Fic Interactivo: "La Perdicion"

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Scorpion-Max
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Re: Fic Interactivo: "La Perdicion"

Mensaje por Scorpion-Max » Mié, 04 Jul 2018, 08:13

Bueno, me sentí bastante inspirado realmente, así que vamos con ese capitulo nomas :3


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Oculto entre las sombras, Darken observaba como “su equipo” acababa de abandonarlo. Haciendo una mueca, volvió a su forma corpórea, solo para poder patear y golpear la ya desgastada y agrietada pared.

-¡ME LLEVA EL DEMONIO, ME CAGO EN TODO, MALDITO INSECTO HIJO DE…! –de repente, el ninja freno por unos segundos al escuchar como unos pasos se acercaban, rápidamente se tranquilizó para observar más detenidamente a quien se acercaba. Una vez más volvió a su forma sombría.

-Sé que estás ahí, espectro –dijo el tipo en cuestión, podía ver que traía unas ropas grandes, con capucha incluida y todo. Procedió a sacársela, para quedarse mirando a un punto fijo en la pared. Debajo de esta, se encontraba un largo pelo, atado en forma de cola de caballo, barba de algunos días, y podía notar un pequeño tajo en uno de sus ojos- Mi nombre es Cold, necesito hablar contigo sobre un negocio.

Esa palabra fue como una contraseña para Darken, quien instantáneamente se materializo otra vez en donde este observaba.

-Continúa…

-Vi que tus compañeros y tu fueron encomendados en la misión de derrotar a Shinnok, aunque aparentemente la mayoría se ha marchado por otros lados –mientras decía esto último, observo el lugar exacto en donde hace algunos momentos se encontraba el porta al Chaosrealm- pero veo que no decidiste aceptar la misión de ayudar al tarkata.

Darken se cruzó de brazos y evito la mirada- No le debo nada ni a ellos ni mucho menos a esa bestia… -casi como reactivándose, el ninja miro serio al anteriormente encapuchado- Mencionaste un negocio, dime, ¿De qué se trata?

El demonio se dirigió al lado de la pared, para recostarse en esta con su espalda mientras se sostenía en una pierna, la otra estaba pegada al muro- Veras, resulta que uno de los nuestros… -Cold hizo una pausa, recordando al susodicho- uno de los nuestros ha desaparecido y es de suma importancia saber que le ha pasado. Gracias a algunos contactos descubrimos que Shinnok lo tenia entre sus garras, y debemos rescatarlos. He estado consiguiendo a los guerreros mas fuertes para esto ya que no tenemos suficiente poder. Iba a proponerme hace algunos minutos, pero veo que se me adelantaron.

-Suena interesante… Y dime, ¿Qué gano yo a cambio por ayudarlos en su estúpida misión? –el ninja replico sin dudarlo, mientras que el contrario solo le dirigió la mirada.

-Bueno, para empezar podrías cumplir la misión que Fujin te encomendó, ¿Qué no te ofreció una recompensa a cambio de eso? –Darken recordó aquel día, como el mismísimo dios del viento se postro de rodillas para suplicarle su participación en aquella triada. Realmente le habían propuesto riquezas, inmortalidad, lo que quisiese solo por prestar sus servicios, pero el acepto sin más. Claro está, en el fondo pensaba quedarse con todo el poder el.

-Tienes un punto, prosigue…

-Si logramos derrotar al anciano, te daremos una porción del Netherrealm la cual puedas gobernar –una pequeña sonrisa se dibujó debajo de la máscara de Darken- Y, no sé, tendrías sirvientes y mujeres solo para ti.

-Muy bien, Gold…

-Cold.

-Como sea, lograste convencerme –Darken se acercó amistoso, mientras estiraba su mano para el misterioso sujeto, y este la estrecho sin más.

-Ah, por cierto. Como te estarás imaginando no somos muchos, así que no nos vendría mal algo de reclutamiento. Ya sabes, más personas, más poder, más números a nuestro favor.

-Veré si puedo hacer algo.

-Muy bien, cuando todo esté listo te contactaremos. –dicho esto, Cold saludo con su mano una vez más al ninja, y luego se marchó tal cual como vino, aunque al cruzar la puerta de aquel lugar desapareció sin más.

Darken no pudo evitar reír, una y otra vez. Parecía que tenía todo perdido, sus chances de poder se habían esfumado de un momento para otro, y ahora como caído del cielo llegaba esta gran oportunidad. Una vez terminada su euforia, marcho a su habitación, decidido a prepararse para aquella nueva cruzada que se aproximada.

<< ¡Adiós a la perra de Mirajena, adiós a la ñoña de Reptilia, adiós al conjunto de extras sin gracia, hola poder!>> Pensaba este, casi como si sus trabas y contratiempos hubieran desaparecido. ¿Podía estar equivocado? Probablemente y más que seguro lo este, pero eso ya no le importaba para ese entonces. Un rayo de esperanza se asomaba luego de tanta mala suerte.

De camino a su habitación, Darken se cruzó con una figura familiar. Era aquel espadachín que lucho junto con él y el resto en contra la directora de la escuela. Este estaba recorriendo los pasillos, intentando adaptarse a lo que a su nueva estadía supuso. El ninja oscuro recordó su gran técnica en el combate, y decidió acercarse para hablarle, quizá y solo quizá, logre convencerlo para formar parte de su grupo.

-Vaya, con que tú eres el tipo que nos ayudó contra la medusa, gracias supongo –Este dirigió su mirada casi como disimuladamente, pero parecía haberle prestado atención.

-De nada. –cortante como su espada, el samurái respondió para luego volver a marchar por los pasillos.

-¡Espera! –Grito el ninja súbitamente- ¿Tú fuiste enviado por Fujin, verdad?

-Sí, así es. He de suponer que tú eres uno de mis compañeros –ahora más directamente, el espadachín volteo a ver a Darken, aunque parecía no estar muy interesado.

-Exactamente, un gusto, mi nombre es Darken. –intentando no sonar muy rudo, este se presentó- Veras, nuestro equipo en este entonces esta… en otras misiones –la pausa sonó un poco sospechosa, haciendo que una de las ceja de la mueca del espadachín se levantase, Darken trago saliva. Realmente su aspecto intimidaba, parecía poder matarte de un movimiento- Pero aún seguimos con nuestra misión principal, que es derrotar a Shinnok.

Esto pareció haber hecho mella en el rostro del espadachín, quien ahora se puso un poco más flexible ante el contrario- Aaah, soka –dijo el evidentemente nipón, develando un curioso acento- ¿Y en que misiones está el resto?

-Bueno, veras, una gran parte de ellos tuvieron que ir a buscar un amuleto para reconstruir este lugar, pero seguramente no los veamos en un tiempo, no te preocupes por ellos –intento desviar Darken- el resto está en un estado eeeh, como decirlo… digamos que están desaparecidos.

-¿Ósea que no tienen ni idea dónde están?

-Sí, eso –resoplo un poco más tranquilo el ninja, parecía que ya habían entrado en confianza- Ni vivos ni muertos, solo desaparecidos. C-claro que esperamos que estén vivos, ¿N-no? –la temblorosa voz volvió, el ninja casi demostraba su poco interés en el resto- En fin, que Fujin nos preparó un grupo secreto para avanzar con la misión principal contra Shinnok, así que supongo vendrás conmigo.

El espadachín lo analizo de pies a cabeza, y tras un poco de duda…- Mi nombre es Takahiro. Estaré por los pasillos si me necesitas. En cuanto tengas algo avísame –el ronnin se dio la vuelta y siguió caminando por aquellos lugares, dejando prácticamente plantado al ninja.

<<Estúpido arrogante>> Dijo en sus pensamientos Darken, para luego retomar su rumbo hacia su habitación.


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Algunos días más tarde…

Habían pasado un par de días, y tanto el espadachín como el shinobi se encontraban fuera del establecimiento. El primero vestía la misma ropa que uso cuando venía hacia la infernal dimensión con el dios del viento, con su sombrero incluido, mientras que el segundo llevaba su ropa habitual, aunque ahora poseía una mochila en sus espaldas que contenía armamento ninja, y más importante, un libro que había encontrado hace un tiempo atrás vagando por la enorme biblioteca de la Academia, su contenido era un misterio que solo el sabia. Pero no se encontraban solos. En aquel lugar ya se encontraba alguien que le resultaba familiar… de alguna forma. Una joven con vestimentas orientales, parecía llevar una mordida en uno de sus hombros. No era muy alta, prácticamente le llegaba al pecho a él, quien media 1,80, por lo que Darken tenía que agachar un poco la cabeza. Parecía joven, probablemente de unos 20 años. Sus atributos tampoco eran muy exuberantes, los senos a duras penas resaltaban en su vestido, aunque su trasero parecía un poco más marcado.

-Vaya, parece que alguien más se unió a nuestra causa –era Darken quien hablaba, mientras veía a la joven.

-¿También vienen por lo de Shinnok? –dijo la chica en cuestión, está levantando la cabeza para con el espectro y el samurái.

-Ding ding ding, tenemos una ganadora. Mi nombre es Darken y este de aquí es Takahiro –menciono el espectro, que fue seguido por un sepulcral silencio del espadachín, algo que intimido a la pequeña - No te preocupes, no es de muchas palabras.

-Mi nombre es Akemi Misako, vengo del Outworld –efectivamente, era la chica quien hablaba. Su voz era chillona y jovial, algo que le dio risa en sus adentros al shinobi- Un tal Fuin me propuso la misión hace unos días. Realmente no creo que tengamos una oportunidad contra Shinnok, pero qué más da, me parece una causa justa.

-Es un gusto… -sorprendió a ambos el ronnin, mientras hacia una reverencia cordial, como si hubiera llegado con retraso el mensaje, haciendo que los otros dos se mirasen.

Había una gran tormenta de arena rojiza fuera del lugar y eran las 8 de la matina (en tiempo del Earthrealm), pero durante el día anterior Cold se había comunicado con el ninja sombrío, ordenándole que estuviera listo con quien quiera que haya conseguido reclutar a las afueras del mismo para partir en su trayecto. Habían estado 20 minutos esperando, y aun a pesar de la poca posibilidad, podían ver a la lejanía a algunas figuras acercándose, exactamente 3, aparentemente montando en algo. Tras unos minutos, finalmente estaban cara a cara.

A la cabeza de este grupo se encontraba Cold, quien llevaba una bufanda sobre su capucha, que tapaba su boca y nariz. A su lado pero un poco por detrás se encontraba alguien ya conocido, Fuin. También con una bufanda encima de su kimono. Y Detrás de ambos, una figura completamente tapada, con una capucha que oscurecía completamente su rostro, solo eran visibles unos destellos blancos desde adentro que aparentemente eran sus ojos.

-Muy bien, veo que estamos todos. –dijo Cold, luego de bajarse la bufanda.

-Gracias por venir, Akemi, Takahiro. –se escuchó la voz detrás de este, era el demoniaco Fuin.

-Espera, ¡¿Ustedes dos ya se conocían?! –grito un exaltado Darken desde detrás del espadachín, quien ya se había adelantado un poco.

-Así es, Fuin vino a decirme lo mismo que tu… como 5 minutos antes –una vez más, parecía hablar como si no le importase su compañero, sin siquiera dirigirle la mirada- Espero que no te haya molestado mi actitud, lo siento.

Un extrañado Darken miraba al ronnin, quien se disponía a hacer una reverencia de disculpas. El shinobi noto como atrás del equus daemonium, o Corcel del Caos en el que venía montado el encapuchado, lo seguían 4 caballos más, atados a este. Sin tener que indicar nada, tanto el ninja como la joven y el espadachín se subieron a cada uno, y luego empezaron a marchar por entra las áridas arenas del Netherrealm, una vez más.


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Las horas habían pasado, y la marcha no había ni aumentado ni disminuido su velocidad, el caminar de los corceles seguía exactamente igual. Darken había aprovechado el rato para meditar, aunque luego de un tiempo termino aburriéndose. La visibilidad no había cambiado mucho tampoco, poco y nada era la mejor forma de describirla. Lo único que podía ver, además de sus compañeros, era la gran ventisca de arena roja que inundaba su visión y no le permitía ver otra cosa. No podía suponer cuanto tiempo había transcurrido hasta entonces, pero sabía que había sido demasiado, y no habían llegado a ninguna parte.

Los días en el infierno son relativamente cortos, y más en esa zona del mismo. Apenas unas 3 horas de luz baja era lo asequible, el resto era una penumbra completa, acompañados por una especie de estrellas, y 2 dos distantes lunas. Sabía que ya habían pasado las horas de luz, puesto que el ambiente de a poco se había puesto más oscuro, razón por la que Cold había encendido una especie de linterna de vela que los caballos llevaban colgando en sus anchos cuellos. La caravana seguía avanzando a una dirección que parecía incluso aleatoria, aunque parece que había una especie de conocimiento. Por desgracia el ninja oscuro no podía orientarse debido a la nula visibilidad, pero por la dirección que habían tomado en un principio, y los pocos giros realizados, podía intuir que se dirigían al noroeste del infierno.

-Oigan, ¿Vamos a llegar a algún maldito lugar alguna vez o simplemente vamos a estar viajando sin dirección hasta que encontremos algo? Mi trasero se volvió un cuadrado de tanto estar montando este caballo –se quejó el ninja, al mismo tiempo que se cruzaba de brazos.

-No creo que lleguemos hoy, será mejor que acampemos –le respondió Fuin, sin mirarlo.

-Así es, pero aún podemos seguir caminando un rato más, las bestias del Gool’ Gorath salen en unas horas –ahora la palabra era de Cold, parece que tenía un buen sentido de la ubicación.

-¿Ósea que estamos en Gool’ Gorath? –una vez más era el oscuro ninja quien hablaba- Vaya que hemos avanzado

-¿Qué diablos es Gool’ Gorath? Digo, no todos tenemos el “placer” de conocer este basurero –la chillona y quejosa voz de la chica de vestimentas orientales parecía haberle sacado la palabra de la boca a Takahiro, aunque este se mantenía tranquilo, casi que su presencia no se había notado hasta ese entonces.

-Es un desierto, al noroeste del Netherrealm –respondió, una vez más Fuin, dándole la razón a Darken en torno a su posición- Durante la noche, donde la penumbra vuelve todo completamente imposible de ver. Algunos escarabajos y otras bestias salen a merodear durante la noche ya que sus poderes se ven incrementados.

-Ah, ya veo –volvió a decir la chica con aires de desinterés, tal vez había sido demasiada información innecesaria para ella.

-Ya que estamos con preguntas, ¿A dónde se supone que estamos yendo? ¿Y por qué tenemos otro corcel del caos? ¿Es de repuesto o algo así? –Darken volvió a alzar la voz.

-Estamos yendo a un punto de encuentro con uno de mis contactos, vendrá con más gente, o al menos eso prometió –ahora era Cold quien le respondía, una vez más sin ver- Para él es el caballo. ¿Alguna otra pregunta?

-¿Quién es el encapuchado? –pregunto tajantemente Takahiro, que aparentemente había estado escuchando todo.

-Eso puedo responderlo yo… -una gutural voz con remitente en el mencionado fue escuchado por todos, a la vez que lentamente se sacaba su capucha- ¡Soy yo, Chilliad! Tiempo sin vernos ¿No? Creo que fueron unos 6 días desde que derrotamos a la víbora aquella, Ay que recuerdos, cuando tuvimos que derrotar al soldado Ryan y todo eso –ahora una voz más aguda y enérgica era escuchada, efectivamente, debajo de su capucha se encontraba aquella mascara blanca de látex.

-Ay no, tu otra vez no –Darken llevaba su mano a su rostro, mientras negaba con la cabeza.

-Oh sí, yo otra vez.

Volvieron a callarse, aunque ocasionalmente podía escucharse a Chilliad hablar solo, o una marcada tos de Akemi. Las horas siguieron pasando, aunque Darken no se tomó ni la molestia de calcular cuantas. En un momento, simplemente se detuvieron, ya que Cold decidió que era el mejor momento para descansar. Los vientos habían cesado, pero la noche y lo enorme del terreno hacían que el frio sea una constante en aquel lugar. Se asentaron entre unas dunas, donde su posición era más escondida. Rápidamente Fuin formo una fogata con sus poderes, mientras que los demás se asentaban en dicho lugar. Chilliad bailaba a su alrededor, simulando una danza india. Takahiro estaba simplemente meditando, y Akemi miraba indiferente hacia otro lado.

Por otra parte, Darken se encontraba observando la lejanía del desierto. Nada y nada era lo que podía ver, hacia cualquiera de todas sus direcciones. Era de popular conocimiento que Gool’ Gorath era enorme, pero nadie sabía exactamente su tamaño. Según cuentan las leyendas, hace muchos milenios fue habitado por una civilización de dioses antiguos, pero luego de la llegada de Shinnok fue arrasada, ya que creía que eran muy poderosa y temía que se revelasen ante él. El espectro no veía la hora de que llegasen a dicho lugar mencionado por Cold.

Lentamente se acercó con el resto del grupo, aunque noto que el anteriormente mencionado no se encontraba entre ellos. No tardó mucho en hacer dicha mención.

-Se fue a buscar alimentos –respondió Akemi, mientras se levantaba del arenoso suelo, y una vez de pie se cruzaba de brazos- Pero paso un largo rato, ¿No sería mejor ir a ver si todo está bien?

-Ay, vamos chica rara, el tipo sabe lo que hace, puede tirar rayos por los ojos –era Chilliad quien hablaba, al tiempo que cesaba de hacer la danza rara- seguramente vendrá con una rica comida para n…

-Esperen, ¿Oyen ese zumbido? –Takahiro interrumpió al edeniano, al tiempo que se levantaba del suelo y tomaba el mango de su envainada espada.

-¿Zumbido? Yo no oigo ningún zum…

Rápidamente, el espadachín desenvaino su espada, y en un hábil movimiento con esta, corto a la mitad a un escarabajo que se acercaba a él velozmente. Un líquido verde y viscoso emanaba del mismo, y esto hizo que el resto de guerreros se pusiera en guardia por si caía otro ataque más. Como salido de la nada, Cold volvió corriendo y agotado al improvisado campamento.

-¡DEBEMOS IRNOS! –gritó este, con una agitada respiración - ¡YA!

-¡¿Qué demonios hiciste?! –le dijo Darken, al tiempo que se acercaba a la posición de este y lo tomaba por su ropa amenazantemente, con uno de sus puños apuntando a su rostro. Esto hizo que Akemi y Fuin fueran a intentar separarlos.

-Había encontrado una cobra dorada enorme, creí que estaba descansando o mudando de piel, pero…

-¡¿PERO?! –pregunto agitada ahora la joven, al tiempo que más zumbidos se escuchaban.

-Eso… -Cold señalo a dicho lugar, al tiempo que todos se volteaban a ver como una enorme cantidad de escarabajos se acercaban, algunos a pie y otros por el aire- Un montón de escarabajos vinieron a donde estaba y lo alertaron de lo que sea que estaba haciendo con sus zumbidos. Intente matarlos con mis rayos oculares, pero me atacaron y ambos me siguieron.

-¿Ven? ¡Les dije que tenía rayos en los ojos! –comento Chilliad

-Espera, ¿Eso significa que…? –sin Akemi poder terminar de hablar, una enorme figura se posó en la dirección en la que todos miraban, efectivamente era dicha cobra, que media unos 17 metros de largo. Solamente era iluminada por la luz del par de lunas.

-No tenemos tiempo de discutir, es hora de luchar –rezongo Takahiro, al tiempo que volvía a rebanar a un escarabajo que se acercaba a el

Todos se pusieron en pose de pelea, mientras los escarabajos y la amenazante serpiente se acercaban. Prácticamente estaban rodeados, ya que podían ver insectos por todos los lados. Empezaron a combatir, siendo una vez más el espadachín el cual con uno de los rayos que provenían de su mano rostizaba a uno de los bichos. Akemi se lanzó cuerpo a cuerpo con una patada, a la vez que sacaba de entre sus vestimentas unos guantes blancos. Con un poco de esfuerzo entre patada y puño logro ponérselos. Sus golpes parecían ser seguidos por una estela del mismo color de los mismos, además de sentirse más rápidos. Darken luchaba hombro a hombro con Cold, quien usaba su Tomahawk para partir el cuerpo de los insectos, mientras que el espectro golpeaba lleno de rabia con sus manos, inundadas en llamas. A su vez creo 2 copias, las cuales combatían con más escarabajos.

Chilliad usaba sus pistolas en cada mano al tiempo que apuntaba a cuanto insecto vea, diciendo “Boom” y “Paw” con su boca cada que jalaba el gatillo. Por ultimo estaba Fuin, quien usaba sus poderes elementales de roca para destrozar a los insectos. El entrenado ojo de Takahiro noto que la serpiente había desaparecido, y no dudo un segundo.

-¡CUIDADO, ESTA DEBAJO NUESTRO! –llego a gritar.

Y como haciéndole caso, la cobra salió disparada de entre las profundidades de la arena, aunque Akemi había logrado apartarse a tiempo para evitar ser devorada por la misma.

-Sera una larga noche. –atino a decir, para luego volver a golpear a otros escarabajos.


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En un lejano lugar...

-Con que este es el templo del orden –decía orgullosa la cryomancer, al tiempo que llevaba sus manos a la cintura.

-“Eso parece. Supongo que deberíamos adentrarnos” –le respondió mentalmente Soul, mientras que ambos se acercaban a la enorme puerta del lugar.

El portón era completamente de madera, con un enorme símbolo del Yang dibujado en esta. El joven y la chica empujaron la dicha, y lograron adentrarse dentro del mismo. Se cerró detrás de ellos, haciendo un enorme golpe. Era bastante pesado. La oscuridad dominaba los adentros del templo, obligando a Tabitha a agarrar una de las pocas antorchas encendidas que estaba colgada en la pared. Poco a poco fueron avanzando.

Era exageradamente enorme, y más que un templo parecía un pequeño castillo. Podía verse al fondo de un largo pasillo una enorme habitación. Avanzaron hasta allí. Las paredes estaban decoradas con ventanales, que permitían que la luz de las estrellas y los satélites naturales del lugar iluminen aquel enorme cuarto. Una de las paredes llevaba a unas escaleras, que parecían conducir a los pisos superiores. Sin dudarlo un segundo y sin siquiera acordarlo, ambos muchachos marcharon hasta ellas.

-Me gusta tu nueva fase de chico malo, comadreja. Haces que mi intimidad se vuelva una regadera –dijo sarcásticamente la kunoichi, al tiempo que el contrario hacía sonar una carcajada en su mente, acompañada de la suya propia.

-“Por favor Tabitha, harás que me orine encima” –atino a decir el mismo mientras se secaba una lagrima de la mejilla.

Se dispusieron a subir las escaleras hasta el segundo piso, lentamente. Muy por detrás de ellos, una sombría figura se hacía presente. Acercándose a la luz de los astros en la enorme habitación, sus vendas se volvieron visibles, al igual que el resto de su lúgubre aspecto. Sin hacer ruido y lentamente, se acercó a las escaleras, aun en seguimiento de guerreros. Nadie había llegado.


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Y bueno, eso fue el capitulo. Espero que les haya agradado xD A ver como lo sigue Acid.


Apariencia de los Corceles del Caos:
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Acid-Hydro
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Re: Fic Interactivo: "La Perdicion"

Mensaje por Acid-Hydro » Mié, 25 Jul 2018, 06:19

Bueno, ya se lo dije a la mayoría, pero lo repito por acá: sí, sí, sé que me pasé por 2 semanas, pero mi PC se había ido al chori y la recuperé hace poco. Esto NO es el capítulo que tenía pensado desde un primer momento, pero es lo mejor que se me ocurrió con lo poco que recuerdo y para que no corra tanto tiempo de más.
Y no, no todos estamos inspirados en estos días (?

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-Nekros...-Resuena en mi cabeza una voz, en un grado irritante similar a tu mamá llamándote porque estás tarde para la escuela.

Increíblemente irreconocible, lo que uno recordaría como una pequeña aldea de hechizeros en el infierno (estuve ahí, 2 veces), ahora parecía la auténtica Disneylandia de Skynet. Lo que antes eran algunos zombis o sectarios caminando entre las casas, ahora eran cyberdemonios patrullando los estrechos pasillos entre edificio y edificio, los cuales estaban aparentemente cerrados de forma hermética. El horizonte de lava ardiente y colinas rocosas era totalmente opacado por los anteriormente nombrados edificios y la maquinaria. En el centro de todo, justo desde donde habíamos caído, una enorme, imponente y a la vez deforme torre.

-A ver abuela, esta es tú área. Tirame una mano que no quiero que me mate un Robocop junto a un tipo que habla solo.- Dije para mis adentros. Lo único que recibí fue un silencio absoluto dentro de mi cabeza. -¿Y vos? ¿Tenés alguna idea?- Ya en voz alta, le pregunté a Ramoncito, quien estaba sobre mi cabeza.
-Ah, qué se yo.-Respondió sin el menos de los intereses.-Preguntale a él.-

Volteé a ver al otro tipo. No recuerdo ni su nombre pero por lo que veo estaba concentrado en otra cosa. Fue extraño porque pidió salir a recorrer y no dió un solo paso. Pasos… justo lo que se escuchaba cada vez más cerca, hasta que llegaron. Era una avanzadilla de 5 o 6 guardias onis, todos equipados con las mismas armaduras que los cyberdemonios y armados con lo que parecerían cañones de agua en los brazos, excepto que obviamente no dispararían agua. El tipo solo se pone en guardia, nada sensato diría yo.

-No te preocupes.-Aparentemente respondiendo a mi cara de extrañado. -No pueden hacerme nada, soy inmune a...- no pudiendo terminar su frase, salió volando impactado por uno de los proyectiles luminisentes que había salido del arma del primer guardia y chocando contra un pilar decorativo de la entrada a la torre, quedando detrás de una cerca de piedra.
-...Al sentido común?- Acotó Ramoncito.

Salí corriendo a buscarlo. No para salvarlo, probablemente estaría muerto, pero cualquier cosa que tuviera encima, sirve. Me escondo detrás de la cerca, solo para encontrar al tipo este retorciéndose. Una lástima, me gustaba su chaqueta.

-Y bueno, ¿Cómo te gustaría que figurara tu tumba? Te recomiendo que lo pienses rápido.- El otro tipo no reacciona. Nomás se queda viendo al cielo.
-M-Magia?…- Solo atina a decir viendo su fea herida en medio del pecho.
-¿Ese no es nombre de mujer?- Exclama Ramoncito, extrañado.
-Es un Reino libre.- Le respondo a la vez que los guardias a nuestro alrededor terminan de rodearnos. -O quizás no…-

Miro al del “sistema inmunológico”, se había quedado totalmente tiezo. Me quedo esperando los disparos, o con algo de suerte, la voz de algún comandante o lo que sea. Pero nada. Es más, giro la cabeza para mirar… y no había nada…

-Respondiendo cuando querés, ¿Eh? -Alzo la voz- Por eso es que no funcionan las relaciones a distancia, no sé si sabías.- Sé perfectamente que me está escuchando.
-Ejem, sí, disculpa, estaba trantando de ubicarme. No he estado por aquí en… sí, unos cuántos milenios.- Responde por fin, aunque no puedo distinguir si es sarcasmo o si lo dice en serio.
-Entonces?…-
-He podido establecer contacto con un antiguo aliado. Kochal, venerado por algunos demonios como un dios, también mi más grande y poderoso heraldo. Luego de mi derrota ante Shinnok, entró en una hibernación de la que nunca despertó completamente. Sus fieles construyeron un altar justo encima de donde su cuerpo yacía durmiente, para poder despertarlo mediante sacrificios y rituales de poder. Actualmente el templo fue tomado por los agentes de este…-refiriéndose a Erasmus- ...ser, y remodelado para ser una fuente de energía, mientras que el poder de teletransportación que usaba para ayudar a sus fieles fue manipulado y ahora no es más que un transporte público. Él requiere tu ayuda. -
-¿Y si mejor te vas a la “Kochal” de tu madre?-
-No es una opción.-

Un brusco golpe me devuelve a la realidad. Ya no estaba en la entrada a la torre, o siquiera en la ciudad. De hecho, no veo nada, así que más bien no sé dónde carajo puedo estar, está todo a oscuras.

-¿Ya estoy muerto?- Dice en un suspiro Ramoncito mientras se asoma entre mi pelo. -Uh, no otra vez. ¿Por qué no te pueden mandar a un cabaret o un bodegón?- Exclama cayendo en cuenta de lo que pasaba, esta vez con tono de frustración.
-Prefiero dar vueltas que interactuar con otros personajes ajenos, la verdad. -
-Chico. ¿Eres tú?- Es el otro tipo, al parecer está acá también. No entiendo por qué **él** lo traería.- Creí que me habían disparado. ¿Por qué estoy como si nada? ¿Y por qué rayos estamos aquí?- Está bastante extrañado.
-Bueno, al parecer tu creador tiene alguna especie de fetiche con mi personaje y entonc- Ah, te referís al lugar? Si, bueno, mirá, ahí está la puerta. -

Una luz cegadora se enciende a lo lejos, y a pesar de ser tan brillante, apenas si llego a ver mi nariz. Uno creería que es la luz exterior, pero no: es un ojo, un enorme ojo.

-Calma, mortal.- Una voz resuena en la sala, sin un lugar aparente del que salga y que no puede describirse fácilmente. -Yo los he traído.- A la vez que habla, dos ojos más se abren a los lados del otro. El resplandor ahora es suficiente para ver al otro tipo.
-Ok, bastante tranquilizante eso.- Exclama. El sarcasmo rebalza de su comentario de forma notoria.
-He sentido la presencia del maestro con ustedes…- El ojo a mi derecha se tuerce de forma chueca en mi dirección, como apuntándome. -… Y la de los grandes dioses antiguos también.- Esta vez, los 3 ojos hacen el movimiento, esta vez apuntando a…- Skartaris, aunque no lo creas, tu existencia y tu destino no son ningún secreto entre nosotros, los dioses menores. Tu otra versión, la versión de esta realidad ya ha sido corroída y corrompida por sus deseos egoístas, como estaba previsto, pero tú… podrías estar destinado a otra cosa. -

Dejé de prestar atención, bastante blabla y uno de los ojos parecía bizco. Lo único que escuché fue lo que creo un chiste sexual sobre espadas antiguas y demás acertijos místicos de esos que te tiran en el tarot de la revista de domingo. El tal Skartaris parecía entender en su mayoría lo que le decía la voz a pesar de tener cara de “Mamá, me quiero irme mi casa”. Antes de finalizar su discurso infumable, los ojos volvieron a mirarme.

-… Oh, y, maestro – Parece que había dicho algo antes de eso. La verdad no le escuché nada. -Le recomiendo que busque mejor a sus “elegido” para la próxima. -Bueno, eso sí lo escuché, y fue bastante ofensivo.

El resplandor de los ojos comenzó a atenuarse de a poco hasta extinguirse por completo. Ya en la oscuridad, un repentino golpe contra el suelo rocoso, en forma de una caída inesperada da cuenta de que no seguía en el mismo lugar. A mi izquierda y ya de pie, se encuentra Skartaris con los ojos entrecerrados mirando el horizonte. Podría ser una bonita portada para la historia.
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