por esta zona.-
-Se lo agradezco, señora...-
-Aoyama...- lo interrumpió. Él hizo una pausa y se inclinó, dando una reverencia y volvió a decir. -Gracias por ayudarla.-

La anciana sonrió y pasó caminando a su lado, dirigiéndose a otro cuarto. -Puedes quedarte, si gustas, es una casa con muchos cuartos, solemos atender a viajeros cansados como ustedes.-
-Es muy gentil, pero yo solo quería ayudar a esa mujer...-
-¿No piensas quedarte? Después de todo, esa chica se veía muy preocupada por tí. ¡Imagínate cómo se pondrá si no te ve cuando despierte!-
-Ustedes tienen los medios necesarios aquí para mantenerla sana, yo no podría hacer nada más por ella. He hecho lo suficiente.- Scorpion dio media vuelta y se dirigió a la puerta, hasta que la voz de la anciana volvió a hablarle, aunque él seguía su camino.
-Para ser un espectro haz hecho más que suficiente por una mortal...- eso lo hizo parar, casi antes de abrir la puerta y salir; él volteó con la anciana:
-¿...sabe lo que soy...?-
-Soy vieja y he visto muchas cosas y personas fuera de lo normal en el transcurso de mi vida, no causan ninguna impresión.- dijo poniendo una sonrisa, acercándose a él y poniendo su mano temblorosa y arrugada sobre su brazo. -Insisto en que te quedes...- volvió a decir -...así no tendrás que pasar la noche allá afuera en el frío-

Él le sonrió, asintiendo con la cabeza. La anciana le mostró donde podría quedarse a pasar la noche. Estaba en el otro lado de la casa, lejos del cuarto donde la mujer que había salvado estaba durmiendo. La anciana lo acompañó a su habitación y le dio ropa para que se quitara su uniforme y durmiera más cómodo. La anciana estaba a punto de irse cuando Scorpion la detuvo con una pregunta.
-Señora...-
-¿Dime?
-¿Por qué me creyó?
-¿A qué te refieres?
-Mucha gente hubiera desconfiado de mí, me habrían juzgado diciendo que yo fui quien lastimó a la mujer... pero usted no... ¿Cómo supo que yo decía la verdad?- La anciana puso una sonrisa en su rostro una vez más y le dijo con dulzura: -Si tú le hubieras hecho algún daño a esta chica ¿También habrías estado tocando de casa en casa en busca de ayuda?-
-Pude haber sido algún impostor en busca de alguna recompensa...
-Yo soy muy observadora, señor, y usted no buscaba ser recompensado. Además, un impostor no se hubiera preocupado por la salud de su víctima ¿o sí?-

Eso lo dejó pensando. Ella simplemente dijo -Que duerma bien- y cerró la puerta.

[FIN DEL CAPITULO 2]

--
Última edición por Viseryon el Mié, 18 Feb 2015, 05:48, editado 1 vez en total.
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Re: Redención

Mensaje por MK-Noob » Dom, 15 Feb 2015, 20:38

Me tomó muy por sorpresa lo de la señora al final del capitulo. Lo interesante sería saber quien es la mujer, pero supongo que eso en algun capitulo futuro puede llegar a aparecer :)
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Re: Redención

Mensaje por The Shaolin Nun » Lun, 16 Feb 2015, 07:46

Buena, muy buena historia la que tenemos por aquí, tratando con el emblemático trío enemigo Scorpion, Sub Zero y Quan Chi, eso me gusta. El segundo capítulo estuvo súper interesante, me gustó mucho toda la situación con la anciana.

Pinta muy bien la historia. ¡Ya quiero ver que sigue!
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Re: Redención

Mensaje por Acero_12 » Lun, 16 Feb 2015, 18:27

Lo que no entiendo, es porque cambiaste el nombre acá y lo dejaste igual en Fanfiction. Hasta que aclaraste, eso me trajo problemas.

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Re: Redención

Mensaje por Error Macross » Mar, 17 Feb 2015, 06:09

Me han gustado estos dos capitulos, definitivamente mucho mas el primero que el segundo, lo que no quita que el segundo me haya gustado tambien (el ultimo dialogo de Noob a Zero me encantó como esta puesto). Sobre los OOC el unico podria llegar a parecerme Scorpion hasta ahora, un poco demasiado bueno y agradable, pero igual dentro de todo creo que sigue dentro de lo posible en el personaje real (y con lo poco que vi del comic nuevo, me recordó a eso, aunque supongo que este fic es anterior a que saliera). Sub-Zero (o sea Kuai), para mi esta genial y me parece muy correcto, me recuerda mucho a la idea que tengo de el.

¿Romance?, MMM, no soy muy fan de eso, a ver por donde sale.
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Re: Redención

Mensaje por Viseryon » Mié, 18 Feb 2015, 04:21

NA: Pues aquí está el cap que le sigue... mmm tal vez vayan notando algo de diferencia en la redacción mientras este fic avanza, pero como decía, esto ya había sido publicado antes y llevo desde el 2013 (mas o menos) escribiéndolo, así que el estilo de redactar puede variar un poco... Saludos! Disfruten el capítulo

Capítulo 3
Memorias


Era de día. Un rayo de luz iluminó repentinamente el rostro de la chica que yacía dormida bocarriba en medio de la habitación, la luz le molestó en los ojos y los abrió lentamente frunciendo el ceño, ése rayo de sol casi no dejaba que abriera sus párpados. Ella despertó sintiendo todavía que el cuerpo le dolía en varias partes, pero no tanto como la última vez... la última vez... ¿qué se supone que pasó la última vez? Ella solo recordaba pequeños fragmentos de ello. Se toca la cabeza, hay algo que la presiona, como una especie de tela que le rodea la cabeza por completo. Al tocar su nuca siente un bulto y éste duele, <<tal vez sea la causa por la cual no puedo recordar...>> Ella piensa... puede ser eso... Ella sigue examinándose, mira el cabello que le cae en la cara; sus flecos le estorban la vista y se los aparta para observarse mejor la longitud de su cabello. Muy largo. No sabe cuál es el largo exacto de su cabello pero por alguna razón eso le desagrada.

Mira sus manos, llenas de heridas, pero pocas de ellas ya estaban cicatrizando. Nota sin querer que ella llevaba puesto una especie de bata color azul con flores grabadas en ella, flores azul claro detalladamente grabadas en la tela, esa tela es muy fina, muy suave y... ¿qué son esos dos bultos que le salen del pecho? ¿Ya estaban ahí antes? No lo recordaba. Se quitó las sábanas que tenía encima y torpemente intentó ponerse de pie, tambaleándose, hasta que por fin pudo incorporase en sus dos piernas que las sentía palpitar, pudo soportar el dolor en sus rodillas dando unos pasitos hacia delante. <<Todo bien, aún no estás en el piso>>. Sigue concentrada en caminar, pero vuelve a pensar, a recordar, en cómo es que llegó ahí. Sigue caminando. Una sombra, recuerda una sombra. Sombras. Un hombre ¿tal vez? No está segura. Un golpe interrumpe su recuerdo, se había golpeado en el pié derecho con una mesita que estaba en su camino y tan solo soltó un leve gritillo de dolor, haciéndose hacia un lado. Pensaba mucho, todavía sentía que la cabeza le daba vueltas, que le palpitaba la nuca, que sus rodillas no aguantarían más su peso hasta que por fin pudo llegar a la puerta. Esos fueron los primeros pasos más difíciles que había vivido... o lo que podía recordar.

No tenía idea de dónde estaba, había un pasillo con piso de madera, ventanas grandes a los lados que dejaban pasar la luz del sol y aunque no recordaba nada, ver esto le hacía sentirse bien, como en casa, segura y abrigada. Se sostuvo de la pared mientras continuaba su camino, no dejaba de mirar a su alrededor con una pequeña sonrisa en sus labios, pero esta de repente desapareció cuando la anciana dueña de la casa la frenó al topársela mientras se dirigía a su habitación para asegurarse de que todo estuviera bien.
-¡Vaya! ¡Por fin despiertas!- su voz vieja y chillona le zumbaba en los oídos, eso la hizo asustarse un poco. -Y veo que ya puedes caminar tu solita ¿eh? ¡Eso es bueno! Tal vez dormir tres días hace alguno que otro milagrito.- la anciana le da unas suaves palmadas en la mejilla y se vuelve nuevamente, diciendo algo, más para ella misma que para la otra chica que estaba con ella -...tal vez debería dormir tres días también ¡Esta piernas me matan!- termina sobándose una de sus piernas, apoyándose con la pared para no caer.

La chica la miró desconcertada. ¿Quién era esa mujer? ¿Por qué estaba hablándole? ¿Cómo que tres días? Creía saber el significado de esa cantidad. ¿Qué tanto era un día, entonces? Abrió su boca, queriendo decir algo, en todo este tiempo no sabía ni recordaba absolutamente nada, no sabía ni siquiera cómo era el sonido de su propia voz. Su lengua se sentía seca, al igual que sus labios. Hizo un sonido con su garganta, apretó los labios para después volverlos a abrir y de su boca salió un solo sonido, una sílaba, una palabra: -¿Qué...?-

Su cerebro había recordado inconscientemente el significado de esa palabrita, corta pero con significado. Poco a poco ella recordaba cómo articular palabras.

-Nada, querida. Te ves un poco hambrienta, ¿quieres desayunar? O más bien comer, ya es casi mediodía...- Le dijo al mismo tiempo que se colocaba a un lado de ella y la tomaba gentilmente del brazo, haciéndola caminar junto con ella.
-¿Dónde...?-
-En la cocina, vamos a comer a la cocina-
-No... ¿Dónde... dónde es...estoy?-
-Oh, bueno, eso te lo explicaré en un rato, ven conmigo.-

La mujer la llevó lentamente, tomándola siempre por el brazo, hacia otra habitación con suficiente espacio para una familia grande, una mesita baja en el centro con unos trapitos usados sobre ella, cojines alrededor de esa mesa; la anciana la hizo sentarse sobre uno de esos suaves cojines para después irse hacia otro cuarto más, detrás de una puerta. Ella volvió a quedarse sola, pensando, tratando de analizar la situación. Tomó sus manos y acarició las heridas, quitándose los pellejos de las raspaduras que le empezaban a dar comezón. Trataba de recordar cómo había llegado, no recuerda haber estado sola. Una sombra, de nuevo estaba ahí. Una silueta. Siente un gran peso en su espalda al no poder recordar quién o qué la ayudó, sabía que alguien o algo la había ayudado, ella recuerda... recuerda...

El olor a comida la interrumpió de su pensamiento y al mismo tiempo le abrió el apetito. La anciana le puso un plato humeante frente a ella, olía bien aunque no tenía idea de lo que era. Le da dos palillos... ¿cómo diablos se usan estos? La vieja le ayuda a usarlos, no tarda en acostumbrarse a ellos.

No pasa mucho tiempo para la hora de comer se acabe, se sintió tan bien, muy cómodo, que alguien cuide de ti y te de cariño, es como si eso la llenara por completo... aparte de llenar su estómago. Al terminar, la anciana le explica todo lo que pasó mientras estaba inconsciente. La habían despertado varias veces para cambiar sus vendas y curarle las heridas, siempre despertaba llorando o gritando cuando la despertaban, también gritaba en las noches mientras todos dormían pero nadie sabía por qué y ella nunca explicaba, pero después de que ella se calmara, volvía a caer inconsciente en su almohada. Curiosamente ella no recordaba ninguno de esos sucesos, ni fragmentos de memorias, nada...
-¿Alguien me trajo aquí?- dijo la chica en voz baja y con una expresión de curiosidad en su rostro.
-Sí- dijo la anciana -Fue muy amable al traerte, se veía preocupado. Siempre preguntando si podía ayudar, no me gusta que se metan en cosas así, a veces estorban mucho.- E hizo un ademán con su mano expresando desagrado.

"Lo sabía, alguien me salvó." Las sombras poco a poco se aclaraban y empezaba finalmente a recordarlo... a él...
-¿Está aquí?
-Sí, está afuera en el jardín... ¡Ah, qué tonta fui! Me dijo que le avisara si despertabas. ¿Ya ves? ¡Y la que tiene problemas de memoria eres tú! Ve a saludarlo, le dará gusto verte.-
¿Le dará gusto? Tal vez se sorprenda, no estaba segura de cuál sería su reacción. La anciana le señaló la salida al jardín y esta fue a ver al hombre que la salvó, tenía que agradecerle, sentía esa gran necesidad.

Lo vio, estaba de espaldas recargado en el barandal de madera junto a unas escaleras. Espalda ancha, cabello oscuro y con las puntas onduladas cayendo en sus hombros, vistiendo una bata oscura, casi negra. Se sentía muy tímida al querer hablarle aunque no tenía opción, debía hacerlo, quería hacerlo. Acercó lentamente su mano hacia él, hacia su hombro, queriendo llamar su atención, pero antes de tan siquiera darle un pequeño toque en su cuerpo, él giró su cabeza mirando por encima de su hombro derecho. La chica se sobresaltó y volvió su mano rápidamente devuelta hacia ella, ahogando un grito y acurrucando su mano en su pecho. El hombre, Scorpion... Hanzo, lentamente se giró su cuerpo hacia el frente y ellos dos sólo se quedaron callados, mirándose solamente por unos momentos.
-Lo siento...- dijo Hanzo -... no quería asustarte- Ella al ver bien su rostro esbozó una pequeña sonrisa y sintió que poco a poco se calmaba.
-No me asusté- dijo ella con una voz muy tranquila -No mucho, pero está bien...- volvió a sonreír
-¿Hace cuánto que despertaste?-
-No hace mucho. Esa anciana me dio algo para comer, me siento mucho mejor ahora- Ella avanzaba hacia un lado cerca de Hanzo, poniendo sus manos sobre aquel barandal donde se recargaba.

Vio bien el jardín de la casa, muy grande y verde con un lago que pasaba debajo de un puentecillo que daba hacia un kiosco de techo rojo. Tenía varios árboles de pálidas hojas que brillaban con la luz del sol y un aire fresco le soplaba en la cara. Ella suspiró y volteó a verlo. No la estaba mirando, estaba más enfocado en el jardín que en ella, eso la alegró, no le agradaba que la miraran tanto tiempo, le incomodaba por alguna razón. -Es un lindo jardín, ¿no?- ella comenzó a hablar, tratando de tener una conversación y acabar con ese silencio incómodo.
-Es agradable... no recuerdo la última vez que me sentí tranquilo y despreocupado...-
Ella rió levemente -Al menos tú recuerdas algo...- y volvió a dirigir su vista hacia enfrente, analizando detalladamente lo que veía, tratando de recordar cada nombre de cada cosa que observaba.

Hanzo giró su vista hacia el rostro de la chica, viendo cada cortada y rasguño en su rostro pálido. Notó sus ojos, grandes, ligeramente rasgados y de color azul, un azul muy brillante; y debajo de ellos casi se notaban esas ojeras en sus ojos, no tan marcadas como antes pero ahí estaban. La forma de su cara parecía tener una silueta redondita y una fina quijada. La había visto antes, cuando estaba medio inconsciente y las mujeres que la atendían tenían que cambiarle las vendas o darle de comer. Antes parecía que la piel del rostro estaba completamente pegada a su cráneo, nada más que piel y hueso, se veía muy mal, débil, casi muerta. Su cabello negro con unos flecos cayendo sobre su frente. No imaginaba que su cabello era tan largo, cayendo en sus hombros y terminando en sus... finas caderas... Voltea su vista rápidamente hacia arriba, esperando no sonrojarse, sería estúpido sonrojarse por eso nada más. Volvió a verle el rostro. Ahora se veía mucho mejor, la han cuidado bien, muy bien a pesar de solo haber estado ahí 3 días. Ella sintió que la miraba, así que volteó también para analizar su rostro. Se enfocó en sus ojos, que fue lo que le llamó más la atención. Blancos...
-¿Qué les pasó a tus ojos?- ella preguntó.
-Es por algo que prefiero no hablar ahora- respondió él fijando la vista a diferentes puntos que no fueran los ojos de la chica, esa pregunta lo agarró desprevenido, aunque tenía un vaga idea de que algún día se lo preguntaría. La chica se sintió apenada al preguntarle tal cosa y se encogió de hombros -Oh, bueno. Lo siento, no debí preguntartelo-
-Está bien, no hay problema, por eso no me gusta lidiar con la gente... empieza a preguntarme por cosas acerca de mí y pues... me resulta molesto, no me gusta hablar de mí con la gente... no me gusta la gente...-
-Eres muy reservado- ella arquea una ceja.
-Algo así-
-¿Desconfiado, tal vez?

Hanzo suspiró muy profundo antes de decir un "sí", volviendo a recordar a esa persona que le había prometido ayudarle a vengar a su clan, a su familia. Quan Chi, esa serpiente cruel y despiadada fue quien lo condenó a una vida miserable y solitaria, tratándolo como un perro guardián mientras planeaba la destrucción del Earthrealm, el culpable de la muerte de todas las personas que amaba: amigos, compañeros... su esposa... su hijo... Se le hizo un nudo en la garganta al recordarlos. <<Miserable traidor>> pensaba y pensaba en todas blasfemias posibles hacia Quan Chi, imaginando su muerte, sentía mucho odio, ira, enojo, tristeza. Cerraba su puño con fuerza e inconscientemente de su boca salió un murmullo, casi un gruñido -Voy a vengarme por lo que hiciste...-
-¿Vengarte de quién?- ella se alarmó, al parecer le estaba poniendo mucha atención a lo que decía, se preocupó verlo tan lejano, tan enojado. Hanzo se sobresaltó, salió de su mundo de pensamientos y volvió a la realidad, por un momento se había olvidado que alguien estaba con él -¡Nadie, nadie!- agitaba su cabeza y cerró sus ojos muy fuerte tratando de olvidar todo eso.
-Son solo cosas que... tu sabes... ya te dije que no quería hablar de eso y...- balbuceaba, estaba nervioso, se pasó una mano por la cara y se tallaba los ojos, dejando escapar bufidos y apoyando sus codos en el barandal.
-¿Te sientes bien?- le preguntaba preocupada
-No te preocupes, solo... olvídalo-

Ella no sabía qué hacer para lidiar con lo que pasaba y, como si fuera por puro instinto, puso su pequeña y herida mano sobre el hombro de Hanzo para reconfortarlo y éste volteó, mirándola por encima del hombro, al sentirla. Ella sonríe y dice -Puedo olvidarlo... ya he olvidado muchas cosas después de todo- Hanzo no puede evitar soltar una tonta risilla al escucharla decir eso. -Gracias...- responde. Ahora puede observarla mejora ya que la tiene de frente, se asombra al ver lo grande que son sus ojos pero algo más llama su atención: un gran corte irregular en su ojo derecho arruina su rostro, es extraño, no había notado ese corte tan grande antes. Le daba curiosidad, sentía que ya había visto esa marca antes. -¿No te duele esa herida en tu ojo?- no puede evitar preguntarle.
-¿Cuál herida?- ella responde desconcertada
-Ésta...- le indica tocando suavemente para no lastimarla
-No siento nada- Hanzo presiona suavemente la herida -¿Y ahora?- y lo único que recibe de ella es un movimiento de su cabeza indicando que no.

Esa herida ya había cicatrizado hace mucho, mucho tiempo...

La mira detenidamente a los ojos. Ojos azules. Brillantes ojos azules. Brillantes ojos azules con una cicatriz. Cicatriz.

-¿Puedo preguntarte algo?- le dice Hanzo con seriedad al mismo tiempo que se aparta de ella. -Claro...- responde ella; Hanzo guarda silencio como si no supiera realmente que preguntarle hasta que le salen las palabras. -¿Te suena el nombre de Kuai Liang?-. La chica se pone pensativa, frunciendo el ceño tratando de encontrar en su cabeza alguna información sobre ése nombre. Kuai Liang. -...No... No me suena para nada...- le dice tranquilamente. Hanzo le da la espalda, en su cabeza planea todo un interrogatorio y vuelve a preguntar después de una pausa. -Quan Chi. ¿Te suena ese nombre?-
-No...- le responde rápidamente
-Raiden, Liu Kang, Shao Kahn. ¿Alguno de ellos te suenan?- Su voz se alza y empieza a sonar como si la agrediera, ella se empezaba a asustar de aquel hombre. -¿Por qué me preguntas esas cosas?- y retrocedía, tomando sus manos nerviosamente. En su rostro se reflejaba el miedo, no sabía qué hacer, tantos nombres la confundían.
-Sólo responde ¿Los conoces?-
-¡No! ¡No los conozco! ¿Por qué debería...?- de repente otra pregunta la interrumpe y la hace callar -¿¡Recuerdas a Bi-Han!?-

Bi-Han. Ése nombre retumba en su cabeza. Bi-Han. Bi-Han. Lo repetía tantas veces como puede dentro de su cabeza. Bi-Han.

-Bi...Han...- lo repite en un susurro
-¿Lo conoces?- Hanzo baja la voz ahora que ha conseguido una respuesta. -Lo conoces, ¿cierto?-
La chica empezaba a sentir un fuerte dolor de cabeza, poco a poco sus recuerdos volvían. Se agarraba fuertemente los costados de la cabeza y se quejaba, cerraba sus ojos muy fuertes y repetía ese nombre muchas veces. El dolor de las memorias era insoportable. Las palabras salían de su boca, entrecortadas como si estubiera llorando.

---
Recuerdo a un niño. Jugábamos juntos en la pradera cuando los días eran cálidos y nos resguardábamos en nuestro hogar cuando los días se oscurecían o la lluvia y el frio se apoderaban del exterior. Lo llamaba "hermano". Recuerdo a una mujer que nos tomaba a él y a mí en sus brazos, nos tomaba las manos al jugar y nos besaba las frentes, nos protegía del peligro y su voz nos cantaba para poder dormir. A ella la llamaba "mamá". Recuerdo que un hombre me cargaba en sus brazos y en sus hombros, llegaba tarde a nuestra casa pero siempre lo recibíamos con alegría y creo que eso lo animaba más que nada. A él lo llamaba "papá".

Yo dormía. Era de noche y junto a mí estaba mi hermano, dormidos, en medio de una gran habitación. La puerta se abre y se cierra muy rápido; mamá había entrado en la habitación. "¿Qué pasa, mami?" recuerdo haberle dicho. Ella contestó algo que no entendí, algo sobre no hacer ruido y que nos saliéramos de la casa por la ventana. "¿Vas a venir?" le dije, ella besó mi frente y pasó sus dedos entre mi cabello, después hizo lo mismo con mi hermano pero después le dijo "Cuida a tu hermanito ¿sí? Prométeme que lo vas a cuidar muy bien." Vi que ella y mi hermano lloraban mucho. Estaba asustado. Estábamos asustados. Nos abrazó a los dos muy fuerte y se fue.

Mi hermano tomó mi mano e intentamos salir de la casa por la ventana, como nos pidió mamá, pero estaba muy alta y no la alcanzábamos. Escuchamos un ruido. Algo se cayó. Nos quedamos muy quietos hasta que escuchamos a mamá gritar muy fuerte; me asusté tanto que abracé a mi hermano muy fuerte y me puse a llorar. Él también lloraba. Algo cayó otra vez y mamá dejó de gritar. "Tengo miedo, Bi-Han" recuerdo haber dicho. "Yo también, Kuai..." me respondió "...pero no dejaré que te lastimen, le prometí a mamá que te cuidaría..."

Después dos hombres de azul nos sacaron de la casa, pero mamá y papá no salieron a despedirse de nosotros.

----

Ella cayó al suelo de rodillas, el dolor de cabeza se había desvanecido pero sentía que su pecho se comprimía. Ése recuerdo muy olvidado había regresado tan repentinamente que no pudo evitar quebrarse. Hanzo se arrodilló y la tomó de los hombros para calmarla. Más recuerdos volvían a su mente: risas, llantos, golpes, muertes... muertes... -...Bi-Han está muerto...- ella dijo entre el llanto, levantó su vista, pero ahora se había vuelto más oscura. Sus ojos perdieron su brillo y frunció sus cejas, apretó los dientes y dejó salir un gruñido, mirando fijamente al hombre que tenía frente a ella. -Tu mataste a Bi-Han...- dijo en voz baja y rápidamente lo tomó del cuello -¡TU MATASTE A MI HERMANO!- De sus manos salía un resplandor blanco, y con ellas se sentía un viento frío. Poco a poco su mano se congelaba y, junto con ella, el cuello de su víctima a quien casi le faltaba el aire. -¡Quan Chi me engañó para hacerlo!- le decía -Igual como te lo hizo a ti... ¡en el bosque! ¿Lo recuerdas?-

El bosque. Sí, lo recordaba. -Y lo mismo hace con tu hermano- él seguía -...Yo no lo hubiera matado... teníamos un trato...- le sujetaba el brazo para evitar que lo estrangulara más y el hielo que surgía de la mano de ella lentamente se extendía por alrededor de su cuello, esperando cubrirle la cara por completo. -¿Trato?- preguntó intrigada.
-No atacarnos a nosotros o a nuestros clanes... Quan Chi hizo que nuestra tregua terminara...-

Ella guardó silencio por unos momentos, no sabiendo que decir y dejando que el hielo se comiera casi toda la cara de Hanzo sin darse cuenta. Hanzo no resistía más e hizo que una de sus manos se encendiera para derretir el hielo. -¿Eran aliados?- preguntó ella en un susurro, no notando aún que su prisionero se escapaba, hasta que el calor la hizo reaccionar muy tarde; Hanzo se liberó pero el fuego que salía de sus manos había quemado la muñeca de aquella que lo aprisionaba. Ella dio un salto hacia atrás y gimió de dolor, el ardor era insoportable y no podía ni siquiera tocarse la herida. Levantó la mirada y su vista daba un aire de desprecio pero aun así seguía confundida por lo que el otro le relataba acerca de su hermano. Hanzo se sostenía del barandal, tomándose el cuello y recuperando el aliento para después continuar hablando:
-Éramos amigos...-
-¡Mientes! Él nunca me había hablado de tí antes- le ladraba.
-Tampoco me habló de tí. Supe que existías poco después de que murió... cuando te apareciste en el torneo...- Ella volvió a quedarse en silencio sin apartarle los ojos de encima, soportando el dolor que sentía en su muñeca, estaba atenta a lo que él le decía, poco a poco terminó en suelo y apartó la vista para observar más detalladamente su nueva herida.

La forma de los dedos de Hanzo se marcaron en su mano, la quemadura hacía que su piel se pusiera roja y una ampolla comenzaba a formársele, el ardor era insoportable. Hanzo estiró su mano al mismo tiempo que se acercaba a ella, quedamente comenzó a hablarle: -Kuai... lamento mucho lo que le hice a tu hermano- ella suelta una leve risa sin apartar su vista de la herida en su mano
-Ya te habías disculpado antes, no tienes por qué hacerlo otra vez-
-Podría hacerlo tantas veces como pueda pero nunca será suficiente...-
-Aunque en realidad no fue culpa tuya-
-Aun así, fui yo quien lo mató ¿no es así?- La dejó sin palabras de nuevo. Él le ofreció su mano para ayudarla a ponerse de pie pero Kuai solo lo miró sin decir nada.
-No te ayudé antes...- dijo Hanzo seriamente -...pero tal vez pueda hacerlo ahora-
-¿Cómo?
-De cualquier forma posible-

Kuai no tuvo más remedio que aceptar su mano después de pensarlo bien. Aliarse con Scorpion podría ayudarlo (o ayudarla) a enfrentarse a Quan Chi otra vez y volver a ser quien era y continuar con su vida de antes, además de que con su ayuda podría llegar más rápido a Netherrealm y llegaría más rápido hacia su objetivo. Sólo tenía que recobrar sus fuerzas.

Al estar de pié, Kuai volvió a dirigirse a Hanzo mirándolo directo a los ojos -Espero que no me estés ayudando porque sientes lástima por mí-
-Yo no ayudo a nadie por lástima. Ayudo al que necesite de mi ayuda.-
-Sí, claro.-
-¿No me crees?
-No me fío mucho en las personas... ya no. Menos contigo.- Hanzo soltó un bufido y rodó sus ojos hacia arriba -¿Sabes? Me agradabas más cuando no recordabas nada- después se echó a reír.
-Ja, ja, ja. Eres TAN gracioso, Hasashi- le decía Kuai con un aire de sarcasmo.
-Lo sé...- Hanzo sonríe con calma y coloca una mano sobre el pequeño hombro de Kuai y la empuja hacia adelante haciéndola caminar -Vamos a curarte esa herida- le decía -...por sierto, también lamento eso...-
-Lamentarse tanto no arreglará nada- fue lo último que le dijo.

Ambos se metieron a la casa de huéspedes y Hanzo hizo que Kuai fuera a su habitación, pidiéndole que se quedara ahí hasta que volviera. Kuai Liang se sentó en la cama tendida en el suelo, perfectamente recién tendida, y luego se miró de nuevo su mano chamuscada por el fuego de Scorpion. La ampolla de había hecho más grande y parte de su piel empezaba a caerse. No pasó mucho tiempo después de que la dejó sola cuando regresó con una vasija con agua, unas botellas, vendas y una toalla. -¿Saben que tomaste eso?- le preguntaba Kuai mientras veía cómo Hanzo ponía todas esas cosas en el suelo y se sentaba frente a él. -No- le respondió -Supe dónde guardaban estas cosas, son para emergencias.-
-Te meterás en problemas por esto...-
Hanzo la mira arqueando una ceja -Esto es una emergencia, ¿no?- Y fué lo último que se oyó de él por el momento. El hecho de que Hanzo siempre tenía la última palabra para todo la molestaba un poco, no sabía si algún día podría ganarle en una conversación.

Hanzo le tomó la mano y lentamente le limpió la herida con el agua de la vasija usando la toalla, presionando suavemente para no romper la ampolla que se le había formado. Kuai se mordía los labios para no gemir o soltar un sonido que delatara el dolor que sentía. No quería mostrar más debilidad ante Hanzo. -Sé que duele- le dijo Hanzo - No quieras hacerte la dura conmigo-
-El que por ahora sea mujer no significa que debo ser débil- Hanzo rió. Terminó de curarla y vendó la herida. -Gracias- Kuai le dijo en voz baja, levantando la mirada y entregándole una leve sonrisa. -Gracias por todo- terminó.

[FIN DEL CAPITULO 3]
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Re: Redención

Mensaje por Viseryon » Mié, 18 Feb 2015, 04:26

Acero_12 escribió:Lo que no entiendo, es porque cambiaste el nombre acá y lo dejaste igual en Fanfiction. Hasta que aclaraste, eso me trajo problemas.
Fue decisión mía... la verdad el nombre de "Tundra's Origins" no tiene mucho que ver con el contenido y creo puede llegar a ser algo confuso y no muy atractivo. Aunque "Redención" es nombre muy, MUY usado por los escritores de fanfics, es lo unico que se me pudo ocurrir en esos momentos. Pero aun así queda de acuerdo al contenido (eso quiero pensar).

Además tengo oportunidad de corregir errores de gramática que he encontrado en varios capítulos que he escrito hasta ahora ;u;/
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Re: Redención

Mensaje por Error Macross » Sab, 21 Feb 2015, 23:12

Desde la escena en la que se sorprendia de tener dos bultos en el pecho que me veia venir algun cambio de sexo, aunque fue medio extravagante una vez que se descubrio que los dos no le dieran tanta importancia, incluso por un momento senti que me habia faltado algo sino fuera poruqe al final Kuai tira el "que ahora sea mujer...". lo que significa que si estaba leyendo bien y que efectivamente no era una hermana magica nueva. Como estuve algo perdido por eso no me gusto tanto el capitulo, aunque me gustaron los dialogos y eso de que Bi Han y Hanzo teoricamente habian sido amigos (se me mezclaron algunas frases ahi pero entendi que eso lo dijo Hanzo).
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Re: Redención

Mensaje por Acero_12 » Dom, 22 Feb 2015, 03:15

Viseryon escribió:Fue decisión mía... la verdad el nombre de "Tundra's Origins" no tiene mucho que ver con el contenido y creo puede llegar a ser algo confuso y no muy atractivo. Aunque "Redención" es nombre muy, MUY usado por los escritores de fanfics, es lo unico que se me pudo ocurrir en esos momentos. Pero aun así queda de acuerdo al contenido (eso quiero pensar).

Además tengo oportunidad de corregir errores de gramática que he encontrado en varios capítulos que he escrito hasta ahora ;u;/
Yo creo que el título éste está re quemado (o sea, usado).
Sobre si queda o no bien... bueno, te puedo decir que queda algo mejor (aunque el otro podía dar a entender que Kuai Liang quedaría como Tundra).

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Re: Redención

Mensaje por Viseryon » Jue, 26 Feb 2015, 06:08

Mi capítulo menos favorito... ya sabrán por qué...
Capítulo 4
Suposiciones e ideas


Tres días pasaron después de que Kuai Liang, ahora con un cuerpo nuevo, recuperara sus recuerdos. Su cuerpo había sanado casi por completo y la mayoría de sus heridas se cerraron, dejando solamente algunas cicatrices aunque el dolo en su nuca persistía pero ya no era tan fuerte, podía soportarlo.

Era la última noche que pasaban en la casa al cuidado de aquella anciana, que fué la única persona que los recibió en su hogar. Estaban tan agradecidos con ella que no ambos no encontraban ninguna forma de regresar el favor. Ella explicó que todo estaba bien, no le debían nada, ella sólo lo hacía para ayudar. Más agradecidos no podrían estar con ella.

Ambos se encontraban en la terraza que daba al jardín, en la que Kuai volvió a saber de su identidad. Planeaban su ataque al Netherrealm y lo que necesitarían para el viaje. Sentados en los escalones de la terraza, reinaba la quietud y la calma, ellos seguían averiguando la forma de llegar a su objetivo.

-Podría transportarnos al Netherrealm- dijo Hanzo seriamente y manteniendo su vista en el lago del jardín, iluminado por la luna que brillaba sobre ellos -Pero puede ser arriesgado- terminó.
-¿Arriesgado?
-Hay muchas cosas posibles por las cuales podrías quedarte atrapado en Netherrealm. Ser capturado, que no pueda abrir un portal para que salgas... que me maten también sería una opción. O que te maten a tí o a ambos ¿por qué no?
-Eres muy pesimista en este tipo de cosas.- le decía Kuai al mismo tiempo que pasaba sus dedos por su cabello y lo desenredaba dándose pequeños tirones.
-No soy pesimista, sólo veo las cosas con más realismo... Tienes que ver el lado negativo de las cosas cuando se trata de un ataque.- Hanzo guardó silencio y volvió a pensar en qué más podrían hacer para continuar con su plan, o más bien empezarlo. Entonces vuelve a hablar:
-Aún no entiendo algunas cosas-
-¿Como qué?- le preguntó ella aún desenredando su cabello.
-¿Por qué te... cambiaría de sexo? Es algo que no me cabe en la cabeza...- Se encoje de hombros. Esa pregunta le incomodaba de cierta forma a Hanzo, sentía que era algo muy personal pero tenía la necesidad de saberlo. -¡Qué se yo!- ella dijo casi gritando, haciendo ademanes con su mano y sintiendo una gran confusión respecto a eso -La verdad ya no sé ni que esperar de ese maldito brujo...-
Y ambos guardaron silencio.

Hanzo tenía una breve idea sobre cuál sería la respuesta a ese gran dilema. No quería decirlo pero, de nuevo, sentía que era necesario. -Tal vez quería...- empezó a hablar pero se mantuvo callado, no quería volver a abrir la boca, no quería decirlo.
-¿Él quería qué?- preguntó un tanto molesta, volteándo a verlo y arqueaba una de sus cejas. Ella veía el rostro de su compañero, lo veía muy preocupado y pensativo, de repente él la miraba pero apartaba su vista muy rápido como si no quisiera ni verla a los ojos, como si estuviera avergonzado -¿Hanzo...?- le preguntaba levemente -¿Qué es lo que él quería de mi...?- ella se preocupaba también.
-Nada...- Hanzo bajó la mirada -Olvídalo, no es nada-
-¡No es cierto!- Ella empezó a alzar la voz -Sí sabes por qué me hizo esto, ¿cierto?-
-¡No! ¡No lo sé, Kuai! Yo solo...- Se sentía avergonzado, ya no quería mencionar nada. No terminó de hablar y se puso de pie, dispuesto a entrar de nuevo a la casa e irse a su habitación, tratando de terminar con un "Hablaremos de esto mañana" o "Me iré a dormir, después hablamos" pero Kuai se levantó y fué detrás de él, alcanzándolo y tomándolo velozmente por el brazo antes de que Hanzo abriera la puerta. -¿Lo sabes?- le dijo seriamente, tomandolo por los hombros y haciéndolo que volteara a verla a la cara.
-Kuai...- se quejó, tratando de darle una explicación.
-¿LO SABES?
-¡Es solo una idea, no estoy seguro!
-¡Entonces dímela!

Hanzo no habló por unos momentos, intentando evadir su mirada, hasta que por fin cedió a responderle: -Tal vez su plan no era matarte, después de todo-
-¿A qué te refieres?
-Kuai, no quiero decirlo- le apartó los brazos de sus hombros con lentitud, estaba tan avergonzado que se preguntaba "¿Por qué lo dije?" tantas veces como podía dentro de su cabeza. Dio unos pasos lejos de ella para después apoyarse en el barandal, le dio la espalda y se pasaba una mano por detrás del cuello, sintiendo una gran frustración. Kuai se sentía indignada de que Hanzo no le respondiera; ella quería una respuesta, una respuesta concreta. -¡Ya abriste la bocota, Hasashi! ¡Ya no te puedes echar para atrás!- Su voz se alzó tanto que hacía eco en todo el lugar y después vino de nuevo el silencio. -Si sigues gritando, vas a despertar a todo el pueblo...- le dijo Hanzo con mucha serenidad y aún seguía sin voltear a verla, eso la hizo enojar más y su blanco rostro parecía enrojecerse, apretando los labios y soltando bufidos. Rápidamente se acercó a Hanzo, hablándole sin obligarlo a que volteara a verla -¡No me importa si despierto a un maldito Oni! Vas a decirme lo que ibas a decir o te voy a...-
-¿Eres virgen?- Hanzo la interrumpió con esa pregunta que la dejó confundida y la hizo callar tan inesperadamente, no la entendió muy bien la primera vez ya que no la escuchó con claridad -¿Qué dijiste?- le preguntó, ya más tranquila pero aun así, alterada.
-Que, si alguna vez, ¿te has acostado con alguien?- Ella seguía sin comprender, no entendía por qué se lo preguntaba -¿Y a qué viene eso? ¿¡A ti que te importa!?- se sentía más indignada de lo que ya estaba casi queriendo blasfemar cosas que en su vida no había dicho nunca pero se contuvo. Hanzo la voltea a ver con un rostro serio al mismo tiempo que yergue su espalda y vuelve a hablar con calma -Sólo respóndeme ¿sí o no?-
-¿Por qué te importa tanto?
-¿Sí o no?- volvió a decir, pero lo dijo casi como si le estuviera gritando; la sorprendió tanto que la hizo sobresaltarse un poco y la puso más nerviosa. -P...pues no... Yo no...- titubeaba y apartaba su vista de los ojos sin color del hombre que la cuestionaba. -¿Por qué lo preguntas?- volvió a decirle pero Hanzo no le respondió hasta que dio un suspiro y su voz volvió a oírse una vez más:
-Solo quiero que relaciones mi pregunta con lo que te pasó... ¿qué crees que quiero decir con esto?-

Lo pensó por un buen tiempo y parecía no tener ni la más mínima idea de a qué se refería. Hanzo perdía más la paciencia y se cruzaba de brazos mientras esperaba una respuesta, suspirando y pasándose una mano por la cara. -¿Es enserio?- le decía molesto
-¡Tal vez tu sepas de estas cosas pero yo no!
-¿De qué diablos hablas? Mira, sólo relaciona estas tres cosas: Ser transformado en mujer; aparecer horas después en medio de la nada desnuda, golpeada y sin poder recordar nada; y que, probablemente, aún seas virgen- le decía con mucha frustración en su voz y contando con sus dedos cada suceso que le había pasado cuando la encontró.
-¿Probablemente...?- eso la dejó más confundida, ¿a qué se refería con eso?...
-¿Lo entiendes ahora?- le preguntó mirándola fijamente a la cara.

Volvió a analizar la situación y sintió que poco a poco la respuesta se aclaraba más y más. "Probablemente aún seas virgen" le resonaba en la cabeza como el eco de su voz en una enorme cueva, "...probablemente..." La respuesta se aclaró en su mente y sintió como si algo la hubiera golpeado muy fuerte y tan repentinamente. Su rostro se puso pálido y sus manos comenzaron a temblar, sintió un escalofrío recorriendo por su espalda hasta llegar a su nuca de tan sólo pensar en que, tal vez, habían abusado de ella estando prisionera en Netherrealm -¿Tú crees que...?- ella murmuraba, no quería creer la situación y sentía que el aire le faltaba en los pulmones. Fue a sentarse en los escalones de aquella terraza, colocando su cabeza entre sus manos y apoyando los codos en sus piernas, quedándose quieta y callada por un largo momento.

Viendo su reacción, Hanzo se acercó a ella para tratar de consolarla, se sentó a su lado en uno de los escalones y puso una mano en su hombro; ella lo miró tan fríamente al momento de tocarla que él rápidamente apartó la mano, no quería hacerla enojar. -Lo siento... fue solo una idea...-
-¡Una idea que no necesitaba saber!- le replicó y fuertemente lo empujó para alejarlo de ella, tanto que lo hizo caer dos escalones más abajo. Hubiera caído más abajo si no se hubiera agarrado de uno de los maderos que tenía el barandal, fue buena suerte para él.
-¡No es para que te pongas así!- le dijo mientras se ponía de pie -¡Tú me hiciste decirlo! ¿Querías saber mi idea? ¡Ahí está! ¡Eso te pasa por estar de necia!- Su enojo hacia Kuai era tal que sus ojos comenzaron a dar un resplandor amarillo como la luz del fuego y su voz parecía cambiar.
-¡Sí lo sé, fue algo estúpido!- ella decía cuando caminaba de un lado para otro pasándose las manos por el rostro, sentía sus piernas temblar lo cual hacia que su cuerpo se tambaleara un poco, casi como si fuera a caer. Se apoyó en una pared e intentó calmarse; cerró sus ojos y empezó a respirar muy lentamente, exhalando el aire por la boca e inhalando por la nariz, dejó caer su cabeza hacia atrás y se mantuvo así varios minutos. Al final pudo calmarse, abrió sus ojos y miró a Hanzo, quien ya se había calmado también y sus ojos perdieron ese resplandor amarillo.
-Lo siento- dijo Kuai con una voz ronca -Tienes razón, fui muy necio... no debí obligarte a decirlo.-

Hanzo la miraba con atención, con calma y apretando sus labios, caminó hacia donde estaba y se puso frente a ella, no dijo absolutamente nada y tan solo puso su mano sobre su cabeza y comenzó a revolverle el cabello -Tranquila, enana.- le decía entre risas -Fue solo una idea, ya te lo había dicho-
-Ya lo sé.- le dijo en voz baja y devolviéndole una pequeña sonrisa, apartándole toscamente su mano -¡Deja ya mi cabello!- le gritaba mientras se apartaba de él, dando risitas y lentamente dirigiéndose a la puerta de su habitación, volteó hacia atrás y le indicó que ya debía irse a dormir. Hanzo asintió con la cabeza y le dio las buenas noches. -Mañana hablaremos un poco más de nuestro ataque...- Hanzo le mencionó. Kuai asintió y entró a la casa, dejando a Hanzo afuera por unos momentos. Hanzo se volteó a ver el oscuro jardín iluminado sólo por la luna, apreciando cada detalle que ésta iluminaba. No pasó mucho tiempo cuando Kuai volvió a abrir la puerta y lo llamó:
-¿Hanzo?- le dijo con una voz tímida
-¿Sí?- él voltea a verla, algo sorprendido.
-No soy una enana...- y volvió a cerrar la puerta mientras sonreía.
-¡Bien por tí!- le dijo en voz alta y soltando carcajadas. No volvió a escucharla y se volvió a quedar solo. Las luces de la casa se apagaron y el silencio volvió a estar presente en el lugar.

---

El sol indicaba un nuevo día. Se tomaron toda la mañana para desayunar y prepararse para partir de la casa que les había servido de refugio durante estos días. Ambos volvieron a agradecer los servicios de la familia que habitaban la casa, en especial a la señora anciana. La señora no los dejó partir sin antes darles más comida para su viaje. Volvieron a agradecerles y se marcharon sin más. Ambos salieron del pueblo siguiendo un pequeño sendero de barro, cargando bolsitas con comida, agua, y medicinas. Hanzo se había puesto de nuevo parte de su uniforme, sólo llevaba ese fondo negro y sus botas con decorados amarillos, el resto -junto con su máscara- lo llevaba en las manos. En cuanto a Kuai, al no tener nada más que vestir, la anciana le había obsequiado una bata color azul. No estaba muy acostumbrada a usar ese tipo de vestimenta y eso le hacía sentirse un tanto incómoda, se quejaba continuamente acerca de que el lazo de la cintura estaba muy apretado, o que la tela se calentaba fácilmente con la luz del sol y un sinfín de quejas sobre sus piernas.
-¡Si no te gusta la ropa, entonces quítatela!- le decía Hanzo, pues ya estaba cansado de escucharla decir lo mismo una y otra vez; en ese momento solo jugaba, pero Kuai ya estaba empezando a fastidiarlo
-No pienso complacerte de esa forma, Hasashi...- le responde con seriedad
-Ah, sí... ¡Cuánto me gustaría verte desnuda en estos momentos! Me muero de ganas...- Ella no hizo más que golpearle el brazo con mucha fuerza después de devolverle una risa tonta y una mueca. -Eres un imbécil- le dijo en voz baja después de golpearlo. -Y tú más...- le respondió sonriente. Después de un tiempo de no dirigirse la palabra ninguno de los dos, Hanzo volvió a hablar mientras seguían caminando:
-Entonces, ¿cuál es el plan?-
-¿Debería haber uno? Podrías sólo llevarnos al Netherrealm e ir con Quan Chi y terminar con esto de una vez...
-¿No pensaste en lo que te dije antes?
-¿Acerca de que Quan Chi tal vez haya abusado de mí mientras estaba inconciente? ¡Ah, claro! Gracias por recordármelo...- y avanzó molesta a un lado de él, empujándolo y siguiendo de nuevo el camino, apresurando más el paso auqnue no tenía idea de a dónde se dirigía, ella sólo quería alejarse de él. -¡No me refería a eso!- El gruñó. Hanzo la siguió detrás intentando detenerla, tomándola por el hombro. -Me refiero a la posibilidad de quedarnos atrapados en el Netherrealm-
-¡Oh, cierto! Tus pensamientos negativos-
-No son negativos, es la realidad, ya te lo dije...- él respondió.
-Pues tu visión de la realidad es, sin duda alguna, totalmente negativa- le dijo al mismo tiempo que le retiraba la mano de su hombro.
-Tú no eres tan positiva, que digamos- respondió Hanzo.

Seguían caminando y discutiendo acerca de lo mismo varias veces, discutiendo de nuevo lo de la noche anterior, mientras el sol del mediodía les quemaba las cabezas, con muy pocos árboles que daban sombra para resguardarse de los rayos del sol. Kuai sentía que sus piernas no podían más, pues a pesar de que las heridas en sus piernas habían cicatrizado, el dolor en ellas todavía lo sentía y eso la hacía no poder soportar el caminar durante mucho tiempo como lo hacían en ese momento; pero aún así, ella se apresuró, lo más rápido que pudo, hacia la sombra de un árbol y se hechó de espaldas en el pasto. -¿Tan rápido te cansaste?- Hanzo le preguntaba desde lejos, puesto que Kuai había básicamente corrido hacia la sombra y lo había dejado atrás.
-No me gusta el calor- le decía Kuai desde donde estaba, tomando grandes tragos de agua de la cantimplora que llevaba amarrada a la cintura.
-No te recomiendo que te termines el agua ahora- Hanzo le dijo al momento de llegar a ella. -Quien sabe cuánto tiempo vamos a durar caminando sin rumbo alguno...- Ella dejó de beber el agua y se cubrió el rostro con uno de sus brazos, respirando profundamente y relajando el cuerpo después de caminar tanto. -Debe haber un río cerca, luego lo llenaremos- y volvió a beber agua
-¿Y si no hay?- le repuso él cuando se sentaba cerca del tronco de árbol.
-Le podemos decir a alguien que nos dé agua-
-¿Y si no encontramos a alguien?
-Tiene que llover en cualquier momento...
-¿Y si no llueve...?

Kuai se descubrió la cara, y lo volteó a ver, apoyándose sobre sus brazos, lanzándole una mirada seria y molesta, descubriéndolo tranquilo y mirando su kunai. -¿Ves lo que te digo? ¡Y después dices que no eres negativo!- ella reclamó, cerrando rápidamente la cantimplora y arrojándosela mientras estaba de desprevenido. Hanzo sólo dijo seriamente -Solo estoy...-
-..."Siendo realista"...- Kuai concluyó su frase imitando su voz de una forma burlona, cansada ya de tanto oír lo mismo -...Lo sé... Lo dijiste las últimas mil veces- Hanzo soltó una leve risa.

Un viento cálido comenzó a soplar muy fuerte, de repente, e hizo que varias hojas del árbol y ramas que se encontraban en el suelo salieran volando en varias direcciones. El cabello largo y negro de la chica ondeaba con el viento, pero no con tal gracia; el viento movía su cabello tan salvajemente que los mechones básicamente la golpeaban en la cara y por más que los apartara de su rostro, ellos volvían a desacomodarse y dar contra su cara. Las hojas y el cesped seco que volaba, caía sobre su cabeza, lo que la hacía que el desagrado hacia su cabello fuera aún más grande de lo que sentía antes. Eso fue lo último que pudo tolerar. Gruñendo y sosteniendo su cabello con una mano, se puso de pie y se dirigió rápidamente hacia Hanzo. -¡No soporto más!- exclamó -Saca una de tus espadas-
-¿Para qué?- Le preguntó aún sin voltear a verla -¡Solo hazlo!- volvió a decir, pero éste no le hizo ningún casi y seguía jugando con su kunai. Vio, entonces, que sus espadas estaban a un lado de él, rápidamente tomó una y se alejó lo más que pudo de él. -¡Deja eso!- le gritó y fue tras de ella. -¡Ven aquí, ahora!-

Kuai se sentó en el césped y se hizo una cola en pelo, poniendo la espada sobre sus piernas. Tomó su cabello con una mano y con la otra la espada, poniéndola debajo de su nuca y con el filo hacia donde estaba el cabello. No le importaba cómo quedaría el aspecto de su cabello, con tan solo tenerlo corto era más que suficiente. Comenzó a mover la espada de un lado a otro como si fuera una sierra, oyendo como el cabello crujía al cortarse, por suerte la espada tenía mucho filo y no tardaría en terminar de cortarlo. Ella seguía moviendo su mano hasta que con último movimiento, sintió que su cabeza se hacía más ligera. Miró el mechón de pelo recién cortado y dejó la espada a un lado. Se tocó el cabello para sentir si debía cortarlo más o dejarlo como estaba, aunque parecía que el resultado había sido satisfactorio para ella. Se revolvió el pelo y lo acomodó hacia atrás para quitarse el cabello del rostro, tomó la espada y se puso de nuevo de pie, dando media vuelta y regresando al árbol una vez más, sin dejar de mirar su cabello recién cortado, hasta que chocó con el cuerpo de Hanzo, que no estaba muy lejos de ella y Kuai no estaba sorprendida de encontrárselo. -Gracias- le dijo tranquila al mismo tiempo que le entregaba su espada y su mechón de pelo, y se alejaba de él dirigiéndose hacia el árbol. Hanzo miró ambas cosas, desconcertado, y la siguió hacia donde estaba. -¿Qué se supone que haga con esto?-
-Lo que tu quieras...- le respondía desde lejos y volvía a acostarse en el césped -...Sólo deshazte de él...-

No se le ocurría otra forma de eliminar el mechón de cabello que simplemente quemándolo, así que con la mano con la que lo sostenía hizo que el cabello ardiera en llamas, reduciéndolo solo a cenizas y dejando que estas salieran volando con el viento, y se limpió el resto de las cenizas en una de sus piernas. Dirigió su vista hacia Kuai y se dio cuenta que ésta se había vuelto a acostar en el césped, pero ahora boca abajo y con los brazos bajo su cabeza, sirviéndole como almohada. Se dirigió hacia ella de nuevo y se mantuvo de pie a su lado. -No podemos descansar más tiempo, debemos seguir antes de que se haga más tarde...-
le decía, pero Kuai no contestaba. Hanzo esperó una respuesta, un gemido o lo que fuera, pero ésta nunca contestó, como si se hubiera quedado dormida. -Me iré si no te levantas- volvió a decir, y como era de esperarse, ella no contestó.

Hanzo le empezó a dar unas leves patadas en el costado para que reaccionara, y ella tan solo gemía y se escuchaba un "Déjame en paz" y trataba de devolverle las patadas inútilmente, pero Hanzo no planeaba detenerse. Ya cansada de las patadas, se dio la vuelta y lo miró, justo cuando lo tomaba por la pierna y le gritaba -¡Deja de hacer eso!-
-¿¡Cómo piensas que vamos a seguir si tú estás dormida ahí en el suelo!?
-No estoy dormida, estoy pensando- y ella se sentó en el suelo cruzándose de piernas. Poco después él hizo lo mismo, soltando un gran suspiro al momento de sentarse -¿Qué es lo que piensas?- le preguntó Hanzo
-Es acerca de los portales...- le respondió -...Tenemos que buscar a alguien, además de tí, que nos ayude a mantener abierto uno si algo malo sucede.-
-¿Y alguna idea?-

Kuai suspiró después de guardar silencio un momento para pensar sobre ello, pues sabía que la idea no le agradaría a su compañero de viaje. Volteó a verlo, apretando los labios dándole una leve y tonta sonrisilla, como si le indicara con tan solo mirarlo, quién era la persona a la que se refería, puesto que él lo conocía muy bien. Hanzo no tardó en darse cuenta de quien Kuai quería hablarle, y el resultado fue simplemente lo esperado.
-No...- le respondió cuando agitaba varias veces la cabeza -No, no, no y mil malditas veces ¡No!-
-¡Es la única persona que conozco! ¡Nos pueden ayudar!
-Tú sabes bien que con ese Dios del Trueno no me llevo, ni con él, ni con ninguno de sus preciados Defensores... ¡Tenemos que encontrar a alguien mas!-
-¿Alguien más? ¡Es nuestra mejor opción!
-Podemos buscar a algún hechicero por éste lugar, o por algún lugar cerca o lejos de aquí...- Hanzo se puso de pié y se alejó de ella, sin decir nada, tan solo mirando a todas partes, pensando en ello y en el conflicto que había entre ellos dos, que hacía que no podían verse ni en pintura. -...cualquiera menos... Raiden...- terminó de hablar, diciendo aquella frase en voz baja.

Kuai se acercó a él y se puso enfrente suyo para tratar de negociar con él. -Tú y yo vivimos ahora en una tregua- le decía mientras se cruzaba de brazos -Yo puedo convencerlos, a él y a todos, que ya no eres más un enemigo...- guardó silencio para que dejara a Hanzo analizar bien la situación, hacerlo reconsiderar su idea. Tenía muy en cuenta los problemas que tenían respecto a Scorpion, y ellos, aún sabiendo que la alianza entre Quan Chi y él se había terminado y que éste lo buscaba y lo buscaría hasta el fin de los tiempos, lo consideraban, como quiera, como un enemigo de ellos. Pero Kuai sentía que odia cambiar eso con solo dialogar con ellos y convencerlos. Sus compañeros lo entenderían y sabía que estarían dispuestos a hacer cualquier cosa por él, incluso hasta aceptar a un viejo enemigo a formar parte de ellos. Kuai volvió a decirle con más calma a Hanzo: -Tú salvaste mi vida... y prometiste ayudarme a tener mi cuerpo de vuelta... Estoy segura de que ellos entenderán-
-¿Pero te creerán?- fue lo único que dijo durante toda la plática. Kuai sólo sonrió. -Deja tu realismo para después...- le dijo ella -...Además, no creo que perderemos nada en intentar...-

Hanzo parecía no tener más opción que aceptar, y así lo hizo, aunque faltaban dudas por aclarar.
-¿Cómo planeas convencerlos a todos? Si es que no nos matan al llegar...-
-No lo harán. Al único que tenemos que convencer es a Raiden. SI lo convencemos a él, convencemos a todos
-Sí... ¿pero cómo?
-Él sabrá que soy yo...- finalizó.

Hanzo no parecía muy de acuerdo con el plan de Kuai pero no había otra cosa más que hacer. -Nos transportaremos para ir a la entrada del monasteria en donde están...-
-¿Sabes dónde está?- le preguntó insegura, no tenía idea de que realmente supiera la ubicación exacta del monasterio.
-Es el que está en las montañas, ¿no?
-Pues... sí, ése es...-
-Entonces sí sé dónde es- le respondió y se dio vuelta para ir a recoger sus cosas, poniéndose su máscara y acomodando su armadura. Tomó las bolsas con proviciones y le arrojó una a Kuai para que la sostuviera, pero estaba muy distraída pensando en qué le diría a Raiden cuando lo viera, y si realmente lo reconocería en ése cuerpo, y al momento en que Hanzo le arrojó la bolsa, ésta la golpeó en el pecho y cayó al suelo, haciéndola reaccionar y salir de sus pensamientos.
-Espero que Raiden en verdad te reconozca...- le dijo mientras se acomodaba el cinturón y le daba la espalda.
-Sí lo hará...- le respondió con voz una voz segura. Hanzo extendió su mano y le indicó que la tomara, para poder transportarlos a ambos a la entrada del monasterio. "...Espero que sepa quién soy..." ella pensaba con gran preocupación.

-No te sueltes hasta que te diga- le indicó
-No voy a incendiarme, ¿verdad?- le preguntó temerosa.
-No te prometo nada- él reía por debajo de la máscara, hasta que una enorme llamarada los envolvió por completo, y tan rápidamente para, finalmente, desaparecer del lugar.

[FIN DEL CAPÍTULO 4]
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Re: Redención

Mensaje por Error Macross » Jue, 26 Feb 2015, 07:46

Noto a Kuai muy tranquilo del hecho de ahora ser una mujer (maldigo tu spoiler en face), mas aun teniendo en cuenta que aparentemente era virgen, y por ende seria raro que haya tenido contacto con un cuerpo femenino antes de esta vez, pero bueno, no es un capitulo en el qeu hayan pasado muchas cosas. Supongo que lo odias por la clara imagen mental que impregnas en la mente de todos, las he visto peores. Me pregunto si Chi tendra tentaculos.
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Re: Redención

Mensaje por Viseryon » Vie, 06 Mar 2015, 07:56

Podría publicar los siguientes 3 capítulos de un solo golpe, pero... quiero dejarlos con la tensión. (si es que la hay...)

Capítulo 5

Un estrepitoso sonido rompió el silencio del lugar, acompañado de un inmenso calor para finalmente aparecer ambos frente a la entrada de la Academia Wu Shi, oculta en las altas montañas y el denso bosque. La bola de fuego que los envolvía se disolvió, dejando sólo como rastro hojas chamuscadas y cenizas que flotaban a su alrededor. Ambos soltaron sus manos y apreciaron la inmensa entrada del lugar. La academia era rodeada por una inmensa muralla, frente a ellos estaba la enorme entrada la cual era una gran puerta de madera; tan inmensa y tan pesada, que podrían necesitarse varios hombres para abrirla. -Es aquí...- dijo Kuai en voz baja a su compañero que seguía contemplando los alrededores. No parecía estar impresionado. Siguieron el sendero hacia la entrada, y al llegar, justo a la altura sus caras, se encontraba una aldaba con forma de dragón que sostenía entre sus dientes de oro un enorme anillo que a simple vista parecía ser pesado. Y lo era. Hanzo la tomó y golpeó con fuerza, y con dificultad, dos veces a la puerta. Se quedaron esperando a que alguien respondiera a su llamado.
-¿Crees que ellos sigan aquí?- le preguntó Hanzo, después de estar callados por un buen rato al esperar.
-Deben de estarlo... no fue hace mucho que me marché de aquí...-
-¿Y hace cuánto fue eso?
-No sé... semanas... hace un mes quizás...-Y volvió a quedarse callada.

El silencio volvió estar presente entre los dos. Y seguían esperando a que alguien respondiera a la puerta. -Nadie nos abre...- dijo, casi empezando a impacientarse. -¿Estás muy segura que están aquí?
-Mucho...- respondió con seriedad -Tal vez no nos escucharon- Y tomó el anillo de la boca del dragón y golpeó tres veces más, lo hizo con todas sus fuerzas para asegurarse que esta vez pudieran escucharlos. Y de nuevo volvieron a esperar varios minutos más. Hanzo se hallaba apoyado en la puerta de madera, y su impaciencia crecía más con el pasar de los minutos, dando profundos suspiros y cruzándose de brazos, mientras Kuai se paseaba de un lado para otro frotando sus manos y rascándose la cabeza. -¿Qué nadie piensa abrir esta maldita puerta?- gruñía Hanzo, irritado, al mismo tiempo que le daba una tremenda patada a la enorme puerta
-Tal vez el guardia de la puerta dejó su puesto...- dijo la chica en voz baja, concentrada en sus propios pensamientos y en lo que podría ocurrir al momento de pasar ese gran umbral. No fue, entonces, hasta que empezó a sentir que una ráfaga de aire caliente le golpeaba el brazo derecho y volteó a ver a Hanzo que, para su gran sorpresa, estaba quemando la puerta, tratando de hacer un agujero suficientemente grande como para que ambos pudieran pasar. Kuai estaba tan sorprendida como furiosa, y fue directo hacia él para tratar de detenerlo. -¡No hagas eso! ¿Estás loco? ¡DETENTE!- le gritaba, jalándolo de los hombros para hacerlo retroceder, pero el fuego que salía de sus manos seguía carcomiendo la madera. Se detuvo unos momentos para dejar que el fuego debilitara la madera lo suficiente como para...

-¡Atrás!- le gritó Hanzo, y éste con gran fuerza, comenzó a golpear con sus puños la madera quemada, y ésta dejaba caer pequeños trozos chamuscados de madera todavía al rojo vivo. Saltaban chispas y ceniza por cada golpe que daba. Kuai lo miraba aún sin poder decir nada. Estaba sorprendida, era una idea buena pero bastante... salvaje. Los puños de Hanzo estaban en llamas y quemaban poco a poco la madera y ésta empezaba a ceder, abriendo paso a un pequeño túnel en él. Finalmente, después de un buen rato, Hanzo dio una patada a la madera chamuscada y derribó lo que quedaba de ésta para poder al fin pasar al otro lado. Kuai no podía creer lo que acababa de suceder, se quedó un momento con la boca abierta de la sorpresa y ni siquiera se dio cuenta, además de que estaba consciente de que esto les traería muchos problemas, estaba aliviada de que por fin habían podido entrar, de una forma no muy formal. Ella se acercó al recién hecho agujero en la puerta y vio que las orillas aún brillaban por el fuego; no quería más problemas por esto, así que puso su mano sobre la orilla del agujero y dejó que el hielo fluyera apara apagar el resplandor. No quería que el resto de la puerta terminara incendiándose por accidente, así que eso le pareció una excelente idea. Hanzo ya la esperaba del otro lado de la entrada, y después de cruzar el agujero, él solo la recibió, algo impaciente como siempre, diciendo: -¿Qué te tomó tanto?- pero Kuai solo respondió:
-Hay que buscar a Raiden ahora- y siguió el sendero empedrado con mucha prisa, yendo Hanzo detrás de ella.
-¿Estás molesta porque hice una entrada?
-No quiero hablar de eso ahora. Acabamos de llegar y ya empiezas a hacer tus destrozos aquí. No me sorprendería si te Raiden te llegara a dar algún escarmiento por eso...
-¿Mis destrozos? ¡De no ser por mí, nos habríamos quedado ahí afuera esperando por el resto del día... o incluso más tiempo!
-Bueno... ¡Pudiste habérmelo dicho antes!
-¡Habrías dicho que no!
-Conociéndote, lo habrías hecho de todas formas- y siguió su camino dejándolo atrás.

Kuai pasaba la mirada por todos lados, examinando el lugar, pensando en dónde podrían estar sus viejos compañeros. Siguiendo aún el sendero, los llevó más y más adentro de aquel lugar de entrenamiento donde se podía ver a los lejos los monjes que caminaban completamente ignorando su presencia y lo que había ocurrido antes, al llegar ellos, pues la puerta de entrada estaba muy alejada de ellos como para poder escucharlos... Por eso necesitaban un guardia en la puerta para recibirlos, pero desgraciadamente no estaba en ese momento... en ese preciso momento. El camino que seguían por fin había terminado y llegaron a donde Kuai esperaba encontrarse, por lo menos, a la mayoría de sus compañeros. Un área circular sostenida con muy gruesas cuerdas por cinco estatuas de diferentes guerreros, y bajo ellos, un pequeño manantial fluyendo con calma. En la arena con el sello del dragón en medio, estaban las personas que habían venido a buscar.
-¡Ahí están!- exclamaba Kuai, aliviada de poder encontrarlos. Aunque los observaban desde muy lejos, ella estaba lo bastante segura de haberlos encontrado. Se apresuró a ir hacia ellos, pero su acompañante la detuvo tomándola del brazo y guiándola hacia atrás de un árbol: -No puedes verlos ahora- le dijo en voz baja y con gran seriedad. Kuai, molesta, se soltó de él con un solo movimiento de su brazo.
-¿Por qué no? ¿Qué, acaso tienes miedo?- ella se burlaba
-No es eso... ¿Qué tal si te atacan? Más bien, si nos atacan...
-Sólo hay que hablar con ellos...- Pero se detuvo un momento para analizar la situación. Ellos no sabían que Scorpion había renunciado a servir a Quan Chi, no habían sabido de él desde hace mucho tiempo, las posibilidades de que los atacaran al momento de verlo a él a su lado eran demasiado obvias, así que eso hacía que Hanzo tuviera de nuevo razón. Kuai volvió a irritarse por eso, por supuesto. No hubo más remedio que pedirle quedarse ahí hasta que todo estuviera seguro.
-Te llamaré cuando sea necesario. Si ves que algo sale mal, vete. No sería bueno que te atraparan. No para ti.-
-¿Irme? ¿Estás segura?-
-Puedo cuidarme sola... digo, solo... Yo podré con esto.- Se tomó un tiempo para prepararse y enfrentar la situación, tomo aire y fue hacia ellos, sin mirar a atrás, mientras Hanzo la veía alejarse desde su escondite.

Los guerreros de la Tierra habían estado entrenando durante toda la mañana, varios de ellos desde muy temprano. Estaban todos: Los monjes shaolin, Liu Kang y Kung Lao, los agentes de las fuerzas especiales Jax Briggs y Sonya Blade, el oficial Curtis Stryker, el actor Johnny Cage, el chamán Nightwolf, la princesa Kitana y su mejor amiga Jade, pero en ningún lado se podía ver al dios del trueno. En ese momento unos se hallaban conversando entre ellos o viendo a otros luchar como parte de su entrenamiento, cuando entonces la voz aguda de Kuai se escuchó a lo lejos: -¡Liu Kang! ¡Sonya!- Los llamaba mientras se acercaba, agitando los brazos para llamar su atención.
-¿Quién es esa? ¿Cómo entró aquí?- Se preguntaban unos a otros entre murmullos. Kuai había llegado hacia el centro de la arena, donde sus compañeros se encontraban, tomando grandes bocanadas de aire pues no se había dado cuenta que en realidad había corrido hacia ellos por la emoción. Se tomó un momento para respirar y luego se incorporó. -Me alegra... encontrarlos aquí...- decía, todavía con dificultad.
-¿Se encuentra bien, señora?- le dijo Liu Kang, algo confundido, pero tratando de ser cortés con la desconocida.
-Estoy bien, gracias, pero eso no es problema ahora, necesito que me ayuden con algo, por eso los he venido a buscar...
-¿El guardia la dejó entrar?- el otro monje Shao Lin, Kung Lao, cambió de tema repentinamente con un tono severo en su voz, pero Kuai no supo que decir para responder a ello, evitó la pregunta lo más que pudo pidiendo que la escucharan, pero aun así las preguntas de todos comenzaron a invadirla y a ponerla nerviosa -¿Quién la dejó entrar? ¿Cómo entró aquí? ¿Quién es usted? ¿Por qué está aquí?- y muchas más preguntas que no dejaban que respondiera.
-Si por favor me dejaran hablar, con gusto les respondería ¡Pero no lo hacen! Responderé lo que me preguntan, pero todo a su tiempo.- Dijo sintiéndose algo impaciente y estresada por lo que sucedía. Las palabras que quería decir eran fáciles "Soy Sub-Zero, Quan Chi me transformó en mujer y necesito hablar con Raiden" Era muy fácil, más sin embargo las palabras no salían de su boca, es como si las palabras se atoraran en su garganta, temía que no fueran a creerle tan impresionante historia, no sabía cómo explicar lo sucedido, no sabía cómo explicar quién era su aliado ahora, no sabía cómo explicar quién era.

Tomó valor, tenía que decirlo ahora o nunca, el momento es ahora. Dio un gran suspiro para después comenzar a hablar:
-Yo solía ser su compañero...su aliado, antes de que me transformaran...-
-¿Aliado?- repitió Liu Kang aún más confundido -Nunca tuvimos un aliado parecido a ti- dijo Sonya Blade, poniendo sus manos en sus caderas.
-¿Y a qué te refieres con que te "transformaron"?- Preguntó Johnny Cage, muy curioso sobre el tema, después de limpiar sus gafas de sol con un pañuelo y volvérselos a poner.
-Díganos ahora quién es usted, señorita, y hágalo rápido o tendremos que pedirle que abandone este lugar- dijo Jax seriamente.
Kuai inhaló profundamente y por fin las palabras salieron de su boca: -Yo soy...-
-¡INTRUSOS! ¡INTRUSOS EN EL TEMPLO!- se escuchaban gritos desde muy lejos y varias campanadas se comenzaron a escuchar. -¡LE HAN HECHO UN AGUJERO A LA PUERTA! ¡INTRUSOS! ¡INTRUSOS EN EL TEMPLO!- gritaban los monjes, corriendo aterrorizados de un lado para otro. Kuai, entonces, supo que ya no había marcha atrás. Miró hacia los arbustos, pero Hanzo se había ido; "Al menos me hizo caso esta vez" pensaba. Después sintió como unas manos la tomaban con fuerza de un brazo, era Sonya quien la tomaba y la apartaba de los demás: -Tendrá que venir conmigo ahora, tengo varias preguntas qué hacerle...- le dijo.
-¡Sonya, por favor, tienes que escucharme! ¡Suéltame!- Kuai exclamaba, agitándose para poder liberarse de Sonya. -¡Quédese quieta!- le ordenaba, pero ella seguía luchando por liberarse, agitándose, tratando de quitar su mano de ella sin éxito. Fue entonces que Stryker tomó su macana eléctrica y le apuntó diciendo: -¡Cálmese y obedezca, no me obligue a disparar!-
-¡Stryker, soy yo! ¡Por favor, solo escúchenme!- la desesperación hizo que Kuai se saliera de control y empujó violentamente a Sonya, haciéndola caer, azotando en el suelo. -¡Muy bien, es suficiente!- exclamó Stryker, aun apuntando y estaba listo para dispararle a la intrusa, cuando un gran sonido los hizo estremecer y de entre las llamas, Scorpion salió y rápidamente tomó con fuerza la muñeca de Stryker, con la que sostenía el arma paralizadora, y doblándola hacia atrás lo hizo permanecer inmóvil. -Ni siquiera lo pienses- dijo Scorpion con una voz profunda y rasposa que hizo temblar al pobre oficial. El dolor ejercido en su muñeca, hizo que Stryker soltara el arma y ésta calló al suelo. Al notarlo, Scorpion atrajo su cuerpo hacia abajo y le dio un golpe en el estómago con la rodilla, dejándolo sin aire, y lo arrojó lejos de ellos.

Su rival había sido derribado y enfocaba su blanca mirada en él, intentó acercarse, tomando su kunai, pero un chasquido lo hizo reaccionar y miró hacia un lado. Sonya lo estaba apuntando con el arma de su brazalete. -Un movimiento en falso, y dile adiós a tu maldita cabeza... Suelta el arma- Scorpion se quedó inmóvil, y miró a los demás que estaban frente a él. Miró a todos y a cada uno de ellos, se veían listos para cualquier cosa que el hiciera, cualquier movimiento, cualquier ataque, pero entonces... Hanzo dejó caer su arpón. Hubo silencio por un momento. Nadie esperó que él se rindiera tan fácilmente. Sonya lo pateó detrás de las rodillas, obligándolo a arrodillarse, y sin dejar de apuntarlo con su láser. -Ahora responde. ¿Qué están haciendo aquí y cómo dieron con éste lugar?-

Hanzo no habló por un instante. Miró por encima de su hombro y vio a Kuai, intentaba no parecer asustada pero se veía en sus ojos. Volvió la vista hacia abajo y dijo en voz ronca: -Les diré. Pero primero déjenla ir... ella es sólo una aldeana que secuestré para distraerlos...- Las miradas se posaron inmediatamente sobre Kuai, desconcertada por lo que acababa de decir, pero eso no era todo:
-Quan Chi me ha enviado para destruirlos, éstas son sus órdenes. Pero sé que no tengo ninguna oportunidad de ganar contra alguno de ustedes. Si van a aprisionar a alguien, ése seré yo... Esa mujer de ahí es inocente, y será mejor que la devuelvan con su familia...- Volvieron a quedarse en silencio, analizando toda la situación. -¿Pero a qué se refería con que "era un aliado nuestro"?- preguntó Liu Kang
-Era una distracción, los mantendría confundidos por un buen rato, así yo atacaría por sorpresa...-

Todos miraron a Kuai otra vez, y Sonya preguntó: -¿Todo eso es cierto?- Kuai miró a Hanzo y éste de vuelta, casi diciéndole con la mirada que aceptara la mentira y saliera pronto de ahí. Pero...
-No.- dijo Kuai en voz alta
-Sí, lo es.- corrigió Hanzo seriamente
-¡No! ¡Está mintiendo!-
-Ya no es mi prisionera, déjenla ir- insistía
-¡Ya no quiero huir más, Hanzo! ¡Estoy harto de huir! Quan Chi me llevó al Netherrealm y me transformó, no sé por qué fin. Yo no soy su prisionera, él me encontró en el bosque y me ayudó a sanar mis heridas. El dejó de trabajar para Quan Chi desde hace mucho tiempo.- Se detuvo un momento para ver la expresión de todos, que seguían confundidos e impresionados por lo que acababa de decir sobre Scorpion. -Yo soy su antiguo compañero, Sub-Zero, y he venido aquí para pedir su ayuda, ¡no para asesinarlos!-

No decían nada. Se miraban unos a otros inseguros, esperando que alguno de ellos dijera palabra alguna, algún comentario, un gruñido, lo que sea. Kuai tragó saliva y se aclaró la garganta. -¿Dónde está Raiden?- preguntó.
-¿Cómo puedes probar que eres Sub-Zero, realmente?- preguntó Stryker, quien se había incorporado y vuelto al grupo reunido alrededor de los intrusos, aun adolorido por los golpes que Scorpion le había dado.

Kuai miró a su alrededor. Querían una prueba y la tendrían. Localizó con la vista un árbol de flor de cerezo no muy lejos de ellos; ambas manos comenzaron a irradiar una luz blanca con destellos azules, humo empezó a surgir de ellas. Lentamente acercó ambas manos a su pecho, formando una esfera de luz blanca entre sus manos, bajó sus brazos a la altura de su cintura sin romper la posición de sus manos, y finalmente, con un movimiento rápido, dirigió sus manos hacia adelante, abriéndolas de par en par juntando sus muñecas, logrando así que la esfera de luz blanca saliera proyectada directamente hacia el cerezo, y al impactarse en él sus ramas comenzaron a crujir y a ser lentamente sepultadas sobre la escarcha y el hielo.

Boquiabiertos se quedaron observando el árbol congelado por unos instantes. Su escepticismo ahora quedó a un lado después de esto. -¿Algo más?- anunció Kuai en voz alta cuando se cruzaba de brazos. Todos comenzaron a balbucear, los habían tomado por sorpresa. Kuai ayudó a Scorpion a ponerse de pie, y al poco tiempo después ya estaban los dos rodeados por el grupo de guerreros que los invadían con varias preguntas y, por supuesto, las cuestiones sobre el por qué Quan Chi le había hecho esto no se hicieron esperar, y no hubo respuesta ya que ni siquiera ella la sabía. -Antes de que hagan más preguntas, les pido por favor que de ahora en adelante no le hagan daño a mi… compañero de viaje…- dudó por un momento al decir lo último, no sabía cómo referirse realmente a él. Los demás, después de una larga discusión sobre si Scorpion había realmente renunciado a la servidumbre de Quan Chi, el juró ante todos y declaró lealtad a ellos, pero solo hasta que se haya cumplido la misión que tenían en mente.

Kuai volvió a preguntar por Raiden una vez más, pero no pasó mucho tiempo cuando un estrepitoso ruido resonó en los oídos de todos, y un haz de luz centelleó entre ellos, cómo un relámpago. De ésa luz salió la persona que ellos buscaban desde que llegaron, el dios del trueno se había presenciado ante ellos. -Creo haber escuchado que alguien me buscaba- dijo con su potente voz, rápidamente posando la vista sobre Kuai y Hanzo. –Lord Raiden.- dijo Kuai al mismo tiempo que se arrodillaba rápidamente al sentir su vista sobre ella, poniendo un puño en el suelo y apoyándose difícilmente sobre una de sus rodillas, puesto que el vestido que llevaba puesto no dejaba que sus piernas se estiraran lo suficiente. Sin embargo, Hanzo, se mantuvo de pie y alejó su vista del dios del trueno, y aunque su rostro estaba cubierto por una máscara podía notarse aun así que la expresión en su cara no era nada más que desprecio. Kuai levantó la vista y miró a su compañero, esperando un algún gesto de respeto hacia Raiden, pero algo dentro de ella sabía que eso no iba a pasar, conociéndolo bien, así que no quiso esperar más tiempo ya. Se incorporó nuevamente pero antes de dirigirle la palabra a Raiden éste comenzó a hablar primero.

-Veo que traes compañía- dijo al ver a Hanzo.
-No es peligroso, ya no lo es. Él me ayudó cuando estaba herido y solo. Creo que le debo algo.-
-Me impresionas, Scorpion.- dijo el dios del trueno –Una buena acción viniendo de ti es algo inusual…- Hanzo le lanzó una fría mirada –Sólo hice lo correcto, Raiden. Aunque si hubiera sabido quien era en realidad no habría dudado en dejarlo ahí a que se lo comieran los lobos.- dijo con una voz rasposa y profunda, Kuai se estremeció por lo último pero no dijo nada.
-¿En serio?- preguntó Raiden poniendo una leve media sonrisa en sus labios y arqueando una ceja
-Sí.- respondió Hanzo cortante.
-Después de oír a Sub-Zero sobre lo que hiciste, se me hace ahora muy difícil creer que realmente lo habrías abandonado sin dudarlo un poco…-
-No me conoces, dios del trueno. Es más, hubiera sido piadoso al tan solo matarlo para que dejara de sufrir…-
-Pero no lo hiciste.- Y Hanzo guardó silencio. Kuai estaba un poco aliviada que alguien por fin pudo haberle cerrado la boca a Hanzo, se estaba empezando a sentir un poco nerviosa por las cosas que decía, y casi empezaba a dudar de él al tenerlo como compañero. Pero luego recordó lo que pasó en aquella casa en la aldea, cuando descubrió quién era realmente cuando ella recuperó la memoria, tuvo la oportunidad de matarlo tantas veces pues estaba demasiado débil como para luchar contra él, pero no lo hizo; se quedó con ella hasta que sus heridas sanaron, hasta que pudo caminar más o menos bien, hasta que recuperó la mayoría de sus memorias, él se quedó junto a ella y le ayudó… y seguía ayudándola. Su confianza poco a poco volvía a crecer entonces al acordarse de aquello. Hanzo sólo decía esas cosas para parecer temible y cruel como lo habían conocido los Defensores.

-Discúlpelo, Lord Raiden…- Kuai comenzó a hablar en voz baja y tímida -… Creo que aún no capta la idea de que ustedes ya no son enemigos…-
-No te dirijas a mí como si fuera un animal, Kuai.- súbitamente Hanzo interrumpió y comenzó a acercarse a ella al mismo tiempo que ponía una mano en su hombro que poco a poco iba apretándola. -¡Aléjate de mí!- le reclamó Kuai y se apartó de él rápidamente
-¡Yo no soy un animal, Kuai! ¡No lo soy!- Hanzo insistía. Sus ojos volvieron a tener ese horrible resplandor amarillo.
-¡Entonces deja de comportarte como uno!- le gritaba, y una de las manos de Kuai comenzó a tornarse de hielo otra vez, al cerrar su puño.
-¡SUFICIENTE!- exclamó Raiden haciendo que su voz resonara e hiciera eco a su alrededor, ambos se volvieron hacia él al oírlo. –Si en verdad son aliados, entonces ambos tendrían la decencia de comportarse como tal.- Pausó un momento y se dirigió a Hanzo –Sé que yo no soy de tu agrado, Scorpion, y tú tampoco me simpatizas… es más, no eres del gusto de ninguno de nosotros… pero si has ofrecido tu ayuda a nuestro compañero entonces deberías mostrar más respeto ante nosotros y más para tu nuevo compañero; no deberías alardear, mucho menos frente a él, el cómo lo habrías asesinado si hubieras tenido la oportunidad en el momento en que lo encontraste vulnerable. Kuai lo ha dicho ya, no somos tus enemigos, entonces tú tampoco lo eres, así que no te trataremos como uno… y esperaremos, si los dioses lo permiten, a que el trato sea mutuo.- De nuevo guardó silencio y ahora se comenzó a dirigir a Kuai –En cuanto a ti.- dijo –Scorpion también tiene algo de razón, él no es un animal salvaje al que estás por domar, y por el mismo hecho de que ahora es un aliado… TU aliado… hay mayor razón para guardarle respeto. Si de ahora en adelante todos trabajaremos unidos, como un buen equipo, eso es lo único que podrá sacar todo adelante. Respeto. Así que si van a luchar a muerte por sus diferencias, será mejor que vayan a desahogarse fuera de ésta academia.-

Los dos se lanzaron una rápida mirada. La respiración de Scorpion era lenta y profunda, tratando de calmarse después de la intervención que Raiden había hecho; por otra parte, Kuai se mordió los labios y aflojó sus puños haciendo desaparecer poco a poco el hielo de sus manos, así como Scorpion había podido hacer desaparecer el resplandor amarillo de sus ojos blancos. Kuai se apartó el cabello de la cara y puso los mechones de pelo detrás de su oreja para después soltar un gran suspiro. –No creo que sea necesario sacarnos de aquí.- dijo después de una pausa –Lo lamento.-
-¿Y qué hay de ti, Scorpion? ¿Algo que tengas que decir?- dijo Raiden. Hanzo lo miró, siempre con el ceño fruncido –Creo que pude haber sido algo rudo con ustedes…- dijo en voz alta.
-¿Algo?- dijo Stryker, aun acariciando su estómago por el golpe.
-¿Quieres ver realmente qué puedo hacer? ¡Te puedo romper el…!-
-¿Qué te acaban de decir?- Kuai interrumpió al mismo tiempo que le daba un pequeño golpe en el brazo. –Claro…- dijo ya más calmado después de pensarlo un poco -…lo siento- aunque la última frase pareció que era más un balbuceo, pero finalmente lograron entenderlo.
-Bien.- volvió a hablar el dios del trueno –Ahora que las cosas están más tranquilas, será mejor que entren al templo principal, así podremos hablar de los planes que tienen y veremos en qué podemos ayudar.-
-Y será mejor que yo me vaya un momento a la enfermería, ese golpe que me diste estuvo algo fuerte… realmente no lo esperaba…- decía Stryker tomándose el vientre y miró a Scorpion de reojo, para finalmente irse a paso lento hacia donde se encontraba la enfermería. –Sí… también lamento eso…- respondió Hanzo llevándose una mano detrás la cabeza.
-Lo dudo. Los alcanzo después chicos.- y se fue alejando poco a poco de ellos
-¿No necesitas ayuda?- le gritó Kung Lao algo preocupado
-¡Estoy bien, yo puedo solo!- y se desapareció en una vuelta en el camino.

Todos en grupo se dirigieron al templo principal, pero entonces Hanzo, quien iba al final de todos llamó a Kuai para hablarle un momento. –Lamento también lo que pasó ahora, creo que debo controlar esos ataques de ira…-
-Sí, eso sería lo más adecuado- le respondió con seriedad. Hanzo se le quedó viendo y arqueó una de sus cejas, al parecer esa no era la respuesta que él esperaba por parte de ella. -¿Es todo?- le dijo de nuevo. Ella suspiró desesperada –No, no lo es… creo que también te debo una disculpa. Claro que no eres un animal. Puedes ser un poco bestia a veces pero creo que eso es diferente.- Hanzo lanzó una pequeña risa –Supongo que sí- le respondió, sonriendo levemente detrás de su máscara.
-¿Todo perdonado?- Sonriente, Kuai le extendió su mano, pero Hanzo la miró por un momento como si estuviera dudando en hacerlo, aunque no era así.
-Creo que eso debería preguntártelo a ti…- le dijo finalmente al mismo tiempo que estrechaba su mano y le dio un fuerte apretón, lo cual hizo que Kuai se apartara de prisa y diera un pequeño alarido. -¡Ay! ¡Cuidado!- dijo mientras se acariciaba su mano
-¡Lo siento! No recordaba que todavía tenías esa quemadura…-
-Bueno, ahora lo sabes… Hay que ir con los demás para hablar sobre lo del Netherrealm…- Y ambos se dirigieron hacia allí.

[FIN DEL CAPÍTULO 5]
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Don't turn your back... or expose your neck...

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