Un Destino Diferente

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Acero_12
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Sab, 24 Sep 2016, 06:51

En la Tierra, los humanos comenzaron a notar como Sindel se desintegraba, volviéndose polvo de manera súbita. Esto aterró a todos los presentes, dándose cuenta de la gravedad de las palabras de su nuevo “protector” por decreto.
La pantalla simplemente desapareció, explicando Shaka que no había otra cosa para ver. Todo había sido visto y el resto eran cosas sin importancia, según les explicó a los presentes.
Algunos guerreros como Stryker y Jade preguntaron como se podía lograr quitar a Magnus del cargo, recibiendo la respuesta tajante de los Dioses Antiguos: derrotándolo en combate. Rentaro les habló a todos por igual, diciéndoles que por más que no les guste la idea que Magnus mande en la Tierra, él se lo había ganado en buena ley y cumpliendo las reglas, por ende, deberían cumplir sus órdenes y no serían ayudados por los Dioses Antiguos, a menos que Magnus represente un peligro para el balance de éste universo; en ése puntual caso, sí sería detenido por los Dioses Antiguos.
Por su parte, Johnny Cage preguntó donde estaba su amigo Ted, quien desapareció en la explosión del templo. Miguel Ángel cerró sus ojos, abriéndolos unos momentos después; el Dios Antiguo le explicó que su amigo estaba perdido en Outworld, y que debía buscarlo por su cuenta para encontrarlo y despejar sus dudas. Cage agradeció a Ángel por la ayuda, recordando el portal de su casa, el cual podría comenzar a usar para ello.
Rita preguntó porque salieron mariposas de Shang Tsung; Shezade pensó que la respuesta a ello era que Shang Tsung no era tan malvado después de todo. Estas mariposas reflejaban una extraña bondad en su alma, la cual comenzó a revivir en su combate contra la propia Rita. Esto le dejó más dudas que respuestas a la rubia, quien decidió buscar la forma de ir a Outworld y averiguar quien era en verdad Shang Tsung.
Antes de irse, Amaterasu, Tsukuyomi y Susanoo aparecieron agitados, lamentando la tardanza y preguntando que ocurrió. Dominique utilizó algunos poderes mentales, para poder “copiar” dichas memorias en los tres dioses, lográndolo de manera satisfactoria. Los dioses le felicitaron, agradeciendo el castaño el cumplido.
Los siete desaparecieron en un parpadeo, dejando a muchos guerreros confundidos, pero a otros con cierta seguridad en cuanto a los sucesos mostrados.

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En tanto, el Emperador y los mencionados guerreros siguieron caminando por todas las partes de Outworld, recibiendo la aprobación de los guerreros de las distintas zonas de Outworld. Éste tenía pensados a los dos Tarkatan—Baraka y Mileena—; un Shokan—Kintaro—; un Ryder—Torr—. Aún pensaba en si hacer a D’Vorah parte de esto o no.
Además, éste logró convencer a todos con el mismo discurso, calmando las aguas. En Arnyek le cuestionaron sobre el canibalismo, una cuestión que el humano prometió ver a futuro—aunque no tenía intenciones de penalizarla; ya que no se comían entre las mismas razas, sino, entre distintas razas como un método de supervivencia—. Aunque el humano prometió traer ganado de la Tierra para criarlo en Outworld, con la intención de ir reduciendo el canibalismo a su debido tiempo.
Para su curiosidad, se encontró con Kintaro en Kuatan, junto a los centauros Chirion e Hylonome. El shokan preguntó quienes eran esos guerreros que estaban con él —a excepción de Ferra/Torr— y porque lo seguían; Magnus le actualizó la situación, contándole que deseaba que él represente a los Shokan en su nuevo mundo. Antes de aceptar, Kintaro explicó que hacía con los Centauros, ofreciéndolos a ellos para representar a los Centauros. A pesar de dudar un poco, decidió hacerlo por su amigo, debido a la confianza que le tenía.
El humano ordenó a todos que se queden en Outworld, ya que él debía ir a arreglar algunos asuntos a la Tierra y otros mundos.
Éste creó un portal, llegando a la Tierra, donde encontró a todos los guerreros juntos—a excepción de Sonya, Johnny y los Elder Gods—. Sardian le explicó que ellos ya sabían su plan y todo lo que hizo en Outworld—al menos, hasta que se fue del Coliseo, de allí en más, parecían no saber nada—. El humano le agradeció al espíritu la información, quien sustrajo la parte restante de su alma de Reptile—quien cayó inconsciente—, yendo al cuerpo de Magnus.
Baraka intentó preguntar que demonios fue lo que ocurrió, recibiendo la respuesta calma de Magnus. Además, el humano le ofreció un puesto en su nuevo mundo, como representante de los Tarkatan junto a Mileena. El Tarkatan preguntó que sería de su vida en la Tierra y el humano contestó que en Outworld lo necesitaban mucho más que aquí; qué él se encargaría de la Tierra, prometiendo arreglar todo lo malo que han hecho otros guerreros a su amado mundo. Baraka y Mileena aceptaron, siendo enviados a Outworld por éste.
Si bien habían visto todo, Baraka se animó a preguntar porque estaba usando el casco y el martillo de Shao Kahn, explicándole Magnus que el martillo le podría servir como arma; y el casco simplemente porque le gustaba para usarlo.

—De hecho, no destruí el casco de Kahn porque me gusta. Por eso lo uso; nada de otro mundo, Baraka—contestó con suma calma.

Mientras Magnus estaba observando a los guerreros que yacían observándolo, Jade saltó detrás de éste, sosteniendo su báculo con intenciones de matarlo. Si bien el humano iba a detenerla, vio una daga pasar cerca de él, escuchando como se clavaba en la garganta de la edeniana, quien cayó muerta al suelo; al ver el lugar de origen de la misma, logró ver a Hydro con un brazo elevado. El ninja celeste se acercó al humano, inclinándose ante él; curiosamente, Hydro fue el primero de muchos que se arrodillaron ante Magnus.

—Creo que ustedes traerán el nuevo mundo que necesitamos, Magnus, Sardian—dijo el ninja, mirando al suelo—. He visto fracasar a Raiden lo suficiente en éste reino como para creer que era hora de un cambio—siguió—; Raiden nos dejó a la deriva, dejando que la avaricia de algunos nos destruyera a los otros. Era hora que un humano tomará el mando aquí; pero no cualquier humano, sino, uno que no se dejaría corromper por las idioteces humanas y avaricias estúpidas.
—Yo también estoy harto de éste modus operandi actual—comentó Cyrax, haciéndole una reverencia a Magnus, colocándose a la izquierda de Hydro—. Mi país y mi continente han sufrido mucho por culpa de la avaricia humana; si la acabas, nosotros te seremos leales siempre, Magnus. Y a ti también, Brave Saurian; nosotros no tenemos nada que perder y todo por ganar a sus servicios.
—No creo que era necesario matar a Jade, Mario. —El saber su nombre sorprendió al aludido—, sin embargo, tu muestra me ha dejado gratificado. No los obligaré a serme leal, pero ya sabes que es lo que ofrezco para todos y que podemos hacer de éste universo el mejor y llevarlo a un camino prospero de perfección.

Lentamente, algunos de los presentes comenzaron a jurarle lealtad a Magnus; otros, como Stryker y Kabal, quienes alegaron dudas al respecto. Ambos confesaron que aún no estaban del todo seguros sobre serles leal a él o no; Magnus no se enojó y comprendió la situación, pidiéndoles de buena manera que no intenten algo en su contra o debería lastimarlos—pese a no desearlo en realidad—. Kenshi también alegó dudas, retirándose en silencio.
Magnus dejó en claro que no deseaba discordia, sino un trabajo en conjunto de los mejores. Entonces, Ashrah le preguntó porque mató a Liu Kang y Kung Lao; el humano le explicó que ellos planeaban matarlo a él y sólo fue una decisión de supervivencia

—No creas que deseaba matarlos, Ashrah; no he ganado nada en realidad—contestó, aunque mentía, ya que eliminaba posible competencia y líderes de alguna revuelta a futuro.

La monja decidió darle su lealtad a modo de prueba, como muchos de los presentes. Los tres dioses menores que estaban allí—Amaterasu, Susanoo y Tsukuyomi—, pensaron en hablar a solas con éste, cosa que el humano aceptó sin más, aunque debían ser pacientes y esperar un poco.
A pesar de esto, la misión de Magnus y Brave Saurian no estaba cumplida aún. Tenían que ordenar a la Tierra, y sabían como hacerlo.
Primero que nada, decidieron llevarse a Scorpion un lugar remoto, para poder hablar a solas con él.
El humano los llevó hasta una montaña ubicada en la Cordillera de Los Andes. El ninja espectral preguntó porque los trajo aquí, recibiendo una respuesta pidiéndole algo de paciencia al ninja amarillo.
Al preguntarle como pudieron llegar hasta ahí, el humano le contó que solamente pensó en estar un poco alejado del resto, ya que debía hacerle una propuesta que podría interesarle.

—Hasta donde sabemos, has superado la muerte de tu familia y clan, ¿no es así?—preguntó el humano.
—Sí; ya sé que ellos no volverán—contestó, emitiendo un ruido equivalente a una sonrisa calma—. Pero, ¿por qué me preguntas ello?—preguntó con bastante incertidumbre.
—Hasta donde tengo entendido, quieres expiar tus culpas por servirle al equivocado, ¿o me equivoco?— El ninja negó, dándole la razón al humano—, entonces, te propongo un trato, Hanzo.
—¿Un trato?, ¿de qué tipo es ése trato, Magnus?
—Formarás un equipo de guerreros especializados en la protección de la Tierra mientras yo no esté, Hanzo. Trabajarán desde las sombras.

La propuesta del humano le parecía peculiar al ninja, quien mostró cierta ansiedad ante la posibilidad de redimir sus errores. En esa necesidad, el ninja no aguantó, preguntando cual era la propuesta de su compañero y nuevo protector de la Tierra. Éste le explicó la misma, alegando que el líder debía ser elegido por los mismos miembros y no por él, ya que no era su equipo y no tenía potestad en las relaciones de estos.
Scorpion aceptó sin dudar, estrechando su mano con la de su compañero, quien los volvió a llevar a donde estaban antes.
El humano vio que sólo aquellos que le juraron lealtad seguían allí; en tanto, el resto había desaparecido. Magnus notó a sus viejos amigos de la infancia, sus familiares, Hydro, los hermanos Sub-Zero, Dairou, Smoke, Nightwolf, Cyrax, Reptile y Ashrah allí. Scorpion se unió al resto, esperando indicaciones del humano.
Sardian volvió a aparecer, ésta vez, tomando posesión del cuerpo de Magnus, sin transformarse. El saurio contó que ambos irían a los tres reinos restantes que le quedaban—Vaeternus, Orderrealm y Chaorealm—, para poder quedarse con la potestad de los reinos y evitar las guerras entre estos para siempre.
Sus amigos preguntaron si necesitaban ayuda, siendo negada por el espíritu. El alma pidió que se queden en la Tierra, y si en el plazo de un año no regresaba a la Tierra, comenzarán a buscarlo por los otros reinos.
Sardian les pidió que protejan la Tierra mientras ellos no estén presentes. Y en caso de volver, que empezaría con la reforma mundial que venía planeando desde el año pasado.
Finalmente, Sardian se despidió, devolviéndole el cuerpo a Magnus, quien se despidió de los presentes, pidiéndoles mantener vigilados a Sonya Blade, Johnny Cage, Jax y todos los que se habían ido.
Antes de irse por el portal que creó, le recordó a Scorpion su charla, asintiendo el ninja en silencio. Reptile preguntó como podía crear portales con tanta facilidad, explicando que no lo sabía en un principio, aunque Sardian le contó que gracias a los años en el cuerpo de Shao Kahn, pudo aprender a crear portales con facilidad, traspasándole dicha habilidad a él mismo.
Entrando por aquel portal, ellos no sabían que sería la última vez que verían a su amigo en mucho tiempo…

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El portal llevó a Magnus y Sardian a Orderrealm, donde el humano vio la magnitud del reino que ya conocía. Por ello mismo, sabía donde encontrar a Hotaru y la Diosa Protectora del Reino del Orden, Ōdā.
Estos se tele transportaron hasta el patio central de Orderrealm, donde logró ver a una mujer de cabello rojo con dos coletas; un kimono azul claro con un cinto dorado y bordes blancos; ojos azules como el mar, y una mirada seria hacia el humano, como si lo hubiese reconocido. El lagarto le intentó decir quien era ella, siendo interrumpido por su amigo, quien había descubierto la identidad de la mujer.

—¿Qué buscas aquí, reencarnación del Sauriano Maldito?—preguntó furiosa la mujer.
—La protección de tu reino, Ōdā—respondió con seriedad, entendiendo que ella no lo reconoció del todo.
—¿Mi reino? ¡Tendrás qué derrotarme para ello!
—Quería que sea por las buenas, pero veo que eres igual que Hotaru en ése sentido.
—¡Hotaru y mis guerreros están casi muertos por tu culpa y la de tus amigos!
—Casi matan a todos. Vengo aquí a poner orden, te guste o no, Ōdā—espetó.
—¡Entonces deberás derrotarme para tener mi reino!

La mujer atacó a Magnus, quien cambió de forma apenas esquivo el ataque de la mujer. El saurio atacó con una bola de ácido dirigida a la cara de su oponente, explotando al más mínimo contacto, cegando temporalmente a Ōdā.
Al tener dicho casco, la dama no reconoció a uno de sus antiguos pupilos y gran amigo, atacándolo por creer que era un heraldo del Caos.
Sardian se abalanzó sobre ella, exigiéndole la protección del reino, ya que no quería la destrucción de la Tierra o una invasión de otro reino. La mujer, entonces, comprendió que su rival no era alguien malvado en efecto, pidiéndole que se separe de ella.
Luego de dejarla pararse, ella le pidió si podía revertir su forma, haciéndolo el humano con cierta desconfianza. La mujer, entonces, le explicó que debía saber si era digno o no del Orderrealm, ya que tener puesto el casco de Shao Kahn le generó dudas al respecto. Sumado a ello, que alguien quiera los reinos no suele ser sinónimo de buenas intenciones, pero éste poseía algo en sus ojos que le hacía confiar en él. Tal vez era su mirada seria y honesta; la mujer le pidió de buena manera quitarse su máscara, siendo cumplida su petición por él, revelando su verdadero rostro. Al reconocerlo como Magnus, ella se asustó un poco.
Magnus y Ōdā se conocían desde que él llegó a Orderrealm, siendo ella una diosa de mucha amabilidad. Por éste motivo, él no quería matarla, ya que sabía que no era alguien malvada; aunque esto no podía evitar seguir su plan para un nuevo mundo perfecto y superior.
Ōdā pensó sobre las intenciones de Magnus, preguntándole por Raiden, Argus y los cuatro dioses menores de la Tierra. El humano explicó los sucesos en Outworld y la derrota de Shao Kahn, sorprendiendo a la muchacha por las acciones de Raiden. Magnus comentó que Raiden ya estaba actuando extraño desde el año pasado, sorprendiendo aún más a la mujer, la cual no veía al dios de hace mucho tiempo. Contó como éste tuvo un extraño y violento cambio de actitud, volviéndose más desinteresado y ausente con todos los guerreros de la Tierra. En consecuencia, Raiden causaba sospechas hasta por la vestimenta que utilizaba—el traje totalmente negro y el cambio del aura del mismo, cambiando de azul a roja—.
La mujer pensó que el humano tal vez la mataría, aunque lo desestimó instantáneamente, debido a su actitud de contarle la verdad y mostrar su verdadera actitud.
Luego, la mujer pronunció unas palabras. Magnus sintió una balanza encima de él, en la cual veía una bola de energía blanca, y otra negra. Ōdā explicó que la primera representaba sus buenas intenciones, mientras la segunda deseos de maldad. En caso de ser la primera más pesada que la segunda, ella le daría la protección de su reino; si ocurría un caso contrario, el alma de Magnus sería destruida para siempre. El humano decidió correr el riesgo, sabiendo el resultado.
Al ver que la balanza indicaba que la esfera blanca era más pesada, ella entendió que las intenciones de su antiguo pupilo y amigo eran honestas. Entonces, ella se animó a preguntarle el porque usaba el casco de Kahn y a que se debía ésta nueva y peculiar idea.
Magnus, entonces, le dijo que el casco era por mero gusto y el martillo por una necesidad de lucha con armas en el futuro. Sobre la idea, éste contó que es una idea que viene planeando desde la invasión de Shao Kahn, al enterarse que Raiden ofreció las almas de otros guerreros para salvarse, entendiendo que él no era el indicado para proteger dicho reino. Lamentó la muerte de Liu Kang, porque pensaba seguirlo en su afán, sin embargo, Kang revivió y actuaba de una manera cruel y cínica; esto le llevó a comprender que él era el verdadero sucesor que buscaba. Por esto, Magnus comenzó a entrenarse tanto y fue a Orderrealm, deseando encontrar una manera de derrotar a Raiden y Liu Kang un idea, para así poder desbloquear su potencial.
Con el paso del tiempo, él iría volviéndose más poderoso; aunque la aparición de Shao Kahn en el torneo de Mortal Kombat frustró un poco sus planes. Aunque esto le hizo caer en un universo alterno—Tierra 10—, donde pudo conseguir cierta información de mucha utilidad, como la corrupción del Raiden de dicho universo y que ocurrió con todos los guerreros de aquel mundo. Esto le convenció más aún sobre la inoperancia de Raiden, dándole más determinación aún para poder proteger a su mundo algún día de manera oficial.
Ōdā lucía impresionada ante los ideales de Magnus, de crear un nuevo mundo perfecto y superior, aunque ella debía saber su pensamiento sobre el Reino del Orden, preguntándole sobre éste asunto. Él contestó que un reino puramente ordenado y uno puramente caótico no tendrían nunca paz, siendo necesaria una reforma en ambos mundos, para lograr una paz definitiva en estos.
Esto convenció a la diosa, quien besó en los labios al muchacho. Éste no entendió absolutamente nada, pero Sardian apareció a su lado, contándole que la diosa le legó la protección de dicho mundo. Magnus sonrió, declarándola su más alta guerrera y quien protegería éste mundo mientras él no esté. Ella sonrió ante su compañero, desvaneciéndose con los rayos del Sol.
Magnus fue a una de las casas del Orderrealm—las cuales parecían mucho las casas de la Tierra—, entrando por la puerta principal. Allí vio a Hotaru, sin armadura y lleno de vendajes. El oriundo de Orderrealm reconoció a quien entró sin permiso en su casa, llamándolo como ser caótico. El humano se sentó en una silla de la sala, intentando hablar amistosamente con el guerrero del orden—el cual no se mostraba muy interesado en hablar con él—.
Aquel que era la reencarnación del Sauriano Maldito decidió curar sus heridas, mostrándole que no deseaba lastimarlo, sino tener una charla con éste.
El máximo guerrero del Orden accedió a charlar, teniendo una breve, pero profunda charla con el nuevo protector de su mundo.
Hotaru le preguntó exactamente porque quería el reino del Orden, un mundo que no era invasivo con otros y sólo buscaba el orden en su máxima expresión; el humano contestó que Hotaru era una persona muy obsesionada con el Orden, y esto es algo que podría traer consecuencias negativas en su reino y los otros. El humano le contó acerca de la resistencia formada por Darrius—la cual sigue activa, aún sin su líder natural—, y la causa de su formación, cuyo responsable era ése excesivo deseo de orden de Hotaru, lo que ocasionaba una pérdida lenta, pero paulatina de la libertad en todas sus formas. El guardián del Seido replicó que el orden debía ser protegido a como de lugar; sin embargo, el oriundo de la Tierra se levantó de su silla, caminando hacia la puerta de manera lenta y tenue, tomó aire tres veces, hasta decirle al testarudo hombre unas palabras que podrían hacerlo reaccionar.

—¿De qué sirve fingir qué existe el Orden, Hotaru? Te diré la respuesta: de nada. No sirve tener un Orden ficticio, cuando hay una resistencia planeando derrocarte con un golpe de Estado, Hotaru. El año pasado te lo dije y lo vuelvo a repetir: tu obsesión por el Orden será tu perdición. Espero algún día puedas llegar a entenderlo.

El humano desapareció con sus poderes de tele transportación, dejando a un Hotaru bastante pensativo.
Gracias a sus poderes, logró aparecer en un puente alejado de la ciudad principal, donde Ōdā le estaba esperando.
Magnus le dejó unas indicaciones sobre la Resistencia y el cuidado que deberían tener con ésta, ya que era gente demasiado peligrosa. Ella agradeció su ayuda.
Antes de irse por un portal que formó con un ademán de su mano izquierda, él le preguntó porque le dio la protección de su reino sin oponer resistencia; ella contestó que la protección del reino era algo que debía legarle a alguien cuyas intenciones fueran honestas. De ser malvadas, Magnus hubiese muerto cuando recibió dicha protección. Sumado a esto, la dama deseaba legar la protección a alguien más, convirtiéndose en una protectora secundaria de su mundo.
Éste agradeció, despidiéndose de ella con un ademán, ingresando al portal.
Cuando el portal se cerró, Ōdā le deseó suerte a Magnus, esperando que pueda lograr traer Orden a Chaosrealm, para así poder terminar guerras innecesarias contra estos por el agua que falta en su reino y abunda allá.

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La llegada de Magnus a Vaeternus fue rápida. El humano notó como éste reino era parecido a otros, aunque abundaban ríos de sangre y mucho ganado bovino y algunos cadáveres humanos masacrados por el hambre de los vampiros. La tierra azul marino, el Sol que iluminaba poco y nada—espíritu y humano comprendieron que se trataba una enana blanca—, los árboles de hojas amarillas y mismo color que la tierra completaban el lugar.
Otra cosa que notaban, eran los árboles con cuerpos de animales y razas distintas—incluida la humana—colgados de las ramas de los árboles. Esto les impresionó un poco, sin embargo, el humano comentó que Andrae y otros samuráis colgaban cadáveres para probar sus espadas, sospechando que los vampiros hacían exactamente lo mismo.
Al no conocer dicho reino, ambos fueron caminando con cautela, hasta llegar a un pueblo lleno de chozas de barro, con techos de paja y unas maderas dentro de la casa, las cuales servían como soporte junto a la pared.
Éste reino parecía estar en plena reconstrucción, dándole la impresión que sería totalmente fácil tomar la protección de dicho mundo.
Los vampiros salieron de sus casas, siendo algunos como Krogat y otros como Nitara. Estos se sintieron algo incómodos de ver a un humano, aunque éste les explicó que buscaba al regente de éste reino, para pedirle la protección del mismo. Un vampiro muy parecido a Krogat—de nombre Vlad—, contó que dicho reino no tenía algún un Dios Protector, al seguir estando dentro de Outworld. Entonces, Magnus se ofreció a separar dichos reinos a cambio de convertirse en el Dios Protector de Outworld. Vlad preguntó como haría eso; Magnus contestó que para ello, necesitaba conseguir todos los Kamidogus, los únicos objetos capaces de separar y unir reinos.
Estos le agradecieron a Magnus su aparente y bondadosa ayuda. El humano contestó que podría tardar años, pero que separaría Vaeternus de Outworld. En ello y antes de irse a Chaosrealm, Magnus encomendó a Vlad como el protector de dicho mundo mientras él no esté, recibiendo agradecimientos de éste vampiro.
Al crear el portal e irse, Magnus comenzó a pensar que tal vez, no todos los vampiros eran malvados y crueles, comprendiendo que Krogat y Nitara sólo eran una parte mala de la sociedad. El humano le habló a su espíritu, sonriendo sobre las similitudes entre la Tierra y otros reinos, siendo mayores a sus diferencias.
Sardian le preguntó si comenzaba a ver a los humanos realmente como el problema; Magnus explicó que si bien dijo eso antes para asustar un poco a sus enemigos, ahora estaba teniendo dudas sobre los humanos. Magnus logró ver como Outworld, Orderrealm y Vaeternus tenían sociedades más simples, pero mucho más unidas que la sociedad humana, la cual es homogénea y está terriblemente dividida por causa de algunos. El lagarto le propuso matar a aquellos que corrompieron a su mundo; el humano contestó que muchos ya estaban muertos, aunque esto no evitaría que matase a los otros que corrompieron su mundo natal.
Sin embargo, aún quedaba un territorio, el cual era sin dudas, el que le complicaría más las cosas a Magnus y Sardian…

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Luego de irse Magnus, los humanos decidieron pensar sobre la situación que podría venir a la Tierra. Para su suerte, habían descubierto que estaban a unos kilómetros de la base del Lin Kuei—o al menos, lo que quedaba de ella luego del sacrificio de Acid—.
La mayoría se retiró a la base del Lin Kuei, donde ayudarían a los cyborgs presentes a recobrar su humanidad y ver de que podrían servirle a la sociedad. Sin embargo, Andrae, Daisy, Smoke y Nightwolf se quedaron a meditar la situación.
Por alguna razón, Raiden los quería muertos; sumado a ello, Quan Chi y Nimbus hablaron sobre Onaga y el peligro que representaba para ellos. Además, Daisy había escuchado una voz que le hablaba durante su estadía en Outworld; por su parte, Andrae sintió como una voz le reprendía la forma de haber matado a Kotal Kahn, diciéndole que carecía de honor lo que hizo. Para Nightwolf y Smoke, los dos restantes tenían un espíritu animal junto a ellos. Andrae dijo que era una locura que él y Daisy posean dichos espíritus, ya que nunca vieron señales de ellos en todas sus vidas; Smoke contestó que nadie vio señales en Magnus y resultó ser la reencarnación del Sauriano Maldito, por ende, existían ciertas posibilidades. Nightwolf asentía ante las palabras de Smoke, proponiendo un ritual que les permitiese lograr una conexión con dichas almas. Apenas mencionó eso, los cuatro escucharon a alguien aclarar su voz, girando hacia atrás, encontrándose con Shezade. La Diosa Antigua había aparecido repentinamente, preguntándoles de que disparates estaban hablando.

—Chicos, lo que dicen son unos disparates tremendos—dijo la pelinegra—. ¿Un ritual? ¡Por el Amor de nosotros! ¡No digan tonterías!
—Pero no entiendo el problema; Enenra y Kiba aparecieron por rituales que…
—Nunca fueron los rituales, mis muchachos—contó ella, sorprendiendo al dúo—. Como Andrae, Daisy y Magnus, ustedes estuvieron siempre destinados a conocerse; que a Tomás lo secuestrarán unos chiflados o que Tala sea de una tribu indígena poco y nada tienen que ver.
“Es cierto, Tomy. Nosotros siempre estuvimos destinados a conocernos.” La voz de Enenra se hizo presente, junto a su espíritu.
“Me sorprende que no te hayas dado cuenta de ello, Tala” dijo por su parte Kiba, apareciendo al lado del chamán.
—No necesitan ningún ritual, Andrae y Daisy; lograrán que sus espíritus se comuniquen con ustedes cuando ellos lo vean prudente. Sólo tengan calma—comentó la Diosa, quien dio media vuelta, iniciando una caminata que la iría alejando hasta desaparecer de la vista de los seis presentes.

Cuando desapareció la Diosa Antigua, los cuatro concordaron en que fue la aparición más extraña que tuvieron en sus vidas, siendo demasiada extraña y perturbadora como para recordarla con cariño.
Enenra y Kiba acataron las palabras de la Diosa Antigua, alegando que aparecieron cuando sintieron que era necesario aparecer—y en el momento que consideraran dado hablar con sus compañeros humanos por primera vez—.
El cuarteto pensó en ir a la base destruida del Lin Kuei, esperando poder encontrar algo en que ayudar. Mientras caminaban, Andrae y Daisy se preguntaban como serían los espíritus de ellos y si debían decirle esto al resto o mantener el secreto por algún tiempo.
Por ahora, lo importante era ayudar a aquellas personas salvadas por sus amigos y encontrar alguna forma de rendirle homenaje a Acid, a quien no pudieron hacerle siquiera un entierro digno por las sucesivas batallas. O al menos eso querían pensar la rubia y el samurái.

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Chaosrealm, el reino conocido por el nivel de salvajismo en la sociedad que lo compone y la poca—o nula, mejor dicho— decencia que poseen sus habitantes con el prójimo.
Maguns llegó allí con su espíritu acompañante, encontrándose a una sociedad disparatada y demasiado caótica—más de lo que pensaron en verdad—.
Lo primero que Magnus notó, fue como el reino levitaba—al igual que Orderrealm—, pero a diferencia de éste, Chaosrealm era conectado gracias a unos transportadores que estaban ubicados en distintas partes del reino.
Al seguir su caminata, el humano pudo ver que la gente de dicho mundo tenía su piel grisácea, ojos con pupilas transparentes y con menos dientes de lo que un humano debería tener. Además, pudo ver como rocas flotaban en el aire como si nada, pareciéndole demasiado extraño.
A lo largo de la caminata, el humano y su amigo espiritual veían como algunos seres se retorcían de dolor a propósito, recobrando su estado anterior como si nada. Sumado a ello, podía ver como a la gente le gustaba ser golpeada y hacía cosas por mero morbo. Sin embargo, el “Caos” era una especie de religión, con el agua como uno de los principales motores de dicha religión.
El humano se acercó a un inquilino del Chaosrealm, preguntándole sobre la historia de su reino. El Chaosrealmer estaba a punto de irse, aunque amenazado por un bola de trueno de Magnus, decidió declinar, sintiéndose orgulloso por el humano gracias al Caos que acabó de mostrar.
Aquel habitante—de nombre Seth— explicó que ellos no recuerdan mucho sobre su mundo antes de “La Tempestad”, una tormenta provocada por Kochal, Dios del Caos, en consecuencia al desorden provocado por los habitantes de dicho reino. Éste contó que hay una estatua en el centro del Reino que le rinde homenaje a Kochal—la cual no pudo ser detectada por esos guerreros—, por alguna extraña razón.
Magnus le pidió de manera cordial al oriundo de dicho reino que lo lleve a donde estaba dicha estatua; Seth accedió, impresionando al humano y espíritu, ya que pedir o preguntar cosas era mal visto en el Reino del Caos, según decían los habitantes del Seido.
Luego de tele transportarse con tres viajes de los transportadores, Magnus, Sardian—a quien Seth no podía ver— y el residente de Chaosrealm llegaron a un gran templo rodeado de acólitos del Caos, los cuales le rezaban y adoraban a dos guerreros que Magnus y Sardian conocían muy bien…

—¡Guerreros del Caos!—exclamó uno—. ¡Hemos logrado sobrevivir a la gran batalla en Outworld!—vociferó con aires de grandeza.
—¡Nuestro amigo del Caos, Shao Kahn, seguramente acabó con aquel lagarto rojo!—gritó el otro.

Los gritos eran seguidos de rugidos de sus seguidores. Esto parecían creer absolutamente todas sus palabras; sin embargo, el líder de la resistencia de Orderrealm presintió algo, algo aterrador y conocido. Darrius presintió el Chi del “lagarto rojo”, comenzando a temblar de terror al entender que fue lo que ocurrió en Outworld.
En tanto, los dos hombres y el espíritu oían todo lo que decían aquellos sobrevivientes. Seth le confesó a Magnus que nunca quiso a Havik o Darrius, ya que los veía como unos fabuladores; el humano se sorprendió al saber que el guerrero sabía la identidad de dichos guerreros.
Seth siguió hablándole a Magnus, contando que ellos eran los causantes—junto a Hotaru— de la rivalidad y odio entre los habitantes de ambos reinos. Esto le interesó al humano, quien se percató que Havik y Darrius detuvieron su discurso, observando hacia donde ellos estaban ubicados.
Una bola de energía impactó cerca de los dos seres y el alma, evitando alguna tragedia gracias a la velocidad del humano. Magnus le pidió a Sardian que se lleve a Seth lejos, así podría informarle todo lo que necesiten saber. El alma hizo caso, llevándose al chaosrealmer.
Seth sentía como algo lo arrastraba y llevaba con él. Antes que pudiese gritar, el espíritu se le apareció, aterrando un poco al habitante. Sin embargo, el espíritu calmó al humanoide, explicándole que buscaban al Dios del Chaosrealm, Kochal. Esto confundió un poco al ser de dicho mundo, quien preguntó para que lo querían ver él y Magnus. Entonces, Sardian empezó a contarle su plan y el de su amigo a la par que se escondían un poco lejos.
Magnus salió del escondite, viendo a Havik y Darrius junto a sus acólitos. Si bien no podía ver sus rostros a causa de las túnicas negras que llevaban, poco le importaba.
El humano hizo acto de presencia, aunque nadie sabía quien era realmente, a excepción de Havik y Darrius. Estos caminaron hasta estar cerca de Magnus, quien sonreía maliciosamente. El clérigo del Caos preguntó que hacía aquí, suponiendo que su maestro Shao Kahn debió haberlo matado.

—¡Espera! ¿Qué haces con el casco y martillo de mi maestro Kahn?—preguntó el clérigo, suponiendo lo peor.
—Ya sabes la respuesta, clérigo.

Havik sintió una furia que le invadía en su alma. No podía perdonar que alguien manchara de tal forma al Caos. Y menos aún, podía permitir que un humano común y corriente ultraje la memoria de Shao Kahn con su casco y arma. Por su parte, Darrius entendió la situación, colocándose sus garras en las muñecas.
Los acólitos quedaron aterrados al ver como Magnus desapareció de la vista de sus “maestros”, apareciendo arriba de estos. El humano desenfundó el martillo de Shao Kahn, aplastando la cabeza de Havik al descender, cayendo su cuerpo muerto al suelo. Estos simplemente no pudieron reaccionar al ver a su maestro muerto como si se tratara de un novato.
En tanto, Darrius lanzaba golpes a toda velocidad contra Magnus, que sólo se limitó a esquivar los ataques del negro. Soltando el martillo, le propinó un derechazo en el pómulo derecho, cayendo al suelo por la fuerza del impacto. Aunque esto sólo una parte de lo que le esperaba a Darrius.
El castaño se acercó arrastrando a Darrius sosteniéndole el tobillo izquierdo, quedando a un metro de distancia de los acólitos. Al exigir que muestren su rostro, preguntó de donde eran estos, contando—bastante temerosos—que eran originalmente de Orderrealm, pero las políticas de Hotaru al no comprenderlos por matar a asesinos. Curiosamente, todos compartían el mismo origen: eran guardias del Seido, pero mercenarios asesinaron a sus familias y estos tomaron represalias, matándolos y terminando en prisión. Gracias a Darrius, estos fueron liberados en una prisión, volviéndose agentes del Caos.
El golpearse levemente el rostro con su mano libre, hizo entender a los acólitos que algo no estaba bien con ellos. Magnus les dijo que piensen un poco la situación, haciéndoles entender quien se podría favorecer con tantos agentes del Caos. Cuando algunos entendieron, quisieron matar a Darrius; sin embargo, Magnus le obligó a confesar, y así lo hizo el calvo—aún en el suelo y sostenido por el castaño—.
Después de confesar, Magnus envió al calvo a volar por los aires, haciendo caer un rayo del cielo, el cual destruyó su cuerpo. Instantáneamente, apareció Sardian junto a Seth en el lugar. El espíritu se le acercó a Magnus, contándole que debía derrotar a los campeones de dicho reino para enfrentar a Kochal, quienes eran Darrius y Havik.

—Sardian, ya maté a Darrius y Havik. Has llegado un poco tarde...

El saurio logró ver el cuerpo de Havik y las cuchillas de Darrius clavadas en el suelo. Con un ademán, el humano las atrajo hacia él, colocándoselas en las muñecas, alegando que podrían servirle en algún momento.
Seth advirtió a Magnus, Sardian y el resto sobre un extraño movimiento en la estatua de Kochal—un gran dragón de tres cabezas—. Hasta ése entonces, el humano y el espíritu no habían notado la gran estatua de piedra allí, la cual representaba la apariencia del Dios Protector de Chaosrealm. Como el humano no sabía casi nada del reino en cuestión—a excepción de las costumbres de dicho lugar y como solían manejarse sus habitantes—, rezaba que su amigo Sardian supiera lo suficiente, para así tener una especie de salvación.
La estatua inició una fragmentación, explotando. Los fragmentos salieron disparados por todos lados, matando a algunos clérigos y habitantes del mismo lugar. Sin embargo, ése no era el problema en verdad.
En lugar de algunos restos, donde la estatua yacía un dragón gigante de tres cabezas y una cola de dos metros, con escamas negras y ojos amarillos que cubrían todo su cuerpo. Seth y los oriundos del caos lo reconocieron, inclinándose ante él automáticamente.
La bestia parpadeó un poco, detectando a un humano que no se arrodillaba ante él, preguntándole porque no reconocía a su “Dios”; la respuesta del humano fue que no lo veía como un Dios, sino, como su oponente a derrotar para lograr sus objetivos. La bestia rió, preguntándole dichos “objetivos”; el humano se los contó, borrando las sonrisas de las cabezas de Kochal. Éste, enfurecido, decidió retarlo a un combate, dándole la protección de Chaosrealm en caso de ganar. Magnus asintió en modo de afirmación, atrayendo el martillo de Shao Kahn con sus poderes magnéticos—logrando sorprender al dios, quien no veía a un usuario manejar elementos con suma facilidad de hace milenios—.
Antes de iniciar el combate, el humano preguntó porque se mantenía como una estatua; el dragón contestó que deseaba observar su reino de forma silenciosa; por ello, decidió elegir dos campeones y observar el mundo como una estatua. Si alguien los derrotaba, él aparecería para luchar contra aquel—o aquellos— que derrotaran a sus mejores guerreros.

—¿Acaso apruebas las acciones qué Havik y Darrius han hecho a lo largo de los años?
—Eso es algo que sabrás derrotándome, humano. No estoy obligado a responderte ahora mismo. — Fue la tajante respuesta de las cabezas.

El dragón salió volando a los cielos, siendo seguido por el humano—el cual aprendió dicha habilidad gracias a los Elder Gods; sus amigos Smoke, Andrae y Nightwolf también aprendieron como volar, gracias al manejo del Chi—.
Kochal creó bolas de fuego con la cabeza del medio, arrojándolas al humano, el cual esquivaba dichos ataques con cierta dificultad, al ser bastante grandes y rápidos. El humano lograba crear algunas bolas de trueno, las cuales se desintegraban cuando chocaban con las bolas del dios.
El reptil decidió usar otro ataque, creando bolas de hielo sólido desde la boca de la cabeza que se posicionaba a su derecha. Dichas bolas se destruían al tocar el suelo; el humano comenzó a arrojar algunas bolas de trueno más grandes de lo usual, aunque sólo chocaban con las bolas heladas, provocando leves explosiones en el aire.
El dragón felicitó al humano, diciéndole que nunca un humano había logrado evadir tanto sus ataques; el aludido contestó con una bola de metal, esquivada por el dragón. Entonces, Kochal decidió utilizar su cabeza restante, arrojando bolas de oscuridad a Magnus, que pudo evadirlas también.
Las bolas de oscuridad, a diferencia de las otras, seguían al oponente, haciendo que Magnus se mueva cada vez más rápido, exigiéndole más velocidad para esquivar los ataques; pasado unos minutos, el humano creó dos bolas gigantes de trueno, destruyendo dos de las bolas enviadas por Kochal.
Al explotar las cuatro bolas por el choque, Kochal perdió de vista a Magnus, disipando el humo con sus alas. El dragón lo buscaba por distintas partes del Santuario—lugar donde sólo estaban los acólitos y Seth—, sin embargo, sus bolas impactaron en su lomo, siendo desestabilizado. El dragón sintió una patada en el centro de su espalda, gimiendo de dolor. Esto desestabilizó más a Kochal, el cual detectó al humano a unos metros de él, de brazos cruzados. El dragón, entonces, inició un ataque rápido arrojándole bolas de sus tres bocas.
A diferencia de los anteriores ataques, Magnus recibió bastantes bolas de energía, sintiendo frío, calor y temor al mismo tiempo. El humano formó bolas de trueno primero, lanzándolas al dragón, quien las esquivó. Sin darse cuenta, Kochal recibió un derechazo en su boca principal; el reptil quiso atacar al humano con sus otras bocas, pero éstas recibieron dos bolas gigantes de metal de lleno en las mandíbulas.
Kochal perdió el equilibrio; pero perdió los estribos cuando el humano hizo aparecer treinta rayos desde los cielos, cayendo uno tras otro en el cuerpo del dragón. Éste cayó a una de las islas flotantes; el humano solamente aterrizó a unos metros de él, escuchando unos gruñidos potentes del dragón.
El dragón se levantó; luego preguntó el nombre del humano, recibiendo la respuesta del mismo. La bestia negra gruñó con sus tres cabezas, iniciando una transformación extraña en su cuerpo.
Las tres cabezas de Kochal que acechaban a Magnus, iniciaron una extraña metamorfosis. El dragón cambió su apariencia a una más humanizada, convirtiendo sus cabezas de los costados en brazos y adquiriendo una forma bípeda para caminar.
Kochal se encogió, mostrando una nueva apariencia: la cabeza principal pasó a la altura del pecho, mientras las otras dos se convirtieron en brazos, saliendo puños de sus bocas; y una cabeza de apariencia humanoide emergió del cuerpo—ésta tenía ojos amarillos, sin pupilas visibles, tez blanca y un cabello negro que le llegaba hasta los hombros—.

—¿Qué demonios has hecho, Kochal?—preguntó un impresionado Magnus.
—Humano, haz colmado mi paciencia; por eso he cambiado mi apariencia por mi verdadera forma de combate. Por eso, te haré trizas, Magnus—habló furioso.
—No eres el único que puede hacer eso—respondió.

Sardian apareció cerca de Magnus, que comenzó a gritar, formando destellos de energía y logró que comenzará a levantarse tierra del suelo. Una explosión azul salió del cuerpo del humano, formando una gran cortina de humo. Esto cegó a Kochal y los que observaban la lucha desde otra de las islas por unos momentos.
La cortina se disipó, mostrando a un lagarto rojo de tres metros, muy parecido al legendario Sauriano Maldito de las leyendas antiguas. El traje que Magnus tenía había cambiado, pasando de ser una remera negra, zapatillas blancas y unos vaqueros por un traje negro de ninja, el cual tenía bordes rojos y era sostenido por un cinturón rojo.

—¿Qué? ¿Tú eres el Sauriano Maldito?—preguntó absorto el dragón; el humano asintió—, ¿pero cómo no lo pude notar?
—Sardian estuvo lejos de mí hasta hace unos segundos. Por eso no lo has notado—contestó el humano.
—De todas formas, eso no cambiará el resultado de ésta batalla—expresó el dios.

Kochal y Sardian volaron por los cielos, iniciando un combate de puños. El puño derecho de Kochal chocaba con el de Sardian y así sucesivamente, donde algunas patadas del lagarto eran bloqueadas por el dragón y viceversa.
A Sardian le costaba lidiar con Kochal, ya que al estar en su forma humanoide, era mucho más veloz y pequeño que antes, logrando propinarle muchos más puñetazos al humano de los que éste podía darle. El humano arrojó una bola de ácido, la cual chocó con una bola de hielo del dragón humanoide.
Sardian y Kochal iniciaron una contienda de bolas de energía—ácido y trueno contra hielo y fuego respectivamente—. Sin darse cuenta, el saurio recibió un rayo de oscuridad que lo hizo tambalear por los aires; luego, una bola de fuego impactó en su pecho, alcanzando a cubrirse con sus brazos.
Los golpes de Kochal eran muy veloces para Magnus, quien aún en su Animality, no podía hacerle daño alguno al dios. El dios lanzó una descarga de fuego, dejándolo algo dañado; el dios golpeó al humano con una bola de hielo sólido, logrando que éste comience a rodar por los aires. Sin embargo, veía a su enemigo seguir intentando luchar.

—No me rendiré fácilmente, dragón—musitó el lagarto, un poco cansado de recibir tantos ataques juntos..
—Es inútil, humano. ¡Yo te destruiré!—exclamó de forma cada vez más pausada.

Kochal comenzó a cargar energía en sus tres cabezas, creando tres grandes bolas de poder—una por cada elemento que manejaba—.

—¡Death or Alive!—gritó.

Extrañamente, cada cabeza pronunció una palabra, arrojando las tres bolas ante un Sadian que no sabía como lograr evadir éste ataque.
El saurio rojo decidió cargar gran parte de su energía en una bola de trueno y creando otra bola de metal, logrando eliminar las bolas de fuego y hielo. Sin embargo, la bola oscura sólo pudo ser contenida por las manos del saurio, las cuales estaban empezando a ser absorbidas por la esfera.
La voz de Magnus le habló al saurio, diciéndole que utilice esa habilidad oculta que estaban guardando; Sardian negó en un principio, pero el humano no vio otra opción loable. Entonces, los ojos del lagarto empezaron a emitir un brillo azul, arrojando un potente rayo de luz, el cual inició un contraataque contra Kochal, quien estaba muy cansado por utilizar todas sus energías en la técnica. El dios recibió su bola con el rayo de luz del lagarto, siendo lo suficientemente aturdido como para no ver a Sardian acercarse a él a toda velocidad.
El lagarto se acercó al dios dragón humanoide, tomándolo de los hombros, inmovilizando así sus brazos.

—¡Trágate esto, Kochal!—gritaron ambas voces, abriendo sus fauces cerca de la cabeza del dios—. ¡¡¡Aliento del Caos!!!

De la boca del Sauriano Maldito, una potente correntada de ácido le pegó de lleno al dios dragón, cayendo éste en una isla intacta. Sardian descendió estrepitosamente, al tener muy pocas energías, revirtiéndose de nuevo a su apariencia humana.
Ya en “tierra firme”, Kochal había mantenido su apariencia draconiana; Magnus comenzó a acercarse al dios, ofreciéndole la mano para levantarse. Kochal, extrañado, aceptó, subiendo con ayuda del humano. Entonces, los dos se quedaron hablando un poco en la isla, donde Kochal le cedió la protección de Chaosrealm.
Al saber muy poco del nuevo reino que debía proteger, Magnus le pidió a Kochal una explicación detallada sobre los orígenes del mismo, cosa que el dios accedió a hacer—ya que sentía respeto por el humano y su espíritu guía luego del combate que tuvieron—.
Como sabrás bien, éste reino originalmente no tenía ésta fisionomía ni era un mundo conflictivo. En realidad, éste reino y Orderrealm era uno sólo, sin embargo, los Elder Gods decidieron separar ambos mundos para evitar que el balance sea destruido por Shao Kahn. Me pregunté por años el motivo de no detenerlo, explicándome que Kahn lograba anexar los mundos luego de derrotarlos en Mortal Kombat. Sí, Zaterra no fue conquistada así, sino que sufrió una invasión, como Sardian seguramente te habrá dicho. En fin, volvamos al asunto principal.
Ōdā y yo intentamos detener la idea de los Elder Gods, pero fuimos obligados a separar nuestro perfecto mundo—llamado Edén—por dos mundos, uno donde reinara el Caos y otro donde reinara el Order.
Al ser mundos separados, estos comenzaron a flotar en forma de islas separadas, conectándolas por portales o puentes, dependiendo el mundo.
Originalmente, los habitantes de ambos reinos se llevaban bien, ya que Ōdā y yo deseábamos que Edén volviera a existir cuanto antes. Pero todo cambió cuando Hotaru y Havik se metieron en las políticas de ambos reinos.
Por alguna extraña razón, Havik y Hotaru eran exactamente perfectos opuestos: si uno quería orden, el otro anhelaba el caos. Si Hotaru amaba una comida, Havik odiaba la otra; si Hotaru veía la religión como algo irreal—a pesar de saber sobre la existencia de su diosa—, Havik buscaba un dios que anhelar—siendo yo ése dios, siendo venerado por agua líquida—.
Con el tiempo, estos se conocieron, enemistándose entre sí, pero también enemistando a ambos mundos—los cuales tenían una gran relación hasta la llegada de esos dos—. Mientras Havik promovía el libertinaje; Hotaru deseaba un mundo ordenado de manera estricta, promoviendo penas estúpidas el orderrealmer con tal de mantener un orden absoluto y perfecto. Y por culpa de ellos, el balance que existía en ambos reinos se perdió.
Gracias a las estupideces de Hotaru y la obstinación de Havik, los dos mundos han entrado en una guerra por el agua. Una guerra que no podía ser como tal, ya que estaba matando aún más a los dos mundos.
Si bien pensamos en interferir, los Elder Gods nos obligaron a ser pacientes, con la excusa que las cosas cambiarían.
Tanto Ōdā como yo sabíamos que esto algún día acabaría, y eso era lo que decía la profecía del Sauriano Maldito, hablando de su regreso y la creación de un nuevo mundo perfecto y superior. Eso nos daba esperanzas de recuperar nuestro reino de esplendor, el cual perdimos por culpa de un pobre diablo con deseos de grandeza y un enajenado mental con una visión abstracta del verdadero balance en los dos mundos.
Te probé para ver si eras la reencarnación del Sauriano Maldito o no, Magnus. Ōdā me había contado que hubo tres guerreros entrenando en Orderrealm años atrás; guerreros que sobrepasaban a la media y a aquellos encima de la media. Unos guerreros demasiado poderosos para ser normales. Pensé que ella me hablaba de Liu Kang, Johnny Cage y Sonya Blade, pero lo negó, alegando que Kang nunca fue a Orderrealm y Cage y Sonya solamente estuvieron unos días.
Si hubiese ganado, Magnus, seguramente hubieses muerto, ya que la reencarnación del Sauriano Maldito debía derrotarme sin muchas dificultades. A pesar de ganarme, no me has dejado del todo conforme; te daré la protección de mi reino, pero con una condición, y esa es que unas mi mundo con Orderrealm cuando se encuentren los Kamidogus.
Luego de escucharlo atentamente, Magnus asintió a la petición de Kochal, alegando que su deseo era ése en verdad. El humano pensaba en unificar todos los reinos en un solo reino, para poder controlarlos a todos, decidiendo eliminar las guerras y el dolor para siempre. El humano pensaba que éste universo podría funcionar como un único reino, a lo que el dios negó, contándole que de unir los reinos, One Being despertaría.

—Sin embargo, los Kamidogus han desaparecido—expresó Kochal—. ¡Seth, ven aquí!

El aludido se acercó a Magnus y Kochal a través de un transportador, corriendo hacia donde estaban estos. El dios del Caos le pidió que muestre su verdadera forma. Seth comenzó a dar giros sobre su eje, emitiendo una extraña luz en su cuerpo, convirtiéndose en Ōdā, sorprendiendo al humano y su espíritu acompañante.
La diosa del Orden explicó a ambos que se infiltró en el reino del Caos, para ver que harían ambos al luchar contra Kochal. Al ver que lograron derrotarlo—aunque, como dijeron ambos, fue porque Kochal usó sus energías en su mejor técnica, la cual fue evadida por primera vez en la historia—, pensaron que lo mejor era serles honestos al humano y su espíritu guía.

—Magnus, Kochal es mi esposo—contó la mujer.

Con escuchar dichas palabras, Magnus abrió hasta donde pudo su boca y sus ojos, repetido también por su compañero espiritual, quien quedó absorto al escuchar ello también. Kochal chasqueó sus dedos algunas veces cerca del humano, sin tener reacción alguna. Entonces, Kochal le dio un cachetazo a Magnus, logrando que reaccione. Apenas reaccionó, Magnus preguntó como eso podía ser posible.
La pelirroja contó que ella y Kochal eran los campeones de Edén en el pasado, y por ordenanza misma de Shezade y Miguel Ángel, ambos se volvieron los dioses del Edén, casándose para celebrar éste acontecimiento. Kochal contó que fue convertido en un dragón al oponerse a las ideas de los Dioses Antiguos de separar sus reinos; en silencio, Magnus pensó porque los Dioses Antiguos eran tan amables con él y algunos de sus amigos, cuando históricamente pecaron de crueles y desalmados; pensó en obtener esa respuesta cuanto antes, de otra manera, tendría una gran duda que difícilmente era entendible para cualquiera.
Durante la charla, el matrimonio explicó que los reinos tenían al inglés como lengua de comunicación, más allá que hablaran distintas lenguas y dialectos, los cuales sólo sobreviven en la Tierra. El dúo le contó a la pareja humano-espíritu que los idiomas madre de cada reino eran: portugués para el Chaosrealm; japonés para el Orderrealm; rumano para Vaeternus; chino y latín para el Earthrealm y árabe para Outworld. Los reinos anexados tenían otros lenguajes, sin embargo, al ser anexados por Outworld, estos quedaron en el olvido.
Magnus les contó que Shujinko había revivido accidentalmente a Onaga, que se llevó los Kamidogus con él y no pudo ser detenido, según los que estuvieron allí aquel día en Orderrealm. Desde entonces, nadie sabe donde puede estar Onaga ni que ha sido de su vida o que ha hecho…, al menos hasta ahora.

—En Outworld, Quan Chi y Nimbus Terrafaux dijeron que le servían a Onaga como Dioses de la Muerte o algo así…

Al hablar, Magnus solía hacer algunos movimientos con sus manos, tratando de formular bien sus palabras, de otra manera, tendía a olvidarse lo que decía. Pero aquí pasó algo extraño: los dos palidecieron con escuchar “Dioses de la Muerte”, comenzando a temblar de terror. El espíritu preguntó porque ése temor, explicándole los dioses que eso era algo que ellos mismos debían descubrir.
Antes de irse, el humano pidió al dúo que vayan a la Tierra y le avisen a sus amigos de buscar a los sobrevivientes zombis de Shao Kahn, para eliminarlos a todos, ya que si Havik y Darrius sobrevivieron y escaparon tan rápido, entonces el resto de los que fueron zombis de Shao Kahn—Goro, Sheeva, Gorbak, Kobra, Tanya, Kano, Belokk, Jarek y Kai— debían estar vivos; sumado a ello, supuso que Rain, Erron Black y Reiko aún vivían, ordenándoles que maten al hijo de Argus y al hijo de Shao Kahn de manera obligatoria—con el mercenario, que trataran de convencerlo o matarlo en cuestión; lo que sea más conveniente—. Además, Magnus pidió que de no ser encontrado con vida en un año, comiencen a buscarlo, ya que podría estar muerto o en peligro mortal.
Otra cosa que pidió, fue encontrar a Li Mei, Blaze y Bo Rai Cho, quienes se habían marchado de la Tierra unos meses antes que el torneo empiecen, ya que estos podrían servirles como aliados en el futuro.
Como último recado, Sardian rogó que se busquen a Chamaleon, Khamaleon y los Saurios ocultos en la Tierra. Cuando le preguntaron el porque, éste solió contestó que sería útil tenerlos de su lado.
Magnus y Sardian decidieron irse de Chaosrealm, otorgándole a Kochal la protección del reino mientras él no esté, argumentando que averiguaría algunas dudas que aún tenía, dejando a unos temerosos dioses, quienes se arrepintieron de no contarle la verdad.
Al irse Magnus por los transportadores, llegó a un portal, el cual pensó lo dirigiría al Earthrealm. Éste entró con su amigo espiritual, llegando al Nexus, el cual estaba bloqueado para volver a la Tierra.
Magnus bufó e insultó al aire, el combate contra Kochal lo dejó sin muchas energías y a la merced de cualquier guerrero que apareciera ante él. Por arte de magia, aparecieron dos guerreros que el humano creía muertos. Estos eran Tremor y Hornbuckle, los cuales reconoció por ser idénticos a cuando vio a Hornbuckle en el torneo y una foto de Tremor en Tierra 10. El humano se colocó en guardia, esperando un ataque de alguno de los guerreros, quienes le pidieron que baje la guardia, ya que no venían a luchar contra él en lo absoluto.


—El Amo Onaga nos dijo que debíamos felicitarte por pasar la prueba—explicó el guerrero de los elementos terrestres, sorprendiendo al humano—.Parece que sabías de todo el engaño que fue Shao Kahn.
—Como te habrás dado cuenta, Shao Kahn sí murió a manos de los Elder Gods; sin embargo, el amo lo revivió para probar a los sucesores de los susodichos—contó el otro—. Para guerreros de clase baja, sería un reto imposible; pero para ti y otros sucesores, Shao Kahn no sería difícil de derrotar. A pesar de esto, nosotros dos estamos para contarte un dato que te puede servir.
—¿Por qué quieren ayudarme? No sé mucho sobre los Dioses de la Muerte y Onaga, pero lo ideal sería que quieran matarme. Es más, podrían hacerlo ahora mismo.
—Nosotros no peleamos así, humano—espetó el hechicero de ojos verdes—, así pelean Nimbus y Quan Chi. Por eso nos trajeron aquí a nosotros; el amo cree que mereces vivir aún. No sería justo matarlos sin que puedan defenderse, Magnus—dijo Tremor, ganándose la credibilidad del humano.
—La información es simple: no todos los sucesores de los Elder Gods están en éste universo, sino, dispersados por otros mundos.

Dicha información sorprendió al espíritu y humano, quien vio como los portales a la Tierra y Netherrealm volvían a abrirse, explicando el ninja ocre que el bloqueo había sido neutralizado por los Elder Gods. Cada uno de los seis portales dirigía a un reino: Earthrealm, Outworld, Chaosrealm, Netherrealm, Vaeternus y Orderrealm. Sin embargo, había un séptimo portal en el medio, el cual también se había activado. Éste tenía una luz color blanca. Magnus dio media vuelta, viendo que los dos guerreros ya no estaban; entonces, él y Sardian se adentraron a ése séptimo portal.
Al entrar a dicho portal, el humano y el lagarto se encontraron con los mismos Elder Gods, quienes yacían sentados en siete sillas, esperando la llegada del humano.
Magnus logró ver un lugar muy parecido al Olimpo griego de las películas hollywoodenses, impresionando al muchacho. Éste vio que Dominique estaba centrado en la silla del centro; Caroline, Rentaro y Miguel Ángel estaban a su derecha, en tanto, Shinnok, Shezade y Shaka estaban a su izquierda. El humano atinó a preguntar porque estaba en éste mundo y que era exactamente; Dominique se levantó, quedando frente a su sucesor, diciéndole que estaba en el Panteón Sagrado, una zona exclusiva de los Elder Gods y aquellos que eran dignos del mismo. Magnus preguntó porque estaban dos “Dioses de la Muerte” allí y preguntó que eran exactamente; Dominique le explicó que los Dioses de la Muerte son los lacayos de la reencarnación de One Being, el ser que podría poner en peligro la existencia misma con desearlo.

—¿Y por qué no lo han destruido?
—Es un asunto que no lo debes saber aún. A pesar de ello, te recomiendo buscar a los otros sucesores en los nueve universos restantes—ordenó, sorprendiendo al humano con dicho número—. Sí, hay nueve, ¿o acaso creías qué la numeración era por qué sí?— El humano asintió ante la pregunta, bufando el Dios Antiguo—, no, la numeración es porque esa es la cantidad de los universos. Y como has estado en Tierra 10, será el primer mundo al que irás. Cuando logres encontrar a los guerreros, volverás a tu universo y nosotros te iremos abriendo portales en cuanto termines tus encomiendas. No sé con exactitud donde están los sucesores restantes, Magnus, pero tranquilo, sé que podrás con lo que encuentres allá. —Le animó el Dios Antiguo.

El Dios Antiguo le encomendó encontrar a sus sucesores; Magnus dijo que no podía, debía encontrar los Kamidogus y crear su nuevo mundo; el Dios Antiguo le dijo que eso no ocurriría aún, ya que habrían “demoras de último minuto”.
Dominique abrió el portal, empujando a Magnus y, con él, Sardian siguió, desapareciendo al cerrar el portal.
El Dios Antiguo dijo que era hora de movilizarse, preguntando al resto si tenían decididos sus sucesores. Si bien Shinnok sabía quien iba a ser su sucesor y todos sabían el sucesor de Apache; el resto aún poseía una incógnita. Así que los cinco restantes asintieron, alegando tener listos a sus sucesores y hablar con ellos cuanto antes.
Dominique dijo que iría a Tierra 10 para supervisar a Magnus, siendo acompañado por Shezade, quien quería hablar con su sucesora allí también.
Entonces, Dominique y Shezade marcharon en un portal, mientras el resto se quedó en el Panteón, preguntándose como sus respectivos sucesores tomarían dicha sorpresa. Si bien creían que dos de ellos no se sentirían tan sorprendidos, el resto tal vez pueda sorprender a más de uno.

Fin del Capítulo 28.

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Y bueno, aún quedan dos episodios. Algunas cosas de la trama se cambiarán en la edición misma (acá se editarán los otros episodios, o sea, del 8 al 10 y los episodios 17-18-20-21 de manera importante; el resto sufrirá pocos cambios).

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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Jue, 05 Ene 2017, 23:55

Hola, espero que estén bien. Como sabrán, es Año Nuevo y me propuse terminar el fic en 2016; lo cual hice, pero sólo lo publiqué en Fanfiction. Acá les dejo el capítulo 29. En unos días dejaré el 30.

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Capítulo 29: Panorama universal.

Luego de la victoria de Magnus y Sardian ante Shao Kahn, los reinos terminaron bajo su protección. Cuando el humano fue al Nexus para volver a la Tierra—después de un combate contra el Dios del Reino del Caos, Kochal—, terminó en el Panteón de los Elder Gods, siendo enviado por estos a un universo alterno—Tierra 10, para ser más exactos—, con la misión de ir encontrando a los sucesores restantes de los Elder Gods cuanto antes.
Magnus cayó en el mundo donde estuvo antes, Tierra 10. El humano sabía que el único reino “a salvo” de la invasión que sufrió éste reino era Outworld, gracias a lo explicado el año anterior por los mismos dioses.
Entonces, Magnus comenzó a caminar por dicho reino, sintiendo tres esencias que conocía bastante bien. Con sólo un movimiento de su cabeza, el humano esquivó un sombrero filoso que podría haberlo decapitado; luego, evadió una bomba de humo dirigida al suelo con un salto hacia adelante. Después, vio una red verde a su derecha, tele transportándose unos segundos para evitar el contacto, apareciendo en el lugar donde estaba antes. El humano observó a las versiones renacidas de Kung Lao, Smoke y Cyrax, con los cuales debió luchar el año anterior. Pero ahora la situación era diferente.
El humano saludó al trío de Renacidos, quienes estaban ansiosos de tener una revancha contra el humano, sin saber cuanto habían cambiado las cosas.
Kung Lao arrojó su sombrero, siendo evadido por el humano, quien se tele transportó detrás de éste, quebrándole el cuello instantáneamente. Smoke y Cyrax quedaron paralizados cuando vieron el cuerpo de su amigo caer al suelo; era irónico, pero murió como la primera vez: con el cuello roto por la espalda. ¿Y lo peor? Por alguien que usaba exactamente el mismo casco que su verdugo: Shao Kahn.
Sin darse cuenta, la cabeza de Smoke fue desprendida del resto del cuerpo, gracias al sombrero de Lao, el cual era ahora manejado por el humano.
Cyrax arrojó una red y bombas, distrayendo a su enemigo, quien al liberarse de la red, notó que el robot escapó con los cuerpos de sus amigos caídos. Éste pensó que volverían, aunque el lagarto comentó que no era prudente ello, y lo mejor era seguir el rastro del ser que espió todos los acontecimientos.

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Reptile había llegado a la base de la resistencia en Outworld, donde se alojaban los últimos guerreros de Tierra 10, quienes le harían frente a la invasión que volteó todo de repente en la Tierra.
El Saurio decidió ser el espía de los hechos e informarle a sus amigos Baraka y Mileena, quienes contaban con cierta milicia de tarkatanos.
Apenas los Elder Gods los dejaron solos, todos tuvieron discusiones por el liderazgo y que deberían hacer. Por un lado, Cassie Cage y sus amigos propusieron poner a la joven hija de Sonya y Johnny de líderes; en tanto, Reptile y Baraka propusieron a Mileena; Rain y D’Vorah se propusieron como líderes a sí mismos. Todo fue un caos, hasta que Jerrod—en el cuerpo de Ermac—, propuso que lo arreglaran en un combate. Primero Rain, y luego D’Vorah lucharon contra él, aunque perdieron. Nadie deseó hacerle frente a Ermac, quien mostró tener habilidades superiores al resto.
La resistencia tenía unas tiendas de campaña, donde dormían en grupos separados. En una tienda grande dormían Jacqui, Kung Jin, Takeda y Cassie; en otra, más pequeña, Mirko y Frost; en una tercera tienda, Ermac descansaba junto a Jade; Baraka, Mileena y Reptile descansaban en otra tienda. Luego, había bastantes tiendas de campaña para los tarkatanos leales a la antigua Emperatriz de Outworld.
Si bien no eran amigos, todos trataban de tener una relación aceptable, ya que era la única forma de aguantarse y ganar la guerra que tenían.
Mientras recordaba los sucesos de la última semana, Reptile llegó apresurado al lugar, encontrándose a todos los guerreros principales allí. Al verlo tan asustado y apresurado, Mileena le ofreció agua, preguntándole que había ocurrido con él. El saurio contó todo lo visto, impresionando a los presentes, especialmente a Mileena, quien deseaba saber la identidad de aquel guerrero desconocido.
Cuando el saurio terminó su relato, la híbrida se ofreció a buscar a aquel extraño guerrero, adentrándose en el bosque, a pesar de los pedidos del saurio a que no lo haga.
Asustado por la ida de su amiga, Reptile le rogó a otros guerreros que acompañen a Mileena, ofreciéndose Rain y D’Vorah, adentrándose en el bosque. El saurio no confiaba mucho en estos, así que le pidió ir a Baraka hacia allá.
El edeniano y la kritiin comenzaron a correr y volar respectivamente por el bosque; en tanto, el tarkatano se guiaba por su infalible olfato, encontrando un atajo para detectar a Mileena.
La antigua emperatriz hizo su camino con su olfato, reconociendo un potente olor a sangre a unos diez kilómetros al norte, tele tranportándose hacia allá y encontrando a un humano devorando a un cocodrilo muerto. El humano, extrañamente, comía una parte cruda del animal, mientras había utilizado unos pedazos de árboles para crear una fogata, y otras partes para tener la carne lo suficientemente elevada del fuego como para no quemarla. El humano la detectó, arrojando una pequeña bola de trueno, esquivada por la híbrida. Ésta desenfundó sus Sais, lo cual no aterró mucho al hombre, que la desarmó con un ademán de su mano derecha—su otra mano estaba con una pata de cocodrilo cruda—. Sintiéndose superada, Mileena rugió, desapareciendo, para aparecer arriba de su enemigo, intentando darle una patada voladora, la cual fue detenida por la misma mano del castaño, el cual la descendió suavemente al suelo.

—Primero como, luego peleo. — Se limitó a mencionar, siguiendo con su comida.

Ella quedó anonadada, pestañeando sin parar por la actitud del humano, quien le ofreció una pata cocida de cocodrilo; curiosa, pero con hambre, Mileena aceptó, devorándola en unos instantes. El humano contó que sentía a Baraka, D’Vorah y Rain acercarse hacia el lugar donde los dos estaban, el castaño propuso eliminar a la kritiin y el edeniano, al no ser seres de confianza; la dama le explicó que no podían matarlos, ya que necesitaban aliados para derrotar el ejército de Liu Kang en el Netherrealm; cuando comentó ello, Mileena pudo notar un lagarto rojo apareciendo al lado de Magnus, quien le dijo al humano lo tonta que era Mileena al no darse cuenta del potencial que estos tenían.

—¡Oye, no soy tonta! Sólo que no creo debamos matarlos aún. Pueden servirnos.

El semblante feliz de Magnus cambió a uno totalmente serio e impactado. Lo único que pudo hacer fue echarse para atrás por la impresión, yéndose a unos metros de donde Mileena estaba, quien lucía muy confundida por el repentino cambio de humor del humano.
A unos metros de Mileena, Magnus y Sardian comenzaron a debatir de como Mileena pudo verlo y escucharlo, siendo una habilidad que sólo ciertos guerreros poseen.

“Aibou, creo que Mileena es a quien buscamos”.
“¿Cómo puede ser posible? Sé ve bastante inestable mentalmente”.
“Aibou, nosotros tampoco creo que somos muy lúcidos; te estabas comiendo a un cocodrilo, que es un pariente lejano de los saurios”.
“Si no me como yo al cocodrilo, él me come a mí, Sardian. Supervivencia pura y nata”.

El alma le pidió a su amigo que observe a la híbrida con detenimiento, El humano exigió a su compañero saber que tenía la híbrida al no verle nada raro, su amigo saurio sólo contestó que vea de nuevo, encontrándose con sus labios semi humanoides. Estos no podían ser así simplemente por tener “genes edenianos”, como ella alegaba, sino que debía haber aparte. Algo que ni la propia Mileena sabía con exactitud, ya que al ser cuestionada por el humano, ella respondió que despertó con los labios de esa una mañana sin saber porqué.
Si bien Magnus trató de encontrar respuestas a ello, éste le preguntó a la pelinegra si podía acompañarla a su “escondite”; ésta aceptó, pidiéndole de manera amable que la siga.
Mileena no sabía porque, pero sentía qué ése guerrero misterioso se traía algo entre manos. Algo grande y poderoso; eso le atraía bastante a la antigua Emperatriz de Outworld.
Mientras Mileena dialogaba con Magnus y Sardian—descubriendo unos datos muy interesantes de estos—, la admiración de la dama por el caballero nació como una flor en primavera. Cada historia que estos le contaban sobre ellos, le causaba diferentes emociones a la híbrida, quien comentó no tener mucho para contar, a diferencia de ellos. Paralelamente, el edeniano y la kritiin llegaron al lugar, exigiéndole saber al humano quien era, amenazándolo de muerte en caso de no cooperar. El aludido sólo se mofó del par, explicándoles que no deseaba luchar contra ellos, pero que si intentaban hacer indebido, debería eliminarlos. Indignado, el edeniano creó una espada de agua, que no llegó a utilizar porque cayó muerto por el impacto de un rayo en su cerebro. Esto aterró a D’Vorah, quien le ofreció su lealtad al humano, el cual se levantó de la roca donde yacía estático.

—Magnus, te ofrezco mi lealtad absoluta si me dejas vivir. —La voz de D’Vorah sonaba temerosa, fingiendo algo de lealtad ante el humano, al ver el poder que tenía en su ser.
—Leí tu expediente, D’Vorah. Y si algo sabemos, es que tu lealtad no vale nada.

De un movimiento con su mano izquierda, el humano desenfundó el martillo de Shao Kahn, asustando a la kritiin, quien no podía escapar ni moverse; se sentía paralizada por alguna razón. Entonces, notó la mano derecha del humano extendida de una forma que sospechó estar paralizada por un hechizo del humano. Mileena se acercó a ella, clavando sus Sai en los ojos de ésta, quien gritó de dolor; la híbrida quitó sus armas con suma violencia, clavando un taco de su zapato en la tráquea de ésta, ahogándose en su propia sangre hasta la muerte.
Mileena tomó una prenda de D’Vorah, limpiándose la sangre. La híbrida observaba al humano, mirándolo de una forma peculiar: sentía respeto, respeto por alguien que no sea su padre Shao Kahn. Sólo pocos se habían ganado su respeto en su corta vida: su padre, Shao Kahn; su más leal sirviente, Baraka; su antiguo amigo, Reptile; su mejor general, Reiko; su antiguo consejero, Rain; y su antigua amiga y libertadora cuando estuvo presa, Tanya. Sin embargo, él era diferente. Había algo en él que le causaba mucho respeto; tal vez era su actitud soberbia y fría, o su actitud gentil cuando ella intentó atacarlo y hasta matarlo.
Algo interrumpió los pensamientos de la tarkatana, o mejor dicho, una voz muy poco familiar para ella.

—¡Matar a tus aliados es algo indebido, Magnus, Mileena!—exclamó una voz.

Aquella voz era desconocida para Mileena, pero no para Magnus, quien no se sorprendió al ver a Shinnok aparecer frente a él, con su arco y flecha en una mano. El dios lucía furioso con la actitud de estos; sin pensarlo mucho, Mileena desenfundó sus Sais, atacando a aquél guerrero extraño, el cual desapareció de la vista de la dama, gritándole que dé media vuelta; ella obedeció, encontrando al guerrero postrado arriba de una rama de un árbol.

—¿Eso es lo mejor qué tiene tu sucesora, Shezade?

Mileena lucía aún más confundida cuando escuchó ése nombre, aunque esto para su acompañante no era nada. Por alguna razón, él sintió la presencia de Shezade aparecer debajo del árbol. A unos metros del árbol, otro de los Dioses Antiguos se mostraba pensativo, jugando con una rama, marcando la tierra con ésta sentado en una roca.

—¿Qué se cuentan de nuevo? Además de desobedecer las reglas que te impuse, Mileena. De ti no me sorprende, Magnus; desgraciadamente sólo piensas en matar a tus enemigos, sin creer en una reforma de estos.
—Dominique, ¿qué haces aquí?
—Recuerda que soy un Elder God y debe respetarme.
—Te respetaré cuando sepa algo de ti.
rudente. Tengo muchas preguntas y ninguna respuesta; te lo hubiese preguntado antes, pero no me diste tiempo a hacerlo.

Sin saberlo, Magnus tocó un punto sensible en Dominique, recordándole a su hermano menor un poco. El dios recordó a su pequeño hermano, alguien que era tan curioso e inteligente como el propio Magnus: él veía en Magnus la viva imagen de su hermano, pero con la fortaleza y poder de él mismo.
Shinnok, por su parte, notó que Dominique se quedó paralizado en sus recuerdos. El antiguo dios caído esperó que no estuviera recordando a su hermano menor, la causa por la cual él se corrompió. Aunque esto le recordó la mayor tragedia que ocurrió en la vida de él y su mejor amigo.
Shezade comprendió a su esposo y mejor amigo: ambos comenzaron a recordar por la actitud que Magnus tuvo para con él dios. Ella decidió hablar con el humano y la híbrida, preguntándoles que deseaban saber sobre ellos con exactitud.

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En tanto, Tierra 2 tuvo un año de relativa calma. Al parecer, el temor que infundó “El Sauriano Maldito” logró esto. A excepción de la Tierra, los demás reinos mantuvieron calma, a pesar de la desaparición del guerrero misterioso.
Aquellos guerreros que se quedaron del lado de Magnus, iniciaron con un trabajo de incógnito con respecto a los que no estaban a favor de él, espiándolos para saber que tenían planeado.
Las cosas en la Tierra estaban divididas, pero en buenos términos. Los guerreros a favor del nuevo protector no deseaban matar a los otros, aunque el otro bando, llamado “La Resistencia”, no creía en las capacidades de Magnus para proteger dicho mundo—sumado al terror que guerreros como Jax tenían de morir en sus manos—.
Ése día, Andrae se encontraba con Daisy, Nightwolf, Smoke, Arbiter y Rita, los cuales estaban comiendo en una mesa de una plaza pública. Los seis habían salido para tomarse un día libre.
Al haber avisado que podría estar un año fuera de la Tierra, los terrestres se lo tomaron con mucha calma, sin embargo, toda la calma se fue por un barranco cuando aparecieron Kochal y Ōdā, los dioses del Caos y Orden respectivamente, pasados unos seis meses. Si bien algunos se asustaron un poco, el samurái y la ex militar conocían a la dama, pero no al hombre; ella explicó que era su esposo y estaban aquí por indicaciones del propio Magnus, quien desapareció y no se supo nada de él durante ése tiempo—según palabras del matrimonio—.
Kochal comentó que él les dejó unos cuantos recados si no volvía a la Tierra en el plazo de un año y que por ello estaban aquí—aunque vinieran antes—. Además, estos contaron que también debían ir a Outworld, Netherrealm y Vaeternus, al ser reinos que también quedaron a cargo del antiguo humano.
Entonces, Kochal y Ōdā empezaron a contar lo que Magnus dejó pendiente, sorprendiéndose un poco al saber que los antiguos zombis de Shao Kahn seguían con vida. Andrae preguntó como pudieron esperar a que pase tanto tiempo, lo cual pudo darles tiempo a armarse como un ejército.

—El buen Magnus no deseaba que hagamos nada hasta que pase un año; a mí me pareció una estupidez y vine a avisarles pasado medio año. Ya debes saber como es él y creo que se enojara, pero podré lidiar con él—sonrió él—. Tengo que admitir que Magnus es un guerrero singular; bueno, mejor dicho, Magnus y Sardian, guerreros singulares y especiales—siguió hablando el dios—, ahora entiendo porque Sardian siempre fue una leyenda entre los dioses.

A pesar que los presentes dejaron de prestarle atención al dios, el samurái escuchó atentamente esas palabras, decidiendo descubrir la historia que envolvía al saurio y si realmente era amigo de Magnus o no. Aprovechando la amabilidad de éste, el samurái preguntó como se hizo amigo de él y porqué sigue sus órdenes, contándole el dios de su combate contra éste el año pasado.
Sorprendido, Andrae le preguntó como pudo derrotarlo; Kochal explicó que de no ser porque Magnus supo contrarrestar su mejor técnica, era muy probable que el propio dios derrotara al humano. El samurái comprendió que el dios del Caos era parecido a su amigo y él: entendía el “Lenguaje de Puños”. Magnus solía decirle a Andrae que esa “lengua” era algo que sólo aquéllos que manejaran el combate y amaran la lucha digna, eran quienes lo comprendían a la perfección.
La diosa del Orden, en tanto, siguió hablando con Daisy, preguntándole si había mejorado sus habilidades. La rubia explicó que si bien mejoró sus habilidades, aún le faltaba mucho para igualarla a ella y sus amigos. Ella mejoró su manejo de la energía y, extrañamente, su poder de detectar las emociones ajenas se había fortalecido desde que su amigo de barba y cabello castaño desapareció, lo cual ella pensó en que él bloqueaba sus habilidades de alguna manera. Ōdā pensó en la posibilidad de que haya sido uno de los tres dioses muertos y no el humano, al cual no le veía motivos reales para bloquear tal poder.
Por su lado, Nightwolf y Smoke se mantuvieron silenciosos ante los dioses, escuchando atentamente lo que el matrimonio de dioses contó. Para ellos, la presencia de los dioses era extraña, sin embargo, pensaron que lo mejor sería escuchar para detectar algún dato interesante.
La charla no siguió mucho más, ya que Kochal y Ōdā comentaron que debían volver a sus reinos en pos de protegerlo y sólo vinieron a dar indicaciones.
Al despedirse de estos, los seis guerreros decidieron llamar al resto de sus amigos y darle caza exhaustiva a los sobrevivientes leales a Shao Kahn cuanto antes.

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Outworld, el reino que gobernó Shao Kahn por milenios, que ahora era libre y tenía una nueva forma de gobierno, la cual se administraba de mejor manera cada día.
Al empezar, fue complicado por las diferencias étnicas y costumbres de cada raza principal, especialmente entre Shokan y Centauros. Pero no por quienes dejó Magnus a cargo, sino, por sus pueblos, los cuales se odiaban mutuamente.
Ambas partes se negaban a reconocer a la otra como su igual y compartir el vasto territorio de Kuatan—el cual tenía el mismo tamaño que Australia—, ya que tanto Shokan como Centauros alegaban que les pertenecía sólo a ellos y la otra raza era usurpante.
De no ser por Kintaro, Chirion e Hylonome, los Centauros y Shokan hubiesen terminado en una guerra descomunal fatal. El nuevo gobernante de los Shokan logró detener a los suyos, explicándoles que las cosas en Outworld no recaían en la necesidad de resolver todo a base de fuerza bruta.
En tanto, los hermanos contaron que, al morir Motaro, ellos quedaban a cargo de su raza, procurando encontrar la mejor solución posible para su pueblo. Como los Shokan, estos reaccionaron violentamente, intentando iniciar una revuelta contra los familiares, la cual pudo lograr ser contenida.
El tiempo pasaba y la repentina desaparición de Magnus empeoró las cosas para el nuevo consenso de Outworld, que no sabía como calmar a su gente, quien deseaba conocer al asesino de Shao Kahn—y en el caso de muchos, desafiarlo por el trono—. Sin embargo, estos fueron calmados gracias al consenso, quienes los desafiaban individualmente y derrotaban; explicándoles que si no podían con ellos, menos lograrían hacerle algo a quien derrotó a Shao Kahn.
Gracias a esto último, todos comenzaron a cesar en sus rebeliones, a excepción de Shokan y Centauros, quienes desafiaron a Kintaro, Chirion e Hylonome, los cuales aceptaron la lucha, siempre y cuando sea uno a uno y no en grupos. Sin embargo, su lucha fue detenida antes de siquiera empezar, gracias a la aparición de Kochal, el Dios del Caos, quien decidió luchar al lado del shokan y los centauros, atemorizando a todos los guerreros presentes. El Dios utilizó su mejor técnica: “Death or Alive”, donde dependiendo la voluntad y deseos honestos del remitente, éste moriría o saldría ileso de la misma. Desgraciadamente para los que intentaron la rebelión, todos murieron asesinados por éste ataque, demostrando así sus deseos oscuros de poder.
Las demás razas no tuvieron percances en la transición, ya que sus líderes eran gente establecida y respetada por sus pares. Entonces, estos no precisaron de la ayuda del dios del Caos, quien se volvió aliado de Outworld junto a su esposa Ōdā. Claro que, al enterarse que estos eran un matrimonio, todos quedaron altamente impresionados.
Pasado un tiempo luego de estos acontecimientos, Kintaro se encontraba sentado en la punta de un risco bajo, observando hacia el cielo, pensando en los sucesos sucedidos durante el último tiempo.
El shokan lamentó que no todo saliera como él quería, sin embargo, sus dudas acerca de como terminaron los espíritus de Goro, Sheeva y Gorbak habían sido contestadas por el Dios Antiguo Shinnok, quien le contó que sus almas están pagando su pecados en el Infierno, explicándole que tenían un largo camino a la purificación de su raza.
Kintaro recibió una visita muy poco esperada mientras yacía sentado. Scorpion, el antiguo espectro del Shirai Ryu apareció detrás de éste, junto a Surikizu, Kia, Jataaka, Reptile, Sub-Zero—Kuai Liang— y Samael. El shokan mantuvo su calma al verlos, preguntándole que estaban haciendo allí.

—Kintaro, deseábamos saber como estabas. Escuchamos que tuviste bastantes problemas con los Shokan—comentó el ninja amarillo.
—Es cierto. Gracias a Kochal logré controlar a los Shokan. El terror que les infundó fue tal, que no volvieron a poner en duda mi liderazgo—contó, algo desganado—. Sin embargo, los dragones no quieren ceder su liderazgo como es debido; ellos no soportan la idea que un mitad tigre maneje Kuatan.
—Me recuerda a Jax. El tipo se volvió loco cuando Magnus reveló sus planes de ser la máxima autoridad de la Tierra—recordó Samael.
—¿Saben algo de?...
—Nada, Kintaro. El paradero de Magnus es una incógnita para todos nosotros—respondió el ninja verde—. Andrae nos contactó hace unos días, Kintaro; nos dijo que Magnus estaba en un universo alterno, pero nadie sabe cuál.
—¿Lo buscarán?
—No podemos hacerlo, Kintaro; Magnus me encomendó crear un equipo que proteja a la Tierra mientras él no esté—explicó Scorpion.

Scorpion comenzó a contarle una historia corta a Kintaro, la cual trataba de la formación de éste nuevo equipo.
Luego de hablar con Magnus, comenzó a buscar a todos los ninjas que estaban en su equipo, preguntándoles que deseaban hacer de sus vidas. Algunos de ellos—como Hydro, Bi Han y Cyrax—, contaron que reconstruirían el Lin Kuei primero, y luego verían si unirse o no.
Éste rememoró su despedida con Bi Han, deseándole que se cuide, prometiendo visitarlo siempre que estuviera disponible y cerca de donde el Lin Kuei se encontraba ubicado. Sareena les deseó suerte a su amigo y su cuñado. Kia y Jataaka—quienes estuvieron un largo tiempo viajando por los reinos para encontrarse a sí mismas, según contaron— tomaron la decisión de irse junto a Scorpion y Kuai Liang. A diferencia de los ninjas, ellas lo hacían para remendar sus culpas y no por el pedido de alguien por quien no guardaban aprecio alguno.
Reptile fue el siguiente en ser reclutado. El ninja verde se quedó en la Tierra, recordando las palabras de Magnus y Sardian: “Su destino está en la Tierra”. ¿A qué se podían referir con eso? Sardian sabía todo sobre Reptile, y Magnus tal vez notó algo gracias al saurio, ¿pero qué? Todo esto era lo que el saurio se cuestionaba, mientras vivía en la casa de Johnny Cage, así pasaba más tiempo con Marianne, su sobrina.
Un día, Scorpion apareció junto a sus tres colegas, preguntándole al saurio si podía sumarse a su vida de trotamundos en pos de defender a la Tierra. Éste no lo dudó mucho, aunque en su interior se lamentó el no poder pasar más tiempo junto a Marianne y su hijo. Sin embargo, él creía que esto era lo mejor para ambos, ya que al ser un lagarto humanoide—a la vista humana—y tener una situación muy desfavorable para su raza hoy en día, lo mejor era estar alejado del ojo público.
Luego, los cinco fueron por Samael y Surikizu, quienes estaban viviendo una vida normal y pacífica en Japón, manteniéndose alejados un poco de todo lo relacionado a los nuevos delirios de Magnus.
Después de la muerte de Liu Kang, Surikizu decidió alejarse de su vida como guerrera—a pesar de su gran progreso—, concentrándose en su vida como DJ y retomando sus estudios en Biología.
Por su parte, Samael la acompañó, para poder vigilarla de cerca y no tener absolutamente nada que hacer en éste “Nuevo Orden Mundial”. El ninja negro estuvo muy en desacuerdo con la idea de destruir las democracias, ya que eso los harían unos dictadores como aquellos que decían querer reemplazar. Si bien seguirían siendo amigos, Samael quería hablar con Magnus a solas sobre lo que realmente pensaba, porque parecía no haber contado todo en Outworld.
Samael tenía un título de Abogacía, consiguiendo un empleo en un Buffet de abogados recientemente nuevo. Gracias a su gran experiencia, el pequeño Buffet de tres abogados pasó a ser uno de diez en poco tiempo, comenzando a ganar renombre en Japón y alrededores en Asia.
Con el tiempo, ambos ninjas fueron haciéndose muy amigos. La joven le contó acerca de su enamoramiento por Cyrax, pero que dejó de quererlo al ver que éste no le prestaba atención; su amigo la consoló, explicándole que no todos tienen amores correspondidos a la primera o segunda oportunidad de vida, debiendo por ahí esperar años, pero nunca a perder la motivación en amar.
Una noche, los cinco ninjas aparecieron, ofreciéndoles la oportunidad de defender al mundo desde el anonimato. Esta idea fue rotundamente rechazada en un principio, siguiendo ambos con sus obligaciones normales. Sin embargo, esto cambió cuando vieron a los candidatos para presidir en Estados Unidos de América.
Jackson Briggs y Johnny Cage se habían postulado, y si bien faltaban dos años, el hecho que uno de ellos gobierne aquel país, era un hecho demasiado peligroso. Entonces, Samael y Surikizu renunciaron a sus trabajos, dejando la pensión donde vivían y yéndose a buscar a los otros ninjas.
Después de unas semanas, lograron dar con su paradero, estando en África; a pesar de ello, no sabían donde estaban. El grupo buscó a Exhylium para unirlo a sus fila; el ninja cyborg rechazó la oferta, quedándose en África a proteger el continente. El joven contó que se iba acostumbrando a su cuerpo cyborg, aunque deseaba encontrar una forma de revertir la robotización. Él les deseó suerte a los cinco, quienes se cruzaron con el ninja negro y la ninja blanca en Egipto.
Al terminar de contar la historia, el shokan estaba parado, cruzado de brazos. Felicitó a Scorpion por el esfuerzo que hizo, juntando a un equipo como un líder de verdad, mostrando haber evolucionado. El ninja comentó que aún faltaba alguien más, y ése guerrero era uno de los antiguos guerreros que vivía en Ermac, uno llamado Amir. ¿Por qué él y no los otros? Él era el único ninja en el cuerpo de almas, por ende, es quien les serviría para el grupo.
Kintaro le recomendó a Scorpion que busquen en el Consejo de Alto Mando de Outworld. El shokan se ofreció a llevarlos a todos, al tener un vínculo de amistad.
Una hora más tarde, los ninjas y la bestia llegaron a destino. Reptile quedó impresionado por ver que el Consejo estaba ubicado al aire libre, para ser específicos, el Consejo era una mesa redonda donde habían nueve sillas, todo hecho con cuarzo y granito. De no ser porqué Kintaro explicó que cada silla era para los representantes de las razas, ninguno hubiese comprendido nada. El shokan tomó un cuerno dorado que estaba apoyado en el suelo, soplándolo, emitiendo el artefacto un sonido potente. Al momento, lo acomodó donde estaba y se sentó en una de las sillas; los demás quedaron parados, por recomendación del monje. En cuestión de segundos, todo el consejo estaba presente…

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No todos los guerreros de la Tierra tomaron el mismo camino. Así como Andrae, Smoke y Nightwolf decidieron mantener el legado de su desaparecido amigo, otros guerreros comenzaron a planear una resistencia ante éste. El equipo estaba compuesto por Johnny Cage, Sonya Blade, Jackson Briggs, Curtis Stryker y John Kabal. Los cinco se unieron por diversos motivos, pero había uno que era una prioridad: detener a Magnus y evitar que el poder lo consuma. O al menos eso decían para el afuera…
En sí, Johnny y Stryker aún veían a un amigo en él. El actor considera que sólo tuvo un quiebre momentáneo, siendo que la persona que siempre estuvo con ellos era el “verdadero Magnus”; por su parte, Stryker considera que no hubiese criado a su hijo mientras él estaba muerto a cambio de nada.
Kabal era quien presentaba ciertas dudas con respecto a Magnus, sin saber que pensar de él. El corredor pensaba que el poder podría corromperlo, aunque tal vez, si se lo hace entrar en razón, desista de las locuras que mostró ser capaz de hacer. Además, Kabal tenía dos razones para preocuparse.
La primera de ellas era su hermana menor, Emine, quien nació como el fruto de la relación de su padre con una mujer árabe en Afganistán. Ella quedó a cuidado de ellos allá, mientras Kabal vivía su vida como un mercenario en aquella época. Todo cambió cuando Kabal conoció a su hermana menor de dos años, y eso le bastó para dejar su vida criminal, pasándose al lado de la justicia.
Con el tiempo, los hermanos fueron afianzando un gran vínculo. Emine perdió a sus padres y a su hermano en la invasión de Outworld, quedando huérfana y conociendo a Adam Stryker en el orfanato. Ella fue adoptada por Rita y Andrae, criándola con mucho amor y cariño en ése tiempo.
Cuando Kabal retornó a la vida, su hermana volvió con él. Entonces, el policía sentía una gran deuda de gratitud para con el samurái y la hechicera, prometiendo ayudarles en todo lo que estuviese a su alcance. Esto causa muchas dudas en Kabal de seguir o no con Johnny Cage y sus amigos. Su honor está siendo puesto a prueba con su hermana.
El otro problema es Kira. La antigua mercenaria y, luego reformada al camino de la justicia, comenzó a enamorarse de Kabal, concretando ambos una relación amistosa que, con el tiempo, pasó a convertirse en una relación amorosa. Ella estaba muy en contra de las ideas de Magnus, por temor a que éste termine cometiendo aún más errores de los que Raiden o los Elder Gods cometieron.
Para Kira, los Elder Gods y Raiden han cometido tantos errores que debían ser reemplazados, pero al enterarse que aquellos sucesores podían ser guerreros como Magnus y Andrae, comenzó a reconsiderar si sería bueno un reemplazo para ellos. Sin embargo, si Kira lograba encontrar a alguien que curase la deformidad de Kabal, le daría su lealtad, ya que si bien lo amaba por como era, a veces le es difícil obviar su gran defecto físico.
Por su parte, Johnny Cage se presentaba igual que los ya mencionados. El actor realmente deseaba salvar a su amigo de la locura que parecía consumirlo. Por esta causa, mantenía bastante contacto con Andrae, Smoke y Nightwolf, brindándoles su ayuda siempre y cuando posean intenciones honestas de por medio.
Finalmente, estaban Sonya Blade y Jackson Briggs, los que más se oponían a la idea de un nuevo dios. Y no sólo eso, que sea alguien cuyos ideales destruirían todo aquello que ellos formaron con tanto sacrificio y esfuerzo, es algo que les enervaba la sangre.
Sonya sentía que la muerte de su padre fue en vano, debido que murió para brindarle un mejor futuro a ella y su país. Sumado a ello, no toleraba alguien que se muestre tan déspota a la hora de escuchar opiniones ajenas. Por esto y una cuestión de orgullo patriota, Sonya decidió crear una resistencia secreta junto a Jax.
Finalmente, estaba Jax, quien se mostraba duro y deseoso de combatir contra Magnus, aunque ocultaba algo muy importante: temor. Jax temía de Magnus profundamente. Tenía pesadillas con él todas las noches, soñando que aparecía y asesinaba a su familia por mero deseo de venganza. Jax decidió armar una resistencia con el fin de protegerse a sí mismo y a su familia. Buscó otros que presentaran dudas con respecto a su antiguo aliado, encontrándose a Kabal, Sonya, Johnny Cage y Stryker, los cuales se unieron a él en pos de detener a Magnus en el menor tiempo posible. A diferencia del resto, Jax quería matar a Magnus en cuanto tuviera posibilidad de hacerlo. ¿Por qué? El hecho de ensuciar su amada bandera estadounidense y haber manipulado todo a su antojo—según lo que el propio Magnus dio a entender el año anterior—.
De todas maneras, sólo tenían pocos súper guerreros dispuestos a ayudarlos. La mayoría de ellos decidieron seguir el legado del humano devenido en Dios. Sin ir más lejos, Hydro confrontó junto a Cyrax y Ashrah en reiteradas ocasiones a Jax, Johnny y Sonya, siempre terminando en combates inconclusos por la aparición Andrae, quien quería calmar las aguas entre ambas partes. El samurái trató de ser razonable con Jax y sus colegas, ofreciéndoles trabajar en equipo, pero el militar renegó de ello, alegando que esa oferta era una farsa.
En el transcurso del año que Magnus desapareció, Andrae trató de hablar con Jax de forma civilizada unas cinco veces, ofreciéndole su protección a cambio de no intentar matar a su amigo, siendo siempre rechazado por el negro. La última ocasión, Andrae espetó que no tendría chances de matarlo, siendo seguramente asesinado por su mejor amigo; Jax rió de las declaraciones del samurái, alegando que éste podría derrotarlo con entrenamiento. Andrae le devolvió una respuesta tajante..

—¿Así cómo se rieron Reiko, Tanya y Rain cuándo los asesiné?—preguntó irónicamente.

La risa del militar mermó de un momento a otro. El mestizo abrió la bolsa que llevaba colgada de su armadura, lanzándole las cabezas de los susodichos. Entonces, éste rememoró el día que se encargó de limpiar a los problemáticos de la Tierra.
Andrae relató que durante los primeros días de la desaparición de Magnus, él y sus amigos se organizaron de como lidiar con los sobrevivientes de Shao Kahn, los cuales eran: Kano, Tanya, Rain, Shang Tsung y Reiko; el resto ya había sido asesinado—aunque no sabían quien fue, sospecharon de Magnus—.
El muchacho proveniente de Sudamérica tardó unos días en encontrar los paraderos de dichos guerreros. Gracias a su increíble y repentina mejora del olfato—de la cual no encuentra explicación alguna aún—, logró encontrar los olores de Rain, Tanya y Reiko cerca del Desierto Dorado; a Shang Tsung en el Bosque Viviente y a Kano escondido en unas cuevas cerca del portal que conecta Outworld con el Nexus.
Primero fue por Kano, apareciendo en el portal de Outworld, apareciendo mientras Kano comía un cadáver de tarkatano asado. Andrae apareció ante él, sin siquiera darle una oportunidad de contraatacar a Kano, decapitándolo con una de sus espadas. Cuando estaba por salir de aquella cueva llena de humedad y olor nauseabundo, viró hacia atrás y detectó que la cueva tenía un largo camino, cuyo origen parecía reciente. Allí, él caminó por dicho camino, sin encontrar nada alrededor de lo que duraba el mismo.
Al salir de la cueva, se encontró estando en la entrada al Bosque Viviente, donde los árboles no hicieron ningún ruido estando él cerca; esto le sorprendió mucho, siendo que la presencia humana solía provocar espantosos y gigantes rugidos; el samurái pensó que, tal vez, el hecho de estar muerto Kahn y haber un nuevo Emperador, calmó la hostilidad de la zona más peligrosa de Outworld—junto a los Yermos de los Tarkatan—. Entrando por dicho bosque, Andrae detectó a Shang Tsung esperándolo postrado en un árbol, colocándose en guardia para luchar.
Dando un salto, Andrae le dio una patada voladora en la cara, chocando Tsung contra un árbol. El hechicero arrojó tres bolas de fuego al joven guerrero, quien desvió con sus espadas hacia unos arbustos; Shang apareció detrás de Andrae, intentando conectarle un golpe, siendo evadido por su enemigo. Andrae también desapareció de la vista de Shang, el cual comenzó a buscarlo frenéticamente, temiendo que pueda perpetuar un ataque sorpresa.
Shang Tsung escuchó un paso detrás de él, arrojando una potente bola de fuego hacia allí; luego escuchó uno a su izquierda y repitió el proceso. Así, Shang Tsung fue encerrándose lentamente en un círculo de fuego del cual no podía salir, al arrojar potentes llamas. Allí, Andrae hizo aparición en el mismo círculo, riendo ante la estupidez de Shang Tsung; el humano creó una potente correntada de agua, apagando el fuego y dañando severamente a Tsung, quien se encontró inutilizado debido que el agua le llenó de cortes el cuerpo. Andrae le contó a Jax que degolló al hechicero de Kahn con un corte cruzado de sus espadas tras dejarlo inmóvil.
Luego de terminar con Shang Tsung, el samurái olfateó por el bosque, reconociendo el olor de Rain, Tanya y Reiko a unos kilómetros de donde estaba. Allí, Andrae comenzó a correr en dirección a donde el olor lo guiaba, detectando a los edenianos y el hijo de Shao Kahn en el Desierto Dorado, escondidos dentro de la estatua destruida de Sindel, hablando algo desconocido para el samurái.
Andrae se ocultó detrás de un cactus, esperando que el trío salga de su escondite. Allí, el samurái esperó unas horas, hasta que un humano llegó caminando cerca de allí, pareciendo perdido en el desierto, entonces, los tres salieron de su escondite, intentando noquear al pobre samaritano, para robarle las cosas que llevaba en su bolso. En ése momento, Andrae salió de su escondite, dando un potente salto, logrando descender de forma impecable a unos metros de los tres villanos.

—¡Rain, Tanya, Reiko; ha llegado su fin! Acabaré con ustedes ahora mismo—advirtió sin mucha pausa.

La lucha comenzó: Andrae contra Tanya, Rain y Reiko; el hombre huyó despavorido del lugar al ver que iba a empezar una masacre.
Tanya pidió luchar primero contra él, atacando con sucesivas bolas de fuego a Andrae, el cual las evadió o bloqueó con sus puños. Para contraatacar, el humano lanzó unas bolas de agua a Tanya, que las vaporizó con sus ataques flamígeros. En un instante, el vapor provocado por el choque de energías cegó temporalmente a Tanya, quien no lograba ver a Andrae por ninguna parte.

—¡Tanya, ten cuidado; está detrás de ti!

El grito de Reiko hizo voltear a Tanya, quien vio como un puñetazo la envió a volar hacia la estatua, destrozándola por el choque. Reiko apretó sus puños, atacando a quien asesinó a su medio hermano en el pasado y, ahora estaba atacando a su mejor amiga. El ninja lanzó sus shuriken al samurái, quien los cortó con una estocada de su espada. Apareciendo detrás de él, Reiko tomó a Andrae, tomándolo por la espalda e impulsándose a los cielos, cayendo para provocar que Andrae se rompa el cráneo. Después de soltarlo, sintió como algo se clavaba en sus genitales, mirando hacia abajo, notó que una de las espadas de su enemigo estaba clavada en su genital, y no sólo eso, vio como esta se desprendía rápidamente de su cuerpo, para volver con su dueño, quien tomó la espada en el aire. Cayendo de rodillas en el suelo, Reiko vio como última imagen a Andrae—sin su casco, el cual se partió con la caída— arrojándole un bumerán en la cabeza. Al clavarse éste, el antiguo heredero al trono de Kahn cayó muerto sin más.
Un grito proveniente de los escombros se oyó allí, saliendo una furiosa Tanya que creó un pequeño tornado de fuego con sus piernas, dirigéndose éste hacia el humano, que saltó para esquivarlo, tele transportándose frente a Tanya, alzando su mano izquiera, de la cual salió una gran correntada de viento, que cortó a Tanya en pequeños pedazos, siendo eliminada también.

—¡¿Qué demonios eres tú?!
—Un justiciero. Un justiciero que castiga a los injustos, como ustedes—contestó—. Y ahora, vengaré a los edenianos que traicionaste por un berrinche—espetó, observándolo con una mirada llena de odio.

Andrae propinó una patada voladora a Rain, el cual quedó tendido en el suelo. Saltando por los aires, el humano concentró gran energía en sus espadas—una con viento y la otra con agua—. Luego, el samurái de piel trigueña formó una equis con sus armas, simulando un corte en el aire; la energía de ambas espadas se dirigió hacia Rain, quien emitió un gran grito de dolor antes de morir desintegrado por el ataque.
Al terminar su relato, Andrae le dijo a Jax que tome las advertencias que le hacía como un acto considerado, porque en caso de intentar a Magnus, seguramente fallaría y sería asesinado por él, existiendo la posibilidad que el mencionado mate a su familia para hacerlo sufrir. Antes de irse, Andrae cortó los brazos metálicos de Jax en señal de advertencia con sus actos, explicándole que, en caso de seguir con lo que viene haciendo, vendría él a matarlo antes que Magnus tenga el placer de hacerlo.

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Pasó una hora donde los ninjas contaron la situación que los trajo a Outworld sin autorización alguna. Por suerte, el Consejo los autorizó a buscar al guerrero Amir, con una condición: encontrar a los desaparecidos Li Mei, Bo Rai Cho y Blaze, vivos o muertos. Esta declaración sorprendió a los enmascarados, quienes preguntaron el porqué de “muertos”; Baraka contestó, alegando que no sabían si estaban vivos o muertos hoy en día. Esto tranquilizó a los ninjas, quienes asintieron, despidiéndose del Consejo, yendo a buscar a su amigo en donde estaba antiguamente Edenia.
Allí, los cinco ninjas iniciaron una búsqueda por todo Outworld durante ocho meses, donde no encontraron a los tres guerreros encomendados por ningún lado. Lamentándose, fueron al Consejo, los cuales decidieron dejarle hablar con Amir y dar por muertos a Blaze, Bo Rai Cho y Li Mei.
Así, los ninjas buscaron a Amir, el único de los mil guerreros que formaron a Ermac que era un ninja, de hecho, Amir era el mejor ninja de Edenia, siendo asesinado en el Décimo Torneo de Mortal Kombat entre Outworld y Edenia. Su alma fue tomada por Shao Kahn, quien luego la usó para crear a Ermac.
Desde ser liberado del cuerpo de Ermac, Amir tomó una vida de paz y soledad total. El edeniano revivió en un cuerpo parecido a su original: piel trigueña, cabello castaño, ojos verdes y complexión fuerte y alta. Esto le dio mucha calma, aunque no le gustaba mucho la idea de ocupar un cuerpo que era de un habitante del Outworld. Así y todo, Amir ayudaba a quienes lo necesitaban y desaparecía entre las sombras.
Durante dos meses, el equipo de ninjas buscó al castaño por todo el reino, encontrándolo un día donde yacía la ahora destruida estatua de Sindel. Allí, los ninjas vieron al hombre pedirle disculpas a su reina por no poder proteger su reino, jurando que defendería a quienes lo necesitaran en forma de compensar su derrota a manos de Shao Kahn.

—No me gusta ser espiado, guerreros ninja, sé que están aquí y sé para que me buscan. Como oyeron hace unos momentos, mi deseo es ayudar a los que necesitan de mí, y si ustedes me ofrecen eso, iré a donde ustedes vayan.

Las palabras del castaño sirvieron al resto para mostrarse ante él. Samael le contó que sus padres eran edenianos y él sentía un poco de dolor por el reino de ellos, contándole que deseaba conectarse con sus orígenes, en respuesta, el ninja de traje ocre le ofreció ayudarle con ello. El resto, por su parte, pidió sus servicios, contándole que su trabajo en equipo podría salvar a miles de personas, tal como Amir le prometió a Sindel; éste les dijo que no necesitaban convencerlo, ya que lo habían logrado buscándolo tanto tiempo. Sumado a ello, el ninja ocre logró ver como actuaban los cinco, dándole la decisión de unirse a ellos.

—¡Espera!—pidió Reptile—, creo que necesitas un cambio de look—propuso—, el ocre no te queda, y creo que el rojo pegaría más contigo.
—¿No quieres pedirle qué se llame Ermac también, Syzoth?—preguntó Scorpion de manera irónica.
—A decir verdad, planeaba usar uno de los trajes que Ermac utilizaba y llevar su nombre para ocultar el mío—contó, dejando impresionado al ninja amarillo.

Ante la sonrisa triunfante de Reptile, Scorpion le dijo que podía unirse al equipo, estando éste completo; “Ermac” le dijo que si habían más guerreros con deseos de unirse a ellos, debían ser probado y, en caso de mostrar lo necesario, ser admitidos, ya que el deseo de hacer justicia es lo que los unía. Los cuatro ninjas restantes asintieron ante la propuesta de su nuevo integrante, mostrándose gustosos con esto.
El sexteto marchó al Consejo General para informar de su ida a la Tierra, porqué todo lo que pasaba en Outworld debía saberse por el Consejo General y, mientras Magnus no estuviese, ellos debían tomar las decisiones correspondientes.
En el camino, Surikizu propuso un nombre por el cual serían reconocidos con el tiempo: “El Escuadrón Ninja”.

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Onaga, el que era conocido como el Rey Dragón en las épocas antiguas. Uno de los más grandes guerreros de la historia, con una innata capacidad: revivir a los muertos siempre que lo desease. Con ello, pudo unificar Outworld en el pasado, trayendo una era de paz y prosperidad en éste. Sin embargo, Shao Kahn, su mejor sirviente, lo envenenó una noche, muriendo de manera poco honorable a manos de uno de sus mejores amigos. Ello causó una gran ira en Onaga, negándose a ir al Cielo e intentando revivir durante todos estos años para vengarse de Shao Kahn. Por ello, su alma quedó vagando por Outworld, en busca de una forma de resucitar, ya que Shao Kahn comenzó a matar a todos los dragones existentes en Outworld, evitándole la posibilidad de reencarnar; seguido a esto, eliminó a los Saurios de Zaterra, eliminando la chance de reencarnar en un saurio, al ser parientes cercanos en la escala evolutiva.
El antiguo Rey Dragón pensó que siempre estaría condenado a estar vagando en Outworld, sin embargo, una posibilidad llegó a él cuando detectó a Ki Chon, un antiguo hechicero y amigo suyo que le era muy leal a él. Ki Chon escondió un huevo de dragón en una zona subterránea del Palacio de Kuatan, el cual había creado Onaga en caso de emergencias y del cual sólo Ki Chon sabía. Desde entonces, ellos debieron buscar a alguien sumamente poderoso para mantener el huevo caliente, encontrando al ser elemental Blaze, el cual fue encadenado y obligado a mantener la temperatura del huevo de Onaga hasta que éste eclosione.
Habiendo tardado milenios, Onaga logró encontrar en un joven ilusionado de trece años su boleto a la resurrección. Shujinko estuvo toda su vida recolectando Kamidogus, encontrándose al final de su vida con el trago amargo de haber revivido a una amenaza universal, como era conocido por los Elder Gods y dioses menores. Por esto, Shujinko fue asesinado por Magnus un tiempo después de revivirlo por encomendación de los Elder Gods, ya que esa era su única forma de pagar el gran error cometido.
Al ser revivido Onaga, éste se marcharía hacia el Outworld de otro universo, Tierra 1 para ser más específicos, lugar que era inhabitado y se escondería en una cueva. Además, al ser mucho más poderoso que el máximo regente de aquel universo—Shao Kahn—, podía pasar totalmente desapercibido gracias a sus dotes de ocultismo de poder que aprendió en su juventud.
Durante aquel tiempo, Onaga iría buscando un equipo de guerreros que le sirvan exclusivamente a él en su búsqueda de venganza contra los Elder Gods por dejarle morir a manos de Shao Kahn. La antigua profecía contaba que One Being tuvo diez súbidtos que sobresalían del resto gracias a sus poderes, estos se llamaban “Los Dioses de la Muerte”.
Cada uno de ellos representaba un pecado: Soberbia; Envidia; Ira; Pereza; Gula; Avaricia; Lujuria; Tristeza; Miedo y Discordia. Sus poderes variaban según el usuario elegido. Los elegidos debían morir primero y tener una representación muy poderosa de un respectivo pecado; entonces, ellos serían revividos, adoptando una nueva forma.
El primer guerrero reclutado por Onaga fue Hornbuckle, quien murió en un accidente de auto cuando era joven y revivió en base a la envidia que sintió por los sobrevivientes de dicho choque—especialmente, su hermano gemelo—.
Raiden fue el segundo en unirse. Su muerte a manos de Liu Kang denotó la gran soberbia escondida en el Dios del Trueno, quien siempre guardó una oculta soberbia bajo su fachada de hombre sabio. La Soberbia lo revivió como un Dios de la Muerte, infiltrándose luego en las fuerzas de la Luz por orden de su amo Onaga, para lograr sacar la mejor información posible y matar a aquellos que podrían ser los elegidos de los Elder Gods.
El que le siguió fue Nimbus Terrafaux, invadido por una falta de deseo de luchar en su combate contra Krogat, al ver que seria fácilmente superado. La falta de voluntad de Nimbus se tomó como Pereza, renaciendo gracias a dicho pecado.
El cuarto guerrero reclutado fue Tremor, quien murió asesinado por Reptile en el Infierno mientras le servía al Black Dragon. La furia de Tremor por morir a manos de alguien que consideraba indigno lo volvió loco de rabia, renaciendo gracias a su Ira.
Quien le siguió a la lista fue Kano, el cual fue asesinado por Liu Kang. Al ser alguien que vivía comiendo y bebiendo en exceso—superando su avaricia y sus deseos lujuriosos—, Kano renació gracias a su Gula. Junto a Hornbuckle, eran los únicos guerreros de Tierra 6 y no de Tierra 2, como el resto.
El sexto en unirse fue Hikaru Aku, mejor conocido como Sektor. Al ser asesinado por Arbiter, el pecado que lo caracterizó fue la Discordia, ya que eso fue lo que provocó en el Lin Kuei. Y, al superar a sus contrapartes, él fue elegido para revivir gracias a dicho pecado. Con la intervención de Onaga, pudo usar el cuerpo de “Triborg”, obteniendo los poderes de Cyrax, Smoke, Sub-Zero, Acid e Hydro con esto.
Quan Chi fue asesinado en una emboscada por parte de Shinnok mientras le servía a Shao Kahn. Su Avaricia era tan grande que eso logró revivirlo como un Dios de la Muerte. Al morir sin ser visto, nadie supo de su pronta resurrección, viéndose muy diferente a como era antes.
Luego, Briana se unió al equipo. Cuando fue asesinada por Magnus, su pecado fue el Miedo. Dicha emoción fue el deseo de infringírselo a quien se lo estaba dando en aquel momento. Gracias a ello, logró renacer con el Miedo como representante.
Luana fue la siguiente en juntarse con el equipo. La blonda siempre fue una mujer lujuriosa, superando a muchas otras personas en los universos. Éste peculiar deseo suyo le permitió revivir gracias a su pecado natural: La Lujuria.
Sakura fue la última en unirse, siendo asesinada por la persona que amaba, causándole una gran tristeza antes de morir. Dicha Tristeza le permitió revivir como Diosa de la Muerte.
Cuando los diez se completaron, Onaga comenzó a entrenarlos para su guerra futura contra los Elder Gods y sus elegidos, donde los ganadores elegirían crear un nuevo universo a su orden y semejanza o dejar los diez ya existentes. Sumado a ello, la energía desprendida por estos lograría despertar al máximo ser definitivo: One Being, el que juro poner de rodillas a los Elder Gods cuando sea despertado del letargo en el cual estos lo dejaron.
Junto a los Dioses de la Muerte, Onaga tenía muchos súbditos menores y otros de mayor importancia, como los Cuatro Jinetes del Apocalipsis; Victoria; Guerra; Hambre y Muerte. Además, le servían otros guerreros, como el Dios Loki—único sobreviviente de los fallecidos Dioses Nórdicos—; Leviatán; Belcebú; Barbatos; Lilith; Satán; Lucifer; Belfegor; Amón; Pruslas; Astaroth; Fenrir; Hela; Jörmundgander e innumerables demonios, ángeles, humanos y seres de otras razas que le juraron su lealtad a Onaga por los malos actos de los Elder Gods.
La venganza de Onaga estaba por iniciar. Y sólo pocos se salvarán de su abrumadora ira.

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El Panteón Sagrado de los Elder Gods se encontraba bastante calmo. Los Elder Gods decidieron como arreglarse para hablar con sus sucesores, yendo de a tres y siempre juntos—en algunos casos, irían por separado—. Sin embargo, tratarían de contarles un poco al principio e irlos guiando con el tiempo.
A pesar del plan principal, Shezade pensaba que debían contarle un poco más a sus sucesores. Por éste motivo, ella decidió hablar con Dominique sobre éste asunto.
Shezade encontró a su amigo sentado en su silla, observando la mesa redonda que solía estar en el Panteón durante las reuniones. Dominique lucía serio, pensante, nervioso; parecía haber visto un fantasma frente a él, un fantasma del pasado que lo atormentaría. La morocha notó esto, aclarando un poco su garganta; esto hizo perder la concentración del castaño, quien saludó amistosamente a su mejor amiga.
La relación de Dominique y Shezade era de una gran amistad que los unía de hace eones. Siendo la tercera persona que conoció en el grupo, Shezade se volvió bastante cercana a Dominique, el cual no era alguien amable en un principio. Con el tiempo, el castaño dio a torcer el brazo, volviéndose los mejores amigos del mundo. Ella y él siempre se compartieron sus secretos y hablaban de absolutamente todo—motivo que causaba celos en sus respectivas parejas a menudo, ya que parecían confiar más en su mejor amigo/a que en su esposo/a—.
Ella le preguntó si sus inquietudes tenían que ver con Onaga y su gran y potente ejército; Dominique lo negó, contando que sus inquietudes venían de la incertidumbre en saber si sus sucesores les guardarían estima cuando se enteren de la verdad sobre ellos y todo lo que les han ocultado; su amiga lo reconfortó, animándolo en que sea positivo con respecto a ello.

—Shez, no creo que sea una cuestión de optimismo y pesimismo; les hemos ocultado todo sobre los Elder Gods. Inclusive, no los tratamos como debíamos.
—Los tratamos como iguales, Dom. No te sientas mal por ello.
—A veces me culpo de enviar a Magnus a otro universo en lugar de hablar las cosas con él.
—Dudo que Magnus te haya escuchado, Dom; es igual de obstinado que su antecesor—bromeó esta.
—Bueno, curiosamente lo junté con Mileena, que parece ser tan disparatada como su antecesora—bromeó él en un “contraataque”.

Ella rió y ambos comenzaron a bromear un poco para calmar al sabio. Los dos acordaron contarles la verdad de su historia si ellos se los preguntaban. Luego le dirían al resto sobre éste nuevo acuerdo.
Antes de irse, Shezade le pidió a Dominique que no se siga culpando por el pasado, porque lo hecho, hecho está y no hay forma de revertirlo, pero sí de enmendarlo.
Esto dejó pensando a Dominique, quien siguió observando la mesa de manera cuasi silenciosa, diciendo:

—Hermano, ¿por qué todo tiene qué terminar así?—se preguntó, observando una foto suya con un chico de anteojos gruesos y cabello castaño oscuro—. Ojalá pudieras perdonarme, mi querido hermano.

Dominique siguió pensando en su hermano, derramando unas lágrimas sobre aquella foto de él.
Mientras caminaba para buscar a los cinco miembros restantes, Shezade también pensó en el pasado, aquello que no podían cambiar, pero sí corregir con sus acciones en el presente.

—Mi pequeño Sho; hemos perdido mucho tiempo juntos. Sólo espero que éste tiempo que tendremos juntos, podamos disfrutarlo al máximo—comentó ella, llevándose la mano derecha al corazón y apretándola.

La diosa siguió su camino, esperando que su plegaria pueda ser cumplida.

Fin del Capítulo 29.

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Acero_12
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Dom, 29 Ene 2017, 22:22

Hola, ¿cómo están? Lamento la tardanza. Dejaré el último capítulo y haré una aclaración: editaré la historia aquí también. Lo haré desde el capítulo 8, ya que la otra cuenta no puedo utilizarla. Me arreglaré en dejar los capítulos 1-7 en los comentarios donde iban los capítulos 8-11. Recomiendo que los lean, ya que el fic tendrá bastantes ediciones.

Espero disfruten el último capítulo.

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Capítulo 30: Un Destino Diferente.

Lejos de las batallas en Outworld, lleno de demonios, seres extradimensionales y humanos que luchaban por el destino de la Tierra, se encontraban Kurtis Stryker y su joven hijo Adam, quienes recuperaban el tiempo perdido desde la muerte del oficial a manos de Sindel.
A Adam le costó perdonar a la reina de Edenia, pero comprendió que ella no tuvo voluntad en matarlos, sino que fue controlada por la voluntad del longevo Emperador Shao Kahn. El joven hervía de ira cada vez que le mencionaban las atrocidades que Kahn hizo.
Cuando Adam pudo reunirse con su padre, tuvieron unos días juntos, hasta que Stryker debió volver a la Policía, aunque duraría poco, ya que él, Kabal y Kira se volvieron agentes de la CIA por sus servicios a la Tierra en el Torneo del Outworld; por esto, no podía cuidar de Adam, pidiéndole a Rita y Daisy que cuidasen de él. Ellas lo hicieron como un favor y no como un trabajo, por el cual no le cobraron nada al rubio, quien realmente estaba agradecido con ambas, sintiéndolas como hermanas mayores. Sin embargo, él desarrolló una relación muy especial con Magnus.
Cuando la invasión de Shao Kahn inició, Adam se refugió en su casa, de donde no salió hasta estar seguro del fin de la misma.
Unos días después de la invasión, Sonya y Johnny Cage le comunicaron el fallecimiento de su padre, destrozando el corazón del pequeño, quien no paró de llorar por días. Adam y Kurtis eran padre e hijo, pero también compañeros de la vida que se cuidaban mutuamente. Kurtis sabía que tenía un hijo que cuidar y Adam un padre que enorgullecer.
Adam estuvo unos días en el orfanato, hasta que Magnus apareció en el mismo, pidiendo la tutela del muchacho. Al tener ingresos estables y hacer pasar a Daisy como su esposa, ambos adoptaron a Adam. El muchacho amaba a Magnus y Daisy de formas diferentes. Para él, Magnus era el hermano mayor que nunca tuvo y Daisy era como la madre que perdió. Si bien sabía que no eran pareja, el muchacho le rezaba a Dios y su padre que los uniera algún día.
Durante el año que Adam vivió con ellos, éste aprendió algunas formas básicas de lucha que ellos le enseñaron, logrando defenderse de aquellos que eran más grandes y fuertes que él en la escuela.
A pesar de tener once años, tenía bastante madurez de la vida, entendiendo cuando Magnus y Daisy debieron marchar a Orderrealm por una misión, siendo dejado bajo la tutela de la joven hermana menor de Magnus, Rebecca. Ella fue el primer amor platónico del chico, quien comenzó a sentir deseos carnales con la joven de diecinueve años. Aunque luego se le pasó y comprendió algo: había llegado la pubertad para él.
En el 2014, Adam estaba en el patio de su escuela, cuando vio a alguien muy familiar para él. Al reconocer a su padre allí, el joven se echó a llorar desconsoladamente al ver a su padre con un hombre desfigurado, una hermosa pelirroja y a Emine, la chica que conoció en el orfanato y fue adoptada por Andrae y Rita. Kurtis le contó que aquel hombre era Kabal, su "tío", que la muchacha era su pareja Kira y Emine hermana menor de Kabal. Además, vio a Magnus y Daisy con Andrae y Rita esperándolos en las afueras.

—Lamento traerlo aquí, Kurtis. Hubiese querido que estudie en un lugar mejor — se disculpó un apenado Magnus.
—Tú y Daisy le dieron amor, techo y comida a mi hijo. Magnus, Daisy, quiero agradecerles lo que han hecho por mí — dijo el policía, abrazando a ambos con fuerza.

Los dos correspondieron el abrazo. Andrae le contó a Adam que su padre no iría a Outworld y se quedaría con él, pero ellos debían ir a luchar. El muchacho les pidió que volviesen sanos y salvos, cosa que los cuatro afirmaron con orgullo.

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Un día, Adam estaba jugando con Emine, cuando ve llegar a su padre bastante nervioso. La muchacha se asustó pensando que algo grave había ocurrido con su hermano.

—Kabal está bien, Emine—aclaró, calmando a la muchacha—. Mis temores vienen por otro lado… Adam, creo que Magnus se volvió malvado — comentó muy tenso, siendo seguido por un preocupado Kabal y una dubitativa Kira.

Sin poder responder algo, el joven muchacho se desmayó inmediatamente, cayendo de un golpe seco al suelo. Asustados, los tres decidieron llevarlo al hospital, donde fue rápidamente atendido.
Mientras el muchacho yacía inconsciente en la cama, tenía un sueño que nunca más olvidaría en su vida.
Adam caminaba por un lugar totalmente blanco que le daba una extraña paz a su alma.
El muchacho de cabello rubio caminaba con incertidumbre por éste lugar, hasta que llegó a algo parecido a un mausoleo con columnas y ladrillos de arcilla, dejando al niño maravillado. A su derecha, logró ver a un ser calvo y horrendo de piel violeta; de ni ser por lo que su padre, Kabal, Johnny Cage y Sonya le contaron, él no se hubiera dado cuenta que era Shinnok; sin embargo, el aludido colocó sus dedos Índice y Mayor en su muñeca izquierda, siendo recubierto por un aura violeta y volviéndose un humano rubio con un arco en la mano y un sostenedor lleno de flechas. Adam llegó a gritar su nombre entre la impresión e incertidumbre.
A su izquierda, divisó a una bella mujer de cabello negro suelto que llegaba a sus caderas, una remera blanca de mangas cortas y pantalones de vestir color negro. Si no fuera por los relatos de Magnus y Andrae, no hubiese descubierto a Shezade allí mismo. El muchacho mencionó au nombre con sorpresa y admiración por su belleza.
Al final, el muchacho vio sentado de espaldas a un hombre de cabello castaño, con una remera rota, pantalones y guantes negros como traje. Cuando dio media vuelta para verlo, Adam supo que era Dominique, exclamando su nombre en señal de impresión y respeto

—Me sorprende que sepas quienes somos nosotros, muchachito — comentó el Dios Antiguo aludido, acercándose a él.
—¡Claro!, ¡todos deberían saber quiénes son ustedes, señor Dominique!
—Eso es lo que quiero, pero no estamos aquí por ello, pequeño Adam — contestó dándole una confusión al joven.
—Estamos aquí para darte algo que no todos pueden poseer — comentó Shezade acercándose a él.
—Algo que no todos merecen tener — dijo Shinnok, colocándose cerca del muchacho.
—¿A Magnus y los demás aquí?
—Tranquilo, ellos están vivos y enteros — lo calmó el castaño poniendo su mano derecha en el hombro izquierdo del muchacho—. Y tu papá está en un error; Magnus no se volvió malvado ni mucho menos.
—¿Pero cómo? ¡Papá me dijo qué!...
—Hay cosas que ninguno de ellos sabe. Te recomendaría cuidarte mucho Raiden, joven Adam. Él le vendió su alma a alguien peor que el diablo — le dijo con decepción.

Dominique cerró su mano izquierda y la abrió, mostrándole una pequeña esfera brillante con muchos colores. El muchacho tocó la esfera y ésta se volvió plateada, provocando una sonrisa en los tres.

—El plateado — comentó Shinnok —, entonces debe ser uno de ellos, tal y como dijiste, Dominique — comentó cruzado de brazos.
—¿Uno de quiénes, señor Shinnok?
—Uno de los guerreros más fuertes que existen, joven Adam; uno de Los Protectores del Universo — dijo la dama.
-—¿Los... Qué?
—Ya lo sabrás — contestó un tranquilo Dominique—. Con el tiempo lo sabrás, pequeño Adam.

La esfera se introdujo en el pecho de Adam. Dominique le dijo que esa esfera le daba un gran poder; un poder que deberá aprender a usar. Para activarlo, debía hacer un juego de palabras propio de él y se convertiría en lo que deseaba, pero tendría un tiempo muy limitado y éste iría expandiéndose a medida que el joven crezca y gane experiencia en los combates.
Los tres se fueron caminando detrás de él, mientras el joven viró para observarlos.

—Esa emoción de hacer lo correcto... Hacía mucho tiempo que no la tenía — contó un sonriente Dominique —. ¡Adam! Tienes qué estar preparado para las amenazas qué puedan venir contra tus seres queridos.
—Recuerda, juego de palabras — señaló Shezade en un tono maternal.
—Allí tienes lo que queda de nuestros poderes; los poderes de los siete Elder Gods. Cuídalo mucho — pidió Shinnok, alzando su dedo en señal de aprobación.

Los tres se volvieron seres de luz y desaparecieron en los cielos sin importar los gritos del joven para que vuelvan.
Adam despertó de su sueño, encontrándose en su casa de nuevo. El muchacho se preguntó si era un sueño o fue real, cuando vio a un Pegaso plateado en la ventana de su habitación. El muchacho comprendió entonces, que eso que vivió era real y se había vuelto un elegido. El muchacho bajó las escaleras rápidamente, encontrándose a su padre, su amigo y la pareja de éste, junto a Emine con caras de preocupación. Al verlo sano y salvo, Kurtis disculpo en silencio a los médicos del hospital por mandar al niño a su casa y abrazó a su hijo junto al resto, causando confusión en el muchacho.

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Tomás Vrbada, mejor conocido como Smoke, fue durante toda su vida un simple asesino del clan chino Lin Kuei, pero un día todo iba a cambiar para él.
Tomás Vrbada nació en Praga, República Checa -Checoslovaquia en aquel entonces - en el año 1977. Criado por sus padres temerosos a aceptar al régimen socialista, el guerrero de humo nunca pudo entenderlo hasta la adultez, ya que un culto lo secuestró y sacrificó para el demonio Enenra. Enenra sintió indignación y desprecio por aquéllos que le ofrecían gente humana como sacrificios, pero el secuestrar a un niño le pareció imperdonable. El demonio devolvió al niño a la vida y mató a esos seres "leales a él". Enenra le dijo que siempre lo protegería y lucharía a su lado. Al sólo saber el nombre de éste, Enenra lo bautizó como Smoke.
Vrbada despertó en un campo de flores, sin entender que era lo que hacía allí exactamente, cuando dos ninjas aparecieron cerca de él y le ofrecieron casa y comida a cambio de vivir con ellos. Tomás aceptó. Aquéllos ninjas eran Acid y Oniro, del clan Lin Kuei.
Pasaron muchos años para el joven descubriera quien era en verdad. Tuvo que morir para saberlo.
Al ser asesinado por Sindel, su alma iría a los cielos, pero la ineptitud de Raiden y la magia de Quan Chi y Shao Kahn lo enviaron al Netherrealm, donde Quan Chi creó su cuerpo y colocó a Enenra al mando para que Vrbada sea malvado y siga sus órdenes, desconociendo las intenciones del demonio.
Durante un año, Enenra ayudó a inocentes bajo el nombre de Smoke en la Tierra, asesinando a villanos. Tomás supo que era libre porque su espíritu acompañante se lo dijo al día de estar eb Netherrealm; si bien Tomás le temió un poco, decidió que Enenra siga al mando del cuerpo hasta que llegue el momento indicado para tomar el control de su cuerpo una vez más.
Cuando Smoke volvió a la Tierra, se encontró con gente de Europa del Este que hablaba de un ninja gris que luchaba contra el mal y la corrupción. Su nombre era Smoke; entonces, comprendió que el demonio no era malvado como pensaba y prejuzgó antes de tiempo, siendo que en realidad luchaba contra el crimen sin que el checo lo sepa. Volviéndose amigos definitivamente durante el rescate de Sareena, Enenra le contó quien era en realidad y cual era su destino en éste mundo: ser un héroe.
En el amor y la amistad, Tomás era cerrado y abierto a la vez. No era alguien que se enamoraba con facilidad, pero hacía amigos de manera rápida. Uno de sus mejores amigos luego de los hermanos Sub-Zero era el chamán Nightwolf, de quien aprendió algunas cosas relacionadas al misticismo y espiritismo, en tanto, Nightwolf aprendió a como relacionarse más con la gente. Enenra y Kiba también formaron una buena amistad. Otros amigos que adquirió fueron Magnus, Andrae y Daisy. Los dos hombres se volvieron amigos de él durante el entrenamiento que tuvieron juntos en el año que dio Kahn de lapso para su torneo, mientras la rubia y él se volvieron amigos por su gusto en cuanto a las culturas orientales. Tomás de hecho, solía vestirse con trajes orientales cuando no tenía su traje de ninja para luchar. El guerrero de República Checa perfeccionó su inglés con Daisy y aprendió español con Magnus y Andrae, mientras él les enseñó checo y eslovaco como idiomas. Si bien no aprendieron en un año, lograron avanzar bastante con los mismos lenguajes.
Con el torneo de Shao Kahn, Tomás, Tala, Kiba y Enenra estaban listos para detener a Shao Kahn, aunque fueron detenidos y sufrieron una paliza a manos de Nimbus Terrafaux y Quan Chi. Estos no los mataron por considerarlo un despropósito en aquel momento, aunque recibieron una advertencia que no tendrían tanta suerte en la próxima ocasión.
Magnus destruyó a Shao Kahn, pero desapareció caminando hacia el horizonte, jurando volver para exterminar a quienes lo traicionaron, vengar a los que sufrieron por culpa de los intereses y crear un nuevo mundo “superior”. Según le había relatado Johnny, él mencionó buscar oponentes para sentir "la máxima emoción al derrotar a un enemigo". Esto alteró algo a Smoke, ya que Magnus no era alguien que buscara pelear a menos que fuera necesario.
Pasó el tiempo y Smoke había iniciado la búsqueda de Magnus, sin poder encontrarlo. ¿Por qué lo buscaba? Por dos motivos: que le explique exactamente lo que sucedió con su actitud y que ocurrió con los muchachos, quienes se encontraban como desaparecidos.
En su búsqueda destruyó la resistencia del Seido, aunque también asesinó a Hotaru por haber luchado al lado de Shao Kahn.
Pasando un tiempo, Smoke comenzó a entrenar con Kochal y Ōdā en Chaosrealm y Orderrealm. Allí se enteró que Magnus les prometió unificar sus reinos en el antiguo reino extinto Edén. Smoke por décadas pensó que aquel reino sólo era un mito, siendo desmentido por los dioses menores, los cuales extrañaban gobernar en dicho reino. Al ser separado dicho lugar, los dos sintieron un gran dolor que les quitó el deseo de gobernar y ayudar a sus habitantes, siendo corrompidos por Hotaru y Havik. Cuando Smoke se enteró de esto, sintió más calma al confesarles que mató a Hotaru, lo cual desencadenó una fiesta en ambos reinos.
Vrbada pasó dos años buscando a Magnus por toda Tierra 2, sin encontrarlo a él, pero sí forjando vínculos con sus otros amigos, quienes se creían muertos. Estos comenzaron a ayudarle con su búsqueda, robando los planos y la tecnología necesaria de las Fuerzas Especiales, creando un portal que podría llevarlos a través de otros universos y así seguir su búsqueda.
Un día, Smoke había llegado a un universo que era conocido como Tierra 10, encontrándose a los Dioses Antiguos Rentaro y Miguel Ángel esperándolo sentados de manera paciente.

—Al fin has llegado. —Fue la felicitación de Rentaro.
—Esperábamos que vos llegases aquí antes, pero al menos estaís aquí—habló el otro por su parte.
—¿Por qué hablas en español, Miguel Ángel?
—¿Vos sabéis español? Ostia, tío; que fenomenal que hayan más de dos que sepan español.
—Claro qué lo sé; no soy experto, pero voy aprendiendo. Magnus y Andrae me enseñaron bastante. Y yo les enseñé checo en retribución.
—Ya lo sabemos, Mr. Vrbada - comentó una tercer voz, descubriendo a Caroline cerca de ellos —. ¿Podríamos hablar en inglés, por favor? - preguntó la dama.
—Capulla. —El insulto de Miguel no fue entendido por la rubia.
—Sabemos que buscas a Magnus. No está en éste universo—comentó Rentaro, quien notó como Smoke le miraba la calva brillante—, ¡deja de mirarme la calva, con un demonio!
-Tomás, ésta búsqueda será riesgosa si la sigues haciendo sólo. Necesitas a un amigo contigo para esto, ¿sabes? Pensábamos en traerte a Su...
—Quiero a Tala—espetó, sorprendiendo a los tres—. Kuai Liang es un buen tipo, pero está pendiente de su nuevo equipo y no planeo arruinar sus planes. Tala es más capacitado para esto—explicó, recibiendo la afirmación de Miguel Ángel, quien le preguntó en inglés si necesitaba alguna otra cosa.

Tomás preguntó porqué él, Magnus, Andrae y Tala fueron entrenados por separado, siendo que Liu Kang era más fuerte que ellos en aquel tiempo; el Dios Antiguo le contó que él y sus amigos poseían a los espíritus de héroes pasados cuyas vidas reencarnaron en los humanos ya mencionados.
Entonces, otra pregunta recorrió la mente de Smoke, preguntándoles a los dioses quienes son los Dioses de la Muerte exactamente, recibiendo una explicación detallada de quienes eran y cuales eran sus integrantes conocidos. Vrbada se sorprendió al descubrir que Luana, Briana y Sakura se volvieron Dioses de la Muerte.
La charla siguió de forma calma, contándole a Smoke lo que él preguntaba. Finalmente, cuando los tres le dijeron que debía irse, Enenra decidió hacer una pregunta más.

—Antes de ir por Tala, ¿qué tan malo es One Being?
—One Being creó el comunismo, machismo, imperialismo, feminismo y las ideas sionistas de expansionismo —contó Rentaro con seriedad, sorprendiendo al checo.

Smoke no pensó mucho: estaba dentro no sólo por su destino, sino porque realmente ése tipo le hizo un gran mal. Los tres le contaron que debía volver a Tierra 2 y empezar su búsqueda en unos días con Nightwolf.
Al irse el ninja y espíritu, los tres Dioses Antiguos desaparecieron en un haz de luz, pensando en buscar a su próximo sucesor.

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Tala Apache nació en Dakota del Norte, estado de los Estados Unidos de América. Él siempre un chamán dedicado a su gente y esto lo convirtió en cacique a la edad de veinte años.
Tala fue criado bajo el estricto cuidado de su padre Kanda, quien lo entrenó con dureza y paciencia. Como un niño, Tala recibía cariño de su madre Pocahontas, quien era alguien juguetona con su pequeño hijo, haciéndole olvidar la exigencia de su padre con sus entrenamientos.
Cuando se volvió jefe de la tribu, ésta comenzó a caer por extrañas enfermedades, las cuales eran provocadas por la contaminación que había en el agua de los ríos, producto de las grandes empresas de su país. En ése momento, entendió los entrenamientos de su padre: lo entrenó para destruir aquellas empresas que tanto mal le hacían a su amado ecosistema. El chamán invocó los espíritus de sus ancestros, quienes le dieron a su amigo Kiba como guía.
Kiba era un lobo blanco del Ártico que murió mucho tiempo atrás y buscaba a su compañero humano, que resultó ser Tala. En ése entonces, Tala adoptó Nightwolf como nombre de cacique de su tribu e hizo arreglos con los empresarios para que pararan de destruir su ecosistema. Estos le prometieron hacerlo, aunque no cumplieron la promesa y esto desencadenó la muerte de su tribu, provocándole un gran dolor a éste, quien hubiese asesinado a los dueños y empleados de la empresa de no ser por la aparición de Raiden mientras meditaba esto.
Raiden se presentó como el Dios Protector de la Tierra, recibiendo las quejas de Tala sobre el porque no la protege. El dios comentó que los humanos debían tomar su camino de manera individual, siendo ellos quienes irían al Cielo o al Infierno. Tala se tranquilizó al saber que su tribu estaba en el Cielo.
Nightwolf adoptó el nombre de Tala Dakotian, decidiendo volverse un historiador para abrir los ojos de sus estudiantes sobre sus verdaderas raíces, las cuales eran mezclas nativas, africanas, europeas y hasta asiáticas. Recibido como uno de los mejores estudiantes, Nightwolf trabajó en Yale como profesor de Historia, volviéndose uno de los profesores más destacados de su país.
En secreto, éste saboteaba empresas que contaminaban el medio ambiente y protegía a los débiles de los abusivos. Además, él se involucraba con sus alumnos, ayudándolos en sus decisiones y vidas personales. Por ello, sus alumnos solían hablar maravillas de él.
A pesar de perder en el torneo de Mortal Kombat rápidamente, guió a Liu Kang a la victoria con sus consejos. Luego no pudo ir al torneo en Outworld para defender la Tierra en caso de alguna invasión de Kahn, comenzando a investigar a Stryker y Kabal en el anonimato.
Cuando la invasión de Shao Kahn llegó, éste defendió a las personas de su universidad, salvando a muchos de ellos, pero siéndole imposible salvar a otros. Raiden llegó con Liu Kang y Johnny Cage, controlando la situación. Nadie podía creer que Cage era realmente un héroe, recibiendo el apoyo y respeto que esperó por mucho tiempo.
Después de morir para eliminar a Sindel, su alma fue tomada por Quan Chi y revivido en Netherrealm, fue obligado a servir al mal. Kiba lo liberó por unos momentos, explicándole la situación y que era mejor mantenerse como espectro hasta que el momento llegara.
En su tiempo como humano, no participó en el torneo de Mortal Kombat del Netherrealm por recomendación de su espíritu, ayudando como guía a Magnus, Liu Kang, Andrae y Johnny Cage.
Durante su estadía en Netherrealm, se volvió gran amigo de Smoke, quien le enseñó checo y aprendió el idioma nativo de los apaches. Después entrenó junto a Magnus y Andrae, sintiéndose más cercano a ellos, trabando amistad con estos también.
Al terminar la batalla en Outworld, Nightwolf dejó a sus amigos, alegando que Liu Kang dejó de ser su amigo por haber traicionado a un camarada y sintiendo una profunda decepción por Raiden, ser que admiraba como a nadie en el mundo.
Un día al terminar sus estudios, él chamán sintió tres presencias conocidas y poderosas para él. Viró hacia sus costados, viendo a Rentaro a la izquierda y Miguel Ángel a la derecha. Una mano lo tocó detrás, dando media vuelta y alejándose, sacando sus hachas y guardándolas cuando observó a Caroline sonriendo con tranquilidad.

—Tala, es hora de que sepas para que estás destinado - comentó el calvo.
—Eres uno de Los Protectores del Universo - le dijo con una sonrisa Caroline, dejando sorprendido al profesor.
—Aquéllos que defenderán a los mundos cuando nosotros no estemos—explicó el restante—. Nos preguntábamos si deseabas acompañar a tu amigo Smoke en una búsqueda.
—¿Búsqueda?, ¿de qué?—volvió a preguntar en un estado de confusión.
—De Magnus. Además, podrán aprender más de ustedes y sus espíritus. Algo que aún necesitan aprender. ¿O crees qué Kiba te acompaña sólo por qué lo desea? Tu destino es mucho más que ser un gran maestro. ¿Deseas salvar al medio ambiente? Tienes tu oportunidad—Rentaro se acercó, quedando frente a él, colocando su mano derecha en el hombro izquierdo del chamán—. Puedes hacer y muchas cosas más, pero debemos entrenarte para ello.

El chamán pensó acerca de las posibilidades. Kiba apareció a su lado, meditando la situación también. Los Elder Gods no se caracterizaban por ser amables ni generosos, pero ésta situación le tentaba; no tanto por el poder, sino por el bien que podría hacer con ello. Sumado a esto, estaba una posible aparición de Magnus ante él. ¿Pero cómo? En dos años no pudo encontrar nada acerca del chi de Magnus en los mundos ni Smoke logró localizarlo. Tala sospechó de los Elder Gods, exigiéndole a la rubia el paradero de su amigo, ella le contestó que Magnus estaba vivo, pero sino lo alcanzaban, era probable que muera. Al decir "alcanzaran", éste preguntó el porque de un plural, recibiendo la respuesta de Miguel Ángel a través de un haz de luz.
Nightwolf logró ver a Smoke junto a Andrae, Dairou y D'Vorah. Esto lo desconcertó un poco, aunque el escuchar la determinación de Smoke para encontrar al amigo de ambos le hizo decidirse por ayudarlos. Nightwolf recordó un bosque con hojas rosadas que Surikizu le había mostrado hacía mucho tiempo, pidiendo que todos vayan allá.
Los tres dioses sonrieron, apareciendo todos en el lugar indicado. D'Vorah no comprendía quienes eran, Andrae le explicó y ésta hizo una reverencia; el dios con el gorro de poeta le pidió que se levantara con gentileza.

—Smoke, Nightwolf, ustedes buscarán a Magnus alrededor de los universos. Recuerden, nosotros los guiaremos. En caso de no encontrarlo, nosotros les dejaremos un recado, dándoles a entender si aún vive o no. ¿Alguna pregunta? —preguntó éste.
—¿Por qué no lo traen aquí?—preguntó Daisy.
—Porque es parte de su entrenamiento—contestó la dama —. Andrae, debes defender a éste universo de posibles embates de Raiden o alguien más que desee destruirlo.—El aludido asintió.
—Nosotros estaremos más cerca de lo que creen—dijo Rentaro.

Los tres se volvieron haces de luz y desaparecieron en los cielos. En tanto, la japonesa se sentía feliz de estar en su casa, dónde aprovecharía unos momentos para visitar a algunos amigos. Un portal apareció, llevándose a Smoke y Nightwolf, mientras los demás decidieron acompañar a la muchacha.

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Unas horas después de visitar a los familiares de la joven DJ, los muchachos fueron al Templo del Sol, donde Amaterasu vivía junto a sus mejores guerreros. Andrae apareció ante ella y ésta se alegró de verlo, preguntándole que requería; el humano pidió algo de asilo para todos, obteniendo una afirmación como respuesta.
Mientras Andrae caminaba por uno de los patios en la morada de la muchacha, recibió, escuchó un aullido, poniéndose en guardia. Unos pasos sonaron cerca de él, cada vez de manera más apresurada, hasta que sintió una respiración en la nuca. El samurái dio media vuelta, atacando con sus espadas en el proceso, viendo a un inmenso hombre lobo pardo, al cual las armas no le hicieron nada.

—¿Quién eres tú?, ¿por qué no puedo lastimarte?, ¿qué deseas de mí? — preguntaba mientras atacaba en vano, viendo como sus golpes traspasaban a la bestia sin hacerle nada.
—Mi nombre es Werewolf; no deseo lastimarte, sino explicarte algunas cosas — decía, viendo como el humano seguía atacándolo en vano —, ¡y deja de atacarme, maldita sea!

El grito de la bestia hizo entrar en razón al humano, quien guardó sus armas y se disculpó por ello. En ése momento, volvió a sentir pasos detrás de él. Al dar un giro en ciento ochenta grados, observó a Dominique —en el centro—, Miguel Ángel —derecha— y Shinnok —izquierda— a unos metros de él.

—Veo que has conocido a tu compañero, Andrae — Dominique tomó la palabra, mostrando tranquilidad en esto.
—Ahora es nuestro turno de hablar — Shinnok mostró su característica seriedad ante el humano, quien no mostró temor.

Shinnok le contó sobre Werewolf: un hombre lobo que vivió en la época de la Inquisición. Los religiosos lo asesinaron por verlo diferente y pensar que era un ser demoníaco, cuando en verdad era un héroe. “Los humanos son tontos y juzgan demasiado a lo desconocido por temor” mencionó Shinnok, en alusión a una frase que escuchó decir de Magnus un tiempo atrás. Andrae no entendió exactamente a quien se referían con esto; Dominique contestó que en un tiempo sabría la verdad.
Dominique le explicó a Andrae que fue elegido porque sus sucesores necesitarán a alguien que mantenga el equipo. Un amigo que esté con ellos en todo momento; el humano dijo que Magnus cumplía mejor ése rol; Miguel Ángel rió ante esto, explicándole que él tenía muchos dotes de un gran amigo, sin embargo, se colocaba a la sombra de otros. Además, el Dios Antiguo aconsejó que se olvide de las palabras de su padre, un hombre “desastroso como tal y que merece ser quemado vivo” espetó éste, impresionando al resto.
El joven samurái siempre tenía presente como su padre lo subestimaba y menospreciaba frente al resto, mermando al joven guerrero, que de no ser por sus amigos, hubiese sido uno más del montón. Por esta razón, Andrae seguía a Magnus y al resto: sus amigos lo apoyaron siempre y eso le dio energías para seguir.
Miguel Ángel preguntó porque Andrae no le contó a Jax todo lo que pasó sobre su pelea contra Shang Tsung, respondiendo que no era necesario que él lo supiese.
Andrae comenzó a recordar su combate contra Shang Tsung, exactamente, la parte donde dejó encerrado en el círculo de fuego al hechicero, donde dijo haberlo matado, sin embargo, lo que ocurrió fue otra cosa.

—He venido a hacer lo que Rita no pudo. Te hiciste pasar por mariposas para salir impune de tu pelea con Rita, hechicero—espetó, desenfundando sus armas.
—¿Por qué la salvaría si sólo quería escapar?
—Sabías que te mataríamos—respondió; Tsung le dijo que podría haber escapado de su combate con ellos de todas maneras.

Cuando estaba por matarlo, Shang Tsung se corrió, pidiéndole unos minutos para explicarle el motivo de haber salvado a Rita; sin estar interesado en oír unas posibles mentiras del brujo, el samurái corrió a toda velocidad para asesinar a Shang.

—¡¡¡Rita es mi hija biológica!!!

Esas palabras retumbaron en Andrae; tanto, que soltó sus espadas y quedó observando al brujo, el cual parecía estar serio en sus palabras. Entonces, lo tomó del traje, exigiéndole porque dijo eso. Shang contó que estuvo con la mamá de Rita en el pasado en un amorío, dejándola embarazada. Para salvar a su amante y futura hija, Tsung las abandonó, de lo contrario, ellas hubiesen sido raptadas por Shao Kahn y enviadas a Outworld para servirle a él.
Shang relató que, además, siempre enviaba a personas a velar por el bienestar de su amante y su pequeña hija, transformándose en su padre adoptivo o en su padrastro—ya que la madre de Rita se divorció y casó—. Su madre jamás sospechó de esto.
Sintiéndose indeciso, Andrae tomó sus espadas e invocó una lluvia que apagó las llamas. Mirando a Shang Tsung con seriedad, le pidió que se vaya y lo haría pasar por muerto. Agradeciéndole, se marchó, diciéndole al joven que algún día le pagaría el favor que le hizo en estos momentos.
Aquel destino no debía ser sabido por nadie. Los Dioses Antiguos le aconsejaron que deberá decirle la verdad a su amiga en algún momento.
Luego de explicarle para que están destinados humano y hombre lobo, ellos se miraron, asintiendo con decisión, deseosos de salvar a los mundos. Miguel Ángel hizo aparecer un orbe de colores, el cual adoptó un color azul y se introdujo en el pecho de Andrae, siendo reconocido como uno de los elegidos.
Antes de irse, Dominique le aconsejó a ambos que trabajen su vínculo o ése poder no serviría para nada.
Después de desaparecer en un haz de luz, Andrae y Werewolf decidieron que el humano debía descansar.

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Daisy despertó aturdida. Los sentimientos de la chica se tornaron muy confusos al escuchar aquéllas palabras de Magnus antes de ir a luchar en el torneo de Outworld. Dichas palabras seguían retumbando en el corazón de Daisy.
“Una vida donde uno vive sufriendo no es vida. En ésta sociedad actual enferma y depravada, encontrar una persona que te sirva para compartir tu vida es una odisea. Y aquellos que destruyeron nuestra sociedad en pos de su éxito, serán eliminados por mí persona” ése mini discurso retumbó en su cabeza durante días, meses y años. Ella tocó su ombligo, sintiendo ganas de vomitar, y así lo hizo luego de correr al baño.
Mientras volvía a su cama después de ése extraño vómito, ella pudo ver a Andrae hablando con un extraño hombre lobo que se veía traslucido, cuyo pelaje era marrón. Ella intentó oír lo que decían, siendo en vano.
-Escuchar conversaciones ajenas es de mala educación, señorita Daisy.
Una voz femenina le habló al oído, dejándola seca. La muchacha se asustó al darse vuelta, donde hubiese dado un grito de no ser porque le tapó la boca un... ¿ala?
Daisy tenía un Fénix en frente de ella. Su pelaje era dorado, con las plumas rojas como la sangre en su cola, un pico amarillo y un cabello carmesí en su cabeza. La muchacha seguía sin comprender que o quien era. Al zafarse del agarre del ave, la rubia preguntó quien era y ésta le dijo que era su espíritu acompañante, confundiendo más a la pobre.
El Fénix—cuyo nombre era Alma— le relató que ella estaba destinada a grandes cosas, pero debía escucharla. Alma explicó que Daisy era una "Protectora del Universo", confundiéndola más aún. Daisy preguntó que era eso exactamente, recibiendo la respuesta de una voz conocida e inesperada.
—Una Protectora del Universo es una mujer que defenderá todos los mundos de grandes amenazas, Daisy. ¿No es eso lo qué tanto querías?, ¿defender tu mundo del mal?—La voz de Caroline fue reconocida por Daisy, quien la vio a sus espaldas junto a Shinnok y Dominique.
—Es una oferta que no puedes desestimar, Daisy. —Dominique se acomodó al lado de ésta.
—Ustedes son nuestros sucesores de ahora en más. Les guste o no, es su deber ahora—acató Shinnok.
-Sí, Andrae es otro. — Caroline la interrumpió, previendo que iba a preguntar ella—. Él hablaba con su espíritu acompañante. Tú y él ahora van a trabajar en equipo. Créeme, te agradará.
—¿Acaso quieres?...
—¿Hacerlo tu novio? No, aunque D'Vorah no me agrada para Andrae… y Amaterasu no es alguien esté actuando de forma prudente; sé que quieres a Magnus. Por algo eres la guerrera cuya emoción característica es el amor—confesó, impresionando a Daisy—. Cada uno representa una emoción, Daisy; la tuya es el amor.

Daisy cuestionó entonces que haría Magnus; Caroline le contó que tendría grandes dudas en su ser sobre lo correcto e incorrecto, llegando a una primera conclusión algo equívoca sobre el destino de algunos seres.
Shinnok le recomendó a Daisy que se siga manteniendo bella, ya que verla era algo que inspiraría a cualquiera, sonrojando a la muchacha.
Caroline, por su parte, le dijo que tenga algo más de sexo y no sea tan frigida o su supuesta futura relación con Magnus terminaría como Johnny Cage y Sonya. Daisy tomó éste consejo y agradeció a los tres por ello, quienes desaparecieron en un haz de luz.
Al desaparecer los tres, Andrae y Werewolf se mostraron ante Daisy y Alma. El hombre preguntó en voz alta si realmente los Elder Gods los habían elegido por algo en especial y si ellos eran los más indicados para ello. Daisy respondió que el tiempo lo diría.
Ambos decidieron volver a acostarse, pensando en como podrían cambiar sus vidas de ahora en más.

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Acero_12
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Re: Un Destino Diferente

Mensaje por Acero_12 » Dom, 29 Ene 2017, 22:23

Tierra 10, el mundo que los finalistas del torneo de Shinnok habían "visitado".
Luego de juntar a los sobrevivientes y obligarlos a trabajar en equipo, los Elder Gods se marcharon, dejándolos a solas.
Frost se volvió "amiga" de los guerreros de las Fuerzas Especiales; Mirko decidió unirse a Reptile, D'Vorah, Rain, Mileena y Baraka, quienes formaron una tregua al ser los sobrevivientes de peso —aunque no había confianza plena entre los integrantes de aquel grupo—. Los dos equipos eran aliados momentáneamente, a pesar que Mirko y Frost seguían siendo amigos con visitas frecuentes.
Un día, Mileena se encontraba caminando por el Outworld, riendo al ver las estatuas de Kotal Kahn destruidas. Ella saboreaba la victoria, sin embargo, sus pensamientos se vieron interrumpidos ante la aparición de aquél guerrero que la devolvió a la vida de nuevo.

—Dominique...—murmuró en silencio.
—Así es—contestó—. Ha llegado la hora de revelarte tu verdadero destino.

El hombre hizo un ademán con su mano izquierda, saliendo una poderosa luz de la misma. Ésta encegueció a la híbrida, quien cubrió sus ojos en un acto reflejo.
Cuando la luz desapareció, Mileena estaba en un lugar completamente malo, sin entender que era o donde y porqué estaba allí. En ése momento, Dominique inició un relato para responder sus dudas.
Éste lugar es un plano superior a Outworld. Un limbo entre la vida y la muerte. Te traje aquí para que tú respondas aquellas cuestiones que posees.
Empezaremos por el principio, Mileena. Yo soy un Dios Antiguo, el Dios Antiguo del Valor. Les hicimos creer que éramos inmortales por un motivo: si sabían de que moriríamos algún día, intentarían buscar la manera de eliminarlos y suplantarnos, aunque las consecuencias serían peores de lo que creen.
¿Por qué estás aquí? Shezade te eligió como tu sucesora para defender el universo en un futuro cercano. Lucharán contra los Dioses de la Muerte, guerreros temibles en verdad. Sé que tú sueles ser sádica y diabólica, pero te estamos dando una oportunidad de hacer lo correcto. Si tú aceptas, es muy probable que hagas amigos de verdad, Mileena. Amigos que nunca tendrías si te niegas. Encontrarás un propósito, un amor y algo más importante que un reino: la amistad.

—¡Espera!, ¿por qué me cuentas todo esto ahora y no antes? ¡Los guerreros de Outworld me temen!, ¡eso es amistad!
—¿Tu padre te enseñó eso?—Ella asintió—. ¿Alguna vez te preguntaste cómo tu padre logró tener tantos "amigos"?

La pregunta del dios dejó pensando a Mileena, quien limitó a responder que era por lealtad a él; esto causó que Dominique se echó a reír por unos minutos hasta poder parar la risa provocada. Luego de haber parado, el castaño contó la verdad sobre su "padre": éste infundaba el miedo y por ello tantos querían derrocarlo. Esto se sumó a los deseos de derrocar a la propia Mileena, quien en parte quedó sorprendida porque Baraka querría derrocarla, aunque no estaba sorprendida de Reptile, D'Vorah o Rain.
Dominique observó los ojos de una híbrida confusa, quien se echó a llorar, sorprendiendo al dios. Ella le explicó que no sabía cuanto mal hacía, ya que ella nació y debió ser colocada como Emperatriz al poco tiempo por el fallecimiento de su padre. Además, Mileena contó que sólo imitaba el comportamiento errático de los tarkatanos por la lealtad que estos le poseían. La muchacha de cabello negro podía tener un cuerpo y edad adultas, pero debía aprender muchas cosas aún

—No es necesario llorar, Mileena. —Dominique mostró una calma casi paternal—. Todos cometemos errores, sin embargo, podemos arreglarlos. Lo que quiero decir, es que aún puedes elegir tu camino. O bien puedes seguir emulando ése comportamiento errático de los tarkatanos y tu padre, o puedes elegir un destino diferente. Ser alguien mejor en la vida y buscar nuevos horizontes—dijo—. Hay un humano que conocerás y te cambiará la vida, Mileena.
—¿Qué?, ¿me enamoraré de él?
—Nunca dije que te enamorarías de él, sólo que te cambiaría la vida.

Dominique le pidió a Mileena que cierre sus ojos, ésta obedeció sin titubear y al abrirlos, notó que habían vuelto a Outworld.
Unos dedos tocaron su espalda, instando a darse media vuelta, sorprendiéndola al ver a una mujer de cabello negro y vestida de una manera simple frente a ella, sonriéndole de manera extraña para la híbrida.
La mujer saludó con un apretón de manos, presentándose como Shezade, la Diosa Antigua de la Paciencia. Ésta le dijo de caminar un poco por Outworld, recibiendo una afirmación sumisa de Mileena.
Ambas marcharon por todo Outworld “caminando”—al menos bajo la percepción de Mileena, porque la realidad era que ellas se estaban moviendo a la velocidad de la luz—.
En el camino, Mileena se encontraba dubitativa; las palabras de Dominique retumbaban en ella aún. La diosa de cabello negro le dijo que su camino era largo y placentero, ya que le daría un nuevo sentido a su vida. En ése momento, Shinnok apareció ante Mileena, provocando que la híbrida se coloque en guardia; Shezade la calmó, explicándole la situación. Al enterarse que eran esposos, ella quedó boquiabierta con esto.
Al unirse Shinnok, ella detuvo su paso, volviendo al punto de inicio; la antigua emperatriz entonces preguntó cual era el motivo de su presencia. Él contestó que querían conocerla y hablar un poco con ella; guiarla en lo que hará en el futuro y, sobre todo, contarle sobre la venida de un humano que vendrá a buscarla a ella para defender los universos.

—Nos tenemos que ir, Mileena—dijo ella—, fue un placer conocerte. Nos veremos después.

Un haz de luz se materializó, desapareciendo los dioses, dejando a una Mileena sola y sorprendida.

—Oye, Mileena, despierta.

La voz de Magnus logró despertar a la muchacha, quien se había quedado dormida. Él no sabía que soñaba ella, pero la veía sonreír en dicho sueño. Ella soñaba con algo que pasó unos meses atrás y se estaría cumpliendo, por ahora.

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Después de los sucesos ocurridos en Outworld, los Agentes de la Justicia se instalaron en el Templo del Cielo. Allí, algunos de ellos—tres, para ser más exactos—comenzaron a comprender las palabras que los Elder Gods les habían dicho en el pasado.
El primero de ellos fue Bi Han, o mejor dicho, el quinto Sub-Zero de la familia. Luego de haber sido restaurado en el Soulnado, Bi Han escapó del cementerio Boon, fugándose hasta el Himalaya, donde encontró una cueva que dirigía a un escondite subterráneo de saurios, la raza de Reptile. Estos lo atacaron, siendo derrotados por el ninja, quien expresó su deseo de quedarse a vivir allí, ya que quería estar lejos de todo por un tiempo. Si bien no era su intención dejarlo, el jefe de ellos—de nombre Grath— le dejó estar junto a su tribu, con la promesa de ayudarlos a integrarse a la raza humana en el futuro. Bi Han aceptó dicha oferta, viviendo junto a ellos durante veinticinco años.
Al estar demasiado viejo, Grath murió en el transcurso de dicho tiempo, legándole la protección de su raza a Bi Han, quien le prometió cumplir dicha encomienda.
Cuando llegaron los Agentes de la Justicia a buscarlo, Bi Han aceptó la oferta por dos motivos: el primero fue que deseaba volver a la superficie y sentirse más libre, fuera del peligro del Lin Kuei; y el segundo y más importante, era poder estar al fin con la demonio Sareena.
Si algo Bi Han se lamentó mucho, fue no poder estar con Sareena por la trabas del destino. Así, Bi Han le dejó el liderazgo a Urr, el hijo mayor de Grath. Previo a irse, Han juró que ellos no vivirían más en el anonimato, sea en la Tierra u Outworld.
Durante los meses que pasó en el Templo del Cielo, Bi Han le pidió a sus amigos mostrarse al mundo y darles un territorio a los saurios; obviamente, Reptile apoyaba dicha decisión. Kang y Lao aún no querían mostrarse ante el público, sentían que primero debían presentarse ante sus antiguos aliados. Bi Han respetó eso, aunque no estuvo del todo de acuerdo.
Por otra parte, su amor con Sareena comenzó a florecer como una rosa en la primavera. En éste sentido, Bi Han se sentía muy agradecido de poder tener una segunda oportunidad con ella.
Una noche, Bi Han se encontraba en el balcón del Templo del Cielo, observando como se veían las estrellas desde allí, al ser un lugar más allá del alcance humano. En eso, sintió una mano posándose en su hombro; dándose media vuelta, Bi Han vio a un ser que era desconocido y dos más detrás de éste. Al preguntar sus nombres, estos contestaron con los nombres de Shaka—frente suyo—, Rentaro—derecha— y Dominique—izquierda—.

—No temas, hemos venido aquí para hablar un poco contigo, Bi Han—contó el negro.
—¿Pero por qué? Liu Kang y Kung Lao son los que…
—Tú también eres muy importante, Bi Han—interrumpió Dominique—. No sólo Liu Kang y Kung Lao son importantes aquí; deberías dejar de pensar que sólo ellos dos hicieron todo, cuando de no ser por tu intervención y la del resto, Liu y Lao hubiesen muerto irremediablemente.
—Dom tiene razón. Todos son importantes, Bi Han. Es más, tú eres mucho más importante de lo que crees—dijo Shaka.

Shaka relató el motivo por el cual estaban, sorprendiendo a Bi Han con el hecho que era el sucesor de un Elder God. Allí, Han preguntó porque lo dejaron morir como Noob Saibot, y Shaka contestó que los Protectores del Universo debían morir o tener experiencias cercanas a la muerte, de todas formas, si morían, serían resucitados tarde o temprano por obra de su destino. Sumado a ello, Shaka le contó que Smoke y Nightwolf eran realmente compañeros suyos a futuro, y que dos compañeros más vendrían en cualquier momento.
Por su parte, Rentaro le dijo que debe conectarse con su espíritu animal, el Grifo, o de lo contrario, sus poderes no podrían ser desbloqueados en lo absoluto.
Shaka sacó un orbe de múltiples colores, que al tener contacto con Han, se volvió de color índigo, introduciéndose en su pecho. Automáticamente, el trío de dioses desapareció en un haz de luz, dejando a un Sub-Zero bastante confundido.
Sin saberlo, Bi Han iniciaría a escuchar rugidos de león o sonidos de águila con mayor frecuencia, siendo indicio de contactarse con su espíritu animal.

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Kung Lao, el monje shaolin que se caracterizaba por ser la reencarnación y descendiente directo del Gran Kung Lao y por su peculiar sombrero, también recibió una visita de los Elder Gods. Aunque no como Bi Han, sino, mucho antes.
Después de morir asesinado por Shao Kahn, Kung Lao cayó en el Netherrealm, sirviéndole a Quan Chi y Shinnok por veinticinco años contra su voluntad, teniendo falsos recuerdos por el lavaje de cerebro que éste sufrió—como casi todos los Renacidos, a excepción de Liu Kang—.
Un día, Kung Lao se encontraba en el Infierno matando algunos demonios menores que quisieron revelarse ante el nuevo Emperador y Emperatriz del Netherrealm: Liu Kang y Kitana. Al ser el mejor amigo de éste, Lao consiguió el puesto más alto en el Ejército junto a Sindel—la cual lo consiguió al ser la madre de la Emperatriz—. En dicha lucha, la antigua Reina de Edenia destruía las cabezas de los demonios con sus gritos supersónicos; por su parte, Kung arrojaba su sombrero o utilizaba golpes letales contra estos. Y, a pesar de venir bastante bien, algo inesperado ocurrió para el dueto.

—Que triste, ser sólo un esbirro en un reino tan pobre como el Infierno, Kung Lao. —Una voz desconocida para él le reclamó cerca suyo.

Automáticamente, Sindel trató de atacar el lugar de donde provenía la voz. La antigua Reina arrojó una bola de energía púrpura de su boca, recibiendo un rayo de luz que le hizo perder la consciencia. Allí, Kung Lao se colocó en guardia, observando a un hombre de edad adulta, cabello castaño; remera negra rasgada; pantalón y zapatillas negras también. Él llevaba unos guantes negros manchados con sangre, la cual no pudo salir de estos.
Al preguntar quien era, Kung Lao recibió un poderoso rayo que traspasó todo su cuerpo, haciendo que caiga al suelo y se retuerza de dolor por unos momentos.
El antiguo monje del sombrero se levantó del suelo, tomando una bocanada de aire después de tal ataque. Allí, se inclinó ante el hombre, ya que sentía energías que no sentía hace veinticinco años en su cuerpo...
Repentinamente, los recuerdos de Kung Lao se volvían a hacer visibles en su ser: como fue asesinado por Shao Kahn, su alma tomada de manera arbitraria por Quan Chi y Shinnok, siendo moldeado a su forma y deseo. Luego de ello, vio como las almas de sus compañeros eran traídas a éste cruel reino y sufrían su mismo destino: ser moldeados al deseo de Quan Chi y Shinnok.
Kung Lao siempre odió a Sindel por ello; siempre quiso matarla por haber condenado a casi todos a éste cruel destino. Él murió por su imprudencia, pero el resto por culpa de ella. Sin embargo, al intentar levantarse, una mano alzada del extraño ser lo detenía, como diciéndole que no intente matar a Sindel aún.

—No sé que me hizo, pero le agradezco con todo mi corazón—expresó el monje shaolin, quien sintió como podía volver a moverse con libertad—. ¿Por qué no desea qué mate a Sindel? Ella…
—Tranquilo, ya la matarás junto a Liu Kang, pero todo a su tiempo, mi estimado Kung Lao.

Allí, Lao decidió preguntar la identidad de aquel misterioso ser, recibiendo la respuesta que jamás esperaría tener: estaba frente a un Elder God. El purificado monje cuestionó el porqué lo dejaron a él y al resto de sus amigos muertos por tanto tiempo; el Elder God le explicó que su destino era sufrir unas duras penurias para aprender la humildad. Entonces, Kung observó de nuevo a su salvador, el cual tenía a dos seres junto a él, uno a la derecha y el otro a la izquierda. El que estaba a la derecha era calvo, piel amarilla y un traje de monje color naranja. Por otro lado, el de la izquierda también era calvo, sin embargo, éste era de piel negra y llevaba un taparrabos y una lanza colgada en su espalda. Estos dijeron sus nombres: Dominique, Rentaro y Shaka.
Rentaro chasqueó sus dedos, apareciendo los cuatro en un lugar extraño. Parecía un espacio comprimido, estando los cuatro rodeados de estrellas, galaxias y planetas. El monje, confundido, quiso formular una pregunta, teniendo como respuesta que era una versión muy comprimida del universo.
Maravillado, Kung Lao se sentía inmenso al observar tal paisaje y poder tocar estrellas con las yemas de sus manos. Allí, Rentaro le explicó que él tenía un espíritu acompañante y debía iniciar un vínculo con él, para poder desbloquear su verdadero poder. Sin entender mucho, Lao pensó que entendería ello más adelante.
Los Elder Gods tocaron un planeta, el cual mostró una imagen, donde se encontraba su primo menor Kung Jin, el cual estaba en el cuartel de las Fuerzas Especiales, hablando junto a Johnny Cage. Aquí, Jin le pedía a Johnny que le abriera el portal al Netherrealm, con intención de rescatar a su primo; en respuesta, Cage dijo que era imposible salvarlo, siendo que Lao no tenía salvación alguna, ya que su alma fue corrompida, y sin la intervención de la magia negra de Quan Chi, no podía ser salvado. Furioso, Jin noqueó de improviso a Cage, tocando unas teclas y marcando una coordenada para ir al Netherrealm. Kung Lao reconoció esa coordenada, la cual era el castillo de Liu Kang y Kitana.

—¡Déjenme salvar a mi primo! ¡Él va a morir si llega allá!
—Si cambiamos el punto de llegada de Kung Jin, no matarás a Sindel y harás lo que te diremos de ahora en más, ¿no?—preguntó el castaño, recibiendo una afirmación sin dudar.
—Bien. Traeremos a tu primo aquí. Además, haremos que Sindel se despierte y tendrás que fingir ser un Renacido—ordenó.
—Pero mi apariencia…
—Ella te verá como tal; y Jin también. Tranquilo, tu primo ganará éste combate. Luego que derrote a Sindel, tú le explicarás la situación.
—Aún queda mal en ti, Kung Lao; y eso es algo que tu primo purgará—contó Rentaro.
—Y cuando purgues ése mal, vendrás a salvar a Liu Kang, amiguito. —Le guiñó un ojo Shaka.

Kung Lao asintió ante todas las indicaciones, apareciendo un orbe de múltiples colores por parte de Dominique; allí, Lao tocó el orbe, volviéndose dorado e introduciéndose en su pecho. En base al poder recibido, Kung cerró sus ojos y, al abrirlos, notó que el universo comprimido no estaba y los Dioses se habían marchado.
Sindel recobró el conocimiento, recibiendo la ayuda de Kung Lao para levantarse. En ése preciso momento, Kung Jin apareció a unos metros de ellos. Viendo a Sindel junto a su primo, el joven monje atacó a la reina sin compasión, noqueándola de un golpe certero en la cabeza con su arco, debido a que Sindel apenas recobró la razón, estando algo despistada aún.
Cuando Jin quiso atacar a Lao, el mayor lo esquivó, contándole que lo mejor sería irse a la Tierra cuanto antes. Confundido, el Kung menor aceptó, yéndose los dos por un extraño portal que apareció frente a ellos. Kung Lao sonrió, sabiendo quienes hicieron ése portal.
Habiendo entrado al mismo, se encontraron donde estaba Jin anteriormente, con Johnny Cage recobrando su conocimiento. El actor se asustó al ver a su antiguo amigo cerca suyo, manteniendo una mirada fría y sombría. Jin le dijo que se tomaría una licencia, así purificaría el alma de Kung Lao después de estar tantos años en el Netherrealm atrapado. Johnny aceptó, sin saber si era por su pequeño amigo o el temor que sentía por parte de su antiguo aliado devenido en enemigo.
Marchándose ambos al Templo Wu Shi gracias a la aparición misteriosa de otro portal, Kung Lao sonreía para sus adentros, entendiendo que su destino era diferente al que pensaba.

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Furia. Esa era la palabra que definía al Emperador del Infierno Liu Kang en estos momentos. Kang tenía una furia tan grande por la desaparición de su mejor amigo, que castigó brutalmente a Sindel por ello. Esto conllevó a otra discusión con Kitana, su amante—ya que nunca pudieron casarse—, donde Kang recalcó ser el Rey y deberían derrocarlo para que no se cumpla su voluntad. Kitana se fue enojada, dejando sólo al Emperador, que, al quedar a solas, se dispuso a dialogar ¿sólo?

—Sé que intentas salir dentro de mí, pero no podrás hacerlo jamás, Liu Kang. Fui creado por tu ira y dolor al ser asesinado por quien creíste tu padre—decía el Emperador.
—Cuando tu corazón duda, el mío se fortalece, Mi Yo Oscuro—respondió una voz bondadosa en su interior—. Esta escapatoria de Kung Lao sólo fue el principio, Oscuro. Te apuesto a que tu fin está cada vez más cerca.
—¡¡¡CALLA!!!—gritó en voz alta el Emperador—. ¡Tú nunca saldrás de mí! ¡Yo soy el Emperador del Infierno! ¡El ser más poderoso qué existe! Derrotaré a tu amigo, a su primo y a todo el que se interponga, así como derroté a Jade en el pasado. Yo soy el Emperador Liu Kang—finalizó, entrelazando los dedos de su mano con una sonrisa maliciosa.

Luego de terminar de hablar, Kitana apareció junto a Sindel, Smoke, Nightwolf, Kabal y Stryker, decididos a hablar con el Emperador y, en caso de no llegar a un acuerdo, lucharían contra él por el trono. Aunque, Kung Lao apareció, derrotando a cinco de ellos. Y el resto es historia conocida…
Unos meses después de derrotar a Raiden, Liu Kang estaba jugando Mahjong junto a Li Mei, un juego jugado desde tiempos milenarios en China, en una mesa del living central del Templo del Cielo. Pasadas unas dos horas, Liu venció a Li Mei en dicho juego, clamando ella que no había mejor jugador en el mundo que él.
Pasado un rato, la muchacha se fue a dormir, saludando al monje con un beso en la mejilla. Habiéndose ido Mei, Kang se tocó la mejilla izquierda con su respectiva mano, apoyando el codo sobre la mesa y pensando en sus sentimientos, dialogando en sus adentro si era hora de darle una oportunidad a Li Mei o no.
Mientras Liu pensaba ello, no se dio cuenta que un ser misterioso se sentó en una de las sillas contiguas a la mesa donde éste estaba. Kang se dio cuenta cuando el dios le dijo:

—Y… ¿cuándo le vas a dar la chance a la chica, Liu?—preguntó, asustando al monje, quien se levantó en guardia, sintiendo una mano posándose en su hombro derecho.
—Deja el miedo, Liu Kang. Deja el miedo y anímate a amar a Li Mei; ella es mucho mejor partido que Kitana.

De nuevo, Liu Kang se asustó, intentando asestarle un puñetazo al ser, el cual llevaba un traje shaolin, mientras que el sentado tenía un taparrabos. Luego, vio en la puerta a un tipo vestido de negro, con la remera rota y guantes manchados de sangre.
A diferencia del resto, Liu Kang se calmó, reconociéndolos como los Dioses Antiguos que le negaron su ayuda en el pasado. Lleno de ira, Kang intentó atacar a los tres, siendo repelido con un golpe del dedo índice derecho de Rentaro.
Los Dioses le pidieron calma, contando que no salvaron a la Tierra porque el destino estaba marcado de esa forma; de lo contrario, el Armagedón hubiese ocurrido inevitablemente. Entonces, Rentaro contó que el Armagedón como cuenta la profecía de Delia se evitó, sin embargo, una lucha mucho más sangrienta y poderosa ocurrirá en un tiempo indefinido. Una lucha en la que él estaba incluido.
El Dios Antiguo hizo aparecer un orbe de múltiples colores, pidiéndole a Liu Kang que lo toque, cumpliendo lo pedido y volviéndose amarillo. El orbe se introdujo en el pecho del monje, quien entendió poco y nada de la situación.
Dominique se interpuso en la charla, contándole a Kang que debía conectarse con el espíritu del Dragón. El monje no entendió bien a que se refería; entonces, Dom le contó que él se podía convertir en dragón por su conexión con el espíritu del dragón; sin embargo, depende de él poder conectarse nuevamente con el mismo, o de lo contrario, sus poderes no servirían para nada.
Shaka, por su parte, le ofreció algo: revivir a Kitana si él lo deseaba. En caso de rechazar la oferta, Liu Kang aceptaría a Li Mei como su amada, pero, en caso de aceptarla, elegiría a Kitana, rompiendo el corazón de Li Mei. Esto enojó a Liu, ya que lo ponía en una encrucijada que no pidió estar; el negro contestó que hay muchas cosas que nadie pide tener o vivir y las debe soportar, le guste o no.
Un poco atareado, Liu Kang preguntó si precisaban algo más, tomando el calvo asiático la palabra.

—Liu Kang, las dudas en tu corazón te darán problemas a futuro. Debes lograr dispersar las dudas que yacen en tu corazón. No sólo te lo digo como tu antecesor, sino, como alguien que sufrió exactamente el mismo dolor; el de no saber a quien elegir, y terminé perdiendo a mi amada por mi incertidumbre—contó, bastante afligido—. Al haber derrotado a Raiden junto al resto, los seis son Protectores de la Tierra, y eso lo dictaminamos ahora, Liu Kang—dijo, sorprendiendo al joven de como le cambió el tema.
—¿Tienes alguna otra duda?—preguntó el negro, mostrándose algo impaciente.
—¿Por qué Kung Lao y yo rejuvenecimos, Shaka?
—Fue por sus espíritus animales, Liu Kang. Ouryuken y Jinsè Hu tuvieron la idea de rejuvenecer sus cuerpos; nosotros no tuvimos nada que ver.

Ante la duda de Kang, el Elder God de origen africano comentó que “Ouryuken” era su compañero, siendo un dragón; y Jinsè Hu era el compañero de Kung Lao. Esto dejó feliz a Liu Kang, ya que significaba que su mejor amigo también tenía el mismo destino que él, y eso le serviría mucho en sus futuros combates.
Previo a marcharse, Dominique le comentó que su sucesor llegaría a su universo en cualquier momento, pudiendo ser ahora o en diez años; aunque Kang temió, el castaño aclaró que su sucesor lo buscaría a él, a Lao y al otro sucesor, quien dijo desconocer su identidad por ahora.
El trío saludó al monje, desapareciendo del lugar. Liu Kang quedó sólo un rato, hasta que Sareena entró al living, ya que dijo escuchar algunos ruidos extraños; Liu dijo que era él, ya que practicaba en las noches de vez en cuando. No muy convencida, ella lo dejó a solas, aclarándole que si la necesitaba, la llame y ella estaría allí.
Dos horas pasaron, siendo las tres de la madrugada. Liu Kang seguía sentado, comiendo algunas galletas y tomando un vaso de leche. En eso, escucha un ruido, siendo Li Mei, quien vino a buscarlo para llevarlo a su habitación. El monje no pensaba acceder, aunque recordó las palabras de Rentaro, haciéndole una proposición diferente a Li Mei: Liu Kang le ofreció a Li Mei dormir en su habitación, junto a él, si ella lo desease, aunque no ocurriría nada si ella no lo quería así. Roja como un tomate, pero feliz como una niña cuando recibía lo que quería, aceptó la propuesta diferente de Liu Kang.
Yendo ambos a su habitación, Liu Kang no sabía que ya había hecho su elección en el amor…

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Calmado. Esa era la palabra que podría definir a Magnus en estos momentos. El humano estaba acostado en el suelo de Outworld, reposando muy calmadamente en el mismo, estirando sus huesos o usando sus manos como almohada para su cabeza, el aire corría suavemente sus mechones castaños.
Repentinamente, el castaño abrió sus ojos, levantando un poco su cabeza, observando a Dominique a unos metros de él. Su sonrisa se borró instantáneamente, parándose con sus mejores reflejos.
Magnus deseó saber que hacía allí, siendo que no era alguien cuya presencia le diera mucha satisfacción; Dominique le pidió que tenga calma, ya que entendería la situación con el tiempo. En ése momento, Magnus perdió los pocos estribos que tenía, reclamándole a Dominique el porqué no mató a One Being cuando tuvo la oportunidad. El Dios Antiguo simplemente dijo que eso tenía una justificación, la cual sabría algún día.
En ése preciso momento, Caroline y Miguel Ángel se hicieron presentes allí, buscando al muchacho. Algo atareado de ver tanta presencia poco común, el joven preguntó que “demonios” hacían allí; la dama contestó que debía ser más respetuoso, y que estaban para hablar brevemente con él sobre su destino y para que fue enviado a otro universo. Dominique tomó la palabra, colocándose frente a Magnus.

—Como ya sabes, debes encontrar a nuestros sucesores en el menor tiempo posible. Supongo que te preguntas porqué te enviamos a ti y no lo hicimos nosotros, ¿verdad?—Ante la pregunta, el humano se limitó a asentir—, te enviamos por dos motivos: el primero fue que tu locura de manejar todos los reinos debía ser parada, y era tu muerte o enviarte a otro universo a recapacitar.
—Mi idea de concebir un mundo perfecto no puede estar en aquellos que le permitieron gobernar durante cuatro eones a Raiden—respondió sin mirarlos—. ¿Y la segunda?
—Al ser mi sucesor, te legaré el liderazgo de tu equipo. Y un buen líder debe conocer a la perfección a todos sus integrantes. Por eso estás aquí. ¿Alguna duda?—preguntó el Dios Antiguo.
—¿No era mejor decirme esto antes de enviarme a quién sabe dónde a mi propia suerte?—cuestionó el castaño.
—Si lo decíamos, no hubiese accedido en hacer éste viaje.
—¡Yo no accedí! ¡Tú me trajiste sin preguntarme! Además, hubiese deseado venir con mis amigos…
—Si hubieses venido con tus amigos, Jackson Briggs y Johnny Cage tendrían el control mundial.

Las palabras de Miguel Ángel descolocaron a Magnus, quien exigió saber que ocurría en su mundo. Con un breve resumen, el Dios Antiguo vestido como un poeta logró resumir todo, exigiendo el castaño volver a su universo natal; Caroline se interpuso, tratando de aconsejarle a Magnus que se calme un poco y siga con su misión. La rubia le comentó que si quería ser un líder de verdad, él debía seguir las indicaciones que estos le daban, aconsejándole tomar un poco de aire y analizar fríamente la situación. Magnus se calmó, sintiendo algún extraño sentimiento nostálgico al ver a Caroline hablarle de forma tan calmada y dulce.
Pasado un rato, el humano bajó los decibeles, escuchando con atención a los Dioses Antiguos. Ellos le dijeron que sus suposiciones eran correctas: Mileena era una de las guerreras elegidas, más precisamente, la guerrera elegida de Shezade. Eso le hizo comprender a Magnus porque oía una voz femenina cada vez que estaba con la híbrida.
Por su parte, Magnus contó que, de los guerreros de Tierra 10, se llevaba bien con la mayoría de ellos, a excepción de Takeda, Jacqui, Cassie y Kung Jin, a quienes consideraba “Guerreros de Segunda Categoría”, al subestimar siempre a sus rivales, por más que los superen con creces en poderes—recordando que, al llegar, tuvo que enfrentarlos y derrotarlos para que hagan silencio—; el trío comentó que no debería luchar contra sus aliados, recibiendo una respuesta bastante curiosa por parte de un sucesor.

—Por favor, esos pequeños idiotas no pueden derrotar a El Gran Mí en un combate singular—respondió Magnus a los tres Antiguos, quienes lo observaron detenidamente.
—¿El Gran Mí?
—Cualquiera que logre lo que logró, seguramente se llamaría de la misma forma que El Gran Mí—contestó nuevamente, comenzando a sacar de las casillas a los Elder Gods.
—Magnus, deja de decir "El Gran Mí" por favor, me estás haciendo enojar—espetó Dominique, siendo alabado por sus colegas.

En ése momento, Sardian apareció a la izquierda de Magnus, aconsejándole que no debería ser soberbio, o eso sería su perdición.
Algo que notó Dominique, era como la relación de Magnus y Sardian iba avanzando; a pesar de conocerse durante sólo un año, el alma sabía como tratar con su recipiente, tratándolo con bastante gentileza y amistad, algo que era recíproco por el humano. Magnus se escudó, argumentando que podría tratar como iguales a los que consideraba tales; el saurio rojo se encogió de hombros, alegando que era algo.
Dominique sacó un orbe de múltiples colores, pidiéndole al hombre de barba que lo toque, convirtiéndose el orbe en uno rojo. Éste se introdujo en el pecho de Magnus, quien no entendió absolutamente nada. Miguel Ángel le explicó que eso le serviría para desbloquear sus verdaderos poderes, dejando aún más confundido a Magnus. Sin embargo, mientras hablaban, los cuatro sintieron un poderoso temblor, el cual afectó hasta a Sardian. Si bien Magnus y Sardian no entendieron bien de que se trataba, Dominique, Miguel Ángel y Caroline lo comprendieron a la perfección, cambiando sus caras de calma a unas de terror e incertidumbre.

—¡No puede ser! ¡No puede ser!—repetía el “poeta” una y otra vez.
—¡¿Cómo ha sido capaz de despertar?! ¡Sólo despertaría si los Dioses de la Muerte estuviesen completos!—gritó la dama—, ¡¿cómo One Being pudo despertar?!
—¡Maldición! ¡Cambio de planes!—ordenó Dominique—, Magnus, tú buscarás a tus sucesores. De paso, ayudarás en los problemas que haya en cada universo que vayas. Recorrerás los ocho universos restantes luego de éste, ¿entendido?
—¿Cómo iré a cada universo?
—Un portal se abrirá cuando termines tu misión. Mileena irá contigo cuando terminen de resolver el problema de éste universo.
—¡Dominique, vámonos ya!
—¡Cállate, Caroline!—gritó él—, antes de irme: Magnus, el problema aquí no es sólo la armada de Liu Kang y Kitana en el Netherrealm. Créeme, eso es lo de menos—concluyó, dejando al humano muy confundido.

Al terminar de hablar, Dominique se fue con los otros, dejando sólo a Magnus, el cual no dejaba de pensar en el gran temblor que se sintió al despertar One Being. Entonces, allí comprendió que ése rival estaba muy lejos de él aún.
Escuchando unos pasos, Mileena arribó junto a Reptile y Baraka, encontrándose a Magnus y a Sardian—quien sólo era visto por Mileena—. El único humano del grupo preguntó si sintieron esos potentes temblores que retumbaron por todo el reino—según él—, recibiendo una respuesta afirmativa de la híbrida, quien creía esos temblores se sintieron alrededor de todos los reinos. Eso le sirvió a Magnus para confirmar lo que los Elder Gods le dijeron: Mileena era una sucesora, faltándole tres más aún.
Reptile y Baraka se marcharon, dejando solos a Magnus y Mileena, por pedido de él. Allí, el muchacho le contó a la chica sobre su charla con los ya mencionados dioses; ella contó que un año atrás habló con tres de ellos, sin comprender mucho de lo dicho hasta la llegada del humano.
El olfato de Mileena se “activó”, sintiendo un olor a azufre demasiado fuerte. Allí, el pequeño grupo decidió irse al Campamento a avisarle al resto. Las defensas de Outworld se rompieron, dando paso a la armada de Liu Kang y Kitana.
En el camino, Magnus comenzó a pensar en las palabras de Dominique. ¿A qué se refería con qué “era lo de menos”?, ¿acaso había un enemigo más poderoso qué la armada de Liu Kang y Kitana en éste mundo? Y de ser así: ¿quién o quiénes serían? Eso sería algo que averiguará luego de derrotar a la armada del Infierno.

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Tierra 1, el mundo donde originalmente se creó el universo. Debido a la destrucción del mismo gracias al Armagedón, nueve universos más se crearon. Por muchos años se mantuvo como el universo central, siendo que si es destruido, todos los demás universos se destruirían por un efecto cadena. Sin embargo, esto cambió hace unos años, cuando Tierra 10 fue creada—originalmente, Tierra 2—, pero, al ser un “completo desastre” para los Elder Gods, esto conllevó a la creación de distintos universos, provocando la creación final de otros ocho universos, cuyos nombres se simplificaron en números del dos al nueve—Tierra 2 se renombró como Tierra 10—.
La creación de estos universos fue seguida minuciosamente por los Elder Gods, eligiendo a sus sucesores, quienes estaban todos en Tierra 1 originalmente. Con ello, la mayoría fijaron su mirada en la nueva Tierra 2, pasando a ser el universo central en la escala de los diez universos. En el caso de Shaka y Rentaro, estos fijaron su vista en Tierra 6, el mundo que siguió un destino diferente al de Tierra 10. Shezade fue la única que siguió observando a la vieja Tierra 2, renombrada Tierra 10, fijando allí a su sucesora.
El problema principal que se encontraban era el hacer que los diez se encuentren, amiguen y se vuelvan sus dignos sucesores. Un día, Miguel Ángel pensó que la mejor forma de logarlo era con elegir a uno de ellos y hacerlo viajar por los universos, encontrando al resto, para poder integrarlo al equipo al volver a su universo natal; durante esa propuesta, Dominique formuló una cuestión interesante: que su sucesor sea el elegido, siendo que si él es el líder, su sucesor también lo será; el resto aceptó con ciertas dudas.
Con el pasar de los años, el día llegó y el destino de los diez comenzaba a unirse. Pero esto conllevaba un problema mucho mayor: cuando los diez comenzaran a trazar su destino juntos, el sello de One Being se rompería, despertando el ser más poderoso de todos.
Gracias a su despertar, Onaga tenía todo preparado para tener todo a su merced junto a su señor, sin embargo, éste propuso darles unos años a sus enemigos para prepararse, ya que dudaba de la capacidad de estos. Además, organizó a los Dioses de la Muerte para tratar de quebrar a los guerreros con distintas intervenciones.
La venganza contra los Elder Gods ha iniciado. ¿Podrán estos evitar la destrucción de los mundos? One Being se quedará con todo y creará un nuevo universo a su molde y semejanza? ¿Los Protectores del Universo lograrán perfeccionar su técnica y vínculo con sus espíritus animales? ¿O Los Dioses de la Muerte lo evitarán con el plan de One Being? Ésta batalla de Dioses no ha hecho más que comenzar.

¿Fin?

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