La Alianza: Fic Interactivo

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Error Macross
Shirai Ryu
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Re: La Alianza: Fic Interactivo

Mensaje por Error Macross » Vie, 11 Oct 2019, 18:34

Bueno, esto iba a ser parte de mi próximo capitulo pero la verdad me quedo bastante largo y creo que cuadra mejor como una historia alternativa. Había reglas para esto pero la verdad me da medio igual, con todo lo que ha pasado ya se han roto varias reglas del fic antes y no pasó nada.



La Alianza, Capitulo final: “La gran victo......[ERROR]

[ERROR]

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A lo lejos una gigantesca tormenta se observa, la lluvia no para mientras los relámpagos surcan por el cielo y los truenos retumban continuamente. Pero debajo de la tormenta, es otra la lluvia, son otros los relámpagos, son otros los truenos. Es la lluvia roja formada por la sangre de los combatientes, los relámpagos que surgen con el choque de las armas, y los truenos que resuenan en el pecho de cada guerrero mientras siente que un movimiento en falso podría ser el último.

“Estamos cayendo”, grita Anah mientras con su magia frena flechas que aún pese al agua que cae se encuentran prendidas fuego, disparadas por un ejército de onis desagradables y deformes, “tenemos que irnos”.

“No”, grita el líder del grupo, “nunca habíamos llegado tan lejos, debemos vencer a Shinnok, es la única oportunidad”. Aún en medio de la batalla, mientras de un espadazo corta la cabeza de un guerrero Oni, mira la sombra de la gigantesca fortaleza del Dios Caído, la construcción más grande de todo el Netherrealm, de piedra negra obsidiana, alta en el firmamento de esta noche oscura y tormentosa.

“Anah tiene razón” grita Kung Lao El Grande, “ya es suficiente, no podemos ganar, las tropas nuestras están cayendo, debemos retirarnos mientras aún podemos”.

“Dije que no, no nos iremos sin terminar con el Dios Caído, es nuestro deber”, el líder del grupo los ignora y se va corriendo, dando saltos para esquivar los golpes y rebanando cabezas, brazos y piernas con cada movimiento.

Kung Lao el grande destroza un caballo zombi que se arrojaba contra el de un simple puñetazo. El animal partido al medio cae al suelo con su jinete zombi rompiéndose el cráneo como una calabaza al caer al piso, sus sesos se mezclan con el barro y la lluvia. El guerrero shaolin no se impacta por el espectáculo desagradable, y dirige su mirada a su compañera hechicera, “debo ir, tengo que detenerlo”.
Anah lo mira mientras con sus hechizos barre una tropa de onis armados con hachas que se le acercaban. Aunque ambos están lejos, sus miradas lo dicen todo “ve..., pero vuelve”.

“Lo haré”.

Kung Lao El Grande salta a una gran altura y al caer corre entre el campo de batalla. Su compañero está lejos, pero no puede evitar frenarse de vez en cuando para salvar a los otros miembros de la Alianza de las malignas bestias del Netherrealm a las cuales se enfrentan. Sin embargo, para muchos ya es muy tarde.

Mientras avanza, piensa en todo lo que lo llevo a este lugar, desde que le dio la mano al líder de la Alianza, desde que falsificó su muerte en Mortal Kombat. Tantos compañeros, muchos de ellos verdaderos amigos, que no podrán levantarse nunca más.

Logra ingresar a la fortaleza, y frente a una gigantesca puerta roja, observa a su compañero y líder, con parte de la ropa rasgada, y sangre tanto suya como ajena repartida por su cuerpo ¿lo quiere? ¿Lo respeta? ni él sabe bien cómo explicar su relación.

“Él está del otro lado”, le dice su líder sin siquiera darse la vuelta para mirarlo, “al fin, Shinnok, podremos enfrentarlo”.

“Te necesitan afuera, tenemos que irnos”.

Su líder se da vuelta, Kung Lao piensa que pese a la juventud de su rostro, en ese momento se ve totalmente viejo.

“No, este es el momento, debemos acabar con Shinnok, y todo terminara”.

“No puedes solo”.

“Entonces ven conmigo”.

“Moriremos los dos”.

“No con esto que tengo”, Kung Lao observa el objeto que su compañero tiene en su mano, y no lo entiende.

“Lo habíamos destruido...”.

“Los nueve demonios del Netherrealm..., después de lo que nos costó enfrentarnos a cada uno de ellos, ¿destruiría lo que obtuvimos?”.

“Es peligroso, no puedes usar eso”.

“O estás conmigo..., o estas en mi contra”, Kung Lao no sabe que decir, y se queda quieto ante su compañero, “veo que tomaste tu decisión”. Sin que el shaolin pueda detenerlo, el guerrero empuja la puerta e ingresa al salón principal.
“-----, he venido por ti”, grita al ingresar, la primera palabra es la más importante, y sin embargo, debe permanecer oculta para aquellos que escuchan esta historia por primera vez.

Sentado en un trono hecho de huesos de diferentes bestias, con un gigantesco cráneo detrás perteneciente al mismísimo Lucifer, el antiguo amo del Netherrealm, Shinnok lo observa mientras unas hermosas mujeres se acurrucan en sus pies, y enormes antorchas iluminan todo el lugar, rodeado de gárgolas esqueléticas.

“¿Eres el muchacho que dirige el ejercito que ataca mi hogar? ¿Por qué me llamas de esa forma?”.

“No me ignores, -----, sabes quién soy, he venido a terminar con tu tiranía, a terminar con esta oveja negra que mancha todo”.

“Creo que estas confundido, no tengo la menor idea de quién eres..., me aburres”.

Con un grito de dolor horrible, los músculos de las mujeres se contorsionan hasta que sus cuerpos se vuelven los de gigantescos onis monstruosos, arrojándose contra el muchacho, pero una energía demoniaca los consume hasta el hueso.

“¿Qué es eso que tienes ahí?”, Shinnok por primera vez parece sorprendido.

El líder de la Alianza levanta un extraño medallón negro con una cabra esquelética tallada en el de ojos rojos y largos cuernos que sobresalen. Un aura roja gira alrededor de su mano, mientras que las venas de su brazo derecho se encuentran marcadas en la piel, como si estuvieran a punto de salir arrancadas.

“Lo que necesito para acabar contigo, -----”.

“No entiendo porque sigues llamándome de esa forma. Aunque si puedes empuñar el Medallón de los Infiernos, creo que estas muy confundido sobre tu propia identidad”.

“Cállate, -----, esto termina aquí”, levantando el medallón, una energía que cambia entre roja y negra sale propulsada e impacta contra el Dios que comienza a gritar de dolor. El Líder de la Alianza empuña el medallón con firmeza, pero la piel de su brazo derecho comienza a resquebrajarse, las venas se hinchan hasta su rostro y se notan en las partes de su pecho que están a la vista debido al daño en la ropa. Aprieta los dientes intentando detener el dolor.

“Suéltalo”, le grita Kung Lao, que ingresó a la habitación, “te está matando”.

“Hazle caso, muchacho”, dice Shinnok, que a duras penas puede mantenerse en pie, “pese a la sangre que desconoces que circula por tu cuerpo, no puedes dominar ese poder”.

“No, no lo hare, esta es la única forma de acabar contigo”, su mano comienza a carbonizarse y el efecto sigue en parte de su brazo. Las lágrimas caen de su rostro mientras intenta mantenerse, eventualmente volviéndose rojas por la sangre. Un golpe lo tira al suelo anulando el efecto. El Medallón cae al piso, partiéndose en pedazos, un silencio invade todo durante unos segundos, hasta que vuelve a escucharse el ruido de la batalla del exterior, de las antorchas de la sala, y de la lluvia que no para.

“No”, grita el líder de la Alianza, mientras toma los fragmentos del medallón, pero estos lentamente van desintegrándose, “no, no puede ser”.

“Era la única forma, lo siento”, le dice Kung Lao, quien le dio el golpe.

“Maldito seas”, se da vuelta el otro, “lo arruinaste todo”.

“Mira tu mano”.

El líder de la alianza observa su mano derecha, y lo que parecían ser quemaduras han cambiado, ahora son escamas negras cubriendo toda su piel, y largas garras.

“Esto..., esto no significa nada, yo podía dominar ese poder...., yo podía...”.

Kung Lao el grande no sabe que responder, pero entonces una gigantesca energía los ataca. Shinnok se ha levantado y esta atacándolos con fuego demoniaco. Gracias a sus auras, logran frenarlo, pero les cuesta mucho.

“Esto ya ha durado demasiado”, dice el Dios, “terminare con sus vidas para que no puedan ser una molestia nunca más”.

Kung Lao el Grande a duras penas puede mantenerse en pie, “dame tu mano”, le dice a su compañero, “si juntamos nuestra energía, capaz podamos soportarlo hasta lograr escapar”.

El líder de la Alianza lo mira, y mientras el pelo de su cabeza se deshace por las llamas y parte de su piel comienza a quemarse, lo niega, “no, no lo haré”.

“Vamos a morir”, dice Kung Lao, quien ya siente como las llamas comienzan a quemar su piel y hervir su sangre.

El líder de la alianza se enfurece y le grita con fuerza, “no me importa, ambos ya morimos una vez, tu volviste porque yo quise que así fuera, pero en mi caso yo resucite al tercer día por mis propios medios, y volveré de nuevo, y todo aquel que crea en mí también vivirá, porque yo soy...”.

Finalmente los esqueletos de ambos, negros como el carbón, caen al suelo, no pasa mucho tiempo para que el viento disperse sus cenizas.



“No”, dice Anah afuera.

Una especie de Oni flaco azul con cuernos se acerca a ella, logra salvarla de un demonio con una boca similar a una lamprea próxima a subírsele, “¿Anah, que pasa?”.

“Están muertos...”.

“No...”.

El sin nombre observa a su alrededor.

“Arwy, Arwy”, grita Rock, mientras sostiene el cuerpo de su amiga, “di algo”, mira a Tempus, serio como siempre, que mantiene a los enemigos lejos con una esfera temporal, “está respirando muy leventemente, tenemos que hacer algo”.

“Vida está lejos”, le contesta Tempus, “intentare contactarla”.


Aqua frena las flechas que van hacia el con un muro de agua y arroja una serie de dagas que se congelan al instante atravesando a varios onis. Observa a Vida que esta acurrucada al lado de un cuerpo. Alas de agua salen de su espalda y se propulsa hacia ella.

“¿Vida, que está pasando?, tienes que moverte”.

Vida levanta el rostro con lágrimas en los ojos, y le señala a su compañero partido al medio en el suelo, “no pude hacer nada, está muerto”.

“Makusha...”, dice Aqua, pero rápidamente deja de pensar eso, “no importa, tenemos que irnos de aquí ya, déjame ayudarte”, le ofrece su mano, pero entonces una lanza lo atraviesa por un costado desde atrás. El guerrero se da vuelta rápidamente y hace explotar al Oni que lo atravesó haciendo que su sangre salga de adentro de su cuerpo con su control sobre el agua. Al sacarse la lanza, liquido rojo brota a borbotones de la herida.

“Aqua, estas herido”, grita Vida, “déjame ayudarte”.

“Está bien, no te preocupes”, dice con dificultad, “intentemos reagruparnos”.


“Tenemos que hacer eso”, le dice Anah al Sin Nombre.

“No...”.

“Acordamos que eso sería lo que haríamos si alguna vez pasaba algo como esto”.

“Ninguno de ellos lo sabe, es injusto”.

“Morirán si no tomamos esa decisión”.

“Creo que preferirían eso antes que el destino que quieres darles”.

“Es la única forma de que pueda salvarlos..., y también...”, Anah se toca el vientre, “salvarlo a él”.

“¿De quién es?”.

“¿En serio me preguntas eso?”.

El Sin Nombre se queda callado unos segundos, “está bien, hazlo, pero inclúyeme también”.

“¿Estás seguro?”.

“No, pero no hay tiempo para pensarlo. Quiero conservar mi memoria”.

“De acuerdo”, Anah saca antiguos pergaminos, y prepara posiblemente el hechizo más peligroso jamás realizado. Y cuando termina, todo el lugar comienza a brillar.


FIN

[ERROR]

[ERROR]


Continuara...

La amenaza de Shao Kan a sucumbido. La mayoría de los guerreros de la tierra han perecido en el desarrollo de este interminable hecho. Solo quedamos unos pocos para remediar todo el mal que El Emperador a traído a la tierra. Sin embargo el mal no se ha acabado. Supe que en el mismo infierno magias oscuras y poderes malignos se están movilizando. Yo no puedo abandonar mi lugar aquí, y tampoco lo pueden hacer los guerreros que quedan, pues deben ayudarme a mis fines en el EarthRealm. Entonces, he pedido permiso a los dioses ancianos para formar un grupo que investigara estos hechos en el NetherRealm. Ellos, para mantener la imparcialidad, me han obligado a escoger cada uno de los integrantes con una condicion: Debían ser de origenes distintos, o "RAZAS", como ellos lo llaman. Todos estos integrantes deberán formar una alianza y navegar por los mares del infierno y asi poder desmentir mis premoniciones. Una nube oscura se avecina, y debemos estar preparados.
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The ST. Jimmy
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Re: La Alianza: Fic Interactivo

Mensaje por The ST. Jimmy » Lun, 28 Oct 2019, 19:53

Eu, ¿quien te dijo que podias usar a Rock de esa forma? No me gusta, cambialo.


Bueno pero ahora finalmente pude hacerme tiempo para leer. Buen uso de esa mecanica de historia alternativa, asi ademas te ahorras meter cosas extra en tu capitulo en el presente. Bien pensado, Woody xd
La escena de los brazaletes peleando hubiese sido muy emotiva si mas gente desarrollaba al suyo. Al menos la parte de Aqua y la de Rock y Arwy me intrigo como para leer mas :'v

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