Un Destino Diferente

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Error Macross
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Error Macross » Vie, 18 Sep 2015, 04:20

No se porque pero me perdi bastante, supongo que no me acordaba muchas cosas de lo pasado (vendria bien un resumen ahora que parece que estamos llegando al final), tal vez me parecieron muy rapidas algunas situaciones, estan bien que sean Dioses, pero desintegrar a Kotal Kanh en un haz de luz y luego derrotar asi a Liu, me parecio algo facil.
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Acero_12
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Sab, 26 Sep 2015, 07:51

¡Hola! Dejaré el capítulo 21. Vaya uno a saber cuando tenga listo el 22. Éste es un capítulo de transición, donde se explican algunas cosas y dejo otras para el capítulo que viene.

Cualquier duda pueden plantearla.

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Capítulo 21: La Reunión Sagrada.

Todos se encontraban allí, mirándonos a ver que les íbamos a decir. He de reconocer que hacía muchos años no me pasaba esto.
Me miraba con los demás; ninguno sabía exactamente que decirles. Iba a ser duro explicarles que la gran mayoría moriría en dos guerras, las cuales eran ésta y otra más.
Observaba a cada uno de ellos y me daba cuenta de algunos detalles muy importantes: noté a dos guerreras impregnadas con el aura del Falso Rey Dragón, y a otra con intenciones oscuras en su mente. Decidí obviar estos detalles, luego se descubriría todo. Pobre Gianfranco, va a sufrir mucho.
Shezade amarró su largo cabello oscuro. No puedo negar que mi amiga es hermosa en verdad, pero bueno, mi Caroline es más linda. Rentaro me mira como diciéndome que disimule la mirada de retrasado que tenía. Cambié la vista a un porte más serio y decidí observar a los humanos. Tenía Cyrax y Surikizu dialogando por un lado; luego estaban Magnus, Andrae, Rita, Samael, Arbiter, Aaron, Moro, Attom y Daisy por otro. En una tercera punta, los monjes shaolin hablaban con las edenianas. Los ex Lin Kuei y Scorpion hablaban en otra zona. Parecían pequeños grupos divididos entre sí, pero que podrían cooperar en equipo. Me estiré un poco, sonando mis huesos levemente. Tomé aire y le hablé a todos los presentes de una vez.

—Como verán, jóvenes; ustedes son la esperanza de Tierra 2. Shao Kahn es un guerrero que ha derrotado a Shinnok y legalmente ha ganado el torneo de Mortal Kombat; por ende, su voluntad puede cumplirse.
—¿Cuál es su voluntad? — preguntó Surikizu.
—Joven niña DJ, su objetivo es anexar todos los mundos Outworld. Puede anexar la Tierra, pero gracias a Liu Kang y Raiden, tiene un veto que le impide hacerlo, a menos que los desafíe a un torneo mortal en Outworld.
—Muy bien, vamos allá y acabemos con él — habló Liu Kang con decisión.
—No es tan fácil como crees, monje. ¿Sabes por qué has llegado hasta aquí sin mucho esfuerzo? Gracias a mí ha sido. Deberías dejar de creer que eres invencible, Liu Kang. Hay guerreros que superan tus poderes con creces.
—Yo soy...
—"El Campeón del Mortal Kombat" sí, lo sé; también lo fueron Goro y Gran Kung Lao. ¿Dónde están ellos? Uno en el Paraíso y el otro como un zombi. Es un consejo, monje — le dije con seriedad.
—Es muy parecido a Rentaro en su juventud — expresó Miguel Ángel, mientras veía a las mujeres del equipo.

Decidí explicarles la situación en la que estaban metidos y que íbamos a hacer, pero antes, un comentario me inundó de nostalgia.

—Cartago, un hermoso lugar que siempre quisé conocer. Me cuesta creer que éste imperio tenía un mejor sistema de drenaje que nuestro país... con dos mil años de diferencia — el comentario de Magnus no sólo me hizo reír a mí, sino a todos mis amigos también; paramos de reír y miramos al joven.
—Es porque Cartago tenía la tecnología de Outworld, la cual era más avanzada que la terrestre en ése tiempo — le explicó Rentaro —. Se nota que eres inteligente, Magnus; notasté que Cartago tiene mejor sistema de drenaje que Argentina — noté que el comentario de Rentaro cayó mal en Andrae, por alguna extraña razón.
—Ignora al comunista de por acá — comentó Rita.
—¿Comunismo? No puedo creer que tengamos a comunistas aquí — expresó Caroline con gran desagrado.
—Seguro hay católicos, judíos y/o musulmanes, ¿no? — cuestionó Shezade, recibiendo algunas afirmaciones —, bien, les contaré algo: todas sus religiones son falsas.

La impresión de muchos fue evidente. Decían que nosotros fuimos creados por un Dios y toda esa mierda típica. Miré a todos y decidí relatarles de donde salieron las mitologías y cosas por el estilo.
Todo comenzó en la India, donde Shaka alternaba lugar junto a su amada Sudáfrica. Éste engendró a aquellos que luego serían conocidos como los Dioses del Hinduismo.
Cada uno de nosotros fue engendrando a los Dioses Menores, quienes se fueron encargando de las zonas en la que los dejábamos. Como nadie sabía de nuestro poder, tomaron a los Dioses Menores como creadores de todo y hasta se creían los cuentos que algunos de ellos les contaban. Por eso existe la religión, simplemente fue porque algunos hijos nuestros no sabía mucho de nosotros; gracias a nosotros, Raiden y los demás les han dicho la pura verdad.
Desgraciadamente, muchos Dioses fueron muriendo en Mortal Kombat, aunque los Dioses Olímpicos murieron en Cartago.

—¿Guerras Púnicas?, ¿cómo que murieron en las Guerras Púnicas? — preguntó Magnus, absorto.
—Ya te cuento — respondí.

Hace más de dos mil años, Shao Kahn hizo alianza con el Imperio Cartago, quienes traicionaron a la Tierra y decidieron brindar información sobre los Dioses Olímpicos, con tal de eliminarlos. Si bien los Dioses Olímpicos murieron en las Guerras Púnicas, se eliminó a los Cartagos para siempre, pudiendo salvar a la Tierra. El precio fue elevado, pero ello salvó al mundo... por esa ocasión.
Pareciera una broma, pero los otomanos siempre estuvieron en contra de la Tierra. Se aliaron y alían a Shao Kahn y sus fuerzas oscuras. Como Roma fue desintegrada por los tontos hunos y ése estúpido de Atila, tuvimos que arreglarnos con otros guerreros: los Dioses del Shintoísmo.
Raiden y sus muchachos nos dieron una mano muy importante cuando Bizancio cayó en manos de esos cochinos otomanos. ¿Saben por qué cayó El Imperio Bizantino? Se los diré: Kahn venía ganando nueve torneos y esos idiotas turcos fueron influenciados por Shang Tsung y Shao Kahn, quienes les ofrecieron dominar la Tierra si destruían Constantinopla y el Imperio Bizancio, el cual fue dejado de lado por esos malditos españoles. ¿Qué ocurrió? Baraka y sus hombres se infiltraron en la entrada de
Constantinopla, y con ayuda de Goro, estos pudieron destruir el muro que evitaba la entrada otomana. El resto es historia conocida: Constantinopla pasó a ser Estambul y aún sigue en dominio de esos traidores.

—Entonces nosotros somos los buenos — aclamó Jax, besando la bandera estadounidense en su bolsillo.
—No exactamente, señor Briggs — respondí —. Los países que son cabecillas en el mundo están influenciados por la religión, cosa que Shinnok utilizaba para dominarlos. Ellos no saben la realidad y no entienden de que están hechos. Creen que fueron monos evolucionados por el proceso, cuando fueron modificados por los saurios de la Tierra.
—¿Saurios? — preguntaron los tres de dicha raza.
—En efecto, Syzoth, Malena y Ardarghek — habló Rentaro —, su raza no está extinta. Es más, en Edenia hay algunos refugiados. Luego tendrán tiempo de unirse a ellos, pero ahora los necesitamos concentrados en esto — comentó mi amigo chino; ellos asintieron.
—Ya entiendo — dijo Magnus —; los otomanos tuvieron su decaída en el descubrimiento de América, ya que nadie iba a la India por bienes y especias; las buscaban en América de hecho. Si entiendo bien..., ¿los otomanos cayeron por qué Gran Kung Lao ganó Mortal Kombat? — cuestionó.

Sonreí y asentí con la cabeza. Les dije que sí, Magnus había dado en el clavo. Últimamente, los otomanos han querido recuperar el poder de todo con "Al Qaeda", cosa que mucho no les viene funcionando por la lucha de religioenes.
Decidí no contarles más del asunto. Fuimos al grano con los muchachos, diciéndoles que la mayoría debería de quedarse en la Tierra, porque Shao Kahn pidió que algunos vayan a Outworld.

___________________________________________________

En los bosques de Cartago, un hombre de cabello rubio apareció en frente de los guerreros de la luz. Estos no entendieron quien era, aunque los Elder Gods lo descubrieron al momento. El problema fue que algunos humanos también lo notaron.

—¡No te saldrás con la tuya ésta vez! — exclamó Magnus, arrojando dos bolas de trueno, las cuales evadió.
—No sé como estás vivo..., ¡pero llegó tu fin! — la amenaza de Andrae siguió a que éste arroje su bumerán al rubio, quien pudo esquivarlo sin muchas dificultades.

Nightwolf arrojó sus hachas como bumerán y Smoke creó una correntada de humo dirigida a éste. El joven no sólo esquivó ambos ataques, sino que también tuvo tiempo para esquivar las balas de la AK-47 de Daisy, quien lo detectó también.

—¡Suficiente! — gritó —. ¡Flamas del Purgatorio!

Una llamarada derrotó a los cinco guerreros, quienes fueron curados por el mismo humano que había aparecido. Misteriosamente, éste miró a los Dioses Antiguos, quienes sonrieron al ver quien era.

—Parece que volviste a tu verdadera forma, Sho — dijo la morocha, acercándose y dándole un beso en la mejilla derecha.
—Curioso, pero cierto. ¿Me extrañaste, nena? — preguntó éste, besándola en los labios con suavidad —, estoy feliz de verlos a todos — dijo.
—Hace milenios que no tenías tu verdadero rostro, Sho. ¿Por qué esa forma de nuevo? — cuestionó el negro del equipo.
—Shaka, es fácil deducirlo: Shao Kahn al "asesinarme", sólo separó mis partes. La parte malvada deberá estar en otro universo, pero mi parte buena recaló en Tierra 2.
—En retrospectiva, vuelves a ser el Sho de antes — acotó Miguel Ángel; su amigo asintió.
—Muy bien, iré a Outworld. Enfrentaré a Kahn y traeré aquí su cabeza.

Antes que sus amigos pudieran pararlo, Sho creó un portal que lo envió hacia Outworld, sin dejarlos oponerse a sus amigos. Por alguna extraña razón, ellos suponían que Shao Kahn podría matarlo, pero al no serlo él, ¿quién podría serlo?
Mientras los Dioses Antiguos pensaban, Miguel Ángel se acercó ante los guerreros del bien y decidió dividirlos en dos equipos. Éste no lo pensó mucho y diagramó quienes irían a luchar y quienes no.
Miguel Ángel decidió que Magnus, Liu Kang, Kung Lao, Savage, Daisy, Samael, Rita, Johnny Cage, Mileena, Kintaro, Reptile, Baraka, Ermac, Bi Han, Sareena, Scorpion,Sonya, Jax y Kitana irían a pelear a Outworld. ¿Los demás? Deberían de quedarse en la Tierra, por si algo llegase a ocurrir.
Los Elder Gods decidieron que se quedasen en Cartago a entrenar unos días; luego volverían por ellos y los llevarían a donde estaban radicados, la casa de Johnny Cage.

______________________________________________________

Outworld, un mundo donde la desolación reinaba. Allí llegó Sho Innokuze, más específicamente, al Coliseo de Shao Kahn, donde había derrotado con suma fácilidad a todos los guerreros de éste.

—Kahn, te desafío a combatirme en Mortal Kombat. Tú contra mí; veremos quien logrará ganar ésta vez — expresó con suma confianza.
—Ésta vez me aseguraré de matarte — comentó Kahn, haciendo aparecer su martillo.

La revancha de Mortal Kombat había iniciado; sin embargo, Kahn podría recibir una ayuda un tanto… inesperada.
Raiden se había presentado junto a Argus y Fujin. Consigo, estos traían sus armas —Raiden tenía un bastón, Fujin una espada y Argus un hacha —. Shinnok simplemente observó a los cuatro guerreros y les hizo la indicación de que lo atacasen y matasen… si lo logran tocar.

—¡A pelear!, ¡Trueno Diamante!
—¡Colisionador de la Muerte!
—¡Huracán Uránico!
—¡Rayos de Edenia!

Raiden creó una esfera gigante color celeste; Shao Kahn golpeó el suelo con su martillo, saliendo una flecha disparada de éste; Fujin creó un tornado con sus piernas, el cual tenía uno extraño color verdoso; y Argus creó una infinidad de nubes arriba del rubio, cuyos choques formaron centenares de rayos dirigidos al joven guerrero.
Los ataques dieron de lleno en Shinnok, sin embargo, algo había pasado. Shinnok estaba intacto, como si no hubiese sido afectado. El joven eructó y decidió estirarse un poco, mirando al cuarteto de guerreros con una sonrisa maliciosa.

—¿Ustedes creen qué esos ataques de nenita chiquita podrían hacerme algo? — preguntó —. Esto es un ataque de verdad. ¡Furia de Leviatán!

Alrededor de Shinnok, cientos de bolas de fuego comenzaron a formarse. Éstas bolas poseían tonalidades rojas, amarillas y azules. Todas comenzaron a impactar en el cuarteto de guerreros, quienes a duras penas estaban esquivando los golpes de Shinnok, Algunas impactaron en estos, haciéndolos revolcarse en el suelo para apaciguar las extrañas llamas.

—¿Qué pasa?, ¿les dolió? Pero si apenas comenzamos. Que lástima.
—Ése maldito es más fuerte que en el Infierno — bramó Kahn.

La incertidumbre bloqueaba a Shao Kahn. Pero no era el único; ya que todos pensaron que Kahn lograría eliminarlo, sin embargo, no fue así y Shinnok estaba intacto, revitalizado y hasta más fuerte.
¿Qué fue lo que ocurrió? Es algo que estarían a punto de saberlo.

Fin del Capítulo 21.

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Error Macross » Jue, 01 Oct 2015, 00:28

Es medio quilombo comentar un capitulo que lei hace casi un dia (se me cayo el internet cuando iba a postear), pero bueno, a ver que sale. Del capitulo me gusto bastante todo el concepto historico, y como relacionas ciertos eventos de la historia real con el universo MK, un poco simple, pero el propio personaje que lo explica deja claro que es lo suficiente como para que se den una idea (creo que hasta daria para otro fic).

No mucho mas para comentar, me gusto la pelea con Shinnok, este se vio bien zarpado, como me gusta verlo al personaje.
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por The Shaolin Nun » Mié, 14 Oct 2015, 03:54

WOW, muy interesante el capítulo. La historia de Shao Kahn y Cartago estuvo muy buena. Me gusta el "equipo" que irá a luchar en el Outworld; ya veremos cómo les va. Al menos los otros se quedan en la Tierra. Por otra parte el final se quedó con bastante suspenso; de plano Shao Kahn ni le hizo cosquillas a Shinnok. Muero por ver qué pasa en ese duelo.

¡Muy buen episodio!
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Mié, 09 Dic 2015, 05:28

¡Hola!, ¿cómo les va? Después de tres meses, vengo a actualizar Un Destino Diferente. Días duros, pero prometo actualizar más seguido ahora que estoy de vacaciones. Trataré de ir actualizando como se debe.

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Capítulo 22: Promesas, Descubrimientos y Traición.

Ha pasado un año desde el torneo de Shinnok. Ése fue el tiempo que Shao Kahn dio a los terrestres para prepararse y luchar contra él. Sin embargo, ¿cómo Kahn pudo decidirlo? Eso se debió a su combate contra Shinnok...
A pesar que Shinnok decidió ir a combatir sólo a Shao Kahn, no esperaba que Raiden, Argus y Fujin acudieran en ayudar a Kahn. Definitivamente algo extraño ha ocurrido recientemente con ellos tres. En otros tiempos, hubiesen dejado uque se maten y luchar contra el ganador, pero ahora acudieron a luchar como un equipo. Sin embargo, Sho no es alguien de rendirse fácilmente, por eso fue conocido como "El Dios Antiguo de la Determinación".
El combate había sido intenso, pero corto;, esto era algo que aún retumbaba en la mente de Luana, quien había visto el combate. Ella le decidió contar a Briana y Sakura que había ocurrido con lujo de detalles.
Después de intentar atacarlo sin éxito, Shinnok se limpió la suciedad de la ropa e inició un feroz ataque a los cuatro contendientes con sus arcos y flechas.

—¡Lluvia de Persia!

Miles de flechas taparon el cielo, provocando una oscuridad momentánea en el Coliseo. Kahn creó un escudo y protegió a su gente, mientras Argus, Raiden y Fujin se protegían entre sí y al Emperador.
Cuando la "lluvia" disipó, los cuatro lucían cansados. En tanto, el guerrero de cabello rubio simplemente miraba sin mucha impresión a sus rivales. Shinnok arrojó una flecha de humo al suelo y ésta explotó, provocando una gran cortina de humo. Al disiparse el humo, Kahn y compañía no vieron a Shinnok, sino una pequeña nota, donde les decía que se preparen para su lucha al otro año, porque él se enfrentaría con el ganador.
Los cuatro quedaron en silencio, decidiendo separarse por caminos separados. Raiden le advirtió a Kahn que sus guerreros lo exterminarían, retirándose con Argus y Fujin. Kahn sólo río, diciéndole a la joven Luana que todo marchaba a la perfección.

—Muy pronto Raiden estará de mi equipo, Luana — comentó éste.
—Sí, amo, como diga usted — respondió la joven, inclinándose ante Kahn.
—Por ahora, seguiré esperando a mis guerreros. Pronto caerán los de la Tierra y todo será nuestro.
—Amo, ¿cuál es su interés en realidad?
—Supongo que me eres leal ahora, así que te diré — dijo él —.Mis planes de dominación van más allá de tu imaginación. Luana, no tengo intenciones de salvar a Magnus y Andrae.
—Amo, a mí tampoco me importan esos dos — dijo la chica, impresionando al emperador —. Magnus y Andrae rechazaron nuestras
ofertas y debían pagar.

La chica confesó que Kahn sonrío y le dio un leve sacudón en la cabeza. El emperador se retiró a descansar por el peso de la batalla. Luego, ella confesó que había que acabar con sus enemigos a de lugar, expresando una lealtad extraña por Shao Kahn. Sus amigas sospecharon que esto venía por el despecho de ser rechazada por Magnus en dos ocasiones de manera contundente.
Si bien ellas querían a Luana, cada una tenía un oscuro secreto que nunca le habían confesado.
Briana era una chica como Luana: soberbia, con aires de diva, linda físicamente, aunque con gran vanidad que superaba su belleza.
Sakura, en tanto, difería de sus amigas. Ésta se aceptaba como era y no tenía esos aires de diva que poseían sus amigas. Sakura podía ser más directa que Briana y Luana en todo. Pero esa franqueza fue lo que arruinó la relación que Luana tenía con Magnus. Si Sakura odiaba a Rocko, fue porque él abrió la boca cuando no debía hacerlo. Luana nunca supo que Magnus sí la había engañado con una de sus mejores amigas en reiteradas ocasiones. Y esa era la propia Sakura.
Briana le ocultaba otro secreto a Luana, donde la rubia salió perjudicada también. Cuando Luana quiso volver con Magnus, ella sedujo a Andrae para sacarle información. Cuando logró lo que necesitaba, desechó al samurái como si fuera un pañal usado.
Sin embargo, Briana luego supo que Andrae le relató todo a Magnus, quien rechazó a Luana de una manera atroz y humilló a la propia Briana, desnudándola en televisión nacional en medio de un noticiero.
Por su parte, Luana mantenía oculto un secreto oscuro hacia los demás. La blonda le fue infiel a su ex novio en reiteradas ocasiones. Y de manera inconsciente, quiere volver con él sólo porque Magnus golpeó su orgullo de "chica linda" cada vez que la rechazó. Además, la blonda quiso unirse a Kahn para probarse a sí misma. Sin decirlo, Luana poseía un complejo de inferioridad con Rita y la misteriosa Daisy. Sabía mucho de la primera y poco de la segunda, aunque esto le bastaba para causarle esa sensación. Luana nunca comprendió porque Magnus siempre cuidaba a las rubias.

—Yo soy más bonita que Daisy — solía decirse —, y mejor compañera que Rita — se decía también.

Sin que Luana lo sepa, Briana y Sakura sabían de ello, aunque no sabían como tratar el tema.
Sakura evitaba hablar de los guerreros de la Tierra por su oscuro secreto, mientras Briana no mantenía mucha importancia por ellos — a excepción de Andrae —.
Briana supo que D'Vorah fue salvada por éste y la mujer insectoide comenzaba a desarrollar sentimientos para con su "hombre". Si bien la castaña intentaba imponer poderío, solía perder en combates contra D'Vorah, a causa de la falta de autocontrol.
Sakura era considerada la más poderosa de las tres. Esto le valió hacerse buena confidente con el centauro Chirion y otros guerreros. Sus habilidades eran mejores que las de sus amigas, pero no entendía porque.
Eran tres mujeres con demonios internos, los cuales podrían ser aprovechados por quienes menos lo esperasen.

_________________________________________________________

Por un año, estuve entre la duda de volver con mi padre o quedarme con los guerreros de la Tierra.
Mi relación con mis compañeros del Outworld y mi maestro Ermac se ha tornado distante. De hecho, no quiero que piensen algo malo de ellos. Decidí aislarme precisamente por esto de ellos: no quiero que salgan perjudicados con la decisión que vaya a tomar.
Los guerreros de la Tierra han sido muy buenos conmigo, en especial Gianfranco. Él es un chico tan lindo y especial; me ha dado mucho cariño y gracias a él, he ganado confianza conmigo misma y el uso de mis poderes. Él ha sido muy bueno conmigo, y hasta creo tener sentimientos por él; sin embargo, yo soy una creación de Shao Kahn y así moriré siéndolo.
He visto como algunos de los guerreros se volvieron más poderosos, pero no es mi asunto. Yo estoy aquí para darle a mi padre lo necesario para que él pueda derrotarlos.
Recuerdo que fui al Outworld en una noche despejada y calurosa. Usaba mi viejo traje de batalla, así que no sentía tanto el calor. Me escabullí transformándome en sangre, llegando con suma fácilidad a la fortaleza de mi padre. Allí vi a D'Vorah, Kotal Kahn, una enana montada en una mole y un vaquero hablando. Decidí escucharlos atentamente.

—Entonces, ¿qué me recomiendan hacer ante ésta situación? No puedo decírselo a tu padre, Koa'Tal, él me mataría — escuché decir a D'Vorah, quien se frotaba la cabeza con una mano.
—Sí, a papá no le gustaría mucho esto, D'Vorah — respondió cruzado de brazos el Osh-Tekk.
—Forastera, no creo que al Emperador le guste mucho; sin embargo, hay que admitir algo: que te hayas enamorado de un humano es algo raro en ti. Y más raro que sea ése samurái Savage.
—¡Su nombre es Andrae! — gritó —, además, no sé si estoy enamorada aún — mencionó, moviendo uno de sus pies de derecha a izquierda y viceversa de forma infantil.
—Ya, D'Vorah, cálmate — comentó Black cruzado de brazos —. Debes seguir a tu corazón..., aunque eso implique un riesgo con Shao Kahn — expresó cruzado de brazos.
—¡Torr y yo te apoyaremos! — exclamó una efusiva Ferra; la bestia dio un rugido tratando de afirmar a su compañera.

Decidí dejar de lado ésta interesante conversación y fui a ver alguna otra parte del castillo de mi padre. Seguí merodeando convertida en sangre y llegué a otro punto de conversación, donde vi a Rain y Reiko hablando. Ambos lucían las mismas ropas del torneo y se encontraban comiendo unas extrañas larvas. Mientras Rain se notaba alterado y algo enojado con Reiko, éste último estaba con mucha calma tomando un vaso con vino tinto como si nada.

—Reiko, tenemos que tener cuidado con Tanya. ¡Ya te dije lo qué vi en Tierra 10 sobre lo qué podría hacernos! — vociferó un alterado Rain.
—Rain, es otro mundo. Además, si Tanya intenta pensar en traicionarnos, recuerda que mi padre la asesinaría. La única forma de que Tanya sea libre de voluntad total es que mi padre muera y ella sobreviva... cosa que no veo probable — dijo, tomando un sorbo de su vaso.
—¡Pero amigo! — le dijo —, es mejor prevenir que lamentar, ¿entiendes?
—Ése viaje te ha traumado mucho, mi amigo — dijo —. ¿Puedes explicarme qué más hiciste además de librar a Edenia de Kotal Kahn?
—Para tener mi ejército, tuve que ayudar a tu hermano a salvar a su amiga la bicho.
—Oh, D'Vorah, sí... — mencionó, frotando su mentón de una forma juguetona —..., por lo menos está viva, ¿no? Sus habilidades nos servirían de mucho contra los guerreros de la Tierra.

Decidí ignorar a éste dúo y seguir espiando el castillo de mi padre.
Por suerte conocía a la perfección el lugar, de lo contrario, podría haberme perdido en el camino. Seguí el camino hasta entrar en otra habitación, donde estaban Quan Chi, Shao Kahn y los guerreros resucitados.
Mi padre se mostraba sereno en su trono. En su grandeza, él observaba a los zombies, inertes al habla y sólo respondían sí o no. Ellos habían perdido su voluntad de pensar, aunque tal vez mi padre podría devolverselas, no lo sé. Será cuestión de observar.
Quan Chi, ése repugnante hechicero miraba a mi padre cruzado de brazos. Éste le dijo que Shang Tsung, Noob Saibot, Sektor y
Exhylium estaban esperando a pasar, mi padre le dijo que los haga ingresar y así Chi lo hizo.
Habiendo entrado estos, reconocí a todos menos al cyborg gris y negro; supongo que ése era Exhylium. No sé sus intenciones ni quien sea, pero debo estar preparada.

—Amo, he encontrado a la espía de los guerreros de la Tierra — mencionó Noob Saibot, inclinándose ante mi padre.
—Entonces traela ante mí.
—Será un gusto.

Sentí como una nube gris cubría mi cuerpo y volvía a mi forma sólida. De repente, un golpe en la nuca me hizo caer de ése techo de diez metros al suelo, donde me rodearon Sektor, Shang Tsung, Quan Chi y Exhylium. Quería atacar, pero no podía, la nube de Saibot me volvió inútil. Sólo pude observar a mi padre, el cual usó un poco de su potente magia y curó mis heridas.

—¡Pero mi señor...! — exclamó el cyborg rojo, colocándose en pose de combate mientras yo me paraba.
—No, déjala ir — dijo —. A fin de cuentas, sigue siendo mi pequeña escarlata.

Aquellas palabras me estremecieron. ¡Él sí me quería! No podía entenderlo, pero comencé a llorar, a llorar mucho por la emoción. Quería abrazarlo, pero no sabía si él aceptaría mi abrazo. Después de tanto, yo lo abracé en un impulso y él me correspondió, mientras los otros no le daban importancia a la escena. Él me devolvió el abrazo y sacudió un poco mi cabello.

—Quiero que recuperes a tu hermana, Skarlet. Quiero a mis cuatro hijos juntos para luchar ante los guerreros de la Tierra y aplacarlos.

Asentí y seguí abrazándolo, aunque él me dijo que lo mejor sería que vuelva a la Tierra.
Y desde entonces aquí estoy: esperando una señal para poder brindarle toda la información a mi padre. Mileena no se ve emocionada por volver; le saqué el tema una que otra vez, pero siempre dijo pertenecer a los guerreros de la Tierra y servirles a estos. Una lástima, porque podríamos llegar a ser hermanas.
Sólo espero que papá no se enoje por esto...

__________________________________________________________

La Tierra ha pasado un periodo de paz que parecía inusual en el último tiempo. En el último año, no hubo anomalías extrañas, aunque esto no significó paz absoluta para los guerreros de la luz, quienes tuvieron distintos entrenamientos.
Nightwolf, Smoke, Savage y Magnus recibieron un entrenamiento superior al resto, que entrenamos de una manera dura, aunque no tan intensa.
En un momento, cada uno de ellos debía combatir contra sí mismo, aunque Magnus y Andrae fueron obligados a combatir contra otros guerreros. Andrae combatió contra Moro, el primo de Magnus; éste último, en tanto, tuvo que batallar contra Krogat.
Krogat hubiese sido un rival muy duro para Magnus en otra ocasión, pero ahora había una diferencia abismal. El vámpiro sintió frustración, comenzando a atacar a Magnus con verdadera fuerza. La lucha había pasado a ser algo realmente duro para Krogat, aunque su rival bostezaba ante los intentos desesperados del vámpiro.

—Acabemos con esto, vámpiro — comentó Magnus.

El humano alzó su brazo derecho, abriendo su mano y colocando la palma con mucha firmeza. Magnus lanzó una feroz carga de luz de su mano, la cual desintegró a Krogat definitivamente. El humano exhaló algo de aire y restó importancia. En tanto, el trío restante observaba en silencio.
Magnus miró a sus amigos, dedicándoles una sonrisa. A estos les sorprendía la actitud calmada que su amigo mostraba, pero a la vez les alegraba.
Pude reconocer que ellos cuatro habían mejorado mucho sus habilidades, en especial, Magnus y Andrae, quienes comenzaron a manejar poderes que antes desconocían absolutamente.
Por otra parte, Nightwolf y Smoke manejaban mejor el poder que los dos primeros, pero ahora estaban equiparados. Mientras los tres miraban con suma atención, Magnus me miró y me pidió que venga a donde estábamos. Fui sin chistar y me coloqué al lado de Smoke, quien me sonrío con amabilidad.

—Muchachos, creo que podemos descansar hoy un poco — comentó el castaño —. Hemos entrenado mucho y merecemos un descanso.
—Por mí está bien. Iré a ver a mi tribu por hoy. ¡Nos vemos mañana! — exclamó Nightwolf, desapareciendo en un abrir y cerrar de ojos.
—Yo veré a mis antiguos compañeros de clan. Hablamos mañana — se despidió el hombre de cabello cano, sonriendo y haciendo un gesto con sus dedos.
—¡Mándales saludos de parte de todos! — pidió Andrae; éste acató con su cabeza.

Los tres quedamos a solas. Magnus decidió que visitemos a los otros, pero que primero hagamos algo que tengamos pendiente. Él dijo que iría en cuanto pueda y desapareció. Andrae y yo nos miramos y negamos con nuestros hombros. Él y yo nos fuimos donde nuestros amigos yacían, en busca de algo de paz.
Llegado al lugar, logramos observar una calma extraña, de la cual podría temer en un momento de guerra. Y temía esa calma.
No quería pensar cosas malas y me puse a observar a mis dos colegas, encontrándome con las mismas actitudes de siempre.
Pude notar que Magnus hablaba de una manera distinta para con Daisy. Supongo que ella logró penetrar esa coraza de fríaldad que Magnus posee de hace tiempo.
Por otro lado, Andrae estaba distante. Si bien Amaterasu lo visitaba cada tanto y, si bien mantenían algunas relaciones sexuales, no era algo "de amor" para mi amigo de las espadas. Curiosamente, Andrae lucía muy preocupado por Kotal Kahn y D'Vorah. Él no lo decía, pero una charla hace meses nos hizo darnos cuenta de ello: él sentía cierto afecto por Koa'tal y D'Vorah.
En un momento, ambos se acercaron junto Samael, Daisy, Arbiter, Rita, Surikizu, Moro, Attom y Aaron. Parecía que ellos querían decirme algo. ¿Por qué a mí? No lo sé, pero había que estar preparado para lo que sea.

—He de admitir que son muy leales a nosotros, Syztoh — expresó con felicidad Magnus.
—Sí — dijo Andrae —, son tan leales como...
—¿Una mujer qué es golpeada? — preguntó el castaño, ganándose muchos reproches —. ¡Oh, vamos!, ¡si a las mujeres les gusta la mano dura!
—¡Magnus!
—¿Qué? Si a Kitana y Sareena les gustó mucho de eso. Y Sonya no está con Johnny porque él la rechazó — dijo.
—Eso fue duro como...
—¿Piña de Tony a Rosa? — volvió a interrumpir Magnus a su amigo con una pregunta.
—¿Quiénes son Tony y Rosa? — pregunté.
—Mis padrinos — contestó Magnus —. Hace años inventé ésta broma luego de romper con Luana. Se la hice a Rita y un ex novio de ella. Rita aún se sigue ríendo de ello — mencionó con una leve sonrisa.

Giré un poco mi cabeza para ver si lo que decía era verdad, y en efecto, Rita se mataba de risa. Bueno, no sólo Rita, casi todos sus amigos se reían de la broma de Magnus. No sólo ello, vi a Jax y Johnny Cage aguantando sus risas y a Baraka mismo soportando la gracia. A mí me causó gracia y eché a reírme cuando entendí. Ése Magnus tiene un humor muy negro.
Dejando de lado su "curiosa" broma y como se la tomaron todos, comencé a inspeccionar a los guerreros y notaba los cambios. Algo muy notorio era la especie de riña que Jax inició con Johnny Cage el año pasado. ¿A qué se debía esto? Johnny volvió distinto de Tierra 10, ya no era el de antes definitivamente.
Recuerdo que Sonya pidió de una manera brusca hablar con él. Ella había decidido darle una oportunidad y fue con aires victoriosos a decirlo, como si Johnny fuese "un experimento". Todavía me río al acordarme la cara que puso cuando Johnny le dijo que no estaba interesado en ser pareja ni amante de ella, ya que vio lo suficiente de Sonya Blade en el otro mundo.
Cuando la rubia le pidió una explicación, Cage contestó que Tierra 10 le terminó de abrir los ojos: ellos no nacieron para estar juntos. Johnny le dijo que aprendió a no tener que ser el perro faldero de una chica bonita para estar con ella, cosa que a Sonya le molestó mucho. La blonda se fue tan indignada, que Jax fue a preguntar y supo lo sucedido.
En el momento que Jax intentó increparlo, Johnny le mostró porque era superior a él y le dio un potente puñetazo en las bolas, dejándolo inconsciente.
Luego de recordar esa situación cómica, pasé a ver a Kung Lao, quien miraba a Rita de una forma inusual. Lo que sabía de Kung Lao es que odió a Magnus por "quitarle" a Jade y quería devolverle el golpe acostándose con Rita, a quien éste quería mucho — obviamente porque es su prima —. Nunca supe que pasó con exactitud, aunque Kintaro me relató un enfrentamiento verbal entre ambos guerreros, donde Magnus salió victorioso y amenazó de muerte a Kung Lao si le tocaba un pelo a su prima. Si mal no recuerdo, lo que le dijo fue...

—Si llegas a tocar a mi prima, te castraré con tu sombrero y luego te lo meteré por el forro del culo. Sé que no la quieres y aún estás enojado por lo de Jade, pero bueno, no era una chica interesante, Kung Lao. Deberías agradecerme por ahorrarte la decepción.

Kintaro me dijo que Kung Lao le dijo de todo y quiso seguir peleando, pero Liu Kang apareció y los paró. Nunca más volvieron a hablarse después de aquel suceso.
Por otra parte, estaba la reina Sindel, que se veía bastante alzada. Podía oler una extraña exitación proveniente de ella. Según averigüé, Magnus y ella siguieron teniendo encuentros sexuales. Baraka me explicó que al ser revivida y estar tanto en la Tierra, las Edenianas adquirieron grandes deseos sexuales, convirtiéndose en lo que los humanos llaman "ninfómanas".
Otro extremo del grupo reflejaba a Cyrax con Acid, Aaron, Attom y Moro. Éste quinteto no era muy vitar en el equipo, aunque tenían mucha actitud.
Acid en éste tiempo se relacionó a los otros cyborgs e intentó recobrar su humanidad a como de lugar — fracasando en todos sus intentos —. Éste relató que él visitaba a Frost y debía encontrarla, ya que mantenía un profundo cariño por ella.
Aaron era un tipo muy religioso como Andrae, y el hecho de saber la verdadera historia de la creación, los desalentó en el ámbito religioso, abandonando toda creencia previa que poseían. Estuvieron algo deprimidos, pero gracias a sus amigos, salieron adelante y dejaron ello atrás.
Desde que Skarlet dejó el equipo sin dejar rastro alguno, Gianfranco intentó descubrir el porque, pero no halló nada. Sólo quedó con mayores dudas.
Los demás miembros del equipo no me parecían muy importantes en verdad.
Yo, sin embargo, presentaba una enorme duda en mi corazón. ¿Cuál duda podría tener un ser cómo yo? Si era indicado tener sentimientos por una humana, para ser más preciso, la sobrina de Johnny Cage, Marianne. Durante todo el año, estuve visitándola en las noches a ella y al pequeño Theodore. Descubrí que ella quedó ciega por un ataque tarkatano, porque el día que le presenté a Baraka, quiso atacarlo con todo lo que encontraba a su disposición.
Con el tiempo, la amistad entre mis amigos se fue afianzando de manera sólida. Gaarander aceptó los errores de su raza, proponiéndole al resto que de ganar, se encargaría de reformar a los tarkatanos en seres de justicia; Mileena dijo que lo acompañaría en ello. Kintaro también propuso que el racismo de las familias Tigro y Draco de los Shokan quedaría atrás y los convertiría en guerreros de la justicia. ¿Y Ermac? Las almas ya no soportaban a Jerrod y viceversa, pero estaban condenados a estar juntos hasta que mueran o se encuentre una forma de estar separados.
Khamaleon y Chamaleon fueron a buscar a los saurios en la Tierra y Edenia respectivamente. Aún no han regresado; he de suponer que se quedaron felices allí o murieron en el intento. Les dije a los guerreros de la Tierra que los deberíamos buscar, cosa que Cyrax, Acid e Hydro vienen haciendo.
Por otra parte, Kenshi y Ashrah habían comenzado a salir. Reconozco que como Kenshi la conquistó fue muy gracioso y a veces lo molestamos con ello.
Por último, cuatro guerreros eran un misterio: Li Mei, Hotaru, Dairou y Scorpion. La primera comenzó a entrenar con Bo Rai Cho de manera intensiva y aumentó sus habilidades, pero dudo que pueda servir de algo en Outworld. Hotaru volvió a Orderrealm y no sabemos nada de él, sólo que pudo "componer" su relación con Dairou de alguna forma. Dairou se quedó en la Tierra, alegando que tenía una promesa que cumplir con el samurái Savage. ¿Y Scorpion? Igual que siempre: seguía dramatizando por su familia y su clan. Realmente llegó a sacarme de quicio a mí y a otros más de una vez. Maldita sea, ¡yo perdí a toda mi raza y no estoy llorando así!
El resto del día pasó volando y sin muchos sobresaltos. De todas maneras, ya se acercaba el día donde nos dirían quienes debían ir a Outworld y quienes se quedarían a defender la Tierra. Ése día sería mañana a las dos de la tarde.

_________________________________________________

Luego de despertarme, decidí darme una pequeña ducha y refrescar mi alma un poco.
Lo primero que hice fue lavarme los dientes; luego entré a la ducha y el agua salía caliente, cosa que adoro de un baño. Sentía el agua correr por mis senos con mucha suavidad, como si unas manos delicadas los tocasen.
Pensaba en muchas cosas, como la cantidad amplia de guerreros poderosos que éramos y si eran todos tan leales como parecían. Deberé investigar sobre aquellos que desconozco... aunque para ser honesta, ni siquiera conozco tanto a los miembros de mi grupo con profundidad ni ellos me conocen a mí.
Salí de ducharme, tomé una toalla que deje en el lavabo y comencé a secarme. Mientras me secaba, empecé a darme cuenta de mi falta de sexo en estos últimos tiempos, ya que notaba mis pezones endurecidos y mi vagina húmeda. No es que sea una ninfómana, pero algo de sexo nunca viene mal. Dejé de pensar en mis impulsos, secándome rápidamente y yendo a mi habitación a vestirme.
Mientras me vestía, veía que ropa ponerme. Decidí usar mi ropa de combate, la cual consistía en unod pantalones militares, botas de cuero y una camisa corta que cubría mis senos y dejaba el resto de mi torso al descubierto. Luego armé mis dos coletas y salí de mi habitación a la cocina.
En la cocina se encontraban Magnus, Andrae, Rita, Gianfranco y Samael desayunando.
Andrae tenía su armadura colocada, aunque no portaba sus armas ni su casco consigo. Me impresionaba su cabello negro y corto con un flequillo peinado hacia la izquierda de su cara.
Mi maestro Samael no tenía guantes ni máscara, mostrando su calva cabeza y su piel negra. No entendía para que se rapaba, pero bueno, cosas suyas.
Gianfranco mostraba su cabeza, donde admiraba su calva blanca con cuatro soportes de hierro que se conectaban con el resto de la armadura. Además, éste poseía una cicatriz en su frente que nunca había visto.
Rita cambió su look, comenzando a usar unas rastas para su cabello. Además, ahora portaba una remera lisa rosada, un pantalón negro y unas zapatillas del mismo color que la remera para luchar.
Y Magnus no cambiaba para nada su atuendo de combate: camiseta negra de mangas cortas, pantalón spandex negro con costados rojos y zapatillas blancas.
El quinteto desayunaba con mucha tranquilidad. Me sorprendía el menú que estos tenían: mientras mi maestro tomaba un tazón de cereales con leche, Andrae saboreaba una taza de café con galletas dulces, Rita comía pan con manteca, Gianfranco tomaba un vaso de leche y Magnus tomaba un licuado de bananas. Fui a sentarme en el asiento restante, donde Magnus me pasó un jugo de naranja y pomelo.

—Sé que te gusta, así que te preparé uno porque vi que te tardabas en despertar — mencionó.

Agradecí y le di una probada; estaba delicioso. y lo tomé rápidamente. Terminado el jugo, tomé una de esas galletitas "sin sal" que habían en la mesa. Decidí escuchar la conversación de los cinco.

—Como les decía, ése mamagüevo de Maburro nos está destruyendo — comentó mi maestro.
—Nosotros tenemos al peronismo, así que entiendo tu situación, Samael — comentó Magnus, tomando un sorbo de su licuado.
—El peronismo no es malo, de hecho, ¡es lo mejor qué le pasó a Argentina! — exclamó Andrae.
—Yo creo que el peronismo fue bueno — dijo Rita.
—Para mí siempre fue y será una mierda lavadora de cerebros — dijo por su parte el cyborg.
—Considerando que nosotros estamos legalmente vivos y no pudimos votar en las elecciones del 2013 por estar a más de quinientos kilómetros de Buenos Aires. Lástima, aunque seguro mi voto hubiese sido tirado a la basura — comentó Magnus —, yo hubiese votado a los radicales.
—¿Esos idiotas qué nunca pudieron gobernar en la historia?
—Considerando que los peronistas no los dejaron gobernar y les dejaron hecho mierda al país, Andrae...
—¡Magnus, Perón es!...
—Perón es bueno, Perón es bello, no hay volutad, olvídate de ello — interrumpió su amigo, terminando el vaso —. Bien, me encantaría seguir discutiendo del peronismo y que tan mao fue para Argentina, sin embargo, tengo que ayudar a Aaron, Attom y Moro con algo que me pidieron. ¡Nos vemos!

El resto de la charla siguió de una manera parecida, aunque las discusiones pasaron de ser de la política y economía a un ámbito deportivo. Rita, como siempre, estaba desinteresada ante esto, hasta que la charla de deportes pasó a ser una charla sobre literatura, donde se mencionó a su libro preferido, cuyo nombre era "Magos y Profanadores". He de admitir que mi amiga sí que se toma en serio a ése libro.
Terminado el desayuno, mi maestro, Rita y Gianfranco fueron hacia afuera: hoy era el día de partir. En tanto, Andrae lavó los platos y los dejó secar; yo me quedé a hacerle compañía, ya que quería preguntarle de él. No sabía nada de su vida y sentía el deseo de saberlo, a fin de cuentas, Andrae era un amigo para mí.

—¿Qué buscas saber, Daisy? — preguntó.
—Sobre ti, Andrae. No sé nada de ti ni de Magnus. Creo que tengo el derecho de saber.
—Yo tampoco sé nada de ti.
—Si traes a Magnus, te contaré...
—Ah, lamento interrumpirlos, pero me olvidé de buscar algo para el camino — dijo, buscando algo para comer.
—¡Espera, Magnus! Necesito que te quedes; Daisy va a hablarnos sobre ella — le dijo Andrae.

La cara de Magnus cambió. Su sonrisa se convirtió en un rostro serio, lo cual me sorprendió. Éste se sentó en una silla y quedó mirándome, esperando a que hablase. Yo entendí y decidí iniciar a contarles quien era en realidad.
Originalmente, mi nombre era Daisy Groove, sin embargo, decidí cambiarlo a Daisy de la Tierra por recomendación de Amaterasu — tal y como ustedes lo hicieron —.
Nací en Estados Unidos en el año 1991, donde una chica que sepa de algo es moneda distinta. Tengo dos hermanas mayores y dos hermanos menores, cuyos nombres son Alissa, Helena, Gregory y Samuel, de veinticinco, veinticuatro, dieciséis y quince años respectivamente.
Desde niña, mostré poco interés en esos realities baratos que mostraban en la televisión y me decantaba por libros, generalmente de ficción y otros de historia, economía o estadística.
Mis padres tenían que mantener cinco bocas, pero eso no era impedimento para leer libros en bibliotecas y nutrir mi saber. Sumado a ello, adquirí un complejo de igualdad en mi niñez — para ser precisa, a los diez años —, donde si quería estar con un hombre, éste tenía que demostrarme ser alguien culto y lindo.
Yo durante mi vida mantuve la belleza de mi físico, entrenando todos los días y comiendo sanamente. No soy una anoréxica y ni una gorda marrana, no señores, no me gusta.
Desde los doce me considero feminista, pero no de esas feministas que piden igualdad porque son un asco físicamente y hablan de "la heterosexualidad es una norma impuesta por el patriarcado machista que nos domina". ¡Mis trompas de falopio, chicos!, ¡a mí me gustan los penes!, ¡me encantan los hombres, florinda madre! Ojo, eso no significa que yo sea una chica que diga ser "una florinda libre" para cubrir una promiscuidad que no poseo. ¡Claro qué no! Por eso yo entré al ejército, para mostrar que las mujeres podemos hacer lo mismo que los hombres, pero mostrarlo de verdad, no decirlo y obligar a los hombres a vestirse como nosotras o con sóstenes.
Como se habrán dado cuenta, en el ejército no pudieron doblegar mi voluntad y comenzaron a respetarme como son las cosas en realidad. Me volví una guerrera en poco tiempo y aprendí como dominar un poco el KickBoxing y el Aikido en mis años de ejército.
Volviendo a mi vida en sí. Cuando terminé la preparatoria, quisieron darme una beca para la Universidad, pero la rechacé. ¿Por qué? Sentía que mi vida no estaba atada a un manojo de libros ni nada por el estilo. Por eso entré al ejército también: me gusta la acción y combatir a enemigos para derrotar.
He de decir que mis hermanas son universitarias: mientras Alissa estudia Ingeniería Industrial, Helena estudia Bellas Artes. Gregory y Samuel aún no han terminado la escuela. Mis hermanos me admiran, pero mis hermanas piensan que gasto tiempo con mi intelecto por ser una militar.
Cuando la invasión de Kahn llegó, pude lograr defenderme de los tarkatanos y otras razas como los Oni Warlords que intentaron matarme. Luego, el resto es historia conocida: tú me salvaste junto a Rita, Magnus. Y de ahí me uní a ti y Rita; después fuimos por Andrae y encontramos a Gianfranco mutilado. Por suerte, el maestro Samael apareció y lo llevó con Johnny Cage y Sonya, quienes reconstruyeron su cuerpo con algunas partes de cyborgs que mataron tú, Rita y Andrae.
Antes de terminar conmigo, quiero explicarte porque es que me gustas, Magnus. No es porque seas lindo — que lo eres —, sino porque eres alguien que posee inteligencia y valor. No me gustan esos hombres que se arrodillan por chicas lindas como unos estúpidos perdiendo su honor.

—Y esa soy soy, chicos — dije —. ¿Qué me cuentan de ustedes?.
—Bueno, yo tengo que admitir que eres una mujer interesante, Daisy. Me gusta esa actitud tuya — me dijo Magnus.
—Yo digo que eres una tipa dura y fuerte. Es lo que necesitamos en verdad — comentó por su parte Andrae —. Magnus, te toca contarle a Daisy sobre ti.

Justo cuando iba a hablar, Magnus recibió una llamada en su celular. Él salió afuera y hablaba con vaya uno a saber quien. Andrae y yo nos mirábamos desconcertados, hasta que regresó y explicó que era Cage, quien lo retó por no llegar aún. Sin darnos cuenta, eran las dos de la tarde, hora pactada para estar allá; por suerte la casa de Johnny estaba cerca de la nuestra.
Los tres fuimos hacia la casa del actor, que estaba a unas cuadras de la nuestra. Pasábamos por las calles con suma tranquilidad y era todo muy calmo; pero veía a mis compañeros tensos, como si no sabrían de que hablarme.
Llegados a la casa, los tres saludamos al resto de los guerreros y vimos a Raiden, Argus, Fujin, Amaterasu, Tuskuyomi y Susanoo esperándonos a los tres. Raiden agradeció que "nos dignaramos en llegar" y dijo quienes debíamos ir a combatir a Outworld.
Dichos los guerreros, nos miramos unos a otros y cada uno de los seleccionados entró por un portal junto a Raiden, Fujin y Argus; los demás deberían quedarse en la Tierra para defenderla de alguna amenaza.

__________________________________________________

Habiendo llegado a Outworld, comenzamos a caminar por el Bosque Viviente. Jugaba con mis nunchakus porque me parecía todo muy aburrido.
Éramos veintitrés guerreros y ninguno dirigía palabras con el otro. El equipo era conformado por: Magnus, Andrae, Gianfranco, Daisy, Rita, Surikizu — sigo pensando en que demonios pensaron al traerla aquí —, Liu Kang, Kung Lao, Kitana, Kintaro, Reptile, Baraka, Mileena, Ermac, Dairou, Johnny Cage, Sonya, Cyrax, Acid, Bi Han, Kuai Liang, Hydro y yo. No se hablaba en el camino de hecho, hasta que llegamos a un sendero con dos caminos. Antes que pudiese siquiera ver los senderos, Shao Kahn apareció con una cantidad importante de guerreros.

—¡Bienvenidos, guerreros de la Tierra! Estoy complacido de que hayan venido... algunos de ustedes. ¿Dónde está el resto?
—Están en la Tierra, armados hasta los dientes por si decides invadir antes de ganar.
—No, no lo haré en ésta ocasión — dijo Kahn —. Ya aprendí la ira de los Elder Gods lo suficiente, Liu Kang. Desconozco porque no me eliminaron, pero eso es lo de menos; ésta vez ganaré éste torneo y los eliminaré como quise. Mis guerreros me ayudarán, obviamente.

Con un ademán, Kahn hizo aparecer a todos sus guerreros detrás de él, los cuales estaban posicionados a los lados de Kahn. Del lado derecho estaban: Quan Chi; Shang Tsung; Luana, Briana, Sakura, Kotal Kahn; D'Vorah, un vaquero y una enana subida a una mole gigante.. Del lado izquierdo, en tanto, estaban: Reiko; Rain; un tarkatano que usaba una armadura de batalla; el centauro Chirion; una mujer idéntica a Mileena y Kitana y... ¡Skarlet!

—¡Miserable!, ¡nos traicionaste para ir con Shao Kahn! — recriminó Magnus, señalándola con su puño izquierdo.
—¡Mugrosa traidora!, ¡te dimos amistad y comida y nos traicionas por el nefasto de Shao Kahn! — gritó Andrae, arrojándole su bumerán, aunque Kotal Kahn se tele transportó y usó su espada para bloquear el ataque.
—¡Yo soy tu oponente, Andrae!, ¡deja a Skarlet en paz!
—¡Olvídalo; primero a Skarlet y luego ustedes! — vociferó Magnus, mostrando una ira poco usual.
—¡SILENCIO! — gritó el Emperador, calmando un poco las aguas —.Primero que nada, Sektor, Exhylium y Noob Saibot, hagan lo que querían hacer.

En un instante, una gran nube gris cubrió a Cyrax, Bi Han, Kuai Liang, Acid, Gianfranco e Hydro. De repente, un portal se abrió y absorbió a los seis guerreros, peridendo el rastro de estos.
Luana dio un salto y se colocó en frente de Magnus. Moviendo sus caderas de una forma sensual, notaba que mi amigo mantenía su temple de ira contra Skarlet, que usaba una máscara, pero era fácilmente reconocible por el color escarlata de su cabello.

—¡La única mujer con la qué pelearás será conmigo!, ¿entendiste, primor? — le dijo ella, apretándole con fuerza las mejillas y tomándolo del rostro bruscamente.
—Suéltame. Ahora.
—¿Qué pasa, terroncito?, ¿tienes miedo de mí? — cuestionó, presionando con más fuerza su cara.
—Luana, largo. Ahora — respondía, clavándole una mirada pura de odio a los ojos.
—¡Tus ojos no van a alejarme de esto!, ¡te voy a matar, Magnus!
—Mis ojos no, pero mi puño sí.
—Espera, ¿qué?

Magnus le propinó una trompada tan fuerte a Luana que la mandó a volar a donde estaba Shao Kahn, quien la esquivo. La rubia cayó al suelo y quedó allí por unos segundos, levantándose con su espada lista para luchar.

—¡Guerreros de la Tierra! — exclamó Shao Kahn —, ahora deberán elegir entre el camino de la derecha o el de la izquierda — dijo —. Uno de ellos los llevará al Coliseo, donde Skarlet, una sorpresa y yo los esperaremos; y del otro lado, estarán mis mejores guerreros listos para acabarlos. Elijan bien — dijo, haciendo desaparecer a todos sus guerreros.

Al desaparecer los guerreros de Kahn, los muchachos y yo nos miramos unos a otros, sin saber que sendero tomar. Y ahí comenzó la discusión de Liu Kang y Magnus, como cabecillas del equipo. Uno decía de tomar el de la derecha, mientras el otro quería lo inverso y me estaban volviendo loco. Kitana los interrumpió e hizo un arreglo: que ella vaya con Kung Lao, Liu Kang, Cage, Blade, Ermac y Surikizu por el sendero de la derecha, mientras los demás tomábamos el otro camino. Le dije que no había problema y se fueron rápidamente, dejándonos a solas.
Miré a Magnus y le pregunté porque eligió el otro camino, a lo que él respondió algo que difícilmente olvidaría.

—Samael, sé que Liu Kang está dirigiéndose al Coliseo. Sin embargo, ¿tú crees qué tenemos que dejar vivos a los mejores guerreros de Shao Kahn? Deja que Liu Kang y los otros se encarguen de Kahn y la perra de Skarlet; nosotros tenemos que luchar contra sus mejores guerreros y eliminarlos de ser posible. Aunque trataré de terminar rápido con esto así le arranco la cabeza a Skarlet con mis propias manos.
—¿Y qué hacemos con los qué fueron capturados por Sektor y los otros? — preguntó la joven Surikizu.
-Envía un aviso a los que están en la Tierra y avísales que los tienen raptados en el Templo Lin Kuei.
—¿Cómo puedes saber eso, Magnus?
—Es obvio que los llevará allá, Surikizu. ¿Cómo crees qué los volvería sus soldados Sektor? — preguntó con una retórica.
—Buen punto.

La muchacha mandó un mensaje con un dispositivo que poseía en su muñeca izquierda. Al enviarlo, decidimos correr por el sendero de la izquierda.
Espero que no ocurra ninguna tragedia.

Final del Capítulo 22

_____________________________________________________________________________________

Y con esto, aún quedan cuatro misterios en la historia a resolver:

—La vida de Magnus;
—La vida de Andrae/Savage;
—Como Baraka encontró a su madre y supo sus órigenes;
—La verdadera nacionalidad de Hydro (recuerden dijo que era japonés y luego que era croata).

En fin, ¡nos vemos!

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Error Macross » Dom, 27 Dic 2015, 20:25

No me gusto mucho este capitulo, tiene muchas escenas costumbristas que como ya te dije otras veces no son muy de mi estilo, ya que los personajes los noto bastante infantiles e inmaduros la mayoria del tiempo. La motivacion de las tres chicas que se unieron a Kanh me parece muy muy ridicula, y por otro lado cuando Daisy se presenta, ¿quien hace eso?, si alguna persona quiere mandarme un discurso asi lo paro a los 3 renglones.

Lo que si, me gusto mucho la parte en primera persona de Skarlett, su manera de pensar con respecto a Kanh me parece muy interesante.
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Sab, 06 Feb 2016, 09:27

¡Hola! Seré lo más directo posible: editaré en Fanfiction de los capítulo 1 a 8 de manera obligatoria, siento que ahí merece una lavada de cara mi historia. Ahí es donde he fallado un poco más que nada. Cuestión de no tenerla tan clara. Como acá sólo puedo editar el capítulo 8, aviso que editaré los otros siete. El link está en mi firma, así que yo avisaré (trataré que el capítulo 24 esté listo y ya estén las ediciones en su totalidad, pero lo dudo, porque debo releer y ver que editar).

Espero les agrade esto.

_______________________________________________________________

Capítulo 23: Combate en el Lin Kuei.

El Lin Kuei, históricamente un clan de asesinos con honor y valores humanos, pero todo eso cambió cuando Sektor, el hijo del Gran Maestro Oniro, ingresó al clan.
Hikaru Aku era su nombre humano, hijo de Oniro Aku. Como su padre, era japonés y se radicó en China cuando se unió a dicho clan. Su meta era ser el Gran Maestro de ése clan, ya que poseían gran reputación en todo el mundo y manejarlo le daría un poder inigualable.
Durante años, trazó un plan en secreto, el cual consistía en transformar a todo el clan Lin Kuei en máquinas que pudiera manejar a su voluntad y deseo, pero para ello, debía ofrecerse a sí mismo como el primer cyborg y sacrificar su humanidad. Y decidió hacerlo sin pensar, ya que las emociones humanas para él debilitaban al hombre y lo volvían vulnerable frente al enemigo.
Por años, Sektor pasó buscando la tecnología necesaria para que él no pudiese perder su voluntad y gobernar el clan. Sin éxito durante mucho tiempo, diagramó alternas, hasta que un día conoció al mercenario Kano del Black Dragon. No era alguien que tenga honor ni valores, alguien perfecto para sus planes. Sektor y Kano hicieron un trato: Sektor le daba la mejor paga de su vida y algo que deseara a cambio de la tecnología suficiente para la supervivencia y automatización del Lin Kuei.
Los meses transcurrieron con normalidad. Sektor tenía cierta empatía pero envidia de otros miembros; estos eran: Cyrax, Smoke, Sub-Zero, Tundra, Acid e Hydro. Éste tenía una relación distinta con cada uno de ellos, aunque les guardaba mucho aprecio. Los apreciaba tanto que sabía las vidas de estos y las recordaba con plenitud.
Cyrax era su mejor amigo. Su nombre era Adwin Zulu, hijo de una botswanesa y de un inglés. Él tenía ocho hermanos menores: Rickanon, Zarek, Alba, Kerel, Alika, Layla, Alexia y Assamoah. Cuando su padre murió a los quince años de edad del joven, éste comenzó a ayudar a su madre como podía, cazando comida para ella o haciendo algunos trabajos que consiguiera. Sin embargo, todo cambió cuando Sektor se le apareció buscando guerreros para el clan que manejaba su padre. Si bien no iba a aceptar, Adwin aceptó al decirle las grandes ganancias que le daría su trabajo. Con el tiempo, perdió el remordimiento de matar y pudo mantener a su familia.
De Smoke no sabía mucho, ya que él no sabía quien era en realidad. Sólo descubrió su nombre y su personalidad amable, aunque a veces inestable sin motivo aparente.
Bi Han y Kuai Liang eran casos apartes. El primero era más frío y desinteresado, cumpliendo su misión a como de lugar sin consideración ajena. El segundo era más amable y apacible. Al ser diferentes, a Sektor le costó interactuar con estos y caerle bien a ambos — especialmente Bi Han —. Con los años comenzaron a llevarse bien, descubriendo que ambos fueron abandonados por su familia biológica y Oniro los crío desde que eran unos niños. Esto le causó envidia hacia ellos, ya que ellos sí fueron criados por su padre biológico. Unos años más tarde descubrió que él había matado a la madre y hermana menor de ellos y que ellos eran los Bi Han y Kuai Liang de los cuales su padre le habló apenas llegó al clan.
Hydro era alguien de pocas palabras. Sabía que decía ser japonés, pero ésta era una fachada de él según su padre le relató, debido a que su verdadero nombre era Mario Illicic y no Ryo Saotome. Oniro dijo que era un balcán, pero no podía darle más información de éste. Sektor decidió mantenerlo vigilado.
Acid también era un amigo de Sektor. Sumado a esto, era su mejor amigo, confidente y maestro. Al tener cierto conocimiento de las armas blancas y de fuego, éste aprendió las artes del Ninjitsu y el Muay Thai; además de crear y lanzar ácido de las manos; gracias a ésta habilidad lo llamaron Acid. Oniro le encomendó entrenar a su hijo, entrenándolo y volviéndose amigos, pero había un problema: Sektor no podía manejar el Chi. Desde pequeño tuvo dificultades con ello, así que creó dos lanzallamas para usarlos. Acid le contó que el no manejar el Chi le sería perjudicial a futuro, sin embargo comprendió que Hikaru no podría manejar los poderes del Chi nunca, ya que no tenía lo necesario: perseverancia.
Un día, Sektor recibió una carta de Kano, donde le decía que tenía la tecnología necesaria para la automatización del Lin Kuei. Sumado a ello, las mejoras del propio Hikaru serían constantes para llegar a superar al resto de los cyborgs y a sus próximos ex amigos.
Logró convencer a su padre y le presentó a Kano para firmar el acuerdo diplomático. El Lin Kuei sería automatizado.
Para salvar su reputación con sus amigos, les dijo que Oniro tuvo la idea. Él creyó que todos cayeron en su mentira “piadosa” y no volvió a hablar del tema jamás.
Ya como cyborg, perdió a sus viejos amigos, pero formó amistad con otro: Noob Saibot. El demonio era incapaz de tener su apariencia y poderes de antaño desde su separación en el Soulnado con Bi Han. Sektor pidió ayuda a Quan Chi, quien ayudó por un precio: la ayuda del Lin Kuei contra la Tierra cuando el momento llegase, éste aceptó. Por su ayuda, Saibot le ofreció lealtad a él y al clan. Con el tiempo forjaron una inexorable amistad.
Sektor tenía un reemplazo para uno de sus amigos. Sabía que Cyrax poseía una numerosa familia y los secuestró mientras el cyborg amarillo estaba con las Fuerzas Especiales. Volvió a toda la familia de Cyrax en robots y su hermano Rickanon se volvió su mano derecha, siendo apodado Exhylium por Sektor.
El cyborg rojo trabó una alianza con Rain, prometiéndole matar a Tanya si se liberaba del control de Shao Kahn. Cuando éste preguntó al ninja púrpura si vio alguna contraparte suya, éste negó con la cabeza, alegando no haber escuchado su nombre en Outworld. De todas maneras, él sabía que esos dos mundos eran distintos entre sí y lo que pasaba en uno no técnicamente debería pasar en el otro. Comenzando a obsesionarse, creó una máquina que hacía portales a mundos paralelos, fue a aquel mundo y asesinó a Cyrax, Smoke y Taven de Tierra 1 en una emboscada, tomando los cuerpos de los robots y dándole digna sepultura al semidiós. Éste tomó partes de ambos cuerpos y unas partes de unas versiones cyborg de Sub-Zero e Hydro que encontró en un mundo llamado Tierra 5, usándolas en un nuevo cuerpo y dejando una copia de su software en él. Éste cuerpo se activaría cuando él muriese. Su nombre sería Triborg.

______________________

Los guerreros capturados se encontraban capturados en una celda que los privaba de poderes y movimiento. Estos seguían inconscientes hasta que una explosión externa abrió la puerta, despertando a los guerreros de manera abrupta.

—Parece que llegamos en un momento justo — mencionó una voz conocida para estos.

Sintiendo una sensación de alivio, los guerreros se tranquilizaron al ver a su amigo Smoke, junto a Nightwolf, Kenshi, Ashrah, Aaron y Frost. La mujer de cabello castaño curó a los combatientes heridos con un pequeño halo de energía blanca. Al sentirse con energías, todos se levantaron a excepción de uno.

—Arbiter, ¿qué ocurre? - preguntó con desdén Cyrax.
—Mi nombre es Gianfranco — comentó con tristeza, dándole un tremendo puñetazo a una de las paredes —; Arbiter sólo era un robot idiota que se dejó manipular por sentimientos amorosos para con una mujer de cabello escarlata.

Una tristeza enorme yacía en el corazón de Arbiter, quien mostraba gran dolor por como Skarlet lo había usado. Se sentía usado y estúpido. No había palabras para definir como se sentía que no sean esas. Éste se dejó caer al suelo abatido por la tristeza, ya que le había entregado su corazón a Skarlet y ella pareció correaponderle. Sólo eso era: un parecer. Unas manos tocaron sus hombros, al darse vuelta, vio a Acid detrás de él.

—Gianfranco, sé lo que sientes — comentó el cyborg verde —, yo sentí lo mismo a tu edad.
—¿Cómo creerte? No sé nada de ti, Acid.

Acid expresó una "sonrisa" mediante su comando de voz y comenzó a contar su historia.
Comencé siendo un niño pequeño que nació y vivió en San José, Costa Rica. Mi nombre era Luis Drover y era alguien de la clase baja allí.
Habiendo sido criado en un campo, mis padres no pudieron pagarme la educación, pero pudieron compensar eso con habilidades de caza, pesca y defensa personal, siendo amaestrado de distintas maneras en algunas artes marciales.
Con el paso del tiempo, sabia que debía ganarme el pan por mí mismo y me marché de casa, prometiendo darles lo mejor a mis padres en el futuro y hacerlos sentir orgulloso. Y allí conocí a una bella doncella mientras viajaba por el mundo. Tenía el cabello negro y lacio, tez blanca como la nieve — aunque yo era más bien "negrito" —; ojos color miel y medía un metro sesenta y cinco. No podía explicarlo, pero me cautivaron sus bellos ojos y su rostro. Físicamente era delgada, con poco busto y pocos glúteos, pero era perfecta para mí. ¿Su nombre? Esmeralda. Ella era oriunda de Canadá. En un principio se nos dificultó la relación por dos motivos: ella tenía treinta años y yo veinte; y además, hablábamos idiomas diferentes y de nuestros idiomas - francés ella y yo español - sabíamos poco y nada. Con práctica y un buen traductor, aprendí inglés y francés, pudiendo comunicarme con ella. Y cuando eso pasó, pude declararle mi amor y ser correspondido por ella. Pero todo debe terminar alguna vez.
Luego de vivir siete años con ella en los fríos bosques de Vancouver, una tragedia ocurrió. Esmeralda fue asesinada por un alce que pensó que ella le haría daño. Cuando vi al alce atacarla, asesiné de un hachazo al alce. Intenté salvarla, pero no pude. Aún me siento un inútil por no haberla salvado.
Después de eso la enterré y llevé la noticia a su familia. Ellos comprendieron que fue un accidente y me perdonaron, pero yo nunca pude perdonarme. Dejé Canadá y fui a China, queriendo alejarme de todo. Allí conocí al joven Oniro, de quien me hice amigo y me enseñó el uso del chi. Aprendí a usar el ácido como poder, en tanto él manejaba el nitrógeno y la metamorfosis en animales. Nos alistamos en el Lin Kuei y él fue elegido Gran Maestro por el antecesor en su lecho de muerte. Oniro me encargó la supervisión de nuevos guerreros que pudieran acompañar a su hijo. Cuando conocimos a Jen, él quería ser el más grande guerrero al servicio del Lin Kuei; hasta que conoció a Julie, la mujer que cambiaría el Lin Kuei para siempre.
Julie era visiblemente tan hermosa como Esmeralda, y su personalidad, sin embargo, nunca quise tener algo más allá que una amistad con ella. Aunque Jen y Oniro se enamoraron de ella y lucharon; Oniro lo venció, pero Julie eligió a Jen. Y eso volvió loco al padre de Sektor. Yo diría la belleza de Julie lo volvió un desquiciado. Recuerdo cuando secuestró a Bi Han y Kuai Liang; eso comenzó a deteriorar mi relación con él, limitándome a mi labor de encontrar guerreros para el clan. Todo cambió hace veinte años, cuando Jei Fan casi muere calcinada por ése tarado de Hikaru — es el verdadero nombre de Sektor —. Sin ser consciente, ella fue salvada por un escudo de hielo invisible que su padre dejó en ella. Se la dejé a Quan Chi, aunque la he ido visitando gradualmente hasta que me convirtieron en un cyborg.
Me acuerdo como le recriminé eso a Oniro y amenacé con contarles la verdad a ustedes; al darme vuelta, Sektor me noqueó ya convertido en cyborg y luego pasé mucho tiempo viendo como mi cuerpo obedecía órdenes de Hikaru y Oniro, hasta que Aaron, Moro y Attom me liberaron.
A mis sesenta y cinco años, aún no he encontrado la paz en mi alma, pero sigo buscándola, Gianfranco.

Acid tomó un poco de aire y exhaló. Él había terminado de contar su vida. Arbiter lo observaba con mucha intriga, y Acid entendió: quería ver su rostro. Y él activó un código de su brazo izquierdo, mostrando su tez negra y calva cabeza. Gianfranco comprendió que ellos eran rapados al ser transformados en cyborgs, ya que éste le explicó que antes de ello tenía un corte de pelo militar, para expresar rudeza y disciplina ante sus alumnos.
Hydro prefirió hablar antes que el resto, proponiendo salir de allí o serían asesinados por Sektor y Oniro. El resto asintió y comenzaron a correr. Si bien Gianfranco seguía sin ánimos, no podía estar lamentándose ahora. Había cosas más importantes que hacer. Aunque una parte de él le traía la espina de haber sido utilizado por la dama escarlata.

______________________

Los guerreros del Lin Kuei estaban a la expectativa. Ellos trataban de ser sigilosos e iban hackeando las cámaras con su tecnología, así no serian detectados por Sektor y Oniro. Los doce trataban de mantener el sigilo a como de lugar, y esto era garantía para no ser descubiertos.
Los pasillos del Lin Kuei eran anchos y largos, permitiendo a los doce correr a la par, hasta que los cyborgs pararon en seco en una habitación en especial. Esl resto no entendía que ocurría, sin embargo, Kuai Liang recordó que habitación era, congelando la gran puerta de mármol que impedía la entrada y al destruyó. Los dos cyborgs y el ninja azul ingresaron por la misma; cuando el resto entró, quedaron perplejos al ver muchos humanos atados de manos y pies a la pared o en jaulas acordes a su tamaño. En un arranque de piedad, los guerreros del Lin Kuei destrozaron las cadenas y jaulas, liberando a los guerreros cautivos. Si bien los cautivos se quedaron observándolos entre la duda y el agradecimiento. Estos no sabían si salir, hasta que Hydro les ordenó seguirlos si no querían ser meros robots sin alma. Todos asintieron y decidieron seguirlos.

—¿Qué ocurre, Acid? — preguntó Arbiter.
—Éste lugar debe ser destruido. ¡Cyrax, hazlo volar!
—¡Esperabas qué pidieran esto!

El cyborg agradeció la orden y arrojó cincuenta bombas de su compartimento en el pecho, las cuales tenían arpones que se clavaron en las paredes. Todos salieron corriendo a gran velocidad, haciendo explotar la habitación y saliendo ilesos del gran impacto. Algunos guerreros estaban quemándose, pero los hermanos Sub-Zero y Frost bajaron sus temperaturas corporales para que estos quedasen intactos y no sufrieran más que algún vómito o resfrío. El cyborg amarillo contó a los guerreros salvados y daban un total de mil, siendo casi la totalidad del clan.
En otra parte, la guerrera Ashrah se acercó a Hydro, mirándolo con serenidad en sus ojos. La demoniza buscaba algo en el ninja, y él entendió. Hydro se quitó la máscara, mostrándole su rostro y Ashrah se sacó el sombrero. Ella asintió y ambos se acercaron al resto.

—Parece que convenciste a tu amigo de hablar, Ashrah.
—¿Por qué no lo haría, Kenshi?
—Porque dice ser de un país y es de otro.
—Ellos ya saben que soy croata, Takahashi. Les contaré quien soy en verdad. Tenemos tiempo, porque uno de ellos mencionó que Sektor y sus amigos fueron a Outworld o algo así.

Mi nombre es Mario Ilicic. Soy oriundo de Zagreb, Croacia — aunque cuando nací era Yugoslavia —.
Mi vida no fue fácil: tuve que soportar la discriminación de los serbios hacia nosotros por estamento de ése maldito de Tito. Por años pasamos soportando eso, hasta que un día con unos amigos empezamos a matar serbios para darles una lección de lo que realmente era ser discriminado, violado y asesinado sin compasión. Cuando nos descubrieron, mis amigos y yo debimos exiliarnos, hasta que mis amigos fueron descubiertos en países cercanos y los asesinaron, colgando sus cadáveres como trofeos. Yo me fui a Japón, ya que al escaparme, en la Unión Soviética estaban los frustrados Juegos Olímpicos en Moscú. Tuve que aprender el idioma japonés y me instalé allí, cambiando mi nombre por el que ustedes conocían para no ser descubierto.
Recuerdo que en el año 1992, Acid apareció con Oniro y me preguntaron si quería liberar a mi país de Serbia; no supe como sabían quien era, hasta explicarme que me espiaban desde 1989 y supieron todo sobre mí. Accedí, entonces ellos me enseñaron a usar el Chi y dominarlo. Domino el agua y levemente las temperaturas heladas desde aquellos tiempos. Me relataron sobre el Lin Kuei y el clan ayudó a Croacia a liberarse de Serbia. Yo no pude matar a Tito, pero me descargué con los bastardos de sus hijos.
Por obvias razones, me fui al Lin Kuei, en una muestra de lealtad y agradecimiento.
Los años pasaron con normalidad hasta que Oniro anunció la automatización. Me acuerdo que estaba con Cyrax y ambos nos opusimos en el instante. Cuando vimos a Sektor como cyborg, los dos nos quedamos helados, y aún más Cyrax, quien penso haberlo hecho recapacitar en su combate. Sektor nos quiso noquear con sus mísiles, pero fuimos ágiles y logramos esquivarlo. El idiota creó un agujero en la pared y empezamos a escapar por los bosques en busca de nuestra libertad. Fuimos rodeados por una decena de cyborgs y el mismo Sektor. Nunca olvidaré el sacrificio que Cyrax hizo por mí: decidió luchar y hacer que escape. Atrapó a todos en redes y me pidió irme. <<No importa quien de los dos sea; uno tiene que vivir>> dijo, y me lanzó a un portal que abrió con una especie de polvo mágico que tenía del Mortal Kombat. Me había mandado a Japón, más exactamente a una bella casa en una colina. Al ir allí y tocar la puerta, Amaterasu se presentó ante mí y me metió apurada en su casa. Luego aparecieron los Lin Kuei a buscarme, sin encontrarme. La magia de Amaterasu me salvó de volverme uno de ellos.
Los últimos dos años he estado sirviéndole a la diosa del Sol en una manera de retribuirle lo hecho por mí. En ése tiempo, Magnus, Andrae, Rita y yo nos conocimos e hicimos amigos. Los cuatro queríamos salvar a Cyrax y Gianfranco; queríamos devolverles su humanidad.
El resto es historia conocida.

Cuando terminó, todos observaron al croata, quien se colocó la máscara de nuevo. Éste propuso a Kenshi y Ashrah llevarse a los heridos; les dijo que confiaba en sus habilidades y los pondrían a salvo. Ellos asintieron y se fueron; Ashrah le dio un beso en la mejilla a Hydro y se fue con el espadachín y los mil guerreros.
En tanto, los diez guerreros que quedaron se encargarían de ayudar a los cyborgs antes que Sektor, Noob Saibot y Exhylium regresaran.

___________________

El grupo se dividió en dos, separándose por dos francos diferentes. Del lado izquierdo fueron Hydro, los hermanos Sub-Zero, Frost y Smoke; del otro lado marcharon Nightwolf, Cyrax, Acid, Arbiter y Aaron.
El equipo A comenzó a correr de manera precipitada, encontrando cirujanos sin empezar o ya habiendo empezado con las robotizaciones. Estos salvaban a aquellos que no fueron robotizados o esperaban a que estos se activasen y liberaban sus almas. A su vez, dejaban ir a los cirujanos con vida; concentrándose en los nuevos cyborgs y guerreros rescatados. Estos decidieron que Kuai Liang y Smoke volviesen con los guerreros que salvaron y los que se volvieron cyborgs, mientras el resto seguía en busca de Sektor y sus hombres.
El equipo B no tuvo complicaciones en el camino, porque en ésta ocasión se cruzaron con Sektor y sus hombres, listos para el combate al final del mismo.
Nightwolf y Aaron comenzaron a darse tiros contra Oniro y Noob Saibot respectivamente. El vaquero tenía problemas con la sombra de Saibot, aunque a Noob pudo conectarle bastantes tiros; en tanto, Nightwolf dominaba a Oniro sin problemas, ya que sus hachas volaban como bumeranes por la sala entera, dándole severas dificultades al Gran Maestro Lin Kuei y limitaba su conversión en animales. Al gritar << ¡Cómo hombres! >>, éste se convirtió en un lobo negro, mientras el apache se volvió un lobo blanco, empezando a combatir en una encarnizada lucha.
Por otro lado, Cyrax y Exhylium intercambiaban golpes a diestra y siniestra, mientras Acid y Arbiter luchaban contra Sektor. El cyborg verde fue repelido por una explosión que salió del pecho del cyborg rojo, quien empezó a atacar al cyborg de tres colores.
Mientras los lobos luchaban, una especie de bomba de humo impactó en el lobo negro, devolviéndolo a su forma humana. Al disiparse el humo, se pudo ver al Enenra, quien volvió a ser Smoke. El ninja gris saludó a su amigo, mientras observaban como el resto de los combates iban apareciendo. Frost con bolas de hielo, Hydro con dagas del mismo material, Kuai Liang y Bi Han con una espada y martillo de hielo respectivamente. Esto complicó a los tres guerreros restantes, siendo derrotado Noob Saibot con mucha rápidez. Exhylium, sin embargo, resistía, hasta que un martillazo de Bi Han le rompió el casco y Cyrax quedó estático. El cyborg gris arrojó una bomba al ninja azul, la cual fue congelada por su hermano menor, Kuai Liang saltó y le dio una patada en el rostro, dejándolo inconsciente junto a Oniro y Noob Saibot. Al ser derrotados estos, centraron su atención en Sektor y Arbiter.
Tanto Hydro como el resto notaron algo: la voluntad de Arbiter estaba quebrada; su habilidad de combate estaba mermada de tal manera que no trataba de evitar los golpes de Sektor, sólo los recibía sangraba en algunas partes de su cuerpo que se mezclaba con aceite de algunos. Un misil de Sektor a su casco bastó para destruirlo y dejarlo a cara descubierta. Éste aprovechó y comenzó a darle severos puñetazos en él.

—¡Eres débil, Arbiter!, ¡te has vuelto débil por amor! — exclamó —. ¡Por eso me volví cyborg y lo convencí a mi padre para qué los vuelva cyborgs a ustedes!, ¡el amor los hace débiles!

Ése grito de Sektor fue suficiente. Acid le arrojó una bomba gigante de ácido que le formó agujeros en su armadura. Herido pero no muerto, Sektor formó un portal a Outworld y se fue con el resto de su equipo.
Arbiter mostraba bastantes heridas; sumado al casco destruido, el cyborg podría morir si volvía a luchar, pero eso era lo de menos para él. En su alma había una fuerte disputa sentimental en él, ya que odiaba admitirlo, pero su amigo Magnus le dijo una gran verdad: <<Las mujeres son un peligro y no tienes que enamorarte de buenas a primeras de ella>>. Pensaba en su dolor y no en otra cosa. Y esto comenzaba a hartar a los demás miembros del equipo. En un momento de distracción del mundo, Arbiter recibió un puñetazo de su amigo Aaron, quien lo miró a los ojos y le ordenó levantarse y luchar por la Tierra y dejarse de lamentar por un mal amor. Su amigo trató de motivarlo y lo logró en cierta manera, Arbiter se había levantado, aunque tenía su mirada perdida. Ésta vez habló Acid, quitándose su casco.

—Gianfranco, encontrarás a alguien más.
—Tú mismo me dijiste que…
—Yo no busqué a alguien más; esa es la diferencia. Esmeralda murió y por mucho tiempo me culpé de ello, pero tuve que aceptarlo: fue un accidente. Éste accidente me puso aquí y ahora debemos salir antes que…

El cyborg verde fue interrumpido por el sonido intenso de una alarma en la base. De repente, todo el Lin Kuei comenzó a emitir ése sonido y unas luces rojas parpadeaban en la habitación. Ninguno de ellos entendía que estaba ocurriendo, hasta que Kuai Liang explicó en simples palabras.

—¡La base nos reconoce como enemigos! Si no salimos rápido, vamos a morir.
—Kuai Liang, todo ha sido modificado.
—¿De qué hablas?
—Estamos en la habitación principal. Créeme, sólo hay una forma de evitar que todo sea destruido — respondió Acid.
—¿Cuál, Acid?, ¡dila, se nos acaba el tiempo!
—Destruir la habitación.
—Acid, no podemos destruirla de afuera; bueno, no tan rápidamente, se entiende — comentó Smoke.
—Hay una forma, pero antes, ¿podría abrazarte, Jei Fan? Antes que digas algo, sólo quiero darte un abrazo. Te conozco de hace tantos años y nunca fui capaz de darte un simple abrazo.
—Bueno, yo…
—Vamos, hazlo por tu tío Acid. Veo que Shinnok te crío bien, tal y como me lo prometió.
—¡Mi padre me dio el amor qué Sektor me quitó!
—Lo sé, por eso quiero darte un abrazo. Quiero sentir la calidez de un abrazo de lo que es una pequeña hija para mí.

Frost sabía que quería hacer Acid y quería impedirlo, pero entendía su decisión. Ella lo abrazó con mucha fuerza y besó su frente en muestra de cariño, le dijo que lo quería y agradecía las veces que la visitó y se divirtió con ella. El rostro del cyborg podía verse, logrando divisar una sonrisa en él. Éste le dio un suave beso en la frente y le aplicó una llave del sueño, dejándola inconsciente. Luego de soltarla, se acercó a Arbiter y le dio un golpe en la nuca, durmiendo sus músculos y dejándolo en el suelo. Le pidió a Aaron que lo levantara y que Kuai Liang se lleve a Frost.

—Muchachos, es difícil para mí despedirme de ustedes. No hemos pasado tantos momentos juntos, pero créanme que los guardo en lo más profundo de mi corazón — expresó —. Por años traté de encontrar un rumbo en mi vida y lo he encontrado ahora. Si bien hace años he querido morir para reunirme con Esmeralda, sentía que el suicidio era cobarde y deshonesto; quiero morir como algo que nunca fui: un héroe.
—¡Pero Acid!...
—Calma, joven Kuai Liang. Ustedes ahora protegerán la Tierra por mí; es lo único que les pido: salven a la Tierra y todo lo bello que ello tenga. Gianfranco, te legó esto.

El cyborg verde tomó su casco y lo colocó en el rostro del cyborg de colores; la armadura aceptó la nueva coraza sin dificultades. Además, Acid le dio dos armas: un hacha y una espada de luz, ambas blancas. Éste las colocó en el compartimiento del pecho de Arbiter, quien le pedía que no muera.

—¡Váyanse, ahora! — Les ordenó.
—¡No queremos dejarte morir!
—¡idiotas, entiendan qué es mi decisión y deben respetarla!, ¡sólo soy un maldito viejo que morirá más pronto!, ¡ustedes son el futuro de éste bello planeta! — gritó, impresionando a los presentes —. Ahora… ¡LES PIDO QUÉ SE LARGUEN!

En una demostración que hablaba en serio, Kuai Liang reconoció el código que activó Acid desde su mano derecha. El ninja azul se echó a correr y el resto lo siguió sin entenderlo mucho. Acid activó el mecanismo de autodestrucción.
Mientras el comando de voz automático hacía el conteo de destrucción, el cyborg amplificaba las ondas de poder lo suficiente para volar toda la base. Nunca más alguien sería automatizado, y él se encargaría de ello. Cuando el conteo llegó a cero, pudo mencionar el nombre de su amada una última vez, creyendo verla para buscarlo e ir a descansar juntos al más allá.

—Esmeralda…

________________________________________________

Habiendo salido afuera de la base Lin Kuei, ellos entendieron que Acid hizo el mecanismo más largo para evitar la muerte de ellos mientras escapaban. Los guerreros caminaron hasta encontrarse a Amaterasu, Ashrah y Kenshi con los guerreros rescatados. Arbiter había recuperado la movilidad de su cuerpo durante el trayecto, y al llegar, activó sus propulsores para salvar a Acid que peligraba de morir, sin embargo, el templo Lin Kuei voló en mil pedazos cuando estaba emprendiendo vuelo, saliendo disparado por los aires. El cyborg fue salvado por Susanoo, quien apareció para dar una pequeña ayuda.
En tanto, Nightwolf pudo ver algo que el resto no: dos almas juntas yendo a los Cielos. Él supuso que Esmeralda esperaba a su amado y sonrió, derramando una pequeña lagrima por la muerte del guerrero.
Los combatientes se mostraban frustrados, en especial Arbiter, quien descargó su ira golpeando un árbol, lamentando el suceso y comprendiendo que Acid murió porque él estuvo “dramatizando” por un suceso menor que interfería con la verdadera misión: salvar a la Tierra.

—Escuchen, yo sé que ustedes están tristes por la muerte de Acid, pero deben volver a Outworld. Yo los…
—No — habló Arbiter —, tú no nos acompañarás. Nos sirves en la Tierra, cuidando y ayudando a estos hombres y mujeres a tener un nuevo camino dedicado a la justicia. Cometí un error — comentó, sacando sus sables de luz —, y es hora de enmendarlo — concluyó, prendiendo sus espadas.

Todos entendieron las palabras de Arbiter: tenían que volver al Outworld. Arbiter despertó a Cyrax, quien contó el trágico motivo por el cual se desmayó: Exhylium es su hermano menor Rickanon. Cyrax comprendió que ocurrió con sus hermanos: Sektor los capturó y automatizó, confirmándolo al ver al resto de ellos convertidos en cyborgs. El cyborg amarillo les rogó a los dioses que estos volvieran humanos a todos los cyborgs y estos prometieron dar su mejor esfuerzo. Decidieron entonces que Smoke, Nightwolf, Arbiter, Cyrax, Bi Han y Kuai Liang irían a Outworld, mientras el resto se quedaría en la Tierra. Cada miembro presente de las Fuerzas de la Luz les deseó mucha suerte y que vuelvan sanos y salvos.
Amaterasu creó un portal y estos entraron allí. Del otro lado, los seis guerreros vieron aparecer a algunos de sus amigos, al saludarse y preguntar que ocurrió, estos le contaron lo sucedido y todos lamentaron la muerte de Acid. La diosa del Sol cerró el portal y vio a Hydro acercarse a ella.

—¿Crees qué puedan derrotar a Shao Kahn?
—Uno de ellos está destinado a matarlo, pero temo que las cosas que ocurran de ahora en más allá, lo puedan volver un demente fuera de sí — contestó la diosa, dando media vuelta y mirando a los miembros del Lin Kuei.

La diosa sabía que tenía mucho trabajo, pero al menos contaba con algo de ayuda ésta vez. Sabía que su hermano Tsukuyomi la ayudaría, así que sonrió y ofreció ir a la casa de ésta, siendo acompañada por la totalidad de los presentes.
<<No quería hacerlo, no quería interferir en la misión de Blaze, pero debo despertar a Taven cuanto antes o quien sabe cuantas sucias amenazas deberemos soportar aquí en la Tierra. De todas formas, confío en los guerreros y espero ganen por todos>> pensaba ella, mientras observaba con una cálida sonrisa a los humanos que estaban ayudando a los desorientados Lin Kuei.

Fin del capítulo 23.

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Error Macross
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Error Macross » Lun, 22 Feb 2016, 02:35

Este capitulo me gusto bastante mas que los otros, tal vez porque en base a los personajes usados tiene un aire de seriedad bastante notorio, y el sacrificio de Acid fue un gran momento. Ademas los conteos de los pasados personales, aunque largos, sonaban creibles y como algo que podria llegar a decir una persona en la vida real.
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Lun, 14 Mar 2016, 01:35

► Show Spoiler
Dejaré el episodio 24. Un episodio donde donde introducciones de combate y no combates en sí. Espero que disfruten; en los próximos tres capítulos se hará hincapié en ello.

_______________________________________________

Capítulo 24: Combates en Outworld.

Al haberse ido Kang y los otros, los guerreros restantes siguieron por el otro sendero. Antes de dar el primer paso, Daisy le pidió a Magnus y Andrae que les cumplan su palabra. Ellos accedieron y juntaron a todos en una ronda, siendo Magnus quien decidió hablar primero.
Nací en Buenos Aires, Argentina. Soy hijo de un migrante europeo y una descendiente de aborígenes locales.
Conocí a Andrae a los tres años en la primaria, siendo grandes amigos y cuidándonos las espaldas desde entonces. Sin embargo, él era alguien bastante popular, y bueno, yo era alguien cerrado a amistades; no me gustaban los tipos falsos. Traté de explicarle esto a Andrae, pero tardó muchos años en comprenderlo.
Mis padres fueron asesinados por Krogat al tener seis años y fui adoptado por la madre de Rita. Al cumplir ocho años, Raiden se apareció ante nosotros y empezamos a ser entrenados por Bo Rai Cho y muchos maestros shaolin. A pesar de ello, debíamos seguir una vida normal porque nadie debía saber esto.
Durante mi adolescenci, adopté una postura clara: eliminar a los insurrectos traería orden al mundo. Obviamente Rita y Raiden trataron por años de sacarme éste pensamiento, pero todo esfuerzo fue en vano. La injusticia en la Tierra me repugna, aunque no sólo eso me trajo aquí.
Conocí a Aaron y Gianfranco en mi adolescencia. Todos hablaban mal de él, pero me acerqué y ello nos volvió grandes amigos. Con Gianfranco fui un poco malo en el principio, aunque después entendí lo que hice y esto nos tiene aquí.
Mi vida se volvió interesante con la invasión de Shao Kahn. Hasta allí tenía un trabajo aburrido y sin mucho dinero para disfrutar. La típica vida de alguien que tiene entre veinte y treinta años. La invasión de Kahn me permitió poner mis habilidades en práctica; con ello salvé a Andrae con gran ayuda de Rita; Aaron y el resto de nuestros primos. Con el tiempo, aumenté mis habilidades entrenando duro. Mi vida era muy aburrida hasta esto. Y necesitaba tener emoción en ella. Por eso estoy aquí: salvar a la Tierra, pero también quiero emoción. Siento que la vida de los humanos es muy aburrida y predecible: dominados por un sistema desde que nacen hasta que mueren, que les meten mierda en las cabezas a las personas y aquellos que sabemos esto no tenemos el dinero para evitar que sigan haciéndolo.
Lo demás ya lo saben.


—¡Espera!, ¿qué fue lo qué guardaste para el final? — preguntó con curiosidad el ninja negro.
—Ah, sí; Sakura y yo fuimos amantes. Durante un breve tiempo salimos. Claro, hasta que la invasión de Kahn inició...
—¡Lo sabía!, ¡sabía qué salías con Sakura! — exclamó su amigo Andrae, mientras el resto quedó boquiabierto —. ¡Ya me parecía raro qué ella y tú sigan estando de amigos en Facebook!
—Eso es una especulación banal, Andrae — opinó Aaron.
—Tal vez, pero estaba en lo cierto. Sentía cierta fricción entre tú y ella. Siempre me pareció extraño que seas novio de la lunática oxigenada y no de ella. Bien, ¿contenta, Daisy? — preguntó, la rubia asintió y le indicó contar lo suyo.

Al igual que Magnus, también nací en Buenos Aires, Argentina. La diferencia es que soy hijo de un paraguayo y una argentina, lo que me valió ciertos insultos xenófobos en mi niñez.
Durante mi infancia, yo tuve muchos amigos y allí conocí a Magnus. Si bien fuimos buenos amigos en la infancia, en la adolescencia nos separamos. Comencé a salir con gente, mientras él nunca tenía tiempo - jamás sospeché que entrenaba con Rita para defender a la Tierra -. También me pasó lo mismo con Rita: nos distanciamos cuando mis salidas nocturnas iniciaron. Luego conocí a Gianfranco y Aaron por intermedio de Magnus, volviéndonos amigos. Solía dalir bastante con ellos, y ninguno entendía que ocurría. Éramos Los Jinetes del Apocalipsis en la secundaria, haciendo bromas pesadas y teniendo luchas contra los mayores. Gracias al Cielo Magnus sabía luchar, sino no estaría contando esto.
Mi familia era realmente dispareja. Mis padres se divorciaron cuando tenía siete años, aunque seguían viviendo juntos. Todo cambió cuando mi padre estafó a mi madre e hizo un hueco legal para que mi madre se encargara de las deudas que dejó a muchos. Mi padre se fugó a Paraguay con su nueva esposa y mi madre debió pagar por él ante la justicia. Ella quiso suicidarse, pero afortunadamente no pasó nada malo más que una internación. Algo le debo agradecer a mi padre y es que me enseñó el manejo de la espada en ése tiempo.
Los años pasaron y mantenía relación normal con Magnus y Rita, pero no sentía una amistad por ellos. Recuerdo que el día que iba a cortar amistad con ellos, la invasión de Shao Kahn inició. Ninguno de mis amigos pudo ocultarme en su casa por distintas y patéticas excusas. Tenía la espada de mi padre y pude contra algunos tarkatanos y edenianos traidores a su patria. Pero no bastó y cuando iban a matarme, mis amigos aparecieron y me salvaron. Entendí quienes eran mis verdaderos amigos en verdad. Y lo ratifiqué cuando tuvieron que salvar a Gianfranco de urgencia.
Al terminar la invasión, me enviaron a Orderrealm para entrenar mis habilidades. Allí conocí a Hotaru, quien me contó sobre Dairou. Gracias a Raiden, supe la verdad y le conté a mis amigos.
Luego de dos años me enviaron a la Tierra otra vez, ya que mi entrenamiento había concluido.
Lo demás lo conocen.

Al terminar de contar su historia, los humanos asintieron y decidieron seguir en silencio. Ellos habían perdido mucho tiempo.

_________________

Pasadas unas horas, los guerreros de la Tierra caminaron hasta llegar a un terreno árido lleno de tierra roja. Kintaro reconoció que significaba esto y advirtió de quedarse junto a él. Sin saber de donde venían, el shokan interceptó flechas detrás de éste. De allí aparecieron dos centauros: uno macho y una hembra. El macho tenía una armadura de metal que cubría su cuerpo, mientras la hembra poseía una armadura que cubría sus antebrazos, su torso hasta el pecho y las partes inferiores de sus patas.

—Los centauros siempre haciendo de las suyas. ¿Creyeron qué podrían engañar a un shokan con semejante antigüedad de técnica?
—A pesar de eso, eres uno y nosotros dos, Kintaro — mencionó el macho.
—Chirion e Hylonome, los hijos de Motaro. Pensé que nunca saldrían luego de la muerte de su padre — comentó cruzado de brazos.
—El amo Kahn le dio la vida a nuestro padre a cambio de la lealtad centaura hacia él — comentó ella.
—A mí no me interesan esas luchas entre centauros y Shokan, no son algo que nos haga ganar algo.
—Que extraño, tú vivías diciendo que nos exterminarías a todos los centauros — dijo él.
—La gente crece, madura. Yo no soy el Kintaro de antes ni deseo serlo otra vez. Traeré igualdad a los Shokan por las buenas o por las malas, y ningún centauro, tarkatano o shokan lo impedirá — dijo con decisión —. ¡Muchachos, me encargaré de ellos! — ordenó.
—Debemos avanzar, así que nos iremos separando en el camino — explicó Arbiter con seriedad —. Lo dejamos en tus manos, Kintaro.

Mientras los guerreros le deseaban suerte al shokan, el mercenario Dairou observó el panorama. Su experiencia contra guerreros de distintas razas le servía de mucho. Él supo que Kintaro no iba a ganar sólo la pelea; conocía su forma de luchar y sabía la manera de manejarse de los centauros. Él iba a necesitar ayuda de alguien. Y ése era Dairou.
-Andrae, debo luchar a la par de Kintaro.

—¡Dairou, puedo ayudarte a ganar!
—No, tu vida es más valiosa que la mía. Si algo debemos entender, es que tú, Magnus, Smoke y Nightwolf deben llegar a como de lugar contra Kahn. — Les dijo al resto —. Ellos son más importantes que nosotros; por algo los Dioses Antiguos los prepararon - explicó con seriedad —. Andrae, muchachos, les encargó derrotar a Kahn; Kintaro y yo nos encargaremos de ellos.

Si bien no quería dejarlo, el samurái entendía que las palabras de Dairou eran ciertas: él y sus amigos entrenados debían llegar contra Kahn como sea, pero salvarían a sus amigos de ser necesario. Éste le pidió cuidarse y marchó, pidiéndole a Kintaro que cuidase del mercenario.
Después de dejar a Dairou y Kintaro, los guerreros caminaron hasta que Baraka sacó sus cuchillas, repeliendo un ataque con un ciclón. El tarkatano ordenó al resto seguir; Mileena y Reptile se quedaron junto a él.

—Veo que estamos enfrentados otra vez — dijo una vieja voz conocida por los machos.
—Buttlar...
—Hermano, cuñada — saludó con cierta amabilidad a ambos —, el saurio — espetó con asco.
—Verte tampoco me alegra, Buttlar — respondió Reptile con su espada en mano.
—He venido con una pequeña amiga, estimados familiares e indeseado hermano postizo.

Buttlar hizo una indicación a la dama para que se presente ante el trío y ésta apareció, aterrando a Mileena y el resto de los guerreros. Al ver que era exactamente igual a Mileena, decidieron preguntar que pasaba aquí; Buttlar fue simple al explicarlo:

—Agolena es su nombre; ella es un clon de Mileena creado por Shang Tsung en caso que Mileena nos traicionase o muriese. Teníamos éste reemplazo hace años.
—¡¿Qué?!, ¿entonces Magnus tenía razón?, ¡Shao Kahn sólo me ve como su arma!
—No, te quiere como una hija, pero lo traicionaste.
—¡Si me querría no hubiese hecho un maldito clon mío!
—¡Nadie habla mal del Emperador! — gritó Agolena, lanzándose a Mileena.

El tarkatano menor chasqueó sus dedos y diez tarkatanos aparecieron ante ellos. Reptile le dijo a Baraka que se encargase de su hermano menor y éste se haría cargo de los tarkatanos.

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El camino seguía austero, mientras Surikizu, Magnus, Savage, Daisy, Samael, Smoke, Nightwolf, Bi Han, Kuai Liang, Rita, Arbiter y Cyrax. El ninja negro preguntó porque Hydro no regresó, recibiendo la respuesta de Cyrax, quien dijo que su amigo decidió quedarse en la Tierra para ayudar a Amaterasu. El ninja negó con la cabeza y siguió caminando en silencio, hasta que su olfato encontró un olor familiar. Era…, ¿azufre?
El suelo comenzó a calentarse, siendo enfriado por el Sub-Zero menor. Su hermano mayor reconoció quien vendría de los suelos y se alegró bastante.

—¡Hanzo! — exclamó Bi Han, yendo a abrazar a su amigo, quien correspondió el abrazo.
—No iba a dejarte sólo, amigo; además, vine con alguien más — comentó, mostrando a Aaron junto a él.
—¿Qué haces aquí, Aaron?
—Me dijeron que había un vaquero con tiro preciso, así que quise venir — expresó —, sumando el hecho que quiero salvar mi mundo — comentó, jugando con sus armas.
—Es mejor seguir y ver que nos puede tocar — expresó Arbiter con seriedad.

El cyborg colorido lucía serio, algo que no pasó desapercibido por el resto. Sus amigos entendieron que la muerte de Acid le había golpeado demasiado. Ellos no estuvieron allí y no sabían que pudo sentir él al ver morir a su amigo.
Siguiendo el camino en silencio, los guerreros llegaron hasta una arena de combate, con cuatro esquinas hechas con unas piedras. Allí estaban una niña subida a una mole de músculos, un vaquero, Rain, Reiko y Noob Saibot. En ése entonces, Samael, Aaron, Scorpion, Surikizu y Kuai Liang sabían que debían quedarse a combatir; estos les dijeron a Magnus, Daisy, Arbiter, Cyrax, Bi Han, Savage, Smoke, Nightwolf y Rita que avancen en el camino y ellos se encargarían de esto. Al ver que se iban, estos decidieron como organizar los combates y cuales eran las reglas de los mismos.
En tanto, los combatientes seguían yendo por el sendero ancho que tenía el camino al Coliseo de Shao Kahn. Bi Han sintió presencias conocidas y alertó al resto de esto. Arbiter salió volando y nadie entendió el motivo a excepción de Cyrax, quien simuló no entenderlo. En un segundo, Cyrax le envió un mensaje al comunicador de Rita, quien leyó el mensaje de que debían seguir y dejasen a los cyborgs y el ninja azul en aquel lugar, ya que tenían asuntos pendientes. Cuando se fueron los cinco guerreros restantes a toda velocidad, Sektor, Exhylium y Oniro salieron de sus escondites.

—Al fin se han ido. Podrían haber dejado a Vrbada — expresó el Gran Maestro Lin Kuei.
—Esto es asunto nuestro, ninja, no de él. Smoke y los otros están exentos de éste combate — respondió el ninja de hielo, comenzando a frotar sus gélidas manos —. Esto es algo que sólo nos compete a nosotros.
—Hora de luchar, hermano menor — espetó Cyrax.
—Falsas palabras no traerán dudas a mi base de datos — respondió el cyborg con una extraña voz robótica.
—¡Malditos, sabían qué le lavaron el cerebro a mis pobres hermanos!, ¡LOS EXTERMINARÉ CON MIS PROPIAS MANOS!
—Cálmate, Cyrax; somos tres contra dos. Debieron dejar a Smok…

Sektor fue interrumpido por algo que lo tomó de los hombros y se lo llevó volando lejos de la zona. El cyborg cayó con mucha violencia en una zona llena de rocas muy cerca de un volcán a punto de hacer erupción. Cuando vio quien lo lanzó por los aires hacia allá, le impresionó ver a Arbiter con sus manos sosteniendo los sables de luz de éste. Sektor sacó los suyos y los activó — uno rojo y otro blanco —. Arbiter seguía sin moverse, pero estaba preparado para luchar.

—¡Vaya! Parece que has recuperado la voluntad de vivir. ¿La muerte de Luis te afectó, Gianfranco?
—Tus deseos de grandeza convirtieron a muchos en algo que no deseaban serlo. ¡¿Por qué?!, ¡¿por qué eres alguien así, Hikaru?!
—¡MI NOMBRE ES SEKTOR! — gritó —. Hikaru está muerto…, ¡YO SOY EL SER MÁS PODEROSO DE LOS LIN KUEI Y PRONTO SERÉ EL GRAN MAESTRO DEL CLAN! — volvió a gritar a todo pulmón.
—Sólo eres un loco cuya locura está a punto de terminar — corrigió el cyborg, activando sus sables azul y amarillo —. Esto es por Luis y los demás cuyas vidas arruinaste, niñito mimado de mami.

Ambos cyborgs se impulsaron con sus propulsores de pies y se lanzaron a luchar en un grito de guerra potente. Si bien ambos eran más máquinas que hombres, la humanidad de uno de ellos tenía en claro un objetivo: destruir al ser más ruin que jamás haya conocido.

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Habiendo pasado el Living Forest, los Páramos y otras zonas, el camino al Coliseo se hacía interminable para los seis héroes restantes. Viendo una estatua de Shao Kahn, estos decidieron seguir. Mientras iban corriendo, la Tierra misteriosamente tuvo una grieta lo suficientemente grande para que uno de ellos decidiera no pasar.

—¡Andrae! — gritaron los demás.
—¡Sigan! Me encargaré de quien sea que haya sido.

Asintiendo sin desearlo, los cinco siguieron corriendo para intentar llegar al Coliseo. Al ser precavido, el samurái desenfundó sus espadas y evitó un golpe que podría haberlo partido en dos de Kotal Kahn. El joven Emperador y el samurái iniciaron un forcejeo con armas, el cual fue repelido por el humano dándole una patada en el abdomen al Osh-Tekk. El guerrero azul se frotó el abdomen y se levantó con poca dificultad.

—Nos volvemos a encontrar, Andrae. Veo que eres más fuerte que en el pasado.
—Tú también eres más fuerte, Ko’atal; pero ésta vez yo venceré.
—Ésta vez hay cosas más importantes que sólo avanzar en una fase y lo sabes.
—¿Y qué hacemos hablando en lugar de luchar, entonces? — preguntó decidido el humano.

Humano como Osh-Tekk iniciaron un combate con sus armas, haciéndolas chocar una y otra vez. Kotal Kahn usaba su espada y cuchillo, mientras el samurái utilizaba dos armas que le regaló Dairou para conmemorar la pérdida de sus anteriores armas.
Mientras tanto, Magnus, Rita, Smoke, Nightwolf y Daisy seguían en el camino. Sabían que debían separarse y cuanto antes debían llegar al Coliseo; por alguna extraña razón, ellos no confiaban en Liu Kang o Johnny Cage para ganar. <<Sus emociones eran confusas y sus voluntades podrían flaquear>> les dijeron los Elder Gods en alusión a una pregunta que les hicieron en uno de sus entrenamientos.
En tanto, los guerreros siguieron en su marcha por el bosque viviente, llegando a una zona desierta, cercana a Lei Chen, el pueblo de Li Mei.
Unos bichos comenzaron a aparecer misteriosamente, siendo destruidos por la ametralladora de Daisy. La rubia asintió a sus compañeros y decidió quedarse; el resto sólo corrió y acompañó la decisión de la blonda en silencio.

—Veo que me has descubierto, Daisy — comentó una voz conocida para ella.
—Eres tú, D’Vorah. Sólo tú te presentas con bichos. Eres la dama de los insectos — sonrío la rubia.
—Seguro deseas una revancha contra mí, ¿no? Te la daré si quieres.
—No, no quiero pelear contigo, Daisy. La verdad es que sólo quiero hablar contigo. Noto tus sentimientos; tienes una lucha que sabes que la gana. Deseas odiarlo, pero sólo lo amas. ¿Por qué?, ¿qué hizo él por ti?
—Me salvó sin conocerme. Y cuando me contaron ése trío de despechadas quien era, no puedo negarte que me encanté con él — dijo ella —. Fue extraño, pero durante éste tiempo me ha gustado con mucha intensidad tu amigo Andrae. ¿Cómo te has dado cuenta de ello?
—Puedo ver las emociones de los seres a mí alrededor. Vi emociones muy fuertes en ti cuando viste a Andrae. También vi que Skarlet miraba a Gianfranco con mucho dolor y Sakura miraba con amor a Magnus.
—Yo no veo emociones, pero sé que tú amas a ése muchacho — Daisy sonrío ante ésta afirmación —. Me caes bien, pero somos enemigas y debemos combatir.
—No quiero pelear contra ti, D’Vorah.
—Ni yo contigo, Daisy; pero es nuestro destino luchar la una contra la otra.

Mientras Daisy y D’Vorah comenzaban a luchar, los tres varones y la dama restante siguieron su camino. En ése momento, apareció Shang Tsung, quien mandó a volar a Magnus por un portal, dejando a los otros tres solos. Tsung dijo que no se alteren; lo mandó a un lugar donde lo esperaban sus oponentes. Rita se colocó en pose de lucha y sus compañeros entendieron, corriendo hacia adelante. El hechicero los dejó ir y miró a la rubia, quien se veía decidida.

—Te vencí una vez. Soy más fuerte que antes, además.
—Me dejé ganar, blonda. Ésta vez yo te eliminaré y me quedaré con tu alma. ¡Pelea!

Shang Tsung y Rita corrieron el uno hacia el otro con el puño preparado, chocando sus puños, provocando un viento que hizo volar piedras cercanas del lugar y movieron algunas casas.

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Magnus cayó en un lugar que no reconocía. Al ver cerca el Coliseo, comprendió que Shang Tsung lo mandó hacia allá por algo. ¿Pero por qué? Pronto lo descubriría, cuando alguien se apareció ante él y reconoció su Chi.

—Sakura.
—Magnus.

Ambos se miraron fijamente a los ojos. Los ojos cafés de Magnus se cruzaban con los amarillos de Sakura. El castaño se acercó a la morocha, colocándose frente a ella y quitándole su velo; éste la besó y ella correspondió el beso, cerrando sus ojos junto a él. Los brazos de él rodeaban la cintura y cadera de ésta, mientras ella rodeaba el cuello de él con sus brazos. Sus labios se tocaban como si hubiese sido la primera vez, mientras ellos sentían una fricción muy pocas veces sentida en sus cuerpos.
Llegado a un momento, debieron separarse. Mirándose a los ojos, ella le dijo:

—Magnus, ¿por qué no has venido a visitarme?
—Los Dioses Antiguos no debían sospechar de nada, Sakura. ¿Y tú?
—Briana y Luana no podían saberlo. En especial Luana.
—¡Olvida a esa arpía de una vez! - Le pidió él en un grito y suplico.
—¡Es mi amiga!
—No lo es; bueno, sabes que ella me engañaba y mucho.
—Nunca entendí la gracia de que hayan sido novios — dijo dándole la espalda —. Ella te engañaba por su inseguridad interna...
—Aún recuerdo cuando quiso acostarse con Aaron. ¡¿Acaso esa rubia oxigenada creyó qué él no me lo diría?! Aunque eso no fue el motivo por el cual estuve contigo.
—Claro, yo no soy tan linda como Briana y Luana - dijo con cierto enojo.
—Luana tenía rostro feo y Briana no tenía pecho. — Le dijo, colocando sus manos en los hombros de ella —. Tú eras y eres hermosa para mí, Sakura.
—Magnus, ¿por qué no me conociste a mí en lugar de Luana?
—No lo sé, Sakura; simplemente no lo sé. — Se lamentó con tristeza —. Quisiera que vengas conmigo.
—Magnus, yo...
—Ven conmigo, Sakura. Vamos a salvar a la Tierra y vivamos una vida juntos. Hace mucho deseaba volver a verte.
—Magnus, yo también quiero estar contigo. La verdad es que deseo vivir a tu lado, pero Briana y Luana son mis amigas.
—Olvídalas — pidió.

Sin embargo, ambos sintieron presencias cercanas. Sakura le advirtió en silencio que eran sus amigas y se separaron, colocándose en una pose de lucha. La rubia y la castaña aparecieron de un salto abrupto.
Luana se acercó a Magnus con su espada y Briana con su lanza. Éstas lo rodearon, intentando atacarlo, aunque éste se tele transportó y las evitó. Éstas chocaron entre sí y cayeron al suelo bruscamente.

—Esperaba más de ambas - comentó, apareciendo cruzado de brazos a un metro de ellas de distancia. — Les advierto que soy más fuerte que antes; y ése golpe que le propiné a Luana fue sólo una advertencia para que no decidan combatir conmigo.
—A ver — gritó la rubia, soltando el arma que previamente había agarrado —, ¿por qué no nos tomas en serio? Somos las mejores guerreras de Shao Kahn hoy por hoy.
—El Mortal Kombat afectó seriamente su ejército — espetó —. Ustedes temen matar, Luana.
—¿De qué hablas?, ¡tú eras extremista y por eso te dejé!
—Me dejaste por tu inseguridad. Creías que te sería infiel y me engañaste antes que yo lo hiciera.
—Espera, ¿tú qué?

El orgullo de la rubia comenzó a caerse por los suelos de manera estrepitosa. Antes que Magnus hablara, Sakura decidió hacer el comentario por él.

—¡Te engañó con!...
—Te engañé con unas buenas putas. Nada más que agregar — interrumpió él.

Sakura entendió, entonces, que Magnus hablaba en serio, pero que no la delataría. Ella sabía que él realmente la quería.
Luana se arrojó enfurecida a Magnus, mientras Briana lanzó flechas con un arco que sacó de su espalda. Éstas al tener una punta de metal, pudieron ser paradas por el mismo Magnus, quien repelía los ataques de ambas. Sakura sacó su espada y atacó a Magnus con ella, provocando el mismo resultado que antes: parada antes que pudiese tocarlo.
El castaño aplicó algunos puñetazos y patadas a las tres, mandándolas un poco lejos de él.

—Han estado practicando — dijo él, moviendo un brazo como si estuviera moviendo una rueda de abertura —, son mejores de lo que pensaba. Me esforzaré al máximo entonces.

Los cuatro se miraban seriamente. Sakura debía elegir entre un amor y sus amigas. Magnus rezaba que Sakura lo elija a él, porque no deseaba matarla.

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Smoke y Nightwolf fueron los últimos en ser interceptados; estos fueron increpados por Quan Chi y Nimbus Terrafaux, lo cual les pareció muy raro a ambos, quienes se colocaron en pose de batalla.

—¡¿Qué hacen aquí?!, ¡¿cómo está vivo Terrafaux?!, ¡vimos cómo Krogat lo mató!
—Baratas ilusiones — contestó —. El amo quiso que les demos una falsa impresión. No me verán morir de nuevo — dijo mientras se colocaba en pose de lucha.
—¿Por qué Shao Kahn querría eso? — se cuestionó el indio.
—¿Quién habló de Shao Kahn? Tenemos un señor que lo supera en todo — contó el hechicero.
—¿De qué estás hablando?, ¿hay alguien más acaso? — preguntó el ninja gris.
—Obviamente, pero no vas a saberlo — comentó el negro —, pero para saberlo tendrás que derrotarnos.

Finalizada la charla, Nightwolf hizo aparecer sus hachas y Quan Chi su espada, mientras Smoke y Terrafaux concentraban energía. En un determinado momento, el indio y el hechicero chocaron armas, mientras el ninja y el karateca arrojaron una correntada de humo y un chorro de agua con mucha potencia.
¿Quién era éste señor del cuál Quan Chi y Nimbus Terrafaux les hablaban? Eso era así que Smoke y Nightwolf se los sacarían a puñetazos.

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Luego de caminar por una hora, Liu Kang y su equipo llegaron a la entrada del Coliseo, donde ingresaron. Kang, Kitana y Lao sabían como entrar; los monjes decidieron ir por separado, mientras la princesa guió al resto junto a ella y juntos se dirigieron al Coliseo.
Liu Kang y Kung Lao fueron por otra parte, llegando a una parte vacía del mismo. Allí aparecieron Raiden, Argus y Fujin vía tele transportación. Los dioses observaban con seriedad a los monjes. Esperando una respuesta, Raiden habló, recibiendo la respuesta que deseaba tanto oír.

—Aceptamos. Si debo matar a Magnus y sus amigos para mantener viva a Kitana y Kun Lao, lo haré — expresó con decisión Liu Kang.
—Personalmente, nadie que no esté en el Coliseo me importa. Estoy dentro; confiamos en aquello que el Oráculo nos mostró; ése futuro donde moriríamos a manos de Kahn si ellos no son eliminados y nosotros los derrotamos — comentó Lao —. Lo lamento por Surikizu, pero que se le va a hacer.
—Surikizu dejó de ser mi alumna cuando comenzó a juntarse con esos.
—Muy bien; es cuestión de esperar. Shang Tsung y yo hicimos un trato: que mande a Magnus cerca del Coliseo. Seguro algunos guerreros lo esperarán antes que nosotros. Si sobrevive, lo matamos.
—Sí, Raiden. Te haremos caso ésta vez — concluyó la charla Liu Kang.

¿Qué ocurrió exactamente? Un Oráculo de la Tierra le mostró a los monjes un futuro donde aquel mundo que vivían sería destruido si Magnus, Andrae, Daisy, Rita, Samael o Arbiter asesinara a Kahn, ya que el absorber su poder se volverían unos déspotas maltratadores y opresores.

En tanto, los demás siguieron en el Coliseo, donde entraron y vieron a Shao Kahn con..., ¡¿Krogat a su lado?! El vampiro lucía raro, pero era él.

—Bien, el primer combate será entre Johnny Cage de la Tierra y Krogat de Vaeternus — ordenó —. ¡INICIEN!

Cage apenas estiró algunos músculos, porque si se hubiese tomado más tiempo, hubiese sido devorado por Krogat.
Los combates por el futuro de los mundos han iniciado.

Fin del Capítulo 24.

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Error Macross » Mar, 22 Mar 2016, 04:15

Hay bastante olor a final por aqui, me gusta que al menos se venga un gran momento para practicamente todos los personajes. Creo que de todas las peleas la que mas me interesa es la de Daisy con D'Vorah, por el hecho de que no quieran pelear. Y en cuanto al final del capitulo, la decision que tomaron Liu Kang y los demas fue un giro inesperado, no creo que sea algo tan sencillo como una prediccion lo que les haga tomar esa decision, pero supongo que se sabra mas en el proximo.
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Mar, 12 Abr 2016, 02:05

Error Macross escribió:Hay bastante olor a final por aqui, me gusta que al menos se venga un gran momento para practicamente todos los personajes. Creo que de todas las peleas la que mas me interesa es la de Daisy con D'Vorah, por el hecho de que no quieran pelear. Y en cuanto al final del capitulo, la decision que tomaron Liu Kang y los demas fue un giro inesperado, no creo que sea algo tan sencillo como una prediccion lo que les haga tomar esa decision, pero supongo que se sabra mas en el proximo.
No exactamente. Aún quedan cinco capítulos (contando el de ahora).

Para esa pelea vas a tener que esperar dos capítulos más XD. Perdón, protocolo de peleas: dejé las que más me copaban para el final, aunque todas empiezan básicamente de donde dejan en el capítulo 24.

Los motivos se verán en el capítulo 28 para ser exactos.

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Capítulo 25: Combates en Outworld. Segunda Parte.

Después de esquivar el ataque, Johnny Cage arrojó unas bolas de energía hacia el vampiro, quien esquivó sin dificultades. Krogat intentó morder el cuello de Johnny, sin embargo, éste tomó su hocico con las manos y lo evitó. Johnny comenzó a propinarle golpes a mansalva en distintas partes del cuerpo. Éste finalizó su ataque con una patada en el pecho de Krogat, quien salió volando y rodó unos metros en el suelo. Al levantarse, escupió bolas de sangre al actor, quien contraatacó con bolas de energía verde. Las bolas de energía chocaron entre sí sin darle al otro; Cage y Krogat se lanzaron el uno al otro -Johnny con una patada y Krogat impulsándose en un vuelo -. Al chocar, una luz verde encegueció temporalmente a los guerreros que observaban, que al ver como ambos salieron disparados hacia atrás por unos metros, se impresionaron.

—¡Prepárate, John Cartlon!, ¡nunca podrás igualar a Van Damme!

Que le dijeran su nombre le pareció extraño a Johnny, pero que era fanático de Jean Claude pocos lo sabían. Y esto le hizo sospechar sobre la identidad del vampiro. Por ésta distracción, el vampiro le dio un cabezazo en el pecho al propio Cage; luego tomó al actor con sus patas y oprimió con fuerza los hombros del actor, los cuales se rompieron. Al finalizar, Krogat lo levantó por los aires e hizo girar por los aires, arrojándolo al suelo y rompiendo su columna.

Cage se levantó con dificultad, aún pensando en las palabras del vampiro. <<¿Podría ser él?>> pensó en su confusión, esquivando una bola de sangre de milagro.
Krogat intentó golpear a Johnny en repetidas ocasiones, fallando siempre debido a la velocidad de Cage, la cual superaba a la suya con creces. Johnny observó los golpes del vampiro y encontró una debilidad cuando arrojaba golpes.
Krogat lanzó un puñetazo con su ala derecha, siendo atajado por Johnny, quien sostuvo el ala y comenzó a golpear repetidas veces al vampiro en las costillas, hasta que éstas se fracturaron.

—De no ser porque entrenamos como soportar esos ataques, me hubieses matado antes — expresó Cage, quien le propino un puñetazo en la entrepierna, reventándole los testículos.

Debido a la gravedad del golpe, Krogat comenzó a tambalear, recibiendo una Shadow Kick roja en el abdomen, rodando unos metros estrepitosamente.
Mientras Cage luchaba, Raiden apareció con sus cuatro aliados para terminar de presenciar el combate.

—¡MÁTALO! — ordenó Kahn.
—Lo haría... si realmente fuera Krogat — mencionó con suma tranquilidad —. No sé como lo lograste, pero induciste a Ted a esto y lo pagarás — finalizó, sorprendiendo a Liu Kang y Rain, quienes sabían de quién hablaban.
—Ganas éste combate, Carlton, pero veamos si tu amigo tiene tanta suerte como tú — comentó Kahn —, ¡el próximo combate será entre Liu Kang y Havik!

El clérigo del caos apareció, rompiendo todos sus huesos previo al combate. Kang estiró sus huesos listo para luchar y así ambos decidieron dar a inicio.
Havik era hábil en el combate, pero esto no era dificultad para quien supo derrotar a otros guerreros más temibles en el pasado.
El clérigo arrojó calaveras al monje a sus tobillos luego de partirse las piernas, Kang saltó para esquivar el ataque, arrojando unas bolas de fuego a la cara de éste, quien retrocedió por el ataque conjunto de las mismas. Liu arrojó una bola de fuego más grande con la cabeza de un dragón, dándole de lleno a Havik en el pecho.

—Presté mucha atención a tu pelea contra mi amigo Kenshi y sé como detenerte — expresó con seriedad.

Havik sacó su masa e intentó darle con ésta al monje, errando muchas veces a su ataque. Al errar un décimo golpe, éste tardó un poco en reponerse debido al cansancio, recibiendo un puñetazo en dl pecho, el cual le sacó el corazón del cuerpo, cayendo muerto.

—Sabía que su debilidad era el corazón. Es la debilidad de los clérigos del caos — contó, dándose media vuelta y regresando a donde estaba.
—Bien, que el próximo combate sea entre Kung Lao y Motaro. ¡Empiecen!

Johnny Cage quedó algo impresionado al ver al centauro, trayendo a él malos recuerdos de una segura muerte de no ser por Raiden.
Lao observaba con tranquilidad a Motaro, quien decidió embestir a su enemigo. El guerrero del sombrero se quedó quieto sin mover un pelo, esperando al centauro, quien lucía frenético y fuera de sí. El monje solamente levantó el sombrero de su cabeza y lo arrojó a los pies de Motaro, quien no reaccionó y cayó bruscamente al suelo. El centauro gritó de dolor al darse cuenta que Kung Lao cortó sus patas. El sombrero volvió a la mano derecha de Kung Lao, que se acercó a Motaro y cortó el cuello, muriendo éste desangrado.

—Que poco recado el de ésta bestia — mencionó mientras volvía junto a sus amigos —. Tan bruto como todos los habitantes del Outworld — expresó con soberbia.
—¡Kung Lao Wins!, ¡Fatality!

Kahn observaba a quienes podría hacer luchar. Mandó a Kitana y Ermac a pelear entre sí en un combate a muerte. Shao sabía que el conjunto de almas mataría a Kitana de no ser por la presencia de Jerrod.
Al ordenar que comience el combate, Ermac cayó de rodillas al suelo debido a un combate interno. La mujer no supo como reaccionar y sacó sus abánicos, los cuales fueron tomados por los poderes del ninja. <<¡No permitiré qué maten a mi hija!>> se escuchó decir a la voz de Jerrod, quien recibió muchas respuestas de otras voces, clamando que sea expulsado del cuerpo por oprimir sus deseos.

—Kitana — dijo Jerrod —, lamento mucho no haber podido pasar tiempo contigo — comentó, levantando las armas de su hija.
—¡No lo permitiremos!, ¡no permitiremos qué nos quites la posibilidad de tener una vida!
—¡Esto no es vida!, ¡ninguno puede ser plenamente feliz! — recriminó el antiguo rey edeniano.

Si bien una mano soltó el abanico y comenzó a tener la otra para evitar un suicidio, la voluntad de Jerrod era más que la de las almas restantes, las cuales no pudieron impedir que el antiguo rey enterrara el abanico en su cuello.
Ermac daba vueltas por el suelo, golpeándose a sí mismo en la cara y distintas partes del cuerpo. El resto miraba asombrado el combate interno del ninja, aunque Kahn sonreía observando como Ermac se mataba a sí mismo. Debía admitir algo: Jerrod se mataría antes de permitir que Sindel o Kitana sufrieran alguna calumnia.

—¡Es tu oportunidad, Kitana! — gritó Sonya.

Dentro de Kitana existía la duda de matar a Ermac o no, ya que el alma de su padre y otros novecientos noventa y nueve guerreros estaban allí; sin embargo, sólo le bastó ver a Kahn y tragar algo de saliva. Con remordimiento pero ganas de vivir, Kitana atrajó el otro abanico hacia su mano izquierda y saltó hacia donde un arrodillado a Ermac, clavando su arma en la cabeza del ninja.
El cuerpo de Ermac explotó en mil pedazos, saliendo disparada Kitana y sus armas por el Coliseo entero. Al perder el conocimiento Kitana, Kahn la descalificó del torneo, causando la indignación de los terrestres.
Kitana fue recogida por Liu Kang, quien la llevó con Raiden para que la cure.
Shao Kahn sonrió en silencio: sabía sobre la inestabilidad de Ermac y si era listo, podría sacárselo de encima sin siquiera darle un golpe. Podía ser un guerrero creado para ser un asesino letal, pero si deseaba ir contra su lealtad, el alma de Jerrod estaba para ello. Kahn colocó a Jerrod allí para eso: hacer que Ermac se destruyera a sí mismo por dentro. Además, supo como hacerlo: secretamente hizo un hechizo en Sindel para que tenga fuertes deseos sexuales por los terrestres. Si Sindel estuvo con Magnus, fue por hechicería propia. <<Le debo una a ése chiquillo. Tal vez lo deje vivir si combato contra él>> se dijo, negando automáticamente: Shao Kahn destruirá a todos los terrestres.

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Kintaro y Dairou iniciaron su lucha contra los centauros. Chirion arrojó unas flechas, las cuales destruyeron los shuriken de fuego del mercenario. El shokan saltó por los aires y cayó cerca de la centauride, quien trató de patearlo con sus patas, errando el ataque por poco.
Dairou y Chirion se atacaron con bolas de fuego el uno al otro sin recibir alguna. Mientras Kintaro y la centauride forcejeaban con la fuerza bruta ejercida por el cuerpo de ambos. La mujer intentó golpear con sus patas al shokan, quien pudo atraparlas y lanzar por los aires a la chica. Ésta sacó arco y flecha, comenzando un ataque coordinado contra su rival. Kintaro utilizó su aliento de fuego, destrozando las flechas, pero recibiendo una potente embestida por parte de la centauride.
Algo dolorido pero aún entero, Kintaro se recompuso, saltando por los aires y cayendo encima de ella, para luego tomarla con sus brazos, arrojándola a un río cercano.

—¡No!, ¡mi hermana no sabe nadar! —gritó Chirion, quien comenzó a desesperarse.

Dairou aprovechó esto y clavó su espada en el vientre del centauro, dejándolo agonizante.
La desesperación de Chirion hizo recordar un suceso en las vidas de Dairou y Kintaro que cambiaría los sucesos de manera imprevista.Dairou rememoró cuando encontró a su esposa e hijo muertos sin poder salvarlos, mientras Kintaro pensó en los amigos que perdió por no ser fuerte en su debido momento. Ambos se miraron y asintieron. Kintaro se arrojó al lago y sacó a Hylonome a flote, ya que estaba hundiéndose; en tanto, Dairou partió un árbol en dos con quince cortes certeros de espada y arrojó al lago el tronco, siendo tomado por la centauride y el shokan.
Al sacar a Hylonome, Dairou presionó su pecho y le hizo respiración boca a boca, logrando que ésta recupere la consciencia. En tanto, Kintaro utilizó una de sus garas para cortar la hemorragia del centauro, cargándolo consigo.

—¿Por qué nos salvaron? Nos habían derrotado.
—Intento cambiar — expresó Dairou —; no creo que la gente inocente deba morir. Ustedes siguen órdenes por lo mismo que Kintaro y yo: gente más fuerte nos controla, Hylonome. Espero poder contar contigo algún día. Ahora Kintaro cargará a tu hermano un poco y tratará de dejarlo con los centauros.
—¡Esperen! Yo lo haré.
—No puedes cargarlo, déjame a mí, Hylonome. Apenas recuperaste la consciencia.
—Bueno, está bien; vayamos juntos. ¿Te molesta seguir sólo, Dairou? — El mercenario negó —, bien, entonces nos vamos.

El shokan y la centauride se fueron a Kuatan para lograr salvar al centauro. ¿Por qué Dairou la ayudó? También tenía otro motivo: no entendía bien que vio entre ellos, pero supuso que tal vez Kintaro e Hylonome logren terminar esa vieja rivalidad entre Shokan y Centauros.
Éste siguió alerta con su arma, esperando a ver con y contra quienes luchará.

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Después de irse sus amigos, Baraka y Mileena lucharon con fiereza contra Buttlar y Agolena. En tanto, Reptile debía luchar sólo contra decenas de tarkatanos sin morir en el intento.
Agolena y Mileena luchaban exactamente igual: ambas eran mitad tarkatanas y mitad edenianas. Luchaban con elegancia, pero fiereza. No había diferencia entre ellas: peleaban de la misma forma y esto lograba que ellas no se sacaran diferencias a la hora de efectuar golpes. Si Mileena intentaba dar una patada a las costillas, Agolena la bloqueaba; y si contraatacaba con un puñetazo, Mileena se cubría. Se arrojaban sus Sais y éstas chocaban volviendo a ellas.
Los machos chocaban cuchillas a diestra y siniestra, golpeándose en distintas partes del cuerpo con sus armas o fuertes patadas. Algo que Buttlar notó en su hermano, era una tremenda disciplina para luchar que antes no poseía, sumado a unos combos con y sin cuchillas. Pareciera que su hermano aprendió el arte de pelear sin cuchillas… como si fuera un humano…
Buttlar siempre fue la sombra de Baraka. Si Buttlar levantaba un toro, Baraka podía con dos; si Buttlar derrotaba a cinco tarkatanos siendo un adolescente, Baraka derrotaba a diez. Pero no sólo eso sentía que le salía mal, sino el hecho de que su hermano tenga una grandiosa relación con Reptile. Baraka nunca fue alguien amistoso, pero tenía una relación de hermandad con Reptile, algo que enervaba al tarkatano menor. Buttlar siempre intentaba conseguir amigos, pero no podía; algo en él no lo dejaba. El tarkatano menor pecaba de soberbia, pero al descubrir que era hijo de una humana, se sintió impuro, algo que su hermano mayor no compartió.

—No sabemos como fue nuestra madre como para criticarla — recordaba que Baraka le dijo una vez.
—¡Los humanos son una maldición y debemos matarlos a todos!, ¡ser hijos de humanos es una impureza y debemos ser eliminados!

Buttlar había intentado matar a Baraka y luego suicidarse, aunque fue abatido por éste y puesto en una prisión de alto riesgo por su grado de locura. Desde esa vez, Buttlar odió a su hermano mayor y deseó matarlo.
Un potente golpe devolvió a Buttlar a la realidad. Baraka lo había golpeado mientras recordaba los sucesos y volvió al combate.
En tanto, Baraka también pensaba en la forma de luchar de su hermano: un combate bruto sin pensar, como la mayoría de los tarkatanos. Por algo Baraka siempre supo comandarlos.
Desde pequeño, Baraka mostró mucha más inteligencia que el resto de los tarkatanos, aunque Kahn le obligó a actuar como uno cualquiera — de hecho, por mucho tiempo Baraka habló de una forma más trabada por orden de Kahn —, pero pudo demostrar de lo que era capaz combatiendo contra tarkatanos y seres de otras razas. Pudo ascender socialmente, pero su raza aún estaba en un puesto bajo al lado de los shokan o centauros.
Cuando fue creciendo, descubrió sus orígenes de la mano de una dama rubia que le relató acerca de sus padres. Él era un demonio de Netherrealm que se enamoró de una mujer humana de la Tierra; ella se enamoró de él más allá de lo físico y de ahí salieron Baraka y Buttlar. La pobre no aguantó al segundo parto y murió, mientras él desapareció. Ella le dijo que murió un tiempo después asesinado por la Hermandad de las Sombras al haberlos traicionado para irse con su madre. Con su pasado descubierto, él intentó relacionarse más con los humanos y ello es algo que fue entendiendo: los humanos no eran sólo comida, también sentían y vivían.
¿Por qué irse a la Tierra teniendo posibilidades de heredar el trono de Outworld? Baraka luchó por Outworld y su raza nunca pudo tener reconocimiento; pensó que en la Tierra podría ser bien tratado, pero debió ocultarse por el tratado Alfa y Omega. Sin embargo, esto no lo enfureció, sino que lo hizo entender cuanto mal había hecho de forma injustificada.
A veces el samurái Savage le preguntaba porque actuaba como un niño con sus amigos de Outworld; una vez le contestó que toda su vida fue obligado a actuar de una forma y ahora quiere ser una persona más relajada. Vio esa forma de relajarse que tenían los guerreros de la Tierra y comenzó a hacerlo en Outworld, aunque lo vieran raro. <<En la Tierra hay mucha libertad de expresión>> dijo una vez y se entendió: él y sus amigos eran libres al fin. Por eso Baraka sigue con los guerreros de la Tierra: sabe que ellos buscan la libertad, un sentimiento que experimentó y amó al sentirlo.
Antes que Buttlar pudiese golpearlo, Baraka tomó su garra y la partió con el codo de su brazo libre, dejando a su hermano menor con una sola garra.

—¡Aún tienes posibilidades de vivir, hermano!
—¡¡¡Vivo para matarte!!!

Buttlar se arrojó como una bestia enceguecida antes Baraka, quien arrojó una bola de energía de sus garras, aturdiéndolo. Mientras estuvo aturdido, Baraka clavó sus cuchillas en el pecho de Buttlar, para luego clavar su cuchilla derecha en el cuello y finalizando con un golpe de palma abierta al cráneo. Buttlar cayó derrotado al suelo, mientras Baraka simplemente negó con la cabeza.
Reptile primero luchó contra algunos tarkatanos, derrotándolos sin intención de matarlos. Luego vinieron más, los cuales se pusieron muy agresivos y ello estaba dándole problemas para no matarlos y sólo dejarlos noqueados. En un momento, un viejo conocido le habló.

<<Debes usar todo tu poder, Syzoth. No lo contengas>> dijo éste.
—¡Sardian! — exclamó, recibiendo una estocada de un tarkatano en el tórax —, no deseo matarlos; tal vez tengan ayuda.
<<A excepción de tu amigo y su hermano, los tarkatanos son estúpidos por naturaleza. Usa tu potencial sin temor, Syzoth. Recuerda que tenemos una misión>> habló la voz en la cabeza de éste. <<Buena suerte, amigo mío; prometo que cuando encuentre a mi compañero, me verás más seguido>> dijo despidiéndose de su amigo.

Reptile recordó un movimiento que estuvo practicando durante mucho tiempo. El saurio comenzó a concentrar energía en su puño derecho, mientras los tarkatanos se acercaban de forma amenazante. Al haber terminado su lucha, Baraka comenzó a atacar a los otros tarkatanos para defender a su amigo como sea. Cuando vio que el saurio concentró la suficiente energía, tomó a su novia — quien seguía luchando contra Agolena — y ambos saltaron mientras Reptile golpeaba el suelo.
El golpe de Reptile emanó una potente cantidad de ácido del mismo, el cual asesinó a todos los tarkatanos presentes e hirió de gravedad a Agolena, quien cayó derrotada al suelo.
Luego de caer derrotados, Reptile quedó extenuado en el suelo, siendo ayudado por Baraka y Mileena para recomponerse. En ése momento, Dairou llegó con ellos.

—¿Dónde está Kintaro? — preguntó Baraka.
—Está con los centauros. Se los llevó a Kuatan. Creo que quiere terminar la rivalidad y es una buena idea.
—¡¿Lo dejaste sólo con los centauros?!
—Tranquila, Mileena; salvamos a ambos de una muerte segura, así que si tienen honor, ellos estarán con nosotros en esto.

Los cuatro decidieron seguir cuanto antes y ver si podían llegar rápidamente al Coliseo. El tiempo era vital.
Al irse ellos, apareció un ninja de traje ocre, con antebrazos, manos y pecho recubiertos con roca y una máscara que cubría su boca. Éste se llevó a Agolena y Buttlar, desapareciendo mediante un portal verde que apareció detrás de él.

Fin del Capítulo 25.

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Error Macross » Sab, 30 Abr 2016, 01:17

¿Quien sera ese tipo con poderes de tierra que sale al final? ni idea, mirare la firma de tu perfil mientras se me ocurre.

Me gustaron bastante las peleas de este capitulo, algunas tal vez fueron muy cortas, pero bien de todas formas, mi preferida fue la de Baraka, me gusta el recuento del pasado del personaje, y que en general aproveches el hecho de que Baraka es mas inteligente que el resto de los tarkatas, cosa que creo que al menos en su primera aparicion en los juegos se dice y despues medio que se olvidan o no parece verse reflejado. Y no puedo evitar pensar en lo bizarro que me parecio la explicacion de los deseos sexuales de Sindel, aunque en si es una justificacion para algo que en su momento me habia parecido raro.

Por cierto, ¿Ted me tendria que sonar de algun lado? me olvide quien era.
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Mar, 14 Jun 2016, 02:34

Error Macross escribió:¿Quien sera ese tipo con poderes de tierra que sale al final? ni idea, mirare la firma de tu perfil mientras se me ocurre.

Me gustaron bastante las peleas de este capitulo, algunas tal vez fueron muy cortas, pero bien de todas formas, mi preferida fue la de Baraka, me gusta el recuento del pasado del personaje, y que en general aproveches el hecho de que Baraka es mas inteligente que el resto de los tarkatas, cosa que creo que al menos en su primera aparicion en los juegos se dice y despues medio que se olvidan o no parece verse reflejado. Y no puedo evitar pensar en lo bizarro que me parecio la explicacion de los deseos sexuales de Sindel, aunque en si es una justificacion para algo que en su momento me habia parecido raro.

Por cierto, ¿Ted me tendria que sonar de algun lado? me olvide quien era.
Era un poco obvio, sí; aunque deseaba ello precisamente.

Ted es el mejor amigo de Johnny Cage. Desapareció una vez hace como diez años y nunca se volvió a saber nada de él. No, no es Krogat; quiero aclarar eso de antemano.

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Capítulo 26: Batallas en Outworld. Tercera Parte.

Los diez guerreros que aparecieron en Outworld observaron el paisaje, mirando la arena con tranquilidad. Decidieron como hacer los combates: Samael lucharía contra la niña y la mole — de nombre Ferra/Torr —, Aaron contra Erron Black, Kuai Liang contra Noob Saibot, Scorpion contra Reiko y Surikizu contra Rain.
El primer combate, curiosamente, sería de Surikizu contra Rain. El ninja púrpura mostró disconformidad por esto, aunque prometió acabar rápido con ella en cinco segundos.
Al dar la señal Aaron, Rain hizo aparecer una nube que disparó una decena de truenos ante Surikizu, cayendo todos sobre la pequeña humana, lo cual provocó una explosión que mandó a volar a todos los que observaban el combate por distintas partes del Outworld.

—Que desperdicio para mi habilidad y mi buen gusto para el combate — expresó un disconforme Rain, mientras se tapaba los ojos.

Cuando el humo desapareció, éste pudo ver a Surikizu saludándolo en forma de burla. La chica rió ante la estúpidez del ninja púrpura, quien al verla, apretó sus manos con suma fuerza. El hijo de Argus lanzó un chorro de agua hacia la chica, el cual fue contenido por una katana que la joven sacó de su espalda con suma velocidad. Ésta comenzó a correr hacia Rain con su arma a toda velocidad, “partiendo” el agua en dos mientras corría. El ninja cortó el chorro y creó una espada de agua; en tanto, la chica saltó y atacó al ninja, pudiendo éste evadir el golpe directo.
Un choque de espadas comenzó, siendo Surikizu quien dominaba el combate con claridad. Rain estaba impresionado, porque sus rayos ni su agua parecían hacerle efecto a la humana. Esto realmente trajo muchas dudas en el ninja, quien no podía creer lo que sucedía. Su ego estaba siendo destrozado por una simple humana cuya derrota un año atrás fue humillante. <<¿Cómo puede ser?, ¿qué demonios ocurrió?>> se preguntaba mientras luchaba con ella, notando que sólo se defendía. Entonces pensó una estrategia, la cual se le vino a la mente pasados unos minutos de sobrevivir ante los ataques de la chica.
Rain volvió a observar a Suri, quien se mantuvo en su lugar; el ninja edeniano lanzó un rayo potente a donde estaba ella, creando otra cortina de humo. En esa cortina, creó una ola de agua que se dirigió hacia donde la chica fue atacada por el rayo, pareciendo haber impactado en ella.
El guerrero edeniano pensó que por fin había acabado con ella, sin embargo vio su error al disiparse la misma.
El hijo de Argus vio a la chica con un traje totalmente diferente al que usaba previamente.
Rain vio una armadura de samurái blanca con protectores en sus brazos y pierna; con unas medias de cancán en sus piernas; un velo rojo y su cabello negro estaba atado en forma de cola de caballo; ésta sostenía unas cuchillas en sus manos, mostrándose seria ante él.

—Calmada en el día, pero letal en la noche. Mi poder es la arena y mi alma arde de valor y justicia — dijo ella —. ¡La Ninja blanca del valor!, ¡Kitsune Surikizu, lista para pelear! — finalizó, colocándose en guardia, ante la mirada sorpresiva de Rain.
—¿Qué demonios fue eso? — cuestionó un confundido Rain.
—¡Arte de Ilusionismo Ninja!, ¡Mil guerreras!

Surikizu hizo aparecer cientos de guerreras iguales a ella al lado de la misma. A la señal de Suri, todas atacaron a Rain, quien comenzó a atacar con chorros de agua y pequeños rayos de sus manos a todo lo que podía dar. Si bien pudo derrotar a algunos clones, recibió cortes de estos y se desintegraron. Por cada corte que le daban, un clon desaparecía. Llegado un punto, quedaron sólo diez Surikizu, las cuales atacaron a la vez. Rain arrojó un potente chorro de agua, el cual fue bloqueado por un clon; siendo veloz, éste creó dos rayos en sus manos, arrojándolos y esto sirvió para que dos clones cubran a la chica. Al ver cada vez más cerca a los clones, Rain se desesperó, arrojando bolas de agua, dejando sólo a tres Surikizu.
Las tres saltaron, provocándole tres cortes a Rain en la cara, cayendo de rodillas, emanando sangre de su rostro.

—¡Arte de Ilusionismo Ninja!, ¡Tormenta de Arena!

Una tormenta de arena comenzó a formarse debajo de Rain, la cual mandó a volar al ninja púrpura por los aires hasta hacerlo desaparecer.

—¡Bye bye, Rain de Edenia! — saludó la chica, arrojando una bomba de humo al suelo para desaparecer.

___________________________________________

Luego de la explosión de Rain, los nueve guerreros restantes cayeron en distintas partes de Outworld. Aaron y Erron Black cayeron en el Desierto Dorado; Ferra/Torr y Samael aterrirzaron en Lei Chen; Sub-Zero y Noob Saibot en el Monasterio del Mal y Scorpion y Reiko en la Tumba de Almas.
Los vaqueros despertaron en el lugar y decidieron arreglar las cosas a la antigua: un duelo a diez pasos; el primero que disparase ganaría el combate.
Al dar los diez pasos, ambos se dieron vuelta y dispararon a la vez, dando una bala contra la otra. Automáticamente, comenzó un tiroteo entre ambos guerreros hasta quedarse sin balas. Erron arrojó uno de sus revólveres contra Aaron, quien arrojó el suyo y así hicieron con el otro. Black sacó su espada de cuchilla tarkatana, mientras Aaron desenfundó una katana que consiguió en un mercado de la Tierra durante su adolescencia. Los vaqueros iniciaron un combate de espadas, atacándose mutuamente sin cesar.
Black usó una granada de arena, la cual explotó en el rostro de su rival, quien quedó ciego momentáneamente. Erron desenfundó su escopeta, comenzando a disparar a Aaron, quien comenzó a rodar por la arena para esquivar las balas mientras iba recuperando la vista de a poco.

<<¡Aaron!, ¡necesita mi ayuda!>> pensó alguien que recién llegó a la lucha.

Mientras Aaron estaba recuperando la vista, Black quedó sin balas, arrojándole la espada a Aaron, la cual cayó a unos centímetros de él. El vaquero se levantó, habiendo recuperado la vista, logrando ver a su oponente corriendo hacia él para darle una patada voladora.

—¡Arte de Ilusionismo Ninja!, ¡Abrir Tierra!

Surikizu incrustó su espada en el suelo, el cual se abrió antes que Erron pudiera saltar, cayendo en el mismo. <<¡Cerrar!>> gritó ésta, provocando que el suelo se cierre al caer, dejando solamente su cabeza en la superficie.

—¡Suri!, ¿cómo llegaste aquí?, ¿cuándo te pusiste ése hermoso traje?—preguntó Aaron, habiendo recompuesto la vista y mirando a su amiga, quien se sonrojó un poco.
—Yo me cambié mientras luchaba con Rain; podemos seguir para ayudar a los demás—dijo con decisión.

Aaron asintió y ambos se retiraron, dejando a Erron Black atrapado y sólo.
Al irse los dos, el guerrero ocre que se llevó a Buttlar y Agolena apareció cerca de éste, ofreciéndole ayuda a cambio de lealtad. Black pidió dinero a cambio y Tremor rió con gracia, ya que él se mofó del vaquero. El ninja le propinó una patada, rompiendo su cuello.

—Pobre desperdicio de guerrero—mencionó Tremor—. Me llevaré el cuerpo por si el amo lo necesita.

Tremor tomó la cabeza de Black, abrió de una patada la tierra, sacando el cuerpo de Black y desapareciendo en un portal que se materializó ante él; la tierra se cerró.
Luego de ello, Dairou apareció sin notar nada extraño más que unas armas tiradas al suelo; el mercenario no miró mucho, ya que notó unos pasos que seguían en dirección hacia el Este. Por alguna razón, pensó que sus amigos estaban juntos, siguiendo el rastro a toda velocidad.

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Kuai Liang, Noob Saibot, Samael y Ferra/Torr cayeron juntos en Lei Chen, el pueblo de Li Mei. Como gran problema, había mucha gente a los alrededores, aunque lograron ser protegidos por una gran muralla de hielo que Sub-Zero creó a toda marcha. Noob Saibot y Ferra/Torr aprovecharon el momento, atacando al ninja a sangre fría, provocándole una herida en el vientre, la cual lo dejó fuera de combate.
Samael quedó sólo contra Noob Saibot y Ferra/Torr. Él nunca sacó sus nunchakus, sabiendo que las debería usar como nunca. Sub-Zero tenía una herida importante y moriría si no era ayudado en la brevedad. Saibot atacó con su clon, siendo destruido por un puñetazo de Samael.
El ninja negro del bien dio un salto, propinándole una patada en la cara a Ferra, cayendo ésta de Torr, quien perdió el control sobre sí mismo por unos momentos hasta que Ferra se subió a él. Esto no pasó desapercibido ante Samael, quien pensó en como ganar tiempo hasta poder desestabilizar a Torr.
Noob Saibot siguió creando clones y arrojando shuriken ante Samael, quien los destruía a puñetazos en el caso de los clones y desviaba los shuriken girando sus nunchakus. El demonio comenzaba a exasperarse al ver como su oponente desviaba sus técnicas con facilidad.
Samael, por su parte, provocó a Ferra/Torr, diciéndole que podría ganarles de un solo golpe, creando una furia infernal en ama y sirviente, quienes se lanzaron desesperadamente ante el ninja. Éste apretó la nunchaku, arrojándola con todas sus fuerzas hacia Ferra, quien salió volando disparada de Torr, rompiendo la muralla al chocar contra ésta por la fuerza del ataque de Samael. Torr comenzó a descontrolarse, aunque no había civiles. Samael pensó que estos escaparon apenas Kuai Liang hizo la muralla.
Noob Saibot se arrojó ante Samael, quien arrojó su otra nunchaku hacia Torr, dejándolo inconsciente. Noob Saibot lo golpeó por la espalda, pudiéndole dar un golpe fatal, aunque esto no le hizo nada por su factor curativo y pudo seguir luchando. El demonio del Netherrealm detestaba la idea de perder contra alguien que no se estaba esforzando al máximo.

<<¡¿Por qué?!>> La pregunta se la hacía una y otra vez en su mente, mientras Samael esquivaba sus golpes y recibía los de éste con suma potencia.

Samael pareció darle un golpe de gracia que lo dejó noqueado en el suelo. En ése momento, Noob Saibot entendió la respuesta: sin Bi Han, no era nada. Debía conseguir un cuerpo fuerte o sería débil por siempre.
Con sus últimas fuerzas, Noob Saibot se tele transportó para desaparecer, dejando a Torr inconsciente y a Ferra tirada muchos metros lejos de la bestia.
Al derrotar a Saibot, el ninja negro se acercó a Kuai Liang, quien dijo haber podido calmar las heridas con sus poderes. Samael le pidió que vuelva a la Tierra a curar sus heridas, aunque Kuai Liang se negó y deseaba seguir. Esto hubiese llevado a una discusión de no ser por la aparición de Surikizu y Aaron.

—¡Maestro Samael!, ¡Señor Kuai Liang!—exclamó la chica, saludando con su mano a ambos a la par que corría hacia ellos.
—¡Suri!—saludaron ambos, aunque Kuai se retorció un poco de dolor.

La muchacha vio esto. Aaron asintió, luego sacó unas pastillas, obligando al ninja a tomarlas; posteriormente, procedió a desinfectar la herida, colocando un vendaje que llevó su tiempo. Kuai Liang le preguntó de donde había sacado esas cosas, el vaquero respondió que como todo estudiante de Medicina, debía tener siempre materiales de primeros auxilios.
En ése lapso, Dairou apareció con el resto, saludándolos con su característica seriedad. Al preguntar Surikizu donde estaba Kintaro, Dairou relató su combate y decisión final, sin mostrar arrepentimiento por lo hecho. Ninguno recriminó su decisión.
Kuai Liang decidió seguir junto al resto para ser algún apoyo, a pesar de las insistencias del trío en que vuelva a la Tierra.

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Scorpion y Reiko aterrizaron violentamente en la Tumba de Almas, donde estos tardaron un poco en recomponerse.
El ninja y el general lograron componerse luego de un rato en el suelo. Hanzo desenfundó sus espadas y Reiko hizo aparecer un martillo gigante con magia. Ambos se miraron y asintieron, atacando a la vez.
Scorpion utilizaba sus armas con destreza, moviéndolas con rapidez frente a un Reiko que solamente se defendía con el pesado martillo. El ninja amarillo acorraló con mucha astucia al general de Kahn, que arrojó su martillo al ninja…, golpeando el vientre del espectro, quien voló contra una pared.
El ninja amarillo se sacó la máscara, arrojando una llamarada de fuego de su rostro, Reiko contraatacó con una bola de energía púrpura, la cual sólo pudo cubrirlo levemente. El general sufrió algunas quemaduras en su ropa, quedando rota la parte del torso. Reiko se arrancó lo que le quedaba de traje superior, quedando sólo con sus pantalones. El general se tele transportó detrás del ninja, tomándolo por la espalda y desapareciendo con él, para luego volver a aparecer y estrellar el cráneo del ninja en el suelo.
Hanzo se levantó algo aturdido del suelo, sin embargo, aún tenía intenciones de pelear. El general notó la confusión del ninja e intentó aprovecharla, sólo para ser golpeado por un alma ambulante de la tumba. Ésta también golpeó a Hasashi, colocándose entre ambos.

—Díganme algo—pidió el alma—, ¿cuál es el motivo exacto por el cuál quieren pelear aquí? Éste es nuestro lugar para descansar por el resto de la eternidad—habló con suma ira por la interrupción.

Reiko le dijo que deje de llorar y que cayeron por accidente. Él dijo que pelearía donde él quisiera.
Por su parte, Scorpion negó el querer pelear aquí; concordó con Reiko en deber caer aquí, sin embargo, no era la intención del ninja molestarlos. Él respetaba mucho a las almas luego de la muerte de su familia y clan. Sumado a ello, el ninja lo saludó sin mirarlo, ya que su tradición le prohíbe mirar a sus superiores.
El general mencionó que era una patraña y esto enfureció a Scorpion, quien corrió hacia Reiko y envió a ambos al Netherreal. El hombre de cabello blanco y negro desconocía el aumento de poder que poseía el espectro en las llamas ardientes del Infierno. La diferencia se volvió tal, que Reiko al golpearlo se quemó la mano.

—Dame un motivo para no matarte.

La voz de Scorpion sonaba de tal manera que Reiko se orinó del terror. El general nunca había sentido tal miedo. Si no hubiese sentido el miedo, no le hubiera dicho que Quan Chi mató a su familia, clan y que él lo sabía porque fue uno de los generales.. Hasashi observó a Reiko y le agradeció la confirmación, dándole un golpe en la nuca que lo dejaba inconsciente.
Hanzo volvió a la Tumba de Almas con un inconsciente Reiko, el cual hacia afuera por una ventana del lugar. Allí vio que Dairou, Aaron, Surikizu, Kuai Liang herido y Samael habían arribado. Estos saludar al ninja, quien afirmó saber quien mató a su familia y clan; se disculpó de Kuai Liang por haber matado a su hermano siendo inocente en la acusación hecha.
El alma les dijo que Quan Chi era mucho más poderoso de lo que pensaban, pero que sería derrotado seguramente por uno de los sucesores de los Elder Gods. Estos le preguntaron de que hablaba, a lo que el alma respondió haberlo adivinado, desapareciendo en un haz de luz.
Si bien nadie le creyó, todos debían seguir luchando, así que pensaron en seguir; aunque Hanzo se quedó unos segundos más.
Scorpion se quedó dialogando con las almas de la tumba sobre su vida misma. El resto decidió esperarlo afuera, sin importar cuanto tardase.
Las almas le dijeron que debe dejar ir su venganza y dejarles esto a personas que realmente puedan hacer justifica. Y que se quede tranquilo, porque ya sucedería.
Hanzo agradeció a las almas el haberle ayudado y mostrado la verdad de las cosas. Estos respondieron que siempre ayudarán a aquéllos que posean dudas en su corazón. Intentando emitir una sonrisa con su “rostro”, Scorpion se fue feliz. Sabía la verdad y que su familia y clan serían vengados, pero era hora de hacer una nueva vida y dejar de recriminarse por la anterior.

___________________________________________

Cyrax y Exhylium estaban parados uno frente al otro sin mover un músculo. El cyborg mostaza expresaba seriedad en su respiración, mientras el otro había sacado una espada de luz, cuyo color era el blanco.
Exhylium abrió el compartimiento de su pecho, arrojándole diez bombas a los alrededores de Cyrax, explotando todas a la vez, que provocó una cortina de humo. Al disiparse, pudo ver a su enemigo allí, parado frente a él sin hacer nada. El robot gris dio un salto, impulsándose en el aire gracias a sus propulsores de pies y manos, dirigiéndose a Cyrax a toda velocidad mientras emitía un grito de guerra. Antes de poder tocarlo mientras caía en picada, su oponente saltó, provocando que éste se estrelle contra el suelo.
Cyrax no hablaba ni emitía sonidos más allá de su respiración o algunos ruidos de su software. Sin importarle que ocurriera, Exhylium seguía atacando, mientras su rival lo esquivaba una y otra vez.
En un momento, Cyrax lanzó una red, atrapando a su oponente allí. Éste se acercó en silencio, abriendo los compartimientos de su hermano menor. El robot mostaza sacó un cable de conexión USB y conectó una entrada en su dispositivo, insertando la restante en el dispositivo de su hermano, quien intentaba liberarse en vano.

—No lo intentes, no podrás—espetó el robot.

Cyrax creó más redes, arrojándolas hacia Exhylium, complicando aún más la liberación del cyborg gris.
El robot mostaza se sentó en una roca cercana a su rival y comenzó a hablar sobre sus vidas juntos, disculpándose por no haber podido salvar a su hermano de la captura de los Lin Kuei y la transformación a cyborg de éste. Le contó que por suerte salvó al resto de la familia con unos amigos, pero que uno pereció en el proceso.
Mientras Cyrax seguía platicando con su hermano—quien comenzaba a emitir sonidos más humanos, además de volver a tener una voz más humanizada—, notó la llegada de sus amigos. Estos le preguntaron que hacía allí y porque Exhylium estaba allí; el robot amarillo relató la idea que tuvo hace un tiempo para parar las ideas locas de su hermano menor sin lastimarlo en el proceso. Éste explicó como estuvo desarrollando junto a Acid e Hydro un virus lo suficientemente potente como para destruir el sistema implantado por los Lin Kuei al robotizar a sus ninjas, devolviéndoles la consciencia humana y teniendo conciencia de los actos que hacían.

—Ustedes sigan. Yo seguiré hablando con Rick hasta que el virus haya destruido todo el sistema nervioso.
—¿Y cómo te das cuenta de ello?

La pregunta de un impresionado Aaron; Cyrax contestó que los ojos de su hermano cambiarían de color por unos más claros. Además, Rick recuperaría totalmente su personalidad y Cyrax sabría de esto, ya que es su hermano mayor.
Los muchachos vieron al cyborg, asintieron y marcharon. Después de irse todos, Scorpion miró a Cyrax, quien le devolvió la mirada. Ambos se estrecharon la mano en silencio; Scorpion le dijo que podría llamarlo Hanzo de ahora en más y reconocía a los Lin Kuei como amigos. Por su parte, el cyborg le dijo que su nombre era Adwin y lo consideraba su amigo de ahora en más.
Hanzo sonrío y marchó a toda velocidad para alcanzar el ritmo del resto; en tanto, Adwin se quedaría con Rick.
Aún faltaba mucho camino para llegar al Coliseo.

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Las fuerzas de Orderrealm, comandadas por Hotaru, su general de hacía años. Una reputación intachable para Orderrealm y un gran interés en mantener el orden a como de lugar. Esto lo trajo a Lei Chen, ciudad que defendió hasta ser destruida por Samael y su combate.
Hotaru vio todo esto desde el anonimato. Al ver todo el desorden en Outworld, decidió intervenir de manera directa, llevando a sus mejores hombres consigo para atacar Outworld y luego, la Tierra.
El orden lo era todo para Hotaru. Y si debe aliarse con criminales por el orden su mundo, lo hará sin chistar.


Fin del Capítulo 26.

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Aún me quedan cuatro capítulos; hagan sus apuestas (?). Bueno, espero actualizar cuanto antes. Éste fic deseo terminarlo éste año.

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Jue, 28 Jul 2016, 18:44

Hola, les dejaré el capítulo 27. Espero les agrade.

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Capítulo 27: Combates en el Outworld. Cuarta Parte.

El lugar donde Arbiter y Sektor estaban, era uno de los volcanes de Outworld dormidos por milenios. Su capa de tierra violeta hubiese sorprendido a ambos, pero estos se encontraban cegados por matarse el uno al otro.
Al llegar a estar a centímetros uno del otro, usaron sus espadas para atacar al otro, siendo interceptados a la vez. Las espadas de Sektor chocaron con las de Arbiter, quien arrojó un mísil del pecho y mandó a volar a Sektor.
Ambos cyborgs desenfundaron todo su arsenal, disparándose mutuamente a quemarropas. Si bien ningún mísil daño al otro, si dejó graves secuelas en el lugar, ocasionando que el volcán dormido esté a punto de hacer erupción. Al empezar a salir chorros de lava por el mismo, estos se lanzaron en un grito de guerra a luchar con sus sables de luz.
Arbiter realmente poseía una violencia desconocida en él, siendo alguien cuya violencia solía ser realmente limitada. Para enojarse, usualmente debía pensar en algún suceso malo de su vida, pero ahora no lo necesitaba. La muerte de Acid y el sólo ver a Sektor le enervaba la sangre, volviéndolo una máquina de matar.
Por su parte, Sektor luchaba realmente furioso al saber que destruyeron sus invenciones que tanto trabajo le costaron.
Cada choque de sables era largo y potente; en tanto, el volcán seguía expulsando potentes correntadas de magma por los aires; éstas salpicaron las armaduras de ambos cyborgs, pero a ellos realmente les interesaba poco y nada.
Mientras pasaba el tiempo, ellos seguían luchando con sus espadas y soportando la presión del calor en sus armaduras.

—¡Nunca serás un verdadero cyborg!—gritó Sektor, dando un salto doble y finalizando con ataque con sus sable, el cual fue bloqueado por su némesis.
—¡No necesito ser un cyborg!—respondió—. ¡¡¡SÓLO NECESITO MATARTE!!!

Con ése grito de guerra, Arbiter hizo un movimiento con sus sables, haciéndolos girar como si fueran cuchillas tecnológicas, haciéndolas chocar contra el suelo. Sektor quedó descolocado por éste movimiento, pero Arbiter tan rápido que el cyborg no pudo percatarse del corte que su enemigo le hizo en brazos y piernas. El robot de múltiples colores dejó inhabilitado a Sektor.

—Por tu culpa, muchos inocentes murieron y otros perdieron mucho en sus vidas. —Las palabras del cyborg estaban cargadas de dolor, pero también de paz—. Hamusan, Sektor.

Arbiter levantó a Sektor con una mano, arrojándolo al volcán en erupción. Éste se hundió en el mismo. El robot arrancó el casco de Acid de su cabeza y lo arrojó al volcán, deseándole lo mismo que a Sektor: que pueda descansar en paz.
El cyborg descendió después de un largo rato del volcán, encontrándose a algunos de sus amigos.
Éste preguntó como se fueron encontrando y la respuesta fue una leve explicación de Reptile sobre como se cruzaron.
El saurio explicó que a excepción de él, Mileena y Baraka, Cyrax y Exhylium, el resto se había encontrado previamente. Luego de encontrarse, caminaron hasta que el propio reptil olfateó el olor del propio Gianfranco y todos decidieron venir. Al ver que los cyborgs luchaban con bravura y solos, decidieron no ayudar y sólo observar.

—De todas formas, iba a hacer pomada a Sektor si te mataba—expresó Samael sin muchas vueltas.

Arbiter sonrió, preguntándole al cyborg gris como recuperó su consciencia; éste le contó que Cyrax le introdujo un virus en su sistema, destruyendo los antivirus de Sektor y comenzando a contarle su vida hasta recordar quien era. El robot mencionó sonriente que tardó una hora y media para hacer que Exhylium volviera a recordar todo.
Mientras Exhylium contaba lo sucedido, Dairou notó el chi de Hotaru. Al darse media vuelta, vio a su antiguo amigo con un ejército de cien hombres detrás de él.
Todos asintieron entre sí. Arbiter le dio las armas de Acid a Aaron, las cuales eran un hacha de luz verde oliva y un machete ocre de la misma tonalidad.
Hotaru caminó hasta estar a unos metros de Dairou, quien una vez fue su amigo en el pasado.

—Veo que estás del lado del Caos, Dairou.— La voz de Hotaru sonaba tosca para todos, en especial para Dairou, quien dio un paso al frente y quedó frente a su antiguo amigo.

Dairou explicó que detener a Shao Kahn era su prioridad. Hotaru replicó acerca del orden y como éste debe ser mantenido. Luego recriminó el accionar de los guerreros de la Tierra; el estar en Outworld y armar tanto desastre podría llegar a Lei Chen, el pueblo que tanto se ha esmerado en proteger; Dairou le dice que su pueblo fue salvado por sus amigos, pero tuvo algunos destrozos.
Hotaru ardió en ira al oír esto, golpeando a Dairou en el rostro, cayendo de bruces al suelo el pobre ex mercenario. Hotaru se iba acercando a Dairou, desenfundado su Naginata
En paralelo, una bola de fuego impactó en Hotaru, lazándolo por los aires. El guardián de Seido cayó al suelo; mientras se levantaba, vio a Scorpion con su mano alzada, colocándose frente al resto.

—¡Basta de charla!; ¡él es nuestro enemigo y lo ha demostrado!

Mileena ayudó a levantar a Dairou. Los guerreros desenfundaron sus armas y se prepararon para el combate
Hotaru apretó sus puños, ordenándole a sus guerreros atacar sin piedad a los humanos y aliados de estos.
Scorpion le pidió a sus amigos que lo escuchen de ahora en más, ya que él tenía bastante experiencia en liderar batallas contra grandes ejércitos; Reptile replicó que él y Baraka tenían milenios de experiencia, aunque el ninja amarillo dijo que no como líderes totales, dejando callados a ambos.

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Bi Han quedó a solas con Oniro en un templo parecido a las construcciones griegas, quien lucía muy calmo. El ninja de hielo observaba a su oponente, el cual poseía una paz extraña para éste.
Oniro se convirtió en un oso polar con sus poderes de cambio de forma. El mamífero atacó al ninja, quien arrojó una bola de hielo al oso, el cual rió y explicó que se transformó en éste animal precisamente porque podía soportar temperaturas heladas.
El ninja creó un martillo de hielo, golpeando en el pecho al oso; el martillo se destrozó, aunque el oso volvió a ser humano. Oniro luego se volvió un zorro albino, mordiendo una mano de Bi Han, formando una herida en la misma.
Oniro se transformó en un gigante oso pardo, intentando matar a Bi Han a manotazos, sin embargo, no logró conectar un golpe.
Bi Han se cansó de estos juegos innecesarios, expulsando una corriente helada que congeló todo en el lugar, incluido Oniro. El ninja azul creó una bola de hielo, arrojándola a la escultura de su antiguo Gran Maestro, quien explotó en mil pedazos. El ninja azul salió a las afueras del templo, donde pudo ver a lo lejos a sus amigos luchando contra los guerreros del Seido; él corrió a ayudarlos a como de lugar, creando un martillo de hielo que arrojó a algunos soldados, matándolos.
Bi Han decidió intervenir para ayudar a sus amigos. Allí pudo ver como Cyrax, Exhylium y Arbiter arrojaban mísiles a algunos soldados del Seido, destruyéndolos: luego observó a su amigo Scorpion y a Sub-Zero luchando codo a codo contra otros soldados del Seido, pudiendo mantenerlos a raya con suma facilidad.
Lo que más sorprendió a Bi Han fue Surikizu. Él veía a la nipona como una chica que aún era débil…, grave error. Surikizu ya no era esa chica débil de antes, sino, una mujer bastante fuerte y decidida. Había aprendido bien de Liu Kang, Magnus, Andrae y Reptile, quienes la entrenaron de una manera magistral. A diferencia del resto, ella sólo dejaba inconsciente a sus enemigos.
Bi Han comprendió entonces, que sus oponentes eran más, pero sólo eran soldados; ellos eran los tipos fuertes.
Hotaru le causaba problemas a Reptile, pero esto terminó cuando Kintaro apareció junto a un ejército de Shokan Tigre y Centauros, quienes estaban cooperando por primera vez en la historia. Reptile arrojó una bola de ácido a la armadura de Hotaru, haciendo un agujero que la volvió vulnerable. El guerrero del orden dijo que se vengaría y se marchó, dejando a sus hombres caer derrotados ante la furia Shokan-Centauro.
Uno de los centauros, quien se hacía llamar Chirion, se acercó a Reptile, estrechando su mano. Por alguna razón, todos aquí reconocían a Syzoth como el líder, una razón que era fácil saber: el más experimentado de los guerreros, dotado de un gran valor y espíritu. El saurio sonrió, dándole la mano al centauro.
Reptile le ordenó al resto que era hora de seguir y todos asintieron. Aún faltaba un camino por recorrer.

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Daisy y D’Vorah se miraban mutuamente. Ninguna se decidía a dar el primer golpe. Ellas no deseaban pelear, sin embargo, el destino las obligaba a luchar. Sin embargo, Daisy sintió una voz hablarle, una voz femenina en su interior, que le instaba a no luchar.

“Daisy, no luches. D’Vorah podría ser una gran aliada a futuro. No debes luchar” le dijo la voz.
—¿Quién eres tú?—preguntó la chica.
“Soy una amiga tuya. Una amiga que ya conocerás. Me despido y cuidado, que D’Vorah está por atacarte”.

El aviso de la voz hizo reaccionar a la humana, que esquivó un aguijón de la krytiin de un salto. D’Vorah atacó a Daisy con sus cuatro aguijones; Daisy, en tanto, sólo se limitaba a esquivar. Ella no deseaba pelear contra D’Vorah en realidad, pero la mujer bicho estaba haciendo todo lo posible para que empiece a atacar.
D’Vorah creó una bola de ácido que fue dirigida a Daisy, quien la destruyó con una bola de energía. Daisy exhaló aire, maldiciendo que su oponente estaba tan deseosa de luchar. La rubia creó bolas de energía en sus dedos, arrojándolas a la mujer calva, que debió moverse ágilmente para evadirlas. Sin darse cuenta, D’Vorah recibió un puñetazo en la cara, obteniendo otro en el vientre. Daisy le dio un cabezazo en la nariz a su enemiga, quien cayó de rodillas al suelo, tomándose la misma.
La humana cerró sus ojos, cruzando los brazos, como si esperase algo. D’Vorah seguía en el suelo, levantándose al ver a alguien familiar detrás de Daisy, empuñando un arma punzante.

—¡No, Skarlet; no lo hagas!

El grito de D’vorah fue en vano. Ella se levantó totalmente impresionada al ver como su compañera fue enviada a volar por Daisy, quien la tomó de una pierna y estrelló contra un árbol cercano. Skarlet se retorció de dolor al acomodarse de pie. Daisy abrió sus ojos, observando a la pelirroja con sumo desprecio y seriedad.

—Escoria, es hora que pagues lo que nos has hecho.

Daisy desapareció de la vista de ambas, apareciendo frente a Skarlet, dándole una patada en la cara. Skarlet utilizó su manejo de sangre con Daisy, sin embargo, esto fue en vano; Daisy aprendió a como evitar esa habilidad tiempo atrás. La rubia creó un campo de fuerza alrededor de ella; Skarlet intentó utilizar sus técnicas para atravesar el campo de fuerza, siendo en vano. Daisy salió de éste, sacando su ametralladora y vaciando el cartucho entero en el cuerpo de Skarlet, quien quedó gravemente herida en el suelo. La pelirroja sintió un pie pisarle la cabeza, siendo Daisy, obligándole a contar su experiencia con ellos y porque los habían traicionado.
Skarlet sintió la presión de Daisy en su cabeza, contándole lo que vivió en su estadía en la Tierra.

—Shao Kahn era mi padre, y al morir, juro que mi vida perdió su valor. Sin embargo, recordé a alguien que me salvó de unos tarkatanos salvajes; recordé a Gianfranco, mejor dicho, Arbiter. Sabía que él podría acogerme; presentí que podría haber algo en nosotros. Yo era un ser de sangre y él un cyborg, creí que podría funcionar todo esto. —Al escuchar esto, Daisy apretó con más fuerza a Skarlet—. No fui a la Tierra por falsos deseos, Daisy; fui a la Tierra para rehacer mi vida. ¡Yo no sabía qué Shao Kahn estaba vivo! De haberlo sabido, nunca hubiese ido a la Tierra.
—Sigue hablando—ordenó la humana, mientras D’Vorah se acercaba a ambas confundida.
—Yo convencí a Ermac de ir en secreto; tenía en claro que Jerrod manejaba a los demás, pero el conflicto interno entre ellos era inmenso. Yo le propuse a mi padre que peleen contra Kitana o Sindel en el Torneo;al ir sólo Kitana, peleó contra ella y decidió matarse antes que lastimar a su hija. —La furia de Daisy se acrecentaba a cada momento, levantando su arma para golpear a Skarlet con ésta, pero la kritiin la detuvo—. Gracias, D’Vorah.
—Mejor sigue hablando—pidió la aludida.
—Daisy, sé que quieren matarme todos ustedes; por algo Andrae quiso matarme apenas me vio, algo muy raro en él. ¡Pero créanme qué no utilicé a Gianfranco!, ¡yo realmente quiero a Gianfranco! Pero mi vida le pertenece a mi padre…
—Pasaste muchas cosas con él, ¡y lo traicionaste!, ¡nos traicionaste a todos nosotros por ése tirano de tu padre!
—¡Tú no sabes cómo era mi padre!, ¡hablan sin conocerlo!—recriminó la pelirroja; en un arranque de furia, Daisy la levantó, tomándola del cuello.
—¡Mató a la raza de Reptile por una simple profecía!—le gritó en la cara—. ¡Destruyó muchos reinos y los anexó por su estúpido deseo de conquista!—volvió a gritar—. Mileena era su sucesora y entendió eso. ¡Largo de mi vista!

La ex militar juntó sus palmas cruzadas encima de su cabeza, arrojando un rayo potente color blanco hacia Skarlet, quien salió volando hasta un lugar cercano al Coliseo. Daisy quedó un poco cansada, aunque su furia seguía latente. D’Vorah fue a hablarle para calmarla, siendo asfixiada por ella. Al darse cuenta, Daisy la soltó, pidiéndole disculpas por el error cometido.
La mujer de cabellos negros se sentó con la rubia, hablándole sobre su vida para luego preguntarle por su amigo samurái; Daisy contestó que Andrae lucía extraño, pero que lo veía bien. Y que si quería tener una relación con él, debería plantearlo cuanto antes o podría perderlo.
Mientras las chicas hablaban, los guerreros del bien llegaron al lugar, donde pensaron que D’Vorah había controlado a Daisy mentalmente. Cuando quisieron atacar a la kritiin, la humana los detuvo, explicándoles la situación. Arbiter se sorprendió un poco por lo de Skarlet, pero le agradeció a su amiga darle lo que se merecía.
Cuando preguntó por Acid, ella descubrió que éste se sacrificó para ayudar al resto de sus amigos a escapar del Lin Kuei. Entendiendo la situación, Daisy le dijo a D’Vorah que esperaba hablar con ella otro día, ya que debía irse. La kritiin se levantó del suelo, preguntándole si podía acompañarla.

—¿Traicionarás a Shao Kahn?—preguntó la rubia.
—No soy leal a Shao Kahn; yo soy leal a Koa’tal. Tal vez si hablo con él, pueda unirse a nosotros—contestó sin reparos.
—¡¿Nosotros?!—exclamó el resto.
—Si la señorita Daisy me lo permite, me uniré a ustedes.

Todos miraron a la aludida, quien asintió a su antigua enemiga, permitiéndole pelear con ellos de ahora en más
Y así, una nueva guerrera se unía a las filas.

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Andrae y Kotal Kahn desenfundaron sus espadas, emitiendo chispas cada vez que las chocaban. El terreno árido y desierto ayudaba mucho al combate, permitiéndoles moverse con libertad.
El choque de armas no se hizo esperar, donde Kotal usaba su gran espada para cubrirse de las dos armas de Andrae. El samurái saltó por los aires, arrojando una correntada de viento ante el oshtekk, quien aún no se daba por vencido.
Kahn invocó un disco de piedra, lanzándolo hacia Andrae, quien lo destruyó con un chorro de agua.

—Eres bueno, Andrae.
—Para ti soy Savage, Kotal Kahn.

Kotal arrojó su espada al samurái, corriendo luego detrás de ella. Andrae se corrió para evitar la espada, pero recibió una embestida potente del hijo de Shao, quien luego lo tiró al suelo; por la fuerza provocada, el samurái rebotó en el suelo y recibió cinco puñetazos del Kahn, quien le clavó su cuchillo en el apéndice. El Kahn formó un pequeño haz de luz con sus manos, enviando a volar unos metros a su enemigo. Al levantarse, el samurái recibió un rodillazo en el pecho por parte del príncipe.

“Andrae, Andrae… ¿logras escucharme?” preguntó una voz al samurái, quien estaba bloqueando golpes del Osh Tekk mientras se levantaba.
—¿Quién eres tú?—preguntó en voz alta, confundiendo a Kotal Kahn, situación aprovechada por el humano para darle una patada en el ombligo, haciéndolo retroceder—. ¿Por qué sólo yo puedo escucharte?
“Lo sabrás en poco tiempo, pero no es ahora. Escúchame, Andrae; tenemos que apresurarnos, así que derrota a éste enclenque ahora mismo”.
—¿De qué estás hablando? Estoy haciendo mi mejor esfuerzo, voz extraña que sólo yo puedo escuchar.
“No, Andrae; concéntrate y encontrarás el punto débil de Kahn. Golpéalo y lo enviarás al otro mundo”.

La voz le dio unas indicaciones de que hacer y el humano las siguió al pie de la letra.
Primero, el humano comenzó a correr por los alrededores de Kahn, obstruyendo su paso y obligándolo a ser atento. Kotal envió discos voladores en donde veía reflejos de Andrae, siendo sólo eso: reflejos de él.
En segunda, Andrae lo atacaba cada vez que Kotal se equivocaba con su ataque, provocándole pequeñas heridas en distintas partes de su cuerpo sin que se diera cuenta.
Luego de repetir esto muchas veces, Andrae se detuvo en frente de Kotal y siguió su último paso dictado.
Kotal rugió de ira, dando un pisotón fuerte, el cual levantó por los aires su espada, la cual cayó en su mano derecha, cuya posición era la indicada para atraparla. Al atraparla, Kahn se dio cuenta que su enemigo le traspasó el pecho con su puño izquierdo. El príncipe cayó al suelo de rodillas, sosteniéndose la herida.

—Lo lamento, Koa’tal, pero no podía seguir ésta lucha. Tengo un mundo que salvar—dijo el samurái.
—Andrae…, lo has hecho bien. Me ganaste y eso demuestra que eres el guerrero digno para seguir viviendo—respondió el Oshtekk—. Espero logren derrotar a mi padre; creo que lo que ustedes hacen es lo justo: ganaron los torneos y la Tierra les pertenece. Mi padre…, sólo está cegado por el poder. Ojalá puedan ganar.
—Koa’tal…
—Protégela, Andrae; protege a D’Vorah por mí. Por favor…

Kotal Kahn intentó acercarse al humano, cayendo muerto en el intento. El samurái suspiró, comenzando a cavarle una tumba al Osh Tekk y enterrarlo posteriormente en la misma. Éste se quedó con su gran espada y su daga; pensó que podrían servirle algún día…
Mientras tanto, en el Coliseo estaba a punto de desbarrancar el torneo. Antes de saber que pasaría, Raiden se llevó a Liu Kang, Kung Lao, Argus y Fujin, dejando al resto contra Kahn y algunos zombis resucitados.
El Chi de su hijo predilecto había desaparecido. Su hijo, Kotal Kahn, había muerto.
Shao Kahn golpeó un soporte de su trono, el cual resistió el potente puñetazo. Kahn desafió a todos a luchar a la vez en Mortal Kombat contra él. Kitana aceptó sin titubear, atacando primero a la mole de músculos, que la envió a volar directo a una esquina del Coliseo.
El Emperador estaba furioso y emitió unos gritos de ira, comenzando a atacar a todos los que estaban en el Coliseo presentes.
Sólo Cage quedó para hacerle un poco de frente a Shao Kahn, recibiendo muchos ataques mágicos a la vez, esquivando la mayoría con mucha gracia, aunque recibiendo otros. Kahn hizo aparecer su martillo, enviándolo a volar contra otra esquina.
Sin embargo, Johnny Cage siguió levantándose sin importar tener al Coliseo abucheándolo a él y su equipo y a un Kahn que estaba a punto de destruir todo a su alrededor que sea terrestre.

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Rita llegó a una arena de lucha, atacando con todo a Tsung apenas lo vio; el hechicero evadió los ataques, pidiéndole que se calme.

—Rita, te pido que me escuches primero. Te propongo un combate singular; que peleemos transformándonos en otros guerreros y luego expulsemos todo nuestro poder en un ataque singular.
—¿De qué hablas?, ¿por qué debería aceptar?
—Ambos tenemos el mismo poder. Si uno de los dos puede ganar, que sea el que realmente sea el más poderoso.
—No entiendo que propones.
—Quien gane, será quien tenga la razón, pequeña Rita. Yo pienso que el poder es justicia…, así que es hora de mostrarme si tengo razón o no.

La rubia sólo asintió en silencio. Ella entendió que Tsung deseaba saber si estuvo haciendo lo correcto o no todos estos siglos.
Comenzando el combate con ataques físicos, Shang Tsung y Rita se transformaron en Kung Lao y Liu Kang respectivamente, atacándose con todas las técnicas conocidas por ambos y bloqueando cada ataque que uno u otro enviaba.
Luego, Tsung se transformó en Jade y Rita en Kitana, emulando el mismo proceso que antes—a excepción de las armas—.
Durante un tiempo largo, ambos emularon éste mismo proceso hasta cansarse y decidieron separarse unos metros uno del otro de un salto.
Ellos estaban muy cansados para seguir peleando, arrojándose un rayo de poder cada uno. Rita lanzó un rayo amarillo y Tsung uno verde, chocando entre sí, provocando una gran explosión. El rayo de Rita logró traspasar al de Shang Tsung, sin embargo, ella sufrió una gran herida en el pecho. Tsung cayó abatido al suelo.

—Me da un consuelo todo esto, Rita; gracias a ti logré ver la verdadera justicia. Tú eres más fuerte, por ello estabas en lo correcto. Lamento mucho no poder ayudarte, pero no tengo fuerzas para curarte. Perdóname, Rita. Te felicito.

Al decir éstas últimas palabras, Tsung cerró sus ojos. Cuando murió Shang Tsung, su cuerpo se volvió polvo, saliendo un centenar de mariposas de él, las cuales volaron fuera del lugar y comenzaron a deambular por Outworld.
Rita agonizaba, pero, ¿podría ser salvada a tiempo?
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Magnus, Sakura, Luana y Briana se estaban atacando con todo lo que tenían a mano.
Sakura decidió no luchar contra Magnus hasta que alguna de sus amigas caiga derrotada, ya que consideraba injusto luchar tres contra uno. Luana decidió esperar, dejando a Briana combatir primero contra él.
Los castaños se saludaron previo al combate, iniciando luego el mismo. Briana y Magnus comenzaron a atacarse con puñetazos, chocando estos a todo momento. La castaña arrojaba puñetazos de manera desmedida hacia su oponente, quien los esquivaba, manteniendo su mirada fría y calculadora. Entre maldiciones y golpes, la frustración de Briana subía mientras Magnus aún mantenía su superioridad ante ella.
Briana dio un salto, quedando a una distancia considerable de Magnus; ella sacó su lanza, arrojándola a su enemigo, quien desapareció, apareciendo detrás de ella e incrustándole un puñetazo en el rostro. La castaña quedó estática, aunque el golpe le provocó un corte en la frente; ésta hizo fuerza en su rostro, ya que no deseaba llorar por el dolor del puñetazo—aunque éste había sido dado con mucha fuerza—. El muchacho le pidió que haga un esfuerzo mayor para dar una pelea digna. Ella le respondió con una patada en el pecho, la cual le dolió a Magnus, quien se tomó esa zona, apoyando una rodilla en el suelo, quedando inclinado. Cuando Briana se acercó a darle una patada en el rostro, éste tomó su pie, levantándose para enviarla a volar por los aires.
Ésta tardó en recomponerse, bramando el nombre de su adversario; sin darse cuenta, Briana recibió una bola de metal en su rostro, volándole uno dientes y algunas muelas. La más alta se golpeó contra una gran roca, siendo destruida ésta y la joven cayendo al suelo.

—No me estás dando un combate digno, Briana. Tal vez es hora que Luana pelee.
—¡Maldición, Magnus!, ¿por qué eres tan fuerte?—preguntó la castaña mientras se levantaba.
—Entrené un año con los Elder Gods. Aquellos que entrenamos con los Elder Gods estamos a un nivel superior que el resto. Andrae, Smoke y Nightwolf tienen la misma fuerza que yo; aunque por alguna extraña razón, Smoke y Nightwolf nos superan por sus animalities. Andrae y yo no podemos convertirnos en animales. ¿Eso responde tu pregunta, Briana?
—¡¿Por qué los Elder Gods te entrenarían?!
—Dijeron que algunos éramos unos prodigios. No entiendo aún porque no entrenaron a Liu Kang y Kung Lao, teniendo ascendencia del campeón de Mortal Kombat en el pasado.

En tanto, Luana silenciosamente quitó la espada de su funda y comenzó a acercarse a Magnus en cuclillas. Cuando ella estuvo a punto de clavarle la espada en el cuello, sus brazos quedaron inmovilizados, soltando posteriormente su espada; Magnus le dio un cabezazo en la nariz, rompiendo su tabique. La rubia cayó de rodillas al suelo, emanando mucha sangre de su rostro. Ésta insultó a su antiguo amante de mil formas posible por el nombre, cuestionándose como lo descubrió. Magnus dio media vuelta, quedando frente a Luana ahora y dándole la espalda a Briana.
El castaño le explicó a su ex pareja una nueva habilidad que aprendió de los Elder Gods junto a sus amigos: el sentir el Chi. Éste comentó que todos los seres vivos poseen un Chi y su poder puede aumentar o disminuir en determinados puntos de su vida. Además, le contó que su Chi es fuerte y sintió que se acercaba hacia él, por esto pudo detenerla sin dificultad alguna.
Sakura observó al muchacho, por quien poseía sentimientos grandes—los cuales eran correspondidos—. Ella asintió hacia él, desenfundando su espada. La morocha arrojó un rayo ocre de su mano derecha, mientras con la izquierda giró su espada, creando una onda de viento la cual iba dirigida al muchacho. Éste intentó detenerla con una mano, logrando el cometido. Magnus invocó unos rayos que cayeron en el cuerpo de Sakura, quien cayó al suelo debilitada.

—¿Qué decisión tomaste, Sakura? Me aseguré que sean rayos débiles para no matarte y sólo neutralizarte.

El muchacho se acercó a ella, sentándose frente a ésta. Él limpió su rostro, dejándolo limpio. Luego, hizo aparecer dos bolas de metal que impactaron en Briana y Luana, quedando inconscientes.
Él le cuestionó sobre que decisión tomar y ella le dijo que quería estar con él, logrando que sonriera. Magnus le dijo que se encargaría de matar a Briana y Luana antes de irse ambos para desaparecer por siempre.

—¿Matar a mis amigas?, ¡no permitiré eso!
—¿De qué hablas? Obviamente, tengo que eliminarlas; yo te dije que eran ellas o yo, Sakura. Y planeo cumplirlo.

Magnus se paró, dio media vuelta y creó dos bolas de trueno en sus manos. Éste las arrojó hacia Luana y Briana, siendo detenidas en el aire. Sakura detuvo el ataque interponiéndose. La mujer de cabello negro estaba entre las bolas y sus amigas; de un grito destruyó las bolas y empezó a atacar a Magnus con una lluvia de golpes, que no pudieron ser evadidos por el humano, quien recibió todo de lleno.
Al comenzar a recibir una paliza por parte de Sakura, Briana y Luana pudieron pararse para ayudar a su amiga. Si bien Magnus podía esquivar los ataques de la rubia y castaña, no podía con los de la morocha, recibiendo golpes de las otras dos.
En un momento, el hombre quedó de rodillas y las tres chicas saltaron hacia atrás. Luana arrojó una bola de trueno, Briana una bola de lava y Sakura una bola de energía verde; las tres impactaron en Magnus, provocando una gran explosión.
Al divisarse la explosión, el trío se espantó de ver a Magnus en pie y con una mirada maquiavélica en su rostro. El humano comenzó a reír frente al trío, quienes pasaron de la seguridad al terror.

—Sakura, elegiste tu destino—dijo Magnus—. Si hubieses elegido diferente, seguramente vivirías.
—¡¿Qué idioteces dices?! ¡Nosotras vamos a darte la paliza qué te mereces!

Antes de llegar hasta él, Briana salió disparada por… ¿una bola de ácido?
Cuando vieron la bola, las dos restantes quedaron impresionadas por ello. Éste comenzó a elongar su cuerpo frente a ellas.

—El calentamiento fue interesante, pero es hora de acabar la diversión y pelear en serio.
—¿Pelear en serio? ¡Estabas peleando en serio desde antes!
—No. Verán, durante éste año logré descubrir un dato interesante que sólo los Elder Gods saben. Es hora que les muestre mi verdadero poder.

Después de tronar sus dedos, Magnus comenzó a gritar, apretando sus puños de una forma inusual. Entonces, un aura roja se formó cerca de él, cubriéndolo en forma de un círculo. Al disolverse el círculo, Magnus no se encontraba allí, sino, una bestia roja.
La bestia tenía la apariencia de un saurio poco evolucionado; era un lagarto humanoide, vestido con un traje spandex negro y una particularidad nunca antes vista: su color de piel era rojo, con ojos azules. Su gran y pesada cola estaba al descubierto, junto a sus garras y patas. Parte de su pecho podía verse y su hocico era mucho más grande que el de un humano.
Un leve rugido se oyó provenir de éste, quien abrió sus ojos, dejando aterradas a Luana, Sakura y Briana—quien estaba junto a sus amigas ahora—.

—Ésta es mi forma definitiva: el Sauriano Valiente, erróneamente llamado “maldito” por el cobarde de Shao Kahn. Ahora estamos listos para luchar.
—¿Estamos?
—Así es, Luana—habló otra voz proveniente del mismo ser—. Ahora ambos estamos listos para luchar unidos.
—Después de entrenar ésta forma en secreto, ya era hora de usarla. Es hora de sacar la basura—hablaron ambas voces a la vez.

Ninguna de las tres comprendió las palabras de la bestia. Sin embargo, ambos le explicaron a que se referían.
Durante el año que pasó, Magnus logró conectarse con el espíritu del Sauriano Maldito que yacía en su interior. La bestia le contó muchos secretos que éste no sabía sobre sus amigos, enemigos y los Elder Gods; al vivir una parte de él dentro de Shao Kahn, el saurio sabía absolutamente todo sobre él y sus súbditos.
Ambos decidieron mantenerlo en secreto hasta el momento indicado, ya que era lo mejor. Estuvieron todo el año entrenando sus habilidades para poder perfeccionarlas.

—Queríamos hacer nuestra entrada triunfal ante Shao Kahn, pero ustedes tres son muy molestas y queríamos que Sakura viviera; era la única que nos caía bien, o al menos a Magnus. Sin embargo, no tenemos motivos para dejarlas con vida ahora. Sabandijas como ustedes no se comparan con el gran poder que nosotros tenemos—pronunciaron las dos veces al unísono.

La bestia se cruzó de brazos, escupiendo a las tres, quienes se cubrieron con sus armas, las cuales se disolvieron al mero contacto con la saliva del saurio. Éstas arrojaron sus armas al suelo, maldiciendo a su enemigo por haberlas derretido con ácido.
Esto era lo de menos con lo que parecía venir en unos instantes.

Fin del Capítulo 27.

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Sab, 24 Sep 2016, 06:48

¡Hola! Dejaré el episodio 28 de ésta historia. Quiero aclarar que la historia está en reedición (los primeros 7 capítulos de forma exhaustiva y después en su mayoría sera por temas de narrativas y eliminar ideas que he descartado). Desgraciadamente, no puedo editar en éste foro los primeros 7 capítulos (ya que los hice con una cuenta a la cual no tengo acceso y es imposible recuperar), sin embargo, estos estarán en Fanfiction, donde subí los primeros 2 episodios.

Bueno, basta de charlas, porque el capítulo es muy largo y deberé colocarlo en dos posts.

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Capítulo 28: Bestias y Revelaciones.

Rita agonizaba esperando una muerte segura. Sentía como su fuerza disminuía, los latidos de su corazón bajaban y le costaba más mantenerse consciente en el suelo. Le pareció extraño, pero vio como algunas de las mariposas que salieron despedidas del marchito cuerpo de Shang Tsung se acomodaron en su herida, la cual comenzó a brillar. Poco a poco, la herida de Rita inició un sanado veloz, quedando una leve cicatriz en su pecho. La mujer se logró levantar sola, recuperando la noción de las cosas poco a poco. Se había salvado de la muerte y no entendía porque.
La rubia estaba por ir a ayudar a Magnus al Coliseo, cuando sintió una mano detenerla al sostener un brazo. Ella dio media vuelta, logrando ver a su amigo Andrae, quien lucía muy serio y con un par de abolladuras en su vestimenta, y partes de su armadura rotas. La rubia preguntó que ocurrió, recibiendo la respuesta del muchacho, siendo impresionada. Ella le dijo que no debió matar a Kotal de esa forma: su amigo se justificó, alegando debían apurarse para salvar a Magnus, quien parecía estar complicado contra el trío de mujeres. O al menos, eso pensaba él
En silencio, Rita le agradeció la ayuda a Shang Tsung por salvarla de una muerte segura, preguntándose el porque la salvó. Sin embargo, luego trataría de averiguarlo.
Los dos comenzaron a caminar por el terreno, siendo detenidos por una presencia, la cual se materializó como uno de los Dioses Antiguos, Shaka, quien se mostró frío, tomando de los hombros a los dos muchachos y llevándolos a otro lugar.
Al llegar a aquel lugar, notaron que era el Earthrealm, donde estaban los guerreros que fueron a Outworld—a excepción de Magnus, Kitana, Liu Kang, Kung Lao, el fallecido Ermac, Smoke, Nightwolf, Johnny Cage y Sonya Blade— y los demás guerreros que luchaban a su lado. El resto estaba en aquel lúgubre reino, luchando por sus vidas.
Andrae vio como Johnny Cage era abatido en el Coliseo con mera facilidad, dejándolo al borde del colapso; luego logró detectar a los zombis estáticos y a unas inconscientes Kitana y Sonya. El Emperador clamaba por él, exigiendo que no sea un cobarde y aparezca para enfrentarlo, por asesinar a su hijo predilecto.
En otra parte, Liu Kang y Kung Lao se encontraban hablando con Argus, Raiden y Fujin. El quinteto se mostraba bastante tenso, hablando de cuando llegarían Magnus, Smoke, Nightwolf, Daisy y Andrae. Esto sorprendió a los últimos dos mencionados, preguntándose que tenían de especial.

—El muchacho será fácil de matar; sólo es un niño—expresó Raiden con una extraña seriedad.
—Maestro, ¿usted cree qué esto evitará las visiones qué usted vio en el pasado?—preguntó Kung Lao.
—Así es: ellos deben morir. Así lo dicen mis visiones.

Esto impresionó a Rita y Andrae, que abrieron sus ojos como platos. Shaka les dijo que no se impresionen tanto, explicando que Raiden estaba actuando de una manera extraña, al igual que los cuatro restantes. El Dios Antiguo pensó en la posibilidad de la corrupción en Netherrealm, lo cual era algo viable; a pesar de esa posibilidad, ¿por qué esto no afectó a Amaterasu, Tsukuyomi o Susanoo? Era extraño. Y eso le hacía pensar a Shaka en otra posibilidad, negando con su cabeza de forma rotunda. Shaka no quería creer que “él” estuviera involucrado en esto, porque de ser así, Shao Kahn sólo era un microbio en cuanto a problemas…
Un zamarreo interrumpió los pensamientos del Dios Antiguo, logrando ver a su amigo Dominique y el resto de los Elder Gods detrás de él. Estos le preguntaron como iban los combates, señalando las “pantallas” que creó con su magia el morocho.
La pelea que notaron, fue la de Smoke y Nightwolf contra Nimbus y Quan Chi, los cuales les estaban dando una tremenda paliza.
Mientras el ninja y el chamán estaban muy malheridos, llenos de moretones y cortes en distintas partes del cuerpo y cansados, sus enemigos lucían como si nunca hubiesen hecho esfuerzo alguno.
Durante la lucha, ambos utilizaron sus Animalities, siendo abatidos sin mucho esfuerzo por Chi y Terrafaux.
Las correntadas de humo del ninja gris no le hacían siquiera cosquillas al oriundo del Netherrealm, quien creaba escudos de calaveras para cubrirse, en tanto reía con una extraña locura.
En tanto, las flechas del chamán no llegaban a tocar al karateca en ningún momento, debido a que Nimbus podía volverse vapor y evitar los ataques sólidos.
Ninguno podía entender como el dúo podía esquivar o destruir sus ataques con apenas tocarlos o mirarlos, según sea la situación.
Terrafaux apareció frente a Smoke, dándole una patada en el vientre, la cual retorció de dolor al checo. En tanto, Chi apareció detrás de Nightwolf, partiéndole un cráneo mágico en la cabeza.
Al caer ambos al suelo en señal de derrota, Quan Chi hizo aparecer una calavera en su mano izquierda, acariciándola con la otra mano. Éste, comenzó a hablarles sobre su derrota ante ellos, mencionando un dato que aterró a los mismos Elder Gods, que hasta ahora sólo observaron el combate.

—Nosotros somos dos Dioses de la Muerte; guerreros creados por nuestra eminencia, amo absoluto y señor Onaga, quien nos ha brindado grandes y maravillosos poderes, para poder matar a aquellos que se le interpongan. Sin embargo, nos dio la orden de dejarlos vivir, al no tener sus habilidades desarrolladas en lo absoluto. Si creían que Shao Kahn era el ser más fuerte del universo, acabamos de demostrarles que nosotros y nuestra suma excelencia somos mucho más poderosos que él—espetó el calvo, arrojando la calavera al suelo, destruyéndose la misma.
—¿Cómo puede ser qué estés vivo, Nimbus? Vimos como Krogat te asesinó en Netherrealm—llegó a balbucear un maltrecho Smoke..
—¿Quién? Ah, ése fracasado—bufó—. Fingí mi muerte, para poder trabajar de las sombras para mi señor y no levantar sospechas. Fui al torneo como un asesino de Shinnok, encontrando todo lo que necesitaba en el mismo.
—¿Y qué conseguiste?—preguntó ésta vez Nightwolf.
—Mis servicios, caballeros—respondió ésta vez Chi, con absoluta calma en sus palabras—. Entendí que el Amo era una mejor solución que Shinnok; y terminó ocurriendo: Shinnok era incapaz de matar a sus hijos. Por eso me uní al Amo: él no tendría escrúpulos con familia o esas estupideces que dioses y humanos pregonan. El Amo simplemente los aniquilaría sin piedad alguna.

Antes que el calvo siguiera hablando, el negro le tapó la boca, en señal de silencio. Quan Chi asintió, retirándose la mano de su boca.

—Veamos que pueden brindarnos en el futuro, Tala Apache y Tomás Vrbada; estaremos esperando un progreso de ustedes dos—finalizó Terrafaux, cruzando sus brazos con suma soberbia.

El dúo comenzó a carcajearse, desapareciendo en un halo de energía oscura, dejando a los dos guerreros maltrechos. En una orden silenciosa, Dominique envió a Shaka a buscarlos, quien los trajo; D’Vorah pidió poder curarlos, ya que sus insectos podrían quitarles el dolor, sin embargo, Caroline le negó la ayuda, alegando que ella podría hacerlo más rápido. Y así lo hizo.
Con un pequeño haz de luz, la rubia curó a los maltrechos guerreros, recupando la consciencia
El chamán y el ninja se levantaron a duras cuestas, preguntándose que hacer después de toda la información dada. Previamente, el combate tuvo ciertos datos soltados por los dos “Dioses”, por así llamarlos de alguna forma.
Nightwolf rememoró las palabras de Quan Chi: “Aquellos qué estén en contra de nuestro amo y señor, serán eliminados de una vez por todas”.
Smoke, por su parte, trató de comprender lo que Nimbus dijo: “Ése miedo que ustedes poseen no los hace rivales para nosotros. El día que puedan combatir, volveremos para darles una revancha”.
Enenra y Kiba les hablaron al chamán y al ninja, disculpándose el no poder derrotarlos; ambos recibieron el consuelo de los humanos, quienes alegaron enfrentar a dos enemigos mucho más poderosos que ellos, y aquello les emocionaba para volverse más y más fuertes. Esto animó a ambas almas, quienes se sintieron un poco mejor.
Shinnok se acercó, contándoles que si bien desconfiaba de Quan Chi, jamás lo vio actuar de esa forma, lo cual le extrañaba. “Tal vez me temía tanto que actuaba de una manera diferente a la que realmente es” se dijo a sí mismo, siendo escuchado por Tomás y Tala, cuya respuesta fue afirmar aquel pensamiento.
Shaka les ordenó a los tres venir a ver el combate de Magnus contra Luana, Briana y Sakura, ya que algo extraño y “fenomenal” había ocurrido—al menos, para el morocho—. La orden de Shaka fue seguida sin reparos. Estos se colocaron junto al resto; observando la lucha de estos.
En un momento, Magnus les hablaba con absoluta soberbia y frialdad a las tres mujeres, comenzando a gritar y cambiar de forma conforme pasaba el tiempo. Las tres mujeres quedaron paralizadas al ver aquel cambio. Ya no estaba Magnus allí, sino, una bestia muy parecida a un lagarto humanoide rojo.
La bestia atacó sin reparos Luana, Briana y Sakura. Una bestia muy parecida al Sauriano Maldito de las leyendas, pensaron todos, quienes vieron unas pinturas rupestres de aquel guerrero legendario.

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Apenas paró el golpe de Briana, éste tomó la cabeza de la chica y la metió dentro de su propio cuerpo, sacándola y cayendo el cuerpo de la castaña al suelo. Había matado a Briana de un golpe seco. Luego arrojó a Sakura su cabeza, mientras Luana mostró voluntad para combatir… la que de nada le sirvió. Luana se abalanzó hacia Magnus, clavando su espada en el hombro izquierdo de éste. Creyendo que lo derrotó, ella sonrió para ver una expresión terrorífica en el rostro de su antiguo novio.
Luana sintió un dolor inmenso, lo que la obligó a mirar debajo de ella y vio que Magnus introdujo su mano en la vagina de ella, arrancando con una violencia descomunal sus trompas de Falopio. La bestia la ahorcó con éstas y las arrojó a la cara de ella luego de morir asfisxiada. La rubia sólo seguía desangrándose post mortem.
Sakura tomó su espada con miedo y Magnus emitió un grito potente, arrojando unos rayos láser de sus ojos color azul, los cuales no mataron a Sakura porque ésta fue salvada por un portal que la succionó, evitándole una muerte segura. Magnus notó ello, pero poco le importaba Sakura o los desaparecidos cuerpos de Briana y Luana. Magnus sólo quería acabar con sus enemigos y cualquiera que se le cruzase con intención de atacarlo.
Éste siguió caminando de manera lenta y tosca, como si fuera un zombi; allí se encontró a unos tarkatanos, shokan y centauros, matándolos a todos al subirle el tono de voz. Usaba sus colmillos para arrancar cabezas y sus manos para arrancar corazones de sus víctimas. En algunas ocasiones, estrangulaba o sacaba cabezas a sus enemigos.
Outworld comenzaba a volverse un océano de sangre.

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Caroline les explicó que iban a ver como terminaba ésta lucha por la Tierra; además, les dijo que podrían ver cosas demasiadas violentas.
Ella pronunció un conjuro, apareciendo un pequeño círculo en forma de portal, el cual mostraba a un lagarto rojo de dos metros—muy parecido a la forma primitiva de los saurios—, el cual tenía las uñas y boca llenas de sangre. Éste estaba frente al Gran Maestro del Dragón Rojo, Daegon; unos Tanya y Reiko malheridos y una Skarlet que lucía temerosa ante su presencia. Al parecer, Magnus había perdido el juicio…
Tanya y Reiko lucharon a pesar de su deteriorado estado físico. Ninguno de los observantes esperó que el lagarto de un golpe los mandara a volar por los aires, deshaciéndose de ellos con terrible facilidad.
Daegon y Skarlet atacaron a la vez, siendo contenidos por la bestia. El semidiós atacó con sus espadas, las cuales fueron destruidas por una bola de ácido del mismo; luego, la mujer usó sus kunai, las cuales tuvo que soltar a raíz del tremendo puñetazo en el vientre que recibió mientras saltó para atacar.
El lagarto arrojó una lluvia de puñetazos al semidiós, quien los recibió como si se tratase de una bolsa de boxeo. Daegon arrojó unas bolas de fuego, las cuales no le hicieron nada al tocarlo; luego intentó arrojar una patada de fuego a la cara de la bestia, cuyo destino fue evitado por la mano del mismo, quien comenzó a estrellar al propio guerrero al suelo una y otra vez, hasta lanzarlo a una pared, la cual quedó hecha trizas con un Daegon que lucía bastante desmejorado.
Mientras Daegon se levantaba bastante malherido, la bestia se abalanzó ante él, siguiendo con la paliza que previamente había comenzado a darle. Los dientes de Daegon volaron por los aires; posteriormente, sus brazos fueron arrancados de su cuerpo con extrema violencia y rápidez. Los gritos de dolor de Daegon fueron acallados por sus propios brazos, los cuales aplastaron su cabeza.
Después de caer muerto, Skarlet atacó con inmensos chorros de sangre al lagarto, logrando atraparlo. Al atraparlo, ésta se calmó, suspirando por poder terminar con él. Ella le exigió saber quien era y porque estaba allí; la bestia abrió su lengua, tomando el cuello de la muchacha y atrayéndola a una velocidad impresionante a su boca. En un momento, Skarlet pasó de tener la situación bajo control, a tener su cabeza atrapada en la boca de la bestia, imposibilitándole la respiración; sólo bastaron unos minutos para que las ataduras de la bestia se deshicieran, dejándolo libre. Éste abrió la boca y la pelirroja salió, cayendo de bruces al suelo, tosiendo y recuperando el aire. No pudo hacer mucho ante el potente puñetazo que éste le propino en la boca, estrellándola contra una pared. Luego, la bestia comenzó a zamarrear a Skarlet para todos lados; más tarde comenzó a estrellarla contra las paredes que estaban a sus alrededores, haciendo trizas el lugar y escapando con una moribunda Skarlet.
El Sauriano Maldito caminó con Skarlet agarrándola con una mano. Mientras la arrastraba, olfateó presencias conocidas para él. Allí estaban Raiden, Argus, Fujin, Liu Kang y Kung Lao. Extrañamente, estos estaban alertas ante algún movimiento de éste. La bestia hizo señas de no querer pelear; Raiden le contestó que lo derrotarían, ya que era un peligro para la humanidad y la Tierra.

—Si te dejamos vivo, luego destruirás a la humanidad y después querrás acabar con los dioses. No permitiremos que pases de aquí, Magnus.

La confesión dejó perplejos a aquellos que observaban la lucha. ¿Magnus controlaba dicha transformación? ¿O Raiden desconocía aquello contra lo qué luchaba en realidad? Las dudas de los presentes se hicieron a un lado cuando la bestia respondió en un tono de voz muy parecido al de su amigo humano.

—Entiendo el miedo en una raza inferior como la humana, ¿pero en supuestos dioses? Bah, en realidad sólo tú, Raiden; Fujin no es más que tu ala y Argus es un estúpido que no pudo repeler a Kahn de su reino. Ni siquiera pudo hacerse cargo de sus hijos correctamente. ¿Y ustedes creen tener potestad sobre mí? No me hagas reír, Dios del Trueno.
—Humano, no seas tan soberbio. No olvides que soy tu superior.
—Precisamente he entrenado por los Elder Gods para derrotarte, Dios del Trueno. No permitiré que quieras vender mi alma a tu hermano para salvar tu patético puesto.

Ante esas palabras, algunos notaron como los Elder Gods se asombraban ante las palabras de Magnus. ¿Acaso podría ser qué el espíritu le había dado la información qué nadie debía saber?
Argus primero blasfemó contra el “humano” y después le arrojó unos rayos al saurio, quien los detuvo con una mano. El dios atacó junto a Fujin, quien invocó una espada con un conjuro.
Ambos se lanzaron a luchar contra Magnus, quien detuvo los movimientos de ambos con una mano. Éste reía como un loco, burlándose de las habilidades de los dioses. Fujin invocó tornados en el lugar al aire, pero estos no le hicieron nada a la bestia, que resistió todos los embates.
Por su parte, Liu Kang y Kung Lao asintieron, atacando a Magnus con su sombrero y bolas de fuego. Raiden quedó cruzado de brazos, esperando el momento para atacar.
El “humano” tomó el sombrero de Lao, utilizándolo para cortar las manos de Fujin, dejándolo sin poder usar su espada; posteriormente, Argus recibió un corte en la garganta por la distracción que le provocó el ataque a Fujin. Argus cayó de rodillas, tomándose la garganta, de la cual comenzó a fluir sangre como si fuera un manantial.
El dios protector de Edenia alzó su mano derecha, apretándola en el aire; unos rayos cayeron del cielo a la bestia. Fujin pronunció unas palabras en un idioma antiguo; luego de pronunciarlas, un huracán hizo presencia, cayendo encima del lagarto.

—Basta de patrañas.

El lagarto habló e hizo lo impensado para Raiden. Primer saltó hacia Fujin—quien quedó sorprendido por no parecer atraído por el huracán que fue dirigido hacia él exclusivamente—. Éste sacó su lengua, rompiendo el cuello del dios del Viento. La correntada se detuvo, desapareciendo la bestia.
Argus fue el siguiente. Sin darse cuenta, el lagarto apareció detrás de él, tragando su cabeza de un mordisco. Unos segundos después, escupió el cráneo de Argus. Ambos cuerpos desaparecieron luego de fallecer.
Kung Lao atrajo su sombrero, atacando con una patada torbellino triple a la bestia; luego le clavó el sombrero en el cráneo y finalizó con una patada en el pecho, logrando sacar el sombrero en un movimiento audaz. El lagarto apenas gimió de dolor, moviéndose levemente por la patada de Lao. Kung comenzó a propinarle golpes a toda velocidad en distintas partes del cuerpo, sin ver que la bestia sintiera dolor o estuviera a punto de desfallecer. El saurio le escupió ácido en la cara, provocándole un gran dolor y quemaduras a Kung; en tanto, la bestia seguía sin inmutarse.

—Hace mucho te advertí no hacer idioteces o te mataría, Kung Lao. No sé que te habrá pasado para que hayas cambiado tu personalidad, pero esa soberbia tuya se termina aquí.

Magnus fue directo: le sacó el sombrero a Kung Lao y lo enterró en su cabeza, partiendo en dos la misma. Kung Lao cayó muerto con el sombrero clavado en el cuello. Liu Kang gritó de impotencia al ver morir a su mejor amigo. Éste corrió a toda velocidad, decidido a partirle la cara a Magnus; sin embargo, quedó estático en el aire con un ademán del propio lagarto.

—Comprendo todo ahora. Te arreglaste con Raiden porque ambos arreglaron derrotar a Shao Kahn, pero dejarlo vivo para seguir evitando la profecía. ¿Y todo por qué?, ¿para salvar a tu noviecita? Eres patético, Kang. No eras así, pero el enamorarte te volvió débil y fracasado. Es triste, porque pienso que podrías haber sido más para los Elder Gods y no solamente ser una antesala al nuevo mundo que planeo. Un mundo perfecto y superior; sin inferioridades de ideologías estúpidas y contradictorias. Ahora tengo el poder para hacerlo y lo haré. —Las palabras de Magnus parecían ser referidas a la Tierra. ¿Qué pensaba hacer el humano? Al hablar, el resto entendería un poco más—. Por milenios, dioses menores se han peleado por sus munditos y ego, sin poder realmente ayudar a sus pueblos. Yo represento el futuro; un mundo nuevo y superior del cual no serás parte. Tú representas el fracaso ante un simple dios menor. ¿Yo? Yo soy imparable. Soy invencible. Soy el nuevo Dios de Tierra 2.

La bestia le dio un puñetazo en la entrepierna a Liu Kang, quien cayó al suelo y recuperó la movilidad, pero apenas podía moverse por el dolor. De una patada, Kang salió volando hasta el propio Coliseo, cayendo en medio de la arena.
Raiden se preparó para combatir contra Magnus. El dios del trueno aún lucía temeroso ante la posibilidad de morir como lo vio en aquella visión un año atrás. Argus y Fujin ya habían caído por la mano de lo que la visión vio: uno de sus discípulos matándolo. ¿Pero qué lo obligaba a actuar así?, ¿acaso podría saber la verdad de todo, cómo lo decía la profecía?
Magnus que las cosas de ahora en más cambiarían. Raiden no iba a gobernar la Tierra; mostró su ineficiencia y ahora él se haría cargo. “¿Qué mejor qué un humano para encargarse de su propio mundo?” dijo él, Raiden respondió que la Tierra era su mundo y él era el más indicado para hacerse cargo del mismo, ya que el tener poder estaba enloqueciendo a Magnus y ello no lo hacía apto. Una discusión sobre quien era más apto inició.
Magnus le recalcó como muchos pudieron evitar sus muertes si hubiese habido un líder nato; como la miseria existe en la Tierra y él siendo su protector no la detuvo; Raiden se defendió alegando que los humanos son responsables de su destino; la respuesta del saurio fue fatal: los humanos han demostrado no poder hacer nada por su cuenta y necesitan ser controlados. Sumado a ello, Magnus comenzó a hablar sobre el nuevo mundo que haría, descolocando a todos aquellos que lo oían.
Raiden no quiso escuchar más, atacándolo con una bola de trueno en la cara; luego el dios utilizó su ataque “Torpedo”, llevándose a Magnus con él a otra parte. Raiden amortiguó los golpes que debió haber sufrido con el cuerpo de Magnus. Al llegar a un límite, el dios soltó al aspirante, cayendo éste bruscamente al suelo. El aspirante desapareció de la vista del dios, quien cerró sus ojos para encontrarlo vía chi; el dios encontró al humano, mejor dicho, encontró la mano derecha del sauriano en forma de puño dirigiéndose a su rostro. Raiden recibió el golpe, aunque aguantó el no caer derrotado, recomponiéndose con una patada a la rodilla de la bestia. Y ahí inició un ida y vuelta de golpes, donde no parecía haber un ganador claro.
Los puños de ambos chocaban entre sí, anulando golpes a órganos vitales. Si Raiden lanzaba una patada, Magnus la bloqueaba con un brazo y viceversa; si Magnus arrojaba un golpe, Raiden lo bloqueaba con una mano y viceversa.
Luego la pelea pasó a ser más estratégica. Ambos atacaban y dejaban atacar. Magnus lanzaba golpes que Raiden iba esquivando con dificultad; mientras que Raiden contraatacaba a Magnus…, quien no se mostraba muy asustado por sus golpes, sino que los esquivaba de brazos cruzados y con los ojos cerrados, preguntándole si era todo lo que tenía. Su soberbia estaba volviendo loco al Dios del Trueno, quien colocó trampas de trueno en toda la zona, desembocando una gran descarga eléctrica a su rival. Esto logró parar un poco a Magnus, quien recibió algunos golpes de Raiden y un Torpedo del mismo. El lagarto rugió de ira, esperando a que el Dios del Trueno volviera a intentar otro Torpedo con él; Raiden flotó un poco por los aires, tomando impulso para hacer su técnica preferida: El Torpedo. Cuando tomó a Magnus, la bestia le mordió un poco, arrancándoselo del cuerpo. Raiden no pudo prever esto, recibiendo un codazo en la nuca. El dios cayó al suelo de bruces, bastante dolorido por el ataque del lagarto humanoide.

—Tus habilidades no pueden hacernos nada, Raiden. Mejor ríndete antes de morir—mencionaron ambos.

El lagarto se cruzó de brazos, dándole la espalda a Raiden y caminando unos metros delante de él. El dios bramó, invocando un rayo hacia el saurio; para el terror de Raiden, el lagarto levantó una mano, emitiendo un grito; de su mano salió un haz de luz, el cual chocó con el rayo, creando una explosión tremenda que hizo temblar una parte de Outworld.
El dios invocó su bastón, golpeando al lagarto con éste en el cuello; para desgracia de Raiden, el bastón se hizo trizas con el contacto. El réptil gritó fuerte, creando un campo de energía, cuyo fin era destruir todo a su paso; esto envió a volar a Raiden y el cuerpo moribundo de Skarlet.
Una cortina de humo cegó el charco creado por el Dios Antiguo. Al desaparecer la cortina, se vio a Skarlet en el suelo tirada, aún viva; después se diviso a Magnus acercándose a Raiden, levantándolo con sus poderes magnéticos. El lagarto le incrustó la mano en el pecho, arrancándole el corazón. El Dios del Trueno cayó al suelo muerto, volviéndose polvo a los pocos momentos.

—¡Esperen! Cuando Liu Kang mató a Raiden en el torneo, éste desapareció para reaparecer vestido de negro. ¿Por qué aquí su cuerpo se volvió polvo?
—Porque Magnus realmente mató a Raiden. Mientras todos miraban la lucha, los cuerpos de Argus y Fujin también se volvieron polvo—contó un serio Dominique.

En Outworld, Magnus tomó a Skarlet de una pierna, arrojándola hacia el Coliseo. Éste se tele transportó directamente allí, donde se veía a unos confundidos Shao Kahn, Johnny Cage y Sonya Blade, quienes observaban a un inconsciente Liu Kang y una preocupada Kitana que lo abrazaba. Kahn vio a Skarlet caer, ordenándole a los tarkatanos tenerla protegida, ya que él la curaría luego.
Kahn se aterró al ver a la bestia que le había dado combate en el pasado. Lo peor es que ahora se veía más fornida y poderosa que en el pasado. Éste rió alocadamente cuando vio el terror de Shao Kahn, espetando que, en esta ocasión, era mucho más fuerte y no se cansaría por derrotar a un ejército. El Emperador volvió en sí, preguntándole como volvió a la vida, siendo que tenía su alma dentro de él.

—Dividí mi alma en tres partes: la primera se conservó en mi antiguo cuerpo; la segunda fue a parar al huevo de Reptile; y la tercera quedó en una cucaracha, la cual murió y fue reencarnando en distintos seres, hasta convertirse en un humano.
—¿Qué humano?
—Yo, Shao Kahn—habló la voz del aludido, sorprendiendo a Cage, Blade y Kitana—. Esperemos nos des un mejor combate que éste fracasado—señalando a Kang con su mano derecha—, la traidora de tu hija y los otros idiotas que maté junto a mi confidente.

Shao Kahn se cuestionó como nunca pudo detectar el espíritu del Sauriano Maldito fuera de su cuerpo; el aludido explicó que al dividir su alma y mantenerse oculto, pudo evitar ser detectado por todos; además, le contó que la parte que yace en Reptile no estará por mucho más tiempo. La bestia comentó que las tres partes se unirían en el cuerpo de Magnus, aunque para ocurrir ello, debía matar a Shao Kahn primero.
El Emperador de Outworld preguntó como podía saber tantas cosas, respondiendo con simpleza que la porción de alma en el cuerpo de Kahn le ha brindado todos los conocimientos ocultos sobre él todo éste tiempo.

—Sabemos tus debilidades, Shao. No puedes derrotarnos—espetaron ambos.
—¡Cállate!, ¡cállate!, ¡CÁLLATE!

Enfurecido, Shao Kahn le arroja su martillo a la cara del Sauriano Maldito, quien retrocedió unos pasos por el golpe, quedando con la cabeza inclinada para atrás. Automáticamente, la bestia recompuso su postura; el martillo cayó al suelo.

—Cuando me dijeron que el martillo era pesado, era cierto; pero no se siente dolor si lo arroja una niñita llorona—comentó, haciendo enfurecer más aún a Shao Kahn, que se lanzó hacia él, arrojándole un golpe que la bestia paró en seco—. Hemos visto como peleas; sabemos tus errores y como derrotarte. Éste años pasamos viendo fortalezas y debilidades de todos los guerreros—contaron, esquivando más golpes de Kahn—; a pesar de esto, aún debemos sacar la basura.

El lagarto alzó su mano izquierda, creando bolas de trueno dirigidas contra los zombis que revivió Kahn y estaban en el Coliseo, siendo destruidos por las bolas de energía eléctrica. Magnus le propinó un puñetazo en la cara a Shao Kahn, devolviéndolo a su enemigo.
Ambos iniciaron un intercambio de golpes violento y rápido, donde Kahn atacaba con su magia una y otra vez; el saurio atacó con puños de trueno o de ácido, según dependiera la situación. Una patada de ácido dejó a Kahn con una quemadura de tercer grado en el pómulo izquierdo. Un puñetazo le partió el tabique al Emperador, cuyo resultado fue hacerlo retroceder y maldecir al saurio por el dolor provocado; el aludido contestó que sólo era el principio de su larga agonía.
Sardian creó unas bolas de ácido en los cielos, las cuales se dispararon a Shao Kahn. El emperador sólo atinó a esquivar los ataques como pudo o destruirlas con bolas de energía que lanzaba de su boca. Shao intentaba mostrar imponencia ante el ser que derrotó un millón de años atrás; sin embargo, ésta vez no funcionaba para nada. Tal vez no era Sardian quien manejaba la transformación en realidad, sino Magnus. Entonces, el Emperador utilizó una luz la cual lo cegó temporalmente; al recuperar la vista, Saurian vio a Kahn sosteniendo a un Liu Kang inconsciente en una mano.

—Si vas a querer matarme, tendrás que…

Kahn fue interrumpido por un rayo que hizo explotar el cuerpo de Kang, dejando impresionados a todos los presentes. Sin darse cuenta, el Emperador tenía a la bestia frente de él, recibiendo un puñetazo potente en el estómago, el cual lo dejó a unos metros de donde estaba parado antes. En respuesta, el Emperador hizo aparecer su martillo, gritando como loco e intentando atinarle al lagarto, quien esquivaba sus ataques sin mucho esfuerzo, mofándose de los esfuerzos vanos del emperador.
Johnny Cage, Sonya y una inconsciente Kitana intentaron salir del lugar, pero el lagarto les arrojó un rayo, obligándolos a quedarse en la arena. El fornido mandamás intentó darle un martillazo a su enemigo, quien detuvo el ataque con un dedo, enviando a volar a Shao Kahn, con sus poderes de magnetismo.

—Por lo que pudimos ver, aquí hay cien mil habitantes de Outworld, ¿no, Shao Kahn?
—Sí, aunque no sé para que lo preguntas—comentó el emperador—, supongo que deseas ver cuanta gente te verá humillado cuando decida pelear en serio, ¿verdad?
—Buena broma, Shao Kahn—rió un poco la bestia—. Respondiendo a tu pregunta, era para ver a cuanta basura sacaré ahora mismo.
—¡Espera! ¿Qué?—preguntó, viendo que el lagarto alzaba su mano izquierda.
—¡Saurian Inquisition!

De la nada, cientos de bolas comenzaron a salir de la mano de la bestia, dispersándose por el Cielo hasta cubrir la porción de cielo encima del Coliseo. Al cubrirlo, las bolas comenzaron a bajar, iniciando una masacre contra los habitantes de Outworld que observaban los combates del torneo en el mismo Coliseo.
En la Tierra, aquellos que miraban el combate no podían creer lo que veían. ¿Por qué Magnus hizo tal atrocidad? ¿Qué le había pasado? Y sobre todo, Reptile estaba pasmado por la actitud del Sauriano Maldito. Si bien no tenían mucha relación, no parecía ser un ser tan malvado y destructivo… Hasta ahora.
Algunos intentaban mantener la calma, mientras otros comenzaron a temer un poco por sus vidas. Porque si Magnus mató sin piedad a quienes consideraba sus amigos, ¿qué podría hacerle a personas que apenas quería o conocía?
A pesar del pequeño lapso de desesperación, los Dioses Antiguos les ordenaron a todos seguir viendo, lo cual les ayudaría despejar sus dudas e incertidumbres.
El Sauriano Maldito bajó su mano; Shao Kahn no entendió que demonios quiso demostrar, aunque sentía una rabia inmensa por las muertes en su pueblo.

—Es un pequeño pago por todas las muertes que tu invasión causó a nuestro mundo—hablaron ambas voces con frialdad—. Luego de matarte, iremos a buscar a los otros que han estado matando humanos durante milenios y no han recibido su debido castigo—espetaron.
—¿Matarme? ¡PRIMERO DEBES DERROTARME!

El Emperador hizo aparecer dos lanzas, arrojándolas a la vez, siendo destruidas por dos escupitajos de ácido de la bestia, que yacía inmóvil de brazos cruzados.
Al ver que su enemigo cerró los ojos, Shao Kahn enloqueció, entendiendo que éste estaba burlándose de él. Utilizando toda su energía restante, el Emperador decidió embestir con su cuerpo al saurio, quien abrió los ojos y alzó sus manos adelante, logrando contener a Shao Kahn, quien comenzó a sacarlo del Coliseo—mientras la bestia aún se aferraba a Kahn—, hasta llegar a Lei Chen. Allí, Sardian comenzó a golpear a Shao Kahn hasta detenerlo, dando una media vuelta y caminando unos metros detrás de él.
La gente de Lei Chen salió despavorida de sus casas, mirando a un Shao Kahn de rodillas en el suelo, con la mirada gacha y muchas heridas en el cuerpo, el cual temblaba mucho. A su vez, observaban a un lagarto gigante color rojo y traje de lucha negro, quien golpeaba su cola contra el suelo y se mostraba indiferente ante los presentes.
La bestia le indicó a Kahn que se levante y luche de verdad, causando más ira aún en el Emperador ya furioso. Kahn corrió ante el Sauriano Maldito, iniciando una lluvia de puñetazos, de los cuales todos eran esquivados o bloqueados por la bestia, quien simplemente se mofaba de Shao con una risilla cómplice y molesta para éste mismo. Sin embargo, algo ocurría en el cuerpo del Sauriano Maldito en la pelea misma.
Dentro del cuerpo de la bestia, Magnus y Sardian se encontraban discutiendo sobre que hacer en la pelea misma. El humano creía que sería divertido mofarse un poco más de Shao Kahn por todo el mal que hizo; en tanto, Sardian replicó que lo mejor que podían hacer era matarlo y le habían devuelto un poco todo el mal que hizo en estos años. A pesar de no estar del todo de acuerdo, Magnus comprendió que su amigo espíritu detestaba estar conteniendo sus poderes ante el asesino de él y su raza. A fin de cuentas, Magnus y Sardian compartían una relación bastante especial.
Al arrojar un golpe Kahn, recibió un mordiscón en el brazo izquierdo. El Emperador emitió un grito de dolor, el cual fue aumentado al comenzar una lluvia de puñetazos y patadas a su cuerpo, propinadas por parte de la bestia.
Luego de una paliza, Shao Kahn quedó en el centro de Coliseo, abatido, de rodillas; su vida estaba a punto de acabar y él lo sabía. Pensó en levantarse, pero fue puesto de rodillas por un codazo en la nuca.
Kahn logró colocarse de pie, aunque su temple era muy malo y parecía abatido para seguir luchando. El saurio sólo se colocó de brazos cruzados, riéndose por el estado de su antiguo enemigo, expresando que, si bien una parte de su alma está en el cuerpo de Shao Kahn, no tardaría mucho en liberarla.

—Ya nos has cansado, Shao Kahn. ¡Con éste ataque te mandaremos al otro mundo!—exclamaron ambos—. ¡Torrente Doble!

Magnus creó una bola de ácido y trueno, la cual comenzó a disparar ambos elementos hacia el cuerpo de Shao Kahn, creando una gran explosión, la cual desintegró por completo al antiguo Emperador de Outworld. El ataque solamente dejó el casco de Kahn, ya que su martillo estaba en otro rincón del Coliseo.
Luego de matar a Shao Kahn, el Sauriano Maldito observó a Johnny Cage y Sonya Blade, los únicos seres de su equipo que seguían con vida en el Coliseo. La bestia suspiró, volviendo a convertirse en Magnus, quien cerró sus ojos, inhaló y exhaló aire, para comenzar a recordar el día en el cual su vida dio un vuelco inesperado.
Durante el año que transcurrió en la Tierra, Magnus logró desbloquear esa barrera que evitaba su conexión con Sardian. Aunque no fue fácil, Magnus debió desatar la frustración que le aquejaba de hace años.
Su frustración se desató cuando descubrió los puntos no contados del Tratado Alfa-Omega. Básicamente, aquel tratado le entregaba el dominio de la Tierra a los países más poderosos por sobre los más débiles. Cuando fue a reclamarle esto a Jax—quien leyó el tratado y lo aprobó—, el estadounidense simplemente le dijo que era solamente un guerrero más y que hizo lo mejor para la Tierra.

—Jax priorizó su bolsillo y su estúpido país por sobre el bien de la población mundial—comentó, crujiendo sus dientes—. Él sólo fue un simple relleno y le han dado prioridad por ser estadounidense—volvió a decir, ésta vez más furioso—, nuestra opinión nunca valió nada para ustedes. ¿Por qué? Por ser los favoritos de Raiden. A Raiden nunca le importó el balance de su reino por dentro; sino aparentar por fuera que estaba bien, cuando la Tierra en realidad se cae a pedazos.
—¿Por qué haces ésta catarsis, Magnus? ¿Sientes culpa, acaso?—cuestionó el hombre.
—¿Culpa? No, sólo debía explicar el porque de las cosas—respondió—. Por culpa de Jax, unos países se quedaron con todo lo que muchos necesitaban. Y allí comencé a pensar: “¿Y si yo fuera el Dios Protector de la Tierra? Yo no permitiría estos atropellos a la Tierra; yo aplacaría ello con un puño de hiero implacable”. Gracias a Jax, entendí mi verdadero potencial—mencionaba a la par de su caminata por el Coliseo, observando a una Kitana que agonizaba por un dolor indescriptible—. Tranquilos, ella morirá; ella y Sindel morirán, porque maté a Shao Kahn.

Entonces, Magnus comentó un descubrimiento que hizo gracias a su amigo saurio: Shao Kahn había anclado las almas de Kitana y Sindel a la suya, de forma que si él muriese, ellas morirían con él. El humano pensó que Kahn seguramente las usaría como escudo por si Liu Kang y Kung Lao hubiesen luchado contra él.
Luego de ello, Magnus realizó otro descubrimiento sobre Sindel: la Sindel que todos conocían no era la verdadera Sindel como tal, sino una versión de Sindel de lo que Shao Kahn hubiese querido en ella—por algo no le costó mucho mantener relaciones sexuales sin culpa alguna—. Al practicar la meditación y comunicación con almas en el más allá, él pudo contactar a la verdadera Sindel, quien le contó extrañar mucho a su esposo e hija, notando que era una Sindel muy diferente a la Sindel que estaba en la Tierra.
Con aquella información, Magnus tramó un plan secreto con Ermac, proponiéndole un trato que les haría ganar a las mil almas de Ermac: morir, permitiéndole a todos liberarse de la prisión de Kahn; luego, el alma de Jerrod iría al Cielo, mientras las restantes buscarían cuerpos de gente que tendría poco tiempo de muerta.
Sin embargo, no lo hacía por tener algo contra ellas, sino, porque Shao Kahn era un peligro para la Tierra bajo cualquier punto de vista. Él dijo no ser Raiden para dejarlo con vida; no tenía un lazo sanguíneo que los uniera.
Johnny Cage y Sonya cuestionaron a Magnus por sus decisiones en soledad; el humano explicó que no podía permitir que la Tierra y Outworld estuvieran siempre en guerra porque Raiden se negaba a matar a su hermano menor.
Kitana se volvió polvo a los pocos momentos de terminar Magnus con su relato, dejando impresionados a Cage y Blade. Magnus decidió contarles como eran las nuevas reglas en la Tierra a su mando.

—Ustedes deberán hacer lo que yo crea conveniente para la Tierra. Si desean llevarme la contraria a mis ordenanzas, los asesinaré.
—¿Por qué nos dices esto a nosotros? Puede hacerlo el resto también, Magnus.
—Es una advertencia que le hagan al resto de las personas. O de lo contrario, terminarán como Shujinko.
—¿Shujinko? ¿Qué demonios le hiciste a Shujinko?
—Está tres metros bajo Tierra, Carlton. Maté a Shujinko por traernos a un problema mucho mayor que Shao Kahn.
—Pero sólo revivió a Onaga, quien salió volando y no sabemos nada de él. ¿Crees qué eso justifica la muerte de Shujinko?—cuestionó la general con cierto temor.
—Onaga fue quien revivió a Shao Kahn.

Esa oración pareció haber retumbado en quienes la oyeron a la perfección, provocando un shock masivo. Magnus contó que Onaga fue revivido, aunque se refugió en una zona alejada de los universos, la cual Magnus desconoce con sinceridad.
Al estar tanto tiempo en el cuerpo de Shao Kahn, las almas que le pertenecieron a él volvieron a Kahn cuando Onaga recreó su cuerpo y le obligó a evitar el rescate de Sareena en el Netherrealm.
Onaga revivió a Shao Kahn dándole almas nuevas, pero manteniendo las viejas, incrementando así los poderes de Kahn de forma súbita.
El objetivo de Shao Kahn era simple: abrir las puertas entre la Tierra y Outworld, logrando el acceso a la Tierra y poder absorber las almas necesarias para incrementar aún más sus poderes y derrocar a Onaga.

—¿Pero por qué Onaga no lo detuvo?

Magnus le respondió a Sonya que no lo sabía con certeza, pero sospechaba que el poder de Kahn era inferior al de Onaga.
Lo que Magnus sabía y decidió no contar, era que éste sólo fue revivido a modo de prueba, para ser asesinado por algún sucesor de los Elder Gods, como él, Andrae, Smoke o Nightwolf y ver cuales eran sus límites. Obviamente, esto no lo confesó a Sonya y Johnny, ya que ello podría poner en peligro sus ideas de un nuevo mundo superior.
El humano comenzó a diagramar distintas formas con sus manos, diciendo “Holy Recovery”. Increíblemente, un cúmulo de almas descendió del cielo púrpura de Outworld, comenzando a fundirse con algunos cuerpos humanos que yacían muertos en el Coliseo. Lentamente, estos cuerpos comenzaron a levantarse, hasta lograr estar de pie. Los antiguos cadáveres ahora estaban vivos, sin embargo, sus almas no eran exactamente las mismas.

—He cumplido mi parte del trato; ahora son novecientos noventa y nueve seres separados. Ermac ha dejado de existir—espetó Magnus.

Los habitantes exclamaron los nombres de Magnus y Sardian una y otra vez, agradeciéndoles el haberlos separado de esa prisión que Kahn formó para ellos a modo de castigo.
El humano hizo aparecer un portal, empujando a Sonya y Johnny hacia el mismo, apareciendo en la casa de Johnny Cage.
En tanto, Magnus hizo un ademán a los nuevos guerreros recién nacidos, indicándoles que sigan su paso. El humano tomó el casco y el martillo de Shao Kahn, colocándose el casco en la cabeza y tomando el martillo con su mano derecha, arrastrándolo por los suelos.
Antes de irse, observó que Skarlet había escapado del lugar; éste le restó importancia, pensando que tenía cosas más importantes que hacer que vengarse de una “rata”, como él la veía.
Magnus salió del Coliseo, llegando hasta Lei Chen junto a su nuevo ejército de guerreros. Allí, Ferra/Torr había recobrado el conocimiento, encontrándose a alguien con el casco y el arma de Shao Kahn frente a él. Al entender que Kahn fue asesinado, jinete y montura comprendieron que Magnus era el nuevo Emperador de Outworld y Dios Protector de dicho mundo. Por una cuestión de temor, estos le ofrecieron su lealtad, como todos los humanos de allí. Esto provocó al humano de una forma peculiar, indicándole que no le hagan una reverencia aún.

—Deberían escuchar mis palabras, habitantes de Outworld; de lo contrario: ¿de qué me serviría una falsa lealtad por miedo?—dijo detrás de su cuerpo, sosteniendo una a la otra a la altura de su cadera—, entiéndanlo: yo no soy Shao Kahn; yo soy Magnus con el espíritu de Brave Saurian. No necesito gente que me tema, sino gente que me sea leal por compartir mis ideales, señores.
—¿Y cuáles son tus ideales, Magnus?—cuestionó Torr, siendo sólo entendido por Ferra, Magnus y Sardian.
—¿Hablas?—La sorpresa de Magnus fue bastante grande al escucharlo formular palabras de forma fluida.
—Parece que entiendes mi lenguaje, humano—dijo bastante impresionada la bestia.
“Aibou, recuerda que gracias a mí, puedes entender los lenguajes de Outworld. Años de estar en el cuerpo de Shao Kahn me ha hecho aprenderlos.” Le explicó la voz del saurio, asintiendo en silencio.
—Sí, gracias a Sardian lo comprendo, Torr—contó—. ¿Qué es lo qué buscas con exactitud?
—Mi raza ha sido condenada al encierro por su salvajismo en las mazmorras de Kahn. Te pido que nos liberes, y te prometo que te seremos leales por siempre.
—Torr, lealtad por conveniencia no me sirve.
—Magnus, sé que quieres: ahora que eres el Emperador de Outworld, no hay necesidad de tener nuestra lealtad. Los guerreros de Outworld seremos leales a nuestro Emperador, Magnus. Claro, que si tus ideales son correctos, nuestra lealtad será plena.

Entonces, Magnus decidió contar su plan: un reino con dos representantes de cada raza de aquel mundo, con derechos equitativos para todos y eliminar los ejércitos. Sin embargo, si él notaba algo raro en esto, se encargaría de hacerles pagar el más mínimo rastro de corrupción. Cuando le preguntaron el porque eliminaría el ejército obligatorio, éste respondió que no habrían más problemas en los reinos.
Torr mostró aprobación, volviendo a hacer una reverencia; el resto del pueblo le siguió. Los guerreros recién nacidos de las almas de Ermac también le reconocieron como su líder.
Magnus ordenó al Equipo Ermac—para poder identificarlos de una forma—y a Ferra/Torr seguirlo en su travesía; mientras tanto, los humanos de Lei Chen fueron enviados a limpiar el Coliseo, encontrando un tumulto de cadáveres allí. Estos entendieron que realmente ocurrió una masacre en tal Coliseo y que su nuevo Emperador parecía ser mucho más poderoso que el anterior.

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Última edición por Acero_12 el Mié, 28 Sep 2016, 18:09, editado 1 vez en total.

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