Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 17

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Error Macross
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 15

Mensaje por Error Macross » Mié, 08 Abr 2020, 03:17

Bueno, aca tenemos un nuevo capitulo del fic, con toda la circunstancia que se esta dando que nos fuerza a estar encerrados, claramente iba a venirse uno. Originalmente la parte del "presente" iba a ser mas larga, pero como estaba dentro de todo bien, y la parte del "pasado" termino extendiendose mas, me parece mejor asi.




Si hay una realidad en el Netherrealm, es que irónicamente te quita las ganas de vivir.

Shujinko no sabía cuánto tiempo había pasado en los Infiernos, pero Damashi no había vuelto a comunicarse con él. Sabía que eran varios años, ya ni encontraba manera de revisar el tiempo. Aun con todo su entrenamiento espiritual, su cuerpo estaba demacrado para su edad. El pelo estaba en su mayoría blanco, y las arrugas aun eran escasas pero ya no tenía la cara de un hombre joven. Ya sus ropas no eran las mismas, vistiendo una armadura que había obtenido de un miembro de la Hermandad de las Sombras. Pero lograba mantenerse.

No había recibido ninguna noticia del mundo exterior, lo más cercano fue cuando los portales se abrieron. La Hermandad de las Sombras estaba invadiendo otro Reino, y para el sufrimiento de Shujinko, era el suyo.

Logró salvar a muchos humanos que eran capturados por la Hermandad, e intentaba llevarlos al Nexus para poder devolverlos al Earthrealm, pero rara vez sobrevivían, el viaje por los Infiernos les drenaba la vida, y solían estar muy heridos. La Hermandad rara vez buscaba prisioneros. Recordaba igual a uno en particular, su actitud era diferente y luchaba con ferocidad, decía ser un policía, pero lo vio una vez sola y siguieron caminos separados. Nunca lo volvió a encontrar, así que temía lo peor.

Y un día todo terminó, dejaron de venir prisioneros, y la Hermandad de las Sombras misma desapareció. Las gigantescas construcciones empezaron a verse abandonadas y el caos dominó el reino una vez más. Era casi imposible hablar con un Oni para entender lo que pasaba, pero parecía que ni Shinnok ni su archihechicero seguían teniendo el control y la organización se había desmantelado completamente. Para Shujinko en cierta forma era un alivio, los onis sin mente eran mucho más fáciles de evitar que los que tenían la capacidad de pensar, y sin aquello que les daba mente cada vez eran más animales y bestiales.

Uno de los más extraños encuentros fue cuando vio al sujeto blanco siendo perseguido. Le parecía extraño, el sujeto blanco se veía flaco y desnutrido, su cuerpo estaba cubierto de tatuajes que eran muy recientes, con antiguos y extraños símbolos. El que lo perseguía vestía un traje ninja y portaba una espada, su cuerpo no se movía de la misma forma que el de un ser vivo, pero tampoco como el de un muerto, y le recordaba a alguien. Eso fue lo que llamó su atención, ya que se parecía al supuesto campeón que lo había atacado en el Nexus, Monster, así que se metió en el medio para detenerlo.

“¿Quién eres tú?”, le dijo el guerrero rápidamente.

“Tu..., ¿Eres el tal Monster?”, los años habían afectado el habla de Shujinko, que no podía comunicarse con la misma facilidad que antes.

“No sé de quien me hablas, pero si te metes en mi venganza lo pagaras caro, demonio”

Los movimientos del susodicho eran muy parecidos a los de Monster, pero eran rápidos, brutales, atacaba con fuego siempre que podía. Hacía mucho que Shujinko no tenía una pelea tan fuerte así que no tuvo mucho interés en seguirla. Decidió terminarla usando el poder Kori solo para desorientar a su oponente. Para su sorpresa este derritió el hielo fácilmente, parecía conocer esas habilidades, y el verlas aumentó su furia. Se teletransportó detrás de él y le dio un golpe en la espalda tirándolo al suelo, listo para clavarle su espada. Pero Shujinko no tenía interés, y decidió copiar la habilidad que su oponente acababa de usar. Se teletransportó lo más lejos que pudo. Fue una sensación extraña, rodeado de un humo con olor a azufre, pero al menos su oponente lo perdió de vista. Desde una colina Shujinko vio como el susodicho perseguía una vez más al sujeto blanco, que aprovechando la breve pelea se había alejado. Dos onis observaban también a lo lejos, uno muy grande y otro que parecía un cadáver. Shujinko no tenía interés, todo eso había sido una pérdida de tiempo, claramente ese sujeto no era el tal Monster. Debían ser onis que aun conservaban su inteligencia a un nivel muy bajo.

Luego de eso los días de Shujinko volvieron a ser iguales, hasta que volvió a escuchar una voz que ya había olvidado.

“Ya es suficiente, Shujinko”, le dijo Damashi, “es tiempo de volver”.

Shujinko no tenía ganas de interactuar, solamente emprendió el camino hacia el Nexus calladamente.

“Debes tener muchas dudas, Shujinko, han pasado muchas cosas en tu ausencia”, el guerrero seguía sin contestar, “el Outworld fue vencido en Mortal Kombat por el Earthrealm. Un guerrero de tu templo, Liu Kang, se convirtió en el campeón. Pero aun así el Outworld pudo invadir el reino de todas formas. Pero el monje venció al mismísimo Shao Kanh, y en el proceso Edenia fue liberado”.

“Yo debería haber estado ahí”, las palabras de Shujinko estaban llenas de rencor, pero Damashi no reaccionó a esto.

“Tu misión es más importante Shujinko, ser el campeón del torneo hubiera puesto mucha atención sobre ti. Ahora las cosas están en su lugar. La fusión del Outworld y Edenia dificultaba la detección del Kamidogu de esta última, ahora podrás obtenerlo”.

“Está bien, Damashi, solo dime que debo hacer y lo haré”.

Shujinko llegó al Nexus, la sensación fue extraña, tan ajena, alejada de toda esa oscuridad de los Infiernos, sin embargo lo que no esperaba era ver a alguien más allí.

“¿Quién eres tú?”, le dijo Rayden, antiguo dios Elemental protector del Earthrealm.

Shujinko se quedó sin saber que decir, “yo..., soy el campeón de los Elder Gods, Shujinko”.

“¿El campeón?”.

“Mi misión es buscar los Kamidogus para detener un terrible peligro”.

“Si, lo he visto”, Rayden observó los cuatro Kamidogus ya puestos en su lugar, “sin embargo, yo fui un Elder God hasta hace poco..., y no recuerdo que hubiera un campeón”.

Shujinko no supo que decir, esperaba que Damashi interviniera, pero este no se manifestaba.

“Yo...”, el rostro de Rayden comenzó a cambiar, tranquilizándose, “no recuerdo muchas cosas de mi tiempo como un Elder God..., pero es verdad, los Kamidogus estaban juntándose”.

“¿Ya no eres un Elder God?”.

“No, he vuelto a ser Rayden, Dios Elemental del Rayo..., y he vuelto por una misión importante, capaz tú puedas ayudarme..., campeón”.

Shujinko esperó que Damashi interviniera, pero seguía sin decir nada, eso le parecía extraño, “toda misión de los dioses es mía también”.

“Shang Tsung y Quan Chi, los antiguos hechiceros sirvientes de Shao Kanh y Shinnok, han formado una Alianza, y han tomado control del Outworld. Un importante guerrero, el campeón del Mortal Kombat y salvador del Earthrealm, Liu Kang, ha muerto a sus manos. Debemos detenerlos antes de que ataquen los demás reinos”.

Shujinko se sorprendió, no conocía a Liu Kang, pero si había vencido al Emperador debía ser alguien muy poderoso, “¿cómo han podido vencer al campeón?”.

“Tienen en su poder una poderosa arma, el mismísimo Medallón de los Elementos”.

Shujinko sintió una punzada de dolor al escuchar eso. Los recuerdos de la antigua batalla que había presenciado entre el Rey Dragón y su enemigo volvieron a su mente.

“¿Te encuentras bien, Shujinko?”.

Aunque el dolor seguía, su mente se había aclarado luego de esas sensaciones, se sentía mejor que antes de su viaje al Netherrealm, recordando una fuerza que no sabía de donde provenía, “si, fue solo que comprendo el poder de esa arma de la que hablas”, se irguió firmemente, “tengo contactos en el Outworld, podrían ser de ayuda”.

“Toda ayuda será bienvenida, Shujinko. Debo reunir a unos guerreros que me han ayudado en batallas previas, juntos podremos terminar esto”.

Rayden le pasó a Shujinko información de donde se encontrarían, y se separaron. El guerrero se dirigió al Outworld. Sabía que Hotaru no estaría de acuerdo con el régimen que esta Alianza Mortal querría generar, así que debía solicitar ayuda a Lei Chen.

“¿Vas a decir algo, Damashi?”, preguntó Shujinko poco antes de llegar a la ciudad.

“¿Por qué lo preguntas?”, la voz se comunicó con él.

“No interviniste durante mi conversación con Rayden”.

“No lo vi necesario, tenía otras cosas más importantes en las que verme involucrado”.

“Ya veo...”, Shujinko no quiso decir nada más, pero no le parecía que la respuesta de Damashi tuviera demasiado sentido.

A lo lejos se veían los muros de Lei Chen, no los recordaba tan grandes, se ve que el Seido había realizado mejoras. Sin embargo, cuando comenzó a caminar por los prados cercanos, unos extraños cables salieron de todo el suelo y lo agarraron, intentó liberarse pero una descarga eléctrica prácticamente lo dejó inconsciente. Mientras se desvanecía vio a guerreros del Seido acercándose a él.

“Debo... hablar con Hotaru..., soy Shujinko”.

“Has roto las reglas, el ingreso a Lei Chen no está permitido”.

“No..., debo...”.




Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:



Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, “El engaño”, capitulo 16: “Perdido y diferente”.



La primera vez que estuviste a punto de morir fue especial, y nunca podrías olvidarla.

La risa del hechicero, tu vista desvaneciéndose a medida que la energía los consumía, los lamentos..., esos eran especiales, ¿acaso eran las almas de tus seres queridos? era por la apertura de la urna, o capaz porque el hechicero estaba absorbiéndolos, ambas opciones podrían ser reales.

Pero no hubo frio. Hubo dolor, tus ojos siguieron ardiendo por mucho tiempo, incluso puede que lo sigan haciendo. Pero no hubo frio.

Las otras dos veces si las hubo.

La primera fue confusa, no entendiste nada de lo que pasó, ni tampoco estuviste seguro de lo que podrías haber esperado.

Shujinko te había pasado el dato de donde saldría el barco del hechicero, si tendrías que haber confiado o no, no lo pensaste demasiado. Su corazón no sonaba que mintiera, pero has conocido muchas personas que podían ocultar eso.

Y allí estabas, escuchabas a aquellos que se encontraban allí a lo lejos. Estaba helando, parecía antinatural. Las voces indicaban una persona oriental, otro que claramente no se oía muy inteligente, y alguna clase de mujer soldado o policía, voz que luego reconocerías como la de Sonya. Una voz extraña, profunda, con un toque electrizante, se sumó posteriormente. Quisiste entender un poco más, pero entonces la sensación de frío se intensificó.

Ese frío ya no era normal.

Esquivaste la ráfaga que iba hacia ti, una parte llegó a congelarte el costado. Era un frío demasiado intenso. Sentiste pisadas, mínimas, en tu desesperación no sabías si eran de verdad o imaginación tuya, nadie debería poder moverse tan grácilmente. Comenzaste a correr entre los tejados, a duras penas sentías cuando estaban a punto de atacarte, pero no podrías resistirlo mucho más, había que contratacar. Pero tu espada ni siquiera estuvo cerca de tocar lo que sea que te estaba persiguiendo, un guerrero imposible. La espada se había comunicado contigo varias veces antes, pero nunca de forma tan directa, te dijo que saltes. Y saltaste. Caíste en el agua del rio, fría, pero no tanto como aquello que te perseguía. Nadaste sin parar, no sentías nada más que el miedo corriéndote, el miedo de que aquello te persiguiera, de sentir ese frio nuevamente.

Pero la siguiente vez que lo sentiste fue muy distinto.

Mavado te había destripado, habías sentido como tus órganos salían para afuera, ibas a morir, no te importó lo que pasó después. Alguien atacó a Mavado, un tal Kabal, acompañado por un sujeto de movimientos extraños y risa diabólica, pero no te salvaron a ti, te dejaron desangrándote, y entonces, lo siguiente que sentiste fue ese frío, en tu pecho, pero no para hacer daño, sino para ayudar a curarte.

“Te has despertado”, escuchaste una voz, se sentía cálida pese a todo lo demás, “por el daño en tus ojos, tu ceguera no es algo reciente”.

“¿Quién eres?”.

Se llamaba Sub-Zero, era un guerrero con poderes de frío, de un antiguo y legendario clan. Al principio no hubo mucha conversación, pero eventualmente se dio a medida que te recuperabas de tus heridas. Por extraño que pareciera, era compañero de Sonya y Jax, quienes te habían enviado a ese lugar, cuando mencionaste el nombre de Cyrax no quiso conversar mucho, pero sabía quién era y no lo había visto en mucho tiempo. También conocía a Shang Tsung, y te dio más información acerca del hechicero, su verdadero origen, y todo lo que había pasado. Según el quien debió atacarte esa vez cerca del barco del hechicero era su hermano, que tenía poderes parecidos, y simulaba trabajar para Tsung anteriormente. No sabias si creerle pero no parecía ser un mentiroso. Una vez que pudiste moverte por tu cuenta te fuiste sin que él lo supiera. El tenía cosas importantes que hacer, pero la batalla en la que iba a involucrarse no era de tu interés.

La espada te dijo que tu lugar aún estaba en el Outworld, que aunque pudieras volver al Earthrealm no tenías que hacerlo. No entendías porque, pero la clave estaba en la fortaleza que hubiera pertenecido a los hechiceros. Tsung capaz estuviera muerto por lo que contaban las historias, no tenías forma de saberlo, pero de alguna forma ese lugar seguía llamándote.

Y además Sub-Zero no era el único con el que te encontraste.


“GRACIAS-AS”, te dijo esa voz que sonaba como miles de voces al mismo tiempo, “DEJAME OFRECERTE ALGO A CAMBIO-BIO”.







El cultista corría, pero había perdido un brazo y estaba sangrando mucho. No entendía como un humano corriente podía hacerle tanto daño. Deambuló por un callejón. Alguno de los soldados de su amo debían andar cerca, estaban por todas partes, pero por alguna razón ninguno aparecía.

Una espada apareció volando y con un rápido movimiento le cortó el otro brazo. Cayó arrodillado por el dolor.

“El próximo tajo puede cortarte más extremidades, o simplemente terminar con todo, tú decides”.

“Mi señor el Rey Dragón Onaga te hará pagar caro tus fechorías, bastardo, ya verás...”.

La espada permaneció flotando en el aire y de un rápido giro le rebanó la cabeza. Kenshi se acercó al lugar, y a su orden el arma automáticamente se colocó en su funda. El guerrero ciego palpó en la túnica del sujeto, y sacó un medallón. Si no se equivocaba, eso era lo que necesitaba para ingresar a la fortaleza. Le preocupaba un poco estar tan seguro de las cosas, pero desde que estuvo tan cerca de la muerte por última vez, la espada era mucho más directa, y lo había llevado muy cerca de sus objetivos, así que no era el momento para la duda.

Continuara...


Avance: Shujinko se encuentra atrapado en el Seido.
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 15

Mensaje por kanalla » Mar, 21 Abr 2020, 03:32

Error Macross escribió:
Mié, 08 Abr 2020, 03:17
Si hay una realidad en el Netherrealm, es que irónicamente te quita las ganas de vivir.
Y en Earthrealm también. A veces...
(...) los onis sin mente eran mucho más fáciles de evitar que los que tenían la capacidad de pensar (...)
Aunque está documentado que no es tan así, asumo que para el contexto del argumento esta afirmación funciona, ñam.


Me gustó la introducción del capítulo. Quedó bastante bien descrito el desgaste de Shujinko y la pelea con el "Supuesto Monster". Y también fue genial el relato de Kenshi en primera persona, lo hizo interesante y hasta te salió medio siniestro XD
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The Shaolin Nun
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 16

Mensaje por The Shaolin Nun » Lun, 18 May 2020, 21:35

Estuvo bastante interesante este capítulo.

Me gustó que la introducción haya abarcado el tema de Scorpion y Quan Chi en el Netherrealm. También fue excelente que el resto del capitulo estuviera centrado en Kenshi y sus autorreflexiones.

Veamos qué sucederá ahora que Shujinko esté en el Seido.
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Re: Batalla de los 6 reinos: Engaño, capitulo 16

Mensaje por Error Macross » Sab, 21 Nov 2020, 05:21

Puf, la cuarentena va y viene, pero la verdad que ni a gancho me puse a escribir en todo este tiempo. Pero bueno, al final y tan tantas cosas que fueron pasando en este tiempo, sale capitulo nuevo. Y con extra. La manera en que esta armado el capitulo es rara, digamos. Esto se debe a que generalmente los extras salen antes del capitulo normal, pero por la manera en que esta construida esta temporada en este caso decidi hacer una excepcion. Va primero la parte de Shujinko del capitulo normal, despues el extra, y para terminar como si fuera un epilogo, la parte del presente del capitulo normal. Es raro, pero para mi era la forma correcta de ordenar esto, y le vine dando vueltas desde hace mucho (masomenos desde que salio el capitulo anterior, jeje). Hablando de lo cual ayer soñe con batalla y eso me hizo decidir meterle pilas a este capitulo que lo tenia abandonado. Sobre el extra, siempre para mi publicar el extra de cada temporada es un gran momento. Esto se debe a que muchas veces estos extras ya estaban pensados desde que arranco el fic y simplemente estaba viendo en que momento mandarlos. Incluso una vez cuando batalla habia muerto en mi primer intento de escribirlo tuve un breve proyecto de historias sueltas de MK donde pensaba publicar todos los prologos y extras que tenia planificados para batalla incluyendo este, nunca avanzo tampoco, pero creo que mejor asi. Ademas creo que este extra hubiera sido distinto ya que el bosquejo era algo diferente. No se si malo, pero creo que tiene una fuerza particular como se lo ve aqui, pero bueno. No falta taaaanto para cerrar esta temporada, asi que vere si puedo intentar terminarla poco despues de arrancar el año que viene.

El pasado:
Shujinko observó las barras de su celda, las palpó con detenimiento. Del otro lado solo se veía oscuridad y un extraño vapor que rondaba. Pero lo que más le llamaba la atención eran las arrugas en sus manos.

¿Cuánto tiempo había pasado?


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos: “El engaño”, capitulo 17: “La edad”.


Le parecía una ridiculez, seguramente llevaba años allí, le había crecido una larga barba blanca, y estaba lleno de arrugas. Pero su crimen había sido algo mínimo, no podían ser tan ilógicas las leyes del Seido como para encerrar tanto tiempo a alguien por algo así.

De alguna forma el envejecimiento de su cuerpo no le importó tanto, era mejor eso que el Netherrealm. Ese reino consumía el alma de aquel que vagara por sus paramos. Aquí él se sentía cómodo y estable consigo mismo. Sus años en el Infierno le habían acostumbrado a la soledad, así que el hecho de que los alimentos aparecieran sin interacción con sus carceleros no le importaba demasiado. Además, si los años habían pasado y todavía había gente manteniéndolo con vida indicaba que el Seido no había caído. Eso era una satisfacción extraña. ¿Era un gobierno justo? claramente que no, pero al menos a su manera buscaban lo mejor para su gente, no como el Emperador del Outworld. Ex emperador ahora. No tenía mucha información sobre la Alianza Mortal más allá de lo que Rayden le había contado. Pero no era difícil imaginarse unos gobernantes mejores que Shao Kanh. Eso decían también de Onaga, era un gobernante opresor, pero al menos parecía preocuparse por su pueblo.

En todos esos años a lo que más se dedicó Shujinko fue al entrenamiento de su mente y su alma, siguiendo en gran medida las enseñanzas de Nightwolf. Aunque su cuerpo estaba viejo, no se sentía débil, y se aseguró de poder mantenerlo en forma, y de manejar cada una de sus habilidades a la perfección. Lamentablemente ninguna de ellas le permitía superar la magia de esa celda y escapar.

No quería otra vez presentar problemas para el habla, así que se aseguró de mantener conversación aunque sea consigo mismo. No quería perder la cordura así que en ningún momento se trató como si realmente estuviera hablando para otra persona, aunque no estaba seguro de si Damashi no lo podría escuchar. Capaz los dioses podían escucharlo. Sin embargo, nunca recibía ninguna respuesta.

Y un día la puerta se abrió, y una figura entró.

“Tú debes ser Shujinko, ven, debemos irnos”.

Shujinko lo observó detenidamente, el sujeto era calvo a excepción de una cola de caballo. Tenía unas marcas rojas en su frente, y vestía un traje similar al de un samurái con dos hombreras metálicas y portando dos espadas. Lo que más le llamó la atención era la sangre que manchaba sus ropas, armas y manos, abundante, reciente y roja, aun goteando, “supongo que no eres un miembro de la guardia de Seido, ¿te ha enviado Damashi?”.

“Eso no importa, vámonos, debemos irnos rápido”.

Shujinko acompañó al susodicho, sintió una sensación extraña al salir de su celda, como si el ambiente fuera totalmente distinto, pero no le dio importancia. No tardó mucho en ver los cuerpos de guerreros del Seido muertos a medida que avanzaban.

“Una brutalidad innecesaria, ¿no crees?“.

“Debemos salir de aquí, hay un pasadizo que podemos usar, acompáñame“.

“No“, Shujinko permaneció estático en el lugar, y señaló hacia un pasillo diferente, “voy a ir en esa dirección“.

“No quieres ir hacia allí“.

“Si... “.

El susodicho realizó un movimiento, claramente con el objetivo de noquear a Shujinko usando el dorso de la mano, pero el guerrero no tuvo problema en frenarlo y agarrarle el brazo, lo que sorprendió y enfureció al otro.

“Tranquilízate, joven, planea mejor tus movimientos, y no seas tan impulsivo“.

Shujinko le soltó el brazo, y el otro se le quedó mirando.

“Haz lo que quieras, me contrataron para sacarte de esa celda, lo que hagas ahora no es problema mío“.

Se marchó rápidamente, Shujinko se lo quedó observando un rato, no se sentía apurado. Pero hubiera sido contratado por Damashi o no para liberarlo, no tenía ganas de compartir detalles de su misión con este guerrero, que parecía guardar un gran sufrimiento. Aunque algunas de sus acciones parecían ser más una actuación. Pero sus preocupaciones en ese momento eran muy claras, sentía al Kamidogu del Seido.

Se dirigió por el otro camino. Afinó su mente como nunca antes y descubrió que esquivar las trampas y los soldados era mucho más fácil de lo que pensó que sería. Nightwolf le había enseñado a sentir las almas de una forma distinta, y Sub Zero a mantenerse oculto y escondido. Su tiempo en el Netherrealm lo había deformado por dentro. Su tiempo en prisión, en cambio, lo había afinado como nunca.

La puerta a la que llegó era particular, protegida por unos guardias a los que noqueó con facilidad. En la misma estaba ilustrada una misteriosa figura de larga barba y pelo blanco, sentada en lo alto de una montaña, transmitiendo una gigantesca paz. Aunque sus ojos brillantes y su extraña ropa negra y demasiado moderna incomodaban de una forma extraña. Aunque las tonalidades blancas y doradas del marco de la puerta eran típicas de la arquitectura del Seido, el estilo usado no lo era. La ciudad no tenía interés en las artes y los placeres, pero esa figura transmitía sensaciones que iban hacia las emociones, y no a la razón. Le parecía una falta de respeto dañar esa puerta, posiblemente anterior a todo lo que estaba construido a su alrededor, pero luego de varios intentos fallidos de abrirla, terminó usando suavemente su telequinesis para sacarla con extremo cuidado.

La cantidad de trampas que se activaron en ese momento era realmente impresionante, Shujinko mantuvo la concentración, y se aseguró que gracias a su telequinesis, su habilidad para esquivar, la teletransportación y la habilidad de encender el calor corporal, ninguna le hiciera efecto. Lanzas, fuego, elementos similares a armas de fuego, acido, incluso bestias encerradas y mantenidas con el alimento justo. Pudo frenar todo eso. Sus habilidades estaban pulidas luego de años de encierro y de practica a un nivel que ni siquiera sus usuarios originales lo habían logrado. Levitando entre los restos de todas las trampas, definitivamente mucho más modernas que el resto de la construcción, llego hasta dos altares.

En uno de ellos, que aunque antiguo se veía más reciente que el otro, se encontraba un cetro, dorado y con una simetría radial perfecta. Le generaba una extraña sensación, de paz, pero una paz particularmente ordenada. Una paz sin libertad. Parecía el Seido mismo encarnado en un objeto.

Pero era el otro objeto el que realmente le importaba en ese momento. Un cuadrado violeta, simple, sin nada que resaltara. Una forma tan alejada de la realidad, tan falsa, tan perfectamente geométrica, solo podía indicar algo. Era un Kamidogu, el Kamidogu del Orderrealm.

Lo tomó con delicadeza, de alguna forma sintió que ese objeto quería irse con él, pero en el momento en que lo levanto del altar este bajó rápidamente hundiéndose en el suelo. Toda la sala se iluminó con una tonalidad amarilla. Pudo sentir como todo se rodeaba de algún campo de energía.

“Detente en orden del Seido”, reconoció la voz, era la de Hotaru, acompañado de una gran cantidad de guardias. Todos vestían la armadura reglamentaria, Hotaru era el único que no tenía puesto el casco, “tu..., ¿Shujinko?”.

“Nos volvemos a encontrar, Hotaru”.

“Devuelve eso que has tomado, no sumes más crímenes a tu condena”.

“No puedo obedecerte, Hotaru, además, es muy probable que mi condena haya aumentado solamente por estar aquí, ¿o no?”.

Hotaru no dijo nada más, hizo unas señas, y al instante todos los soldados rodearon a Shujinko. Pero antes de que pudieran hacer nada salieron volando y se estrellaron contra las paredes.

Hotaru sintió la enorme energía que intentaba arrojarlo también, pero activó algo en su armadura que le permitió mantenerse adherido al piso. Levantó su lanza y envió una descarga de fuego hacia Shujinko. Este no se movió, no hizo nada, simplemente el fuego lo rodeó sin hacerle nada.

“Déjame marchar, Hotaru”.

“No, estas tomando una reliquia importante, el Seido depende de aquello que tienes”.

“De esto y ese otro cetro, ¿verdad?, no me importa lo que sea, pero esto se ira conmigo. Es importante para mi misión”.

“Entonces te detendré como sea”.

Hotaru intentó moverse pero Shujinko se teletransportó a su espalda y de su brazo salió una Blade con la que atravesó el costado del guerrero.

Hotaru cayó al piso sangrando, pero Shujinko acercó su mano y un frio gélido cauterizó la herida.

“Disculpa la brusquedad pero no quiero alargar esto. No es de mi interés matarte, Hotaru. No estaré a favor del gobierno que mantienes aquí, pero de alguna forma funciona, y no es mi deber decidir lo mejor para tu pueblo, ni tomar una vida, no por una diferencia de opiniones”, Shujinko comienza a alejarse, pero Hotaru habla rompiendo el silencio.

“Tu juicio..., iba a ser en la próxima semana”.

“¿Después de tantos años?”.

“No..., las celdas están diseñadas para hacer durar más el tiempo para aquellos que se encuentran dentro, para que reflexionen, y digan la verdad en la corte. Los años que has vivido allí dentro solo han sido unos pocos días. Sin importar el resultado del juicio el efecto del tiempo es anulado y tu cuerpo vuelve a ser el de antes”.

“¿O sea que estás diciendo que si me entrego volveré a la edad que tenía antes de ingresar?”.

“Si..., y yo iba a hablar a tu favor en el juicio, por lo que has hecho para contribuir a nuestra posición en el Outworld..., pero luego de esto...”.

“Lo siento, Hotaru, pero no me convencerás..., admito que mis huesos se sienten más débiles, pero eso no significa que lo sean, se cuáles son mis prioridades ahora”.

Hotaru intentó levantarse, pero aun con su herida cerrada cayó inconsciente por el dolor, y Shujinko ya se había marchado.


El guerrero colocó el Kamidogu del Orderrealm en su altar correspondiente en el Nexus, observó el que aún estaba vacío, el del Kamidogu de Edenia, el único que le faltaba conseguir.

“SHUJINKO, ESTAS DISTINTO”, habló Damashi.

“Damashi, tiempo sin hablarnos”.

“¿TIEMPO? SI HAN PASADO NADA MÁS UNOS...”.

“No importa. Mi misión ya ha sido casi completada, pero los métodos que usaste para liberarme de la prisión...”.

“¿DE QUÉ HABLAS?”.

“No importa ahora, que no vuelva a pasar, tanta brutalidad innecesaria, mancha mi misión”.

“..., DE ACUERDO, SHUJINKO”.

“Bien, hora de terminar esto”.


INTERRUPCIÓN.


El muchacho golpeó con la pica la roca, que se partió en dos. Se limpió el sudor que caía por su frente. Miró hacia arriba, pero sabía que no estaba el sol, solo se veía el negro. No el negro de la noche, sino ese negro que tapaba el cielo, como una gigantesca tela de oscuridad que impedía que cualquier luz natural ingresara. Por unos segundos se quedó pensando..., sería tan hermoso ver el sol de nuevo..., aunque sea una vez. Solo una vez...

“Muévete, esclavo”, sintió el latigazo en la espalda, dañando su ya lastimada carne, y cayó al suelo. Pese al dolor tendría que levantarse rápido o activarían electricidad a través de sus grilletes. El que lo había dañado se relamió los labios, esperando que siguiera en el suelo como para poder justificar dañarlo más. Le faltaban dientes, su cara era horrible, hacía mucho tiempo que había desistido en bajar de peso, pero cada vez que descansaba soñaba con los esclavos a los que podría seguir torturando cada día de su vida y eso le llenaba de una excitación insana.

El muchacho sin embargo no veía a ese ser horrible que tanto disfrutaba con su sufrimiento, sino a su compañero que aún seguía picando rocas. En el fondo le rogaba porque ese fuera el momento, que le enviara la señal que hace mucho tiempo venia esperando. Y este movió la mano indicándole que era el momento.

El muchacho asintió y repitió el movimiento, para que lo viera cualquiera que no hubiera notado las señales dadas por algún otro compañero. Y entonces empezó a acumular energía en sus muñecas.

“Te dije que te movieras, pedazo de carne”, le gritó el portador del látigo, pero antes de terminar la frase ya había arrancado el movimiento para golpearlo nuevamente. Pero el látigo no chocó con la espalda desnuda del muchacho, sino que fue frenada por su mano, brillando intensamente, “¿Cómo? tú no puedes...”, el torturador notó demasiado tarde que los grilletes estaban destrozados en el suelo donde hace un segundo el esclavo estaba tirado, y comenzó a sudar, “no..., no..., se supone que...”.

“POR EDENIA”, gritó el muchacho, y con su brazo cargado de energía de un puñetazo destrozó completamente al torturador, separando la mitad superior de su cuerpo. El muchacho cerró los ojos, y una lágrima cayó por uno de ellos.


Este no es nuestro mundo, este es el mundo de:
Mortal Kombat, Batalla de los 6 reinos, capitulo extra 11: “Decisión de vida”.


Hace años:

El muchacho sintió sus brazos cargados de energía. El anciano sonrió al verlo, pero rápidamente le cubrió las manos con las suyas.

“Tranquilo..., o nos verán”.

“Pero este poder...”.

“No serviría de nada”, el muchacho se entristeció, “no tenemos entrenamiento, no tenemos manera de tenerlo. Solo tenemos esto. Y es todo lo que podemos tener”.

“¿Pero para qué?”.

“Para el momento que valga. Debes esperar, como todos. Al momento en que podamos elegir”.

Y los años fueron pasando. Los días eran iguales, levantar rocas, romperlas, transportarlas. Y observar el cielo que no era cielo. Y que los guardias usaran cualquier excusa para poder lastimarlos.

Y en las noches, cuando nadie lo veía, entrenar. Un entrenamiento mental, ya que cualquier otra forma de hacerlo sería descubierta por los guardias.

Hasta que hace unas semanas un compañero se le acercó disimuladamente.

“Hemos recibido una noticia importante de afuera. Un cargamento de mujeres va a ser transportado por una ruta cercana. Un grupo rebelde se está preparando para rescatarlas. Pero no podrán contra todos. Sin embargo, si las tropas tienen que detener una revuelta aquí, tendrán más posibilidades”.

“Entiendo...”.

“No tenemos posibilidad de escapar..., así que solo podemos intentar destruir lo más que podamos, para que ellos tengan que enviar la mayor cantidad de refuerzos posibles”.

“Si, lo sé....”.

Y ese día había llegado, y la lágrima caía del ojo del joven, ya que sabía lo que significaba ese día. Ninguno de ellos tenía posibilidades de escapar, nunca las tuvieron. Pero si tuvieron la oportunidad de decidir algo...

Junto con sus compañeros exterminaron a los guardias rápidamente, pero eso solo llamaría a las tropas reales. Enmascarados y portando largas lanzas los atacaron. Muchos de los esclavos fueron muriendo, pero los sobrevivientes siguieron peleando. Ellos no eran simples esclavos, eran Edenianos, tenían sangre de héroes, y no se dejarían detener. Aunque sus cuerpos estaban dañados, se habían preparado para poder pelear de todas formas. Compartiendo técnicas, durante años puliendo sus habilidades como podían. Cada movimiento que hacían, aunque fuera para algo tan mínimo como levantar una roca, estaba hecho para que sus cuerpos se preparan para ese momento. Y cada pensamiento, cada pensamiento estaba dedicado a canalizar energía, esa energía que el anciano les había enseñado a manejar. Y los guardias cayeron, más rápido de lo que ellos caían. Y la cantera entera se destruía con sus movimientos.
Sus amigos morían, pero no importaba, lo importante era dañarlos lo más que podían hasta el final.
Porque la vida les había dado la oportunidad de elegir algo...

Lentamente fueron cayendo, más y más tropas llegaban, no importaba a cuantos mataran, los superaban por mucho en número. Un guerrero se le enfrentó, pero por más que lo intentaba el muchacho no podía golpearlo. Era distinto a los demás, escurridizo, vestía un traje que no dejaba ver su rostro y remarcaba su color verde.

El muchacho se dio cuenta que ya era el último que estaba peleando. Todos sus compañeros habían caído.
Tantos años siendo un esclavo, tantos años separado del resto del mundo, de sus seres queridos, tantos años en los que su vida no dependía de él, tantos años hasta poder tener una oportunidad.

Cargó energía como nunca antes en su brazo, eso era el final. Nunca podría saber si lo que habían hecho había sido suficiente para salvar a las mujeres, pero no le importaba. Pensó que por más poderoso que fuera su enemigo capaz esa técnica final lo dañaría, pero no le interesaba eso, le interesaba otra cosa.

Lanzó la energía hacia arriba, impactando contra la extraña capa oscura que les rodeaba, y esta se quebró, como un gigantesco vidrio. No era realmente su sol lo que vio, era una extraña mezcla de este y los soles del Outworld. Pero era un sol. Mas lagrimas cayeron por su rostro. No era el dolor, aunque su brazo se había quemado completamente al lanzar ese ataque final. Era la felicidad de poder disfrutar su último momento.

Sintió una risa viniendo de su enemigo, lo observó.

“Nunca podrías entenderlo”, habló el muchacho, “solo sirves a tu Emperador. Para ti esto no tiene nada de sentido, pero en una vida en la que jamás has podido decidir nada, decidir cómo morir es lo más noble que jamás alguien...”.

Una lengua larga salió de donde estaba la boca de su enemigo y le atravesó el pecho, matándolo al instante.

“Cállate..., Edeniano”, le dijo el extraño ser reptilesco, y el muchacho murió.



“Realmente sorprendente”, dijo Shang Tsung, revisando el informe, “parece que estos Edenianos desarrollaron control sobre una energía interior diferente a lo que llamamos normalmente poder espiritual. Y acompañado de un estilo de combate rudimentario pero eficiente, aprovechando este poder”.

“¿Y qué opinas de eso, Tsung?”, le preguntó Shao Kanh, que le daba la espalda, observando a través de la ventana la tormenta que se avecinaba.

“Que es riesgoso separar a los Edenianos de sus familias. Llegar a tanto aun sabiendo que iban a morir”.

“Pero no fue un sinsentido, un grupo de rebeldes liberó un cargamento de doncellas que estaba siendo transportado cerca. De alguna forma estos esclavos lo sabían. No se suicidaron porque si”.

“Si..., pero inútil de todas formas, tarde o temprano serán capturadas de nuevo. Y creo que ya he encontrado a los causantes de la información filtrada. Me asegurare de que reciban un castigo ejemplar”.

“Es muy probable que mueran sin decirnos nada..., si, los Edenianos son particulares..., es verdad que debería buscar una forma más.... humana..., de tratarlos. Pero no es eso por lo que preguntaba”.

“¿A qué se refería entonces, mi señor?”.

“¿Qué opinas del poder que desarrollaron?”.

“Muy especial sin lugar a dudas, pero desconozco de qué forma duplicarlo, no hubo sobrevivientes. Lucharon hasta el final”.

“Si..., pero sus almas forman parte del Soulnado, como todas las que mueren dentro de mis dominios”.

“Es verdad, pero no entiendo a qué quiere llegar, aunque los traigamos de nuevo a la vida no dirán nada”.

“Únelas”.

“¿Perdón?”.

“Júntalas a todas, en un solo cuerpo, suma algunas almas de soldados devotos a mí que estén dispuestos a sacrificarse, eso hará al resultado fiel a mi más allá de mis sellos”.

“Tanto poder..., ningún cuerpo puede resistir algo así, mi señor”.

“Hace mucho que tengo uno preparado para algo así, úsalo, en alma y carne”.

“Ya veo..., pero tanto poder en un solo cuerpo...”.

Tsung igual no dijo nada más.


Una tormenta sacudió a todo el Outworld, pero Tsung sabía que esta no era natural. Eran las energías del Soulnado, que colapsaban mientras todas esas almas que el hechicero había seleccionado confluían en un mismo cuerpo. El hechicero sintió que aquello que hacía era ilógico, un pedido sin sentido. Veía como el cuerpo se deformaba ante tanto poder, a punto de colapsar completamente. Pero entonces el proceso terminó, todos los vidrios de la sala explotaron. Y en medio del humo, una extraña figura humana se levantó, sus ojos brillando innaturalmente. Una extraña presión afectó a toda la habitación. Tsung la sintió, ese poder era demasiado, algo así no podía existir, un mortal no podía portar algo tan grande.

“Di tu nombre”, llegó a decir el hechicero, se suponía que lo que se había generado era consciente y podía razonar, aunque de manera diferente a cualquier otro ser vivo.

Pasaron varios segundos de silencio, hasta que la figura hablo con miles de voces al mismo tiempo.

“SOMOS ERMAC”.

Y Tsung observó al Emperador, que se encontraba detrás de él y no se había movido en lo más mínimo desde que todo el proceso había empezado.

“Tu vida y tu muerte me pertenecen, y me serás útil, esclavo”.

Y así, la única elección de tantas almas fue negada..., por ahora.


Fin de la interrupción.

El presente:
La figura se encontraba mirando a la nada, en lo alto de un risco. Escuchó el sonido de un pájaro que volaba, y levantó el brazo instintivamente. El ave se posó y lo observó con una mirada interesada. Era tan hermoso.

“Debemos irnos, el tiempo apremia, y Onaga se hace más poderoso a cada segundo”, la figura estaba sola, en cierta forma, pero pudo escuchar esa voz, “y tenemos que liberarlos, a los cinco”.

“ES VERDAD-AD”.

Y continuó su camino.

Continuara...

Avance: Finalmente, el ultimo Kamidogu.
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Lider de la asociasion Barras de Pescado, unetenos, quiquecomadreja@hotmail.com

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